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Love Hurt

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la atracción es una fuerza de la naturaleza,

es imposible frenarla ya que siempre va a encontrar la forma de salir

a la luz.

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Misión 03: Evadiendo responsabilidades


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Los acontecimientos de esos últimos días no eran fáciles de soportar por ninguna de las dos partes, siendo cargados de sorpresas que solo incomodaban a la basta amistad que tenían.

Para Ino el asunto en cuestión se tornaba más incómodo de lo que podría ser para Shikamaru. Con esa personalidad tan histérica y al borde, cada pequeña piedra que se cruzara en su perfecta vida era un obstáculo difícil de saltar.

Dejarse llevar por el fervor de Sai limpiaba cualquier pensamiento que tuviera en cuanto a Shikamaru. Como si Sai la anulara de todo problema del que no supiera salir por sí misma.

Sai ordenaba sus pensamientos a gusto, aunque él no lo supiera. Su poder en Ino era tan absorbente que no lo creería jamás. Si tan solo Ino dejara de ser tan egoísta y compartiera su amor con él, le ahorraría miles de inseguridades con las que Sai luchaba día a día por no creerse importante en la vida de ella.

Y ahí se encontraban como muchos otros días. Aprovechando la soledad del recinto y besándose descaradamente sobre el mesón de ventas al cual Inoichi tanto le gustaba limpiar. Sai tomó a su novia y la sentó en dicho mesón para luego, desvergonzadamente, abrir las blancas piernas de Ino y posarse sobre ellas mientras movía su juguetona lengua en el cuello de su amada.

Podría enumerar más cosas de las que creería que le gustaban de Sai, sin embargo, la que más sobresalía de todos los placeres de estar con él, era sin duda, su manera de hacerla sentir deseada.

Que sensación tan placentera sentirse y saberse deseada, amada y mimada. Toda la atención solo en ella, nada la opaca en estos momentos de egocentrismo puro. Cada movimiento de Sai era pensado para Ino por lo que aquí ella era la única protagonista de tal acto.

El ANBU siempre, siempre conseguía un poco más. Ella solía cortarlo cuando el momento se volvía casi sin retorno. Sai era bastante inteligente, por eso cada vez que podía tocaba unos centímetros más sin que Ino notara mucho la diferencia.

La sexualidad de Sai vivía a flor de piel luego de tantas restricciones que tuvo con Danzo-sama. Cada que tenía oportunidad se lo hacía saber a Ino con gestos y practicas tan propios de él.

– Ino…–jadeó, mientras frotaba su miembro entre las piernas abiertas de la chica.

Si, Ino amaba eso de Sai, con un ímpetu inquebrantable a la hora del manoseo. Era su musa y sacaba provecho haciéndolo excitarse con el mínimo movimiento, incluso con el más pequeño de los gemidos. Sai era tan sincero en sus toqueteos que parecía un niño aprendiendo a vivir.

– Sé que es muy apresurado … pero creo que no aguanto más estos juegos…–le dijo con una franqueza tal que conmovió a Ino entendiendo el trasfondo de esas palabras tan impetuosas.

– Sai… amor, lo sé, es solo que por ahora es lo único que podemos hacer…

– Ya, pero es que me gustaría que encontráramos el tiempo que nos debemos. Si tu quisieras yo podría arreglar alguna cita en la que no tuviéramos que mentir del todo a tus padres…

– Sai…

Ino trataba de calmar su agotamiento, las palabras de Sai estaban cargadas de convicción la que ella no podía ignorar más en cuanto a este tema.

No se trataba de engañar o no a sus padres, ella lo sabía, podría haber comenzado sus relaciones sexuales a temprana edad si así ella lo estimaba, después de todo, la vida de un ninja era constantemente salir de la zona de confort y vagar de misión en misión, por lo que, no, no era por sus padres.

Mas bien se debía a una decisión personal, le gustaba jugar a la previa sexual, pero le temía al desenlace de todo el juego. Tal vez porque siempre se aferró a la idea del romanticismo y la culminación de esta eran unos orgasmos y luego nada.

Prefería que Sai o cualquier hombre que estuviera con ella en estos juegos eróticos se quedaran en eso. Así, siempre tendría la atención de ellos y no se aburrirían después de conseguir lo que ella tanto les negaba. Pensamiento de una egocentrista que nada aun sabe de la vida y sus variantes.

Además, la incómoda situación que vivía en el presente restaba a Sai por completo de su vida. No podía llevarlo como si nada a su casa y presentarlo a sus padres, tampoco podría decirle a él sobre el acuerdo de matrimonio que estos tenían para su futuro.

Sin más y dejando todo pensamiento que la distrajera de tal momento, besó a Sai con un ínfimo grado de culpa, sus decisiones pocas veces hacían que se sintiera culposa de algo que salía de sus manos, este era de esos momentos en que quisiera olvidar ciertas cargas en sus hombros y solo dejarse llevar por el fervor de la juventud. Apretó a su novio entre sus brazos y profundizó su beso cargado de compasión.

