FIC

Mi princesa del Mar

Por Mayra Exitosa

El Beso

Ambos se miraban y acariciaban sus rostros, tratando de reponer la sorpresa del aire que les faltaba, sin querer que notara lo excitado que se encontraba pasaba la toalla, pero ella lo vio, y se apenaba ruborizándose, bajando el rostro. El se mordía el labio inferior, no podía controlarse así, ella tan bella, tan perfecta, y que lo mirara de esa manera,

- Candy… yo… te prometo que no soy un pervertido, es que…

- ¡Albert! Lo siento, estaba asustada, no sabía lo que decía, no quise ofenderte, ya lo hablamos y quedo claro eso, es solo que… me gustas y… no esperaba tener un novio falso.

- ¡Oh Candy! Esto ya no es falso, ese beso… estas caricias, yo… a mi… también me gustas mucho.

Ambos sonrieron, le ofreció una mano y ella la tomaba, él la jalaba hasta su costado y abrazados con la toalla cubriéndola, el tomaba su maletín, para sacar un short complemento de su traje de baño, aprovechando que ella lo cubría y que no notaran los demás que estaba realmente muy alterado con… su novia ahí, la invitaría a cenar en su suite y le pediría que fueran novios para conocerse.

Candy por su parte, después de que se colocaba el short, ella se cubría con la toalla y al caminar llegaban hasta donde estaban sus sandalias, y una pequeña bolsa de malla, la tomaba y ambos caminaban despacio, rumbo a la suite.

Una pareja de mucamas, miraban suspirando a su jefe consentido, pensando que efectivamente trajo por primera vez a su novia y ambas lo comprobaban. Ahora se veía claro que iban a continuar con su idilio en su habitación.

Al entrar el teléfono sonaba, le pasaban una llamada y Candy se iba hacia la regadera para darse una ducha y cambiarse. Albert por su parte ya no confiaba en nadie, supuestamente le llamaban de Greenpeace, pero él no afirmaba ni negaba nada, solo escuchaba detenidamente, a lo que al final comentaba,

- Si, lo mejor fue que se fuera a Europa. Me alegro haberme deshecho de ese pendiente. Candy salía cuando escuchaba y el continuaba, sin interrumpir nada, notando el rostro de tristeza de ella, al colgar comentaba, - Confirme de nuevo que estas en Europa, Candy.

- Si, debo ser un problema para ti.

- No lo eres. No quise ofenderte, no puedo darme el lujo de que sepan que estas a escondidas aquí, vamos, sonríe, no te pongas triste, venías muy contenta de la playa, pensé que nadar no te sentaría bien.

- Estaba cálida el agua, y el sol me hizo sentir bien, no había estado disfrutando de una estancia tan agradable, lo que me apena es que no sea bueno para ti.

- Te equivocas, para mí también es agradable, no tengo un puesto de salva vidas como mis sobrinos, solo los cubro cuando ellos salen, estoy aquí por la temporada, para mí es como vacacionar un poco.

- Pues sí, pero no con el miedo de tener a una mujer escondida y…

- Nada de eso, ni lo menciones, además pediré la comida aquí en la habitación, charlaremos y la pasaremos bien, ya lo veras.

- Gracias, sé que te esfuerzas y….

- No es ningún esfuerzo, es muy agradable, lo notaste cuando salimos de la playa… Ella se ruborizaba, ya ni quería recordarlo, casi se le lanzo para besarlo, pero él se acercaba a ella al verla pensativa y tomándole las manos, la atrajo hacia él y comentaba,

- Por mi más que feliz de tener novia, ¿si no tienes compromiso con alguien? Ella hizo un gesto de sorpresa y comentaba

- No tengo novio, pero si…

- ¿Pero si?

- Un pretendiente que esperaba mi respuesta al volver… definitivamente no podía aceptarlo, mi amiga está enamorada de él y… no puedo ni siquiera contarle que él desea que seamos novios… así que, me beneficia decirle a ambos que… ya tengo novio… aunque sea

- No será falso, no después de ese beso… yo no fingí al besarte, Candy.

- ¿No lo hiciste? El negaba con su cabeza y haciendo una sonrisa agregaba,

- Nada me gustaría más, que fueras mi novia realmente.

