ADVERTENCIA: Esto es Yaoi, habrá momentos +18 tanto sexuales como violentos, así que no sean maricones y si no les gusta pues regresen al menú principal

Descarga de responsabilidad: HQ! no es mío, si lo fuera hubiera apresurado el encuentro carnal entre Kuroo y Oikawa SE AMAN aunque no se conozcan xD (?

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"Se cree que en las montañas de Miyagi donde actualmente está asentada la ciudad, existió un poderoso yokai que durante los últimos momentos de su vida vertió todo su poder en un pequeño polluelo que al verse envuelto en sobrenaturales poderes no tuvo más remedio que ocultarse del resto de su parvada. Ésta, al darse cuenta que hacía falta uno de los suyos se reunió y discutieron las posibles causas de su ausencia"

—¿Algo así como una reunión antes de un partido?

—No seas idiota, Hinata… Ahora cierra la maldita boca de una vez.

—¡Eh! No me hables así, Kageyama-tonto.

Capítulo 3:

Es sólo cáncer.

"Cuando ninguno de los cuervos supo que había pasado con el aquel polluelo decidieron que era tiempo de moverse de lugar pues no podían arriesgarse a que más de la parvada desaparecieran. El polluelo era el recipiente de un poder que no lograba comprender del todo, pero en base a sus enseñanzas comprendió que lo desconocido ponía en riesgo a todos en el clan y por ende era mejor ver como el resto de sus familiares, amigos y conocidos se iba; era su forma de protegerlos a todos: separarse de ellos. Siendo un polluelo y acostumbrado a que todo llegara a él tuvo que aprender a valerse por sí mismo: comer de los frutos de los árboles, beber de las agua de los ríos, volar a la luz del sol y ocultarse en la oscuridad de la noche. Su consciencia sobrenatural había despertado y pronto sus dones también. Con cierta fascinación el resto de yokais descubrieron que las plumas del cuervo eran de un inconfundible color negro y que estas plumas tenían la facultad de conceder deseos…"

—Shoyo, es bastante tarde… —interrumpió ahora la voz de la mamá de Hinata que hablaba desde el umbral de la habitación del menor—… si Tobio-kun se va a quedar a dormir será mejor que llame por teléfono a su casa para avisar.

El moreno se apresuro a incorporarse un poco.

—No quiero ser una molesta…

—No eres una molestia, Tobio-kun —comentó sonriendo la mujer.

Hinata observó como su compañero de equipo, y amigo, se sonrojaba al tiempo que hacía una profunda reverencia aún sentado en la cama.

—Gracias, señora, tomaré su teléfono para hacer una llamada.

—Por favor hazlo —agregó la mujer caminando hacia las escaleras—. Empezaré a preparar el baño, Shoyo pide a Natsu que te ayude a sacar el futón mientras Tobio-kun llama a sus padres —ordenó amablemente la señora.

—No —se apresuró nuevamente Kageyama—. Yo… yo puedo hacerlo, sólo indíquenme donde está —pidió sonrojándose de nueva cuenta. La señora Hinata sintió algo tibio en su pecho, la sonrisa que adornaba su rostro de ser amable pasó a mostrar ternura y apresiación, vio a su hijo pelear con su compañero de escuela pues a pesar de que Kageyama ocultó su agónica preocupación por su hijo a través de lo que ella creía –y eran en efecto- sus habituales riñas.

—Un debilucho como tú seguramente quedará aplastado por el futón cuando lo bajes.

—¿A quién llamas debilucho, Kageyama tonto?

—¡Ah! Al único que veo por aquí.

La madre del mayor sólo rió para caminar hacia las escaleras, prepararía ahora sí el baño para que los menores comenzaran a prepararse para dormir. Al día siguiente había practica y no lo sabían, pero Hinata iba a amanecer lo suficiente débil que haría creer a Kageyama que estaba muerto provocándole horribles gritos que despertarían angustiada a la madre del mayor que al entrar a la habitación encontraría a su hijo con un hilo de respiración apenas audible, era algo normal pero se preocuparía por el pánico que leería en el semblante de Kageyama Tobio.