Sai se dejó llevar y consiente bien de donde se encontraban le importo nada desabotonar la blanca blusa de Ino hasta llegas al inicio de sus senos cubiertos con su brasier de encajes lilas. Subió la falda con su mano derecha llegando al muslo y apretándolo a su antojo. Ino ni siquiera se molestó en hacerse la sorprendida, estaba agarrada al cuello del hombre sin parar de besarlo.

Sai mesía su entrepierna en un vaivén lento que hacía que Ino suspirara más fuerte cada vez que sus sexos se encontraban dando salida a sus contenidos jadeos.

No cabe duda de que ambos estaban gustosos en su juego, el problema es que la florería era un negocio local que a esas horas estaba abierto para la clientela. No tuvieron reparo en pensar por un minuto que alguien pudiera entrar con ganas de flores.

Y, como era de esperarse por ley de atracción, la puerta se entreabrió a eso de las siete de la tarde dejando entrar a Shikamaru quien se dirigía a buscar a la rubia para resolver un pequeñísimo problema familiar.

Grande fue su sorpresa al ver la pareja sobre el mesón; Ino casi recostada de piernas abiertas y suspirando el nombre de quien tenía sobre sí misma. Ninguno advirtió en la presencia del recién llegado, dejando mucho que desear a la hora de ser shinobis y estar alerta a sus alrededores.

Shikamaru sorprendido ante tal contorsión de su rubia amiga, chasqueó la lengua y juntó sus manos para hacer su tan conocido Jutsu.

Sai quien viajaba por las curvas de la muchacha, se detuvo de golpe al no poder reaccionar con total libertad.

Ino respiraba acaloradamente y abrió los ojos para saber porque motivo el había detenido su práctica.

– ¿Qué pasa?... –preguntó agitada viéndolo aun sobre ella.

– Pasa que este es un negocio público y este tipo de actos están total y completamente prohibidos… querida.

Respondió una voz gruesa tras de Sai. Los ojos de la chica no podían abrirse más de la impresión y acto seguido Sai sale sobre ella sin hacer la menor fuerza para ello ya que Shikamaru lo tenía atrapado en su Jutsu el que no fue difícil adivinar para los aludidos.

Ino cubrió su brasier y abotonó en tiempo récord su blusa. Avergonzada volvió la vista al recién llegado.

– Pero… ¿Qué te pasa, Shikamaru? – frunzo el ceño en enfado.

El mencionado levantó una ceja en respuesta.

– ¿Es en serio? –pregunta resignado.

– ¿Podrías ya soltarme? Por favor.

Sai mantenía una sonrisa muy falsa en sus labios, la verdad es que quería sacarlo a patadas por interrumpir un momento que tanto le había costado preparar.

– Claro –dijo con voz fastidiada, Shikamaru.

Los hombres se vieron a los ojos sin ningún gesto amenazador, o por lo menos así lo percibió ella. Lo cierto es que Sai había borrado la sonrisa de su rostro y ahora lo acompañaba una desagradable mirada.

Ino aun molesta y abochornada caminó hacia la puerta para cerrar el local.

Tenía la excitación viva aun en su rostro colorado y labios hinchados de tanto besar. Se veía hermosa, como una bella flor recién regada, se le veía viva. Ambos hombres fueron testigos de ello, si hubieran hablado de eso se darían sin ninguna duda la razón.

– Shikamaru… no pensé que vendrías a esta hora –se defendió ella, su rostro aún tenía vestigios de efervescencia.

El mencionado trago duro, sus manos comenzaron a sudar. Tiempo después sabría por qué motivos, ahora prefería ignorarlos.

– Si, bueno… tenía un tiempo libre y sugerí a mamá que invitara a tus padres a cenar.

Se rascó la cabeza, no apartaba la vista de la chica quien ordenaba el dinero y recogía algunas cosas tiradas en el estante. Sai que estaba siendo testigo del momento, arrugó el entrecejo al ver que ninguno de los otros daba importancia en su presencia, lo ignoraban.

– Bien… ¿Podrías esperarme un momento? Tengo que arreglarme, me pillaste de sorpresa –mencionó ella tratando de arreglar su cabello y acercándose a Sai, este último sin ninguna expresión en su nívea rostro.

– ¿Y para que tendría que esperarte? –preguntó escéptico–, No me habías dicho que tenías una cita con él.

– ¡Sai! –dijo Ino atorada.

– Son asuntos familiares, Sai –respondió el otro con una sonrisa, Ino lo miró con reproche.

– Entonces yo también quisiera ir.

– La verdad es que… no creo que te agrade la conversación –levantó los hombros el moreno.

– Aun así, me gustaría ir –insistió más amenazante, acompañado de una sonrisa.

– No lo creo…

– ¡Shikamaru! –llamó Ino ya enfadada, estaba segura que esto le llevaría una buena conversación con Sai–. Adelántate, yo puedo ir luego.

– Tsk, como quieras.

Sin hacerse de rogar se retiró del recinto dando un ligero portazo. Al verle marcharse ella giró para encarar a su novio.

