FIC

En la Guerra… y en el Amor

Por Mayra Exitosa

Candy entraba al hotel y su padre ya estaba programado las citas siguientes, al verla con la mirada lejana, sonreía por ver como la había dejado Andrew, al parecer sí que la cautivaba. Sin esperarlo, interrumpía y comentaba,

- Me fue bien en la cita, Grandchester, quiere a mi hija, y acaba de darse cuenta de que fue pagada la mujer con la que lo sabotearon para romper de raíz el compromiso. Candy al escuchar como la traían a la realidad, cerraba el entrecejo y el padre de reojo recordaba eso en su propio padre, un gesto de incredulidad y analizando cada palabra que el había dicho, elkla en silencio, soltaba su bolso y comentaba,

- Habíamos hablado de eso hace años, pensaba que eso de que le pagaron, el ya lo sabría, no hizo nada por buscarme en su momentos.

- Se acaba de enterar por mí, además se mostro interesado por… conquistar a mi hija, dijo que no le importaba… competir para volver a ganarte.

- Está comprometido con una socia.

- Lo iban a comprometer, sigue siendo listo, no hay nada aun escrito.

- ¡Vaya! Parece que no ha ganado novia, pero si suegro.

- No es eso, pero me agrado la forma en que tomo la empresa, pienso que, puede llegar a ser un empresario muy importante en sus inversiones y… apostaría por él en un futuro.

- Se lo diré a mis abuelos.

- Y que sepan que sigo pensando que Terry era inocente, ya lo saben hija, saben que el estaba ebrio y que todo fue planeado en su momento, no hay mucho que decir, lo importante es que superaste ese sentimiento y… parece que Andrew, ya movió las piezas.

- ¿Cómo lo adivinaste?

- Por tu manera de entrar, parecía ver un brillo en esa mirada, es el mismo brillo cuando has ganado un buen trato.

- No es un trato de lo que…

- ¡ah! ¿Es algo serio?

- No lo sé, es muy pronto para averiguar eso, sin embargo, puedes revisar sus inversiones y… se ha jugado todas sus cartas, antes de que yo iniciara mis movimientos, eso lo hace admirable, nadie se había jugado algo tan importante en su vida, por mi.

- ¿Por ti? ¿O por sus inversiones? No le ha ido mal en las inversiones que hizo en América, no puedes decir que fue por ti.

- Tienes razón, y dime ¿Cuál es nuestra siguiente cita?

- Bewley.

- Esa inversión fue muy acertada, ellos necesitaban un salvavidas y… yo… recordé que Bewley fue el primer socio que ayudo a la fortuna Mackenzie.

- No lo había estimado así, hija. Interesante, Bewley murió y dejo viuda a su hija, el hermano hizo maravillas por esa empresa, pero realmente ha reutilizado las ganancias, su inversión fue mínima, creo que, deseaba más.

- ¿Me da la impresión de que conoces a los Bewley?

- Yo… creo que moví unas piezas, gane arias inversiones y Bewley perdió en esas inversiones, después de ahí, fue a dar a l hospital, supe que, aun siendo mayor su esposa era demasiado joven, estaba embarazada y… murió sin conocer a su hijo

- ¡Papá!

- Por eso no volví a Europa, mucho menos a negociar en Irlanda.

- No lo sabía.

- Eso fue hace tres años. Imagina él era mayor que yo y tenía una mujer que se levaba la diferencia entre tú y yo, hija.

- Pobre mujer, ¿crees que la hayan obligado a casarse?

- Si, los negocios, son negocios. Bewley pago por ella, el padre estaba endeudado y… el hijo es igual, vendería a su hermana y lo hará, no lo dudes.

- Lo mejor será que vayamos juntos, sabes la inversión que hice ahí fue por el 63%

- ¡63%! Entonces ya es nuestro, todo Bewley

- Estaban a punto de banca rota, Papá.

- Iremos mañana, hija. Nos esperan y precisamente es el hermano el que, quiere vernos, lo sentí cuando hice la llamada.

- ¿La viuda solo tiene ese patrimonio para su bebe?

- Creo que su hermano querrá hacer alguna estrategia, su tono de voz era de negociar.

- Que va a negociar, ya está perdido.

- Si ese porcentaje es de su hermana, si puede estar perdido, si es de él. La viuda se quedo sin nada.

- ¡Dios!

Albert por su parte, llegaba a sus oficinas más que feliz, ella le había respondido cada beso y se notaba que no le era indiferente, solo tenía que protegerla y amarla, eso era todo lo que requería, amor. Era una mujer que ya había sufrido una decepción y no sería fácil conquistarla o decirle que todo estaría bien, tenía que demostrarle que iba firme y que realmente le gustaba, que podían llegar a conocerse y si continuaban así formalizar, aunque fueran por bienes separados, así ella siempre podía seguir brillando con su luz propia. El jamás permitiría que alguien intentara opacarla, al contrario, la haría brillar como un sol, porque ella era divina, toda una mujer y desde la primer vez que la vio se dio cuenta que la pasión se debía a eso, a que ella era la indicada, su corazón no podía equivocarse.

- ¿Señor?

- Si, Johnson.

- Se ve contento, mande a los reporteros, todo en orden.

- Ya no importa, solo quiero que esta sociedad tenga un futuro y ese solo ella puede decidir si será juntos.

- Parece que usted ya lo tienen decidido.

