ADVERTENCIA: Esto es Yaoi, habrá momentos +18 tanto sexuales como violentos, así que no sean maricones y si no les gusta pues regresen al menú principal

Descarga de responsabilidad: HQ! no es mío, si lo fuera hubiera apresurado el encuentro carnal entre Kuroo y Oikawa SE AMAN aunque no se conozcan xD (?

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Las mil plumas del cuervo.

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—Hay una posibilidad que los de tercero no seamos los únicos que nos despidamos este año del club… —con aquellas palabras inició su discurso Daichi el entrenamiento después de clases—. Pues Hinata quizás abandone el equipo.

Como se esperaba el confiable capitán del Karasuno hubo un silencio sepulcral y rostros de estupefacción. Hasta el irónico Tsukishima no se creía lo que oía, inclusive, detuvo su lengua para no destilar su comentario mordaz pues el rostro del capitán era uno de seriedad total que no daba pie a bromas de ningún tipo. Había algo en su forma en que miraba a su parvada que el resto sintió como sus oídos latían. En especial Kageyama que sostenía con fuerza el balón.

"Habla", pensó con urgencia Kageyama, su parte racional estaba dominando su cerebro, su instinto aún no reaccionaba del todo, pero poco duró la calma pues justo Daichi iba abrir la boca cuando el moreno ya estaba alzando por la solapa del uniforme a Hinata y lo mecía violentamente por sobre el piso.

—¡Qué puta mierda significa eso! —rugió, jamás en su vida había dicho una sola mala palabra delante de senpais, si acaso se le salía un "mierda" o alguna maldición, pero era la primera vez que sentía emanar fuego de todas las arterías de su corazón. Hinata cayó al piso cuando el otro le soltó sin querer. El ver a Hinata tirado a sus pies con manos débiles que no podían lograr incorporarlo, le provocó más rabia a Tobio, que lo volvió a levantar para pegarlo contra la pared. Fue ahí que Ennoshita y Tanaka reaccionaron y lo apartaron mientras Daichi se interponía entre ambos, Sugawara se acercaba a ver a su kohai que empezaba a toser—. ¡¿Dónde dijiste que ibas a estar?! ¡¿En la misma cancha que yo?! ¡Ah! ¡¿Estabas mintiendo?! ¡¿Ya te acobardaste?! —rugía con furia.

—¡Kageyama, contrólate! —exigía el líder pero el otro estaba fuera de sí. Habían pasado muchos años desde que no se enfurecía de ese modo, es más, ni siquiera recordaba si en algún momento se había puesto igual de violento de cómo se encontraba en ese instante.

—¡¿cómo me voy a …

Las palabras se le acabaron a Kageyama cuando sus ojos se reflejaron en el piso del gimnasio donde Hinata tosía salvajemente y no dejaba de escupir gotas de sangres. Gruesas gotas de sangre.

Capitulo 2:

"Saque asesino"

Era todo lo que deseaba escuchar mientras el sudor escurría por los costados de su rostro de forma desesperada. Aquellos malditos "niños ricos", como Tanaka había bautizado a los alumnos del colegio Horizon Internaional Japan de Kawasaki, estaban barriendo el piso con el Karasuno. Era su segundo año como equipo y estaban abofeteando en la cara al representante de Miyagi de la Interhigh. Daichi y los demás estaban sin podérsela creer, después de haber vencido a un equipo tan fuerte como Shiratorizawa aquello debía ser una broma. Jamás se debía subestimar al enemigo, pero aún así para todo Karasuno parecía una broma.

"Sí esto fuera un partido de verdad estaríamos en problemas" "Saque asesino" "Su setter es bueno" "No, lo es su rematador" "Saque asesino" "Un balón más" "Es como si el libero ya hubiera leído donde va a caer el balón y ni siquiera he sacado" "Saque asesino" "Un balón" "Buen saque"

"Saque asesino"

SAQUE

ASESINO

—Ánimo, Kageyama, era inevitable… son muy buenos —susurró Ennoshita acercándose al colocador que tenía a medio camino la botella de agua, sus ojos llevaban un largo rato, o al menos lo que iba del tiempo fuera, en el número 10 del equipo contrario. No se parecía a Hinata. También era rematador pero no era su Hinata.