– Sai, no tenías que insistir de esa manera, es solo una cena familiar.

– Yo ahora también formo parte de tu familia.

Dijo seguro. Esto sensibilizó la actitud de Ino, quien sabía que Sai no tenía nadie más con quien compartir la mesa además de sus nulos recuerdos de vida en familia.

– Perdona… es que tenemos que hablar un tema muy personal y puede que te parezca descabellado, apenas termine te iré a ver –le sonrió tiernamente tomando su mano.

– ¿Pasa algo de lo que quieras contarme? –preguntó sin quitarle los ojos de encima.

La blonda miró hacia otro lado soltándole la mano y arreglando algunas flores.

– ¿Por qué dices eso? No pasa nada… de verdad –rio nerviosa.

– Quería que fueras sincera conmigo, veo que aún no me tienes confianza…

Ella apretó fuertemente los ojos y se volteó a verlo.

– Cariño… de verdad que no pasa nada –siguió mintiendo.

– Ino, ayer en la fiesta vi cómo te marchabas seguida de Shikamaru…–hizo una pausa y se acercó a ella–. Hace días que estas algo ida, me preguntaba si era mi culpa… me atormente pensándolo, de verdad. Si pasa algo quiero saberlo, solo tienes que decírmelo, amor.

Amor…

A Ino se le encogió el corazón, nunca pensó en el extremo de mentirle a Sai, no tenía por qué hacerlo. Este tema les afectaba directamente a los dos, pero tenía tanto miedo de perderlo que prefirió seguir ocultándolo.

– Solo son cosas aburridas, sabes que mis padres y los de Shikamaru son muy amigos, es normal que pasen estas cosas… después de todo son mi familia también…

– Y ¿Shikamaru? –preguntó con insistencia– ¿A él también lo consideras como tu familia?

Ino se limpió las manos con un pañuelo secando el agua que se había derramado luego de regar alguna que otra flor para hacerse la desentendida. Sai podía ser muy insistente en cuanto se le cruzaba algo por la cabeza, darle vuelta un pensamiento sería igual de difícil que convencer a sus padres.

– Sabes de sobra que me crie con él y con Choji.

– Choji no parece interesado en ti…

Ino entonces lo miró con la boca abierta ¿Qué pretendía Sai con esa charla?

– ¿Insinúas que Shikamaru tiene interés en mí? –se rio para tratar de quitarle importancia a esa casi afirmación que tenía Sai. Aun así, los nervios se la comían por dentro.

Si claro… interés por mi…se burló mentalmente. Sai se sintió un poco confundido y bajo la guardia ya sintiéndose exagerado en sus suposiciones.

– Perdona, no quiero insinuar nada de lo que no sé… es solo que me da nostalgia tener que dejarte en sus manos para situaciones en las que compartirás con su familia…

Rápidamente y sin darle tiempo, abrazó a Sai con toda la ternura que su delgado cuerpo le permitiera. Este acto seguido devolvió el abrazo.

– Ya abra tiempo de forjar nuestra relación ¡Déjalo todo en mis manos!

Se convenció ella misma. Le dio tristeza el rostro resignado de Sai. Si todo salía bien, hoy podría decirles a sus padres que ella estaba enamorada de otro chico, que era con quien quería tener una relación larga y duradera.

Besó al ANBU tiernamente en sus labios.

Sus ojos azules brillaban de decisión, Sai también lo vio, todo lo que decía Ino era música para sus oídos.

Era su diosa.

Su musa.

Su vida.

Al despedirse la chica caminó por las calles de la aldea un tanto nerviosa por lo pronto a enfrentar. Sus padres siempre hacían caso en sus mandatos y caprichos de niña mimada, pocas veces se dedicaban a corregir a Ino, no porque le encontraran razón en todo, pero al ser padres condescendientes crearon un monstruo a la hora de razonar con ella. Aun así, su madre era de temer, nunca agresiva, siempre perspicaz. Solía tener la última palabra siempre, en la que al final de cuentas Ino terminaba aceptando sin saber en qué momento doblegaba su voluntad.

Aun así, la buena suerte de Ino siempre la acompañaba y esta, creía ella, no sería la excepción. Si Shikamaru hablaba la mayor parte del tiempo entonces su victoria estaría pronta…

Pero…

¿Qué pensarían los Nara sobre esto?

Una cosa era torcerles el brazo a sus padres, pero una muy diferente era hacer caso omiso de lo que sintieran Shikaku y Yoshino-san. Por supuesto no quería generar antipatía por parte de ellos, los quería y apreciaba mucho al igual que a los Akimichi.

¿Qué pensarían entonces de mí?

No se trataba de despreciar a su hijo, no, eso no, aun siendo el primogénito de los Nara ellos tendrían que escucharle…

¿Pero y si no lo aceptaban?

Si sus familias se enemistaban por esta traición seria la hecatombe para ambas familias… ambos clanes, que era peor aún.

Los Nara y Yamanaka tenían una buena trayectoria hacia ya muchos años, ambos clanes desarrollaron jutsus y tácticas de guerra en conjunto…

¿Y quién era ella para arruinar tal precedencia?

