FIC

En la Guerra… y en el Amor

Por Mayra Exitosa

Albertfic

En América una pareja formalizaba su noviazgo, eso para el padre orgulloso era música para sus oídos, Paty ahora estaría en un noviazgo formal con el joven que se enamoro de ella, ambos convivían en la empresa, pero algo había cambiado y es que al ir a Florida las cosas habían avanzado para ellos como pareja y eso para Stear era algo mucho más formal, pues solo esperaba que ella decidiera aceptarlo en un compromiso y casarse en un plazo no muy lejano.

- Me encantaría verte casada hija, eres un ángel y sabía que te tocaría tener un hombre bueno a tu lado.

- Gracias abuela, Stear esta muy contento con nuestra relación, yo no esperaba que el fuera tan lindo, es un caballero y me ama, me lo ha dicho y es muy tímido, pero ha decidido pedir permiso de manera formal, para que en un plazo no muy largo considere la idea de un compromiso.

- Que bueno hija, nadie tiene novios para pasar el rato, una lo ve como un anhelo para llevarse como pareja y ser aceptados uno al otro con afinidad.

Las cosas no marchaban igual en el noviazgo de Annie y Archie, el deseaba avanzar más, pero ella era muy tímida o no lo amaba o tal vez se sentía obligada por la situación, así que había decidido hablar con ella, para ver su pensar respecto al noviazgo forzado que el temía no ser adecuado para ella.

- Cuando mis padres me obligaron por el bien de la sociedad en la empresa, me pareció una broma de mal gusto, pero…

-¿Pero? Preguntaba Archie al notar un, pero, y estaba receloso de lo que pudiera saber,

- Pero cuando te vi, creo que ya no me pareció mal, puesto que me gustaste. Al terminar de decirlo ella se ruborizaba avergonzada.

- ¿Te guste? Porque no me lo decías pensé que te sentías forzada.

- Yo temía que te gustara más alguien menos tímida, vi como veías a mi amiga Candy.

- Pero si ella es muy… independiente, no creo que pudiera alcanzar su velocidad, siento que su padre no la deja ni a sol ni a sombra, contigo es un noviazgo normal, me entere que esta en Inglaterra y que apenas llegó mi tío ya estaba su padre ahí, es muy unida a su familia.

- Yo, quería gustarte, pero no tengo la habilidad de los negocios como Paty o como Candy, no soy tan dinámica como ellas y la verdad me da mucho coraje no ser como ellas para poder gustar a los demás.

- Pues no deberías, me gustas tal y como eres, sin palabras el día que te conocí me pareciste muy bonita y cada que hemos salido, no te ha parecido mal mi comportamiento, cuando realmente deseo hacer muchas cosas, pero me abstengo por querer esperar a conquistarte.

- ¿Querías conquistarme?

- La realidad deseo salir más contigo, mi hermano se fue con Paty a Florida y me encantaría llevarte conmigo a todos lados.

- También quisiera ir contigo a todos lados, pero me da pena no dejarte trabajar o ser muy absorbente contigo. Por eso me alejaba un poco, para que no te incomodaras, te notaba tenso cuando estamos a solas.

- ¿Quieres saber por qué?

- Si, me gustaría mucho saberlo.

Archie la abrazaba y al besarla este la unía más a él, las caricias se sumaban y no se detenían a lo que ella se dejaba llevar por esas caricias borrando todo en sus pensamientos, dejando que él la guiara y continuara sin dejar de hacerlo, haciendo que Archie emocionado, comentaba,

- Porque te deseo, por eso es por lo que me ponía tenso. Ella al escucharlo se cohibía un poco, pero se recargaba en su pecho y sin verlo respondía,

- También te deseo, pero nunca he estado en una situación similar. Sin decir palabras se iba con ella, llevándola a su departamento, tomando platicas cálidas y dando avance a un noviazgo más prometedor, que fuera causa de un compromiso en pareja para ambos y que esto funcionara. A partir de esa ocasión, Annie había perdido sus dudas y sabía que el la amaba, no importaba que no fuera una administradora o contable, el la apreciaba por quien era, su conocimiento de un hogar, de detalles distintos, lo hacía sentir feliz y sabía que ella sería suya cuando ambos lo quisieran.

La noche en Cambridge refrescaba, ellos platicaban de sus vidas y el de su interés por ella, buscando saber si no le era indiferente Walter y Erin, ahora en el estudio con una copa de vino conversaban sobre como ella podía rehacer su vida y si deseaba hacerlo a su lado,

- Erin, no quiero que te sientas comprometida, sé que soy viudo desde hace muchos años, mi hija es muy joven, pero casi tiene tu edad, hace años también me case por negocios, el padre de mi esposa deseaba sentirse protegido a través de una unión matrimonial, así que sé por lo que pasaste, solo que yo me enamore de mi mujer y al dar a luz, la perdí. Quedándome con mi hija, mis padres me apoyaron y me ayudaron con ella, ahora ya es una mujer que estoy seguro pronto se casará y será una gran empresaria, porque no la he imaginado como ama de casa, tal vez, porque le divierten las mismas cosas que a mí, hacer negocios y manejar los números, las evaluaciones y todo lo que nos viste hacer.

- Si, ella es muy buena, sabe hacer muchas cosas y la admiro.

- Me gustaría que tu hijo Robert algún día fuera también un hombre de bien, que manejara su fortuna y sus negocios como lo hace mi hija, me gustaría verlo.

- Me encantaría que lo apoyaras cuando sea mayor.

- No sé si te gustaría formar una familia conmigo, para poder estar a su lado cuando el me necesite.

