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Love Hurt

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Esa obsesión que tenemos por mantener el status quo,

el orden supuestamente armónico y coherente de las cosas es

totalmente artificial y ridícula

¿No creen?

Lo único que podemos asegurar, es que las cosas siempre

van a cambiar y esperamos que sea para mejor, nos

aferramos a esa idea, pero estamos lejos, lejísimos

de poder controlarlo…

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Misión 02: Contratiempo


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– ¡Ya despierta! Tienes trabajo que hacer –rugía Yoshino Nara, abriendo la puerta de la habitación– Pero ¿qué…? –impresionada de ver que su hijo no se encontraba en la estancia ¡Es más! Incluso la cama estaba tendida– ¿Shika?...

Shikamaru permanecía recostado sobre el tejado de una de las tantas habitaciones del palacio del Hokage. Como extrañaba ver las nubes moverse siendo arrastradas por el viento, la vida era más sencilla de niño; de lo único que tenía que preocuparse era aprender uno que otro Jutsu y holgazanear por ahí. Si, los días de antaño eran tranquilos, con Ino y Choji no necesitaba más.

Su descanso terminó, y se dirigió de nueva cuenta a sus dependencias para seguir con su labor de archivar y clasificar los informes de cada misión completada. Pero antes, tal y como le informo Genma, debiera de pasar por la sala de la Hokage a recoger unos cuantos papeles y firmarlos. Algo que por supuesto le quito un sonoro resoplido de resignación.

No había logrado descansar la noche anterior, no después de pensar y pensar en cómo hablar con los Yamanaka y dejar las cosas en paz. El estratega trato de trazar un plan certero en donde ninguna de las familias saliera perjudicada ni ofendida con la decisión.

A pesar de que a él sus padres no le hubieran informado nada del matrimonio no podía simplemente hacer el tonto y dañar una relación de años entre los dos clanes. Tomarse entonces las molestias de pensar en una solución afable era imperativo por muy enfadado que se sintiera en todo momento.

– Te ves afligido Shikamaru ¿Pasa algo? –preguntó Tsunade dejando un informe de lado y cruzándose de manos.

Shikamaru seguía leyendo los documentos, no había escuchado la pregunta de la Sannin, estaba sumergido en la lectura sin prestar mayor atención. Después de todo mientras más rápido terminara más rápido tendría que salir de ahí.

– ¡Shikamaru! –esta vez sí que escucho su tono más fuerte haciendo despertar al chico quien sobresaltado soltó la hoja de papel cayendo al suelo. Tsunade siguió el transcurso de la hoja con los ojos y luego volvió la mirada al hombre que se inclinó a recoger dicho papel–. No me respondas, es claro que a ti te pasa algo…

– Perdón mi Lady, solo estaba concentrado con los documentos…

– Ya… déjalo Shika, no me convenzas de lo contrario, a ti lo que te tiene agobiado es el trabajo en oficina –aseguró levantándose y acercándose al ventanal–. Esta aldea se convirtió en un desastre después de la Gran Guerra, tenemos poco personal aquí así que necesitamos de todas las manos posibles. Aun así, creo que es tiempo de que vayas a una misión, el aire del mundo exterior te relajara para poder seguir con el buen paso que has tenido hasta ahora en tu puesto de trabajo. No quiero que te sofoques aquí dentro. Tendré algo para ti en unos días, saldrás con tus antiguos camaradas para que te refresques un poco.

Shikamaru abrió los ojos con expresión de espanto, por ningún motivo iba a dejar que eso pasara, menos ahora que la situación estaba complicada.

– Tsunade-sama… es un poco apresurado, yo estoy bien, es cierto que la oficina me tiene agotado, pero es mi deber estar presente aquí y me gustaría que…

– No estoy pidiendo tu opinión en el asunto. ¡Es una orden! –gruño ella haciendo callar al muchacho–, Ahora sigue con tu trabajo y ya yo te informare la fecha de salida.

– Si, señora –trato de decir, como si le costara digerir la idea.

Problemático.

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– ¡Gracias por su compra! –dijo despidiéndose del cliente que salía de la tienda familiar.

Ordenó el dinero en la registradora en total silencio, lo único que se podía oír en ese momento era únicamente la música ambiental que sonaba en el estéreo. Luego de unos minutos, una abrió la boca decidida a hablar.

– De verdad no puedo creerlo… ¿Qué pensaban sus padres? –comentó aun perpleja su amiga– ¿Ya se lo contaste a Sai?

– ¡Claro, Frentezota!… –bufó la rubia burlonamente– ¿Cómo se te ocurre? mi relación terminaría en un abrir y cerrar de ojos –suspiró con pesadez– Ni siquiera hemos tenido algún otro acercamiento que no sean besos ni abrazos…–se lamentó mientras se recostaba en el mesón.

Sakura la observó dubitativa, no le creía una palabra en cuanto a eso de los besos y abrazos. Soltó una risita al pensarlo, Ino no se dio por enterada de las cosas que pasaban por la mente de su amiga, solo podía suspirar y lamentarse.

– Conoces a Sai, no tiene el tacto suficiente para estos temas. Dudo mucho que comprendiera la real delicadeza de la situación…

– No lo sabrás hasta que se lo menciones…

– Para ti es sencillo, a veces me pregunto si Sai entiende la relación de amistad que tengo con Shikamaru… ya sabes, en ocasiones tiene problemas para relacionarse con los demás. Si le digo este asunto no querrá nada conmigo y mira que yo estoy bastante ilusionada…

– Bueno, Sai en un poco antisocial –acota Sakura rascando su mejilla y con una ligera sonrisa–. Si me preguntas a mí, te diría que mientras más sincera mejor, Ino. No le veo el real problema; ni tú, ni Shikamaru se quieren comprometer.

Por supuesto que Ino entendía todo el punto de Sakura, lo complicado era sin duda alguna ejecutar las ideas que la perturbaban, como contarle a Sai por el inconveniente que estaba pasando en este punto de su vida.

Suspiro compadeciéndose de su suerte– Si, es algo que debo hacer… pienso que si no hubiera ocultado mi relación con Sai nada de esto estaría pasando.

– No seas dura contigo, tu situación no es algo que pudieras prever. Nadie estaría preparado para una noticia así.

– Trato de entender a mis padres, lo juro. Pero aun cuando pienso en ello no puedo evitar sentirme engañada. Los amo y sé que ellos también a mí, pero no puedo lograr comprender como es que lo tuvieron en silencio tanto tiempo… ¿Cómo es que se les ocurrió semejante disparate? ¿Y con Shikamaru?

Ambas arrojaron un suspiro al espacio. Difícil era para Sakura poder acotar un comentario certero a quien fuera su amiga por años. Ino se veía bastante afligida por lo que decidió traspasar un poco de confianza a ella.

– Yo creo que te estas ahogando en un vaso completamente vacío, ya son personas adultas. Convérsenlo con sus padres y asunto arreglado, y de paso, les hablas sobre Sai –declaró aparentando seguridad mientras bebía del té verde que Ino trajo minutos atrás.

– Lo hare, es el único camino que queda. No tengo otra opción.

Ino bebió de su té para remojar su garganta seca, agradecía en que Sakura pudiera estar a su lado escuchando y aconsejando aun cuando ella misma no había sido una amiga tan entregada. Rodearse de buenas amistades era lo mejor que podría hacer en momentos difíciles.

– Arg…–rujió luego de unos minutos agarrando su cabeza y despeinándose, Sakura la observada con una ceja levantada– ¿Te imaginas si lo hubieran hecho público? Kami, mi nombre recorrería hasta los últimos rincones del país del Fuego. Preferiría morir…

Sakura se carcajeó, Ino realmente le agregaba una cuota de histeria a todo lo que no le pareciera bien. Se preguntaba cómo es que Shikamaru y Choji la aguantaron por tanto tiempo y aún seguían mimándola. Pensarlo le provoco envidia; amaba a sus compañeros de equipo, pero no siempre fueron buenos momentos, no desde que Sasuke los había abandonado y su equipo se quebrara por completo, mas todo lo que sucedió después.

El Ino-Shika-Cho parecía ser una hermandad completamente diferente, no se veían fisuras en la larga trayectoria que les precedía por sobre otras familias de élite. Sakura era capaz de entender entonces la decisión de los clanes para el acuerdo de matrimonio.

– Deberías de ver el lado positivo…

– ¿Y cuál se supone que es ese? –pregunta arqueando una ceja.

– Por lo menos te prometieron a un hombre del cual conoces todo… o casi todo lo que respecta a él.

– ¿Te estas poniendo del lado de mis padres? –pregunta con molestia la rubia cruzándose de brazos–. Es lo único que me faltaba, si quieres puedes casarte tú con el vago ese…

Sakura resopla negando con la cabeza– Ino, eres intratable. Solo me aseguro de que te lo tomes con calma…

– Bueno… tienes razón, estoy un poco irritable últimamente…

– ¿Últimamente? –chasquea Sakura tomando su taza.

