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Love Hurt
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Si uno pudiera tener la perspectiva de Dios, y, mirar
a la vez desde todos los ángulos,
todo sería tan distinto.
Pero no somos Dios, somos apenas seres humanos ...
que cometen grandes errores ...
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Misión 04: Lo Fortuito.
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Después de tan desastroso día en que los padres e hijos se pelearan y discutieron hasta altas horas de la noche, la tranquilidad había llegado.
Ino y Shikamaru dejaron de frecuentarse.
La convivencia entre Shikamaru y sus padres fue la densa de los primeros cuatro días. Poco a poco su madre volvió a alimentarlo como era su costumbre, sin embargo, a pesar de los intentos de él, las peleas y acusaciones seguían siendo pan de cada día.
Sus padres lo culpaban del fracaso de la pareja. No aceptaban que su hijo hubiera permitido que Ino tuviera novio a escondidas como si de él dependiese. Para ellos la relación de Shikamaru y de la heredera Yamanaka estaba a flor de piel, no por nada habían hecho el esfuerzo de que prácticamente crecieran juntos, asegurando la posibilidad de que en un futuro terminaran enamorándose y, así, unir dos grandes clanes.
Que equivocados estaban.
Shikamaru pasaba la mayor parte del tiempo fuera de casa, ya no aguantaba los gritos y miradas de su madre, prefería hacer horas en el trabajo y ¡Valla que había dado frutos! Tsunade y sus compañeros de trabajo se apoyaban mucho en él lo que sirvió para distracción y despejar ciertos horrores de su mente.
Shikaku y Yoshino sin ser consientes, empujaron a su hijo a notar la necesidad de tener su independencia como buen ninja, buscando asi un cómodo departamento que se adecuara a sus necesidades y parámetros a gusto. Tal vez un par de días más y haría saber a sus enojados padres su decisión, por el momento aún faltaban algunos detalles para su nueva vivienda.
En las tardes acostumbraba pasar a comprar un plato de ramen, en ocasiones era acompañado de Naruto quien no sabía nada de la situación entre los clanes. El rumor no se había esparcido en Konoha, sus padres fueron muy cuidadosos de hablar sobre el tema para que los apellidos no cayeran en desgracia y vergüenza.
Y justo uno de esos días comiendo en compañía de Naruto, atisbó a Sai desde lejos, el pálido ninja al verlos comer se acercó y se sentó junto al rubio pidiendo una orden de miso puerco.
Shikamaru no sacó los ojos de su plato, pero aun así tenía los oídos puestos en cualquier palabra que Sai pudiera pronunciar.
– Y ¿Cómo has estado, Sai? Hace tiempo que no te veía por estos lugares, ya sabes, pensé que no te gustaba el caldo.
– He estado ocupado, tengo poco tiempo para comer.
Sonrió viendo a su extraño amigo anaranjado, sin embargo, lanzó una mirada con otra expresión a Nara que comía sin prestarle atención.
– Y tú, Shikamaru ¿Cómo estás?
Preguntó con soberbia. El aludido dejó de sorber el tazón dejándolo sobre el largo mesón, se limpió la boca y se giró con una leve sonrisa a responder.
– Bien, Sai. Gracias.
Naruto observó a los dos que estaban a cada lado de él, no comprendía el motivo, pero se sentía una negatividad en el ambiente. Algo no andaba bien con los ninjas. Apresurado decidió calmar los ánimos para distraer la atención, por lo menos de alguno.
– ¿Y cómo ha estado Ino? Se la traían muy escondida ¿Eh?
Le codeó el brazo con mirada picara.
– Hace días que no la veo, sus padres la tienen con penitencia en casa.
Naruto arqueó una ceja–. Oh, vaya, que mal… ¿Y qué fue lo que paso? –preguntó curioso.
– Al parecer tuvieron una discusión familiar. Tu deberías saber bien el motivo ¿No? ¿Shikamaru?
Preguntó Sai toscamente. Naruto se extrañó con la acusación, volteó a ver al aludido para escuchar el motivo de la situación de Ino, igualmente se le hacía confuso que Sai estuviera tan seguro de que el otro chunin supiera la situación, por muy amigos que fueran.
– Tengo una idea. Pero creo que eso tendría que decirlo ella –respondió sin ganas.
– Mm, lástima que no la pueda visitar, al parecer no soy tan bienvenido en su casa como tú.
El chico pálido estaba cada vez más descortés. Las aguas se estaban tornando inquietas. Naruto se arremolinó en su puesto pensando en cómo traer paz en la mesa de comida, algo pasaba con esos dos y fuera lo que fuese, no permitiría que se terminaran peleando.
– No me culpes a mí de que tu relación no funcione. Es molesto.
Shikamaru había perdido la tranquilidad de la comida. Sai se estaba tornando un poco irritable y la conversación estaba adquiriendo otros tonos menos amistosos.
