FIC
En la Guerra… y en el Amor
Por Mayra Exitosa
Albertfic
En Inglaterra, Candy en la suite presidencial de un prestigiado hotel, revisaba sus números de todas las acciones compradas, viendo en su computadora, avisando que tenía que cambiar el nombre y por ende el poder de la transacción real de Zoe Monroy a Candy Mackenzie, eso iniciaba mirando la pantalla lista para ajustar un enter, en ese momento vino los recuerdos aquellos de hacía tres años…
Ella había recibido una invitación de Terrance, estaba emocionada, alguien como él fijándose en ella, era como el sueño hecho realidad. Lo había conocido y estaba enamorada, se ilusionaba de solo imaginarse en la cima, y él a su lado. Paty y Annie sus mejores amigas, sabían de ese gran amor que ella sentía por él. Paty le daba miedo y le decía,
- Candy no sé, un hombre tan atractivo y tan rico, siempre tiene mujeres más bellas y poderosas a su lado, nosotras no somos nada parecido.
- Pero lo seremos, Paty, seremos las mujeres más interesantes, nuestros padres son grandes empresarios y tú debes mirarte muy alto, Paty. Annie agregaba,
- Creo que Paty tiene razón, Candy, me da miedo ese hombre, es muy agresivo, viste como actúa al momento de estar al frente con su padre, mirando como si nadie estuviéramos a su altura.
- Es tu imaginación, el es un gran chico y debe tener un corazón enorme, su madre estaba muy contenta, cuando la conoció mi abuela Zoe, dice que, haríamos la pareja perfecta.
Tiempo después… Candy afuera de la puerta de la suite de Terry Grandchester, iba a sorprenderlo cuando escuchaba,
- Susana, esto no debió pasar.
- Eres mío, podrás fingir que la amas, pero jamás estar en tu cama, ni te dará la pasión que te doy.
- ¡Estás loca! Me casaré con Candy Mackenzie, ella será mi esposa. Abría la puerta del hotel indicándole la salida y ella estaba ahí, viéndolo desnudo, con una toalla en la cintura y Susana con ropa provocadora y sus pechos desnudos.
- ¡Terry!
- ¡Candy! ¡Espera! No es lo que parece, ¡Espera! Por favor… ¡Candy!
Ella salía corriendo, se tropezaba en el camino y se lastimo una pierna, tuvo que pedir ayuda y fue hospitalizada, el dolor de la ilusión rota, ella le iba a responder que si aceptaba ser su novia, pero esa chica… era la misma con la que ya lo habían descubierto los periodistas, ahora era real, estaba dentro de su habitación.
En el hospital su abuela la escondió y nunca más dejo que los Grandchester se acercaran a su nieta.
El sonido de la puerta la sacaba de sus tristes recuerdos, ella se levantaba de su escritorio y un joven del servicio, llevaba un ramo de rosas rojas,
- ¿Señorita Mackenzie?
- ¿Si?
- Le enviaron este arreglo.
Candy sacaba un billete para darle propina al joven y dejaba el arreglo enorme en su recibidor, tomaba la tarjeta y al verla, las lagrimas se le salían sin esperar, dejaba las rosas y se iba a su computadora, tomaba la tarjeta y la partía en pedazos, ajustando el enter, iniciaban las transacciones programadas, una a una de todas las sociedades que había hecho en esos días. 53% propiedad de acciones Andrew Internacional. 51.5% propiedad de las acciones Grandchester Internacional, 49.7% propiedad de acciones Cornwall Internacional. 63% propiedad de las acciones Bewley en Irlanda. La computadora continuaba, había invertido su herencia Monroy, ahora su abuela y ella, tenían lo que no habían logrado jamás los Mackenzie, una fortuna completa invertida por ellas mismas.
Tomaba el teléfono y solicitaba la cena en su habitación, esa noche no saldría, ya había terminado todo, se quedaba meditando lo que había logrado Andrew en América, arriesgando todas las acciones europeas por ella, nadie en su sano juicio podría hacer eso, ese hombre lo había hecho por ella. ¿Por qué? Se había enamorado, la había idealizado, tal y como lo hizo ella en un tiempo con Grandchester, vaya que si, aposto todo a ganar y sin ser nada suyo, ni compromisos ni formalidades, tan solo una atracción que el sintió hacia ella y la cual ella no…
Se detenía y se levantaba, tomaba su laptop personal y entraba en los archivos de su abuelo, ahí buscaba como habían estado asociados él y su amigo William Andrew, investigaba detalladamente todo lo que había y poco a poco se instruía acerca de esa vieja historia, aquella donde el mejor amigo se casaba con una mujer hermosa, que nunca estuvo cerca de su abuelo, sin embargo Walter Mackenzie la amo en silencio.
- La amaba, y continúo amando todo desde la distancia, a sus hijos, a sus nietos… ¡abuelo! Tu amor era puro y sin esperanza alguna, mientras mi abuelita estaba ahí. Pero si te hubieras casado con ella, ni yo, ni él, existiríamos. Mi abuelita Zoe jamás hubiera sido una Mackenzie.
Ella cerraba los ojos recordando el aniversario de casados de sus abuelos y el salón de baile donde él le había comprado una propiedad hermosa en las Islas Caimán, la mansión Caribe Mackenzie, hermosa para pasar su vejez… a la cual a la fecha no se habían ido, por continuar cerca de ella. Apenada veía como su padre se había quedado solo, sin contraer matrimonio nuevamente, todas las mujeres eran unas arribistas, nunca se dio oportunidad de ver el amor de nuevo… ¡Papi!
