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Love Hurt
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¿Se han detenido a pensar en esos momentos... en esos
momentos justo antes de que todo cambie?
Yo lo hago todos los días,
repaso esa noche en la que podría haber negado como me sentía.
Cualquier detalle con el que pudimos haber evitado que todo esto pasara.
Pero la vida es así, pasa un segundo, un descuido,
una mirada … y todo cambia…
… para siempre….
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Misión 05: Ímpetu
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El hábito y la costumbre de caminar hacia una misión era siempre bienvenido para un ninja sea cual sea su origen. Si estabas en este trabajo sabias que los destinos jamás eran cercanos, viajar a otras naciones siempre tomaba tiempo de valioso sigilo para finalizadas sin tener que lamentar alguna dificultad por el camino.
Cuando eras consciente de misiones clas tenías que ser fuerte de espíritu, si no lo hacías la angustia terminaba por jugarte una mala pasada y con solo un pie en falso todo se podría ir al carajo. Muy por el contrario de esta tarea que Tsunade-sama les había encomendado; una misión sin ningún tipo de actividad extra poniéndolos en riesgo. El viaje llevaría aproximadamente dos días y la mitad de otro. Por el momento el camino se veía libre y el clima los acompañaba perfectamente.
Si, nada podría salir mal…
Estaban por sobre las cuatro horas de caminata. Choji procuro tener buen ritmo de una conversación exitosa. El parloteo trataba mayormente sobre el País del Rayo por lo que Karui era, sin duda, la que más se explayaba siendo escuchada atentamente por su nuevo amigo. Ino arrastraba los pies junto a la nueva integrante sin decir mucho, en vagos momentos veía de reojo a Shikamaru quien siempre se mantuvo a sus espaldas.
Shikamaru se limitó simplemente a tomar distancias de lo que podría ser una discusión segura. Aunque su personalidad evadiera mayormente conflictos pensó que ya era tiempo de tener una sensata, práctica y racional conversación con quien fuera su amiga de la infancia. La situación se tornaba incomoda y muy obvia para Karui que en ocasiones los miraba notando la distancia. Si Tsunade se enteraba de lo incomodo y desagradable que ellos fueron en la misión, la culpa recaería sobre él y no tenía ánimos de seguir recibiendo reprimendas por su comportamiento.
Para no detener la marcha Choji sacó unos emparedados que llevaba consigo regalo de su consentida madre.
– No sabía que te habías quedado en la Hoja, podría haber ido a visitarte –expresó Choji, su infantil felicidad conmovió a la morena que lo observaba con atención.
– Si, es que solo me dedique al papeleo y descansar. Créeme que si hubiera sabido que tendría un amigo no hubiera dudado en llamarte –le sonrió de manera sincera haciendo que este se sonrojara y comiera con más rapidez su bocadillo.
Era grato escuchar que Karui respondía de manera entusiasta las preguntas de Choji acomodándose bien a las conversaciones. Tal parece que Akimichi no quería que ningún detalle se le pasara por alto, estaba investigando todos los gustos de su morena compañera y a ella no parecía molestarle responder, después de todo, Choji tenía un alma pura y casta, no tenía la más mínima pizca de maldad en su persona y para Karui era evidente estas cualidades las que apreció mucho.
Entre charlas y risas, principalmente de la nueva pareja, ya habían pasado poco más de las una de la tarde. El estómago de Choji dio el aviso que sería tiempo de parar y comer algo, hidratarse era muy importante junto con un breve descanso.
Buscaron un lugar agradable cerca de un río que viajaba al costado del camino, la sombra de los árboles era fundamental para el reposo. Las chicas prepararon algo liviano y un zumo de frutas frescas que la misma naturaleza les regalaba.
Una vez listo lo cocinado, Choji y Karui se dispusieron a comer sentados frente al río cristalino.
Shikamaru se encontraba a unos metros de ellos acomodando los víveres en las mochilas cuando Yamanaka se acercó a él inclinándose a su lado y tendiendo el plato de comida frente al hombre. Él sonrió por el gesto y agradeció.
Ella se levantó sin decir palabra dejando a Shikamaru aun en agachas. La observó y antes de que pudiera alejarse más, agarró su mano.
– ¿Dónde vas? –preguntó sin quitarle la mirada.
El contacto la incomodó. Sentir el calor de la palma de Shikamaru era recordar la calidez de sus labios. Los vellos de los brazos se levantaron sin poder evitarlo; esa era la electricidad que hormigueaba a lo largo de su carne, esa que ella ignoraba Shikamaru pudiera tener.
Lo extrañaba. Extrañaba sus nulos comportamientos delicados. Extrañaba su compañía, aunque no muchas veces el hiciera algo diferente que dormitar. Extraña las idas a las barbacoas en donde podían hablar de lo que fuera en compañía de Choji. Y, extrañaba sin duda alguna, sus palabras cruentas con las que siempre la hacía volver a la realidad.
Sin embargo, extrañar no era razón suficiente en la mente de ella para poder perdonar el descaro de Shikamaru. Nada podía ser tan sencillo con Ino, si quería acercarse a ella nuevamente tendría que disculparse por ese beso que no tenía racionalidad.
Que agotador resultaba para Ino en ocasiones ser tan soberbia y poco modesta.
– Voy a comer, no es obvio…
– No me hagas rogarte Ino, siéntate justo aquí y come tu comida.
Ino soltó el agarre bruscamente, se cruzó de brazos mirando hacia el río golpeteando su talón derecho contra el piso, típico gesto de niña caprichosa.
– Tsk, bien… pero que quede claro que es solo porque no quiero arruinarle el momento a Choji…
Y en efecto, los otros ninjas compartían recuerdos de aventuras pasadas, se les veía que la pasaban bien en compañía del otro. Shikamaru también pudo notar el entusiasmo de Choji, aunque preferiría no haberlo hecho.
Ino entonces dejándose de rencillas se sentó a su lado cuidando de no rozar ninguna parte de su cuerpo con él. Shikamaru rodó los ojos al ver la evidente molestia aun de Ino.
Comieron en silencio, Ino no escucho un perdón y Shikamaru no escucho un ¿Por qué el beso?
Al terminar él se recostó en el largo pasto mirando las nubes, suspiró cerrando los ojos. Ino lo observó con discreción desde su lado, arrugó los puños en claro gesto de enfado. Realmente parecía que Shikamaru seguía siendo el mismo de siempre, eso le molesto a ella quien no podía eliminar las sensaciones de un beso robado. La desobligada personalidad de Shikamaru no ayudaba en nada cuando lo que se quería era escuchar unas disculpas sinceras.
Shikamaru extendió su mano para tomar la de ella, no era tonto y ciertamente sentía el disgusto que Ino no era capaz de controlar al nivel de chakra. Aun no encontraba la manera adecuada de expulsar la disculpa, temía que cuando lo hiciera las preguntas de Ino no tardarían en llegar poniendo al descubierto sus retorcidos pensamientos de amistad.
