FIC
En la Guerra… y en el Amor
Por Mayra Exitosa
Candy escuchaba los detalles de su socia la joven madre, comentaba que su hermano había invertido en la empresa y con ello había logrado hacerla sobrevivir, comentaba que, si por ella fuera, la vendería, pues su hermano deseaba quedarse con la empresa desde hacía tiempo, la fortuna la había dejado en la quiebra tiempo después de morir su esposo, ella vivía en la que fue la casa de sus padres, misma que su hermano pronto vendería para comprar la empresa.
- Si vendo, mi hermano intentará comprar esta empresa, no le importa ni su sobrino ni yo. Desde que murió mi esposo, hemos estado distanciados y el dinero mueve mucho las situaciones, mi hermano dejo de verme con respeto, sobre todo porque según él, todo lo que invirtió aquí en este lugar, que solo le dio dolor de cabeza, lleva tiempo que asegura y no deja de reclamarme que fue la peor inversión que ha realizado.
- Te comprendo, le pagamos muy bien por el porcentaje de acciones.
- El vendió también las mías, solo recibí un porcentaje de ellas, por el trabajo que ha realizado en esta empresa.
- Lo siento mucho. Si compramos tu parte, ¿qué harás?
- Me iría a américa. Quiero algo nuevo para mi hijo, quiero verlo crecer y que sea feliz. Mi hermano ya no quiere ayudarnos, somos una carga y el desea hacer su vida, no ha sido fácil estos años, el perdió su compromiso, fue menos preciado, cree que soy la mala suerte. Le prometí que, si vendía las acciones, me iría y me alejaría de él.
- ¿Se venderán con el mismo precio con el que las compré?
- Esta es la cantidad que recibí por el treinta y ocho por ciento que vendió de mis acciones ya solo me quedan treinta y dos, el treinta por ciento se lo quedó él por estos tres años de manejar la empresa. Walter estaba serio, su esposo le había dejado todo, su hermano era el que la había llevado a la quiebra, no estaba mal antes, todo lo que estaban realizando a costas de la mujer no estaba bien. Este le hacía una seña a su hija y hablaba con ella,
- Sabes hija, parte de todo lo que le sucedió a los Bewley es responsabilidad, comprare las acciones.
- Papá di mucho más dinero por ellas, el hermano la está engañando. El rostro de indignación al saber que era su hermana la que estaba dejando en la calle, lo hacía sentir miserable, no podía creer lo que le había hecho.
- Bien pediré el documento con el que le pago ese efectivo y le comprare a ella las acciones, quiero que le ofrezcas irse con nosotros a américa. En cuanto compremos esa parte de ella, vende la empresa, salgamos de aquí con ella y su hijo.
- ¡Papá!
- No a la Dunne, ¿si a la Beyley?
Candy bajaba su rostro sonriendo por lo que tramaba y ella negociaba la compra en su totalidad a discreción de las acciones, para vender la empresa completa. A lo que le ofrecía la oportunidad de irse con ellos a américa y que iniciará allá de nuevo.
- ¡por supuesto! Ya no quiero nada de aquí, no hay nada aquí que me detenga, tenía a mi hermano y hasta a él lo he perdido.
- No te preocupes, firmaremos y venderé la empresa.
Afuera de la oficina, Walter confirmaba que había llegado a una negociación directa y que le compraría el resto de las acciones a la viuda al mismo precio que el le había pagado. Este se sentía descubierto por haberle quitado dinero a su hermana y reportar una cantidad mucho menor que la realidad, pero si lo decía perdería a su hermana. Pasaron una semana en Irlanda, con las transacciones conociendo la vida de Erin y su hijo en la familia Mac Carson.
La empresa, ahora pertenecía a los Mackenzie, Candy se iba con la joven Erin Mac Carson y su hijo Robert Bewley, ambas pasaban por Walter y llegaban hasta la casa donde vivían, bastante deteriorada, pero en buenas condiciones, esta comentaba que la casa era ya de su hermano, pero ella vivía ahí, también comentaba con Candy que la casa donde vivió con su esposo fue vendida después de su muerte. Candy notaba que el hermano había hecho muy malos negocios, había arruinado a su hermana y si se quedaba, arruinaría lo que le había dejado que era un vil desfalco, pero no podía ponerlo en mal. Al final ella se estaba despidiendo de todo, ponía sus maletas y subía al auto con las cosas de su bebe. Su hermano preguntaba,
- ¿A dónde vas, Erin?