- Es hermosa, y, me tiene fascinado desde la primera vez que la vi, si, creo que es muy bella, inteligente y nada me gustaría más en el mundo que ser el hombre que elija su corazón, solo está en que ella confié y sepa que en los sentimientos, las finanzas no importan.

- Con todas las inversiones que hizo, eso deberían saberlo todos los que ahora están tras ella.

- ¿Qué has dicho?

- Simple, Grandchester nos e comprometió con la hija de la socia, es libre y creo que se lo jugara todo por volver a conquistarla,

- El ya tuvo su oportunidad y la perdió.

- Bueno, eso podía quedar claro si hubiera invertido y aceptado el compromiso que tenía su padre, pero no fue así, la señorita Mackenzie lo salvó de un compromiso infructuoso, exactamente en el instante en que estaba a punto de aceptar. Se puede decir que ella invistió en el momento más apropiado para su ex.

- No lo hizo con esa intención

- ¿está usted seguro, señor?

- ¿Porque lo dices, Johnson?

- Si la inversión se daba al día siguiente, el ya habría firmado la cita que tenía ese día, pero su regalo de salvación llego doce horas antes.

- Ella no estaba enterada

- ¿Cómo lo sabe?

- Porque…

El silencio se quedo en el aire, Albert ahora meditaba, que si ella había hecho esa salvación para que Grandchester no se comprometiera, pero, el la había besado y ella lo había rechazado, como era posible, no estaba planeado que la pusieran como un señuelo a conquistar, pero, ella no podía estar jugando con fuego, no de esa manera, que ganaba con salvar de un compromiso a Grandchester si la había defraudado en el pasado. ¿Y aquella charla con su amiga, en el teléfono? Que ella siempre era solitaria, acaso estaba enamorada de ese, no podía ser, porque respondía sus besos, y ella lo aceptaba con sinceridad.

- Estuvimos juntos, George. Me dará una oportunidad de conocernos y… de tratarnos en un plan más formal.

- ¿En serio? Me alegro mucho, señor. Ojala que su familia lo vea bien.

- Somos familiares lejanos, mi abuela era prima de su abuelo.

- ¡Vaya!

- Pero eso no impide que ambos nos demos una oportunidad.

- me alegro, no quisiera que se desilusionara de nuevo.

- Sabes, el amor como los zapatos, a fuerza no entran, o se amoldan o no. Si es para mí, lo será, si no, es que nunca lo sería. Además confirmamos que no separaremos las inversiones y… que me dará la oportunidad de estar en igualdad de condiciones.

- Me da gusto, ya lo firmaron

- Confío en su palabra.

- Bien. ¿Tomaran oficinas?

- Usaremos las mismas, a igualdad.

- Muy bien.

Tres días después, llegaban los Mackenzie a Irlanda, Mac Carson vio a la joven con su padre, y supo entonces porque la llamaban la reina y los príncipes, era hermosa y definitivamente, la seguridad que llevaba el padre, mostraba cuan preciada era para ellos, entrar a las oficinas, fue sorpresivo, pues no esperaban ver la elegancia y cuidados, esteraban en números bajos, más no en quiebra total. A pesar de que Mac Carson deseaba ser quien mostrara todo, fue Mackenzie quien solicitaba la presencia de la Viuda Bewley, a lo que el confirmaba que su hermana ya usaba el apellido Mac Carson, y que el fallecimiento había sido parte del pasado.

- Como sea, lo mejor será que ella este presente. Confirmaba con mucha seguridad Candy, al ver que el hermano no era el socio, sino que su socia seguía siendo la Viuda Bewley.

- La mandaré llamar, mi hermana me dará un poder para manejar…

- No. La sociedad será entre su hermana y yo. Confirmaba con seguridad y cierta fuerza el tono de Candy, quien hizo sonreír a su padre, el cual agregaba,

- Señor Mac Carson, mi hija es la inversionista, ella hizo sociedad y compro las acciones en venta, para quedar unida a su hermana, no a usted.

- Lo ignoraba, Señor Mackenzie, pensé que…

- No compro las acciones el corporativo Mackenzie, sino mi hija, Candy Mackenzie.

- Bien, en unos minutos estará aquí mi hermana.

- Gracias. Confirmaba Candy con severidad, después de ver los movimientos realizados y que ya la firma del joven Mac Carson no tenía poder en acciones, lo conveniente era que no soltará la viuda Bewley el legado de su hijo.

Pasado más de media hora, mostrándoles las empresas, la fabricación y los detalles de la propiedad, llegaba con un niño tomado de su mano una hermosa mujer de cabellos rojizos, el pequeño rubio de ojos grises, sonriendo alzaba la mano libre como queriendo saludar a las personas, y eso hizo que Candy y su padre, sonrieran y fueran hasta él.

- Mira Papá, mi pequeño socio es hermoso. La joven al escuchar a Candy se quedo conmovida, mientras que el padre de Candy, lucía embebido en la mirada y el cabello de la recién llegada dama, quien se veía salvaje y muy maternal, como la madre de Candy, cuando la conoció.


Muchas gracias por la espera, una disculpa por no estar subiendo de manera continua, quisiera de corazón escribir un solo fic, pero la verdad me ha sido imposible y no quisiera perder lo que me da la imaginación para continuar escribiendo, deseando sea de su agrado

Un Abrazo a la Distancia

Mayra Exitosa