– Escúchame bien, Shikamaru; Ino es mi vida, voy hacer todo lo que este a mi alcance para hacerla feliz, le guste a quien le guste.
Le lanzó una mirada poco amistosa, pero aun así conservando su tan bien familiarizada sonrisa errática. Naruto lo observó sorprendido, qué comentario tan inapropiado ¿Acaso le estaba lanzando una advertencia no del todo sutil? El rubio estaba dispuesto a que no ocurriera un altercado que pudiera molestar la tranquilidad del lugar, para su sorpresa, Shikamaru se levantó del asiento sacando dinero del bolsillo y dejándolo sobre el mesón.
– Suerte con eso.
Fue lo único que mencionó antes de retirarse. Sai no le quitaba ojo de encima, rechinó las muelas molesto, estaba seguro que Shikamaru tenía mucho que ver en que él no pudiera estar con su novia.
Naruto no dejaba su mirada ceñuda, todo estaba siendo bastante confuso, decidió entonces inmiscuirse en el problema para poder ayudar en algo.
– Oye, Sai –llamó con voz seria–, Tú no eres del tipo de gente que lanza acusaciones, mucho menos amenazas ¿Qué está pasando realmente?
– Nada, es solo que me molesta la parsimonia de Shikamaru…
Naruto tenía que darle la razón en eso, Shikamaru era… Shikamaru. Único en su especie; un tipo bastante sencillo y tranquilo, todo se lo tomaba muy a la ligera. Diferente a cualquiera de Konoha.
– Sabes de sobra que él es así, lo conoces bien ¿Para qué hacerse el ofendido ahora?
– Tú no entiendes nada. Es culpa de él que yo no pueda estar junto a Ino –contestó seguro de sus acusaciones–. No sé bien que es lo que paso en casa de los Nara, pero desde ese día Ino ha estado confinada en su habitación.
– Sai, no puedes ir por ahí culpando a la gente de tus problemas… Deberías saber primero el motivo, tal vez Shikamaru no tiene nada que ver con las decisiones de Ino…
– ¿Qué quieres decir? –habló molesto, Sai. Naruto se estaba tomando demasiadas atribuciones a su problema.
– Que Shikamaru es buena gente, jamás haría algo para perjudicar a Ino, nunca. Son muy amigos para hacer algo que desfavorecería al otro.
Sai se agitó en su puesto, de pronto parecía que todo el mundo prefería a Shikamaru. Se atemorizó en pensar que Ino pudiera anteponer al moreno sobre él. Sai entonces habló áspero.
– Pues ya va siendo tiempo de que él se haga la idea de que Ino es mi responsabilidad.
Dejó el dinero de su comida sobre a mesada y salió del lugar. Naruto lo observó hasta que se perdió entre la gente. Sería mejor hablar con Shikamaru al respecto.
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Por otro lado, para Ino tampoco había sido fácil la convivencia en casa, su padre le prohibió ver a Sai, no la dejaron trabajar en la floristería, solicitaron días libres para que su hija se ausentara en los turnos del hospital y no la dejaron pasear con sus amigas. Se las ingenio lo mejor que pudo para mantener un pequeño contacto con su novio a través de mensajes cada cuanto podía.
Sai no entendía del todo los motivos de sus padres por lo que aguardo la necesidad de hablar con ellos. Por supuesto Ino no le contó lo sucedido.
– Que lastima, Puerca –dijo con sentir, Sakura–. Espero que la situación mejore para ambos.
– Ya estoy harta de estas paredes, quiero salir a respirar aire y hacer mi vida como quiera…–exigía la rubia.
Ya cumplía un arresto, como decía su madre, de poco más de una semana.
Aun no querían dar el brazo a torcer con lo del matrimonio, culparon a su hija de tener una aventura secreta con otro muchacho. Inoichi no comprendía el actuar de su hija quien se comportaba fuera de las normas de enseñanza, claramente aun no conocía bien a su pequeño tesoro.
Su madre en cambio insistía en que Shikamaru era el mejor hombre que ella pudiera encontrar a su tan corta edad. Ninguno de los dos daba cabida al nombre de Sai en casa, aunque la rubia lo sacara a colación en cada momento que tuviera oportunidad.
Aún seguía molesta con Shikamaru, por lo que escuchar su nombre cada tanto, le hacía recordar sensaciones que no quería comprender.
Había sido un regalo haber dejado que Sakura la visitara. Por supuesto la rubia amiga le contó detalles de la conversación que tuvieron con los adultos. Omitiendo algunos imprevistos que pasaron en el camino.
– Es una estafa –seguía alegando en su defensa.
– Es complicado –jugaba Sakura con uno de los tantos cojines sobre la cama– ¿Y qué dice Shikamaru al respecto?
– No lo he visto…–contestó recostándose de golpe en la cama, el recuerdo del beso volvió a su mente–. ¡Y no quiero verlo tampoco!
