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En la Guerra… y en el Amor

Por Mayra Exitosa

Albertfic

Nadie puede saber lo que nos depara el destino, las cosas hoy pueden cambiar en unas horas, sonrisas que fueron alegría, llantos que emanan la tristeza, saber que ella iba llegando, feliz y él la acompañaba para asegurarse que se trasladara bien, para que no se fuera sola en un auto, quien iba a imaginar que una camioneta de buenas a primeras les dispararían a la recién llegada junto a otros más que estaban ahí, esperando subir a sus autos, quien lo iba a esperar algo así, que hacía apenas unos días ella estaba en sus brazos, amándose cual pareja completa y ahora el volaba junto con Walter, angustiados porque su hija y su amada, su sobrino, su única familia estaban siendo atendidos en un hospital en Londres.

Dos hombres viajaban en el jet que saldría para ir por ellos y traerlos a una fiesta, más ahora no daban pronósticos de su vida por más de dos días. Un padre desesperado por su primogénita, moviendo todo para saber quiénes habían atentado contra su pequeña, mientras que William devastado informaba sobre las amenazas recibidas a Anthony y que esa mujer lo estaba persiguiendo en Australia, no creía que fuera el mismo asunto, pero tenía que declarar todo cuanto podía tener una posibilidad.

Terrance estaba aturdido, estaba con William o con su sobrino, que más daba la habían herido y estaba cerrado todo el hospital, por los atentados no dejaban entrar con facilidad, era una angustia, más en los noticieros se declaraba que había llegado apenas saliendo el primer disparo fue directo para la joven McKenzie, para luego las ráfagas alcanzaban al joven que la cubría, el magnate Anthony Brown. Uno de los sobrinos del inversionista y también millonario William Andrew. La lista de heridos era variada, pero la de fallecidos era también dolorosa, personas que apenas llegaban de un largo viaje, regresando por fin a casa, sin poder ver a sus familiares. Era algo inaudito. La camioneta había sido atrapada y se sospechaba de una mujer de origen australiano, al tener detenidos a tres de los causantes de los disparos.

Una pareja de abuelos, habían llegado antes y sentados en la sala de espera, parecían haber envejecido tanto de un día para otro, hacía poco estaban con su nieta y ahora en cirugía el abuelo había firmado ya que Walter llegaría más tarde, y tenían que firmar para autorizar, así también autorizaba William que tomara la firma, por ser familiar de Anthony. Bonito pretexto tener familiares para perderlos en un descuido por una banda de personas que decidieron dar un espectáculo en plena salida de pasajeros y dejar a todos los heridos de formas tan graves.

En el hospital no solo eran ellos había mas de siete, otros trasladados a otros nosocomios. El evento era televisado y se había salido de las manos, dos de los hombres se quitaban la vida antes de ser atrapados. Uno de ellos no pudo hacerlo por no ir preparado para eso. Era detenido, junto al chofer y otro más que estaba en la parte trasera.

Los entrevistadores detenían a William Andrew y Walter Mackenzie en su arribo al viajar de manera privada por parte del jet del joven millonario, quien solo confirmaba que efectivamente era su novia y su sobrino y que estaban en el camino para ir a verlos, por lo que no podían darles entrevistas de momento.

Candy tenía un disparo encima de su pecho izquierdo, fue el primer disparo declarado, para luego los demás en la espalda de Anthony Brown, quien caía encima de ella protegiéndola. De los demás se declaraban seis muertos inmediatos, con disparos en rostro, cabeza y pecho. Las cirugías eran exactas, la bala de Candy había estado a escasos centímetros del corazón, los disparos del joven Anthony le perforaban un pulmón y otros habían hecho entrada y salida antes de caer encima de la joven.

Los abuelos miraban el vitral donde ella había salido de la cirugía, al igual se había llevado más horas el joven Brown, quien parecía ser más fuerte, a pesar de las heridas tan impresionantes, los cirujanos eran autorizados a aplicar cirugía estética inmediata a los heridos, debido a que estaban cubiertos por el seguro de pasajeros del aeropuerto y al igual, se les cubría todos los gastos a los damnificados de la balacera.

