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LOVE HURT

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Hay momentos en la vida en que te disocias;

es como si hubieras abandonado tu cuerpo

y pudieras ver lo que pasa de lejos.

Los expertos lo llaman trauma: algo que te marca para siempre,

que no te dejara vivir tranquilo…

Porque sabes que hagas lo que hagas, nunca te abandonara…

Los errores que comenzamos a cometer con Ino,

serian difíciles de olvidar…

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Misión 07: Un Paso a la Vez


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Shikamaru maneja las estadísticas mejor que nadie. Comprende que una relación que va más allá de un simple afer, es un peligro para la verdadera amistad. Si sentir el verdadero placer de llevarlo a cabo significaba abandonarse momentáneamente, entonces, correría el riesgo.

Para sortear ese nefasto final solo debía tener en consideración lo fundamental para no caer en el error:

Primero, debían dejar claro de antemano que es lo que esperaban de tal relación, para no dar lugar a expectativas irreales que pudieran acabar hiriendo a alguno de los dos. Sin proyecciones futuras.

Segundo, priorizar la amistad a las relaciones íntimas si esto último puede acarrear consecuencias negativas para ambos.

Tener en clara contemplación esos dos aspectos evitará una catástrofe directamente emocional y fraternal, un quiebre inminente.

Uno de los principales inconvenientes de su relación actual, precisamente, es que sin ser consientes, pudieran estar abandonando el terreno de la hermandad, por una amistad potencialmente toxica. Por tanto, deben ir con cuidado e intentar, en lo posible, de hacer bien las cosas.

Aun con toda la información que Shikamaru pretendiera manejar sus propios propósitos, se le estaba arrancando un detalle fundamental entre la delgada línea de su acometida; el pormenor llamado Ino.

¿Cómo contener las manos si ya te acercaste suficiente a lo que habías anhelado?

Los sonidos que salían de la apretujada boca de Ino, lo orillaban a saltarse cualquier protocolo que él quisiera entablar para esta apasionada relación de un día.

Un beso que fue iniciado sin ceremonias se seguía prolongando relativamente cerca del campamento que acababan de dejar. Apenas si habían caminado un par de metros cuando Shikamaru empujó a Ino en sus brazos para susurrar un par de cosas antes de allanar su boca.

Ino había reído durante el beso contagiando a Shikamaru que caminaba de espaldas mientras la abrazaba en la oscuridad de la noche.

– Eres una niña muy celosa –se burló Shikamaru de Ino por llamar su atención cuando él reía con Karui.

Ella levantó una ceja incrédula– ¿Me vas a castigar?

– No lo sé –habló pegado a sus labios– ¿Debería?

– Tal vez…

Comentó alejándose con una sonrisa juguetona adornando sus rasgos mientras miraba a Shikamaru. Resurgió lentamente, dejando a la pareja mirarse uno al otro con apenas un pie de espacio entre ellos. Cuando se detuvo, colocó su flequillo habitual detrás de la oreja, reveló su ojo izquierdo y fijó a Shikamaru con toda la intensidad de su asombrosa mirada azul nocturna.

Shikamaru sintió el frio aliento jugar contra su piel. Miró los labios llenos y bien formados de Ino acercándose sin preámbulos, uniendo nuevamente su boca en la de ella. Empujó su lengua dentro para dar pie a otro beso sin la necesidad de hacerlo ni autoritario, ni sofocante.

Ino levantó las manos para acunarlas en el cuello del hombre, presionando su boca aun con más pasión, incapaz de ocultar la intensidad febril de sus acciones. Un jadeo escapó de su boca denotando agradablemente contra su compañero. Ella trató en lo posible de no dejar escapar uno que otro escalofrió por cada toque que recibía. Los temblores se hacían presente desde que comenzó su desvirtuada relación.

Se liberaron por unos instantes tomado un puñado de respiraciones antes de lanzarse a un nuevo beso. Las manos de Shikamaru se engancharon en la delgada cintura, presionando suave pero intensamente mientras su lengua giraba en la otra lengua.

Shikamaru besaba como si hubiera roto muchos corazones antes. Sus fugaces intercambios de saliva con otras mujeres le dieron la solución de como besar correctamente sin morir en el intento.

Temari le enseño dos o tres cosas sobre como complacer. Ella lo instruyó en el arte amatorio de múltiples formas; muchas convencionales, sin embargo, otras poco ortodoxas se sumaban también a su conocimiento. La sensualidad que despertó en él fue intensa, la magnitud de Temari en ocasiones fue más de lo que Shikamaru podía soportar, siendo subyugado siempre por la fogosidad de la rubia de Suna.

Someterse a Temari nunca le resultó perturbador para su apacible personalidad, hacerlo era la única manera de tenerla con seguridad un par de veces. La princesa de la arena irradiaba ese toque de sensualidad con madurez que cautivaba a los demás y, conociendo ese atributo, poco y nada le costó atraer la atención vaga de Shikamaru. Una vez que él comprobó el alcance de esa naturaleza domadora no fue de extrañar que finalmente se perdiera en el vaivén de sus caderas. Anhelando un contacto eterno el cual ella jamás permitió.

Gruñó en frustración dentro de la boca de Ino. Recordar a Temari cuando tenía una aventura ajena era patético, al final terminaba buscándola en otras mujeres y eso solo lo hacía sentirse miserable.

Sacudiendo su mente en el instante, abrió los ojos dentro del beso para contemplar a Ino muy de cerca siendo besado por ella. Cerró nuevamente los ojos ya más compuesto al ver a su nueva amante.

Ino resultaba ser muy voluble, se excitaba con facilidad, Shikamaru se preguntó si se debía a sus caricias o es que el cuerpo de Ino realmente era demasiado sensible. Otra ola de recelo sacudió su mente; Sai tenía jurisdicción en la blonda, más de lo que él pudiera imaginar en su apática forma de ser.

Shikamaru no quería destrozar los sentimientos de nadie, mucho menos de Ino, aun así, no opuso resistencia al encuentro de sus labios ni de sus cuerpos. Una parte de él siempre odiará el hecho de no resistir un comportamiento inmaduro y llevar a Ino a lo que seguramente sería un desastre emocional. La otra parte de su ser, le daba palmaditas en su espalda asegurando que cada quien toma sus propios caminos en esta vida.

Era indudable que después del primer encuentro los siguientes caerían sin tanta contemplación. Después de todo, Shikamaru creía que el sexo casual poco tenía que ver con romanticismo, por lo menos no el que él pretendía explorar con Ino. Caer en las mentiras de tu mente no siempre es evitable.

'¿Por qué todos parecen tan enamorados después de la guerra?'

Pensó. Envidiaba las almas que podían amar libremente, Temari no quería ser amada de esa manera, lo dejó muy en claro cuando Shikamaru demostró una atracción más allá de un simple orgasmo en una noche tumultuosa. Ella siempre priorizó su familia y el éxito enorme con el que se le consideraba una de las mejores kunoichi, el mayor orgullo femenino de Suna y toda su generación. Gaara y Kankuro nunca pudieron evitar que Temari soltara los lazos y se ocupara de su propio futuro en pareja, el amor incondicional de la rubia hacía ellos se levantaría como un muro delante de quien quisiera intentar amarla libremente.

Él no podía culparla por eso.

El amor duele…

Dolía en el sencillo corazón de Shikamaru cuando supo que por más que intentara destruir ese muro de Temari, más indestructible lo hacía.

Pero Shikamaru comprendía eso y lo aceptaba como dos individuos con diferentes puntos de vista. De cierta manera absorbió mucho de las actitudes de un amor tan visceral como el de Temari.

Acercó más a Ino contra un árbol y ella en respuesta le regaló un sonido satisfactorio. Se separaron del beso para contemplarse, ella le sonrió como un felino viendo su presa, él se dejó seducir por los azules ojos una vez más.

Ino comenzó un ligero camino de besos por la mandíbula de su amigo, hasta internarse junto a su oreja y tomar su lóbulo con la lengua para tironear el arete del hombre. Él suspiró agradecido de salir de tan tortuosos pensamientos. La mujer abrió el chaleco táctico del nin, para deshacerse arrojándolo y olvidándolo en alguna parte del suelo. Se dio el permiso de arrastrar sus largos y delgados dedos dentro de la camiseta negra por sobre la maya de rejillas que cubría el torso de Shikamaru, haciendo un puchero por no conseguir tocar la piel del hombre.

Shikamaru rió por el gesto infantil– Bueno, eso es un claro recordatorio de que estamos en una misión y no en un lugar de placer.

– ¿Un lugar de placer? Querido, puedo hacer de cualquier lugar un placer –susurró Ino atrayendo la boca de Shikamaru y dando un tirón en su labio inferior con sus dientes–. Incluso en este maldito bosque…

– Siempre has sido buena para improvisar –se lamió el labio, apartando el dolor de la mordida sexy de la mujer.