Caminó entonces más pasivamente, sintiendo el cansancio en sus débiles hombros. Arrastraba los pies en dirección a la casa familiar más grande del complejo Nara. Su estómago se apretó sin distinguir si era de hambre o de nervios, se inclinó por la segunda.

¿Por qué tenía que tocarle este compromiso a ella y justamente a Shikamaru?

Mejorar es lo que se espera de nosotros…

Recordó las palabras de Shikamaru. Que tedioso era ser la hija del cabecilla del clan, tantas responsabilidades y compromisos descabellados tenía que aguantar.

Lo cierto es que no estaba sola en esto, por suerte -un poco- Shikamaru tenía las habilidades necesarias para salir airoso de tal problema. Debía confiar en él y su capacidad de entenderse con su padre y los adultos.

Dada la situación lo mejor para ella y todos sería dejar pasar unos días para hacerle saber a sus padres que ella mantenía una relación secreta con Sai hace algún tiempo ya. Todo terminaría luego y así podría comenzar su propia historia de amor con él, el único que valía totalmente la pena.

Alzó el brazo hacia el cielo con todo el optimismo del mundo.

– Te ves ridícula –sale Shikamaru de un puesto de comida– ¿Que pretendías haciendo eso? –preguntó con las manos en sus pantalones y una mirada de haragán.

– ¡Shikamaru! –enrojeció de golpe. Qué vergüenza sentía en ese momento.

Su amigo sin poder aguantar, se carcajeó en su cara. Ino solo pudo aceptar la burla. Caminaron hacía la casa del moreno mientras este solo repetía lo ridícula que se vio desde lejos. Se reían juntos de la situación lo que resultó ser un relajo para el momento de estrés que estaban próximos a vivir.

– ¿Como se supone que se los diremos sin morir esta noche? –pregunta ella pensando en alguna manera.

Shikamaru expulsa el humo de su cigarrillo recién encendido, la verdad es que los nervios los tenía de punta–. Creo que el estilo frontal sería lo mejor ¿No te parece?

Contesta su amigo. Sorprendida por su iniciativa solo le contesta un si con la cabeza. Seguramente y como ella ya intuía, Shikamaru ya habría pensado en mil soluciones de hacerle entender a sus padres su decisión. Por lo que dejó todo en sus manos.

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Algunos comportamientos nunca cambian…

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Que tedioso resultaba todo para Shikamaru, nunca había ignorado los consejos de su padre, le creía una persona totalmente razonable y sensata, sin embargo, lo molesto de la situación no era tan solo porque la novia fuera Ino, la incapacidad que tuvieron sus padres en este punto en particular dejaba entrever que la determinación y seguridad de él no era creíble, haciendo dudar de sus capacidades.

Podían sentir el olor a carne asada desde la esquina de la calle. Al llegar a la puerta de los Nara, a Ino se le apretujó el estómago sintiendo unas fuertes ganas de correr. Nuevamente sintió que su decisión sería la vergüenza de sus padres, aunque esto iba más allá de una orden, era una imposición. Sintió nauseas, es como si escucharlos hablar le provocara falta de aire.

Su padre no sería el problema, pero su madre… odiaba el sentido de deber que tenía para cumplir con su palabra.

Shikamaru esperó de pie junto a la puerta hasta que la chica se sintiera preparada para entrar.

– Shika… –dijo como pudo sosteniendo su estómago.

– Tu madre lo comprenderá, no pueden obligarnos –expresó con tono apacible y mirada tranquila.

Escucharon las risas de sus padres que al parecer estaban en los jardines, a Ino se le erizaron los pelos e hizo una arcada producto de su nerviosismo.

– Que problemático –rezongó Shikamaru mirando el cielo que estaba ya oscuro. Sin pensarlo dos veces tomó de la mano a la chica y rodeó por la casa para saltar sobre el muro y luego entrar sin emitir ningún sonido a su cuarto que daba al patio trasero.

Cerró la puerta de doble hoja tras de sí, llevo a Ino aun de la mano y la acomodo sobre el suelo en una de las esquinas de la habitación sentándose acto seguido a su lado. Ella le sonrió dando las gracias y este de vuelta le regala unos segundos de su sonrisa que ella tanto ama.

– Oye, Shika… –susurró casi inaudible después de unos minutos.

– Mm –respondió de la misma manera mientras jugaba con sus manos.

– Pero en que lio nos han metido ¿No crees? –hecho a reír nerviosa Ino.

– Valla que sí. Estando a solas contigo siento que quiero huir… Auch –se lamentó sobando su costilla luego de recibir un certero golpe de la mujer –Estas aprendiendo malas costumbres de Sakura –se contagió de la risa de Ino.

– ¿Qué hubiese pasado si al enterarte de esta noticia estuvieras enamorado de mí?

Shikamaru se la quedo viendo sorprendido.

– ¿Qué te hace pensar que yo pudiera enamorarme de ti? Es absurdo.

