FIC

En la Guerra… y en el Amor

Por Mayra Exitosa

Albertfic

Allen al verse ignorado, de inmediato buscaba como salir ganando y comenzaba un monologo bastante insinuador para ver quien sería el primero en apostar

- Como saben, nuestra trayectoria es de las mejores en todos los mercados, hemos abierto negocios en Sudamérica y ganamos terreno en Venezuela, Bolivia, Salvador, Colombia, Uruguay…

El hombre continuaba dando pasos de un lado a otro, caminaba con aires de grandeza, mientras William, trataba de controlar su respiración y turbación al ver a su contrincante, ya le valía lo que el enano del frente comentaba, ahora estaba investigando su historial en la computadora y viendo donde esa belleza lo había vencido, para tratar de ver sus jugadas y sus formas de apostar antes de que el hablara, si la damisela que tenía en frente era su contrincante, al parecer iba a tener muchos problemas graves, pues no solo jugaba de forma antigua sino tenía una combinación de modernismo al invertir en la bolsa en los sistemas y en los negocios más arriesgados, eran vendidos de forma inmediata un día antes de darse la baja de los mismos.

Candy por su parte sonreía al ver que los ojos de su competidor no tomaban en cuenta a Allen, pobre hombre, estaba luciendo toda Sudamérica, cuando los negocios se habían derretido en Venezuela, se congelaban en Colombia y las inversiones de el salvador ahora estaban mejor en Chile.

El monologo ya ahora se lanzaba con todo a una presentación que hacía que el salón bajara los tonos y una música romántica de fondo. William apretaba los dientes eso era un truco, el imbécil de Allen estaba formando una atmosfera propicia para un re encuentro apasionado o una venta de su corporativo, que no notaba que la mujer que tenía frente a él era precisamente de en sueño, de estarla desnudando con la imaginación y el muy estúpido se le ocurre poner bajo el clima, las lámparas se estaban acentuando y créanlo o no, ya imaginaba a su contrincante sin ropa e imaginando la fina lencería que pudiera tener.

Candy asustada por como se le ocurrió poner la presentación, apretaba los labios para no soltar una carcajada, el hombre al frente estaba agonizando ni con todo un repertorio de ballets bailando podría convencerla de comprar su corporativo en un alto precio, eso eran dar patadas de ahogado, así escribía en su celular a su abuelo comentando todo lo que exhibía Allen en esos momentos, a lo que el abuelo preguntaba - ¿Y cómo reacciona nuestro contrincante? ¿Interesado o desinteresado?

Esta dio un respingo al no estar viendo hacia su competidor, pero al girar el rostro, William levantaba la mirada enlazándola con ella en el mismo instante en que ambos se observaron, ella se sonrió apenada y él le sonrió seguro y coqueto, casi dando señal de que ambos estaban en el mismo pensamiento. William pensando que ella le correspondía y ella pensando que su contrincante era tan listo que ni de loco apostaría más de su valor en el corporativo. A lo que respondía de inmediato a su abuelo - Es igual de listo, definitivamente no le llama la atención el negocio, debe apostar muy poco para comprar las inversiones de Allen. El abuelo incrédulo, cuando sabía bien que ellos debían estar buscando un punto nuevo al haber perdido el negocios anterior en América respondía a su nieta - No te confíes, eso puede ser lo que te quiera hacer creer, cuando podría apostar más que tu y salirse con la suya. Candy se quedaba pensativa y levantaba la mirada de nuevo al patito caminante del frente que se vanagloriaba con su imperio ficticio, a punto de rematar. Y haciendo una mirada de incrédula, volvía a ver a William, quien estaba nervioso y sudoroso, ahora se estaba desajustando un poco la corbata, al parecer estaba tomando en cuenta a Allen, porque en definitiva si le podía creer todo lo que estaba anunciando.

Allen por fin terminaba su presentación, las luces subían de tono, William trataba de respirar o recuperar su respiración, Candy lo veía y pensaba que tal vez le dio sueño con todo el tiempo que Allen lució su compañía, así que aburrida solo comentaba

- Bien, señor Allen, vamos al grano, cuanto pide por su corporativo y podemos ver si el Sr. Andrew o yo podemos mejorarle la oferta o tal vez…

Allen de inmediato la vio deteniendo su respiración y con tono de advertencia la interrumpía agregando,

- ¿O tal vez qué? Puede que no espere a que le den la sorpresa pero mi amigo William Andrew ya ha hecho algunas ofertas bastante buenas y ustedes no nos han dado ninguna, Mackenzie. Candy se levantaba de su asiento y respondía,

- A usted no, pero a su hijo ya le hice algunas propuestas y… al parecer está muy tentado a… caer en mi favor. Al decir eso Allen se asustaba, pensando que su hijo podía haber anunciado su eminente quiebra en los negocios, preocupado se ponía nervioso y medio sonreía dejando un poco asombrado a quien trataba de respirar para que su pantalón se desajustara un poco por la temperatura que el habían ocasionados las luces y la música de la presentación.

- Mi hijo no está tan dentro de los negocios ni las inversiones… además las propuestas recibidas por Andrew rondan las siete cifras. William apretaba los labios al ver como lo estaba utilizando frente a su contrincante, cuando él no había lanzado ninguna oferta, solo… había llegado antes, a lo que giraba para ver a a la belleza Mackenzie defenderse del enano del frente.