– Ya sabes, me adapto rápido…

– Ciertamente te adaptaste rápido al ritmo –se mofó con superioridad recibiendo un puñetazo de Ino en el estómago–. Lo siento, lo siento –levantó sus manos arrestado–, Solo quería que te rieras un poco antes de nuestra intensidad.

Ino arqueó una ceja vanidosa, la arrogancia brotaba de su piel pulida– ¿Nuestra intensidad? Eso suena como algo que quiero próximamente.

Se arrojó nuevamente a los labios del hombre sin evitarlo, los besos que recibía de él hacían flotar su mente y cuerpo, la adicción era inevitable cuando Shikamaru ocupaba tan bien su lengua, se preguntó cómo se sentiría en su cuerpo y en su…

Los pensamientos se disiparon rápidamente pues las manos masculinas ingresaron bajo su top lila buscando sus pequeños montes erguidos bajo su brasier. Cuando los encontró, enroscó sus dedos pulgar e índice y los giró tortuosamente lentos, Ino jadeó en la boca de Shikamaru y se aferró al fornido torso de él.

– Dios… necesitas avisarme cuando hagas esas cosas –dijo respirando desprolijamente, él seguía jugando con sus pezones.

– Absurdo, esas cosas no se anticipan, perdería completamente el efecto sorpresa.

Ella estuvo de acuerdo, pero sus últimos acercamientos con Sai la hacían indiscutiblemente saber cuál era la siguiente manera en que él la tocaría, lo que tampoco era malo, solo predecible. Aun así, a ella siempre le gustaba saber.

– Solo cállate –dijo en un murmullo aplacado en una risa mutua.

En un acto completamente sensual, Shikamaru llevó dos de sus propios dedos hacía la boca femenina ante la expectación de Ino– Bien cariño, ahora abre la boca para mí –ordenó totalmente lascivo.

Las extremidades de Ino la hicieron sentir que estaba completamente hecha de agua, sintió un río entre sus piernas cuando lamió los dedos masculinos ante la sonrisa malvada de Shikamaru. Su personalidad cambiaba tras cada toque, Ino comprobó los dotes seductores que su mejor amigo había aprendido, sentir que se quemaba por dentro no resultó tan descabellado.

Los dedos viajaron con lentitud al salir de su boca, arrastrando el labio inferior seductoramente hacia abajo. Shikamaru sonrió complacido. Con su brazo libre tomó una pierna de la mujer y la enredó en su cintura, aplastando a Ino contra el tronco de un árbol al azar. Ella lo miró con impaciencia mordiéndose el labio al saber cuál sería el siguiente paso, no podía soportarlo más, quería ser tocada por él.

Los dos pares de ojos se encontraron bajo la oscuridad de la noche, ambos parecían mas oscuros que nunca, no necesariamente por la falta de obvia luz. Tantos años mirándose a la cara y sin embargo la nueva sensación de sus ojos les demostraba que nunca vieron más allá de sus sentidos.

La oscura mirada de Shikamaru le contaba una historia enteramente de pasión, una convicción segadora de lo irreal del momento, un permiso consensuado del cual no esperaría respuestas. Ella ya estaba seducida, no opondría resistencia alguna de lo que él quisiera hacer.

La masculina mano bajo por el costado libre de Ino, los dedos humedecidos encontraron las delgadas bragas que fueron tocadas por sobre la femineidad de su portadora. Jugaron un momento por sobre la tela para estimular así su sexualidad que no tardo en arrojar fluidos espontáneos. Shikamaru exhaló con peso abrumado. Se abrió paso corriendo la tela hacia un lado para un contacto enteramente explicito por la zona más íntima de Ino, logrando que el cuerpo de ella diera un intenso espasmo al ser ultrajado suavemente a lo largo de su abertura.

Ino jadeó libremente en el bosque, Shikamaru tapó la boca de la mujer con la suya propia– Shh, no queremos ser sorprendidos ¿Verdad?

Los ojos de Ino se levantaron al cielo extasiados escuchando el susurró sensual en la boca de Shikamaru, asintió como pudo, disminuyendo con cansancio sus gemidos resonantes y calentando así el ambiente que los rodeaba.

Los ásperos dedos de Shikamaru viajaban por toda la extensión de la rubia amiga, sus propios líquidos íntimos hacían el viaje más resbaladizo de lo que él imagino. El pequeño bulto que salió a flote del coño de Ino le dijo a Shikamaru que la excitación era real y tangible, acarició el clítoris en círculos deliciosamente exasperantes para la mujer que se contorsiono debilitada y derrotada ante él.

'Maldito Shikamaru ¿Cómo puede ser tan bueno para esto y mantener la calma que yo no puedo controlar en mí?'

Las caderas masculinas por acto reflejo golpearon la abierta entrepierna de Ino. Shikamaru resopló contenidamente su frustración de querer entrar ahora ya– ¡Oh, cariño! ¡Estas tan mojada!

Ino se aferró a los firmes hombros antes de que su única rodilla que la mantenía firme se doblara por las palabras de él.

Sai jamás le habló así. Sai jamás la tocó con tanta seguridad.

Así es como comienza a quebrarse la imagen del hombre perfecto que las mujeres suelen confundir gracias a su aspecto, ignorando todo lo demás que pudiera estar brillando a su alrededor…

Ambos cuerpos se mecían agarrando un ritmo constante, amortiguando jadeos mutuos uno sobre otro en cada boca delirante. Shikamaru tomó el pequeño bulto femenino y lo masajeó con avidez llevando a Ino a un punto culmine de sus sensaciones.

– Shi-ka… –jadeó inconsciente cuando soltó la boca del hombre y apegó su nuca en el tronco del árbol. Sus ojos estaban apretados fuertemente.

La desconexión momentánea del mundo repercutió en su delicado cuerpo, convulsionando con fuerza entre el árbol y el hombre. Shikamaru la afirmó con fuerza para no dejarla caer, no le quedó otra opción que tapar los labios femeninos con su mano libre para que la proximidad al campamento no fuera un impedimento en la saciedad del orgasmo femenino. Estarían en problemas si Choji o Karui escuchaba tales pruebas de afecto entre dos buenos amigos.

Ino ahogó todo su clímax en la palma masculina, arremolinándose aun entre las caderas de Shikamaru. Sus parpados se habían aflojado y abría lentamente las pupilas para deleitarse con el rostro de quien añoraba salvajemente. Aun no podía decir una palabra decente, sus respiraciones volvían a la normalidad con eterna lentitud.

Si, fue hermoso y si, ella se vio hermosa. La expresión de Ino era casi tal cual Shikamaru se la pudo haber imaginado. Sus azules ojos humillados fueron, sin duda alguna, el mejor disfrute de ver. Sus dulces gemidos aun repercutían en sus tímpanos sedientos de escuchar más melodías.

Definitivamente su primer orgasmo seria significativo en su historia llena de inconsistencia.

Se besaron con mayor autocontrol, Ino se bajó lánguidamente de su sostenedor rozando el erecto miembro entre los pantalones de su compañero. Audazmente tomó la virilidad de Shikamaru y la masajeó por sobre el pantalón mientras lo miraba con ojos humedecidos por su monumental corrida en la mano del hombre.

¿En cuántas mujeres ha visto esos mismos ojos seducidos después de ser folladas?

Muchas. Eso era una realidad.

En el abismo de mujeres que habían compartido un pedazo de noche con él, aprendió que esa mirada demostraba una arrogante gratitud sin palabras. Muchas veces las vio en Temari, aunque nunca supiera si con eso bastaba para marcar su corazón.

Un movimiento de su actual pareja lo sacó de sus cavilaciones. Observó a Ino que lo miraba fijamente mientras su cuerpo se deslizaba por el tronco del árbol hacia abajo. Tenía la verga agarrada aun en su mano y su acometida era clara, necesitaba degustar otras partes de él. Mientras bajaba, tomó la cremallera del pantalón con la intención de empujarlo a la misma locura que ella fue absorbida.

Shikamaru gruñó en el momento en que sintió las frías manos femeninas en su pelvis ya expuesta. Tragó duro sin poder evitar mecerse en la mano de la kunoichi. Cogió las juguetonas muñecas para frenar a Ino en su trabajo, la blonda lo miró sorprendida por la presión que ejercía en ella; arrugó su entrecejo con clara pesadez.

Shikamaru la arrastró a ponerse de pie, ella protestó en el mismo momento sacando una risa de parte de él–. No tienes que hacerlo para mí –dijo con todo el dolor de su miembro apretado y doloroso.

Ino se contrajo molesta–. No puedes decirme lo que puedo hacer –desafió ella– ¿Cuál es problema? ¿O es que te avergüenzas de tus atributos? –trata de atraer simpatía para deslizarlo a aceptar.

Shikamaru se carcajea con humor–. No tengo nada de que sentirme avergonzado. Tengo todas mis cosas en su lugar.