– ¿Qué insinúas, Frente? No siempre estoy de malas.

– Honestamente lo que trato de decir es que Shikamaru no puede ser tan malo si es que tú, la reina del narcicismo, pasaba la mayor parte de su día con él. Reitero; no puede ser todo tan malo.

Ino dejo ver su ceñudo entrecejo. Sakura estaba obstinada con el emparejamiento– ¿Qué dices? Claro que no hay nada de malo en él.

– ¿Entonces?

– Es feo.

Sakura escupió un poco de té y se limpió con el dorso de su mano mientras seguía riendo sonoramente. Ino se sonrojó sintiéndose estúpida.

– Que no cumpla tus parámetros de belleza no quiere decir que sea feo. He escuchado que tiene un par de mujeres que le siguen. Como sea, es un excelente shinobi, un estratega incomparable con un buen futuro por venir.

– Suenas como mi madre –murmuro Ino rodando los ojos–. Sai también es un shinobi extraordinario, te recuerdo que es de ANBU Raíz.

– Lo sé, fue mi compañero de equipo. Es guapo también si a eso te refieres, Ino.

Ino infló sus mofletes declarándose en perdida. Sakura sonreía negando con la cabeza.

– Cuando éramos niños, parecía que tú lo tenías todo; siempre rodeada de gente que te mimara y cumpliera tus caprichos. Los chicos hacían lo que tu dijeras sin resistirse. Te envidiaba –confeso Sakura, Ino soltó un bufido junto con una risilla entre dientes mientras servía más té–. No te negaré que me compadecí más de una vez por Shikamaru, digo, eras una real piedra en el zapato con él… y con Choji.

– Bueno, bueno. Como sea ¿Hacia dónde va todo este discurso? –preguntó con expresión extenuada.

– El día en que se formaron los equipos en la academia a nadie pareció sorprenderle que ustedes quedaran juntos. Puedes decir que eso es por obra y arte de sus padres o podrías agradecerle a la suerte el haber quedado con un compañero que conocías muy bien.

– Sakura, si hubiera tenido que agradecerle a mi suerte entonces la que se tendría que haber quedado con Sasuke seria yo y no tu…–regaño Ino regando los arreglos florales alrededor del mesón.

– Tengo más suerte que tú, es todo –río Sakura–, Y además soy mucho más linda e interesante –acotó esquivando un palo de flor que Ino le atizó del otro lado.

– Presumida…

– Tú y Shikamaru se entienden bien, siempre pensé que más de la cuenta –esta vez Ino le presto mayor atención a la conversación–. No es normal que jóvenes de esa edad compatibilizaran tanto…

– ¿Qué dices? Si vivía peleando con el vago de Shikamaru, siempre arrastrando el culo y quejándose. No fue fácil para nosotros encontrar la paz, después de lo de Asuma nos afiatamos como equipo.

– Como equipo, pero amigos ya eran, y muy buenos…

– Eres insistente Sakura. Quieres meter ideas en mi cabeza porque sabes de sobra que soy indecisa, pero te lo digo desde ya; no te dará resultado. Sai ocupa todos mis esfuerzos y es por el único al cual daré mi corazón.

– Por Kami, Ino. Ni siquiera te has acostado con el como para saber eso ¿Qué tal si no cumple tus expectativas?

– ¿Expectativas? –pregunta Ino con la frente arrugada y una ligera burla –Que clase de expectativas puedo tener por el sexo, no es como si lo hubiera hecho para saberlo, ya te lo dije… eso lo aprenderé con el tiempo.

– El sexo es muy importante en una pareja.

– No se trata de sexo Sakura, se trata de romance. No tienes idea de lo que estoy hablando

– Claro que lo sé.

– No. No lo sabes, porque lo que iba a decir antes del discurso del mundo según Sakura, es que esto nada tiene que ver con un maldito matrimonio o de irme a la cama con Sai.

– ¿Entonces de que se trata? –Sakura toma un sorbo de su té sin quitarle los ojos de encima a Ino quien solo se encogió de hombros para dar por terminada una idea que lejos estaba de ser entendida. Aun–. Lo que pasa es que estas asustada, lamentablemente en tu mente puedes ser lo que tú quieras, pero en la vida real todo se va a la basura.

– Eso creo… aun así no puedo dar mi brazo a torcer por un matrimonio arreglado el que jamás aceptare… mucho menos si el novio es Shikamaru.

Sakura rio.

– ¿Porque ríes como una idiota?

– Podría enumerar un sin fin de cosas por las cuales tú y Shikamaru son el uno para el otro, eso sin nombrar la gran coincidencia de sus fechas de nacimiento. Kami, eso es realmente intrigante…

Sakura poso una de sus manos en su mentón y miro al techo de la estancia pensando en quizás qué diablos mientras Ino la miraba con ojos acusadores.

Los inoportunos comentarios no hacían más que calentar el ambiente. Siempre que alguien tenía la oportunidad de mencionar el extraño hecho de las fechas de nacimiento la rubia se enfadaba.

– Tus bromas flaquean con los años Sakura, cada vez estas más errada.

– Bueno, bueno, que tú no quieras comprometerte con Shikamaru no quiere decir que él no tendrá esposa algún día. Sabemos de sobra que Temari no se anda con rodeos.

– Pues bien, que se casen y tengan una hermosa vida juntos. Aun si eso pasara nuestros lazos jamás se romperían –aseguró Ino.

– Espero nunca te arrepientas –agrego Sakura bajo el ceñudo rostro de Ino quien negaba con la cabeza –. No lo sé Cerda, tal vez el amor estaba más cerca de lo que alguna vez pensaste…

– ¿De que hablan?

Ambas se sobresaltaron mirando al instante la puerta de la floristería. Para su sorpresa Shikamaru se encontraba en el portal.

– Shikamaru…–dio un respingo Sakura– ¿Cómo estás? –saludó nerviosa.

– Mm, bien…–contestó ladeando la cabeza desconfiando de las dos–, Me imagino que Ino ya te comentó lo que pasó en casa… –achicó los ojos en sospecha. Ambas se veían muy nerviosas, no necesitaba tiempo para darse cuenta de que pasaba.

– Eh... bueno, si… –miró a la rubia que se le desencajo la mandíbula y encogió los hombros– Estábamos hablando de eso mismo…

Ino se inquietó dando un codazo en las costillas de la chica con desaprobación, a lo que Sakura solo sonrió para pedir disculpas mudas.

– Bueno ¿Qué te puedo decir? Es problemático. Nuestros padres están un tanto locos…

Masajeó su hombro y suspiró con resignación. Sakura sonrío ante ese gesto tan propio de él, vio de reojo a Ino quien miraba al chico con parsimonia, entonces comprendió que realmente era una situación molesta para ellos.

– Los conozco bien a ambos, nada de lo que sus padres digan o hagan los hará cambiar de parecer. Solo me aseguraba de que Ino estuviera firme en sus sentimientos –añadió lo más sincera posible a la situación. Shikamaru la observó en silencio entendiendo entonces el nerviosismo que ambas tuvieron cuando el apareció por la puerta. Sonrió entonces a Sakura–. Espero no te moleste que Ino me lo contara.

– No te preocupes, Sakura. Es bueno que Ino pueda tener una amiga con quien conversar estos problemas –Ino bufó, tal parecía que ni Shikamaru ni Sakura reparaban en su presencia–. Si ella no te lo contara créeme que en un tiempo más todo Konoha lo sabría de igual manera, después de todo somos los herederos de clanes amigos, así que tarde o temprano se haría pública la noticia –se acercó a la mesa y sorbió un poco de té de la taza de Ino–. Es un fastidio…

– Bueno, lo es sin ninguna duda –comento empática a la situación, Ino y Shikamaru se miraban ocasionalmente por lo que Sakura decidió entonces despedirse–. Será mejor que los deje, tendrán mucho de que conversar –se comenzó a alejar hasta la puerta. Pero antes de desaparecer dejaría una pequeña broma a su paso, después de todo, no encontraría otro buen momento para hacer mofa de lo acontecido–. De todas maneras, necesitan tiempo para planear los preparativos de la boda… –salió corriendo mientras se carcajeaba escuchando a lo lejos las maldiciones de Ino.

Shikamaru soltó una risa contenida, entendía que Sakura lo decía para levantarles la moral y el ánimo. La que parecía no entender esas bromas era Ino quien levantaba el brazo derecho echando palabrotas al aire.

– Ya déjalo, no creo que te escuche, además, no sería buena fama para la floristería, cariño –le dijo con recalco en la última palabra mientras tomaba asiento al lado del mesón.