- ¿En serio? Pues… así sería más fácil… por mi encantada de tenerte de novio. Albert sonreía efusivo y ella se dejaba abrazar devolviéndole la sonrisa, ella separaba lentamente y con ternura rosaba su mano por la mejilla agregando,

- Bueno tu ya estas lista y… no me he duchado, si me esperas unos minutos, pediré servicio a la habitación.

- Iré a cambiarme, mientras sales… de ducharte. Albert se fue y ella saltaba con sonrisas mudas, Albert regresaba por una bata de baño, ya que ella había tomado la suya, y la vio feliz, el se ocultaba de inmediato, recargándose en la pared para que no lo viera, que la había descubierto feliz, sonreía satisfecho, al saber que ser su novia, le había gustado.

En la habitación de Elisa hablaba con su madre, quien contaba su estrategia ahora que ya se encontraba cerca de William,

- Si Elisa, debes verte seria, formal, toda una dama, no poner atención a ningún chico, acercarte e invitar a tu Tío William, a

- Me estas pidiendo que… agrade al Tío William.

- Así es, tienes una oportunidad de oro, debes aprovecharla, mi Tía Elroy ha comentado en reiteradas ocasiones que ya debería contraer matrimonio, si sabe que te has ganado su corazón, nos quedaremos protegidas por él. ¡Oh Elisa! Eres una suertuda hija, no sabes cómo he imaginado tu boda, el vestido comparado en París o Millán…

- Mamá, mi Tío William, nos presentó a su novia esta mañana, esta… durmiendo con él, en… su habitación.

- ¡Queeeeee!

Después de media hora de llanto y de nostalgias y sueños frustrados, Elisa le prometía investigar acerca de cómo iba la relación de noviazgo de su Tío y en la primera oportunidad que lo viera solo, ganárselo a la novia equis que estaba a su lado.

Para esa misma noche en la cena, Sara lo hablaba con su Tía Elroy a lo que George, estaba cerca y escuchaba los detalles, por fin el joven William, se había decidido a traerse a Betty de África, una enfermera bellísima que iba a dejar a su esposo por Albert, al ser mal tratada y poco valorada.

- Entonces… dices que invitó a su novia al hotel y… ¡duermen juntos!

- Si, Tía, dijo Elisa que…

- ¿Elisa?

- Si, se fue con unas amigas de vacaciones y eligió ese lugar para ver como trabajaba su hermano.

- Entonces ¿cómo se llama la mujer esa?

- Candy.

- ¿Candy?

George sorprendido pensó al mismo tiempo que la Sra. Elroy y asombrado se preguntaba ¿Candy? Ya más tarde, marcaba al celular de William y corroboraba sobre su novia y de lo que ya estaban enterados en la familia.

- Si, es… una amiga y… nos estamos dando una oportunidad con un noviazgo… pero, que pronto te enteraste, George.

- pensé por un momento que era la Sra. Betty.

- No, ella está embarazada y… su esposo está muy feliz, ahora… la cuida y no quiere que ni le dé el viento.

- y ¿Cómo lo supo, usted?

- Me comento el administrador del lugar, me dijo que acaban de darse cuenta y, ella está muy feliz, tengo como seis meses de no verla, y el macho ese se puso las pilas y al parecer la embarazó.

- Interesante. Y… ¿hubo algo entre ustedes? Digo por alguna sospecha.

- Claro que no, estaba casada, se iba a divorciar, pero nunca hubo nada entre nosotros, solo me… utilizó para darle celos a su marido.

- Tal vez si hubiera sabido su nombre verdadero y… su posición económica.

- Entonces, no sería amor, sino conveniencia.

- Y eso no sucede ahora con esa chica llamada, Candy.

- Imposible.

George se extrañaba, pensando que acaso también le había ocultado el nombre a la señorita novia actual, eso no podía ser, debido a que estaba en el hotel donde todos lo conocían, algo si era de esperarse, la Srita. Elroy tomaría cartas en el asunto, se espanto cuando supo que dormían juntos.

Elroy investigaba acerca de una joven llamada Candy y mandaba a un detective a saber el nombre completo de la novia de William, pidiendo el favor a un conocido de ella, recaudaba fondos para salvar animales, era amigo de William y un hombre muy importante, solo debía encontrarlo y solicitarle que investigara sobre la novia de su amigo y le informara.


Deseando sea de su agrado, dejo otro capítulo de esta bella historia,

Un abrazo a la Distancia

Mayra Exitosa