- ¿Estas bromeando? Preguntaba ella, su marido no había sido tan atractivo, como lo era ese hombre, y por mucho más joven, Walter era delgado y en todo lo que hablaba y comentaba, se notaba sinceridad,

- No, estoy hablando en serio, me gustas y sé que eres muy joven te llevo mas de quince años, pero también me case joven, ahora no sé si te gustaría conocer a otras personas o tal vez…

- Para mí sería genial, no me siento muy joven. Siendo madre, tengo la responsabilidad de ver por mi hijo antes que, por mí, y si tú me ayudaras, me encantaría formar parte de tu vida y que formaras parte de la nuestra.

- ¿De verdad? Walter tomaba su barbilla acercándose a ella habiendo dejado la copa en el escritorio tomaba su cintura para saber si no le era indiferente, y ella temblaba emocionada, un simple roce y el jadeo entre su reacción lo dejaba satisfecho,

Walter se colocaba frente sin soltarla la acercaba más a él, y ella ya había dejado la copa desde antes, tomándole de su cintura al estar tan cerca, para que supiera que le gustaba la idea. Walter tomo de nuevo su rostro y después sus labios, a lo que Erin correspondía suavemente a lo que la estaba invitando, en una danza de caricias que comenzaron a iniciar para luego dejar el estudio, la pareja salía para irse a la parte alta de la casa, donde ambos, probaban las delicias de ser compatibles y saber si podían ser el uno para el otro.

Walter tenía tiempo de no tener pareja, pero tener a Erin solo para él, su hija se había ido y era probable que llegara muy tarde, ambos en la habitación de ella fue el inicio de una noche prometedora. La pelirroja estaba feliz, podía quedarse con Walter, él la aceptaría con todo y su hijo, sin ser una carga. Walter le brindaba la posibilidad de formar de nuevo un hogar, era mayor, pero ella no se sentía jovial, o no notaba tanto la diferencia de edades, con la responsabilidad de cuidar de su pequeño, tener a Walter para apoyarla seria bonito y ella lo aceptaba. Las prendas salían lentamente y probándose uno al otro el deseo de continuar con la fase de madurez y entrega que ambos estaban deseando, Erin tenía poco más de tres años sin tener caricias de esa manera, quizás antes tampoco las había tenido, su marido no era tan delicado ni romántico, casi no conversaba con ella y pasaba solo hasta que ella estuviera en su cama dormida para ingresar, luego de hacerlo se iba a su habitación separándose y dejándola sola, posiblemente también fuera así Walter y era mejor saber como sería a conocerlo después de casarse, y ella tomaba valentía para provocar que no desistiera y continuara con lo que estaban haciendo, al quedar completamente desnuda, el ya no deseaba hacerla esperar, por lo que la tomaba con todo el deseo que estaba conteniendo y ella se lo devolvía como jamás lo había hecho antes.

En Irlanda su hermano tenía todo lo que había querido, recupero el dinero que supuestamente había invertido, tenía su casa, para él solo, pero ya no le quedaba nadie de su familia, su hermana, era su constante, la había mal tratado y culpado de todo cuanto pasaba, y ahora ya no estaría ahí, para continuar responsabilizándola de todo, cuando fue utilizada por toda su familia al casarla con Robert llevándose más de treinta años entre ellos. Y ahora le había cumplido lo prometido, se había marchado y ya no tenía a nadie con él estaba solo, tal y como lo deseaba, pero a la vez arrepentido por haberla ofendido, por haberla desfalcado, por haberle culpado todo ese tiempo, de algo que no era responsable, el dolor interno ahora despertaba en una consciencia que no sabía que lo atormentaría por mucho tiempo, recordándole cada gesto de cada detalle que fue mentira y que la culpaba.

En el paseo, ya era muy de madrugada para regresar, y él temía lo que Johnson le había dicho, sobre si ella estaba aun pensando en Grandchester. Sin embargo, Candy no quería regresar e interrumpir a su padre, después de lo que le había contado, lo seguro es que la pareja se sentiría incomoda con su presencia, así que tomaba una copa y esperaba saber si se quedaría en un hotel o si irían a su departamento y tal vez la invitara a quedarse, como ambos lo habían hecho en el hotel.

- ¿Quieres que nos quedemos en mi casa? Ella lo vio y se sentía descubierta al saber que ya era de madrugada y no quería volver, así que sin responder solo asentía suavemente, como coqueteándole y eso incitaba a pensar en que deseaba algo que tal vez el podía darle, solo si ella lo quisiera, - Hemos llegado, ¿quieres que pasemos al estudio? Ella solo asentía suavemente con una sonrisa, al final se iban a conocer, que mas daba si ella aprendía a dejarse llevar por la pasión, muchas personas lo hacían con su pareja y ella estaba dispuesta a hacerlo si él avanzaba por ese lado.

Y así lo hizo, pasaron al estudio, donde había un salón antes y un par de sillones, el se sentaba en el piano y tocaba una suave melodía, a esas horas, la puerta estaba cerrada y ella, lo observaba meditando que él estaba sin insinuarle nada, la respetaba, ahí sin esperarlo ella se colocaba tras su espalda y luego su rostro lo acomodaba cerca de su hombro, a lo que él soltaba las teclas y en un jadeo, giraba para sentarla encima suyo y tomar sus labios deseoso.

Continuará...


Continuamos avanzando en todos y cada uno de las historias, hoy toco turno a esta hermosa historia

deseando sea de su agrado y poderle dar un final adecuado, muchas gracias por comentar

Un Abrazo a la Distancia

Mayra Exitosa