– ¿De qué hablas? –volteó la blonda hecha un demonio desde la puerta donde trataba de ver a Sakura. A Shikamaru le hizo gracia ver que por lo menos Ino se tomaba así el tema.

– Nada, déjalo –dijo con burla.

– Y… ¿Cómo has estado? –se acercó Ino caminando a paso lento.

– No pude dormir anoche –contestó con una sonrisa diluida, Ino se inquietó al llegar a su lado, Shikamaru no le quitaba ojo de encima

Si para ella era difícil la situación lo más normal es que para él también lo fuera. Aun así, fue sorpresa que Shikamaru lo confesara tan a la ligera– Yo tampoco pude… ¿Quieres más té? –ofreció con una sonrisa amistosa.

– Por favor –estiró la taza para que el agua cayera dentro–. Pasaba porque quería saber cómo te encontrabas a un día de tremenda noticia, me alegra que también estuvieras en insomnio y no ser solo yo con esta encrucijada –sonrió–, Eso hace más fácil el asunto…

– No me digas que pensabas que yo si quería comprometerme contigo –bromeo Ino.

– Es tranquilizador saber que no es así. No me gustaría tener que rechazarte –bebió un sorbo de té cuando Ino propino un certero golpe en su antebrazo. Rio por la reacción esperada.

– Te lo dije antes, no estoy tan desesperada por encontrar marido. Puedo hacerlo por mí misma sin que mis padres intercedan en el asunto con sus ideales locos.

– Ciertamente. Conozco a lo menos tres shinobis de los que estarían encantados de comprometerse contigo aun sabiendo que sus vidas y sus oídos corren peligro.

Ino se cruzó de brazos y entrecerró los ojos por el comentario. Shikamaru se daba mucha importancia sin tenerla en consideración, aun así, le hubiera gustado saber quiénes eran esos chicos que hablaban a su espalda. Solo por ego, claro.

– Por lo menos escuchas de mi entre los hombres, lo que es yo, nunca te he oído mencionar con las chicas –rio Ino tapando su boca para sonar más engreída.

– No me gusta tu teoría del empate, no juego así. De todas formas, no quiero casarme aun, no es prioridad en estos momentos…

– ¡No mientas Shikamaru! ¿No eras tú el que quería casarse y tener una familia para retirarse a buena edad y esperar que tus hijos te mantuvieran? Te convertiste en todo un hipócrita, Cariño –sacó su lengua junto con una mueca en desagrado.

Shikamaru sonrió de costado mirándola, Ino nunca quería perder y si eso implicaba decir un par de tonterías de hace años lo haría sin ningún asco.

– Te comportas como una niña, Ino. Como sea, estoy aquí porque quiero proponer algo que nos beneficiaria a ambos…

– Ilumíname –arrastro Ino la voz apoyándose en el mesón de brazos cruzados y acercando su rostro al de Shikamaru para ponerlo incómodo.

Si, realmente el rostro de Ino era hermoso, como si tuviera luz propia. Tan pálido y tan perfectamente cuidado. Su moreno rostro jamás había sido así de perfecto, incluso ahora conservaba una que otra cicatriz producto de tanta guerra, y en su cuerpo el resultado era peor. Pero en Ino esos desgastes no se veían por ningún lado.

Su oscura mirada viajaba en el níveo rostro ¿Ino se ha remojado los labios? Que brillantes se ven ahora, como si quisieran ser besados… sus pensamientos banales corrían por su mente sin prestarle atención al tiempo.

Ino se inquietó porque el juego dio el giro inesperado poniendo a ella en evidente incomodidad.

– Kami ¿Por qué me miras tanto? –acuso dando la vuelta para buscar la tetera y servir más té, sus mofletes color carmín.

Shikamaru por la incomodidad trata de beber un sorbo de su taza, pero esta estaba vacía así que espero a que Ino la llenara nuevamente.

– Creo que no te había mirado tan de cerca, realmente tienes una piel muy hermosa…

Ino quedo perpleja mientras el agua caía en las tazas – ¿De qué rayos hablas? –dijo sonrojada.

– Cálmate, solo digo que tienes bien cuidada tu piel, creo que por eso no mejoras en tus jutsus. Mucho tiempo en el espejo puede arruinar un excelente futuro en tus técnicas –bebió Shikamaru bajo la estricta mirada de Ino quien ganas no le faltaron de aventarle el agua caliente.

– Estas impresionado porque sales con una simio que piensa que entrenando será más bella. Mejorar solo las técnicas no te hace mejor que el resto…–levantó las cejas rubias para recalcar lo cierto de sus palabras.

Shikamaru se carcajeo– Temari, tú y yo tenemos en nuestras espaldas apellidos de peso en nuestras villas, mejorar siempre es lo que se espera de nosotros. Es un fastidio, lo sé, pero es como son las cosas.

– Bueno, no tenemos el mismo orden de prioridades, Shikamaru, eso no la hace mejor que yo.

– Nadie dijo que lo era –volvió a su sonrisa ladina.

– Mm… eso creí –se mofó ella dando por ganada la conversa en ese punto–. Bueno, bueno ¿Qué querías proponer a nuestro ligero problema?

Shikamaru bebió todo el contenido de la taza nuevamente y la dejo sobre la mesa, negando cuando Ino trato de llenarla– Es indiscutible decir que tenemos que hablar con nuestros padres cuanto antes –Ino asintió con la cabeza dándolo por hecho–. Pensaba en la posibilidad de que me dejaras a mi dirigir esta conversación con todos ellos…

– ¿Todos juntos? –pregunto aliviada sabiendo de sobras que era mejor una colaboración juntos.

– Solo ellos y yo –dijo tajante el moreno bajo la mirada extrañada que la rubia le regalo.

– ¿Por qué debería dejarte arreglar mis propios problemas, Shikamaru?

– Tranquila, ayer me diste a entender que lo dejabas en mis manos.

– Dije que confiaba en ti por sobre todo, pero sin sacarme del asunto. Te recuerdo que yo soy la protagonista de este cuento –negó con la cabeza enfadada.

– Solo quiero que no se desvirtúe la situación…

– ¿Desvirtué? –interrumpió ella hastiada.

– Ino, sabes que tu histeria trae a colación un sin fin de temas que no vendrían al caso. Preferiría dar razones concretas a un par de gritos de despecho.

– No lo acepto…–se cruzó de brazos mirando hacia otro lado enojada.

Shikamaru se estira en su asiento y luego pasa su mano por su cuello para masajear el mismo.

– Ya esperaba esa reacción –murmuro– Problemático…

– Escucha, sé que quieres alivianar mi carga, es evidente que esto lo quieres hacer por los dos, pero no puedo dejar que hablen de mi futuro a puertas cerradas. Tengo todo el derecho de estar ahí y dar mis molestias al respecto.

Shikamaru sonrió alivianado entonces. Si Ino tenía tales fuerzas para oponerse a él lo justo es que participara en la conversación, es por eso que debía asegurarse de que ella no estuviera tan afectada para así salir victoriosos.

– Disculpa. Tienes razón no tengo derecho en dejarte fuera de esto…

Ino respiro hondo y soltó sus hombros que parecían de piedra. Nunca pensaría en que Shikamaru quisiera lastimarla o perjudicarla en algo, así que entendía su actuar.

– No te preocupes Shika, soy una mujer con espíritu fuerte, puedo soportar un par de gritos de mis padres que, por supuesto, estarán en desacuerdo con nosotros, pero no bajare los brazos si es que tú me apoyas.

– Solo no quiero causarte más problemas, Ino –le confesó acercando lentamente su mano hacia la de ella y tomándola con suavidad entre la suya.

Ino observaba el gesto dejando que sucediera, el contacto era cálido al igual que sus palabras– ¿Por qué dices eso?

– Me he cuestionado en que punto de nuestra vida erre. Si nuestros padres acordaron el compromiso cuando éramos bebes nosotros lo sellamos al estar afiatados.

– Es indudable que dos niños de la misma edad que se ven siempre hicieran lazos de amistad, no nos puedes culpar por eso…

– Si…–le dio la razón cuando ambos se miraron y sonrieron –. Aunque no siempre nos llevamos bien…

– No, no siempre. Sobre todo, cuando por tu culpa Sasuke no quedo en mi equipo –encaró ella de buen humor.

– ¿Mi culpa? Ino no aprendes nada, aunque quisiéramos estar con alguien más en nuestro equipo sabes que era imposible. El Ino-Shika-Cho no se vería afectado tan solo porque la heredera egocéntrica de los Yamanaka quería un amor de infancia –se burló él ahora, Ino soltó su mano y le dio un golpe en el hombro.

– Eso lo dices porque un vago como tú no movería el culo por un amorío.