Ino desliza su lengua por sus labios, su mente le juega a la idea de la expectante posibilidad de cumplir uno más de sus caprichos. Ve a Shikamaru dudar un poco al ser tocado nuevamente por su mano en la entrepierna y a ella le gusta pensar en que podría ver un orgasmo contenido en la cara del hombre que ambicionaba.

– Déjame hacerlo –empuja ella con sensualidad en un juego del tira y afloja–, Soy buena en esto… –dice con toda la convicción que alguna vez puso para algo que se negaba a dejar–. Te va a encantar.

Shikamaru la observaba, él sabe que no miente, sus ojos se lo dicen en un seductor encuentro. La idea de deslizar su extensión en la boca de Ino le provocaba una satisfacción genuina, aun si no quisiera romper la garantía de quitarle la virginidad a Ino en el bosque siempre había otros caminos para complacer su sexo sin compromiso.

¿Cuántas veces Ino ha tenido que complacer a Sai de esta manera? El pensamiento derrumba caretas que él quisiera olvidar para no caer en la amista toxica, aun así, no puede evitarlo.

Ino comienza un beso ensordecedor alrededor de su boca reseca, dejarse llevar y ser reducido por el acto no le cuesta nada de trabajo. Ella continua con su juego de manos y Shikamaru solo puede sentir el deseo crecer en su interior. Tener que interrumpir una sensación tan placentera no era su mejor jugada, pero ciertamente podía vivir con ello.

Con la cordura que lo caracterizaba, agarró nuevamente las muñecas de Ino para frenar su andar. Para despedirse de la satisfacción, hundió su lengua en la boca de su compañera y dio paso a un beso digno de avergonzar a la pareja más caliente de Konoha. Arrastró una de sus manos por la nuca enredando sus dedos en el brillante cabello rubio, profundizando su lengua para sofocar con más intensidad a Ino.

Abandonar su falsa integridad tampoco le costaba trabajo, ser un ninja te dota de las mejores y peores cualidades a la vista de quienes te conocen y aun así no saben nada de ti. Rió con sorna mientras besaba a Ino. Sai realmente era afortunado en conseguirla solo para él, sin embargo, Shikamaru experimentó la satisfacción de robarle algo de ella que el pálido hombre jamás podrá recuperar.

Al final del día, el sentido del amor se puede desvanecer como un simple atardecer si sabes cómo arruinar la vida de los demás y aun así validar tu propia convicción.

Convertirse en el villano, a pesar de siempre guardar una apariencia desobligada, le daba el crédito a Shikamaru de ser un completo egoísta mientras se abandonaba a sí mismo en el proceso.

Suavizó el agarre en la mujer dejando un último beso casto en sus labios, se deslizó a un lado buscando su olvidado chaleco para encontrarse con su anhelada cajetilla de cigarrillos, necesitaba humear un cilindro para relajar su angustiado cuerpo.

Ino se llevó una mano a sus rojizos labios amortiguando un suspiro, se sentía estúpida y en completa desventaja ante Shikamaru. En general, cualquier chico hubiera recibido su invitación sin pensarlo, de hecho, siempre que ella agitara sus pestañas lograba someterlos bajo sus encantos.

Todos los hombres alguna vez tenían que caer, Sai era prueba fehaciente de que sus constantes intentos dieron frutos. Y, aunque fue un proceso tortuoso y agotador, le dieron la razón de que cualquier hombre, incluso un ANBU Raíz podía caer. Domarlos y moldearlos a su medida fue muy fácil y en ocasiones, encantador. Con Sai en cambio, fue un trabajo de relojería para que se soltara lo suficiente, como lograr besarla adecuadamente o corregir su manera de amabilidad con las palabras más adecuadas.

Por eso lo amaba, sus intentos y trabajos fueron con gran esfuerzo y puramente siguiendo la voluntad de Ino para encontrar mejores maneras de relacionarse.

El amor todo lo puede lograr, incluso en un corazón tan duro y sin sentimientos como el de Sai.

El amor todo lo puede lograr…

El amor… todo… logra…

Arrugó el entrecejo molesta, recordar a Sai en momentos en los que en un futuro se pudiera arrepentir, no formaba parte de una buena idea. Miró a Shikamaru quien acababa de encender un cigarrillo y se acercó a él bajando su falda, la que aún seguía sobre sus muslos.

Se prometió que cualquiera fuera la respuesta de él no interferiría en sus actos pecaminosos– Aun no comprendo porque no me aceptas para que te ayude a satisfacerte –le enfrentó abrazándolo por debajo de su camiseta negra.

Shikamaru sonrió y la rodeó con uno de sus brazos– No te sientas comprometida, yo puedo esperar –se llevó el cilindro nuevamente a la boca y botó el humo por la nariz recargándose en un arbusto.

Él siempre podía esperar…

Ino lo observó con recelo ¿Porque era tan difícil hacer que Shikamaru se soltara en estos momentos? Dejar que la actitud de él no la abatiera era fundamental para no caer en su condenado egocentrismo de mujer caprichosa. Tenía que esperar sus tiempos, al final terminarían cayendo juntos, eso era seguro.

– Bien, como quieras, pero no te lamentes más tarde –disparó con sorna.

Shikamaru rió por la advertencia, entendía el enfado de Ino, después de todo, esta era la segunda vez que la dejaba desatendida. Ella tenía que aprender que no todo lo que dictara funcionaría para él, dejó de ser ese hombre complaciente para la rubia… solo en ocasiones– ¡Oh! Creo que lo hare de todos modos.

– Siempre quejándote –lo besó sintiendo el humo en sus labios. Un nuevo sabor que aprender.

Ya ni siquiera le molestaba el olor, no después de tener a Sakura también como un potencial cenicero, según ella, para relajarse después de algún duro procedimiento en el hospital.

Shikamaru arrojó el cigarrillo apangándolo bajo sus pies y abrazó a Ino con afecto. Fue inevitable besarle la frente y acariciar su largo cabello. La mujer cerró los ojos dejándose llevar por el gesto acogedor que él tuvo para ella

¡Lo consiguió! Shikamaru consiguió apaciguar la molestia de Ino a través de la calma de sus brazos. Ambos se entendían bien. Se conocían lo suficiente para saber que ese gesto aplacaría cualquier duda o malestar que pudieran tener.

Shikamaru el genio…

Y el desobligado. Siempre optando por el camino más sabio y el menos trabajoso, al menos en psicología, lo carnal lo dejaremos muy de lado… mucho en realidad.

Se acercaron a un riachuelo en medio de unos matorrales y lavaron sus manos y rostros.

– ¿Quieres regresar al campamento a descansar?

Ino bebía un poco de agua acunada en sus manos, al escuchar la propuesta le arrojó el líquido en la cara al hombre– ¿Bromeas? quiero que me abraces y mimes ¡Solo nosotros dos! –exigió.

Shikamaru esbozó una leve sonrisa, le debía un tiempo agradable a Ino. Aun si no lo quisiera hacer y estuviera cansado, la rubia no lo dejaría dar un paso fuera de sus planes. Sacó un cigarrillo para luego prenderlo y darle una larga calada; expulsó prolongadamente el humo, saboreó unos momentos sus labios y observó la copa de un árbol que se veía más alto que los otros.

– Ya sabes que no puedo ofrecerte ninguna comodidad en este sitio, por lo que me quedo corto de algunas ideas…

Ino rió entusiasmada, para ella cualquier lugar estaría bien, siempre que permanecieran juntos.

Continuó con su discurso– …Así que me veo en la obligación de pensar una estrategia que resultará precaria para esta hermosa mujer que necesito impresionar…

Ella sonrojada mira hacia otro lado y arregla su largo mechón detrás de su oreja– No necesitas impresionarme, solo sé tú mismo –dijo avergonzada por el momento.

Él se conmovió por el gesto, acercándose le levanta el rostro y posa el suyo propio muy cerca– Yamanaka Ino ¿Así que estas cosas le dan vergüenza? pero querer besar la parte noble de un hombre lo haces con total atrevimiento…

El rostro de Ino paso de sonrojado a rojo furia. Cuando levantó la vista Shikamaru ya corría tomando ventaja, ella hecho a correr tras él con toda la humillación que las palabras de Shikamaru habían provocado.

– ¡Te voy a matar! –prometió con el brazo levantado. Él solo se carcajeaba.

– ¡Fue solo una broma! ¡Te irritas con facilidad!

– ¡Shikamaru Nara! ¡Esas cosas no se le dicen a una chica!

– ¡No expresabas el poco tacto que tuve hace un rato! ¡Tus suspiros me cantaban todo lo contrario!

Ino chasqueó la lengua enfadada, Shikamaru se adelantó y ella perdió vista de donde se había metido– Shika, no me asustes ¡Sabes que lo odio!

Shikamaru reaparece por su espalda sujetándola entre sus brazos. Ino se sobresaltó por la maniobra poniendo resistencia a ser tocada.