Ino se tensó al sentir nuevamente el calor de Shikamaru tomando su mano. El calor se hizo de ella también cubriendo sus mejillas de rojizo, parte por vergüenza y parte por coraje. Dos sentimientos total y completamente opuestos para cualquier persona menos para ella, porque al ser egocéntrica cualquier cosa que no demuestre su fragilidad es válida.
Aun así, su peculiar lenguaje corporal daba leves indicios de su intranquilo espíritu. Sería más adecuado dejarse llevar por el gesto para demostrar seguridad en sí misma y que Nara no creyera que su beso había sido lo suficientemente importante como para desequilibrarla.
Que equivocada estaba.
Choji veía desde lejos, su rostro contrariado alertó a Karui dando la impresión de que su nuevo compañero estaba intranquilo por lo sucedido. La percepción que una dama pueda tener nunca se debe tomar a la ligera y es que Karui con el ínfimo tiempo compartido podía ver ciertas incongruencias de parte de los otros dos ninjas. Nada le daba buena espina.
– Oye, Choji –llamó por lo bajo– ¿Y esos dos que se traen? ¿Por qué ahora están tan amigos? –se aventuró a preguntar.
El aludido trago su comida que llevaba masticando hace un rato–. Es un poco complicado… –rascó su nuca dudando si sería buena idea contar cosas tan intimas de sus dos mejores amigos.
– Ya… perdona lo cotilla, pero es que quería saber porque parecía que en un momento se odiaban y ahora parecen novios…
La comida se atoró en el pescuezo de Choji dando así inicio a una insufrible tos que Karui trataba de espantar golpeando con fuerza su ancha espalda. Ino y Shikamaru se sobresaltaron con la intención de ir en su ayuda, pero Akimichi hizo rápidos gestos con su mano de que todo ya estaba controlado.
La intromisión deliberadamente espontanea de Choji hizo que en un fugaz desenlace sus manos se soltaran sin ser conscientes de ello en el momento de ir en ayuda. Cuando la tos paso dar pie atrás ya no era necesario reiterar el gesto perdido.
Choji figuraba una ligera vergüenza en sus regordetes cachetes por la incomodidad que hacía pasar, vislumbrando así el hecho de que tanto Ino como Shikamaru ya no formaban parte de un vínculo de tranquilidad volviendo a ser los mismos antisociales que rato atrás.
Ino se alejó de lugar una vez Choji recupero la calma. Aseó sus manos y dientes cerca del río con disposición ya de emprender la marcha.
– Será mejor seguir nuestro camino, más tarde podremos descansar.
Shikamaru guardó un par de cosas que quedaban aun, los demás hacían lo mismo. Karui que estaba con Choji, se disculpó avergonzadamente. Choji como buen hombre le trato de quitar importancia para que no se preocupara.
Volvieron a emprender el rumbo de salida a Kumogakure. Las charlas y las risas de parte de Choji y Karui se hicieron presentes gran parte del trayecto, Ino esta vez no aportaba mucho más allá de un par de silabas a una que otra cosa de su interés. Shikamaru caminaba a paso lento muy detrás de sus camaradas solo limitándose a escuchar las barbaridades que Choji hacia y decía para llamar la atención de la morena kunoichi.
Aunque su andar era lento y despreocupado no podía evitar el impulso de observar a Ino frente a él, la intranquilidad de las situaciones le revolvía las entrañas cuando recordaba el desprolijo beso deseado unilateralmente.
Shikamaru liberó un suspiro silencioso y se masajeó el hombro. Sus pensamientos lo seguían culpando por tal audacia, no conseguía retomar su tranquilidad conocida.
Ino echó un vistazo rápido por sobre el hombro. Vio a Shikamaru pensativo y con gesto preocupado ¿Estaría pensando en ella? El incordio de la suposición la fatigaba de sobremanera. Shikamaru era realmente el culpable de todo lo que suscitaba entorno a ellos. Ino lo responsabilizaba completamente en su mente, lo hacía porque Shikamaru siempre demostró ser una persona con excelente raciocinio, nunca se andaba con rodeos frente a ella, pero ante cualquier oportunidad de la cual pudiera pedir alguna disculpa, la ignoraba.
Las palabras de Sakura ya no le parecían tan descabelladas; Shikamaru era un cobarde…
Las conversaciones comenzaban a agolparle la cabeza, repaso diversos momentos en los que compartieron juntos a lo largo de los años y ninguno daba indicios de que él alguna vez se animara a algo tan problemático como besarla.
'Si él fuera honesto…'
¡No! No había cabida para pensar en algo tan absurdo como un sentimiento fuera del curso normal ¿Entonces porque ella esperaba algo? En el fondo de su subconsciente no lo sabía, reconocer que tenían un problema de esa calamidad jamás estuvo en sus límites, la sola idea de que él pudiera confesar una inquietud referente a su amistad la agobiaba.
¿Y qué haría si algo así pasaba?
Nuevamente tomo valor para dirigir su mirada hacia él y lo encontró observándola. Ino arrugó el entrecejo visiblemente molesta.
– ¿Qué? –pregunto aniñada– ¿Pasa algo conmigo?
Shikamaru frunció también el ceño– No.
– Entonces ¿Qué pasa? Sigues mirándome como si quisieras resolver algo –frenó su andar al igual que los otros dos ninjas que miraron perplejos a Ino–. Me tienes paranoica…
Shikamaru se encogió de hombros, realmente no quería tener esa conversación frente a todos–. Pensé que eras tú la que no dejaba de mirarme.
Ino no esperaba esa confrontación, apretó sus nudillos siendo observada por Karui que se incomodó en el momento y tomó a Choji rápidamente de la mano.
– Nos adelantaremos a recoger un poco de agua…
Shikamaru chasqueó la lengua rodando los ojos hacia otro lado. Choji parecía desprevenido del agarre, pero se dejó arrastrar aun mirando a sus amigos. Necesitaban un tiempo para arreglar lo que sea que tuvieran que arreglar.
– Genial…–se lamenta Shikamaru.
Ahora era cuando tendría que afrontar sus errores, era consciente de que debía hacerlo, pero no esperaba que fuera la misma tarde en que había conformado un escuadrón para la misión. Era obvio que Choji se fue de bocazas y algo le contó a Karui sobre su relación con Ino, ahora los habían dejado solos en medio del bosque.
– Solo esto me faltaba –murmura sacando un cigarrillo del chaleco táctil.
Ino lo ve encender su vicio con tranquilidad, sus brazos enredados frente a su pecho demostraban que esperaba la respuesta a algo que no tenía pregunta, aún.
Él comenzó a caminar y pasó por el lado de ella dando una calada de su cigarro humeante.
– Acéptalo, algo te pasa… –insiste ella.
Observó caminar a Shikamaru y lo siguió con los ojos, pero cuando vio que no se detendría para hablar entonces lo siguió de mala manera. La valentía estaba aflorando, ahora el juego terminaría de una vez por todas.
– ¡Dímelo! quiero saberlo. No podemos seguir fingiendo que nada aquí pasó.