– No estaría tan seguro…–susurró bebiendo un sorbo de té del tazón de Ino quien quedo perpleja–. Recuerdo cuando éramos niños y te rechazo, lo vi en directo junto a Choji y Naruto. Nos perseguiste como loca esa noche y todo por despecho…

Ino inflo sus cachetes sonrojada – No tenías que recordármelo, en ese entonces el idiota de Sasuke solo pensaba en vengarse, yo jamás entraría en su cabeza ni por un millón de años…

– Sakura lo logro…–soltó Shikamaru haciendo que Ino arrugara el entrecejo negando por el comentario tan desubicado de él. Shikamaru la observaba sin quitarle los ojos.

– Eso no viene al caso, estoy feliz por ellos. No quiere decir que Sakura sea mejor que yo para el amor… fue solo insistencia de su parte, nunca bajo los brazos por el…

– Determinación. Si a mí me preguntas; eso te falto para conquistar el corazón de Sasuke. Cuando lo declararon enemigo de la aldea te diste por vencida…–las crueles palabras de Shikamaru calaban en el corazón de Ino que latía un tanto furioso por encontrarle razón.

– ¿Por qué entonces no me diste estos consejos cuando aún estaba a tiempo?

– Porque nunca quise que estuvieran juntos.

Ino abrió los ojos asombrada, no tenía palabras que pudieran expresar para tal confesión. Shikamaru volvió a tomar del té ajeno.

– No te confundas –sonrió – Escuche por años los conflictos de los Uchiha, para nadie era de extrañar que todo terminara mal. Sasuke tenía otras motivaciones, diferentes a las nuestras. Que no se te olvide que organice un escuadrón precario para salir en su búsqueda y casi termina en las bajas de nuestros amigos –la mirada de Ino solo estaba dirigida al suelo viendo como una mancha de agua perturbaba la limpieza del lugar. Shikamaru la observaba con la misma crudeza que sus palabras.

– Lo se…

– Como sea, es cuento viejo y aburrido. Ahora está feliz con Sakura y tú ya no formas parte de esa triste historia.

Ino levantó la mirada con ojos acuosos, no porque se sintiera perdedora, no porque la envidia la comía; su alma y corazón estaban liberadas de tanto amor desperdiciado en una persona que jamás supo que existía. Sonrió entonces dando las gracias mudas a las palabras cruentas que siempre la traían a la realidad de las cosas en sus diferentes perspectivas. Si debía agradecer en algo a Shikamaru era sobre eso, la honestidad que siempre tuvo para ella.

– Bien, nada sacamos con recordar eso, ya derramé suficientes lagrimas por un hombre, no lo volvería hacer por ninguno más…

– Recuerdo que lloraste por mi cuando volví del Jikujutsu Shiki, te veías desesperada. Estabas dispuesta a dar tu chakra por mi…

– Por ti y por Choji, no te tomes atribuciones. Estábamos en guerra y no nos podíamos permitir perder más aliados.

– Aun así, lloraste, admítelo. Extrañarías mi compañía si algo me sucediera –Nara sonreía victorioso.

– Jamás dejaría que algo te pasara si estuvieras a mi lado, todos mis compañeros son importantes para mí –declaró Ino bajando el perfil para que a Shikamaru no se le subieran los aires.

Comenzaron a reír cuan amigos de toda la vida. Ino acerco la tetera con agua que había hervido hace unos momentos y lleno ambas tazas, Shikamaru le lanzó un papel arrugado que llevaba en el bolsillo de sus pantalones. Le atizó en plena frente.

– Bien, después de esta agradable conversación –dijo el moreno–, Me gustaría saber si has pensado en como negarte a nuestro matrimonio.

Ino soltó una risilla – La verdad no sé cómo hacerlo sola, sabes que mi padre es un poco tozudo y no me escuchara con el corazón –sorbeteó su taza–, Es un alivio para mí que estés de mi lado.

– Inoishi es un hueso duro, tendrás que dejarlo para mí, sabes que el simplemente se negara y no me gustaría que nuestras familias se enemistaran por esto.

– Lo se ¡¿Como demonios nos metieron en esto?! No pensaron ni un minuto en nosotros.

Shikamaru resopló e hizo sonar su cuello de un lado a otro – Ino, no es tiempo de juzgar a nadie, lo hecho, hecho esta. Nada podrá cambiarlo así que no te desgastes en maldecir.

– Claro Shikamaru, para ti es simple… eres hombre…

– ¿Y eso que tiene que ver? –arrugó el entrecejo sin comprender–. Mujer problemática.

Ambos bebieron y dejaron pasar unos segundos en silencio.

– Como sea. ¿Cuándo lo haremos? –pregunta Ino.

– Bien… –aclaró la garganta– ¿A qué hora te desocupas hoy?

– ¡¿HOY?!

Las fuertes impresiones no eran buenas amigas de Ino y su chillona voz. Golpeó la mesa al mismo momento en que Shikamaru arrugó su rostro tras el fuerte grito de sorpresa.

– Arg… Que exagerada eres, Ino –desaprobó Shikamaru– ¿Puedo preguntar por qué tanto escandalo? ¿O es que tienes turno en el hospital?

– Bueno… veras… es que… hoy…

– Hola hermosa, vine por ti… –entraba Sai quedando estacionado en la puerta al ver la cercanía de los Ninja–, Veo que no estas arreglada…

Los del matrimonio lo miraron. Ino se sobresaltó; no había considerado que hablar con sus padres pudiera ser ese mismo día, el mismo que tenía una cita con Sai en casa de Naruto, una fiesta que estaría "on fire" como ella misma lo catalogó junto a Sakura. Shikamaru desvió la mirada.

– Hola, Sai –se levantó rápidamente Nara del asiento para saludar al recién llegado y así separar la distancia que tenía con la chica para no incomodar a nadie.

– Hola –respondió apenas mirándolo y caminando hacia Ino–. Pensé que ya estarías lista –dijo pasando del otro hombre.

– Sai… cariño temo que hoy no podré asistir… disculpa –contestó Ino, bajando la mirada, apenada por la situación que le estaba haciendo pasar a su novio.

– ¿Por qué? ¿Vas a salir con Shikamaru? –preguntó destemplado.

– ¡Sai! –llamó la atención ella mirando con reproche.

– Bueno, la verdad es que si –responde Shikamaru a la pregunta recibiendo la mirada incisiva de Sai–, Tenemos un asunto que resolver.

Ino miró con queja a Shikamaru quien ni se espantó. Lo cierto es que si tenían una gran dificultad que resolver, dejar pasar más tiempo solo traería confusión y engaño a sus padres, era muy consciente de ello, pero, un compromiso previo con su novio y amigos no hacían más que aproblemar la inminente situación personal.

– ¿Es alguna clase de misión? –pregunta el artista–. Si es así, entonces lo entiendo…

– No es una misión como tal…–dice ella apaciguando los ánimos.

Sai trataba de captar la situación, pero le era complicado. Comprendiendo que Ino tiene una vida aparte de él, aun así, romper con un compromiso que ya habían acordado no formaba parte de sus planes. No accedería tan fácilmente, menos si se trataba de Shikamaru con quien a simple vista no parecía tener problema alguno, sin embargo, cada vez que le veía una extraña molestia se le presentaba.

– Entonces lo puedes dejar para otro día –sentenció con molestia, no cedería.

– No lo creo, es algo que tenemos que solucionar hoy –Shikamaru tampoco daba su brazo a torcer.

Se sostuvieron la mirada por un momento, ninguno de los dos se dejó intimidar por el otro.

– Disculpa, Shikamaru, pero creo que ella también puede responder –dijo Sai con indiferencia recibiendo la mirada fastidiada del moreno–. Hoy habíamos quedado con nuestros amigos para ir a casa de Naruto, fue un acuerdo previo al de ustedes. Todos esperan a que asistamos a esta fiesta, Ino.

De pronto Sai mostro su tan conocida sonrisa falsa, le estaba recordando a Ino de la fiesta que ella tanto quería ir. En pocas palabras estaba atacando un punto de la chica que le podría dar una ventaja a él sobre Shikamaru. Los ninjas se miraron nuevamente en una clara batalla.

Esas miradas sobrepasaron a Ino quien rodo los ojos molesta por los celos de Sai y la insistencia de Shikamaru en seguirle el juego.

– Lo lamento mucho Sai, pero esto no puede tardar más –respondió por fin, Ino.

– Bien, que tengan suerte. Adiós –por vencido y descontento, dio media vuelta para retirarse del recinto.

– ¡Sai! –Ino tenía la intención de salir tras el pero la mano de Shikamaru la detuvo en un agarre– Shika… suéltame, Sai se enfadará conmigo, es lo menos que me puedo permitir ahora.

– Lo siento Ino, pero esto es más importante que una fiesta, si no quieres casarte conmigo entonces debemos frenarlo ahora y no dejar pasar más tiempo –dijo serio haciendo hincapié con voz autoritaria.