—No importa, daremos la vuelta y ganaremos el set —explicó Kageyama con simpleza dando por fin el trago largo a su bebida. Entregó la botella a Yachi y el árbitro sonó el silbato. Volvieron a la cancha. Daichi, Tsukishima y Kageyama en la línea delantera, en la trasera Tanaka, Ennoshita y Azumane, sale Tanaka para entrar Noya. Al otro lado de la red, habían extranjeros.

La academia Horizon International Japan, era conocida por acoger a aquellos alumnos extranjeros que durante la preparatoria querían cursar estudios en Japón, una vez finalizada la preparatoria eran seleccionados por la Universidad T. para estudiar en ella, eran una ELITE diferente y sus dones para el volley, también eran cosa seria.

—No es posible que sean tan buenos… apenas se hablan… —gruñó Tanaka quejándose en general.

—Lo sé… también he notado que cuando van hacer combinaciones mencionan los números… no se llaman por sus nombres… si no por sus números —agregó Sugawara observando también con desconfianza al conjunto de extranjeros que había ido especialmente hasta Karasuno a un entrenamiento en conjunto.

Los foráneos parecían tranquilos, ni siquiera habían volteado hacia el lado de los cuervos ni por casualidad durante el tiempo muerto. Ellos eran tan extraños.

"A Hinata le hubiera encantado", pensó con desdicha amarga el colocador con el número 9 de Karasuno.

Kageyama entrecerró la mirada, el pitido del entrenador sonó y regresaron a sus puestos para reanudar el combate, el moreno no les quitó la mirada de encima. ¿Qué sabía del equipo? El capitán y armador del equipo contrario portaba el número Uno, era estudiante del segundo grado y apenas era centímetros más altos que Noya, era un tipo bastante animado que siempre estaba sonriendo sin importar qué, no era para menos, a Tsukki se le había salido decir que era como si Kageyama y Oikawa hubieran copulado para tener un hijo pues ese colocador realmente parecía sacado de una corte con un extraño porte y envidiable dignidad al momento de trazar sus jugadas, además cada uno de los alumnos que jugaban en la cancha parecían jugar sólo para él, era un extraño sequito que no se podía explicar desde el exterior de la cancha, sino desde el interior: Arqueros, caballeriza y soldados repeliendo a las aves carroñeras. El número Dos lo portaba un tipo que al parecer podía hacer casi cualquier cosa, a veces él colocaba para que el colocador rematara, a veces bloqueaba, a veces sólo se hacía a un lado para que otro se llevara la gloria provocando que el Karasuno fallara en sus bloqueos de lecturas, parecía ser coreano por lo cual sentía especial gustó cada vez que frustraba un punto del equipo de cuervos*. El Tres era un rematador que igualaba en la estatura a Tsukki, él sólo remataba y lo hacía a matar, su remate amplio y recto eran terriblemente certeros, los de Karasuno tenían la indicación de retroceder para al menor tocar la pelota cuando el Tres atacara. Cuatro estaba en banca y no había hecho mucho, había estado leyendo un manga de baloncesto según pudo notar Noya en la lejanía –había reconocido la portada- algo increíble debía de hacer como para estar ahí, aunque lo más increíble y algo que realmente fastidio a Ukai fue verlo comer un par de gomitas, era una falta de respeto pero el entrenador del equipo contrario, un extranjero de nombre Frank disculpó a su equipo:

—Lo siento… son extranjeros… no saben sobre muchas cosas de los japoneses… —había dicho aquel castaño de rasgos occidentales.