Shikamaru se estacionó en el mismo lugar, fastidiado. Ino por fin tomaba las riendas del asunto. Lo que menos quería era tener que hacer lo que por mucho tiempo había pensado sería la solución de todo. Meditó en horas antes cuando estaba recostado en el pasto y sostenía la mano de Ino, que tal vez no sería necesario tener que hacerlo. Pero tenía que responder como todo hombre que cometió una equivocación. Tendría que decirle la verdad…
'No puedo…'
Recapacitó un poco angustiado. Si lo hiciera ¿Que pasaría con Ino? Optó entonces por lo más obvio.
– No quiero tener que recordártelo, pero estamos en una misión –rascó de mala gana su cabeza–. Estamos escoltando a Karui y presiento que ella ha notado lo tirante de nuestra relación.
– Estoy segura que ella entenderá. No parecía importarle, si así lo hiciera entonces ya se habría quejado –la terquedad de la rubia estaba encendida.
Shikamaru resopló el humo de sus pulmones–. Soy el líder de escuadrón, Ino. Pretendo procurar el éxito de la misión sin inconvenientes. Luego tendremos tiempo para ver detalles de otros asuntos.
– ¿Otros asuntos? Que poca importancia le das a lo que yo siento…
Entonces se sintió acorralado por sus ojos, lamentando nuevamente la culposidad del malestar de su amiga–. No es eso, de verdad.
– Entonces ¿Qué es?
Una larga calada a su cigarro lo relajo. Salir del apuro era imperativo en ese momento, no era buena idea que tanto Karui como Choji presenciaran el malestar, que estaba seguro, llegaría.
Aun así, el peso de sus actitudes recaía en sus hombros, Ino tenía todo el derecho a estar cabreada con él. No la culpaba.
El camino más optimo que lo llevaría a ganar tiempo, era como siempre, hacerse el vago.
– Escucha Ino, este no es el momento para sentarnos hablar, no digo que no lo voy hacer en un futuro, pero ahora no es idóneo hacerlo –Shikamaru se pellizcaba el puente de la nariz. Ino arrugó su frente, molesta.
– Shikamaru, no soy estúpida, has actuado extraño últimamente, ya ni siquiera quieres pasar tiempo conmigo… solo dime qué es lo que pasa.
– Si tuviera que resumir las cosas de las me gustaría hablar tardaría una eternidad y no tengo ganas de hacerlo…es molesto.
Ino no escuchaba ninguna disculpa en su discurso, Shikamaru se estaba yendo por la tangente una vez más. Ella no lo permitiría.
Apagó la colilla del cigarro en el suelo. Suspiró largo, sacó todo el aire de sus pulmones para luego escuchar como el talón del pie de Ino se estrellaba con impaciencia en el suelo.
– Hazlo, te escucho –exigió ella.
– Me da pereza, sabes que nunca he sido un buen hablador… y, llevaría mucho tiempo… –trató nuevamente de convencerla que no era buen momento de sacar los trapos al sol.
– Tenemos todo el tiempo del mundo –hizo un ademán con las manos para que él se explayara. la pereza de Shikamaru era uno de los más terribles males que el ninja tenía en su haber, lo bueno era que con la insistencia de ella siempre sabía cómo ganarle.
Él chasqueó la lengua nuevamente y guardó ambas manos en los bolsillos. Tendría que hacer deliberadamente lo que ella pedía, tratando de bordear la razón principal que le asaltaba a la blonda sin tener que decir lo que ella tanto quería escuchar.
Esto debía acabar.
– Tiempo… ese fue el problema, desde el principio –sentenció él, le miro y esbozó una sonrisa burlona, pero parecía ligeramente decepcionado.
– ¿Como? ¿A qué te refieres…? –preguntó Ino procurando aparentar tranquilidad mientras mordía el interior de su labio inferior.
Y comenzó:
– Honestamente Ino, pasamos suficiente tiempo juntos. No me malinterpretes, no es que me arrepienta de hacerlo, sin embargo, gracias a eso, se ha creado una infinidad de problemas y malas interpretaciones; en nuestros padres, en nosotros, en Temari… y creo que en Sai también repercuten –su profunda voz se perdía entre tan enorme bosque–. Siento que fui, que soy y que tal vez seguiré siendo tu sombra…
– ¿Qué?... –preguntó en susurro.
– Es molesto tener que decir esto, de verdad –se llevó una mano y masajeó el cuero cabelludo–. Es un buen momento de separar nuestros caminos, ya no somos unos críos, somos adultos y como adultos tenemos otras necesidades. No puedo seguir influenciando tus decisiones, no puedes seguir pidiendo mi opinión en cuanto a cómo vivir tu vida.
Shikamaru no era capaz de mirarla, solo dirigía su vista a lo ancho del bosque, no quería tener esa conversación con Choji y Karui sobre ellos. Sabía que después de que terminara, Ino quedaría destrozada, con el ego por los suelos y no estaba dispuesto a dejar que nadie más la viera en ese estado. Es por eso que dudaba de hablar este tema en esta circunstancia. ¿Pero que más podía hacer si él mismo creo todo este conflicto?
Al ver que Ino no expulsaba ninguna palabra se atrevió a seguir.
– …Estamos en esa etapa, admitámoslo… necesitas tu propio espacio y si sigo junto a ti nunca te sentirás completamente segura…
Sus propias palabras lo hicieron afligirse. Un punzón se hizo más grande en el centro de su pecho, aun así, no debía retroceder, el grueso de la conversación ya había salido de la boca de su estómago por lo que sería innecesario echar pie atrás. Lo único que faltaba para evadirse, era tristemente, implantar en ella la duda; llevarla hacia otro punto lejos de su real razón jugando con su inestable mente.
Era muy cruel…
Pero necesitaba hacerlo…
Por ella…
'… Por mi…'
–…Necesitas madurar, tus indecisiones no pueden seguir por siempre. Yo ya no puedo interferir en ellas, es agotador tener que hacerlo.
Termino su largo discurso y aun así se sentía como la mierda. No le sorprendió ver a Ino con la cabeza agacha pareciendo sollozar, verla le rompió el alma, pero hay veces en que las mejores lecciones se aprenden no por razón si no que a la fuerza y, en el mundo shinobi, una ruptura amistosa no era un problema del que debiera ser preocupante.
Al menos así lo veía él.
Ino no lo podía creer ¿Qué estaba pasando realmente? ¿Ese era Shikamaru? porque cuando ella pensaba en que todo se podría solucionar solo con una disculpa él salía con algo tan indigno como querer separarse de ella.
¿Acaso ella había cometido alguna equivocación con él? ¿O es que Shikamaru se había aburrido de su compañía? Tantas preguntas que no tendrían respuestas tal vez nunca. Se sintió deplorable, enferma y lo peor de todo es que sentía la pronta soledad.
Algunas lágrimas se asomaron sin poder contenerlas, con una mano secó las que pudo y con la otra agarró firmemente de su falda. Shikamaru tenía ese poder sobre ella, siempre había sido de esa manera, él podía elogiarla, pero también llamaba su atención y la ubicaba cuando era necesario.
Es por eso que Ino lo quería y admiraba tanto. Tristemente para ella Shikamaru estaba en lo cierto; tenía una dependencia en él que hasta este punto no había interferido en nada su relación y jamás pensó en que sería un arma de doble filo.