– Perdona Shikamaru, pero esto también es importante para mí –recalcó de igual manera ella soltando el agarre–, Sai es igual de importante que cualquier otro tema que me concierna.

– ¡Ah! Ino, eres insufrible. Aun así, entiendo –soltó el aire de sus pulmones con pesadez–. Solo pido que luego no te quejes si las cosas no resultan como esperábamos. Espero no pase más tiempo para actuar.

Ino sonrió gustosa– Escucha ¿Por qué no hoy disfrutamos de nuestra juventud y nuestros amigos? y ya mañana vemos que hacer, te lo pido por favor –rogó sabiendo que no era mucho el esfuerzo que ella necesitaba para convencerlo–. Solo será una noche más, anda, salgamos.

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Algunos comportamientos nunca cambian.

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– Que problemático –echó sus manos a sus bolsillos– Esta bien, mañana lo haremos.

La rubia entonces estuvo a punto de saltar de alegría ganando una vez más con sus caprichos; por una parte, Shikamaru se haría cargo de hablar con ambas familias quitándole un gran peso de sus hombros al no tener que enfrentarse sola a los adultos y, lo más probable, es que con él -siendo tan confiable- saldrían airosos del problema. Y por si fuera poco había accedido a que eso pasara mañana dejando el camino libre para su salidita con Sai a la fiesta boom de todo Konoha.

Si, nada podría salir mal.

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Algunos comportamientos nunca cambian.

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Nada…

Shikamaru rodo los ojos casi seguro de lo que pasaba en la cabeza de Ino. No la culpaba, a buenas y a primeras se veía la ilusión de asistir a la última fiesta que Naruto daría en su casa de soltero -después de todo ya tenía que sentar cabeza por la pronta llegada de su hijo- Suspirando resignado bebió el resto del té en silencio, dejo la taza disponiéndose a salir del establecimiento.

– Espero verte hoy en casa de Naruto ¡No te hagas el vago como siempre!

Problemático.

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*º*º*º*º*º*º*º*º*º*º

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– ¡Qué bueno que ya están aquí, pasen! –gritaba Naruto con su singular manera de ser.

Ino y Sai entraron saludando a los invitados más próximos a ellos. La casa estaba que ardía con la música tan fuerte, Naruto había pensado en todo, saco la mayor parte del amoblado para que se hiciera más espacio para unos cuantos invitados, las luces de colores mareaban haciendo parecer un bar clandestino con tanto bullicio de parte de los comensales. Se percibía en el aire un fuerte olor a alcohol derramado y otro tipo de sustancia cortesía de los Jōnin más adultos los cuales fueron también invitados por el amigo rubio.

Caminaron hasta el fondo del departamento en donde los esperaban Sakura y Sasuke, se acomodaron a su lado sobre los taburetes que no recordaban estuvieran antes allí. Ino cruzó su larga pierna para hacer gala de la corta falda de satín negro que llevaba ese día.

La pareja había llegado una hora antes aproximadamente y comentaban lo impresionante de la muchedumbre que había asistido. Cabe mencionar que el piso completo estaba atestado de gente, fuera en los pasillos y escaleras de todo el complejo.

Cordialmente Sasuke cogió dos copas que ya tenía reservadas y las lleno con destilado extendiéndoselas a sus nuevos compañeros de fiesta.

– Pensé que ya no venias, Puerca –le dice Sakura codeándola en el antebrazo.

– No me perdería del escándalo que hablara todo Konoha mañana, quería participar de esta equivocación –comentó entusiasta a sabiendas que Tsunade pondría el grito en el cielo por tal atrevimiento fiestero.

Ojeó disimuladamente a la gente que estaba cerca. Aprobó mentalmente algunos atuendos que veía pasar y rechazo todo aquel que le pareciera fuera de lugar como los más formales.

Entre los invitados logró distinguir a Tamaki quien acompañaba a Tenten y Lee. Cerca de ellos estaba Shino, Choji y Kiba con unas kunoichis de rango medio las cuales no conocía su nombre, todos desenvueltos en el jolgorio pareciendo estar a gusto.

Conocía a la gran mayoría de invitados y algunos estaba segura de nunca antes haberlos topado. ¿Cómo era que Naruto había logrado tantos amigos con el tiempo? Incluso para ella -quien creía ser muy sociable- resultaría imposible juntar tanta gente de estimación. Las cosas habían cambiado mucho para Naruto, apenas si se había casado y Hinata ya esperaba recientemente un bebe de ambos.

Un bebe…

Casarse…

Temas que antes jamás hubiera perdido el tiempo en pensar hoy en día resultaban tan familiares; su pseudo matrimonio con Shikamaru abrió las puertas de asuntos a los que temía dar importancia.

Y ahí estaba ella sentada en lo que sería la despedida de Uzumaki a su antiguo hogar para dar una bienvenida a su nueva vida junto con su esposa.

– Eh Ino… ¿Me escuchas…? –dio un respingo al sentir que Sakura le pellizcaba el brazo, los tres la miraban.

– Perdón, no escuché –sonrió poniendo un mechón tras su oreja–, ¿Que decían?

– Que al tonto de Naruto se le ocurrió invitar mucha gente –le respondió Sasuke rodando los ojos.

Sai la miró sin darle importancia y continúo su casi nula conversación con el Uchiha.

Ino bebió un largo sorbo de su vaso acabándose el licor de golpe. Sakura la miraba de reojo entreviendo que algo molestaba a su rubia amiga. Decidió aprovecharse entonces de su virtud como mujer.

– Vamos al tocador ¿Nos esperan? –rogó con cierta sonrisa. Ino la observó con perplejidad al sentir el brazo de Sakura que la levantaba del lugar.

Caminaron unos seis pasos lejos de sus acompañantes cuando Haruno abrió la boca– ¿Y a ti que te pasa, Ino?

– ¿De qué hablas? –se extrañó la rubia–. Estas un poco paranoica Sakura.

– Comienzo a pensar que todo el asunto del matrimonio te está abrumando más de lo que quieres reconocer –aseguró.

A Ino le dio gracia la acusación de su amiga quien la miro con recelo–. Ese asunto no tiene nada de importante ahora, solo me desconcentre mirando a la gente, no los escuche por la música tan fuer…te.

¿Quién es ella… a tu lado?

Hizo una leve pausa al ver en una esquina apoyado sobre una ventana a Shikamaru que reía acompañado de una Chūnin quien le tomaba la mano entretenida mientras le hablaba de manera casquivana tratando de aparentar seriedad, pero con sonrisa ladina.

¿Quién es ella… a tu lado?

Sakura volteó en dirección donde los ojos celestes apuntaban, vislumbrando con sorpresa a Shikamaru como el culpable de haberle sacado el aire de los pulmones a la rubia.

– Shikamaru… debe haber llegado antes que nosotros, no lo había visto –mencionó Sakura con tranquilidad, pero al ver que esas palabras no aplacaron la tensión en el ceño de Ino la cogió del hombro para arrastrarla a donde se dirigían inicialmente.

– ¡Ese Shikamaru! ¡No tiene respeto por nada! –replicó Ino fuera del cuarto de lavado, a Sakura le saco una sonrisa admirando la molestia en que su rubia amiga dejaba en cada palabra–. Pero ya va a ver ¡Iré a escuchar de que tanto se ríen esos dos!…

– Ino, no exageres ¿A ti que te incumbe? Solo la están pasando bien un rato al igual que deberíamos hacerlo nosotras –dice tratando de bajar los ánimos.

Pero como ya era costumbre la rubia no la escuchó y salió de inmediato. Haruno suspiró desde atrás pero aun así la siguió para contenerla por si fuera necesario -conociendo la irracionalidad de Ino-. Había mucha gente por lo que la blonda empujó a más de alguno sin importarle quien fuera.

– ¡Anda, déjame tratar de nuevo! –rogaba la chica de cabellos plateados sin soltar la mano de su presa.

– No estoy seguro… –seguía riendo él.

– Te prometo que esta ves si atinare a tu suerte, te diré algo interesante que puedas estar pasando por alto esta noche… y si me equivoco… podrás pedirme lo que quieras –se acercó seductoramente al rostro de este quien con una sonrisa de costado casi dejó rozar sus labios.

– ¡Shikamaru Nara!

Escuchó llamar tras la chica platinada. Se sorprendió al apartar la vista y ver a Ino de brazos cruzados y Sakura que tapaba su propio rostro con una mano.

– Lo… lo siento Shikamaru… –se excusó Sakura con una vergüenza tal que no pudo verlo a la cara.

– Pensé que vendrías con Temari –dijo la blonda solo para que quedara claro que el hombre tenía novia–, Pero veo que te escuche mal esta tarde.

La Chūnin miró a Shikamaru y acto seguido se despidió de todos perdiéndose entre la gente de la casa.

