FIC

Mi princesa del mar

Por Mayra Exitosa

La novia

Albert se retiraba dando pasos hacia atrás asustado, nunca lo pensó, ella se ofendió por… ¡salvarle la vida!

- ¿Pervertido? Creo que con solo un gracias, era suficiente, no te hice nada, estabas helada, tenía que buscar generar calor, y quitarte las prendas fue lo único que hice, además… solo te quite las de encima, no el bikini ni el sostén. Candy se ruborizaba por completo. Albert apretaba los ojos en señal de haberse equivocado al mencionarlo, si le decía que la había confundido con una niña, sería peor, pervertido era poco a lo que se le hubiera ocurrido a esa chica, la veía aferrarse a las cobijas de su cama… ¡Mi cama! Eso si será bueno, tendré que dormir en el sofá, está en mi suite.

- Bueno, supongo que todos están en trajes de baño y… tal vez tengas razón yo…

- ¿Tal vez? Lo último que pensé es en llevarte… a la cama. Se arrepintió de inmediato y corrigió, quería salvar tu vida. Candy vio que estaba poniéndose en evidencia, pues al parecer no le era indiferente, apretó una sonrisa apenada y le respondía amable

- Lo siento, gracias. Candy bajaba el rostro y el con media sonrisa agregaba,

- Seré irónico, pero… esta es mi habitación y esa mi cama, pero no te traje por esa razón de perversión que traes en mente, aquí nadie puede entrar, es la suite más protegida que tengo, la mía.

- ¡Perdóname! Eres un caballero, se nota en todo, lo siento, no quise gritarte, mucho menos asustarte, es más fácil enfrentar a una manda de caribúes, que a un hombre en una habitación… supongo. Albert la observaba con ternura, se veía tan indefensa y mencionar los animales, lo sorprendía,

- ¿Has estado frente a una manada de caribúes?

- ¡Sí! En Canadá, hace un año.

- Son hermosos, pero el frío es…

- Si, por eso solo dure poco tiempo, sobre todo después de que los lobos espantaron a la manada, casi caía a un precipicio rodando en la nieve… no creo que pueda volver en la vida, mi padre pensó que las playas eran lo mejor para mi, ahora que se entere, me mandara a un convento. Alberto soltaba una carcajada, siendo una defensora de animales, en un convento terminaría cuidando niños. ¡niños! En ese momento pensó en los niños grandes que estaban en su hotel bajo su cuidado, como iba a cuidar de ella, tenía que cambiar su identidad, buscar cómo protegerla.

- Sabes, tengo que buscar una forma para esconderte y que estés aquí conmigo.

- Supongo que será fácil, debes traer chicas continuamente. Comentaba bajando la cabeza y viendo alrededor de la cama, como una habitación de lujo y muy confortable, donde posiblemente pasaban un centenar de mujeres que se le iban encima al hombre tan atractivo que decidió pasarse por salvavidas.

- Te equivocas, este es mi hotel, nunca he traído a nadie a esta habitación, como estás imaginando y… para tu información eres la primera que entra aquí. Candy se reía burlona, ni con todas botellas de suero para la verdad le sacaría a ese semental que tenía su harem en otro lugar. - Bueno y ya veo que aparte de pervertido, me consideras un mentiroso, pero… ya te darás cuenta porque según sé no podrás estar lejos de mí, al menos por un par de semanas, debido a que… ya salió a la luz el video que enviaste.

- ¿Lo pasaron en televisión? Preguntaba asustada y preocupada a al vez

- Si, y lo seguro es que piensen que te eliminaron. Si promueven una denuncia, requerirán de un testigo confiable, la evidencia tiene que ir respaldada.

- Si, en que lío te he metido, solo porque me encontraste en la playa, bueno eso te pasa por mentiroso y por hacerte pasar por salvavidas. Albert la vio apretando sus labios con una sonrisa, si pudiera pensar que estaba celosa, con ese tono pudiera serlo, pero de quien, es solo un puchero de su edad, ¿edad?

- No te he mentido, pero… dime ¿Qué edad tienes?

- ¿Qué edad me calculas? Dijo ella con una sonrisa coqueta a sabiendas que siempre le daban menos años

- Diecinueve.