Sakura quedó extrañada levantando una ceja. Intuía como buena amiga, que Ino no le estaba contando todo de buenas a primeras.
– ¿Paso algo más que yo no sepa? –indagó curiosa.
Ino mordisqueó su labio y tapó su rostro con su antebrazo. Sakura estaba impaciente con la respuesta, ya era más que claro que algo había pasado ese día.
– Él… me besó…
El impacto en los ojos y expresión de Sakura no se hizo esperar, quedó pasmada por la declaración de Ino. No supo como abordarlo, por lo que se quedó en silencio. Minutos después sonrió hacía la ventana residiendo el aire fresco que entraba de ella.
– Sabía que pasaría tarde o temprano…
Declaró. Ino la observó dudosa y hasta un poco disgustada. Volvió a sentarse en la cama.
– ¿Por qué dices eso, Frentesota?
– No lo sé… ha estado actuando extraño desde hace varios días, supongo que la decisión de sus padres le hizo replantearse la idea de formar una familia.
– ¿Pero conmigo? –ironizó–, No tenemos ese tipo de sentimiento ¿Por qué lo haría? –mencionó impaciente por una pronta respuesta. Sakura se rascó la nuca.
– ¿Y qué tiene de malo? Tal vez te comenzó a mirar de otra manera… ¡Es más! No sería nada de extraño, pasan demasiado tiempo juntos; pregúntale a quien quieras, Ino. Todos hemos pensado igual. Si no fuera tu amiga, ya habría imaginado que ustedes se traían algo a escondidas.
El comentario de Sakura la dejó pensativa, desvió la mirada sin saber que contestar. Tal vez era cierto, pasaban mucho tiempo juntos y podrían ser malinterpretados. Incluso por sus mismos padres.
– No avalo el comportamiento de Shikamaru –continuo Sakura–, Pero creo que mereces una explicación de su parte.
– ¡No quiero verlo!… No sabría que decirle…
Se apresuró en responder la rubia humillando su cabeza entre los hombros. La sola idea de estar a solas con él le traería nerviosismo y más preguntas a su cabeza, la que ya estaba hecha un lio.
– Pero es algo que tienes que enfrentar, uno no va por el mundo recibiendo esas atenciones sin saber el porqué.
– Eso ya lo sé… pero hay cosas de las que preferiría no enterarme…
– ¿Y que son esas cosas?
– ¡Ah, Sakura! no insistas más.
– Solo digo que si no aclaran el asunto su amistad se va a perder –sentenció la pelirosa.
Ino fijó la vista al frente cayendo en cuenta que Sakura tenía razón.
¿Perder a Shikamaru?
¡Eso jamás!
Podría perder a quien quisiera, pero no a él. Le pertenecía a ella, ambos se pertenecían. Negó con la cabeza apretando los puños.
Sakura presionaba a Ino, ya era tiempo de madurar y enfrentar los problemas que acarreaba. El beso de Shikamaru no hacía más que atormentar la cabeza de su rubia amiga. El día de la fiesta le asomaron dudas sobre la real amistad que los ninjas tenían, que Ino se comportara como una celosa y saliera huyendo del recinto seguida por Shikamaru solo hacía que aparecieran más preguntas e ideas que ella quería tratar de ignorar.
La pregunta era ¿Qué es lo que Ino sentía? Hasta ese momento creía tener una noción de saber bien esa respuesta, pero conforme pasaban los días y las circunstancias se estaba volviendo todo más contradictorio.
– Tu también tienes la culpa de ese beso, Ino.
Aseguró la pelirosa sin malas intenciones queriendo saber qué es lo que de verdad pensaba la blonda, lo que de verdad sentía. Y, para ello, tendría que presionar aún más.
– ¿Qué?... –preguntó simulando no entender.
– A ver Ino tuvimos esta conversación hace días atrás, me gustaría saber ¿Qué es lo que realmente piensas de Shikamaru? –preguntó súbitamente implantando la duda en la mente de la otra.
– ¿Y para que quieres saber eso? Entrometida.
– Tú solo dedícate a responder, Cerda.
– No lo sé ¿Qué quieres que te diga? –se levantó de la cama con agravio y camino hacia la ventana.
– Vamos Ino, puedes hacer un esfuerzo.
Dudo en su respuesta. ¿Qué pensaba de él? podría haber dicho muchas cosas a su favor, pero sabiendo que cada palabra que dijera sería estudiada por la perspicacia de Sakura, decidió decir lo más obvio.
– Todos saben que es un holgazán, poco romántico, despistado y un sin fin de cosas con flojera…
– ¿Y?…
– Y… es un vago…–respondió para desviar la atención, por supuesto que también lo pensaba. No logró contener la risa atrapada, la soltó de golpe haciendo que su contraparte la mirara ofendida.
– ¿Solo un vago? –indagó achicando los ojos.