– ¡Es un juego sucio! ¡Lo sabes! –chilló, alargo los brazos para dar un par de manotazos en el pecho del hombre.

Shikamaru se negó a bajarla y comenzó a saltar hacía las ramas de los árboles, llegando rápidamente a la copa de uno. Precisamente al que le había echado el ojo rato atrás.

Bajó a la rubia quien seguía gritando algo sobre genios perezosos mal intencionados. Ino se cruzó de brazos molesta y se las arregló para darle la espalda. Cuando contempló el valle que tenía a sus pies su gesto cambio rápidamente; la luna brillaba en toda su faceta siendo reflejada por el río que corría con cause veloz, la noche parecía más iluminada de lo que había visto hace unas horas.

Shikamaru se acerca por la espalda y pasa sus brazos por la cintura de la blonda internando su rostro en el hueco de su cuello perfectamente perfumado. Ino siente el calor del cuerpo de su compañero, se estremece al escuchar la respiración que le calentaba cerca de su oreja. Él le da un fugaz beso en el hombro para voltearla y ver su rostro con la claridad de la luna.

Se miran largos segundos en silencio, los azules ojos envuelven los castaños dejándolo en un estado de letargo ¿O era al revés? Ino percibe el mismo sentimiento; sus ojos son más expresivos que los de Shikamaru, ella siempre muestra su sensibilidad en ellos, algo por lo que nunca se sintió orgullosa.

Diferente fue para Shikamaru, tantos años de conocerla lo hacían un experto mirando la afectividad de Ino para con el mundo. No era algo de que jactarse, cualquiera que conociera bien a la rubia apreciaría los matices de esta.

¿O no?

Tal vez no todas las personas supieran leer tan bien a Ino. Shikamaru desechó entonces su pensamiento. Estaba claro que él interpretaba los gestos de la mujer mejor que nadie; mejor que Sakura, que sus padres, incluso mejor que Sai. Estaba seguro de ello, no valía la pena engañarse de lo contrario.

Se besan pausadamente, el cálido sabor de sus bocas les reconforta de sobremanera. Luego de unos segundos él comienza a reír recordando la molestia de Ino– ¿Aun sigues enojada?

Ella no duda en su respuesta siendo domada por la calidez– Sería un poco difícil estarlo con esta hermosa vista…

– ¿Es la vista del paisaje con la que abandonas tu molestia o soy yo el que logra aplacarte? –pregunta con toda la convicción de un Nara entrenado.

– Creo que el paisaje me convence mas ¿Quién te dijo que eras hermoso de todos modos? –se burla ella y Shikamaru entierra sus dedos en sus costillas para hacerla reír– ¡Ya! ¡Ya! ¡odio las cosquillas!

– Mujer, como gritas…

La besa nuevamente, descubriendo que los labios de Ino son más adictivos que el cigarrillo. Ino acaricia el rostro de su amigo y peina unos locos cabellos negros que se despeinaron del tan prolijo peinado que Shikamaru siempre llevaba.

El hombre la invita a tomar asiento sobre la madera que estaba a sus pies y así poder disfrutar del espectáculo de la naturaleza. Ino se acurruca entre las piernas de Shikamaru y apoya su delgada espalda en el fornido pecho. Shikamaru la cubre con el chaleco táctico y se da la licencia de apoyar su mentón sobre el cabello rubio, su perfume lo hace inhalar con gracia y suspirar descuidadamente. Rodea a Ino para aplacar el frio que caía del aire de otoño.

Contemplaron la luna y las estrellas que brillaban en el paisaje. El cielo era peculiar, diferente al que podían ver en Konoha ya que el camino hacía Kumogakure era con mucha más altura que cualquier otro país.

– Las nubes de Kumo se deben ver increíbles –comenta Shikamaru, recibiendo un resoplido.

– Ya decía yo que era lo único que te interesaba de esta misión. Puede que tengas la dicha de hacer realidad tú sueño; por fin podrás pasear por entre las nubes.

– Pudiera ser… no creo que un hombre tan ordinario como yo pudiera recibir más placeres en una misión.

Ino siente en el mismo momento como un puñado de mariposas se agitaba en su estómago queriendo salir a volar por su boca. Calla unos segundos más dándose el tiempo para recopilar las palabras y darles un tratamiento en su cabeza que no se sintiera tan descabellado. La impaciencia siempre le gana el juego y decide probar suerte.

– ¿Acaso era yo uno de esos sueños?

Él bufó– No te creas tan importante. Siempre quise ver una luna así de impresionante.

Los ojos de Ino se inyectan en despecho, infla sus mofletes y gira a verlo con la molestia de un corazón roto. Shikamaru se carcajea.

– Con ese aspecto te ves igual de redonda que la luna. Por lo tanto, podrías dar por hecho que tú eres a quien deseé –sonríe peinando el cabello rubio, dejándolo tras la oreja perforada.

Ino se sonroja por el gesto– Eres tan poco romántico –le regala un desprecio y vuelve a su posición. Inevitablemente sonríe por lo clásico que Shikamaru se desenvuelve.

– Es una cualidad de los Nara, pero eso ya lo sabes. Acostúmbrate.

– Bah, tu padre es muy gentil y delicado con tu madre. Me consta que es solo tu holgazanería, para variar…

– Me has pillado –se ríe él–, Tendrás suerte si sacas una o dos palabras lindas de mi…

Entonces Ino ríe con ironía para hacerlo enfadar– No te preocupes, no me faltan los halagos. Tengo varios hombres de Konoha tras de mí; si tú no me dices cosas lindas, ya habrá alguien más que lo haga por ti. Solo no te quejes después.

Shikamaru rodó los ojos en otra dirección y una mueca afloró en sus labios. Ino era la belleza de la aldea, un título indiscutible que se ganó a punta de esfuerzos desnutricionales para ganar la figura que tenía. No fue extraño entonces que Inoichi quisiera casarla lo antes posible con él. Rechazar tantos pretendientes en su puerta lo hicieron más viejo y cascarrabias.

Sabiendo de sobra que hombres no le faltarían para mimarla y halagarla, decidió entonces tratar de hacer lo mejor posible en cuanto su vagancia le permitiera.

– ¿Qué podría decir yo que fuera nuevo para ti? –se encogió de hombros– Sinceramente me imagino que ya has oído todo tipo de confesiones; con flores, con chocolates, en alguna cena, en un baile y ya no me atrevo a decir más porque sé que quedaría corto…

Ino se sorprendió ¿Estaba Shikamaru siendo celoso? Sus labios se apretaron para no reír a carcajadas. Él nunca demostró interés antes, Ino sentía de cierta manera que había ganado el juego.

– Tienes razón, nada que me digas sería algo novedoso –dice ella, Shikamaru no discute–. Pero tienes una ventaja ante ellos…

Sus oscuras cejas se arquean expectantes– ¿Qué sería?

– Tú.

Shikamaru suavizó las facciones de su rostro ¿Por qué siempre se sintió en desventaja ante la belleza de Ino? Pensarlo ahora no traería el pasado de vuelta, pero podía comenzar a comprender que tal vez las apariencias no eran todo lo que movían el corazón de Ino. Se preguntó qué pasaría si hubiera probado suerte años atrás.

Las palabras no fueron necesarias durante los próximos diez minutos que transcurrieron abrazados. El sonido nocturno del bosque los relajó. Capturar la armonía de su alrededor era refrescante para un amor tan incorrecto.

– ¿Shikamaru?

– Hn…

– Siempre me he preguntado… sin querer entrometerme, claro…

– Algo difícil en ti…–es interrumpido por un codazo en sus costillas.

Ino ignorando el dolor del hombre, continuó– ¿Por qué acudes constantemente al orfanato?

Si tuviera que contar las veces en que ha respondido esa pregunta, solo le costaría poner sus dos manos frente a su cara: Choji, Shino, Sakura, Tenten y su núcleo de familia más cercano se habían atrevido a consultar la duda, preocupados por su nuevo pasatiempo. Que Ino se interesara era el fiel reflejo de una personalidad curiosa, pero entrelineas Shikamaru podía dar por hecho la genuina preocupación de ella al estar pendiente siempre de él. Sintió un calor acogedor en su pecho.

– Trato de cumplir una promesa –respondió sin más.

Ino estrechó los ojos con curiosidad. El semblante tranquilo de Shikamaru la alertó de la posible respuesta, una que trataba de ignorar por mucho tiempo, pero que, sin duda, tenía que hacerla.

– ¿Lo pidió Asuma-sensei? –preguntó vacilante– ¿Qué es lo que te susurró el día de su muerte?

Los trabajados músculos de Shikamaru se comprimieron debajo de su ropa. La incomodidad de hablar de su mentor le costaba horrores, responder a eso definitivamente no era como hablar del clima. Pero lo que más le costaba a Shikamaru era el hecho de tener que mencionar a Asuma en un contexto totalmente diferente con el que podría haber esperado la pregunta de Ino. Su comportamiento inmaduro e irracional con ella en estos dos últimos días no eran el mejor escenario para traer el nombre de su sensei a la vida. El resultado era catastróficamente amargo y sin sentido.