– ¿Que te pasa, Ino? –dijo él sin darle tanta importancia–, Sabes de sobra que Temari está en Suna, no veo para que espantaste a la chica.

Sacó un cigarrillo del bolsillo de sus jeans ajustado y lo encendió con su cabeza ladeada, exhaló el humo y con la otra mano se echó la botella de cerveza a la boca con toda la paciencia del mundo esperando alguna respuesta razonable.

– Bueno yo… –¿Qué podría decirle para excusarse? – …De todas maneras me parece injusto que estés aquí coqueteando con otra mujer cuando la tuya está bien lejos, eso no se hace Shikamaru, que mal enseñado estas –regañó ella esta vez.

El de pelos puntiagudos se hecho a reír negando con la cabeza– Tranquila, no tienes que recordármelo, ya lo había notado, cerebrito –dijo burlesco dándole otra calada a su vicio–. Y ustedes ¿Vinieron solas?

– Sasuke y Sai están del otro lado ¿Porque no vienes con nosotros para charlar un rato?

Pregunta Sakura con una sonrisa, teniendo la certeza de que Ino estaría más tranquila en cuanto a mujeres se trataba.

– Déjalo Sakura, seguramente ira de vago a buscar a esa chica otra vez para que le vea no sé qué estupidez en la mano –se burla haciendo el gesto con su propia mano, el aludido se carcajeo sonoramente.

– Estas de buen ánimo, esposa –le dice para molestarla también, ella se hecha a reír tomándoselo de buen humor–. Bien ¿Nos vamos?

Ino se sintió vencedora nuevamente. Shikamaru no era de los que hacia un lio por algo sin importancia, después de todo solo se trataba de una chica que se había encaprichado momentáneamente de él… solo eso. Ino lo miro mientras un jounin palmoteaba la espalda de Nara ofreciéndole un pitillo el cual este rechazo en el momento. De la chica nada, se había esfumado de su visual, lo más probable es que se marchara, Ino agradeció internamente su actitud altanera.

Caminan entre la multitud del recinto para dar con los acompañantes. Sasuke saludó a Shikamaru cordialmente mientras que con Sai seguía un recelo por el altercado que tuvieron esa tarde.

Sai trataba de entender la larga relación de amistad que tenían estos dos, le costaba horrores aceptarlo porque así mismo como comprendió el amor, conoció también los celos, empezando a discernir esa parte suya nunca antes explorada. Sus celos generalmente se relacionaban con su propia inseguridad y su falta de confianza en el amor que creía profesar y en el que creía recibir de Ino, su musa.

Su conflicto ineludible con su propia personalidad lo hacía dudar de tantas cosas que creía no tener el control de situaciones de estrés como lo era el amor, sin duda alguna.

Pero, aun así, le gustaba, lo llenaba, lo hacía sentirse importante y necesario; el amor de una mujer significaba todas esas emociones suprimidas por Raíz, Ino lograba que todo lo que nunca le intereso valiera completamente la pena, el problema: Shikamaru.

Siempre tan pegado a ella, siempre al pendiente de las decisiones que la rubia pudiera tomar por voluntad propia. Shikamaru personificaba a quien él nunca podría ser; un hombre seguro en cuanto a relaciones personales, al trato con delicadeza y tacto las cuales a el tanta falta le hacían y, lo más importante; lo bien que conocía a Ino, mucho mejor que él que era su novio. Definitivamente los hombres también podían tener celos de sus pares.

Incluso con todo lo que Shikamaru pudiera sobrepasarlo, jamás contaría con que le pudiera ganar los sentimientos de Ino. Lo había comprobado después de la tensión en la floristería esa tarde; luego del intercambio de palabras su rubia novia fue a su apartamento para pedir disculpa sobre la confusión de fechas que había tenido con su amigo y que eso ya era cosa del pasado, por lo que lo convenció de asistir a la fiesta de Naruto como ya lo habían planeado, no sin antes llevar a Ino a la cama y besarla hasta el ahogo. Sonrió al pensarlo.

– Valla, es complicado –habló Sasuke dando un largo trago a su copa.

– Si, Tsunade-Sama puede ser el mismo diablo si se lo propone –mencionó Shikamaru dando también un sorbo a su licor.

Cabe mencionar que le hizo el mejor de los desprecios al gesto de Sai. No era tonto y ciertamente era hombre por lo que se pudo haber imaginado el precio que Ino pago para que estuvieran en ese lugar después de lo que paso. Si, Sai tiene que haberle sacado provecho a la situación. Era un maldito con suerte, pensó Shikamaru.

El estruendo del equipo de música logro hacer saltar a los despistados que conversaban amenamente. Un par de invitados más llegaron al lugar cargados de alcohol para la despedida de Naruto y algunos más osados comenzaron a bailar en el atestado lugar.

Las risas no faltaron, Lee había bebido más de la cuenta y el espectáculo que hacía era de primer nivel al menearse para todos lados cayendo sobre Kiba quien a su vez derramó de su vaso sobre la linda Tamaki. La chica fue a dar a la espalda de un chunnin que se volteó molesto.

Inuzuka en un arranque de rabieta por hacer pasar vergüenzas a su chica, tomó a Lee del cuello verde de su traje elasticado para amenazarlo con el puño derecho en el aire. Los ánimos no se calmaban siendo vistos por todos los comensales que esperaban un golpe para armar una grande en la casi ex casa de Naruto. Tamaki rodó los ojos irritada por el comportamiento tan inmaduro de Kiba, así que, para pacificar la estadía en la fiesta, decidió regalarle un sonoro beso a su nuevo amigo perro. Nada como un buen beso

puede calmar tu sed de venganza tan bien.

– ¡¿Que?! –gritó Ino apuntando a la pareja– ¿Vieron cómo se han besado? Esa Tamaki tiene ases bajo la manga –rio con los que estaban a su lado.

– Bueno alguna vez tenía que pasar –habló Sakura–, Llevan siendo solo amigos por mucho tiempo …

Encogió los hombros como si de lo más normal se tratara. Shikamaru quien había encendido un cigarrillo, observó a la pelirosa soltando el humo de a poco, cambió su vista hacia la rubia quien no paraba de reír y desvió en cosa de segundos la mirada hacia la otra situación de sus amigos.

Un beso…

Pensó, mientras dio otro trago a su bebida. Se le antojaron unas extrañas ganas de besar. Mordisqueó sus labios con sabor a licor y fue más notoria la ausencia de cariño que tenía en ellos.

¿Hace cuánto que no besaba a una mujer?

Sai quien se percató que las chicas vieron el gesto de Shikamaru, no dudo en tomar a Ino del rostro y colocarle un beso con necesidad. Los acompañantes de los sillones vieron de reojo la acción y el enorme sonrojo que apareció en las mejillas de la rubia al ser tomada por sorpresa.

Sakura sonrío y tomó la mano de Sasuke quien le dirigió una fugaz sonrisa sabiendo que su chica también necesitaba atención.

Después del tiempo que duro el beso, Ino se comenzó a carcajear nerviosa mirando a los presentes. Shikamaru arrojó el cigarro al suelo pisándolo y levantándose en el acto.

– Iré a buscar otra cerveza, nos vemos luego.

Salió caminando del lugar, llegó hasta la cocina y agarró una birra, exhaló aire y se dispuso a abrir la botella.

– Con que aquí estabas –dijo una platinada amiga tras de si– Espero que tu mamá no ande por aquí para verificar tu comportamiento… –se burló de él.

– Tsk… te refieres a Ino… ella es solo una buena amiga.

– ¿Amiga?… le gusta cuidar los intereses de tu novia… –se acercó peligrosamente poniendo un dedo en el pecho de Nara–. Ya eres bastante grandecito para decidir qué es lo que quieres –dijo melosa pasando los brazos tras el ancho cuello del chico–. Yo podría acompañarte esta noche… podríamos darnos mutuo calor…

– Quien sabe…

Dijo este plantando un beso con furia, uniendo de tal manera su lengua en la cavidad bucal de la otra quien apenas si conocía su nombre. Un beso con urgencia demostraba lo solo que esa noche se sentiría.

Su amiga de la infancia veía la escena acompañada de Sakura quien momentos atrás había sacado cervezas para los cuatro del sillón.

Ino estaba aturdida viendo el beso tan hambriento que ellos se daban. Creyó escuchar un gruñido que Shikamaru hacia mientras era devorado.

– Vamos a mi casa… estoy sola, podemos hacer lo que tú quieras… –dijo ella entre besos.

Sakura tomó a la rubia por el brazo para llevarla, pero grande fue su sorpresa al Ino soltarse y dirigirse hasta la pareja recién formada. Jaló a la chica hacia un costado y en cosa de segundos abofeteó a Shikamaru quien por el fuerte impacto giró la cabeza hacia su derecha, volviendo lentamente hacia el frente mientras pasaba su lengua por la comisura de sus propios labios sintiendo sangre caliente dentro de ellos.