Le sirvió té al menor mientras que su esposo se encargaba de dar un nebulizador para que Hinata pudiera respirar mejor.

—Uno de los principales síntomas es la dificultad para respirar —dijo la madre de Hinata al moreno que no podía quitarse de la cabeza la imagen de de un Shoyo inerte—. Otra es una tos crónica con sangrado y desde luego el cambio de voz, la debilidad… estamos en el segundo estadio, aún podemos controlarlo… no debes preocuparte, Tobio-kun, Shoyo es un chico fuerte —trató de explicar con una sonrisa maternal pero el setter del Karasuno no parecía totalmente conforme.

—¿Le ha pasado por el partido de ayer, cierto?

Hubo un silencio bastante incomodo mientras que el fuego de la parrilla de la estufa sonaba contra el metal de la tetera que calentaba más agua para el resto de la familia. La mujer sólo atinó a responder con un casi imperceptible: "Algo así", lo suficiente alto como para que el alma del setter temblara. Apretó sus puños y bajó el rostro en una reverencia.

—Lo lamento, de verdad lo lamento… no fue mi intensión hacerlo volver a la cancha…

—No te preocupes, Tobio-kun, igual Shoyo hubiera entrado por su propio pie —giró su mirada hacia el corredor casi por inercia, desde su posición se veía una pequeña mesita donde Hinata había dejado hacía varios meses una pequeña figurita de barro de un cuervo, la figura en sí era fea al parecer una de sus compañeras se la había hecho como obsequio después de esa difícil victoria contra el Shiratorizawa, lo llamativo de la figura era una plaquita color dorada incrustada en el pedestal. La plaquita tenía una leyenda:

"Ataquen, ataquen, que si se va a la guerra a defender la victoria se irá de sus manos"**

—Si recuerdan eso… no nos van a vencer —dijo Ukai tras hablar con sus alumnos que parecían reanimados con la llegada de Hinata que calentaba mientras escuchaba las palabras de su entrenador—. Este equipo son otros omnívoros… así como nosotros va tras aquello que para cualquier otro puede ser temerario… pero… también recuerden, que tenemos bases fuertes de las cuales debemos aprovecharnos hasta el final —observó fijamente a Daichi y a Asahi que estaban juntos. Sugawara sólo sonrió confiado.

—Hinata… el #10 es un rematador de potencia, así que procura que los alcance Daichi-san —susurró Kageyama mientras iban a acomodarse—. Y procura vigilar los movimientos del #6 mientras estés calentando —ordenó el menor corriendo a su posición.

El juego reinició sin contratiempos y con un punto directo gracias a un AS del #6 a lo que los ojos del sol de Karasuno brillaron con impaciente ansiedad, quería estar en la cancha y sentir aquello, el vello de los brazos se le erizo y apresuró a seguir calentando.

Cinco minutos después y cuatro puntos atrás en el marcador, Hinata entró por fin a la cancha: El Karasuno tembló ante la parvada que se completaba.

—Has lo tuyo, Pequeño gigante —masculló sensei en un afán por mentalizarse y no tener pensamientos negativos pues tras ver el poder demoledor del otro equipo, y que el propio Karasuno lo viera, había empezado a desmoralizarse. Sin duda, la presencia en la cancha de Hinata era un plus que favorecía a la agrupación.

—El que entré Hinata no significa que vaya a cambiar las cosas del marcador, su salud ha desmejorado últimamente y todos lo sienten, pero la presencia de Hinata fortalece el equipo como el estandarte al ejército: Saber que Hinata tiene la fuerza para pararse en la cancha a pesar de la adversidad hace que todos quieran llevar el ritmo a un siguiente nivel así que… ¡Karasuno peleen! —aulló Ukai a lo que los cuervos contestaron.