Resopló conteniendo un trago más su respiración y respondió– Dijo que cuidara a los Reyes.

Ino escuchó hablar de eso, sin embargo, sentía que debía preguntar– ¿Los Reyes?

– Si. Es la analogía en la que consideramos a los niños de Konoha –se lamió los labios como si encontrara poder expresar mejor aún el significado de tan fuerte palabra–. Las futuras generaciones son las que mantendrán la gloria en la aldea. Si no las nutrimos desde la cuna, entonces habremos fracasado para la nación y el porvenir de su futuro.

Su rostro estaba endurecido, despojado de dolor desde hace ya mucho tiempo. Inclinó la cabeza hacia atrás para mirar el cielo. Ino eligió no emitir ninguna palabra.

– Me pidió que cuidara de su Rey en ese entonces, cuando aún se encontraba en Kurenai –continuó, de cierta manera lo hacía sentirse libre de culpas.

– Entiendo que ese es el motivo por el cual asistías continuamente al hospital con ella…

– Si. Necesitaba cerciorarme de que tanto ella como él bebe estuvieran bien, que no sintiera la soledad con el peso que conlleva un hijo y la muerte del padre.

– La noticia del embarazo de Kurenai, fue sorpresiva… y también muy triste. No supe como sentirme después de que nos enteramos en el chequeo médico.

– Es el resultado de las guerras; niños nacen sin padres y en ocasiones quedan sin sus madres. La muerte de Asuma dejó en claro que hasta uno de los hombres más fuertes puede caer.

El sentimiento en él es fuerte y verdadero, Ino lo sabía– Shikamaru…

– No te preocupes, deje de culparme hace mucho. Tal vez podría haber hecho más en aquel entonces… quien sabe –encoje los hombros, resignado.

Ino sentía la tristeza de la perdida como una herida que no podía cicatrizar nunca, se preguntó muchas veces en como Shikamaru se levantaba cada mañana después de haber visto morir a un gran amigo. Una parte de él murió ese día.

Comenzó con el hábito de fumar cuando decidió que era tiempo de cobrar cuentas con Hidan. Lo trágico de la decisión de enfrentar toda su ira, no se basaba en si tendría o no resultados favorables, después de todo, con el plan de Shikamaru nada podía salir mal. La real preocupación de Ino siempre fue en como Shikamaru abandonaría el rencor para seguir siendo el hombre comprometido que era. La venganza podía ser adictiva, incluso en un alma joven y sin maldad, te podías hundir fácilmente en ella sin siquiera notarlo, un sentimiento que ofrecía acoger todo el dolor latente y llevarte a un estado irreconocible.

Shikamaru demostró ser mejor que eso, eventualmente volvió a la normalidad como se esperaría de una persona tan racional como él.

Ino descubrió que el odio podía cambiar a una persona, pero que al final del día siempre se podía volver a ser quien fuiste en el mejor de tus momentos.

El hábito de fumar entonces se volvió parte de la vida de Shikamaru. Una manera un poco retorcida de recordar a quien tanto te inspiró, la forma más tacita de mantener viva la memoria en el consiente colectivo.

Nadie podía quitarle eso.

Se convirtió en uno de los pocos ninjas en hacerle frente a la ideología de Pain y lo consiguió con creces. Siendo reconocido por la aldea en un shinobi con la Voluntad de Fuego. Habían sido días difíciles para todos y, aun así, nunca se apartó de Kurenai.

Ino esbozó una sonrisa– Heredaste la voluntad de Hashirama-Sama –leacarició las ásperas manos–. Eres un buen hombre, Shikamaru.

Concluyó Ino, acurrucándose más a él. Shikamaru arruga el entrecejo, él podía ser todo, menos una buena persona. No si considerabas sus últimos acontecimientos; había arrastrado a Ino a serle infiel a Sai, aun sabiendo lo verdaderamente enamorada que estaba del hombre, se había peleado con sus padres y el clan Yamanaka después de negarse a la boda. Ahora se contradecía con todos sus actos. Estaba muy lejos de ser una buena persona si le mentía a tanta gente.

Sacó un cigarrillo del bolsillo y lo encendió con el brillante mechero que lo acompañaba desde el día de la muerte de Asuma. Se avergonzó al ver su reflejo en el guardándolo en seguida.

Ino rápidamente le quitó el cigarrillo de los dedos y se lo puso en la boca dándole una larga calada, acto seguido expulsó el humo acompañado de una tos de los mil demonios. Shikamaru le arrebató el papelillo y le golpeteó la espalda para que ella pudiera respirar.

– ¿Qué pretendías? –preguntó riendo moderadamente y olvidando sus oscuros pensamientos.

– Cof, cof… cada vez que… cof… siento el olor del humo, recuerdo… cof… a Asuma-sensei… solo quería saber que se sentía…cof…

– Estas cosas no son para cualquiera, es una adicción como tal, no quisieras meterte en algo así. Inoichi lloraría hasta morir.

Se burlaron del adulto unos minutos más. Ino limpiaba una lagrima que resbalaba de su ojo al haber estado en contacto con tanto humo y el pecho apretado de tanto toser.

– Tienes razón, no se me da bien… podrías enseñarme.

– Ino, tu realmente no escuchas…–suspiró Shikamaru otorgando otra fumada a su vicio–, En ocasiones tienes que escuchar esa vocecita en tu cabeza, ya sabes, la que dice que no tienes que arriesgarte a cosas que te van hacer daño.

– Claro que la he escuchado –espetó ella sintiéndose como una niña.

– ¿A si? ¿Y te dijo que el cigarrillo te haría mal?

– No, de hecho…la escuche cuando te pedí que me besaras… escuche claramente que esto era una mala idea, que ambos nos íbamos a arrepentir en el futuro…

Shikamaru quedó perplejo, dio otra calada y echó el humo hacía el suelo– Entonces ¿Por qué lo hiciste? –preguntó interesado.

– Porque lo deseaba. Quería que me besaras –contestó con certeza–. Después de todo lo que pasó con el asunto del compromiso… yo no logre sacarte de mi cabeza. Soñé contigo; dormida y también despierta… el día que te vi en casa de Naruto con otra chica, supe que yo también necesitaba algo más de ti, de tú atención. No quería que me olvidaras cuando te fueras con alguna otra mujer…

La inestabilidad era palpable en ambos. Shikamaru escuchó lo que temía, Ino fue muy directa en describir las sensaciones que la allanaban. No quedaba más espacio a la duda; los dos necesitaban su unión, sin importar lo próximo.

– Sabes que eso nunca pasara –le acaricia nuevamente el largo cabello rubio–, Eres como una pulga incrustada en mi piel…

Ino creía haber entrado en un trance de completa vulnerabilidad, pero las palabras con poco tacto de Shikamaru la hicieron volver al frio de la noche – ¡Que idiota! –le golpeó el antebrazo–. Realmente no sabes cómo tratar a una mujer, no puedo creer tu …

Shikamaru la besó. Ahora sus bocas navegaban en una saliva con sabor a cenicero. A nadie pareció molestarle de todas formas.

– Gritas demasiado, harás que nos descubran en un corto plazo. Ya lo veo venir –juntó ambas frentes para mirarse. Ino se contuvo todo el aire que tenía para seguir gritando, sabía que Shikamaru tenía razón y se avergonzó de lo obvio.

– Esta bien… bien… tratare de ser menos excitada para cuando estemos en público.

Shikamaru sonríe y la besa en la frente– Solo sé tú. Así me gustas más.

El sonrojo era algo que persistía en seguir, Ino nunca fue buena para guardar apariencias referentes al amor. Sin lograr aplacar las ganas de abrazarlo y demostrar en ese gesto el mismo sentir, se balanceó sobre él y lo besó con la certeza vibrante en su cuerpo.

Mantuvieron varios minutos más en el abrazo, la luna parecía haber estado bajando un poco lo que indicaba que ya llevarían dos a tres horas lejos del campamento. Ino hizo una mueca convencida de querer quedarse en esos brazos por un rato más. Pensó en que decir para extender lo inevitable.

– ¿Oye, Shika…?

– Hn.

– ¿En qué momento te desvirgaste?

Él aludido se sacudió por la pregunta, masajeó el puente de su nariz suspirando sin decir nada.

– Anda, cuéntame. Se supone que podemos hablar de cualquier cosa…

– ¿Para qué quieres saber eso? No creo te sirva de nada, además ¿Se te olvida que mencione que no te lo diría? Por mucho que insistieras.

– Que exagerado eres… ¿Fue con Temari? –insistió nuevamente.

– Ino…

– ¡Ya suéltalo!

– Molesto.