- ¿Ya salió? Preguntaba un Walter tremendamente demacrado y dolido. Habiendo corrido hasta llegar junto a sus padres, - ¡Si hijo! Están a salvo. Los dos están en terapia intensiva, las cirugías del joven fueron más pesadas, dicen los doctores que su juventud y salud fueron decisivos en esta cirugía, uno de sus pulmones salió dañado, pero se recuperará. William se dejaba caer en el sillón casi desarmado, con lágrimas, abatido de la angustia de haber tardado tanto en los traslados a Londres. La abuela Zoe, se sentaba a su lado y lo abrazaba llorando con él. - Tranquilo mi cielo, todo va a estar bien, ella te ama y ahora que llegaste, se pondrá muy feliz. Walter lloraba en el hombro de su padre, si perdía a su bebita, se volvería loco de dolor. Pero ambos hombres abrazados permanecían ahí, amortiguando la angustia liberada en el llanto al saber que ambos estaban bien, las imágenes en los videos televisivos mostraban que le primer disparo era directo a ella, y los demás los cubría Anthony, para luego las ráfagas herir y dañar a todos los que se encontraban en la salida del lugar.

Los médicos anunciaban la salida y el avance de ambos, casi a la par, cuidados que tenían que llevarse de forma paulatina, Walter emocionado quería ser el primero en ver a su hija, y William era autorizado de forma inmediata a ver a Anthony, quien abría los ojos, adolorido y con una sonrisa suave comentaba - ¡Es preciosa, Tío! Te sacaste el premio mayor. - Si. Gracias por protegerla Anthony. Te debo la vida. - Temo que esto es mi culpa, la loca esa que me persigue pudo haber creído que es mi novia. - Ya declaré eso, la están localizando y no la han encontrado, pero esta acusada y de esta investigación no se va a salvar. - Me alegro, temía que sufrieras por nuestro parecido. - Pues ahora tienes a todo el mundo pendiente, la boda de Stear querían detenerla y les dije que no lo hicieran. - ¿Ya es la boda? - Si, llevas días aquí en el hospital, no querías despertar, me tenías muy preocupado. Sabes, hay alguien que desea conocerte, es el primo de la bisabuela Rosemary. - ¿El familiar que me dijiste que nos une a tu novia? - Si, es el abuelo de ella. Entraba Walter, emocionado mirando al joven, saludaba tomando su mano, y dándole un beso en la cabeza. - Te debo la vida de mi nieta, muchacho. - Es la novia de mi Tío, si algo le pasaba, era mi responsabilidad. - Ella ya esta despertando. Parece que se dieron un descanso prolongado. - Si, eso me estaba diciendo.

Zoe se sentaba ahí cerca de la cabecera de su nieta, besando su mano y sonriendo. Miraba que ella abría sus hermosos ojos y era la alegría de todos, su padre tenía llanto y se notaba muy demacrado, pero al ver en la puerta a William, estaba peor aún, unas ojeras pronunciadas y una mirada agotada le decían que llevaban mucho ahí. - ¿Cuándo salgo de aquí? - un par de días más, respondía su padre. - ¿Ya saben quiénes lo hicieron? - Si, todo estará bien, el sobrino de William también acaba de despertar, hija. - Me alegro mucho.

Después de ver a todos y recibir flores y arreglos, por fin ya era tarde, y él se quedaba ahí, cuidaría la noche, para que fueran a descansar todos, llevaban varios días de angustia y el estaría vigilando las dos habitaciones. Ella le tomaba la mano jalándola para besarla y este se iba para besarle el rostro, - Ya le dije a tu padre que somos novios y que tengo planes de casarnos. - ¿No me esperaste? - Lo intenté. Pero vio las noticias en los periódicos, y esta esperando que te ponga el anillo de compromiso si es que quiero quedarme contigo. - ¿Y quieres? - Por supuesto, no dejare que nadie te aleje de mí, nunca más. - ¡Tonto! Esto que paso fue al azar, a cualquiera le pudo haber pasado. - Para mi es una oportunidad que no pienso desaprovechar. - ¿Una inversión? - Sería la mejor de toda mi vida. - Buen punto, entonces estaría bien invertir. - ¿Me lo aconsejas? - Por supuesto, soy una inversión a largo plazo, puedo ser muy celosa, posesiva y hasta aprehensiva. Pero tengo más ventajas de las que crees. - Sin dudarlo ya hice planes para esa inversión. - ¿De verdad? - Si. William sacaba un estuche y se arrodillaba en el costado de su cama, para luego declararse - Candy, sé que puedes tener a quien desees en la vida, más te ofrezco todo mi ser, porque sin ti, yo no querría seguir viviendo, ¿Quisieras hacerme el honor de aceptarme como tu esposo? - ¡Si! Por supuesto que sí. El sonreía y colocaba su anillo, un diamante precioso que le colocaba en su dedo y ella sin verlo estiraba sus brazos para besarlo.

Continuará...


Gracias por leer y comentar espero pronto culminar esta bella historia

continuamos escribiendo más Historias de Albert y Candy

Un Abrazo a la Distancia

Mayra Exitosa