– Va Sakura, ya basta. No diré nada más que pueda comprometerme. Lo de Shikamaru ya termino, ahora es tiempo de dedicarme a Sai.
– Te daría la razón si me hubieras dicho eso hace unos días. Ahora la cosa es diferente.
– ¿Diferente?
– Ahora él te besó…
– Nada debiera cambiar por un simple beso…
– ¿Segura?
– ¡Claro que sí!
– ¿Estas segura? –repitió Sakura con los ojos más achinados.
– ¿A qué quieres llegar, Sakura? –preguntó ya dudando de su amiga. Intuía muy bien lo que esta quería escuchar, pero fingiría demencia.
– Bueno, para ser honesta, quiero saber ¿Qué sentiste con ese beso?
– Hasta que lo preguntaste…
– ¡Ino-Puerca, ya suéltalo! Me matas de la intriga.
Gritó haciendo el amago de ahorcarla. Las risas no se hicieron esperar, aun así, Sakura por su lado, dudaba de que Ino respondiera con total sinceridad.
– Bueno ¿Y para que quieres saber?… Yo no te pregunto qué es lo que sientes cuando Sasuke te besa.
– Si quieres, te lo cuento.
– ¡No quiero escucharlo! –le arroja un cojín a la cara–, Malgaste toda mi hermosa niñez pensándolo, ya no quiero saberlo.
– Pero yo si quiero escucharlo, dime ¿Cómo besa Shikamaru? –se sonrojó con su propia pregunta. Ambas se sonrojaron.
– ¿Y qué te puedo decir? El muy idiota solo beso mis labios no profundizo más…
Ino chasqueó la lengua, Sakura se sorprendió.
– ¿Así que es de ese tipo de hombre? –se preguntó ella misma recibiendo otro almohadón en pleno rostro.
– ¿A qué tipo de hombre te refieres?…
– Tal vez esperó tu reacción para saber si podía llegar más allá, en otras palabras, es un seductor y tú una lenta.
– ¿De qué hablas? Él solo me besó rápidamente y me sacó del cuarto sin darme tiempo de reaccionar.
– Entonces es un cobarde.
– ¡No lo es! –espetó Ino con apuro.
– Bueno, si tú lo dices…–se apresuró a decir Sakura para no indisponer más a la rubia con el tema–. Tal vez quería que te sintieras segura y por eso actuó de ese modo, puede ser que le estemos dando mucha importancia y solo haya sido un gesto de confianza y seguridad…
La inseguridad de los sentimientos de terceros siempre era complejo. Ino no podía saber el motivo real del beso de Shikamaru si es que no se lo preguntaba de frentón. Pero su personalidad voluble le impedía hacerlo con ciertos temas, sobre todo los del corazón.
Ella demostraba una autoconfianza arrolladora y una gran autoestima delante del mundo. Sin embargo, todos esos rasgos actuaban como mecanismo de defensa, escondiendo una autoestima muy frágil y una autoconfianza poco solida cuando trataba con el amor. Es por eso que preguntarle directamente a Shikamaru sobre algo que ella no quería oír, lo hacía casi imposible.
Para Ino era más seguro darle la razón a Sakura y hacer que esas palabras fueran realidad en su mente, para así salir del altercado y seguir como si nada pasase.
Recapitulando; Shikamaru la había besado momentos antes de salir a enfrentar responsabilidades, para asegurarle que él la resguardaría en todo lo que estuviera a su alcance. Por eso el beso.
Solo quiso traspasar confianza en mi…
– Ino…
– ¡Eso es Sakura!… fue entonces por eso…–sonrió, no se atrevería a dudar nunca más de Shikamaru, su amistad era incondicional.
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Algunos comportamientos nunca cambian.
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– Eh… ¿Ino? –tomó del hombro a la otra–. No sé si eso es verdad, deberías ser directa con él y preguntárselo, puede que yo me equivoque y…
– ¡No! No te equivocas –espetó la blonda con ojos brillantes dejando a Sakura con las palabras en la boca–. Shikamaru nunca me hubiera besado en otras circunstancias, no tendría porque hacerlo. No lo hizo antes y menos lo haría ahora…
Ino se acercó nuevamente a la ventana, cerró los ojos y dejó que el viento hiciera bailar su larga cabellera de oro.
– Pero Ino…–insistió Sakura, parecía ser que la rubia se opondría a cualquier cosa que la alejara de esa convicción.
– Sakura, dejémoslo así, no sabría qué hacer si él… si él… así está bien, prefiero no hacer nada más al respecto. Lo que sucedió se quedara en el pasado, no daré más lugar a la duda. Espero tu también me entiendas, Frente.
Se volteó y sonrieron. A Sakura le quedó claro no seguir indagando más, ella ya tenía la sospecha en su cabeza sobre los sentimientos de Shikamaru y esperaba con todas las fuerzas del mundo en que no fuera así, porque Ino no se haría cargo de entender nada más que pudiera formar un lio en ellos dos.