Ino siempre había sido una detective cuando de cotillas se trataba, era entrometida hasta puntos inimaginables. Confiarle una historia de cama nunca estuvo en sus planes, la duda no recaía en si ella se lo mencionaba a otras personas, no. Pero Shikamaru siempre trató de desviar la atención de él con quien fuera. Simplemente quería dejar esos secretos ocultos.

Ino logró ver la duda– Shikamaru ¿Por qué tienes que ser tan reservado con tus asuntos personales? –hizo una mueca en disgusto.

Shikamaru rodó los ojos viendo el final de esta discusión– Por eso mismo, porque son personales.

– No seas malo, ahora estamos en un nuevo trecho, quiero saber cosas de ti que antes no me atrevería a preguntar…

– Creo que no las preguntabas porque ignorabas el hecho de que yo pudiera tener sexo con alguna mujer.

Ella se sintió ofendida– ¿Qué quieres decir?

– Que, para ti, yo era incapaz de atraer la atención de alguna mujer. De verdad ¿Nunca te preguntaste que hubiera pasado si quisiéramos estar juntos?... lo digo por antes…

Ino se gira para verlo con detenimiento, él le sostuvo la mirada algo apática– No es que te ignorara, solo es que no me interesabas de esa manera… sabes que soy enamoradiza, pero a ti te veía como… un protector, un amigo indispensable…

– Pero no como un hombre.

– No me malentiendas, el delirio que tenía por Sasuke nubló todo lo que estaba a mi alrededor, incluso tú… luego busqué afecto en otros hombres que prometían cosas, siempre fui débil a los halagos…

Shikamaru bufó entendiendo bien a lo que se refería.

– No te burles –pidió regalándole un capón en el antebrazo–. Tú nunca te insinuaste y yo nunca te vi de esa manera.

– ¿Te refieres a que, si yo hubiera dado un paso, tú habrías cedido? –preguntó incrédulo.

– ¡Claro que no! Mi interés en ti nunca fue amoroso –la incomodidad de ambos era tangible, Ino debía salir del apuro contrarrestando la pregunta– Me gustaría saber qué es lo que viste en mí para tener esos… deseos que mencionaste… –su sonrojo evidente daba claros indicios de un temor desenfundado por la respuesta.

Shikamaru estuvo en silencio fumando la última brecha que le quedaba de su nuevo cigarrillo, dio una larga calada sintiendo el humo quemar su pecho ¿Qué podía decir para dejar en claro su sentir y, además, no lastimar el orgullo de Ino?

– Es una pregunta incomoda –dice al final–. Creo que la costumbre de estar siempre a tu lado arrojó sensaciones que no esperaba.

Ino se acomoda el cabello detrás de su oreja intentando en vano suprimir una clara decepción ¿Qué esperaba que él dijera de todos modos?

– Entonces fueron solamente tus hormonas –agregó ella como una verdad indiscutible. Shikamaru se echó a reír recibiendo otro golpe.

– Eso, y el hecho de que creciste para ser una hermosa Lespedeza –respondió dándole un casto beso en los labios.

Ino recibió el beso sin quejarse, Shikamaru realmente sabía muchas cosas de ella. Lespedeza, justo como su padre solía llamarla cuando pequeña, escucharlo de su boca, sin embargo, sonaba más placentero.

Shikamaru lanza un leve suspiro y se atreve hacer la pregunta–. Ino ¿Por qué Sai?

Ella entonces tomó una bocanada de aire, nerviosa ¿Qué se supone que debería responder? ¿No sería algo incomodo de hablar? Bueno ¿Por qué no? Después de todo ella también preguntaba por Temari, estas conversaciones deberían ser habituales en ellos si esto seguía su curso. Así que, demostrando madurez repentina, decidió hablar.

– Sai, él me gustó porque su aspecto era muy parecido a Sasuke.

– Estaba claro que él te gustaría. Si hubiese tenido que apostar, lo hubiera hecho por Sai… es todo tu estilo…

– Pero no es tan solo eso, después de conocerlo bien, y digo bien porque me di el tiempo de entenderlo, mis sentimientos hacia él cambiaron –Ino sonrió ajena a los ojos que la hurgaban–. Sabes que Sai ha tenido una vida muy solitaria y eso me cautivo de él.

Shikamaru agobiado sin demostrarlo, saca un nuevo cigarro y lo enciende. Ino lo observa aun, su aspecto intranquilo alertó a Shikamaru a mejorar su actitud, después de todo ella estaba siendo sincera.

– ¿Te molesta que hable de Sai? –pregunta ella desviando la mirada hacía el valle que estaba bajo ellos.

Se preguntó en su interior ¿Qué es lo que Sai realmente le daba a Ino como para ser tan venerado por ella? ¿Unos cuantos besos? ¿Unos te amo con difícil naturalidad? ¿Una cama caliente? Por más que él lo pensara jamás llegaría a entender el corazón de una mujer.

– Claro que no, él forma parte de tu vida. Yo no soy nadie para juzgar tus sentimientos.

– Eso me tranquiliza… que bueno que podamos hablar de todo, Shikamaru.

Aunque ella sonriera, Shikamaru notaba la duda en el pálido rostro.

– Ino… Sabes que los amigos con derechos es una fantasía de una relación sin conflictos, donde solo existirá lo bueno y lo divertido. No tendremos discusiones sobre elecciones de vida, no querré cambiar nada de ti y espero que tú tampoco de mí, si comenzamos hacer eso crearemos de esta relación un drama y ese no es el objetivo. Ninguna atribución que altere la vida de la otra mitad, en lo personal y tampoco en lo social.

Si, Shikamaru manejaba las estadísticas mejor que nadie, solo le faltaba agregar un simple, pero importante detalle; el que se enamora primero, pierde… aun teniendo en cuenta eso, los efectos colaterales son inevitables. Eventualmente su amistad se va a perder, abandonando todo lo que alguna vez pudieron ser.

Ino asiente muy dispuesta– Lo entiendo… está claro para mí.

– Sin celos, sin ser juzgados, esa es el mejor acuerdo en el que podemos llegar, fuera de eso podemos seguir hablando de Sai o Temari.

Shikamaru sabía cómo persuadir los temas a tratar. Estaba celoso de Sai, ya estaba incumpliendo la regla que él mismo impuso. Todo resultaría bien si Ino no lo notaba, mentirle en ese pequeño detalle no haría la diferencia.

¿O sí?

Ino también guardaría el secreto de querer conservar a su lado a los dos hombres. Uno que le daría todo el amor y las atenciones del mundo, el amor que más anhelo para sí misma. Y el otro… le daría… placer, compañía, sentirse joven y viva. La excitación de mantenerse en algo prohibido, aun cuando Sai podría entregarle lo mismo que Shikamaru.

¿O no?

– Nunca respondiste a mi pregunta –agregó Ino.

Shikamaru rezongó. Una vez respondiera una pregunta, las demás vendrían como la lluvia en invierno. Aunque debía concederle a Ino su sinceridad.

– Si, con ella –contestó bajo la insistente mirada azul.

Al escuchar la confirmación, Ino no pudo contener la sorpresa, de todos modos ¿Cuál era el porcentaje de que no fuera Temari?– ¿Y cómo fue? –preguntó interesada, sonrió a modo de esconder su falsa alegría.

– Eso no lo diré, no te pases de cotilla.

Pero esa no era una respuesta que ella quisiera escuchar, necesitaba detalles – ¿Fue antes o después del matrimonio de Naruto? Ese día te veías de lo más enamorado…

– Fue mucho antes de eso.

La falsa sonrisa de los labios femeninos cayó unos milímetros. Comprender que todos sus amigos estaban creciendo y adquiriendo gustos sexuales era comprensible. Que Shikamaru desglosara su vida privada solo hacía que el muro que ella creyó botar se solidificara nuevamente delante de sus ojos.

Entonces lo vio, Shikamaru realmente era inaccesible. Elegía cuidadosamente mostrar solo lo que considerara ambiguo, para que los demás se sintieran satisfechos por conocerlo en lo que creían, un hombre practico y sencillo que lejos estaba de ser real.

Pese a sentir nuevamente por enésima vez la sensación de vacío en sus entrañas, sobrepuso su familiar carácter impositivo– ¡Vaya, Shikamaru! Tu sí que no pierdes el tiempo.

– Ambos estuvimos de acuerdo. Creo soy bueno para el juego de seducción…–se encogió de hombros, dando la última calada a su cigarrillo.

Ino no se veía para nada satisfecha con esa contestación, aunque ya supiera la verdad no le bastaba con eso, precisaba más información para su pequeño arsenal de celos que algún día prepararía, diciendo que Sai era mucho mejor amante que Shikamaru. Si, con eso podría dañar su apático orgullo, el moreno compartiría entonces el desagrado de escuchar tanta veracidad.

– ¿Y te gustó? ¿Ella era virgen también?

Shikamaru soltó dos carcajadas al asunto– Eres demasiado curiosa. Tal vez en otra oportunidad podamos hablarlo, ya es tarde y tenemos que descansar.