—"Fight, Karasuno" —tradujo Uno a sus compañeros los cuales se rieron. Lo cual hizo enojar a la línea delantera de los cuervos, aunque no hablaran inglés habían entendido la burla implícita en esa voz—. Please… This is no man's land, where the smartest is king… so… Karasuno, traten de superarnos —rezó de forma fría el líder mientras extendía las manos.

No hubo voz que secundara esa declaración de guerra pero por la mirada soberbía y arrogante de los jugadores sabía el equipo anfitrión que iban en serio y que no los dejarían volar libremente.

—Pues no tengo idea de lo que dijiste —rompió de pronto esa tensa atmosfera Hinata agregando además una mirada de suficiencia absoluta—. Pero claro que vamos a superarlos con la fuerza de nuestros remates…

Ukai suspiró, su equipo iba a estar bien.

Los siguientes diez minutos fue un ir y venir de puntos, la brecha se cerró gracias a los saques de Yamaguchi y a los rápidos de Hinata, que si bien, no lograron sorprender del todo al excéntrico grupo de extranjeros que tenían al frente pudieron neutralizar el ritmo de ataque del #10 del Horizon. Debido a un ataque sincronizado por todos los flancos que lo obligaban a rescatar los balones y enviarles a su setter que, a diferencia del resto de sus compañeros, parecía como si tuviera un día en el parque: "claro, claro, el hijo de Kageyama y Oikawa, no se podía esperar menos", pensó Tsukki aún en sus pensamientos con un tono meramente sarcástico. Sin embargo, para Hinata representó verdadera molestia cuando el Uno del Horizon adivinó no sólo una sino los tres intentos de finta que había tratado de hacer. Se sentía inusualmente cansado sumándole a que la frustración le estaba empezando a alcanzar. Y se acentuó aún más cuando el rematador número Dos estampó el balón justo en las narices de Hinata sin que éste o Tsukki pudieran hacer nada, el coreano festejó con una sonrisa alta y burlona que crispó hasta al japones que había en su propio equipo. El Karasuno con todo y entrenador se sintió indignado. El partido siguió sin más.

"Es por el medicamento, es por el medicamento, es por el medicamento" se repitió tantas veces como fue posible concentrándose única y exclusivamente en el balón. Aún, con todo y eso terminaron por morder polvo ese segundo set, la distancia de puntos no fue tan abismal como hubiera sido. Karasuno se había confiado y Hinata se sentía impotente, la realidad fuera dicha: Hinata había sido un lastre con sus movimientos lentos y frustración a tope, no estuvo con la mente cien por ciento en el juego. Su cuerpo había reaccionado a voluntad de la costumbre pero su instinto parecía incierto.

—Rayos —gimió pateando el balón que pegó de lleno contra una pared. Todos los cuervos parecían desconcertados.

—Hay días buenos, días malos y peores… hemos entrenado demasiado las últimas semanas desde las finales de la prefectura —justificó Ukai mientras que veía a su equipo—. Así que no queda más que aceptar con valor el resultado, revisar los errores y corregirlos.

—Ossou —respondió el Karasuno.

—Ahora vayan allá y escuchen con atención lo que tiene que decir Frank-sensei… mañana repasaremos el partido —ordenó.

Los equipos se cruzaron en el camino yendo hacia donde el entrenador contrario. La diferencia entre un equipo y otro se ponía palpar, Daichi sentía algo extraño, como aquella primera impresión que tuvo después de ver al Shiratorizawa. Poseían un aire distinto. Al llegar con el extranjero el hombre de cabellos rubios que rozaban en la senectud no pudo más que sonreír verdaderamente alegre.