Cinco parecía entretenido con lo que Cuatro estaba haciendo también en la banca, parecía tener una gran altura pero no se había ni siquiera preparado para entrar a la cancha, es más, Kageyama sospechaba que nadie le había avisado que estaba en un partido de volley. Seis era un tipo muy intenso, gritaba y se movía con violencia por todos lados, era más cuidadoso que Perro loco-chan, pero quizás más peligroso que aquel del Aoba pues sus bloqueos se podían convertir en remates sin problemas, en dos ocasiones le habían sancionado por tocar la red, al parecer recién estaba acostumbrándose a los juegos "serios" pues discutía con el árbitro como si entendiera medio japonés con el que hablaba salpicado de alemán, después estaba el Siete un tío con pintas de creer que el mundo no le merecía pero ahí estaba entrando y saliendo, era el libero, era sobresaliente pero no al mismo nivel que Noya, era un sobresalir distinto, Kageyama aún no comprendía porque era tan peculiar y porque le llamaba la atención; por otro lado estaba Ocho que les había dado dificultades debido a sus saques, era como Yamaguchi pero con más experiencia y menos cobarde, por el contrario: era un maldito exhibicionista (asqueroso, susurrara Tsukishima), recordaba el 9 del Karasuno –y creía que todo el Karasuno, nadie olvidaría aquello jamás- como después de anotar su quinto punto directo había ido corriendo como perro faldero a menear la cola a Uno esperando un cumplido lo cual éste le retribuyó con un sonoro beso en la mejilla.

—¿Por qué no haces eso con nosotros, Suga-san? —bromeó Noya señalando al setter contrario. Fue obvia la falta de respuesta por parte del canizo pues él como el resto del equipo japonés parecía estupefacto.

—Son extranjeros, no dejen que les distraigan chicos —ordenó Daichi aunque por dentro estaba quizás más avergonzado que nadie, la imagen de un Suga-san dándole besos a todos por sus buenos remates o saques, peor aún, imaginando a Kageyama besando a… no, mucha imaginación para Daichi en ese momento.

También bastante peculiar con una extraña aura era su Nueve: un inexperto por las jugadas al azar que ejecutaba, no recibía muy bien, y de hecho, el Karasuno había estado enviando todos sus ataques contra él pues era una especie de rasgadura en la fina pero dura armadura que era el Horizon, sin embargo, para Kageyama ese chico de cabellos claros le recordaba de forma evidente a Kenma: Silencioso y analítico.

Pero el más peligroso, no era ninguno de ellos, o quizás sí, era el Uno, el Uno en conjunto con…

—¡Atrás! —ordenó Daichi después de leer la colocación pero fue inútil, la pelota había caído antes de que él terminara de dar la orden. La tierra se sintió casi temblar, o al menos al capitán le pareció de ese modo.

El Karasuno no pudo hacer nada contra el poderoso bloqueo de aquel tío de 1.90. Rubio y de un cuerpo fornido. Ese era el número 10. Los más peligrosos eran el 1 y el 10. Sus jugadas en conjunto parecían un ataque de la Alemania NAZI, ninguno de los dos era alemán, por el contrario el 1 era americano y el 10 irlandés.

—Good job, Aidan… —celebró el setter del Horizon chocando sus puños con aquel rubio.

—Thanks, Hanzel…

Kageyama frunció el ceño, no sabía que le frustraba más: Ir perdiendo, lo bueno que eran jugando, que sólo llevaban dos años desde la fundación del equipo, que no había señales aparentes, que hablaban en inglés o que Hinata no estuviera ahí. Sentía celos del 1 y del 10 del otro equipo. Parecían cercanos pues nada más ellos dos se llamaban por nombre o apodo -no sabía bien si eran apodos después de todo el colocador de Karasuno no sabía inglés. Gruñó.

—Please, One, up to us! —gritaron los cinco en la cancha mientras que el Ocho volvía estar al servicio.

—Sure, buddy —contestó el Uno mientras que torcía la sonrisa mirando a Kageyama que estaba justo delante suyo.

—¡Vamos equipo! —rugió Daichi mientras el Ocho sacaba y la pelota se desviaba un poco, Sawamura recordó en la semifinal como Aoba había logrado detener a Tadashi por lo cual pudo pasarle el flotante directo a la posición del colocador, Kageyama la tuvo en su poder, Ukai aulló y el equipo empezó a moverse, pero en ese momento Tobio hizo una finta, el balón cayó sin que los de Horizon pudiera evitarlo.

Fue gracias a esa jugada que Tobio y Daichi pudieron notar algo interesante.

Tiempo muerto.

Segundo set el marcado 20 a 18, favor Horizon.

—Al parecer ellos son los que piden la forma en que quieren que el setter levante… es el líbero el que está dirigiendo… cuando recibe y manda él le da la señal al líbero… —dijo Kageyama.