– ¿Por qué? ¿Acaso no quieres saber más de mí?

Él hizo un gruñido quejumbroso por el espionaje de Ino, como siempre ella no estaría conforme con nada– Claro que sí, pero es tarde y tengo sueño.

Bostezó haciendo sonar la mandíbula para que no quedaran dudas. Ino hizo una mueca de desagrado– Así no te ves nada sexy…

Otra risa de parte de él, la abrazó y la besó para acallar los chirridos ruidosos de su voz femenina.

Bajaron como ninjas experimentados, la mediana caminata al campamento la hicieron entre bromas y golpes de parte de Ino. Volver a ser los mismos de vez en cuando era imperativo para no dejarse absorber por la culpa que los subyugaba, en especial a Ino.

Shikamaru veía esta aventura de otra perspectiva, autodestructivo no era el nombre que él le daría, aprendizaje sonaba más aceptable para su mente. Aunque en su egoísmo, sabía que Ino no podría sostener tanto emocionalmente, estaba seguro que ella jamás se enamoraría de él, eso hacía este romance más adictivo que otros de los que duraron solo una noche y en ocasiones un poco más de tiempo, nada importante.

Temari le enseñó a ver la vida de otra manera, no estancarse ni amorosa ni afectivamente con nadie, después de todo, la vida de un ninja era corta y en solitario. Aferrarse al amor no era lo que él necesitaba ahora y, con suerte, nunca.

'¿Debería sentirme culpable o dejarme llevar?'

Aun así, vio el final…

Inevitablemente siempre lo vio…

En medio de tanto pensamiento contradictorio llegaron al campamento. Shikamaru arrojó un par de leños más para avivar el fuego y darles calor nocturno. Choji y Karui dormían juntos cerca de la fogata.

Sin decir algún comentario acido, Ino arregló las colchas para dormir con Shikamaru al igual que la noche anterior.

– Buenas noches, Shikamaru –amortiguó ella un bostezo, siendo abrazada por su compañero.

– Buenas noches, Lespedeza.

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*º*º*º*º*º*º*º*º*º*º

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El cálido ambiente del sol despertó a Ino. La aproximación de Shikamaru le sacó un sonrojo tímido en sus mejillas. El semblante del hombre bordeaba la plena tranquilidad en él, sus continuas arrugas de preocupación no existían en su desbordante rostro. Con cuidado arregló un mechón de cabello peinándolo hacia atrás. Ino sonrió por la actitud desobligada de su amigo, al parecer no encontró energías necesarias para soltar su cabello a la hora de dormir.

Recorrió con la vista las facciones del hombre; sus rasgados ojos, sus labios carnosos tan bien marcados, una nariz levemente redondeada en su puente, un lunar sexy en el cuello de camino a su clavícula, una cicatriz pequeña detrás de su oreja derecha y, su afilada y firme quijada.

Acarició con ternura la mejilla más expuesta, los reflejos de Shikamaru no demoraron en atajar la blanca mano de Ino, sobresaltándola. Él abrió los ojos despreocupadamente aun sosteniendo los delicados dedos entre los suyos.

– Lo siento, te he despertado –susurró, nerviosa por la mirada que se negaba a sucumbir.

– Descuida, llevo despierto un rato.

Shikamaru aun sostenía la mano de Ino, la llevó a sus labios y le besó los blancos nudillos sin apartar la oscura mirada de los impresionados ojos de la mujer. Le hizo gracia ver como los sentimientos de Ino se debatían en su rostro, sin esperar otra aprobación, la tomó de la nuca y juntó sus bocas en un beso prolongado del que no la dejó escapar.

Las mariposas en Ino se hicieron presentes nuevamente, el aleteo en su estómago la obligó a cerrar con fuerza los ojos. Ningún hombre ¡nunca! Le había besado la mano. Ridículamente se imaginó como la heroína de una película romántica.

Aunque lejos estuviera de ser parte de algo así.

Se cuestionó si alguna vez en su vida conoció realmente a Shikamaru, esas atenciones no las hubiera imagino en él, las recibió con gratitud.

El paso de la lengua en su boca le aceleró el pulso, Shikamaru era un gran besador 'Mejor que Sai' pensó dejándose llevar. El peso de Shikamaru sobre ella le alertó la intranquilidad del lugar donde se encontraban.

Con trabajoso esfuerzo, se despegó de los labios masculinos– Shi-Shikamaru… Choji y Karui pueden despertar…

– Salieron hace un rato atrás –puso dos besos castos sobre el hueco del cuello de Ino y se apartó de ella recostándose a su lado–. Ignoro donde fueron.

Ino se acomodó de lado para tener una mejor vista. Efectivamente sus compañeros no se divisaban en ninguna parte del área del campamento, sus sacos de dormir yacían en completo orden al lado de los bolsos de viaje. El fuego aún vivía en medio por lo que Ino se levantó con pereza a echar unos cuantos maderos más.

Se estiró haciendo sonar los discos de su columna e hizo unos cuantos elongamientos a su cuerpo aun entumecido. Shikamaru pareció sonreír de medio lado al ver el sensual espectáculo. En otras misiones no era de extrañar que la rubia lo hiciera y, muchas veces tuvo que apartar la vista para no ser sorprendido observando mientras babeaba. Hoy era su día, por lo que se dio la licencia de mirar más de lo adecuado.

Ino nunca fue ajena a las miradas. Su ego podía permitirle jugar con la vergüenza ajena– ¿Qué miras? ¡Pervertido! –apoyó sus manos en la cintura y lo mira desde arriba pareciendo más alta de lo que era. Sus grandes ojos celestes lo invitaban a sonrojarse, pero Shikamaru conocía muy bien esos juegos de miradas–. Ya levanta y ayúdame con el desayuno –se sonroja vorazmente y se voltea para no demostrar que perdió.

– Eres hermosa, Ino.

Las palabras llegaron como un puñetazo en su cuerpo, tuvo que tragar saliva para no atorarse con la boca tan seca ¿Realmente escuchó bien? ¿Shikamaru la elogió por su aspecto? Se recriminó mentalmente por sentirse tan inestable en estos dos días. Lo había escuchado de muchos hombres; muchos más de los que pudiera contar y recordar, tristemente la palabra hermosa se había vuelto muy común por estos días. Sin embargo, escucharlo de Shikamaru, por algún motivo le hacía sentir que era verdad, que ella era realmente bella.

'Maldito Shikamaru. Sabes justamente donde golpearme para hacerme sentir débil, me conoces muy bien y no dudas en usar eso para tu beneficio. Bien, también sé cómo jugar este juego. Lo dejare pasar por esta vez'

Tratando de no parecer estúpida, se dirigió al bolso de las provisiones para sacar las necesarias y comenzar a preparar algo del agrado de todos. Por un minuto más tomó el valor para voltearse lentamente y lograr mirarlo de reojo. Su ceño se arrugó al ver que el chico reposaba con sus brazos tras su cabeza contemplando el cielo. Rechinó los dientes por el coraje.

– ¡Shikamaru! ¡Levanta de ahí y ayúdame hacer el desayuno para todos! –chilló resentida de no seguir siendo el centro de atención en la mirada del hombre.

El shinobi se levantó lánguidamente, decidiendo mejor dar inicio a su mañana si es que no quería que comenzara con quejas y gritos.

Luego de asearse y tener la comida lista, aparecieron Choji y Karui; venían con el cabello húmedo y ropa limpia. Ino achicó los ojos mirando a Akimichi con una considerable duda en su rostro. Karui se sonrojó e ignoró los gestos de la kunoichi celosa. Shikamaru sonrío mientras servía té verde para todos.

Cuando ya estuvieron listos se dispusieron nuevamente a caminar. El don de hacerse el desentendido para no tratar temas de los que nada quieres saber, se hizo presente por lo menos en tres de los integrantes. Ignorar el obvio hecho de que había una pareja notoriamente establecida no quería decir que todos opinaran de ello. De igual manera Ino no podía sacar sus curiosos ojos celestes de Karui. Shikamaru quien caminaba atrás de ella, observaba como los gestos de Ino ponían nervioso a Choji que trataba de llevar una conversación con el grupo. Sonrió negando con la cabeza, Ino seguía siendo demasiado infantil.

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Algunos comportamientos nunca cambian.

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– Karui, según recuerdo en el mapa ya estaríamos cerca de tu aldea ¿No es así? –dijo Nara para acaparar la atención de la rubia y así no ser tan evidente el fisgoneo de esta.

– Si, en aproximadamente treinta minutos deberíamos estar cruzando las puertas –respondió Karui poco animada, Shikamaru volvió la vista a Choji quien bajo la mirada suspirando afligido.

Ciertamente ese no sería un buen día para su buen amigo.

– Tranquilo Choji, siempre puedes venir de visita –animó Ino ante la sorpresa de todos. Shikamaru bufó por el comentario, cambiando de actitud al ver a la nueva pareja sonreír optimistas.

