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En la Guerra… y en el Amor

Por Mayra Exitosa

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Ella se arreglaba hermosa, en cuanto le dijo en que restaurant era, no dudo en ponerse bella, ahí había realizado los mejores tratos en su vida, ese lugar le daba suerte, ahí se animaría y mañana sin falta organizaría el contra ataque para los Europeos, donde sea que se hayan infiltrado.

En el restaurant, Albert no tomaba el asiento aun, esperaba a la distancia para verla entrar, se quedaba en la barra y observaba la pista de baile. Todo iba bien hasta que Archie le dijo que posiblemente no venía la novia, tenía que convencerla, no podía venir solo, necesitaba estar cerca de ella, si, ese era su momento de gloria, y la tendría muy cerca.

- Por favor, que este bien fría la botella que le di.

- Por supuesto señor, su festejo será inolvidable.

- Gracias. Albert caminaba a distancia esperaba verla en cualquier momento, cuando entraba Archie y del brazo iba a la joven Britter. ¡Perfecto! Pensaba con media sonrisa, todo planeado fríamente, y ella… ¡Dios! Estaba en la entrada, no se veía su cuerpo, solo su rostro, pero su corazón comenzó a agitarse apenas viéndola. Era como si todo a su alrededor dejara de tener sentido. Había llegado, la mujer que le robo el sueño… ella estaba ahí.

Se fue caminando por el costado, esperando verla entrar, pero esos instantes se hicieron eternos, se fue a la barra, solicitaba la botella en la mesa y las copas. Al ver que ella entraba, soltaba las quijadas, el vestido dejaba ver sus pechos priscos, su pequeña cintura y… la abertura lo invitaba a no dejar de verla.

- Buenas noches… ¡Annie! Que gusto. Su amiga se le borraba la sonrisa, Paty se ponía de pie y se iba a abrazarla,

- Mira Candy ellos son los socios de los Britter y los O´Brien. Archivald Cornwall y… Alistar Cornwall

- Mucho gusto en conocerlos, Paty y yo somos amigas desde hace mucho tiempo. Annie hacía un gesto incomodo de molestia que Candy no pasaba desapercibido al notar como las aletas de su nariz se abrían y su boca se fruncía. Al no responder que ellas también eran amigas, Candy se fue al costado de Paty dejando la silla principal libre,

- Mira Alistar, Candy es la socia mayoritaria que tenemos, es una gran amiga y muy buena en los negocios, Todos en América la conocen ella es una digna…

Una voz interrumpía para completar lo que Paty iba a decir, la voz ronca de Albert aparecía con unas copas, tomando el asiento libre agregaba

- Mackenzie. La mejor empresaria joven de este país. Candy abría sus ojos y veía las copas, era imposible quitarle la mirada, el hacía una sonrisa casual y amistosa, estaba… pro brindar… ¡Dios! Lo había hecho todo de manera que… se salió con la suya, no podía demostrarle enfado, tenía que superar eso, con sutileza bajaba el rostro como si se sonrojara y agregaba,

- favor que me haces, William. Supongo que ganamos algunas negociaciones, sin embargo, ¡lo lograste!

Su sonrisa efusiva, hizo que él se agitara también, ella sonreía precioso, y… estaba feliz, deseaba que cumpliera su promesa, por supuesto que le cumpliría, ahora sabría que todo los cumplía, incluyendo la satisfacción… ¿habría esa posibilidad?

- ¿Brindamos?

Albert solo traía dos copas, el mesero llegaba dándole las demás a los cuatro de la mesa; pero Archie, solo la miraba a ella, no podía quitarle la sonrisa, cuando giro a verlo, el también le devolvió esa efusividad, un poco tenso, por traer el candado a un lado, pero que más daba, no estaba casado, solo iniciaba un noviazgo, ella era perfecta.

- Por supuesto que brindamos, Andrew.

- Mackenzie, por los mejores negocios de nuestras vidas.

- Por los mejores negocios, Andrew. El sonido de las copas, hizo que todos se unieran, ella soltaba una carcajada irónica, tenía que salir de ahí lo antes posible, haría negocios, por supuesto, los mejores de su vida, ya le cobraría caro el atrevimiento. No se quedaría así, más pronto de los tres meses, volvería a celebrar, pero esta vez… sería doblando la estrategia. - ¡Salud!

La noche fue agradable, Candy de manera intencional quebraba el tacón y al pararse a baila, se lamentaba por no poder hacerlo. Mientras observaba como Archie desde la pista la observaba a ella, un poco incomoda al respecto, giraba su rostro a su celular, mandando un mensaje a su abuela, para que hiciera una llamada y la sacara del apuro, pero eso no sucedía, el teléfono de llamadas constantes, estaba sin llamadas por el momento.

- me alegro que hayas tomado a bien, que seamos socios, Candy.

- Oh si, los negocios , solo son negocios, que sería si todo fueran siempre aciertos, las nuevas sociedades siempre traen nuevas oportunidades.

- Me alegro tanto que lo digas, me hubiese encantado que bailáramos esta noche. Ella con una suave sonrisa no decía nada, pero pensaba, ¡Ni en tus sueños!

- ya habrá oportunidades, Andrew.

- Puedes llamarme Albert, así es como…

- Que no te llamas William.

- Si, pero…

- Tengo entendido que así se llamaba tu abuelo y tu padre.

- Por eso es que….

- Lo mejor será no olvidar de dónde vienes, William Andrew, a menos claro que… no sientas orgullo…

- por supuesto que estoy orgulloso de mi abuelo y mi padre es solo…

- Oh, perdona, permíteme un minuto, debo contestar la llamada. Ella se levantaba de la mesa, tomaba sus tacones en la mano y caminaba descalza por la alfombra, hasta llegar a un lugar donde la música de la pista no se escuchar y permitiera hablar. - Gracias abuela, te cuento en cuanto llegue. Regresaba y comentaba - Siento mucho tener que retirarme, ha sido un gusto poder… brindar tu celebración.

- Nuestra celebración, ahora somos socios, Candy.

- Si, supongo que es nuestra, solo que… no fui avisada de tus adquisiciones, así que la celebración… es solo tuya. Con permiso, me despides de tus sobrinos y mis amigas.

El la acompañaba hasta subir su alto, le besaba delicadamente la mano, pero ella no mostraba interés. Y eso le dolía en gran manera. Tenía que ganarse a esa chica, si no, no iba a poder vivir con esa sonrisa de dientes para afuera.

Candy llegaba a su hogar y abrazaba a su abuela, su abuelo no sabía que pasaba, pero ella se fue a su habitación, esa noche no dormía, continuaba trabajando y despertaba tarde.

- Papá, tengo un negocio extra, ¿Te molestaría sustituirme por un par de meses aquí en América?

- No, no es molestia mi amor, cuenta conmigo, ¿De que negocios se trata?

- Es una…a miga que me esta ofreciendo su empresa, quiero evaluarla y me ha pedido pasar unos días con ella.

- Bien hija, deseas que… te acompañe en algún momento, puedo evaluar lo que me pidas.

- ¿No confías en mi? Candy hacía una mirada triste y sus labios sueltos, no era una amiga, se lanzaría a comprar todas las acciones de donde se vendieran en Europa, así fuera para recuperarse, buscaría aliarse y comprar hasta quedar en doble de poder, les demostraría que en el mismo tiempo, las acciones se obtienen y se doblan cual ropa blanca y de lino.


Espero les guste este capítulo... gracias por la paciencia, por la espera y por comentar

Un Abrazo a la Distancia

Mayra Exitosa