¿Ahora que haría sin él?
'¿Qué voy hacer sin ti?…'
– Suena como un adiós… –sonrío triste Ino, ocultando más lagrimas amenazantes.
– Podrías tomarlo como uno…
De pronto se sintió ahogada, una quemazón en su pecho la hacía pensar que no entraba el aire a sus pulmones. Quería llorar y gritarle. Necesitaba llorar y gritarle, nada de esto tenía un sentido concreto.
Entonces y como una idea errónea, un nombre se agolpo en su cabeza…
'Temari…'
Ingenuamente culpo a Temari. En su mente perturbada no cabía otra razón más que esa. En todos era sabido que la rubia de Suna no simpatizaba con ella y por supuesto el sentimiento era mutuo. Cuando Temari pisaba Konoha, Shikamaru parecía olvidarse de todo aquel que tenía lazos con él, incluso ella misma y, cuando Temari se marchaba a Suna, volvía a aparecer la personalidad vaga y quejumbrosa de Shikamaru.
Respiró para calmarse y así poder continuar con su dialogo confuso. Aun no era capaz de mirarlo a la cara.
– Que egoísta eres… estas tomando la decisión tú solo…
– Es por el bien de ambos…
'Mientes… Es por Temari…'
Un beso nunca ha sido el fin del mundo y ciertamente jamás lo será, a estas alturas del forcejeo comunicativo a Ino lo que menos le molestaba era ese asunto. Sin embargo, la actitud poco comprometida de Shikamaru hacía reforzar la idea de que para él no importaba el trasfondo si es que tendría que explicar su sentir.
– ¡Querrás decir por tú bien! –el malestar retorna con plena fuerza. Ino estaba experimentando nuevamente los celos–, Para poder estar con Temari sin que mi sombra este detrás de ella.
El anuncio dejó descolocado a Shikamaru, nunca pensó que Temari pudiera estar en la resolución de Ino. Él simplemente no fue capaz de contestar algo convincente para ella.
– ¡Dime algo! ¿Desde cuándo me convertí en un estorbo para ti?
Alegó y esta vez sí que lo miró. Trató de disimular, pero la desilusión en su rostro era palpable. Lo estaba perdiendo, perdía a Shikamaru. Ahora estaba segura de ello.
– ¿De qué hablas…? –dijo avergonzándose de la situación. Shikamaru realmente no quería tener esa conversación.
– ¿Cuál es el maldito problema de seguir viéndonos? De que todo siga cual y como esta…
El chunin arrojó la colilla lejos, las cosas estaban saliendo más o menos como él lo había pensado. Ino se enfadaría y le gritaría un par de cosas, luego lo ignoraría y se alejaría de él.
Si, eso sería lo mejor. Cuando llegas a la pubertad es mejor alejar ciertas situaciones de las que crees no podrás controlar por cuenta propia. Ino se convertía en una excelente distracción visual, una kunoichi realmente sexy y sus instintos primitivos salían a flote por tal evidencia. La llegada de Sai solo hacía acrecentar los dotes de los que Ino estaba bien conformada ahora y siempre.
Besarla solo formaba parte de su imaginación, sin embargo, al hacerlo pudo sentir que sus labios eran tal cual siempre los imagino; suaves y envolventes. Entonces su mente le comenzó a jugar malas pasadas preguntándose si es que él podría llevarla a otros puntos y tal vez…
'No puedo…'
Solo le restaba fingir en que las cosas no eran tan serias como se escuchaban. Realmente Ino no se la estaba poniendo fácil. En este punto sería mejor hacerle entender de manera agresiva.
– Seguir juntos solo atraería más problemas en el entorno que ya nos quisieron arrastrar, te recuerdo que estuvieron a punto de casarnos y nos salvamos por los pelos –arrastro las palabras de mala gana–. Escucha Ino, no quiero interferir en tu vida más de lo que ya lo he hecho. No soy idiota, sé que has tenido algunas rencillas con Sai por mi culpa, eso no forma parte de lo que quiero para ti y para mí.
Shikamaru siempre había sido malo para expresarse, o tal vez era solo porque le daba pereza arrojarse a una conversación que sería problemáticamente un desperdicio. Sin embargo, aquí estaba hablando y explayando mucho de su sentir enmascarando su real necesidad de hacerle el amor a su mejor amiga.
– Debes pensar que soy un arrogante, pero es lo que siento… seguir así causara más problemas –necesitó repetir para él mismo–. Estaba bien cuando éramos niños, no obstante, las cosas cambian, evolucionan.
Las fuerzas de seguir forzando una amistad rota cada vez eran menores para Ino–. ¡Esto es una completa estupidez! te crees muy maduro… está bien si quieres romper esta amistad por tus motivos evoluciónales, está bien… solo que no te acerques más a mi –le dijo con la intención de tocar su orgullo.
– Ino… no quiero seguir esto, dejémoslo así…
El verdadero orgullo que se destruyó en ese momento fue el de Ino, Shikamaru era una persona completamente practica a la hora de herir con sus palabras, la desfachatez con la que pedía alejamiento la indignaba sobremanera…
Pero…
… Aun así, no podía permitir que esta conversación absurda siguiera el final que Shikamaru esperaba. Temari no podía ganar tan fácilmente.
'Todo esto es por culpa de esa Kunoichi ¿Por qué Shikamaru no pudo tener sus manos quietas? ¿Qué acaso no ve el daño que me hace?'
Yamanaka Ino no se rendía fácilmente aun cuando su enorme orgullo quedara por los suelos, todo valía la pena cuando se trataba de Shikamaru.
– Shikamaru… –sin poder evitarlo se acercó a él para ver si por última vez podía hacerlo entender que estaba equivocado–. Temari es nueva y bonita, Nunca han tenido una pelea y todo es perfecto ahora, pero…–insistía más cerca de él– ¿Te hace sentir como si fueras lo único que importa? ¿Te conoce tan bien como yo?
– Ino…
– …Pero en el interior sabes que nadie más se preocupara de ti como yo lo hago… eres mi amigo, el mejor de todos –Ino le tomó las manos y lo obligó a mirarla a los ojos–. Es absurdo querer alejarte de mí… no entiendo bien los motivos, pero te aseguro que estas equivocado…
– No puedo… –susurró él, más angustiado, si seguía cerca de ella su obsesión crecería y ambos podrían lastimarse.
Choji se encontraba detrás de unos arbustos acompañado de Karui, ninguno de los dos fue capaz de emitir sonido alguno. Estaban en estado de shock.
– Choji… ¿Estás seguro que entre esos dos no pasa nada fuera de la amistad…?
Choji se veía abatido ¿Qué estaba pasando con sus compañeros? La sensación de sentirse desplazo lo ahogaba ¿Por qué sentía que Shikamaru no le había mencionado todo lo que paso en su casa el día en que hablaron con sus padres? Algo escondían, algo grueso que ninguno se molestó en comentarle…
– ¿Choji? –le habló Karui para sacarlo de sus cavilaciones, lo consiguió.