—Pero es porque ellos se lo dicen al líbero… —explicó Daichi—. Sólo es cuestión de que pongamos atención. Cuando el líbero sale lo hace el nueve…

—Si logramos predecir los movimientos en base a lo que ya sabemos podríamos detenerlos —murmuró Tsukki con desgana.

—Entonces… manos a la obra, contamos contigo Kageyama-kun —pidió Azumane, el resto del equipo sabía que el moreno aunque parecía estar bien. Se sentía un poco perdido, pues no dejaba de ver al diez del otro equipo cada que tenía la oportunidad. Le hacía falta su complemento al cuervo setter.

22 - 19

23 – 19

23 – 20

Sirve Kageyama.

"Es porque son extranjeros" "son más altos" "Son fuertes" "No" "Saque asesino" "Mierda Hinata" "disfrutarías esto" "Su setter está atrás" "pero el Nueve al frente" "No… el nueve también es un setter" "Mierda" "saque asesino"

¡SAQUE ASESINO!

—¡Hay que llevarlo a la enfermería! —gritó Sugawara. Era consciente de que aunque fuera más alto que el de primero no iba a poder cargarlo. Llegó Asahi y sin problema lo levantó en vilo. Sugawara le sostenía la cabeza. Hinata parecía atragantarse y sufrir de terrible dolor pues su cuerpo se estremecía.

Parecía un cuadro renacentista donde todos se mecían a la perfección entorno a Hinata: drama, confusión y sombras, o eso le pareció al colocador que se quedó ido viendo la escena. Sus ojos se detuvieron en Daichi y después en la sangre en el suelo.

Roja mezclada con saliva y un poco de vomito. ¿Qué significaba aquello? Los chicos de segundo comenzaron a limpiarla. Yamaguchi trataba de controlar a Yashi que también estaba confundida. El entrenador Ukai tuvo que intervenir para tratar de explicar la situación. Todo había sido muy impactante.

Los ojos de Tobio se movieron sobre el bulto que era Hinata. Pensaba que todo se trataba de un sueño. Tenía su mano recargada del hombro de alguien, cuando se fijo se trataba de Ennoshita que estaba casi igual de estupefacto que él. Apenas reaccionó corrió detrás de los que llevaban a Hinata a la enfermería pero fue detenido por el entrenador Ukai.

—¡Debo de ir a verlo! ¡Era sangre! ¡Era sangre! —repitió Tobio con desesperación como si el teñido no lo hubiera notado ya.

—Sí Kageyama… necesito que te concentres, mírame, Kageyama —le sostuvo del rostro—. Alterado sólo lograras alterar más a Hinata… lo menos que necesita Hinata es que lo alteres… así que mírame…

Los ojos azules obedecieron a la orden del entrenador quien al ver al menor supo que estaba enteramente preocupado y en cuanto le soltara iba a pegar la carrera, por lo cual no lo soltó de los hombros para que le escuchara con atención lo que iba a decir.

—En condiciones como estas… el alumnado no debería enterarse, pero la madre de Hinata y el doctor nos han pedido que Hinata dejé de jugar por un tiempo y consideramos el profesor y yo darles una explicación al eq-

—¡No lo entiendo! —rugió Tobio—. ¡No lo entiendo! ¡Ellos no entienden que para Hinata es su vida el volley! —el colocador parecía haber olvidado la sangre en el suelo del gimnasio empujando a Ukai furioso, si nadie defendía el derecho de Hinata por quedarse en la cancha, él lo haría, porque él había visto la pasión con que el de pelo naranja había puesto en cada uno de sus remates, el esfuerzo y la dedición, era una pieza fundamental que necesitaban para seguir ganando, una pieza fundamental para seguir ganando, una pieza fundamental para… seguir. Para que él siguiera, no le podían quitar al único rematador que podía golpear comodamente sus alocadas levantadas, no le podían quitar a su más preciado rematador, no podían sencillamente-

—Hinata ha salido positivo en los exámenes de cáncer de laringe, Kageyama… y hasta que no operen la garganta, Hinata no podrá esforzarse —susurró Ukai con el semblante más serio que encontró.

No podían sencillamente arrebatarle a Hinata.

SAQUE ASESINO

El pitido del árbitro.