Vio a Ino quien respiraba agitada con el brazo en alto aún. Sus ojos azules estaban vidriosos a punto de colapsar. Para Shikamaru esa mirada había tardado años en romperse pues Ino lo miraba con ímpetu reprimido.

– ¡¿Hey que te pasa?! ¡Loca! –vociferó su nueva amiga quien encaró de frente a la rubia– ¡¿Por qué demonios no te metes en tus asuntos?!

Ino desvió la mirada a la platinada, su odio era completamente visible.

– ¡Él es mi asunto! –recalcó de mala manera.

– ¿Pero de que estupidez hablas? Eres una loca…

– ¡Basta! –exclamó Shikamaru en tono autoritario–. Es suficiente Ino, esto no te concierne.

Shikamaru era consciente de que uno que otro ninja invitado se volteó a ver que fueron esos barullos, lo que menos quería era empezar un conflicto en casa de Naruto y arruinarle su despedida.

Ino lo miraba extrañada, él no era así, no se metía en cosas de mujeres hasta donde ella recordaba. Besarse tan desfachatadamente entre esa muchedumbre no era el estilo de Nara.

¿O sí?

– ¡Así es! ¡Ya déjanos solos, no quiero tener que explicarte que es lo que dos adultos pueden hacer a solas! –dijo burlonamente la nueva–. Tú no tienes nada que ver con él, eres solo una amiga más…

Solo una amiga… más…

La rubia rechinó los dientes, Sakura estaba impresionada de la escena que jamás en su vida pensó presenciar. Shikamaru se separó de la pared y tomó de la mano a quien había besado minutos antes y disponiéndose a caminar sintió un jalón que lo detuvo.

Ino no se atrevía a levantar el rostro, cabizbaja sostenía la polera de Shikamaru para que este no se alejara del lugar. Necesitaba retenerlo y la única manera de hacer que no se fuera con esa mujer era lanzar la bomba más poderosa que tenía en esos momentos.

– ¡Él es mi prometido! –confesó Ino para asombro de los presentes y una lagrima escapó de sus ojos cristalinos.

Shikamaru quedó perplejo y en acto seguido soltó la mano de quien llevaba.

– Ino… –susurró Sakura sintiendo que su corazón se comprimía y tomó cariñosamente la mano de su amiga para sacarla de ahí.

La platinada llena de coraje abofeteó al Nara y apresuró el paso a salir de la cocina.

Shikamaru no pudo decir nada. Estaba catatónico y casi con la boca abierta no dando crédito a lo que acababa de escuchar.

Ino soltó la mano de su amiga saliendo rápidamente de la casa de Naruto siendo vista por algunas personas.

– ¿Pero qué demonios le pasa a Ino? –entraba Kiba por mas alcohol.

Miró a los dos que se encontraban ahí quienes no repararon en responder. Optó por salir del cuarto dando una última mirada viendo como los otros dos no se sacaban ojo de encima.

– La iré a buscar…

– Déjalo, iré yo, será mejor que arreglemos esto solos –dijo el chico con voz tranquila y antes de salir se volteó a ella–. Sakura por favor… no le digas de esto a Sai… y a nadie más, traeré a Ino y luego me marchare.

– Shikamaru… no seas tan duro con ella, solo esta… confundida… –excusó el comportamiento de su amiga. Consiguiendo una reverencia de parte de él quien se marchó al instante.

Sakura quedó pensativa y preocupada. Se le tendría que ocurrir algo muy bueno para decirle a Sai sobre la ausencia de su novia.

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*º*º*º*º*º*º*º*º*º*º

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Estúpido Shikamaru. Como ha podido hacer algo tan impropio de él ¿Besarse con una chica que ni conoce? ¿Es enserio?

Pensaba Ino caminando a la velocidad que le daban sus tacones altos, cabe mencionar que el alcohol injerido no hacía más que empeorar las cosas.

– …Que mujer tan escurridiza, Shikamaru es un idiota ¿Por qué no se busca alguien más? Alguien como…

– Deja ya de caminar tan rápido, te va a dar un calambre y créeme que esta vez no estoy con ganas de masajear tus pies.

Yo.

Caminaba Shikamaru encontrando rápidamente en la fría noche a la chica.

– Déjame… –pidió la blonda sin detener el paso.

– Eres egoísta Ino… solo piensas en ti –declaró él.

– ¿Egoísta? –paró en seco volteándose–. Egoísta ¿Yo?

Ofendida Ino se queda quieta en su lugar llegando así a su lado Shikamaru.

– Ven, caminemos –dice pasando de ella.

En silencio caminan no muy lejos sentándose en una de las bancas que daba casi a la salida de Konoha.

Con mirada cancina y gesto de cansancio el voltea a verla. Ino estaba sentada junta de piernas y con vista baja, no se atrevía a dar cara de lo antes dicho en la cocina.

– ¿A que vino todo eso?

Preguntó sin más Shikamaru mientras ponía otro vicio en su boca y lo encendía mirando el mechero tan brillante como siempre.

– Tu dímelo –reaccionó la rubia altanera. El descaro de su amigo la estaba sobrepasando.

Suspiró de resignación, tal parece que para Ino la culpa de todo era de él, sabía que la chica no repararía en su actuar así que, como siempre, tendría que hacerla entender de mala gana que también era responsabilidad de ella.

– ¿Qué quieres que te diga, Ino? solo quería coger esta noche, pero tú lo impediste –soltó el humo sonoramente hacia el cielo oscuro, luego volteó a verla.

La boca de Ino llegaba hasta el piso si así pudiera, la desfachatez de Shikamaru era tal que merecía otra bofetada. Nerviosa esquivó la mirada del chico y comenzó a jugar con las manos, ese gesto hizo sonreír al muchacho.

– No me disculpare si eso es lo que quieres, descarado –dijo con ira en sus bellos ojos.

– Descarado… –bufó él– Ino, somos amigos desde que lo recuerdo, siempre te has metido en mis asuntos y yo jamás he dicho nada, ¡Es más! Siempre te he dejado llevar hasta cierto punto las riendas de mi propia vida.

– Pues te veías cómodo dejando que hiciera el trabajo de espantar a cada chica que se te acercaba… no te vi poniendo resistencia…

Dijo ganadora esta vez. Él sonrió dándole otra calada a su cigarro.

– Eso estaba bien cuando éramos niños, ahora ya somos adultos y lo veo innecesario –se reclinó en la banca mirando nuevamente el cielo.

– ¿Y cuándo fue que crecimos, Shika? –preguntó contrariada.

– Las cosas cambian Ino…–dijo con su peculiar voz.

– Entonces dime ¿Cuándo cambiaron? Porque yo no me di por enterada –seguía ofendida.

– ¿Como se supone que te lo diga? Es personal…

– ¿Y no se supone que podíamos hablar de lo que fuera? ¿O eso también cambio? –cuestionó desilusionada esta vez.

Shikamaru chasqueó la lengua y cerró los ojos dando un suspiro y arrojando el cigarrillo a la calle.

Sexo, Ino, todo cambio después del sexo –respondió haciendo notar que para él era obvio y que profundizar el tema sería problemático.

– ¿Que?...

– ¿Como se supone que te siguiera contando mis cosas tan personales? no se me hacía agradable decirte que nuestros cuerpos cambian y que ya no podíamos tomar una simple siesta juntos, entiende, eso hubiera sido mucho para mi…

– Pero… ¿De qué hablas?… ¿Acaso tu…?

Ino empuñó las manos, tenía coraje al darse cuenta que Shikamaru desde hace un tiempo ya le ocultaba cosas. No se lo esperaba, aunque pensándolo bien era bastante normal ya a su edad, ella también jugueteaba con Sai, pero nunca paso a ese punto. No pensó en ningún minuto que su amigo ya incursionaba con mujeres. Se sintió avergonzada y dolida por la falta de comunicación que al parecer estaban teniendo hace rato.

– ¿Me vas a decir que tu aun eres una princesa? –se burló el con un deje de no querer saberlo, prefería seguir haciéndose el vago con el tema.

– ¡Por supuesto que sí! –se ofendió ella dejando a Shikamaru impresionado – ¡No sé por quién me tomas! Yo…

– ¡No quiero saberlo! –se adelantó él tapando los labios rosa de la chica–. De verdad no quiero saberlo… es tu vida privada y no me concierne.

Destapó los labios de la mujer esperando que el asunto en cuestión quedara olvidado y no tener que tocar más nunca ese tema tan personal.

– Será mejor que regreses a la fiesta, Sai se debe estar preguntando en donde te metiste.

– ¿Y a ti que te importa Sai? Esta conversación tiene para largo –dictaminó la chica decidida a quedarse ahí.