- Bueno señor Allen, si usted prefiere al Sr. Andrew y ya están en arreglos, no tengo nada que venir a proponerle, lo mejor será que me retire ahora, ya que ventaja y su posición esta de su lado. William se recargaba en su asiento sonriendo, se lo estaba dejando en charola de plata al botijocito ese, ahora que iba a hacer, a lo que Allen de inmediato respondía al ver que solo se había visto jactancioso para que ofrecieran más, reponía,

- Oh no. Srita. Mackenzie, usted no se puede ir, si ya hizo propuestas de compra con mi hijo, podríamos de una vez mostrar las cartas y ver la compra y trato de Allen Corporación y saber en este momento de quien será si de usted o de Andrew.

William se enderezo metiendo una mano bajo la mesa acomodándose el pantalón y ella tomaba asiento de nuevo viendo que ya el Sr. Allen se bajaba de sus laureles y comentaba con conocimiento,

- Bien señor Allen, conozco ampliamente sus negocios, sus inversiones y todo cuando hay en Sudamérica, por cierto, nada de ventaja para lo que ya conocemos el Sr. Andrew y yo, así que vayamos al grano como usted pide, ofrezco solo seis cifras, y créame me estoy viendo bastante bien ante mi competidor presente. Allen se sentía descubierto trataba de ver de esas cifras cuanto sería la propuesta que envió a su hijo y necesitaba contactarlo, así que pedía un minuto y salía dejando solos a William y a Candy.

- Parece que le has dado algo en que entretenerse, sería conveniente saber cuánto estas dispuesta a ofrecer y cuanto pudiera ofrecer yo, puesto que le has dejado sin armas frente a mí.

- Pues bien, no vine a perder contra ti, así que tendrás que ser adivino ya hice mi trabajo al quitarle un cero a la cifra y con ello estamos en iguales circunstancias, definitivamente no te quiero en mi continente y… aquí en Norte América, los Mackenzie llevamos muchos años de ventaja.

- Estas diciendo que, vamos a subastar frente a frente.

- No, tampoco voy a elevar algo que no tiene tanto valor, las inversiones en Sudamérica son mínimas y el valor seria solo aquí, Andrew. Así que… si ya hiciste propuestas, tal vez sean inversiones no remunerables. William se tensaba, cada que escuchaba su voz y esa forma de enfrentársele, se ponía más cerca de la tentación de tumbarla en la mesa de negocios y darle una maestría de inversiones que no le quedaría duda de quién manda. Pero ver esas esmeraldas brillosas y bien pulidas, con un filo en esos carnosos labios, lo estaban dejando en pleno exhibicionismo.

- Entonces, no me quieres aquí en Norte América, ¿Por qué? Porque sería el rival más fuerte al que te has enfrentado, que tanto pudiste ofrecerle al hijo de ese hombre que… no pueda mejorar yo… ah… al menos que le hayas ofrecido otro tipo de pago.

Candy abrió los ojos enormes, asombrada al escuchar la insinuación de su competidor, enfurecida se ponía roja y casi se notaba lo brava por lo que estaba haciendo iba a darle una bofetada, pero en eso interrumpía el Señor Allen y ella se contenía de no evidenciar su enfado.

- Bueno Señorita Mackenzie, mi hijo comenta que solo fueron muestras de interés, nada en números que usted haya propuesto, así que estoy dispuesto a negociar en estos momentos con el Sr. Andrew. Candy apretaba las quijadas, ahora resultaba que no había números atractivos y por lo tanto, estaban insinuando que le había ofrecido otro tipo de pago al hijo del señor Allen, a lo que ella con diplomacia respondía,

- Está usted seguro, puede que si salgo de aquí, no regrese y… por lo que veo el Sr. Andrew ya me ha comentado que el solo puede ofrecer otro tipo de… pagos a los que solo él está acostumbrado. William soltaba la quijada al pensar que le daría otro tipo de pagos a Allen y su hijo, le estaba diciendo gay en frente de su cliente, estaba jugando con fuego, él le demostraría que de eso nada, ahora mismo vería de que estaba hablando, de inmediato se ponía de pie, y se acercaba a ella, rosando un poco de su aliento la confrontaba,

- Pues sí, los euros, los dólares y el tipo de cambio pueden variar pero el pago es siempre en efectivo, a menos que usted quiera ofrecer… algo más Señorita Mackenzie, le dijo tan cerca de su rostro al rosar por su espalda y doblarse a la altura de la mesa para ver sus cartas.

Candy sintió que todo su cuerpo se entumecía, que ese hombre tramaba algo grande en su contra y que al acercarse la estaba intimidando, de inmediato cubría su celular y su computadora la doblaba por completo, se ponía de pie y se iba frente a él y comentaba,

- Pues bien, de cuanto estamos hablando, señor Andrew, recuerde que los euros o los dólares son solo tipo de cambio actual, el señor Allen sabe que los Mackenzie siempre hemos ganado en los negocios y no andamos con medias tintas, ¿usted que ofrece?

Allen volvía a sentirse el rey del mundo al verlos tan unidos y dando tonos de voz variados, los miraba con cierto gusto que trataba de disimular al ver que podía en cualquier momento incrementar la cifra de nuevo a siete. Pero William se acercaba al oído de ella y le susurraba,

- Satisfacción garantizada, se lo aseguro, señorita Mackenzie.


Gracias por sus comentarios, feliz de dar rienda suelta a la imaginación con la variedad de todos y cada uno de ellos, continuamos escribiendo,

Dios mediante sea el quien me guié para darles el mejor de los fics ;)

Un Abrazo a la Distancia

Mayra Exitosa