—Son un equipo formidable… tienen defensa bastante fuerte, sus ataques son impactantes y ese ataque sincronizado de cinco flancos es perfecto… el líbero debe acostumbrarse a dar pases sin que sea leído —externo el hombre los del Karasuno se relajaron pues no había burla o sarcasmo en las palabras como creyeron en un primer momento que habría—. Setter eres magnifico pero debes confiar más en tus jugadores… no pretendas hacer todo el trabajo… ciertamente, el setter está al servicio de los rematadores, la base de control para que los aviones no se estrellen… si tuvieras la mitad de la confianza que le tienes al diez con el resto de tus compañeros… quizás nos hubiéramos ido a otro set —comentó el hombre. Kageyama bajó el rostro—. ¿Shoyo, cierto?

—¿Eh? —el aludidó alzó la mirada al entrenador extranjero.

—Cuando quieras puedes venir a Kawasaki… está a unos minutos de Tokio en tren bala y hay unos bollos de carne que saben a gloria —dijo cordialmente como si llevaran conociéndose toda la vida.

Fue hasta después de que el equipo comenzó a recoger el equipamento que se dieron cuenta que el entrenador había llamado a Hinata por su nombre y no por su número de jugador o posición, lo cual había sido peculiarmente fuera de lo habitual. Aunque lo más extraño radicaba en la invitación. Sin embargo no abundaron más en el tema pues se dieron cuenta que los extranjeros habían hecho su parte y ya se iban mientras que Karasuno apenas se estaba organizando. Se despidieron de los visitantes y Hinata no podía quitarse el extraño sentimiento del pecho, además del malestar que se estaba acentuando en su nariz y garganta al respirar, sobre todo en ésta última.

—¿Te encuentras bien? —preguntó Kageyama al mayor quien apenas había dado dos mordidas a su boyo de carne, cuando él ya llevaba tres bollos de curry.

Hinata, a esas alturas de la noche tenía la voz demasiado ronca, irritada, sólo señaló su garganta con su dedo y Kageyama enseguida entendió a lo que se refería observó como el rematador guardaba su bollo de carne, para seguir jalando su bicicleta.

—Pensé que no ibas a usar más la bicicleta…

—El doctor dice que mientras use mascarilla no habrá problema… —señaló el pañuelo que llevaba atado a tu cuello.

—Bueno… este… ¿por qué no mejor cogemos el autobús?

—Tu casa está por allá —señaló la dirección contraria. El moreno bufó.

—¡Trato de ser amable, Hinata idiota!

El aludido soltó una risa rota que hizo sonreír a Kageyama, aún no entendía como esa risa mancillada podía sacar dos sentimientos que en esencia eran oposición misma: lo hacía sentir miserable y al mismo tiempo afortunado.

—Entonces vamos… seguro a Natsu le da gusto verte… —inquirió apretando un poco más el paso para alcanzar el autobús más próximo a partir—. Kageyama…

—¿Hmp?

—Debo leer la leyenda del Cuervo de las mil plumas.

—Yo también debo de leerla para el lunes.

—Entonces léela para mí —inquirió el rematador y a segundos de una contraofensiva de Kageyama donde le gritaría hasta dejarle sordo que no era su sirviente agregó—. Normalmente leo en voz alta para no dormirme… pero… —sonrió ahora con pena.

"Mi voz se está acabando"

Kageyama suspiró, ahora recorría el mismo camino pero de regreso a la escuela. Estaba cansado, había dejado de leer a las nueve de la noche para después quedarse platicando con Hinata hasta las once más o menos, había sido despertado por aquella mano fría que había caído repentinamente sobre su rostro, era la mano de un Hinata que apenas y podía respirar. La sensación le recorrió nuevamente el cuerpo sólo para anidarse en su pecho junto con el resto de sentimientos frutrados y mal habidos nacidos desde que la bomba había explotado sobre él.

"Hinata tiene cáncer en segundo estado —dice Daichi como información extraoficial el día que la revolución comenzó, hubo una especie de conmoción entre los cuervos, el pequeño no iba, desde luego sus padres habían ido a recogerlo hasta la escuela en el auto familiar para llevarlo a revisión, Kageyama aún se siente mierda tras saberse autor del malestar de Hinata pero no puede hacer más nada que aguantarse y seguir con la vida, pero aquella noticia en boca de Daichi es tan devastadora como lo había sido en boca de Ukai.