- Veintitrés, tengo dos carreras profesionales terminadas y… me alegro que no me hayas investigado aun.

- Si lo hago, podrían investigar mi interés en tus datos y sería un punto importante para que te encuentren. Albert miraba que ella se levantaba con dificultada, estaba débil y el de inmediato antes de que se cayera la abrazaba al llegar en un par de zancadas a su lado.

- ¿Qué dijo el doctor? ¿Me hizo daño estar tanto tiempo en el agua?

- Deshidratación, debilidad, falta de hierro y malos hábitos alimenticios no te beneficiaron.

- Cuando estas todo el tiempo fuera de casa, no hay hábitos, solo tiempo disponible.

- Pues bien, tenemos que inventar un justificante para que estés aquí, mandare a comprar prendas de vestir, anota aquí tu talla para que te traigan lo necesario, calzado, prendas de lo que necesites.

- ¿Y qué papel haré aquí en tu habitación? Mucama, asistente o…. amante en turno. Al decir esto último, Albert giro su rostro hacia ella y ajustando una sonrisa respondía,

- Lo que desees. Se salió dejándola sentada en la orilla de su cama y con cara de incrédula al no creer que nunca había habido una mujer en su habitación.

En la puerta de la habitación de Tom, tocaba Tony, ya era tarde y no se había levantado, así que habría con su llave de emergencia y entraba alzando la voz

- ¡Tom! Llegaremos tarde, levántate, este entraba hasta donde era su cama y ahí alguien estaba a su lado, Tom de inmediato la cubría y respondía

- Ya voy Tony, por favor sal y espérame afuera. Tony se reía maquiavélicamente, se había ido con una de las dos que lo acompañaban anoche, esperaba afuera en el pasillo y veía a Stear salir muy entusiasmado con su traje listo y una sonrisa que no podía borrar de su rostro,

- Hola Anthony, ¿qué esperas?

- Que salga Tom, se le hará tarde.

- Lo comprendo, anoche tuve una cita muy romántica, no paso a mayores, pero… si continuamos saliendo podría pasar.

- ¡Wow! Este trabajo es redituable y yo que no quise aceptar a la chica que conocí en la playa, para no levantarme tarde.

- Pues mira, Archie tampoco se fue con nadie y no ha salido, el que si es…

En ese momento una mujer salía escabulléndose de la habitación de Niel, a lo que ambos caballeros miraban hacia otro lado ignorándola para no hacerla sentir descubierta, ambos apretaban una sonrisa, era una de las mujeres de limpieza del hotel y en eso, era experto Niel.

- En lo dicho, Anthony, te estás viendo lento. Archie y tu son muy cumplidos en sus labores, comentaba con cierta sorna Stear en el pasillo, esperando a que salieran los demás para irse juntos a desayunar. Un par de mucamas conversaban al doblar el pasillo y el comentario dejaba a ambos primos asustados.

- Si, Gina, la llevo en sus brazos, entro a su habitación… buscando que nadie lo viera… en serio, ya nos lo ganaron, es la primera vez que trae a su novia al hotel

- No puede ser, Julia, pero si el señor Andrew jamás ha metido a ninguna chica a su habitación él es muy privado en su vida.

- Te juro que lo vi, debe ser hermosa, y… la veremos hoy.

La puerta de Archie se habría a lo que Stear. Le cubría la boca para que no saludara y Anthony esperaba a que se marcharan

- ¡Mi Tío trajo a su novia! Tenemos que conocerla, Archie, ve buscando chica, ya fue mucho tiempo perdido, si todos aquí se la pasan muy bien, porque vamos a darle gusto, hasta mi Tío se trajo a su chica a su habitación.

- ¡que! ¿Están locos?

En eso Elisa salía de la habitación de Tom, los tres se metían a la puerta del cuarto de limpieza apenas y cabían dejándolos espantados, cuando vieron que ella se desaparecía salían aventándose uno al otro y soltando tamañas carcajadas. Stear con sorna comentaba en alto

- ¡No puede ser! Hasta Elisa se metió con el amigo de Anthony. Este se quedaba sin palabras a lo que Archie agregaba

- Es una zorra, disfrazada de dama. Se dejo atrapar por el cazador, en este caso… monto al mejor potro. Ambos hermanos se reían cuando veían salir a Niel y Tom, casi al mismo tiempo, de inmediato se enderezaron y se quedaban totalmente sin palabras. Dirigiéndose al restaurant a desayunar. Tony miraba para otro lado sin decir media palabra, no sabía que comentar con Tom. Y Niel fresco como una lechuga sonreía caminando atrás de todos.