– Estaba seguro… pero ahora… es casi como que dudara…
En su amable corazón no fue capaz de perdonarse por no haber visto esa situación a tiempo. Ver a Ino acongojada y a Shikamaru tan contrariado solo le dieron fuerzas para salir de su escondite y dirigirse donde sus camaradas para liberar tensión en ambos. Al verlo venir con la morena, Ino dio dos pasos atrás y Shikamaru fijo su vista hacia otro lado.
Aun con todo el sentimiento de sentirse alejado, Choji no permitiría que sus amigos se hicieran daño, no si él podía evitarlo.
Se estampó frente a ellos quienes apenas si lo miraron– ¿Sucede algo?
Shikamaru soltó un suspiro y echó sus manos a los bolsillos con actitud desganada–. Solo arreglábamos ciertos inconvenientes…
Ino no se refirió al tema.
– … Bien ¿Qué les párese si seguimos el camino? –propuso Karui un tanto nerviosa.
– Si, ya nos retrasamos mucho… –Shikamaru se percibía ajeno al entorno.
Fue Choji quien tomó el mando entonces–. ¿Les parece si esta ves avanzamos más rápido y así encontrar un lugar para descansar? –echó un vistazo al sol–. Con al menos cuatro horas más que avancemos estaremos bien.
Shikamaru dio su plan de estrategia, los otros asintieron menos Ino quien tenía la vista fija al frente. El shinobi se acercó a ella una vez que los otros emprendieron la marcha. Le tocó uno de sus hombros con amabilidad.
– Vamos Ino, tenemos una misión que cumplir, no podemos dejar que nuestros sentimientos se interpongan en el deber.
Repitió las sabias palabras de la Hokage. Ino respiró hondo y exhaló el aire. gesticuló con la cabeza dando a entender que estaba de acuerdo en seguir.
– Shika… perdona por lo de hace un momento… puedes hacer de tu vida lo que gustes.
Para Shikamaru fue un puñal en su pecho. Él no había asumido la culpa de lo que hizo, al contrario, muy estratégicamente dio vuelta la situación para desviar el punto a tratar.
Se sintió la peor basura de Konoha, estaba perdiendo a Ino, pero ganaría así la independencia de la misma. Ella y Sai podrían vivir un amor libre sin estar él como su sombra. Y por otro lado Temari dejaría de joder en cuanto a Ino se refería.
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La rauda segunda parte la hicieron en completo silencio. No se desviaron en conversaciones y rara vez se detenían a hidratarse, el tiempo apremia y ciertamente a ese paso estarían más prontos a su descanso nocturno.
Ino sin embargo utilizo todo el tiempo que pudo en tratar de pensar cosas que no le hicieran recordar el amargo sabor de boca que le dejo Shikamaru con esas palabras y actitudes tan ruines de parte de él. Ahora más que nunca consideraba que Temari encajaba en las decisiones tan absurdas de Shikamaru. No se lo perdonaría jamás.
Los únicos sonidos que escuchó Shikamaru fueron solo los ligeros golpes de sus pies chocar contra las ramas, el zumbido del viento en sus oídos y el susurro de las hojas al pasar. Con fuerza de voluntad desviaba la mirada para nunca encontrarse con los azules ojos de Ino, verlos sería simplemente el recordatorio de todo lo mal que estaba haciendo. Los asuntos del corazón no deberían formar parte de un ninja, solo conseguían bajar las defensas a cualquier misión de vida o muerte, Shikamaru agradeció en que justamente esta misión fuera sencilla, de lo contrario un kunai ya hubiera atravesado su contrariado cuerpo por prestarle atención a lo que no era importante para él.
¿O si lo era?
La amistad entre un hombre y una mujer era complicada por no decir molesta. Soltó un bufido resignado y miró el cielo, sería conveniente detener la marcha para armar un precario campamento y descansar por la noche. Sus tripas ya le gritaban lo hambriento que estaba. Llamó la atención de todos al estacionarse en una alta rama decidiendo que el sector era lo mejor que encontraría para poder descansar.
Entrada ya la tarde y antes que cayera el anochecer, se dispusieron a armar un campamento momentáneo. Cocinaron algunos de los víveres que cargaban. Shikamaru se preocupó de traer leña para el fuego mientras hacia el amague de una fogata. Choji fue al riachuelo y con paciencia heredada se hizo de algunos cuantos peses para luego limpiarlos y asarlos más tarde en la fogata. Ino y Karui pusieron hiervas varias en las pequeñas ollas que portaban para acompañar dichas proteínas que aseguraba Choji en brochetas artesanales.
Ino estaba visiblemente estable. Su semblante cambio considerablemente pasada unas horas por lo que decidió esconder cualquier congestión que tuviera referente al asunto.
– ¿Te sientes mejor de ánimo? –preguntó Karui a Ino mientras terminaban las ensaladas.
Ino la miró apretando sus labios en clara vergüenza–. Si, te pido disculpas si me desubique… generalmente no lo hago, pero… ya sabes…
– A mí no me digas nada, puedo entender que los hombres nos suelen sacar de quicio, lo importante es que unas cuantas palabras no te pueden agobiar una misión –dijo ella tomando el hombro de Ino con gentileza y sonriendo–. Luego, cuando terminen la cometida, tienes derecho a golpearlo en los bajos sin que él se pueda quejar.
El moreno rostro soltó una mueca malvada a lo que Ino solo pudo reír a carcajadas. Las risas de ambas resonaban por todo el valle, Shikamaru suspiró desganado con las orejas calientes; lo más probable es que estuvieran hablando de chicos.
Ino agradeció con la mirada a Karui, realmente necesitaba alejar pensamientos dañinos que no servían de nada.
– No seas tonta, Ino; no puedes demostrar que él tiene ese poder sobre ti. Lo mejor que puedes hacer es sonreír, recuerda que la mejor arma de una kunoichi es la templanza.
La templanza, que reconfortante se sentía al oír una verdad tan evidente frente a sus ojos. Este claramente no era el final de nada si es que ella no lo quería, por el momento dejaría en paz el odio con Shikamaru, ya estaba demasiado alejada de lo realmente importante en su oficio.
La blonda le regaló una mirada significativa– Tienes razón, odio ser tan sentimental cuando no debo serlo. Shikamaru me desorbito un poco, pero ya pasara…
– Recuerda; solo debes demostrar entereza, que nada de lo que él decida te afecte…
– ¿De que hablan? –se acercó Shikamaru arqueando una ceja.
– De ustedes, los hombres –dijo Karui muy orgullosa, Ino la miró con la boca abierta. Esa chica sí que tenía cojones.
– Tema no menor, sin embargo… –señalo con la cabeza en donde se encontraba Choji–. Su hombre tiene la comida servida, si no se apresuran nos comeremos todo… ya saben, como buenos machos…
Se giró y Karui le sacó la lengua junto con su dedo medio levantado, Ino se volvió a carcajear por la espontaneidad de la kunoichi. Que bien se sentía ahora, no se daría el gusto de demostrar aflicción ni por él ni por nadie.
