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En la Guerra… y en el Amor

Por Mayra Exitosa

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La reunión era seria sin embargo, para Terry saber información que su familia no le había dicho, era algo nuevo, llevaba años arrepentido de haberse emborrachado, pero era una fiesta de la familia, debió quedarse en casa, no salir a un hotel, menos evidenciarse ante la chica que solo esperaba su respuesta, no era por ser negocios, sino porque Candy era sencilla, bonita y genuina, ahora se había visto más madura, sabía responder mientras que antes todo era sin pensar sus respuestas eran graciosas y su forma tan bella, jamás la había encontrado en otra chica.

- Señor Mackenzie, ¿usted no aprobaría que volviera a pretender a Candy?

- Ese asunto no sería mío, seria de mi hija. Temo que ya hay más competencia de la esperada, mi hija es independiente, hace y mueve negocios como mi padre, sin pedir de mi autorización manejan con toda libertad los movimientos financieros.

- pero ¿Usted no se opondría?

- Terry, sabes cuantas ocasiones ha timbrado mi celular hoy. Cada socio adquirido para elevar los puntos de muestras inversiones en esta última semana, se evidenció la notica, esa de los príncipes y sus legados. Estarías participando en un debate constante…

- No me importaría, sé pelear por lo que quiero…

La forma de responder hizo que Mackenzie hijo, hiciera una sonrisa de lado, no esperaba menos de Grandchester, pero sería por el o por su padre, quien realmente lo haría, años atrás Terry era una pieza en el ajedrez, mientras que su hija, era un tesoro y ahora como dicen las noticias es la reina del tablero, ella toma sus propias decisiones si no es que sus propias jugadas, para que negarle otro contrincante a su juego en el tablero, sería bueno saber si su hija ya lo había superado, realmente. Si no lo hubiera querido, como es que lo sufrió tanto.

- Me da gusto que seas sincero, ahora mismo el que ha estado muy unido a ella lleva meses y… se está poniendo muy por delante de las estadísticas de negocios, de hecho, nunca me imaginé que mi hija se asociara de manera en que lo hizo con Andrew

- ¿Andrew?

- Si, supongo que lo conoces.

- Es un aventurero, no es conveniente para Candy, ella requiere alguien de familia, que realmente desee amarla y protegerla.

- Vaya, no puedo decir nada sobre el joven, de hecho en ese caso, mi padre sabe más de ese socio que yo. Pero no, no me opondría a que la pretendieras, si es que ella lo acepta. Ya no hubo sonrisas, estuvieron hablando tranquilamente en la sociedad y los ingresos y egresos, sin embargo para varios hombres que discretamente tomaban nota de la reunión, lo único que les llamaba la atención era que el Sr. Mackenzie había llevado una rosa roja. Para ser un símbolo de paz, debía ser algo blanco, pero que significado le darían esos hombres a su reunión. Sobre todo ahora que eran socios, acaso una esperanza para que en otra ocasión viera a su hija. O que estaban ahí por negocios, solamente.

En otro lugar Candy gozaba de conversar y de ver lo relevante de los negocios en beneficio dentro de Europa, como ellos podían acrecentar y multiplicar sus inversiones no solo a ese nivel, sino a otros, ser arriesgado era una de las cualidades de Andrew, mientras ella era todo lo contrario, precavida, minuciosa y detallista, buscando ser efectiva y eficaz en sus pasos.

- Candy ¿Qué esperas lograr en las inversiones Europeas?

- La realidad, ya ambos vencimos ese bloque de donde invertir, uno contra el otro. Mis inversiones en América, me dan mucho más que aquí o en el mercado asiático, es uno de los retos más atraíbles y ellos también desean ser aceptados. Creo que donde hice las inversiones, lograré lo que me propuse, que es expandir y crecer. Hay que ser honestos, me viene bien haber invertido tanto en Andrew. Mas que las demás y lo sabes. Con eso es que salimos beneficiados todos. Es como si hubiéramos hecho una sociedad gigantesca, con ello no podrás ver en mis socios, tus rivales y simultáneamente, ellos cuidaran de nosotros.

- ¿Eso es lo que deseabas lograr?

- Si, al principio, logre otras cosas que no esperaba, en la reacción de la situación, tú mismo lo leíste. Me pensaron reina en busca de príncipes. De pronto al escucharla el cerraba los ojos, como ocultando un evidente enfado, sin embargo el respondía casi inmediato,

- ¿Y eso no era lo que deseabas? Ella sin pensar la respuesta sonreía y negaba,

- No. Al hacerlo, le dio la oportunidad a él de ser el interesado en esa información publicada y agregaba,

- Pero y si… los que estamos fuera, ¿sí? Ella lo miraba sin recelo, sonriente apretaba los labios y respondía sin meditar la respuesta,

- Depende de cómo se den las cosas. Pero no esperaba lo que en esos momentos respondía el rubio,

- De la mejor manera y… de cómo lo desearas. Ella se quedaba seria, le busco la mirada y estaba sin ningún titubeo en su rostro, así que preguntó por lo evidente,

- ¿Es una declaración?

- No. Es una confirmación. No me jugué todo por nada. Sabes que lo hice por ti. Ella se avergonzó de haberlo incitado a dar de más, pero en si tampoco se lo pidió, así que, respondía sin verlo a los ojos,

- Pues… te soy honesta, me doy cuenta hasta ahora. Sé que no te soy indiferente, pero la belleza pasa, la seguridad y el amor, son cosas que… El la interrumpía antes de que ella terminará de decir la frase

- ¡Pienso dartelas!