—¿Hinata? —pregunta Sugawara, se habían detenido todos, hasta el insipiente de Tsukki parece también un poco aturdido.

—Según me explicó el sensei… no es grave aún porque se ha detectado a tiempo pero sigue siendo un cáncer… por lo cual a Hinata… se le excusara algunos días del entrenamiento… de venir a clases… y quizás del propio intercolegial… —hay un revuelo entre los miembros del equipo—. Chicos… Hinata necesita nuestro apoyo… ahora más que nunca.

—Sólo es cáncer —suelta Tsukki empezando a caminar lentamente, los ojos rabiosos de más de uno se posa ante el rubio, ¿es qué acaso no tiene corazón ni en un momento así? El bloqueador se detiene y gira su mirada a sus compañeros—. Sí hacen mucho circo alrededor de Hinata lo harán sentir peor… la mejor forma de apoyarlo, creo que es no apoyándolo… tratándolo como siempre… es sólo cáncer, no se ha quedado cojo o ciego… sólo es cáncer, y si dicen que no es grave, que se detecto a tiempo… quizás el siguiente año pueda jugar en el intercolegial… —son sus últimas palabras.

Extrañamente, estas surten como efecto de calma en los corazones del resto de los cuervos. No queda más que despedirse y prometerse ver al siguiente día."

De aquello, Kageyama recordó que habían pasado ya más o menos seis semanas, Hinata había estado faltando regularmente y las nacionales estaban cada vez más y más cerca, mientras que las posibilidades de que Hinata jugara un set completo en la cancha del metropolitano estaba más y más lejos. Su salud desmejoraba constantemente, había días buenos y días malos.

Ese por ejemplo, era un día malo. Se detuvo frente a la entrada del colegio donde tantas veces había echado a correr junto a Hinata en una idiota carrera para ver quien llegaba primero y convertirse en el ganador de nada. Iba temprano, más de lo habitual, seguramente ni siquiera Daichi había llegado así que se tomó su tiempo para transitar desde la puerta principal hasta la sala del club, pero a medio patio se detuvo al bajar la mirada y encontrar un par de plumas negras. Era de obviar que Karasuno se llama de aquel modo por la gran presencia de aquellas aves de oscuro plumaje, nada fuera de lo común; normalmente las plumas en los patios eran barridas junto con las hojas que caían de los árboles y el polvillo que entraba del exterior, en su mayoría estaban sucias o desechas de algún extremo, pero esa que admiraba Kageyama era particularmente bella. La recogió por inercia y la guardó en una libreta al azar.

Al llegar al cambiador del club empezó a enfundarse el uniforme que amablemente la madre de Hinata había lavado para él la noche anterior, y mientras lo hacía pensó en la pluma que encontró, y pensó de pronto en el libro.

"El cuervo decidió regalar todas sus plumas, las mil que poseía, para ayudar a los animales y habitantes mágicos de aquella colina que se había vuelto su hogar tras ser dejado atrás por su parvada. Sin embargo, el cuervo enfermó pues su cuerpo había aprendido a vivir por medio de la magia que sus plumas le proporcionaban, la única forma de regresarle la salud fue recolectar las mil plumas del cuervo…"

—¿Qué haces Kageyama? —cuestionó curioso Suga-san que se acercaba a ver al setter muy concentrado—. ¿Es un libro de Volley?

—No… es "Las mil plumas del cuervo", nos lo han pedido para una tarea.

—¡Oh! Sí, a mí también me lo hicieron leer… —comentó Tanaka.

—Recuerdo que cuando lo leímos había una moda entre las chicas —inquirió Nishinoya haciendo memoria.

—Cierto, cierto… como la historia fue escrita por un auto local las chicas decían que si se juntaban exactamente mil plumas hermosas y la llevabas al templo Rinnon-ji en Sendai el cuervo te concedía un deseo… —contó Ennoshita mientras que se quitaba la sudadera.

