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En la Guerra… y en el Amor

Por Mayra Exitosa

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Al salir de su departamento, buscaba responder algunos mensajes y algo llamaba su atención, la portada de un periódico matutino con una pareja a carcajadas, brindando en un restaurant de Inglaterra, casualmente el más famoso. Daba unas monedas y tomaba el periódico leyendo que la pareja se encontraba celebrando la unidad de sus negocios, ambos se notaban muy contentos y que fueron los últimos clientes del restaurant en salir, habían bebido de más y se notaba que William no la dejaría escapar por nada del mundo, por fin había llegado la horma de su zapato, la joven que merecía ser la Sra. Andrew, debido a la perdida general de los miembros de la familia y como los Mackenzie habían estado unidos hacía muchos años en sociedad, hoy por fin se volvían a reunir.

El comentarista agregaba algunas interrogantes, ¿Celebrará igual con los demás socios? ¿Realmente habrá convenio de matrimonio en una sociedad tan importante y tan de gran valor? Archivald o Alistar Cornwall ¿Cuál de los dos hermanos celebrará la sociedad con la Srita Mackenzie? Continúan solteros todos y cada uno de los socios de estas importantes uniones y esta es la primera vez que los solteros más cotizados de muchas empresas tendrán de cerca a la pieza clave de los Mackenzie, no solo por ser hermosa, sino por ser acertada en las mejores inversiones, pertenecer a una de las familias más ricas y con mayor auge.

Pero además… sabemos que se encuentra en Inglaterra y nadie olvida que estuvo a punto de comprometerse con ella, Terrance Grandchester ha sido de todos los solteros uno de los más importantes a nivel europeo, amaba a la señorita Mackenzie y solo por un mal entendido se habían separado ¿Tendremos posibilidades los ingleses en soñar con una nueva posibilidad? Recuerden que donde hubo fuego… ¡cenizas quedan!

Toda una maravilla que precisamente sea Mackenzie quien haya movido a su reina y que haya tanto príncipe en busca de un castillo. ¿Querrán los Mackenzie descendencia? Por Steven Hender Hall.

La reunión en el hotel era bastante amistosa, un mensaje en el celular de Candy advertía que pasaría por ella en una hora. Candy le pasaba el celular a su padre y el respondía con una velocidad como si siempre lo hicieran "Nos veremos en el Irán en una hora, espero lograr la reservación, llevare una rosa roja" El Padre pasaba de nuevo su celular, haciendo que Candy abriera y cerraba los ojos, se cubría la boca ocultando una carcajada y William levantaba una ceja esperando una explicación ante la evidente complicidad de padre e hija.

Candy avergonzada bajaba el rosto y al ver que su padre se retiraba a cambiarse de ropa, ella le pedía disculpas y le mostraba la conversación, a lo que él se quedaba incrédulo,

- ¿Llevaras una rosa roja?

- Mi padre lo hará. Respondía y se pondría ruborizada, al saber que su padre le daría una lección de compromiso real. El se reía travieso y negaba con su cabeza agregando,

- Recuérdame nunca hacerme enemigo de los Mackenzie, jamás me lo perdonaría.

- ¡Te lo recordaré, llegado el caso!

- ¿Qué harás esta tarde? ¿Deseas seguir conociendo Inglaterra? Puedo invitarte a lugares hermosos, ¿si me lo permites?

- Me encantaría, la verdad es que… tendré reuniones, para ver las nuevas sociedades que hice, por eso esta mi padre aquí… tendré que ir con él.

- Tiene una cita esta tarde, podríamos aprovechar.

- Bien, lo haremos. Pero esta vez, si será un poco privado.

- ¡Prometido!

William salía con una sonrisa del hotel, tomaba su auto y notaban que se marchaba muy tranquilo, a lo que el traviesamente, mandaba un mensaje a Johnson sobre una reunión romántica en el Irán Restaurant esta tarde entre Grandchester y Mackenzie, sería conveniente que mandara a alguien de la prensa.

En el mensaje un poco preocupado respondía Johnson y agregaba

- ¿Está usted seguro, señor?

- Si.

Serio y sin expectativas, meditaba Grandchester lo que pasaría, tenía que tratar las cosas de manera fría, ella no estaba interesada en él. Así que solo serian negocios, lo mejor era pensar en los planes y modificar lo que requiriera, al final estaba mejorando la empresa, así que no sin hacerse ilusiones, solo trabajo, negocios y lo que se fuera dando iría con pies de plomo. Ya no requería tener una relación de momento para salvar las inversiones, lo que requería era mantenerse al margen, tenían mejores resultados los Mackenzie y esto sería un aprendizaje, por los puntos que subieron las inversiones, ya estaban en recuperación por lo que ahora, si ellos invirtieron, debían luchar por multiplicar y así ambos saldrían ganado. Nadie invierte para perder su dinero ¿O sí?

Ya sentado y haciendo una reservación que lo hiciera sentirse bien, esperaba a que llegara con… "rosa roja" Sin querer sonrió por la idea. Recordaría la de veces que le envió rosas o flores rojas.

William por su parte, se arreglaba casual, esta vez sería privado, solos, relajante, y esperaría a ver lo que lograba mañana Grandchester. Tenía que cuidar de su seguridad, ahora estaba en sus manos y prefería estar en ellas que en sus pies. Lo mejor era mantener las cosas bien, y que se diera algo solo si ella lo deseaba, aunque buscaría que lo deseara si fuera posible.

Candy por su parte, tranquilizaba a su abuela y comentaba con ella lo mencionado con su padre sobre los Andrew, ella aminoraba las cosas, y aseguraba que efectivamente si era familiar de su marido, pero ya no importaba, guardar rencor a alguien que ya estaba con Dios no tenía caso.