– Solo preguntaba, no tienes que ser grosero –se molestó la rubia–, Lo haces sonar como si yo fuera lo peor del mundo…

– Claro que no lo eres, es solo que nuestras personalidades no se complementan románticamente. Como equipo funcionamos bien junto con Choji, como pareja… lo dudo, muy problemático para mí.

Ino lo observó ceñuda – Para mí también seria problemático… no creas que solo tú puedes decidir si seriamos una buena pareja…

– No estoy decidiendo nada, tú me preguntaste y yo solo respondí como me siento respecto a eso –se encogió de hombros Shikamaru encendiendo un cigarrillo que tenía en sus manos minutos atrás–. No sé para qué te enfadas, has dicho hasta el cansancio que yo no merezco tanta suerte de estar contigo, no te hagas la ofendida ahora solo porque descubriste que yo no te presto atención.

Ino infló sus mofletes ¿Qué se creía Shikamaru? ningún hombre la rechazaba, aunque de una idea se tratara -sin mencionar a Sasuke que para ella estaba olvidado-.

– Y ¿Qué crees que se necesita para llamar la atención de Shikamaru Nara? –preguntó con arrogancia y curiosidad. Shikamaru levantó una ceja en respuesta.

– No merezco tanta atención… realmente no lo sé, no creo que se necesite mucho –pensó con seriedad, de verdad no sabía la respuesta, no era como si importara mucho para él.

– Arrogante…

– No lo soy, solo digo que no soy alguien importante para analizar referente a esos temas.

– Lo que pasa es que estas amargado –dijo ella tratando de herir su orgullo.

– Quien sabe… –responde de lo más natural llevándose una mirada afilada de parte de su acompañante.

– Al menos lograste que una mujer se fijara en tu perezoso trasero…

Ino esta vez lo vio de soslayo para no darle tanta importancia. Shikamaru sonrió y dio una calada a su cigarro reteniendo el humo en sus pulmones un largo rato. Ino apretó sus nudillos, aunque Shikamaru no lo confesase, ella sabía que Temari había logrado mucho llamando la atención de Nara.

¿Qué habría hecho para tenerlo así de pensativo?

Y los celos asomaron en Ino y su lengua se afilo junto con ellos.

– Y dime, Shikamaru ¿Cómo es que conseguiste que la reina del desierto fuera tuya?

– ¿Mia? –se hecho a reír descortésmente y dio una nueva calada, Ino se volvió a ofender–. Temari no es de nadie…

Una puntada en el pecho femenino hizo que se llevara su mano para masajearlo en silencio. Shikamaru tenía ese tinte de hombre mayor, le costaba definirlo bien, pero es que él destilaba una madurez tan característica de su personalidad. Esa misma -pensó Ino- atrajo a Temari al hombre.

Inconscientemente apretó de nueva cuenta sus puños– ¡Que liberales son! valla pareja se ha formado. En hora buena, te felicito, Shikamaru –el tono en mofa no paso desapercibida para ninguno de los dos.

Shikamaru vio a Ino y dejó escapar un suspiro al aire posando su cigarrillo en la boca. La rubia podía ser un dolor de muelas, pero al menos ahora se le veía más calmada para afrontar semejante reto que se les venía con sus padres. Sin embargo, no fue capaz de esconder la molestia de las palabras de Ino y negó con la cabeza a la nada.

Ella sonrió triunfante, al menos le había mosqueado con sus dichos.

– Algo buenos debes hacer para tenerla, me pregunto… ¿Qué será?

– Ya déjalo, es molesto.

– Tal vez eres sexualmente activo y eso le gusta a ella…

– Ino…

– Aunque pensándolo bien no creo que sea solo eso ¿Desde cuándo que no se ven? No, definitivamente eso no puede ser… al menos que ella te suplante con alguien más…

En el clavo…

Entonces Shikamaru ya sobrepasado con toda la presión que llevaba cargando estos últimos días no tenía cabeza para soportar las mal intencionadas palabrotas de Ino que bien sabía dónde lo quería arrastrar.

Tomó el mentón de la mujer y lo acercó a su rostro quedando muy cerca de el.

– Creí que había quedado claro en que no hablaría de mis relaciones personales contigo.

Rozó con su pulgar el término del labio inferior de ella. Ino quedó petrificada y sus ojos se abrieron desmesuradamente ante tal muestra de desagrado por parte de él. El olor a perfume y cigarrillo que provenían de Shikamaru la embriagaban.

El moreno la observaba detenidamente memorizando sus labios rosas entreabiertos, esperando… ¿Qué esperaba? Y luego recordó el rostro y la agitación sensual que tenía Ino cuando la vio con Sai…

¿Y si la besaba?

Que ganas tenia de ello…

¿Por qué no? Sería como una despedida silenciosa a lo que fuera su amistad cercana y enfermiza por su parte…

El silencio que los inquietaba se vio desecho por las risas que se oían del jardín, Shikamaru la soltó de inmediato y se incorporó de pie a su lado.

– Bien, es hora de terminar con esta farsa.