'Ya verás, Shikamaru…'
Choji condimentaba los peces de primera, los Akimichi sabían bastante en lo culinario, claramente quería sorprender a su nueva conquista ocupando los finos ingredientes que siempre cargaba pero que casi nunca compartía.
Luego de asar los peses Karui lo elogio de buena gana comiendo más de uno. Choji solo reía acalorado rascándose su cabeza. Shikamaru ponía de vez en cuando los ojos en blanco cada que su amigo se trataba de engrandecer de acuerdo a su paladar. Ino miraba divertida.
El parloteo termino por darle un buen giro a lo agobiado que Ino y Shikamaru se sentían. Hablar de la guerra shinobi y los diferentes escenarios que cada uno vivió eran temas apasionantes para cada integrante.
Luego de comer y ya estando en evidente confianza, Karui se atrevió a sacar algo de su bolso de viaje.
– Lo saque de la oficina de la Hokage mientras ella no veía –confesó ante la mirada atónita de sus compañeros.
Traía una botella de sake, misma que venía de la reserva personal de Tsunade que en ese momento era casi seguro que echaba rayos sobre el personal de trabajo a su alrededor.
– Debe de estar haciendo un linchamiento público con los subordinados –declaró Shikamaru acercando su vaso a Karui quien repartía de manera generosa el licor–, Como sea, agradezco no estar allá en este momento.
– Ni que lo digas –extendía también el brazo Choji.
– Bueno, no es como que sospeche de nosotros… estamos en misión después de todo.
Dijo Ino alzando su cuenco de madera para que el líquido cayera también. Shikamaru la observaba, sonrío sutilmente al ver que ella se recuperaba de su conversación. Ino era una mujer fuerte después de todo. Aun así, le dio un cosquilleo en el estómago saber que ella lo dejaba sin pelear por él. Parecía ligeramente decepcionado. Muy contradictorio ¿No?
– Bueno pues, salud para Tsunade-Sama –levantó el brazo hacia el cielo Karui, los otros se echaron a reír.
Ino entre risas encontró la mirada de Shikamaru y bebió de su copa sin desviar los ojos, él tampoco fue capaz de apartar sus orgullosos ojos.
– ¡Woo! Esto está de miedo –confirmó Choji con su rostro arrugado después de dar el primer sorbo. Luego se bebió lo que le quedaba de un solo trago.
– Cuidado Choji, no creo imaginar que eres un buen bebedor –reía Karui.
– ¡Va! Esto no me hará nada, después de todo, nos criamos bajo este olor al ser testigos oculares de los malos comportamientos de nuestros padres ¿Me convidas un poco más? –extendió el vaso a la morena que sin basilar le sirvió otro poco.
– Eso suena divertido, cuéntame más –propuso la morena entretenida mientras se enfrascaban en una conversación insana sobre la evidencia de los hábitos del antiguo trio Ino-Shika-Cho.
Los otros dos shinobis aún se sostenían la mirada. Ino bebió de un trago el resto de sake al igual que Choji. Con su actitud dejaba en claro su propósito; esta noche quería borrarse. Karui no se hizo de rogar y vertió otro poco a disposición de la rubia.
Shikamaru odiaba que ella bebiera porque no sabía dejarlo al llegar a su límite, haciendo cosas osadas y gritándole a todo el mundo, no por nada tenía tantas enemigas a su corta edad.
Dio un largo trago también a su vaso y sintió como el líquido le quemaba lentamente la garganta, calentándole el estómago de manera rápida. También quería un poco más así que extendió igualmente para que le sirvieran otro corto. En estos momentos se dejó llevar por la irresponsabilidad de ser el comandante de esta misión y se soltó un poco sintiéndose en confianza con sus antiguos camaradas.
– ¿Qué es lo que más llamó tu atención de Konoha estos días? –preguntó una alegre Ino a su nueva compañera. Su papel de cotillas no le quedaba mal, esperaba escuchar uno que otro secreto de alguien o tal vez ¿Porque no? algún ninja que figurara como buen prospecto.
Karui lo medito un poco siendo observada por la curiosidad de todos –Mm… creo que fue Tenten… si, de seguro fue ella.
– ¿Tenten? –preguntó arqueando una ceja, Shikamaru– ¿Qué podría ser?
– Resulta que esa kunoichi es más perspicaz de lo que creen –dijo bebiendo el shot de golpe y soltando un gruñido de satisfacción– ¿Sabían que se quedó con el Bashōsen de Kinkaku?
Choji e Ino abrieron los ojos impresionados, Shikamaru ya estaba al tanto de ello.
– Ya les digo, esa mujer tiene los ovarios bien puestos –necesitó decir la morena.
– No lo sabía –confesó Ino quien no salía de su asombro–, Pero si no me equivoco, para poder hacer funcionar esa cosa necesitas un enorme chakra…
– Y ella lo tiene –respondió Shikamaru seguro–, Dudo que alguien más pudiera usar tal arma, claramente Tenten es de temer.
Choji le dio la razón pensando en quien más podría, hasta que una imagen se le vino a la cabeza–. Temari sería completamente capaz, después de todo el elemento viento es su fuerte, no olviden como mando a volar a Tenten en los exámenes chunin. Dios, eso sí que fue aterrador…
La sola mención de Temari le revolvió el estómago a Ino, bebió su licor de golpe llenando de nueva cuenta su diminuto vaso. Shikamaru hizo una mueca frustrada.
– ¿Temari? ¿La kunoichi de Suna? –se impresiono Karui.
– La misma –respondió Ino con una sonrisa ladina a Shikamaru.
– Esa mujer sí que es buena en sus ninjutsus, jamás había visto a una kunoichi mandar tan bien a su escuadrón, no por nada se le dio ese puesto en la guerra.
– Que te puedo decir… es como un hombre fortachón…–Ino seguía con su mueca desfigurada.
– Ino…–Shikamaru rodaba los ojos por el comentario, nada bueno podría salir de ahí si continuaban hablando de Temari.
– ¿Qué? ¿Es mentira? –cuestiono con sorna.
Choji se reía sin malas intenciones, su acalorado rostro dejaba en impresión lo bien que le sentaban las copas de sake.
– ¿Sabias… –comenzó a decir Akimichi a Karui–…que Temari es la pseudo novia de este hombre que ves aquí? –apuntalo a Shikamaru quien dejó escapar un sonoro resoplido siendo la burla de los presentes.
– Viejo, ya te dije que ella no es mi novia…
– Valla, Shikamaru, pero que bien te lanzas ¿he? Mira que fijarte en la princesa de la arena, hombre, tu sí que tienes bien clara las cosas –aseguró Karui ofreciéndole otro trago a Nara.
– Tal vez sea por interés…–afirmó Ino vengativa.
– Te equivocas –dijo Shikamaru en una clara batalla de miradas, Ino le dio el mejor de los desprecios bebiendo nuevamente–. De todas formas, creo que no deberíamos hablar de los que no están presentes, no nos rebajemos a eso –dijo con tranquilidad bajo la risa de los otros dos.
– Tienes razón…–reía Karui.
Ino no apartaba la mirada ceñuda, Shikamaru como siempre desviaba la conversación para salir airoso de cualquier evento que pudiera perjudicarle, a él o a Temari. Decidió que no le importaría por el momento y se dedicaría a pasarlo bien junto al sake.