Algunas personas enfiestadas y emparejadas caminaban por las calles aun, para Shikamaru seria tedioso que después estuvieran hablando a sus espaldas que la Yamanaka estaba a altas horas de la noche en la calle, si eso sucedía Yoshino no lo dejaría tranquilo.

– Esta bien ¿De qué más quieres hablar? –suspiró– Pero te lo advierto, no te diré nada personal, no contestare preguntas como: si ya dormí con Temari ¿O con que otra chica? –conocía bien a Ino y sabía que no faltaría el minuto en que le preguntara por ello.

Ino rodo los ojos, Shikamaru últimamente siempre que podía colocaba una pared entre ellos. Las conversaciones en el último tiempo solían ser cortas y precisas, limitándose a no hablar de cuestiones como el amor y la vida cotidiana. Ino no era desinteresada en el tema, aunque tratara de mostrar lo contrario, le importaba Shikamaru, quería saber siempre más de la cuenta en lo que respectaba a él y sus asuntos. Ahora veía con claridad que perdía sustancialmente al hombre que toda la vida estuvo con ella. Eso dolía.

– No me importa… ya no me importa, tienes razón, somos adultos –se limita a responder la blonda– La verdad es que … pensé que habías salido tras de mi porque querías saber sobre lo que dije en la cocina…–murmuró intentando en vano reprimir el pánico, que era cada vez mayor.

– Mhp –bufó– Problemático… me parece problemático, pero me gustaría saber el porqué.

Ino lo observaba desde su lugar, sabía que llegaría el momento de hablar y dar las explicaciones correspondientes. Tenía que comportarse como una adulta y estar al nivel del chico.

Por lo menos tratar.

Shikamaru arqueó la ceja en espera de la respuesta, Ino no se dio por aludida, quería que él lo preguntara con sus propias palabras. Este en señal de entender que ella no lo haría, soltó una risa masculina y sonrió de costado.

– Y bien, señorita Yamanaka ¿Cuándo nos casamos?

Preguntó Shikamaru dejando a una Ino enterrada en su asiento y un color carmín hermoso en sus mejillas.

– No juegues conmigo Shika…

– Tú no juegues conmigo Ino –esta vez sonó más duro que de costumbre– No veo la necesidad de tocar ese problema cuando estamos con otras personas. No entiendo para que sacaste ese tema cuando estaba con Amy –dice encendiendo otro cigarrillo.

– ¿Amy? ¿Así se llama la platinada esa? –Nara se atoró con el humo del cigarro y comenzó a toser.

– Ino…

– ¿Es acaso ese tu tipo, Shikamaru? –dijo esta vez sonando desagradable, él hombre la miro perplejo lo que molesto nuevamente a Ino– No sabía que te iban las fáciles…

– No digas esas cosas de personas que nada conoces, es feo. Deja de ser prejuiciosa.

– Tú no defiendas a personas que no conoces, me estas cansando tu actitud osada ¿Desde cuándo te molestas en mover tu trasero por algo tan problemático como lo somos las mujeres?

Shikamaru daba una larga calada a su cigarrillo. Ino estaba siendo un dolor de muelas, contentar a la rubia con palabras costaría la vida, pero eso no es lo que él quería, necesitaba que Ino aprendiera a ver sus faltas, sus errores propios que la llevaban siempre a malos entendidos. Porque este si era un mal entendido, cualquiera que lo viera desde otro punto de vista pensaría en que la rubia Yamanaka estaba en estado de celos. Ino era muy orgullosa para aceptarlo y eso a Shikamaru le alivianaba la carga de tener que lidiar con un sentimiento tan egoísta.

Fuera como fuesen las emociones de ambos, lo mejor siempre era hacerse el desentendido para no abrir una brecha en la que él, sin duda, perdería. El sexo opuesto representa la disyuntiva de limitaciones corporales, las que a Shikamaru lo tenían aproblemado con Ino y ni siquiera se lo podía mencionar.

Necesitaba alejarse de ella, si no lo hacia su desobediente cuerpo terminaría de encontrar la forma de llevarla a la cama…

– Como sea… no deberías haberlo hecho –finalizo Shikamaru para cortar la tensión de sus enredados pensamientos.

Ino lejos de ser una persona pasiva seguiría insistiendo en el caso perdido, Shikamaru estaba siendo bastante considerado con una mujer que apenas veía. Muy preocupado por sobre ella misma, en vez de eso, debería poner más atención a su acuerdo de matrimonio que ha liarse con alguna vagina que se cruzara por delante de él.

– ¿Porque no? –preguntó sacando ya de quicio al moreno.

– Por muchos motivos, Ino –dejó el cigarro en su boca y masajeo su hombro con desgano– Primeramente, no tengo que pedir tu autorización para estar con alguna mujer. Segundo…

– Continua… te escucho atenta… –dijo burlonamente, Shikamaru rodo los ojos.

– Mi relación con Temari la manejo yo, por lo que puedo hacer lo que se me venga en gana, y tercero y más importante… no nos vamos a casar, eso tú lo sabes y yo lo sé. Ya es tema pasado y aburrido.

– Claro…

– Ahora me gustaría escuchar sin rodeos ¿Para qué te fuiste de bocazas?…

Ino palideció, carraspeó la garganta con intención de responder. Pero la voz no le salió a pesar de que abrió la boca para decir alguna palabra. Agachó la cabeza y miró el suelo pensando en alguna respuesta sensata que no sonara ridículamente celopata.

Celos.

Porque esa era la verdad, sus celos de chica malcriada le impedían ser feliz con lo que ella tenía, siempre quería más. No se conformaría con la amistad de Shikamaru, ella necesitaba ser más que eso.

¿Pero qué exactamente?

eres solo una amiga más…

Recordó lo que dijo ¿Amy? Si, así se llamaba la mujer que con descaro clasifico la amistad de ellos.

Celos.

Lo comprendía ahora frente a él. Pero ¿Cómo poder expresar ese pensamiento tan irreal y mezquino que se estaba formando en su cabeza?

– No lo sé –se limitó a contestar.

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Algunos comportamientos nunca cambian…

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Él la miró ya de pie, tenía una vaga idea de que esa sería la respuesta de la chica pues Ino siempre que se le presionaba no sabía salir del estres del momento. Conocía muy bien los defectos de ella.

– Bien…

No la presionaría más, ya era suficiente. Creía que si esta conversación seguía podría ser peor después. Tenía una ridícula y nula esperanza de que la blonda aceptara sus celos, pero como siempre pasaba, no lo hacía. Sonrió para sí mismo su resignación.

– Vamos Ino, ya no tenemos nada mas de que hablar, mañana nos juntaremos con nuestros padres, todo esto terminara.

Ella se estremeció sin poder decir más y lo miró desde abajo. Solo asintió con una triste sonrisa. Era una cobarde.

El bullicio de la fiesta de Naruto se escuchaba en gran parte de Konoha. Al llegar a la vuelta de la esquina vieron una pareja entre las sombras que estaban muy cariños uno encima de otro. A Shikamaru le hizo gracia por lo que ni vergüenza le dio seguir mirando mientras caminaba. Ino sonrojada y con la vista baja le dio un agarre al moreno para llevárselo más rápido.

En las escaleras y pasillo había múltiples parejas por lo que Shikamaru no quiso subir y decidió dejar a Ino más apartado de la entrada. Con eso evitaría el fastidio cotilleo de más de algún presente.

Ino sintió como Nara la tomo del brazo para querer frenarla– ¿Como? ¿No vas a venir? –preguntó extrañada.

– No, solo vine para dejarte cerca, nos vemos mañana –levantó la mano en son de despedida y se giró para volver en sus pasos.

Ino se sobrecogió, la intención de arreglar lo ocurrido con Shikamaru quedaría solo en eso, una intención.

– ¡Espera!… ven conmigo –le sonrió sinceramente juntando sus manos esperando que pudieran limar asperezas en una buena junta con sus amigos en la fiesta– ¡Nah! Shikamaru, no te hagas de rogar –dijo con tono más a corde a su personalidad entusiasta.

Él se rio mirando hacia otro lado con las manos en los bolsillos. Ella pensó que lo había conseguido.

– No puedo, lo siento –contestó con una leve sonrisa en sus labios, observándola a un metro de distancia.

La sonrisa de Ino disminuyó y borró cualquier gesto apasionado en su rostro. Reconstruir lo perdido le costaría montones.

– Mañana pasare por ti. Que descanses...

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CONTINUARA…

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N/A:

Hola! Quiero agradecer de corazón todos los lindos mensajes que dejaron en este tiempo, también pedir disculpas por la demora de estre capitulo. Espero que sigan esta historia que lejos esta de terminar y cada vez se pondrá mas oscura.

Un besote a todos!

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Naruto (C) Masashi Kishimoto, Shueisha, Shonen Jump, Pierrot