Tomaba el teléfono y era interrumpida por su cena, mandaba un mensaje que no recibía visitas sin aviso alguno, a lo que el gerente confirmaba que ese era un servicio actual en el hotel. Marcaba a su abuela y ella por fin le contaba,
- Abuelita, lo logramos, ya está todo en función como lo planee, ahora… hasta puedes llevarte a mi abuelito a la nueva mansión, la que te regalo él.
- ¿En serio, hija?
- Si Abuelita, ahora estaré en Europa y América, será un excelente punto para vivir, y estaré contigo la mayor parte del tiempo, por lo tanto, mi padre se puede hacer cargo de la casa allá, iré a verlo todo el tiempo y ustedes me ayudaran desde las Islas Caribe.
- ¡Oh Dios! Mi sueño hecho realidad, tu abuelo y yo, por fin en nuestro hogar. Gracias mi hijita linda, desde este momento programo todo para ir allá, tu habitación esperará a que tu vuelvas, así allá te hare una nueva, con todo lo que te gusta y estilo para la playa.
- Si abuelita, la quiero enorme y muy cómoda, porque estaré muy seguido con ustedes.
- Así será, mi amor. Cuando le dé la noticia, a tu padre y a tu abuelo, no podrán creerlo.
- Créeme, se asombraran de nuestras nuevas acciones, abuelita. Ahora las Mackenzie estamos preparadas para llevar el imperio a la nueva era.
- Siempre soñé con verte triunfar, mi pequeña, cuando naciste nos dijeron que no te daban tres meses de vida, hoy eres lo mejor que tu abuelo, tu padre y yo tenemos. Estoy muy orgullosa de ser tu abuela.
Después de escuchar todos los planes que por años llevaban posponiendo, por fin terminaba ilusionada y soñadora su abuelita y ella cortaba la llamada, meditando todo lo que por ella habían pospuesto.
En silencio lloraba por no dejar vivir y continuar a su familia, siempre protegiéndola y como ella se aliaba a su abuela para demostrar cuan orgullosas eran, como si el orgullo diera de comer, pensaba como había juzgado tan duramente a William Andrew, cuando se había jugado todo su patrimonio solo para… estar con ella. Sin más se quedaba dormida y pensaba que lo que ella había sufrido, hoy se lo estaba cobrando a alguien que no le había hecho daño. Igual su abuela, lo que había en su pasado, no había afectado el gran amor que le profesaba su abuelito a ella. Ese era un mal que no debía continuar, el odio y el orgullo no debían mezclarse, eran como el de beber y manejar, un peligro constante.
El día fue sorprendente, despertar y escuchar la computadora en movimiento de un tintineo constante, al asomarse, ella misma no podía entender, como se había hecho todo ese movimiento tan solo por los cambios que ella había realizado. En su celular treinta y tres llamadas perdidas, su padre, su abuelo, su abuelita, Paty y varios numero no conocidos.
- ¡Que hice!
Sorprendida se daba una ducha sin mover nada, tenía que tomar aire, el desayuno, relajarse y tomar el toro por los cuernos, a ella tampoco le avisaron cuando Andrew invadió su territorio, ahora que más daba que la bolsa de valores saliera afectada y desearan comprar más de las acciones, estarían pensando que Andrew y Mackenzie estaban planeando algo… con el invadiendo América y Mackenzie entrando con los pies firmes a territorio europeo, ya su padre había invertido de manera suave, ella no, lo había hecho de manera tajante y firme.
Albert en su computadora, tecleaba rápidamente, sonreía de lado, sus acciones se habían elevado como la espuma, ahora valían seis veces su valor, las conjeturas indicaban que… Mackenzie había invertido de manera brutal y eso daba indicadores que había movimientos seguros entre ambos, por lo tanto, todos querían una tajada el pastel…
Pensativo solo imaginaba ¿Qué pastel? Mi chica Mackenzie no está para dar ni repartir, ella será solo mía y solita fue a dar a casa, eso sí fue un golpe bajo, pero… que tan bajo… pareciera que se encuentra jugando con fuego y ahora no hay marcha atrás, ella estará en todo unida a mí. Ni yo lo hubiera imaginado, ella se vengo y con eso, solo se unió mucho más a mi. ¡Preciosa! Por supuesto que me sorprendiste, pero no saldrás de Europa así me quede sin vestuario, te quedaras unida a mi de por vida.
Una llamada lo sacaba de sus pensamientos, George asustado gritaba
- ¡Señor! Se triplicaron nuestras acciones.
- No George, según estoy viendo estamos a seis veces su valor original, Mackenzie elevo todas las conjeturas, ella se puso como socia de medio Europa y entre ellos estoy yo.
- Pero señor… porque me engaño diciendo que era Zoe Monroy
- ¡Zoe Monroy! Es la abuela de mi chica, George. Zoe Monroy no tiene nietos, solo uan y es la mujer que deseo sea la madre de mis hijos.
- ¡Señor!
- Por supuesto, ella será la futura señora Andrew, más vale que vueles a América, tienes mucho trabajo, llegare en unas horas a Inglaterra, ella debe estar ahí.
Muchas gracias y a petición de las amigas.. un poco más de adelanto ;)
Gracias por comentar
Un Abrazo a la Distancia
Mayra Exitosa