Pasado un tiempo prudente de estar bebiendo era Choji quien ya no hablaba, gritaba y reía feliz; haciendo reír a sus amigos con sus vergonzosas historias pasadas.
Luego quiso salir a orinar invitando a Shikamaru a que lo acompañara, este aceptó la oferta y se perdieron en el bosque.
– Oye, Shikamaru…–llamó.
– ¿Mm? –se limitó a responder.
– ¿Qué pasa con Ino? –preguntó sin quitar la vista a lo que estaba haciendo para luego terminar.
– Viejo… Es Ino, sabes cómo se comporta por mínimas cosas –trató de resistirse en hablar.
– Shikamaru, eres mi mejor amigo, Ino también lo es. Ambos son muy importantes para mí, te pido por favor; sea lo que sea que esté pasando entre ustedes, que pienses bien en la manera en que estas llevando todo esto, sabes que tú puedes soportar más cosas que Ino. No le hagas daño –pidió esta vez con expresión de ruego.
Shikamaru chasqueó la lengua, entendía los sentimientos de Choji a la perfección.
– No te preocupes, estamos bien…–mintió para aliviar el semblante de su leal amigo.
– ¿Lo dices en serio? –pregunta relajando los músculos.
– Claro, para que te mentiría…
Choji trato de confiar como en múltiples ocasiones en Shikamaru, después de todo mentir no formaba parte en la personalidad de Nara…
Pero eso sí que era una mentira, Shikamaru podía ser muy astuto en su vida, incluso para personas que asegurarían conocerlo…
– ¡Genial! –le dice feliz dándole una palmadita en la espalda–, Entonces…
– ¿Qué?... –pregunta dudoso entrecerrando los ojos, presentía que Choji le saldría con un favor.
– ¿Podrías tu e Ino… dejarnos un momento a solas? –pregunta colorado por la vergüenza y por el trago.
– ¡Estás loco! –responde este. No solo era una mala idea, era una terrible idea. Sabía que no podía andar por ahí con Ino después del terrible desacuerdo en el cual habían quedado.
– Anda Shikamaru, hazlo por tu amigo… –rogó Choji abriendo sus brazos –. Solo será un rato, además les serviría a ustedes para arreglarse de lo que paso antes…
– Sabía que andabas de cotillas con Karui… –acusó fastidiado.
– Bueno es que… me pareció raro tu comportamiento y pues… decidimos dejarlos solos para que pudieran hablar.
La mirada de Shikamaru denotaba un dejo de querer hacer su Kage-Kubishibari no Jutsu con su amigo. Al final solo prendió un cigarro y hecho el humo a la nada con pesadez.
– Bueno, ya no importa…
– ¿Entonces?… hazlo por mi… creo tener una posibilidad con Karui… al parecer le agrado y…
Shikamaru levantó la palma de su mano entre ellos, no quería escuchar más. Choji estaba demasiado entusiasmado para arruinar su júbilo.
– Está bien –se resignó–, Pero si Ino no quiere, no puedo hacer más.
Ambos pensaron en alguna manera sutil de alejar a Ino de la compañía para el acometido de Choji. Luego volvieron a la fogata y encontraron a las chicas bebiendo muy risueñas. Nara expulso aire de sus pulmones, se sentó junto a Ino y bebió otro poco. De frente estaba Choji quien no le quitaba la mirada, con fastidio Shikamaru rezongaba bajo su vaso. Si tan solo Choji supiera lo que le estaba requiriendo; si tan solo supiera lo delicado de la situación, no pediría tal desfachatez.
Suspiró abandonando todo intento por alejar a Ino, se sintió nervioso, no sabía la reacción que ella tendría, pero ciertamente tenía solo dos opciones; o era rechazado de golpe o la rubia vería la oportunidad de seguir con la posibilidad de hacerlo cambiar de opinión en cuanto a su amistad.
Esperó paciente a que las chicas hicieran una brecha en su conversación para poder participar en ella, todo esto bajo la inquietante mirada de Choji que bebía cada vez con más prisa.
Luego de un rato y tratando de llamar la atención de las féminas, Shikamaru logró cambiar palabras vacías con Ino. Llegó el turno de Choji para llamar la atención de Karui y así dejar camino libre a Nara para que invitara a pasear a Ino lejos de ahí.
– Ino… –llamó suavemente a lo que ella giró a verle– ¿Te parece si caminamos un rato…? –dijo rascándose la nuca y maldiciendo por lo bajo.
– ¡No! –respondió seca. Él quedó sorprendido, indudablemente Ino volvía a ser la misma.
– Pero…
– Pero nada Shikamaru, dijiste que me alejara de ti, eso pienso hacer entonces –le hizo un desprecio de niña, ahora ella mandaría el asunto. Ino no pudo más que reír al saberse superior esta vez.
Para Shikamaru las cosas se complicaban y eso quería decir; problemático. Pensó rápidamente en una propuesta que ella no pudiera rechazar. Así que se le ocurrió contarle muy escuetamente lo que Choji quería. Sabía que Ino no se podría negar, ella también deseaba ver a Akimichi feliz, sin estorbar.
– Bueno, no lo hagas por mí, pero…
Señaló con la cabeza a la pareja que reía muy entusiastamente. La rubia observó a Choji y se veía feliz; dudó un minuto, sabiendo que si aceptaba tendría que marcharse con Nara y probablemente seguiría la discusión. Sin ánimos de estorbar a los recientes amigos, decidió entonces que lo acompañaría al bosque.
– Esta bien, pero no te acerques a mi –susurró para no llamar la atención, expresándose de manera altanera y orgullosa tal como era la mayoría de las veces.
Shikamaru suspiró agobiado. Choji le debería el alma después de esto.
– Vamos a caminar por allí, estaremos cerca así que cualquier cosa nos pegan un grito y llegamos…
Llamó Ino que se paraba tambaleándose y afirmándose de Shikamaru quien la seguía con semblante de hastío. La acometida de la rubia estaba dando resultados exitosos.
– Pero... ¿Estas segura? –preguntó Karui teniendo sus dudas.
Shikamaru puso los ojos en blanco– Tranquila, no me la voy a comer…
– Oh, sé que no lo harás, te falta suerte para eso –le guiño el ojo a Shikamaru quien enrojeció mitad por el alcohol y mitad por la suelta boca de Karui.
Ino dejó escapar una risotada poco agradable y se aprovechó para engancharse a molestar a Nara– Descuida, Shikamaru es torpe y muy lento para esas cosas, pero aun así es alguien en quien se puede confiar.
– Si, si, lo que digan –arrastró las palabras Shikamaru, miró a Choji con ganas de matarlo, el otro solo humillo su cabeza haciéndose el desentendido. 'Me debes la vida, viejo…'
– Déjalos, es bueno que conversen sus asuntos –excusó Choji tomando la mano de la morena.
El pelinegro chasqueó la lengua y caminó junto a Ino. Una vez ya más alejados de sus amigos, la rubia aceleró el paso para tratar de dejarle lejos.