Dijo estirándose. Mientras luego pudiera dar termino a toda la situación más rápido podría alejarse de la mujer que lo único que hacía era entumecer sus pensamientos de llevarla a la cama y silenciarla de una manera no muy convencional.

Ino carraspeó su garganta y se levantó también.

– No tenías que molestarte, solo quería coger más confianza para lo que se nos viene…

– No, si yo no me molesto…

– Ya… no parece…

– Lo siento si soy muy bruto, he estado tenso estos días y… –parecía que mientras más palabras dijera más dejaba ver las ganas que le tenía. Claro estaba que ella no notaba nada de lo que él pudiera pensar.

Tenía que alejarse de ella.

– Siento incomodarte con mis palabras, de verdad no quería hacerlo… sabes que soy cabezota para estas situaciones de estrés y me pongo de bocazas a decir cosas que no siento…

– No te preocupes, ambos estamos estresados –Shikamaru se dio el lujo de acercarse a ella y acaricio la blanca mejilla con el dorso de su morena mano. Ino se apoyó en ella y cerró los ojos, Shikamaru siempre era cálido y ella siempre era tosca y caprichosa.

– Shikamaru…

Él se sobresaltó.

– ¿Por qué siento que después de esto no volveremos a ser los mismos?…

Y que razón tenía Ino, el plan de Shikamaru era comenzar a ausentarse de sus prácticas en equipo, de las barbacoas y de todo lo que empujara a estar juntos constantemente. Los hombres no se obsesionan con sus amigas, debiera verla como una par, una igual. Pero es que Ino le entraba por los ojos y se agolpaba entre sus piernas aun siendo sensato de que lo podía evitar.

– ¿Me puedes abrazar? –pidió ella.

Y no espero respuesta, no la necesitaba. Ella se hechó en sus brazos y apretó sus cuerpos sin ser consciente de lo que Shikamaru estuviera pensando, porque creía que si le daba espacio en contestar entonces no recibiría nada de él.

Una sensación de insatisfacción creció en Ino. Shikamaru tardo en dar agarre al abrazo dudando en si estaba bien que lo hiciera.

Tratando de dejar todas las palabrotas atrás y la inconformidad de la situación, Ino en un intento de darles ánimos a ambos comenzó a reír para atraer la confianza que tenían y salir del cuarto.

– Bueno, como shinobis hemos sorteado misiones de vida o muerte sin contar que pasamos por una enorme guerra que azotó a todas las naciones, esto en comparación no es nada. Digo, nuestros padres no son Pain ni nada que se les parezca…

Rio volviendo a ser la misma mujer obcecada de siempre. Shikamaru soltó una sonrisa conforme y le revolvió el cabello dejándola despeinada.

– No tenías que hacer eso –rechino ella soltando el abrazo y peinándose nuevamente a lo que él solo pudo reír.

– Es que te veías tan adorable que no me pude resistir.

Ino le dio un capón en el brazo y se estiró dejando ver su abdomen bien formado.

– Bien ¿Vamos? –preguntó Shikamaru sintiéndose preparado.

Ino agarró su camiseta deteniéndolo cuando estaba por ir abrir la puerta, Shikamaru se volteó.

– Solo prométeme que nada de esto nublara la buena relación que hemos llevado hasta este punto de nuestras vidas.

La determinación de Ino se reflejaba en ojos firmes pero suplicantes. Shikamaru solo le sonrió sacudiéndose las especulaciones que tenía en su mente.

– Claro… Problemática…–dijo sin creérselo.

Ino rio sin ser juiciosa al escuchar eso, ella siempre era problemática aun en situaciones absurdas y él siempre se lo recordaba, sin mencionar claro que para Shikamaru era su palabra favorita de todo un amplio vocabulario.

Shikamaru extendió su mano en muestra de la protección que le daría si las cosas se ponían feas, Ino la sujeto con todo el anhelo posible de salir victoriosos de esa encrucijada y así seguir con una vida -hasta cierto punto- propia.

Caminaron a paso seguro, Shikamaru abrió un poco la puerta de doble hoja estacionándose en el umbral y, tras pensar unos segundos en silencio la cerró nuevamente. Ino se extrañó por el movimiento, pensó en que ahora era Shikamaru el que necesitaba respirar y poner en orden sus ideas por lo que permaneció estática tras de él aun agarrada a su mano que apretó suavemente.

El cálido gesto que sintió por parte de ella le dio la valentía de hacer lo que de sobra sería una equivocación, la que podría costarle toda la vida. Pero, si no lo hacía ahora se sentiría con la incertidumbre de saber si aquello era o no correcto.

El IQ o raciocinio se restaban completamente de cualquier acto carnal que una persona osara a realizar, nada importaba si te jactabas de ser uno de los ninjas más inteligentes de toda la nación del fuego o si te consideraran un excelente líder para una buena familia. Cuando cometes errores a sabiendas de que serán herrados nada de lo que fuiste o serás importan.

Sentir el deseo de hacer algo egoísta sin pensar en los demás lo carcomía por dentro, navegar en mares de incertidumbre y comportarse de acuerdo a su edad y ¿porque no? Comportarse alguna vez como un niño caprichoso no sería el fin del mundo…

¿O sí?