—Este idiota lo intentó pero sólo logró conseguir un hongo en los dedos y que su mochila apestara a caca de cuervo —señaló Tanaka a Nishinoya.

Kageyama ignoró la discusión fraternal entre el rematador y el líbero, así como los gritos de Daichi que recién llegaba o las bromas pesadas de Tsukki con relación a lo anteriormente aludido. Durante la práctica nadie preguntó por Hinata porque sabían que si no estaba no era porque él deseara no estar, era porque sencillamente no podía estar. Ni siquiera le reprocharon nada a Kageyama que estaba como autómata haciendo los pases.

Si existiera una maquina que fuese capaz de ver a través de los pensamientos de las personas cualquiera hubiera visto que en la mente de Kageyama ya se estaba habituando a la idea de que recogería todas las plumas que encontrara en su camino desde su carrera matutina que daba alrededor de su barrio hasta su retorno a casa después de clases. Él conseguiría las mil plumas del cuervo para llevarlas a aquel templo, fuese una chorreada o no, él lo haría y pediría por la salud de Hinata.

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Notas:

*Tengu: Dentro del folclor japonés el tengu es un yokai que habita en las montañas y posee poderes sobrenaturales, su forma visible es la de un cuerpo antropomorfo (es decir con rasgos humanos, en el caso del tengu es su cuerpo como tal).

**: Esta frase la piensa el entrenador Ukai durante ese partido, pero imagino que en alguna ocasión la tuvo que haber dicho y Hinata la repitió frente a sus compañeros mientras alardeaba de su partido xD, bueno más que alardear, contaba excitado sobre el partido. C:

***: En el pensamiento colectivo de Japón la idea de ver a un "coreano" hasta hoy en día es "desagradable" se tienen cierto odio cultural por cuestiones socio-históricas, así como los coreanos con los japoneses, por eso desde el capítulo pasado se alude a que el Dos del Horizon disfruta cada vez que Karasuno falla. Pero no es odio racial, o bueno sí, xD

A los follows que se sumaron en esta ocasión, muchas gracias, se siente bonito saber que alguien lee las chorreadas que escribo xD, por cierto, la cosa no es sobrenatural. No piensen cosas raras. Este creo que fue un capítulo súper largo, de aquí salen como dos capítulos pero... así debía de ser, hay inspiración así que tuve que aprovechar xD

Reviews:

Rooss: Oh santa virgen de la macarena, creo que te haré el fic cien por ciento dedicado a ti xD, leí dos de tus fics one-shot y juro que por poco y llegó tarde al trabajo, así que estamos a manos, y más porque llegué toda llorosa por el de la ballena, los amé ;A; espero te hayan llegado los reviews xD los leí y después me di cuenta que eran tuyos Ahora, sñldnvclsbdvldfknv me halagas que quieras recomendar este long-fic, la verdad tenía planeado sólo seis capítulos matar y Hinata y ya, pero... las ideas han surgido como tomatero en medio del basurero (una vez en casa en el lugar donde dejábamos la basura nació una planta de tomates, fue curioso pues nunca lo pudimos erradicar(?)) algo así pasó con este fic y ahora creo que tendrá unos diez o doce capítulos, o qué sé yo, ¿en qué página estás? para seguirte, o quizás ya te sigo y no lo sabemos *A* (?). En fin, pues aquí tienes otro capítulo, siento que me extendí ahora yo horrores y que al final no fue gran cosa la que pasó, sé que va muy lento el tiempo, pero a partir de este capítulo va a empezar a fluir más y más. Ahora sí, me despido porque debo de seguir trabajando c: Saludos y espero verte por aquí

Rinachi: Oh-oh lo siento, xD no quiero causar ese efecto en mis lectores (no, realmente sí quiere causarlo), pero que bueno que me acompañas a este pequeño fanfic, espero seguir contando con tu apoyo, un saludo y nos leemos pronto.

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St. Yukionna.

Quien los ama enfermizamente.