- Me da gusto Abuelita. Hoy saldré a pasear con William, aunque me dijo que le llamara Albert.

- ¿Albert? Interesante, al parecer está interesado en ti, al menos fue quien te salvo de Grandchester, no debiste salir sola, el aprovecharía cualquier espacio para volver contigo, sobre todo ahora, estas más bonita mi niña.

- ¡Abuela!

- Leí los periódicos y… tu abuelo piensa que te incite a hacerlo porque deseo bisnietos, pero la realidad es que, hasta tu padre, se pondrá las pilas, si tu eres feliz, el podría darse también la oportunidad de serlo, ya no con la Dunne, al menos con alguien que lo aprecie de verdad.

- ¿Lo crees? Pues entonces tendremos que hacer algo al respecto, ¿No lo crees Abue?

- No lo sé, las cosas con esta inversión y la intención que ambas teníamos, se nos salieron de las manos, quien puede asegurarnos que si hacemos algo por tu padre, funcione.

- Tienes razón, pero al menos podemos… intentarlo sin mucha insistencia.

- Bueno, lo veremos, ahora dime, ¿cómo vas arreglada para ver a ese chico?

- Con todas las armas Mackenzie, Abue.

- Así se habla, ya sabes ve despacio, veamos qué es lo que pretende y si… quiere algo serio, estará entre mis favoritos.

- Pues, lo probé ayer.

- ¿Lo besaste?

- ¡No! Se quedo a dormir aquí en la suite, y fue un caballero.

- ¡Candy!

- Bebimos demasiado. Le ofrecí la habitación anexa a la suite, yo…

- ¿Qué dijo tu padre?

- El llego y nos vio, todo en orden.

- Bien, pero que no se repita, la decencia es una y la locura es otra.

- Esta bien abuelita, deséame suerte, creo que ya llego.

- Dios te proteja y luego me comentas como nos fue.

- Si abuelita. Dale un beso a mi abuelito y dile que lo quiero mucho.

- Si hijita. Veras que se lo digo.

Albert tocaba la puerta, ella abría ya con su bolso de mano y ambos coincidían en colores claros a pesar de abrigarse. Salía y el tomaba su hombro cruzando su brazos por la espalda, una sonrisa y un suave beso de saludo.

En el restaurant, ver al padre de Candy, hizo que todo lo planeado, resultara bien, pies de plomo, ver la rosa roja en la mano y ponerla en la mesa, fue un poco sarcástico, buscaba ver hacia los lados, pero no había moros en la costa. Al menos había sido discreto. La conversación fue como estar en una reunión formal, todo en orden, la estrategia era entrar con pies fuertes a Europa y lo mejor era hacerlo bien, le daba gusto que se beneficiaran ambos, y que a la vez se recuperaran las finanzas de sus negocios, al menos con eso, se recuperaba una buena amistad, el plan era continuar así un tiempo, asesorar en las inversiones y modificar los planes de inversión que habían llegado a ser perdidas constantes en los Grandchester. Esto por el bien de la sociedad, de no aceptarlo, se vería en la mejor disponibilidad de cerrar los tratos sin dolo alguno.

- No será necesario, Señor Mackenzie, estamos dispuestos a sus estrategias, esperamos en pro de beneficio de nuestra sociedad, he visto que se respaldaron bien y eso nos hizo ganar a todo en muchas áreas, si esto lima las asperezas de épocas pasadas, lo considero algo benéfico para mi familia y a la vez, para terminar de saldar las cosas a favor de ambos.

- me da gusto que lo veas así, supe que estabas por comprometerte con una joven, espero que les vaya bien.

- Solo son negocios, no es un compromiso personal, solo en sociedad y… por las inversiones, sin embargo con su ingreso, no es necesario hacerlo, si ustedes no lo ven prudente.

- Me alegro que nos consideres, la realidad, hubiera sido pésima la sociedad, están en bajos recursos y era un plan demasiado estéril para sus inversiones, no tenía caso si eso fuera por negocios, las inversiones que tiene tu asociado, es por préstamo y eso hace que a la larga salgas más endeudado.

- No lo sabía, mi padre…

- SE ha equivocado en varias ocasiones, la primera en separarse de tu madre y recuperarla fue difícil.

- Ellos están bien ahora. No hubo divorcio.

- Pero eso nos dice la inestabilidad de sus jugadas. Piénsalo Terry, si alguien es fácil de moverse dejando lo mejor de su vida en el aire, a su familia. De que será capaz de hacer después.

- Nunca lo pensé por los negocios, en ese tiempo estábamos muy bien.

- Un divorcio, dividiría todos su bienes, es lo más triste de un compromiso tan importante.

- La empresa no corre esos riesgos.

- Pero si los ingresos familiares y eso alimentaba antes a los negocios de tu padre.

- Tiene razón.

- No me volvía a casar para meditar en hacer bien las cosas, mi esposa fue mi mundo y se me fue muy pronto, mi hija lo es todo para mi, aun hoy, recordar que lo de ustedes no se dio, es triste, pero ahora pienso que fue para bien.

- He cambiado mucho, no puede etiquetarme para siempre.

- No lo haría, Terry. Eres un buen partido en todos los aspectos y si, creí en tus sentimientos, pero… investigue sobre esa chica, alguien le pago para hacerlo, y eso también hubiera perjudicado mucho a mi hija.

- ¿Qué ha dicho?

- Lo hizo de manera intencionada. No fue solo por lo que sentía por ti, alguien estuvo detrás de ese asunto. Mi hija ya lo superó y nosotros también, estimaba mucho a tu padre, ceo que podemos mejorar nuestras relaciones ahora como socios.

- Por supuesto.


Deseando que les agrade este capítulo, y que la historia sea de su agrado,

Un Abrazo a la Distancia

Mayra Exitosa