- Se acabo tu mala suerte, hice negocios directos con mi nueva amiga y me voy, mi hijo y yo ya no te estorbaremos. Con lo que me diste, que es mucho, haré mi nueva vida en otra parte, les pedí como parte del trato que me llevaran a américa.
- Puedo llevarte, yo puedo…
- No, tu mala suerte comenzó por mi hijo y por mí, hoy se termina la mala suerte, me voy y mi hijo y yo ya no seremos la mala suerte de nadie.
- Dame tus datos, para llamarte.
- No, cambiare mi nombre, todo, quiero volver a comenzar y que mi hijo no sea un hombre como tú. Se despedía sin girar a verlo, Erin y su hijo tendrían otra oportunidad en otro lugar. Se lo merecía, al llegar a Inglaterra, Candy puso en venta la empresa, de manera exclusiva mando a ver la empresa con otros que le evaluarían para su compra. Erin permanecía en una casa de los Mackenzie en Cambridge, ahí Candy le confirmo todas las sospechas que tenía, le dijo como es que su empresa valía mucho más, que su hermano no le había reportado la cantidad correcta y que cuando tuvieron un revés en las inversiones la empresa estaba perfectamente bien en todas las condiciones para que ese revés no el afectara, sin embargo con ese motivo la fueron dejando baja y con el fallecimiento de su esposo, su hermano se había capitalizado.
- En parte es verdad, yo no lo trabaje.
- Erin, si los empleados y administradores trabajan, la empresa puede salir a flote, tu hermano solo influyo en ver el manejo. Aun así, fue astuto, con lo que recibió ya quedo pagada su inversión y la casa donde vives, ya le quedo a él, no pude quejarse, tiene como volver a empezar.
- Gracias, ya no deseaba continuar siendo una carga para mi hermano, se había perdido el respeto y el amor, además ya no les debía nada, me casaron en una transacción, tuve a mi hijo, murió Robert y ellos se quedaron en la ruina, el fideicomiso está a nombre de mi hijo para cuando sea mayor, la mayor parte del resto de la fortuna de su padre la recibirá mi hijo cuando sea mayor, no ahora que es un niño inocente. Walter que escuchaba, contento confirmaba,
- ¿Te dejo un fideicomiso para su hijo? Eso es muy bueno, habla de respeto de su padre, al pensar en su hijo.
- Era normal, tenía cincuenta y cuatro años y yo diecinueve cuando me casaron con él. Temía morir antes de ver nacer a su hijo y único heredero. Me dijo que no temiera, que nada nos faltaría, pero en mi familia no fue así, todo se acabó.
- Volverás a comenzar de nuevo. Mi hija y yo hemos decidido que venderán la empresa, recuperaremos el dinero de la compra y la diferencia será para que tengas un hogar y mayores posibilidades de que rehagas tu vida en américa.
- Ya hicieron mucho por mi hijo y por mí, salir de Irlanda es lo mejor que me ha pasado en años, aquí es hermoso.
Candy dejaba a su padre con Erin, al final el la apreciaba y posiblemente se podía dar algo en ellos, marcaba el número de Albert y confirmaba su regreso a Inglaterra, para salir a cenar y no estorbar con la pareja que tenía ahí. Candy recibía una llamada de Albert confirmándole y este agregaba, - Pasare por ti, te parece bien a las ocho. Se iba con él avisando a su padre.
Erin después de dejar a su hijo dormido, salía con Walter al comedor y cenaban juntos. Ella estaba radiante, su cabello rojo y su sonrisa lo tenían muy emocionado, tenían unas semanas de conocerse, pero se agradaban y eso para Walter era bueno, sabía que Erin era muy joven, madre y podría rehacer su vida con quien quisiera, solo que el deseaba ser el hombre que la hiciera feliz.