Kageyama lanzó al aire el balón y corrió para saltar, elevar su mano y golpear con toda la fuerza, ira, concentración, enojo, esfuerzo, furia, pasión, cólera, que tenía muy dentro desde antes y desde la noticia. El balón salió disparado al otro lado de la cancha anotando un punto directo. Celebraron sus compañeros. Pero el confundía el sudor con el llanto que quería escurrir por sus mejillas. El balón regresó a él y reparó en la concentración del enemigo, aspiró suspirando de forma sonora.

Daichi que era el más cercano podía ver el enrojecimiento de los ojos ajenos. Kageyama mordió sus labios el moreno buscando encontrar el punto para volver hacer un saque similar al anterior. Tres puntos más y ganaban.

Ese era el primer partido en el que Hinata no se presentaba a jugar desde que habían comenzado con el Karasuno casi un año atrás, la ausencia del enano de cabello naranja se debía a que un día antes había tenido que ir a Tokio para ver un médico especialista, dejando a Kageyama entonces sin su peculiar grito:

—¡Saque asesino! —la voz sonó ronca, desgastada y con una horrible desafinación, Kageyama falló el tiro que dio contra la red pero no le importó. Sus ojos estaban en la entrada del gimnasio donde el sol de Karasuno sonreía como el toque dulce e inocente con el que solía sonreír siempre.

Los adversarios volvieron su mirada y ahora fue su tiempo de petrificarse cuando Kageyama dejó de lado el partido para correr a abrazar a Hinata, el resto de los cuervos sonrieron realmente felices. El Coach tuvo que pedir el último tiempo muerto mientras que el de cabello naranja terminaba de entrar.

—Lo siento… llegué tarde.

—Idiota… ¿no deberías estar en casa descansando?

—¿Y dejar que te pateen el trasero? Ya llegó Hinata-sama para encargarse.

Kageyama frunció el ceño y jaló el cabello naranja. Empezando uno de sus ya conocidas peleas.

—¡Hinata! —gritó el coach y el menor corrió quitándose los zapatos, llevaba los tennis en la mano—. ¿Todo en orden?

Shoyo alzó el dedo con una sonrisa enorme.

—Más que bien.

—Calienta para que entres… Kageyama les acaba de dar el punto de partido… necesitamos a toda la parvada para darles una lección a esos foráneos —recalcó Ukai.

—Te estaré esperando en la cancha —murmuró serio Kageyama a Hinata.

—Espérame en la cancha, Kageyama.

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Gracias por los FAVS y los FOLLOWS, hacen mis días muy felices y le dan sentido a lo que escribo, sin eso no sabría si pierdo mi tiempo o al menos sirve esto de entretenimiento para unos ojitos que jamás conoceré c: les amo todo.

REVIEWS:

Ashura Kou: Aquí tienes la continuación, espero que te agrade. Saludos y muchas gracias por leer c: bonito casi fin de semana

Rooss: Probablemente llores un montón, sobre todo porque les espera mucho DRAMA, que digo drama es DRAMÓN me encanta hacer dramones xD hahaha, y exacto, no te adelantes a nada, no todo es lo que parece, aunque la enfermedad de Hinata si lo es xD así que resignación, en el siguiente capítulo se explicaran algunas cosas, y espero no te haya confundido los saltos en el tiempo :,) tu review me dio un montón de gusto, es muy agradable ver que alguien tiene tantos feels por una historia hecha desde mi pequeño hueco llamado habitación. Gracias por tomarte tu tiempo y leerte esta humilde historia

Mordo Mott: xD tu nombre me encanta. Bueno ya sabes que le pasa al sol de Karasuno, y aquí tienes la conti, muchas gracias por tomarte el tiempo de leer la historia, espero que te agrade este capítulo. Te mando un saludo. c: besitos.

Citrino: /Aka Angela/. Bueno, no es asma, le puse algo más drástico, ya en el siguiente capítulo explico un par de cositas importantes. Muchas gracias por tus cumplidos y la realidad es que aunque es un hobby le pongo mucho corazón a esto que escribo. Me da gusto ver que te guste y espero que este capítulo no te desilusione. Sin más, saludos y bello inicio de fin de semana

St. Yukionna.

Quien los ama enfermizamente.