Como fuera, estaba muy dispuesto a cruzar la delgada línea roja de lo correcto y lo inmoral de la situación ¿Para qué quedar con las ganas que ha tenido desde siempre? Se daría el permiso de cometer uno que otro error de juventud…

Sin pensárselo más se volteó quedando en frente de Ino.

A la mierda todo…

– ¿Que pas…?

Lo que paso a continuación fue muy confuso, Ino se hecho hacia atrás sintiendo el peso de los labios de Shikamaru estrellarse con los de ella. Un beso cargado de errores, un beso sin consentimiento y desprovisto de amor, solo un simple contacto sin profundizar más allá de eso. Shikamaru lo gozó aunque fuera corto y espontaneo, se separó de ella y la vislumbró a los ojos, estos estaban abiertos de par en par y sus labios habían quedado un tanto húmedos por el apego. Ino cubrió su boca con ambas manos sin apartar los ojos de él.

Ninguna palabra fue dicha. Shikamaru abrió la puerta y la arrastro de la mano. Ino estaba en estado catatónico, enmudeció de pronto y su mente se nubló, ya no sabía cómo articular palabra alguna.

Llegaron a la parte delantera donde se encontraban sus padres aun tomados de la mano, cosa que no pasó desapercibido por nadie.

– Necesitamos tener una conversación, temo que no sea agradable para ustedes…

Exigió sin ninguna otra propuesta. Volteó a ver a Ino quien estaba casi escondida detrás de él. La chiquilla llevaba una mano en sus labios y parecía perdida.

No lo hagas tan obvio – pensó él.

Y fue así como dio comienzo la misión: Tratar de evadir responsabilidades.

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– ¡Inaceptable! –expresó con todo el enfado del mundo Inoichi Yamanaka.

– Shikamaru, no estás pensando con la cabeza, deberías haberlo hecho antes de actuar –pidió Shikaku con tal seriedad que daba terror.

– Lo dudo, no había nada que pensar –dijo sobrepasado por los gritos y alaridos de todo aquel que quisiera doblegar su decisión–. Ustedes dieron por sentado un compromiso que nada tenía de amor. No los quiero juzgar, pero su determinación termino arruinando una amistad de años…

– ¡Pero se veían bien juntos! Nada hacía parecer lo contrario –se negaba Inoichi.

– ¿Pueden por favor mirar más allá de su egoísmo? Tanto a Ino como a mí nos ha afectado a niveles que ustedes no se han preocupado en pensar.

Shikamaru estaba visiblemente sofocado, se encontraba apoyado en uno de los marcos gruesos de madera, su cigarrillo humeaba en su mano derecha la que no paraba de temblar levemente. Su madre después de todo el berrinche que había hecho, ahora lloraba desconsolada en la sala de la casa siendo atendida por la madre de Ino quien no había dicho palabra alguna.

– Suenas como un niño caprichoso –la firmeza de Shikaku no dejaba brecha abierta para retroceder en su resolución.

Expulsó el humo de sus pulmones preguntándose cuando terminaría tal tortura –. Escucha papá, no te hablare de amor ni de sentimientos de jóvenes, solo quiero que reconozcas que me estas imponiendo algo que no soy capaz de cumplir, no por capricho.

– Shikamaru, pido que retomes la formalidad que siempre te ha caracterizado. Busca entre tus palabras y te darás cuenta que nos pides un antojo de muchacho que bien sabemos no sabe nada del mundo.

– Discrepo con usted Inoichi-san, se nos está obligando a aceptar nupcias que ni su hija ni yo queremos. Reitero; esto nada tiene que ver con un antojo, es solo una arbitrariedad de parte de ustedes…

Ino estaba retraída del escenario. El beso de Shikamaru había terminado de restarla de cualquier tema. Escuchaba a su amigo hablar con voz fuerte, escuchaba también llorar a la madre de Shikamaru y, escuchaba a su propio padre impedir la decisión.

– Chiquillo tonto –negaba el cabecilla del clan Nara– ¿Cómo es posible que rechaces una oportunidad como esta?

Shikamaru masajeaba el puente de su nariz manteniendo el cigarrillo en sus labios–. La rechazo porque para mí no es una oportunidad, Ino y yo tenemos derecho a decidir con quien pasar nuestras vidas, ni siquiera tenemos sentimientos mutuos como los que se imaginan.

– ¿Y eso que? El amor viene después, entiendan que esta determinación se acordó hace muchos años atrás, ustedes niños aun ni nacían cuando sellamos el trato con tu padre –Inoichi se negaba a retroceder.

– Usted dijo que el amor era lo más importante en la vida de las personas.

– Me ofendes Shikamaru, a mí y a mi clan, sin mencionar el rechazo que haces en Ino, mi hija. Siempre vele porque ambos se sintieran lo mejor posible juntos, ahora me doy cuenta que todo esfuerzo hecho por ambas familias no serviría de nada…

– Por favor no me malinterprete, no rechazo a Ino como mujer, lo hago solamente como mi futura esposa. Ino merece elegir a su compañero, yo no soy quién para quitarle ese derecho.