– A demás, yo tengo a Sai, no puedo dejarlo solo, no más de lo que ya está. Su vida no ha sido fácil y yo no seré quien le dé más desdichas.
– Hablas como si te sacrificaras por él, como si en el fondo… te gustara Shikamaru…
– No lo sé… –respondió dubitativa– ¡Claro que no me gusta Shikamaru! –reaccionó para que no hubiera dudas–, Solo seremos buenos amigos. El seguirá su vida con Temari y yo me encargare de hacer feliz a Sai.
Le sonrió segura de sí misma. Sin embargo, algo tenía en su expresión que no convenció del todo a Sakura.
– Ino…
En ese momento escuchan un golpetear de la puerta la cual se abre dejando entrar a la madre de Ino quien traía dos tazas de té dejándolas sobre una mesa ratona en el centro de la habitación. Acto seguido se limpia las manos con el paño que llevaba y dedica una sonrisa triunfante a su hija.
– Hoy llegó una carta de nuestra Hokage, dice que quiere verte más tarde.
La noticia fue satisfactoria para Ino. Por fin podría salir de casa, y lo más probable es que fuera en una misión. Nada mal para levantar el castigo que era absurdo y carente de toda lógica.
– ¿Y si es una misión… me dejaras ir? –quiso saber al momento.
– Por supuesto, esto no tiene nada que ver con tus malas decisiones –respondió severa, haciendo reír a Sakura–. Me imagino que ella te puso al tanto sobre lo que paso en casa de los Nara…–le dedico una mirada a la cómplice de su hija, la cual casi se quema con el calor del té recién servido.
– Bueno… si, señora…–dijo algo avergonzada para luego mirar a la supuesta culpable.
– ¿Y qué es lo que piensas, querida? –preguntó la madre insistente en que alguien le diera la razón.
– Basta madre, Sakura no tiene nada que ver. Además, ella sabe que mi corazón es con Sai.
– Sai… ese joven…–su madre negó con la cabeza de un lado a otro.
– Sai es una buena persona, Chiharu-san –excusó la pelirosa para bajar la tensión.
– Cariño, lo es, sé que lo es. Además, tiene un excelente rango entre los ANBU –respondió la señora con implacable carisma–, El problema no es ese querida, el real problema es que a estos niños los teníamos prometidos antes de nacer. Los Nara y los Yamanaka, en una sola familia.
– ¿Otra vez mamá? ¿Puedes tratar de no dirigir mi vida? –Ino frunce el ceño con rabia, pero aun así responde con respeto.
– Lo sé, mi amor. Si fuera así, ya estarías casada con Shikamaru –sentenció dejando a las amigas sin una palabra en la boca.
– Perdona por no cumplir tus expectativas…–dice ya más calmada y en resignación.
– Eso lo hablaremos después de tu misión, aun no todo está dicho. Prepara tus cosas y ve a ver a nuestra señora en una hora más. No la hagas esperar, ya sabes lo que pasa –se giró a ver a Sakura cerrándole un ojo y levantando la cabeza en alto–. Adiós, querida.
Sakura se preguntó qué había sido ese gesto con el ojo. Ino chasqueó la lengua, el sonido la apartó de cualquier especulación que pasara por su cabeza.
– No creí que las cosas por acá fueran tan hostiles ¿Quieres que te acompañe donde Lady Tsunade?
– Dalo por hecho –dice sacando su ropa de Ninja del gran closet–, No creas que me dejaras sola en esto.
Sakura hace rodar sus ojos. Había cosas que nunca cambiarían y la personalidad de su amiga era una de ellas. Solo quería que fuera feliz con quien quisiera estar.
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– Gracias a los tres por venir tan rápido.
Saludó Tsunade, dando la espalda al equipo encomendado, contemplaba la aldea con orgullo en sus ojos. A un lado estaba su asistente Shizune con Tontón en sus brazos y del otro lado se encontraba su aprendiz Sakura Haruno, quien miraba boquiabierta a Ino.
– La misión no representará mayor complejidad, llevaran a esta importante persona a su aldea sin que sufra daño alguno. Cuento con todos ustedes para que esta misión resulte exitosa y traigan buenas recomendaciones para la Hoja.
Se volteó a ver a sus tres subordinados. No pudo aguantar que una risa se escapara de sus finos labios ocultándola lo que mejor pudo. Y, es que simplemente con ver la cara de Ino mirar a la nada en estado de shock y ver a Shikamaru rezongar por lo bajo mientras rascaba su cabeza, le resultó digno de burla.
Si. Una Hokage como ella, tenía el poder de cumplir o destrozar anhelos de sus ninjas sin que ellos pudieran objetar en sus obligaciones. Y tal era el caso que Shikamaru se abatía con cada palabra escuchada, se le notaba molesto.
– ¿Pasa algo con la misión, Shikamaru? –pregunta la Sannin percibiendo el desagrado en el rostro de Nara.