La interrupción y la mirada tranquila, le decían que era algo que no había visto antes. Se sentía apreciada, valorada, pero sobre todo, el había sido el motivo por el que todo comenzó, suerte que las estrategias le habían salido bien, pero en los sentimientos, no tenía mucha suerte. Que podía esperar de él. Era un hombre que deseaba una relación duradera y se lo confirmaba, estarían sus sentimientos dispuestos a darse una oportunidad.

Albert vio que meditaba, sin responder nada aun así, se sin premeditarlo estaba tan cerca, al levantar su mirada se enlazaban entre ellas. Ella humedeció sus labios, y eso fue suficiente para que desear rosarlos, y no pudo evitarse que ambos sintieran esa sensación de unidad, de liberación y a la vez de deseo. El beso tierno se torno en secuencia, misma que sus ojos no miraban, solo sus bocas sentían. Suavemente soltaba sus labios para ver su reacción y ambos parecían querer saber lo mismo. Su mano acariciaba el costado de su rostro, ella deseaba continuar, pero no quería verse insinuante, el en cambio, trataba de detenerse, pero no podía hacerlo y eso fue suficiente, para tomar la decisión y este vez unirse con sus brazos y seguir con lo que ambos deseaban y no podían expresar con palabras.

Los abuelos por su parte, ya planeaban su viaje fuera del país, esta vez su nieta los había animado a hacer muchos cambios, tal y como ella lo había logrado.

Para los O`Brien, recibir noticias de las inversiones Andrew, los dejaba en una posición de incertidumbre, juguetonamente Alistar aceptaba que su Tío estaba tras sus negocios y que los Cornwall no se permitían jugar con la prensa, ni con los sentimientos. Sin embargo, eso no pensaba Archivald, que por más detalle que veía en Annie, ella seguía muy distanciada de sus sentimientos y que aguardaba u ocultaba algún detalle de su posición, pues no era un noviazgo simplemente, sino negocios de por medio y eso, donde quiera pesa.

- Si Annie, si deseas salimos esta noche.

- Me encantaría. Podemos ir al cine.

- Pensaba en una velada romántica.

- ¡Oh! ¡Genial! ¿A qué horas pasas por mí?

- Te parece a las ocho.

- Bien. Se cortaba la llamada. Archie miraba el celular pensando en ¿Bien? Nada de emoción, seria, callada, reservada. Sin nada extra, hubiera sido algo de ¿Qué color llevarás? ¿Etiqueta o casual? ¡Nada!

Luego miraba hacia la información de la joven Mackenzie y con una leve sonrisa, aceptaba que su tío se había jugado el todo por el todo. Pero que ella se había alejado no una, sino varias veces aquella noche de él. Que habían viajado a la playa y que no se encontraba ahí, ahora estaba en Inglaterra y esperar a ver lo que se avecinaba, era una competencia o el interés por las inversiones.

Sin embargo, lejos de ahí en varios lugares distintos en sí, si había varios hombres que no esperaban menos, si el inglés la había perdido y el rubio ya había estado cerca antes de sus inversiones y no había nada que declarará que la joven estuviera con noviazgo en puerta. Para Michael Mac Carson de la compañía Bewley, todo estaba recuperado, al momento que se había alzado los puntos, lo más importante era recuperar de forma inmediata el 14% de su compañía, para esto, se tenía que usar todas las herramientas posibles, si Mackenzie vendía ahora sería el doble de su valor, sin embargo, podría querer no vender y ahí su empresa ya no sería suya, sino de Mackenzie, aun guardaba la esperanza de que al tener a empresas más importantes le vendiera sin poner resistencia.

- MacCarson, tenemos todo, solo una llamada y hablar directamente con el padre.

- No, esperaremos a que vengan, le daremos la oportunidad de que… quieran vender, mi hermana, estará aquí y es ella también quien firma.

- La Sra. Bewley no quiere saber nada, señor.

- Ella es viuda, no le llames Bewley. Mejor dile MacCarson. Al final, mi cuñado ya tiene mas de tres años que murió.

- Pero su sobrino…

- Mi sobrino es un bebe. Mi hermana no sabe todo lo que hemos hecho para que su empresa salga y recuerda, invertí todo lo que tengo para sacarla adelante, hoy por primera vez hay una posibilidad de recuperar Bewley y si lo logramos, no será por las inversiones de mi cuñado, sino por la mías.

El peli rojo estaba molesto, había su hermana heredado todo de su cuñado Robert Bewley, pero de que servía si tenía más deudas que herencia, así unió todos su ingresos y los invirtió para salvar de la quiebra, ahora por fin alguien los había tomado en cuenta y ese alguien, valía su peso en oro. Era justo poder rehacer su inversión. Su hermana era una socia del treinta por ciento, y él había vendido su parte más las acciones que deseaban para concretar la inversión, los Mackenzie. Ahora podía volver a comprar sus acciones y quedarse con la compañía de nuevo, al meditar que su hermana estaría ahí para la firma, pensó en el mejor momento era comprarle su parte a ella.


Y seguimos subiendo capítulos, a ratos a retos y a seguir cumpliendo... para eso esto es un entretenimiento

que nos damos entre los que deseamos ser comentados y agradarles un poco con nuestra imaginación,

Un Abrazo a la Distancia

Mayra Exitosa