En Londres, Terry sabía que ella había regresado y al hacerlo había colocado la venta de una empresa, ya había realizado una transacción y eso lo tenía en conjeturas, pues al haber vendido la empresa en la que tenía mayor inversión podría ser que se estaría capitalizando de nuevo, y relativamente muy rápido.
- papá debemos estar preparados ara comprar acciones de forma inmediata, no podemos dejar las cosas como están, hay que hacer que nuestro negocio suba de nuevo y lo mejor es tener mas acciones para poder dirigir.
- Hijo, me dijiste que confiabas en Mackenzie, no venderán y apoyaran a nuestro negocio.
- Lo sé, pero invirtió en una empresa en Irlanda y la estoy viendo en venta ahora. Padre e hijo se quedaban analizando los detalles y vio como se fue comprando todo para venderla después, comentaban si era factible comprarla para saber sobre como había sido la venta.
- Si fuera así, ella podría hablar con sus socios y ponerla en venta dentro de los generales, la puso en público.
- Por lo que veo esta muy bien vendida, cuenta con gran capital.
- mandaremos a nuestros evaluadores para revisarla, así al menos nos quitaremos la incertidumbre.
Lo mismo pasaba con otros socios, los cuales habían invertido, y ahora podían especular que estarían vendiéndose en la primera oportunidad, con los puntos elevados podían comprar y capitalizarse, pero ella en las sociedades adquiridas tenía un buen porcentaje y no estaba vendiendo acciones, sino solo esa empresa.
Albert llevaba a Candy bastante lejos, fuera de Cambridge, en un restaurant privado y muy romántico, a lo que eso no pasaba desapercibido para ella. Albert lucía ahora mas relajado y muy contento al haber sido ella quien lo buscara, y ella le contaba sobre la venta de la empresa Bewley y como se había dado esa inversión al ser la misma propietaria quien deseara venderla.
- Acababan de invertir en ella, ¿hubo algún problema?
- Si, la familia estaba mandando a la ruina la empresa, requiere de mejores tratamientos y mi padre podía haber elegido hacerlo, pero prefirió alejarse de la empresa y ponerla en venta, al analizar los detalles y el historial de daños realizados por malos manejos, comprendí que es mejor cortar esa inversión.
- me alegra escuchar tu punto de vista, si la comprara, podría poner un poco para hacerla crecer y volver a venderla.
- Se requiere amor por ella, para poder subirla de nuevo, necesita atención, no esta muy cara, se encuentra realizándose, solamente.
- ¿Me incitarías a comprarla?
- Solo si le inviertes podrías recuperar en un plazo de dos a tres años lo que esta mal en la empresa, un poco de trabajo y paciencia es lo que sacara adelante ese lugar, tiene todo para sobrevivir, estaba mal en la raíz de los inversionistas, todo desde que el propietario original falleció, hizo mucho con esa empresa, dejaría buenas ganancias, pero se requiere trabajarla.
- Lo comentaré con George, para ver si desea que lo arriesguemos por un tiempo.
- Hay inversiones más rápidas que podrían hacer para capitalizarte, esa no seria buena de momento, seria buena para cuando alguien más lo haga, no que inviertas en ella. Albert sonreía, le estaba ayudando y le resolvía, a pesar de que ella la estaba poniendo en venta, no significaba que le fuera conveniente a él, así que optaba por entender lo que explicaba con tanta facilidad. Era muy buena y sabía la evaluación de esa empresa.
La cena fue deliciosa, la conversación amena, los planes a futuro eran atractivos, pero tenerla con él era lo que más le gustaba de todo. Se salían de la cena, a lo que Candy no deseaba llegar temprano y no quería decirle a él que la llevara a su casa, por lo que al mencionar salir a pasear, aun siendo noche, ella aceptaba, donde este tomaba la iniciativa de que ella deseaba pasar mas tiempo a su lado y lo estaban pasando bien.
Continuamos avanzando en todos y cada uno de las historias, deseando pronto brindarles finales,
muchas gracias por su consideración al comentar las historias y leerlas
su entusiasmo me hace continuar con todas y cada una de ellas
Un Abrazo a la Distancia
Mayra Exitosa