– Mi Lady, quisiera saber si esta persona es algún señor feudal.
Los ojos de Tsunade centellaron ante la pregunta, conocía muy bien a Shikamaru sabiendo hasta qué punto quería llegar.
– No –confesó con una sonrisa ladina.
– Entonces es una misión tipo C, cualquier otro grupo de genin podría encargarse de ella –dice con voz tosca. Choji lo miró impresionado, su amigo jamás se comportaba de esa manera.
– Todos están fuera haciendo otras misiones. Partirán mañana al alba –sentencio Tsunade sentándose en su sillón frente al escritorio, no reparó en ponerle atención a su superdotado asistente. Revisó el papeleo que tenía dentro de un libro de tapa gruesa pasando de ellos– ¿Algo más?
– Pero mi Lady…–insiste él acercándose un poco más al mesón.
– ¡He dicho que NO! –cierra el libro de un golpe haciendo saltar a todos los presentes.
Sakura aun veía a Ino quien al parecer despertó de su sueño con el golpe del texto. Ambas se miraron y Sakura le movió su cabeza para que ni se le ocurriera cuestionar las decisiones de la Hokage.
Ino solo pudo empuñar sus manos y ver a Tsunade a los ojos. Le hizo una reverencia con la cabeza.
– ¿Ya nos podemos retirar, Mi Señora? –dijo respetuosa. La verdad es que las piernas le fallaban y quería salir antes de desplomarse en el lugar.
– Eso es todo, equipo Ino-Shika-Cho. Les deseo éxito en su misión. Cuando lleguen a su destino esperare un informe detallado de su ida.
La autoridad en sus palabras y sus gestos ya no daba cabida a un cuestionamiento. Se dispusieron a salir de la sala. Shikamaru no se explicaba cómo es que Ino no fuera capaz de emitir ninguna palabra, ninguna objeción, como siempre le dejo el trabajo fastidioso a él.
Abrió la puerta para que salieran sus compañeros, vio de soslayo a la rubia cuando paso a su lado, pero esta ni siquiera le dirigió la mirada ni un agradecimiento tampoco. Rodó los ojos y hecho un último vistazo a la Hokage y sus subordinadas para luego dar un portazo.
Ino ahora caminaba con Choji a su lado. Shikamaru camina un poco más atrás examinando el actuar de su compañera, no había vestigio de ninguna gestualidad de parte de ella, solo era Choji quien hablaba.
– Me parece divertido tener una misiona así de fácil, hace años que no estábamos en paz como ahora… ¿Cómo será la persona a quien escoltaremos? Espero que sea bueno para hablar si no, me voy aburrir –parloteaba Akimichi comiendo sus botanas– ¿Qué me dices tú, Ino?
La blonda caminaba sin prestarle atención a Choji. Lo cierto es que él solo quería amenizar la convivencia de los otros dos; estaba muy bien enterado de lo que había pasado con la conversación en casa de los Nara. Se lo contó Shikamaru y también sus propios padres. Sabía todo, menos claro, el fugaz beso de sus amigos.
– ¿Oye Ino?... deja de estar en las nubes…
En las nubes…
– ¿Eh? –volteó la aludida, era obvio de que Choji llevaba rato hablándole y ella estaba absorta de cualquier palabra.
– Te preguntaba qué cómo crees que es la persona a quien vamos a escoltar –siguieron hablando.
Para Shikamaru no pasó inadvertido el incómodo momento. Ino no prestaba atención a nada y lo ignoraba de sobre manera, que fastidioso sería salir con ella en ese estado a una misión. Maldijo la situación y dio la media vuelta dispuesto a entrar de nueva cuenta en la oficina de la Hokage.
– Pero mi Lady…¿No cree que es una misión muy simple para enviar a este equipo?…–abogaba Sakura con insistencia.
– ¡Basta ya!, no quiero escuchar que otra persona desconfíe de mi juicio, yo sé a quién enviar a las misiones, Sakura. –dijo bebiendo de su sake.
– Si, lo sé, mi Señora… es que Ino al parecer no está pasando por un buen momento y… –Sakura no podía creer lo que estaba a punto de pedir –, Y me preguntaba si yo la pudiera reemplazar hasta que ella estuviera mejor…
La risa de Tsunade y el resoplido de Shizune, le dio a entender a Sakura que algo más pasaba ahí. Que esto no había sido cuestión de suerte…
– Escucha Sakura; mi decisión es irrevocable, si envíe a esos tres en una misión, es porque me lo pidieron personas muy importantes…
– Mi Lady…–reprendió Shizune al estar revelando la participación de terceros en una misión–, No creo que sea necesario decir ciertas cosas –rio nerviosa.
La puerta de la oficina se abrió de golpe después de un toque. Shikamaru entró con un cigarrillo apagado en sus labios. Tsunade sonrío de medio lado. Sabía que no sería fácil convencerlo, pero él no tendría otra opción que terminar accediendo.