Ino seguía aturdida, no había participado nada en lo que a su futuro se estuviera discutiendo. Eso igual ayudaba a Shikamaru para que hiciera parecer que todo el peso recayera en sus hombros y no en los de Ino que era más débil emocionalmente y con un carácter tan histérico también. De nada servirían los gritos y reproches de ella.

A lo lejos escucho algo que parecía su nombre. Cuando la voz se hizo más clara, salió de su letargo lentamente.

Shikaku la miraban con desilusión y su padre con enojo. Desvió la mirada a Shikamaru quien fumaba con los ojos cerrados, estaba ceñudo y echaba por lo bajo una que otra maldición, se le veía muy molesto.

– ¡Ino! –repitió su padre enfadado.

– ¿Eh?… –fue lo único que pudo pronunciar.

– Te pregunto ¿Qué piensas tú al respecto? –dice Inoichi exagerando la voz.

Ambas madres se acercan a la puerta del jardín interior para seguir siendo participes de la conversación, si es que así se podía llamar. Su madre tenía a Yoshino del brazo, quien había parado de llorar.

– Déjenla…–defendió el heredero de los Nara.

– Tenemos que saber qué es lo que opina Ino de todo esto –dictaminó Shikaku a su hijo– ¿Cómo aseguramos que todo este lio es solo cosa tuya?

Shikamaru rueda los ojos molesto, esto estaba costando más de lo que el presupuestaba en sus planes, aun así, podía entender la disconformidad de ambas familias. El problema era Ino, ella siempre tan poco disimulada con sus actitudes, se veía a leguas que estaba afectada por ese beso. Shikamaru pareció sonreír con debilidad al recordar la expresión de espanto que Ino hizo al separarse de ella, tampoco la culpaba, el desliz había sido responsabilidad solo de él.

– Déjala –volvió a repetir Shikamaru ante la escasa y nula señal de que Ino quisiera decir algo.

– Yo quiero escucharla.

Insistió la madre de la chica. Ino la miró avergonzada desde su lugar, sus ojos brillaron por sentirse observada y presionada por ambas parejas. Shikamaru también volteó a verla, le dio una mirada significativa junto con una diminuta sonrisa haciéndole entender de que él estaría ahí para ella.

La kunoichi no había estado presente en espíritu en casi toda la conversación, lo único que podía decir a su favor para cerrar el tema de forma segura y sin ninguna duda sería solo diciendo la verdad.

– Yo… no me puedo casar con Shikamaru… sé que no es un argumento de peso, pero es que yo… tengo novio… y lo amo

Sus padres abrieron los ojos y se lanzaron miradas de desaprobación. Yoshino se sintió más inquieta que antes. Los planes que ellos tenían se estaban desmoronando.

– Amo a Shikamaru… pero el amor que siento por él no es el que ustedes quisieran. Soy adulta y puedo tomar mis propias decisiones, ya no soy una niña… Puedo elegir con quien pasar el resto de mi vida.

Su madre se contrajo en respuesta, levantó la cabeza en gesto autoritario y se aclaró la garganta, podría asegurar que su hija estaba siendo veleidosa nuevamente, tendría que tratar de ubicarla lo antes posible.

– Estas siendo caprichosa, Ino. Este es un compromiso muy importante para todos, no puedes deshacer un acuerdo de tantos años por creerte enamorada de un chico quien apenas si conoces. Shikamaru es tu mejor opción; él te cuidara mejor que nadie. No puedes simplemente pararte aquí e imponer tus ideas, piensa en los Nara, piensa también en nuestro clan. Tienes que tener un mínimo sentido del deber.

– ¡Y tú no puedes imponerme a quien amar! Es mi vida, déjame vivirla como me guste.

– ¡Ino! –espetó su madre.

Todo esto pasaba delante de las inquietantes miradas de sus familias. Shikamaru sonrío disimuladamente al ver a Ino tan decidida y por fin mostrando su sentir e incomodidad con la situación. Yoshino vio la sonrisa de su hijo y arrugó el entrecejo; se le veía muy enfadada. Él se encogió de hombros y ella comenzó a llorar sabiendo que no había vuelta atrás.

– Lo siento… amo a Sai más que cualquier deber que se me imponga. Si me casan con Shikamaru solo le traeré deshonra… porque no dejare de ver al hombre que amo.

Inoichi cayó con todo el peso de su cuerpo en una de las sillas, humillo su cabeza entre los hombros y se agarró el cabello con ambas manos molesto. Era más fácil debatirle a Shikamaru para que sentara cabeza, pero que Ino mencionara a otro hombre en su vida ya lo hacía peor.

Y, tras un instante incomodo, la resignación por fin llegó.

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CONTINUARA…

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Hola! Quiero dar las gracias sinceras a todos ustedes que me siguen apoyando con esta locura. Cualquier pregunta, sugerencia o tirón de orejas que tengan de este fics les pido de favor que me las digan.

Un besote a todos!

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