En el restaurant una mesa estaba lista para atenderlos, a lo que Albert llegaba saludándolos

- Buenos días, ¿listos para la playa? Anthony con media sonrisa agregaba,

- No tan listos… como tú Tío, con que… estas con tu novia aquí, debí haber invitado a alguna de mis amigas. Albert no hacía ningún comentario, los observaba sin explicar nada, pero como se habían enterado de Candy, lo ignoraba, pudieron haberlo visto entrar, así que no negaba ni aceptaba nada, hasta que ella llegaba por la puerta dando las gracias a quien le decía el camino.

- Ya estoy aquí. Se tomaba del respaldo de una silla para apoyarse y se notaba la fuerza que hacía para detenerse.

- Toma asiento, ya pido para que nos sirvan, debiste quedarte en la habitación, te pedí servicio para que desayunaras. Candy miraba a los compañeros de él y uno de ellos muy parecido, debía de ser su hermano, no habían quedado en como presentarse ni cómo justificar que ella estuviera en la suite así que al ver los rostros ella con una leve sonrisa agregaba,

- ¿Y no me vas a presentar a tu… familia?

- Por supuesto. Anthony ya estaba mencionado que nos vio entrar anoche a mi habitación, no les había avisado que estarías conmigo. - Ella es… Candy… White, mi novia. Candy giraba a verlo a los ojos y el la miraba con ternura y súplica en su rostro a lo que ella asentía levemente y agregaba, un poco mareada, y con la voz baja

- Un placer, tuve… Albert la interrumpía y de inmediato intervenía

- No digas nada, mi vida, una noche fantástica de la que no debiste salir de la habitación, si deseas podemos cambiar los planes y nos vamos a desayunar allá.

- No mi cielo, no es justo que interrumpa… tus… actividades de salvavidas. Stear comentaba,

- Un placer Candy, nuestro Tío jamás nos había presentado a su novia, de hecho pensábamos que no tenía. Niel sarcástico reía y agregaba,

- Nunca ha tenido pareja, se dudaba…. Que hubiera una.

Candy se sentía incomoda, no le había mentido, no había ninguna mujer en ese hotel al menos, de inmediato se acercaba a él y le tomaba la mano en forma de disculpa, por haberlo juzgado, y agregaba,

- Y yo que vine a molestarte, mi amor, cuando siempre has sido tan responsable, ¡Perdóname mi cielo!

La boca de Albert se soltaba, al sentir el toque de ella cuando tomaba su mano y la ponía en su rostro con el que se cubría para mostrarle una mirada de pena, por no haberlo obedecido y quedarse en la habitación, el no tuvo más remedio que continuar con la caricia y se acercaba a ella para decirle que no se preocupara, pero para los comensales, era un beso de cariño.

Ya casi al terminar el desayuno llegaba Elisa, quien se veía desvelada y mejor se colocaba los lentes de nuevo, los tres que la vieron salir giraban y apretaban los labios para no reír, pero Tom, la miraba entusiasmado y con una sonrisa, se levantaba para acercar una silla entre su hermano y el.

- Señorita legan, ¿le pido que venga el mesero?

Stear se salía del restaurant, seguido de Archie quienes se reían afuera de la sección, mientras Anthony continuaba con la charla cerca de la novia de su Tío agregaba

- Ya es hora que nos vayamos a trabajar, realmente es un placer conocerte, Candy, me alegro que por fin mi Tío se animara a presentarnos a su novia. Al decir eso, Elisa se quitaba los lentes y la miraba como si fuera un objeto no identificado agregando

- ¿Novia del Tío William?


Aquí otro capítulo recién hechecito deseando sea de su agrado, espero que lo disfruten ;)

Un abrazo a la Distancia

Mayra Exitosa