– Señora…–dijo el chunin mordiéndose el labio, dudando si sería beneficioso hablar o no, pero ya estaba allí y no podía retroceder.
Tsunade y las demás se preguntaban si él habría escuchado la revelación antes dicha. Para su tranquilidad no lo había hecho.
– Dime, ¿Que pasa Shikamaru? –preguntó agresivamente.
– Ino está un poco indispuesta, sería mejor dejarla en la aldea… alguien más podría tomar su lugar, aunque para esta misión, podría actuar solo con Choji –tragó duro.
Siempre que alguien dudara o desautorizara a la Hokage se estaba metiendo en un infierno. Shikamaru era conocido por evadir a las mujeres, sobre todo si a discusiones se refería, pero esto era importante. No quería obligar a Ino a pasar los próximos días con él, ya la veía bastante afectada y sabía que era por su culpa. Ahora quería remediar el asunto.
– ¡Compórtate como un hombre, Nara! –reprochó Tsunade– No me mientas en cuanto a Ino se siente, estas igual que Sakura.
Shikamaru se encontró con los ojos avergonzados de la pelirosa quien humillo la cabeza entre sus hombros. Era obvio entonces que Ino le había contado sobre el beso.
Problemático...
Volvió su mirada a la rubia Tsunade.
– Los problemas personales que ambos tengan, quedan bajo su propia responsabilidad. La ley de todo ninja es no anteponer el sentimiento sobre el deber. Ustedes no son la excepción a nada.
Él Chasqueo la lengua.
Problemático…
Con esas palabras tan duras ya no había nada que debatir. Era claro que la misión no se modificaría en ninguno de los casos. Pero mas preocupante es que la propia Hokage estaba enterada de los problemas entre ambos. Sería muy entupido pensar que Ino le hubiera contado, tampoco lo pensó de Sakura quien al parecer también abogaba por la chica para que no fuera en misión. Solo tenía una pseudo respuesta entonces.
– Una última pregunta, Mi Señora –pidió ya más tranquilo– ¿Fueron mis padres quienes le pidieron esta misión?
– Tus padres y los de Ino –dijo levantándose y acercándose a la ventana nuevamente– Esta resuelto, ellos ya no vienen al caso. La misión se realizará conforme ya lo establecí, así que no resuelves nada con lloriquear como un niño a reprocharle a tus padres. Eres un adulto, compórtate como tal.
La declaración dejó helada a Sakura, quien ahora si entendía la razón de todo, el comportamiento de la madre de Ino y el trasfondo de la misión. Vio a Shikamaru quien se dispuso a salir del cuarto.
– Que problemático… –susurro antes de desaparecer por la puerta.
– Mi Señora, no creo que fuera buena idea revelarle ciertos detalles a los chunin –mencionó Shizune no muy segura del comportamiento de su Hokage. Se acercó para susurrar y que nadie más que las tres escuchara – Además, no podemos a través de misiones obligar que dos chicos se enamoren… no somos cupidos, Mi Lady.
– Esa decisión es mía, además no se pondrá en peligro a la aldea –comentó la Hokage y hecho una mirada a su subordinada– Te falta vida Shizune, estas amargada, ¡Ven conmigo, hoy tomaremos sake para celebrar por los que sí pueden amar!
Sakura suspiró con resignación ante tal evidencia.
– Yo me apunto también…–dijo ya sin más.
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A primeras horas de la mañana cuando ningún alma se divisaba en las alamedas de Konoha, salvo los guardias de vigilancia en las enormes puertas, se encontraban ya instalado los del antiguo equipo Asuma. Listos y dispuestos aguardaban con paciencia a Shizune y a la persona que tendrían que escoltar.
El silencio era incomodo por lo que Choji abrió un paquete de patatas para así romper lo denso del ambiente. Aunque poco y nada consiguió.
Shikamaru estaba apoyado en uno de los pilares de la gran entrada, Ino se había acercado a hablar hacia los nuevos vigilantes de acceso a Konoha, Izumo y Kotetsu.
Shikamaru aparentó desinterés al dirigir su vista a la kunoichi. No pudo evitar ver sus largas y blancas piernas, parte que más le gustaba de su rubia amiga, hoy al parecer lucían más radiantes que de costumbre. Suspiro con pereza y miró hacia otro lado.
Tedioso había sido el encuentro de los ninjas momentos atrás, Ino con suerte si pronuncio un saludo dificultoso a Shikamaru que solo respondió levantando la cabeza. Luego de eso una breve conversación entre Choji y la rubia que nada tenía que aportar de interés. Su actitud indiferente era mentalmente recriminada por Nara que mucho no hizo para cambiarla.
– Ya deberían parar ustedes dos…–aconsejó Choji agotado ya de la manera en que estaban yendo las cosas.