Shikamaru se atosigaba ya con cualquier acción que sus compañeros hiciesen, le entraban ganas tremendas de dejar la misión inconclusa pese a su obligación con la misma. Ino ya se estaba pasando de los límites, si bien era consciente de que ella no discernía con calma sus palabras, no pensó en que su comportamiento le traería tanto fatigo.
Abrumado, encendió un cigarro y exhaló el humo con desazón, observó los pasos de Ino y cuando está llevaba más menos tres metros lejos de él, cayó al suelo efecto de la poca tolerancia al alcohol. El moreno soltó una carcajada y fue en su ayuda, se inclinó para agarrarla del brazo, pero cuando lo hizo fue Ino quien apartó bruscamente humillando la cabeza entre sus hombros.
– ¡No me toques! –alzó la voz con un nudo en su garganta. Shikamaru aun en cuclillas la miró, su quijada se endureció junto con su ceño que cada vez se arrugaba más.
– Basta Ino. Acéptalo, no es el fin del mundo –dijo ya sobrepasado por todo–. Compórtate como una mujer, ya no eres una niña.
Quería seguir, pero enmudeció al ver una cristalina lágrima recorrer la mejilla de ella. Ino se incorporó entonces y siguió su camino en silencio, él no demoró en seguirle los pasos.
– ¡Déjame, no me sigas! –exigió ella girando en sus pies para verle de frente, su semblante estaba rígido, de verdad no quería verlo, pero tenía que ahuyentarlo y la mejor manera era dando la cara.
– Escucha, llevemos esto de la mejor manera posible. Estamos aquí para ayudar a Choji, después puedes seguir con tu molestia –propuso Shikamaru.
Ino frenó su andar ante un enorme tronco de árbol. Lo atisbó asombrada de sus proporciones. Shikamaru estaba atrás de ella. Parecía que Ino lo ignoraba, la rubia se acercó al tronco del árbol y posó una mano en él, siempre dando la espalda al shinobi.
– Sabes Shikamaru… de verdad no te comprendo –su voz era más tranquila –, Me gustaría saber tus reales sentimientos, no interpongas a nuestros padres ni a Sai… y tampoco a Temari. Has evadido el hecho de que me besaste…
Él quedó estupefacto, la sorpresa de la confrontación lo dejo sin habla, sabía que tendría que dar explicaciones tarde o temprano, pero no se imaginó que ella traería a colación el tema. Empuñó su mano libre y con la otra apretó el cigarro que no dejaba de humear.
– No soy tonta, tú mismo lo dijiste, ya no soy una niña. Por lo tanto, merezco la verdad –dijo volteándose con tono descortés, sus ojos se encontraron bajo la radiante luna que alumbraba sus rostros avergonzados– ¡Dímelo!
Exigió haciendo que él se tensara.
– ¡Ya dímelo! –levantó la voz.
Dio una larga calada del cigarro, vio a su costado tratando de evitar la intensa mirada que se posaba cada vez más en él. Tendría que hacerlo, tendría que decirlo, ahora era cuando todo se terminaría de quebrar.
Adiós a su amistad…
Adiós…
Se tocó el arete con su mano libre y tironeo de su lóbulo para tratar de calmar sus emociones y hablar sin que el contenido de lo que quería decir no sonara tan serio como lo que de verdad era.
– Esta bien ¿Quieres que sea sincero?... siento cosas por ti, sentimientos incomodos, perturbadores… ¡Me gustas! no dejo de mirarte, de pensar en…ti. Sé que es irracional dado nuestra basta amistad, sé también que es lo mas absurdo que pudieras escuchar en estos días. Entiendo que mi comportamiento te sobrepase, pero no sé cómo lidiar con esto, es algo que pasa mis niveles de racionalidad… No tengo intensiones de arrastrarte a algo tan… sucio. Es por eso que quiero alejarte de mí…
'Para salvarte… de mi…'
'Para salvarme… de ti…'
Respondió de pronto. Su mano con el cigarrillo temblaba, todo él estaba hecho nervios, aun no fijaba su vista en ella, pero presentía que estaba igual o peor que él.
El silencio ciertamente otorgaba.
–... Mis intenciones no son tan buenas como parecen –continuó sin poder evitarlo– Entiéndelo, a mí también me cuesta alejarte, también me cuesta aceptarlo. Esto no tiene nada que ver con Temari o Sai… si fuera más honesto; esto es algo completamente físico… perdóname, pero estoy tratando de ser lo más honesto que he sido en toda mi vida. Sé que esto es incómodo… pero es la verdad…
En un acto de valentía la miró, se encontró a Ino abismada con la boca semiabierta, ella se tomó las manos nerviosa y no fue capaz de sostenerle la mirada por más tiempo. A Shikamaru el alcohol le había dado la valentía que hasta el momento no había tenido, ahora solo quedaba esperar.
Largos minutos pasaron sin que dijeran una sola palabra, el cigarro se había consumido ya, lo que provocó que él nerviosamente encendiera otro.
– Dime algo… por favor…–pidió lo más claro posible– Grítame, golpéame o tan solo mírame a los ojos…–Shikamaru intentó ahogar una sonrisa.
Ino tenía un enredo en su cabeza ¿Se estaba burlando de ella?
…
¿Lo hacía?
'NO. Es verdad, él dice la verdad…'
¿Cómo reaccionar a esa pseudo confesión?
Es posible que la energía de Shikamaru le disparara esa clase de atracción sexual que ella desconocía, las palabras de él la tocaban en unos niveles instintivos de los que ni ella misma tenía conciencia.
La sensualidad del tono de voz tan desganado de Shikamaru despertaba respuestas de atracción que están muy ocultan en su inconsciente, patrones de pensamientos no consientes, esos eran los reales arquetipos que Ino se esforzaba tanto en ocultar, después de todo ya sabía el resultado de ese beso en su habitación.
Que difícil era admitir una atracción mutua por lo demás muy escondida en su mente. Debía admitir que en este preciso momento sentía una chispa que vibraba en su interior, como si siempre hubiera querido escuchar esa voz clamando su necesidad de ella. Ahora más que nunca sentía la necesidad de tocarlo, olerlo, dejarse llevar por él, por la situación, por el momento…
Era menester.
'Su última oportunidad…'
– Shika… –dijo en un suspiro entrecortado, un suspiro ahogado, un suspiro con toda la sensualidad del mundo.
Shikamaru la mira significativamente esperando el resultado de tan emotivo sentimiento.
– Bésame…–pidió sin más, ella.
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CONTINUARA…
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N/A:
Hola! ¿Como están mis querubines? Yo feliz, agradezco tanto amor en sus reviews, espero la historia siga siendo de su agrado y que me dejen una marquita en sus comentarios para saber si seguir con este proyecto que viene del corazón 3
+ DAngel7: Shikamaru es un genio pero como todos no tiene puntos fuertes en tacto con Ino XD
Gracias, gracias, gracias a todos los que se tomaron un minutito de su tiempo en hacerme feliz!
Un besote a todos!
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Naruto (C) Masashi Kishimoto, Shueisha, Shonen Jump, Pierrot