– Viejo, ¿Como quieres que pare esto? Mira a Ino como me ignora… esa mujer me saca de mis casillas –rechinó lo dientes frustrado.
– Bueno, tendrás que darle tú un alto a esto, Shikamaru. Sabes que Ino es una niña cuando de peleas se trata. Tienes que hablar con ella en breve, si nuestro acompañante se entera de su rencilla solo se quejara de que fue una tortura viajar escoltada por ninjas de la Hoja. Eso nos metería en serios problemas.
El pelinegro dio un suspiro largo. Choji tenía razón, si él no cambiaba su actitud Ino tampoco lo haría. Dirigió una fugaz mirada donde se encontraba la chica y la encontró carcajeándose con los otros dos Jounin recién llegados, no pudo evitar rodar los ojos con fastidio.
– Shikamaru…–llamó Choji apuntando hacia el frente y dejando caer su paquete de patatas.
El moreno giró a esa dirección, pero todo lo que vio fue a Shizune y…
– ¡Es Karui! –dijo meloso, Akimichi– No lo puedo creer, que suerte tengo, amigo.
Su respiración entrecortada y agitaba dejaba en notoriedad su alegría, no se molestó en recoger su tentempié, no podía quitar sus redondos ojos de la morena. Shikamaru solo sonrió y llevo sus manos a los bolsillos.
– Por lo menos uno la pasara bien… –susurró bajito para que las recién llegadas no pudieran escuchar.
Shizune venía caminando raro, tambaleándose para ambos lados, traía una cara rígida tratando de ocultar su serio problema por mantenerse en pie.
Shikamaru y Choji arquearon una ceja al verla, cuando llego, se notaba con rostro fatigado y mejillas rojas. El moreno hubiera jurado que Shizune se habría ido de copas.
Ino llegó en el momento oliendo la evidente fragancia a alcohol que emanaba del cuerpo de la secretaria. Esto causo una risilla en ella y Shikamaru. Choji por su parte estaba embobado con la morena que tendría que escoltar.
– Pe-perdonen el retraso… –hizo una evidente arcada tapando su boca, Shizune–… Me imagino que ya conocen a Karui, ella se encuentra delicada de salud y por eso es que… –respiró hondo para seguir hablando–, Es por eso que tienen que escoltarla a su país.
– Yo podría irme sola, pero Lady Tsunade insistió en tener escolta, dice que habría ninjas que aun podrían seguir asechando todo lo que concierne a nuestro Raikage. Sé que es molesto así que les pido disculpas por su tiempo…
Choji se adelantó y confianzudamente estrecho una mano de la chica.
– No te preocupes. Somos ninjas de la Hoja, no dejaremos que tengas ningún contratiempo.
Una gran sonrisa se hizo en su rostro, a Karui también se le contagio el entusiasmo.
– Bien, entonces… l-lo dejo en sus manos… –la pobre Shizune se estaba quedando dormida de pie.
– Déjelo en nuestras manos, Shizune –expreso Ino– Nos reportaremos cuando estemos en la Aldea Oculta entre Las Nubes.
Shizune asintió como pudo.
– Hechale ganas, Ino, estamos contig-go –trato de decir la mujer.
La aludida soltó una risa dudando si lo que escucho venía al caso, para no ser grosera y seguirle el juego dijo:
– Claro… hare lo mejor que pueda… –se avergonzó de igual manera.
Shikamaru tuvo un repentino escalofrió a lo largo de su espalda ¿Sabría Ino que a lo que se estaba refiriendo Shizune es sobre su obligada relación? La que sus padres le querían imponer como destino. Suspiró sacando un cigarro del bolsillo de su chaqueta táctica.
Los chunin se dispusieron a caminar saliendo así por las grandes puertas. Todos menos Shikamaru quien llamó a Izumo y en voz baja le pidió de favor que se encargara de Shizune y que llegara con bien a casa.
Salió tras los otros tres quienes ya habían comenzado a cotillear. Respiró largo y tendido sin pausas. Este sería un viaje largo y sepa Kami si sería tranquilo o el peor castigo de sus padres.
Problemático…
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CONTINUARA…
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N/A:
Hola! ¿Como están mis querubines? Yo feliz, les agradezco todos sus reviews que me animan a continuar esta historia :D espero este capitulo sea de su agrado, se que es el mas corto que he publicado, pero es que no podía continuarlo para dejar la misión en el prox cap. que ya esta escrito, solo falta revisarlo y cambiar una que otra cosa para que no quede tan meloso y fresa jajajaja.
+ Nightmare96: siiiii, pobre Ino jajaja. Muchas gracias querida, como siempre tirándome arriba con tus comentarios tan lindos.
Gracias, gracias, gracias a todos los que se tomaron un minutito de su tiempo en hacerme feliz!
Un besote a todos!
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Naruto (C) Masashi Kishimoto, Shueisha, Shonen Jump, Pierrot