Rodó los ojos hacia otro lado para no ser parte de tanta luz en sus compañeros. Lo que para él significaba un fastidio, para ellos resultaba todo lo contrario; recorrer dos días de viaje solo para estar juntos valía mucho la pena.

De pronto pensó en él mismo; su relación con Temari siempre era esporádica, él no viajaba mucho a Suna, no si es que era muy necesario. Entonces reconoció que como amante le faltaba convicción, deseo.

No envidiaba a Choji ni a Karui, envidiaba lo que tenían, lo que en pocas horas se atrevieron a construir juntos. El sentimiento en ellos era fuerte, la motivación de Choji pudo más que su personalidad introvertida, siendo así, mucho más arriesgado emocionalmente que el mismo Shikamaru.

¿Por qué no podía conquistar el corazón de Temari como cualquier otro hombre?

La guerra deja sus efectos enceguecedores para quienes desean más poder y, ella lo deseaba. Ella solo quería llenar sus bolsillos con guerras ganadas, ese siempre seria su compromiso más grande.

No había espacio para el amor proyectado a largo plazo… aun no.

Indiscutiblemente la tosquedad innata de ella tocó su desobligado corazón, la seducción de su personalidad le daba bases para seguir intentándolo. Quedarse a su lado para experimentar ese lado tan bizarramente tierno que Temari escondía la mayor parte de las veces pero que para él no eran ningún secreto.

El amor duele…

El amor de Temari dolía, pero, aun así, fue el mejor que conoció.

Su manera de evaluar las circunstancias lo limitaba en cuanto a delicadezas y justificaciones. Shikamaru no era un hombre despechado, no, él solo seguiría encontrando algunas oportunidades de pasar su juventud en busca de ese algo que con su corta edad no comprendía.

Por el momento se adaptaría a la comodidad que esta no relación con Temari le regalaba. Sobrellevar un doble estándar para sí mismo no representaba problema.

El problema real que veía claramente, es que compartía saliva con su compañera de equipo. Ino no era de las personas favoritas de Temari, sin embargo, no había sido problema hasta ahora. Shikamaru aún tenía jurisdicción de su vida por lo que se permitió frecuentar a ambas en diferentes tiempos. A Temari la visitaba muy a lo lejos y, aun así, los días que pasaban juntos solventaban todo aquel tiempo perdido. Por otro lado, seguía asistiendo a las barbacoas con sus compañeros del antiguo equipo Asuma, sin descuidar sus amistades.

Tener un amorío con Ino no debería representar ningún problema para Temari, después de todo, tenían un acuerdo tácito de relaciones sexuales. A ninguno le debería importar más allá '¿Verdad?'

Shikamaru no era tonto, si confesaba su semi relación con la rubia Yamanaka, terminaría fastidiando las cosas con Temari. La mejor estrategia es no decir nada más de lo necesario si es que no se lo preguntan. Temari nunca quería preguntar sobre sus víctimas en la cama.

Cuanto más lo pensaba, más injustificado era el sentimiento. Conocer a la princesa de Suna sexualmente durante la guerra no fue el mejor de los comienzos. Fue el más precario y, el más importante de todos.

Como si fuera una burla del destino para Shikamaru, escogieron el escenario más desfavorable para su iniciación sexual. Esa noche el enemigo dio tregua en medio de tanta devastación. La Alianza Shinobi estaba en su máximo de cansancio; muchos estaban siendo atendidos por sus heridas, las bajas eran incontables, la muerte se respiraba en el aire, la sangre bañaba los cuerpos de todo ninja agotado.

Shikamaru se había refugiado debajo de un solitario árbol para darse la licencia de encender un cigarrillo y votar el peso desesperanzador de sus hombros. Esa misma tarde habían sellado a Asuma, la consternación de lo ocurrido generaba un desconsuelo fatal en su angustiado pecho. Dejó que Ino y Choji retomaran el dolor a su manera personal, hoy no quería verlos, al alba esperaba que sus sentimientos cambiaran. Necesitaba un respiro, una liberación emocional que un cigarrillo le ofrecía como salida rápida de su estado infame.

Temari caminaba frotándose los brazos para así contener el poco calor que sentía en su cuerpo, la noche no fue fría, pero cuando ves tanta muerte la percepción es abrumadora. Se encontraron bajo la luna compartiendo unas pitadas al cilindro que amablemente Shikamaru compartió. Ambos se negaron a un chequeo en las tiendas médicas, mantenerse alejados lo más posible de la muerte que rondaba en ese lugar era lo primordial.

La guerra era cruda. Sus jóvenes almas conocieron la brutalidad y el sadismo real que un enemigo ofrecía sin descaro. Encontraron paz después de un beso cargado de frustración, a ninguno pareció importarle ser condescendiente con el otro. La sensación del rápido olvido fue su mantra en la noche que conocieron la desesperación y las pocas probabilidades de vida que podían tener.

Nadie podía culpar que el prohibido libido guardado en algunos ninjas saliera en busca de un poco de descarga para un momento radical.

Nadie podría nunca culpar a Shikamaru y a Temari por querer borrar el olor a sangre que atormentaba sus mentes. Así dieron paso a más y más necesidad de mitigar el dolor. No hizo falta sacar sus prendas protectoras, de un minuto a otro Shikamaru la llenaba completamente con un par de estocadas jadeantes. Temari sentía el ímpetu que allanaba su intimidad y la empujaba a gemir con verdadera libertad toda su frustración. El acto apenas duro unos minutos cuando los dos encontraron su clímax en medio de la nada.

Ninguno dijo nada más después de eso. Solo fumaron en silencio acompañado sin la necesidad de compartir alivio en sus palabras.

Así comenzó la seguidilla de encuentros fortuitos y mejor preparados. Shikamaru cada vez aprendía mejor de ella y ella cada vez estaba más dispuesta a compartir sus experiencias. Se complementaban en sincronía sin desfavorecer al otro, aunque él siempre pensó que su nula experiencia había sido suficiente para una mujer tan impetuosa.

Shikamaru sonrió exhalando el humo del cigarrillo que ni cuenta se dio en qué momento llego a sus manos. Evocar a Temari ciertamente era imposible de controlar.

– ¿Por qué sonríes? –preguntó Ino con una sonrisa extrañada.

Él la miró largos segundos mientras seguían su camino, soltó un suspiro retenido al ver esos ojos tan celestes que le acompañaban desde siempre.

– Solo recordé algo –respondió desviando suavemente la mirada hacía el frente. La sonrisa fingida de Ino se fue desapareciendo con cada pisada de sus pies, estaba segura que su recuerdo no era ella precisamente.

'¿Sería entonces…?'

– ¡Vaya! que enormes puertas…

El comentario de Choji la distrajo de sus inseguridades. Observó por delante del camino y se encontró con la entrada del pueblo. Ino decidió olvidar sus especulaciones bajo la almohada.

Ingresaron sorprendiéndose de todo el cambio que la ciudad evidenciaba; los comercios estaban abiertos y la gente paseaba por las avenidas entre las enormes rocas características de este país. Eran un pueblo en vías de reconstrucción tanto en arquitectura como en el plano emocional.

El buen olor de la comida se arrastraba por gran parte de la avenida principal.

– Karui ¿Habrá alguna barbacoa por estos lugares? –preguntó con entusiasmo Choji, mientras movía su cabeza de un lado a otro. Los nervios por estar en la cuidad se hacían presentes en él.

– ¡Claro! ¡Podríamos pasar y comer algo antes de ir con el Raikage!

De un momento a otro, Karui parecía entusiasmada con la idea. Ino se enterneció al notar la necesidad que sus amigos reflejaban por disfrutar las últimas horas en mutua compañía.

– Viejo, solo piensas en comida. Tenemos que completar la misión e irnos lo más rápido que se nos permita para aprovechar que tenemos buena parte del día a nuestro favor, si perdemos el tiempo en…

No pudo continuar hablando por la falta de aire, Ino le había propinado uno de sus certeros codos en el estómago. Shikamaru apenas pudiendo enderezarse vio una enorme mirada de desapruebo en el rostro de su compañera; ambos voltearon a ver a su regordete compañero que miraba abstraído el paisaje. Karui por su lado veía el pavimento que encaminaba a una calle llena de restaurantes de buen gusto. A Nara no le quedó más que resignarse y terminar accediendo en la propuesta de los otros, no sin antes maldecir unas cuantas cosas en voz baja.

El lugar elegido era muy parecido al que acostumbraban ir en Konoha. Tomaron asiento en parejas mientras el chico del servicio encendía la parrilla en medio de la mesa. La cara de Choji estaba más colorada que de costumbre; Karui a su lado y de frente una parrilla caliente esperando poner a asar el rosu, lo tenía completamente dichoso, sintiéndose así en el paraíso mismo ¿Existía algo mejor en el mundo?

Al traer la comida no tardaron en adobarla, procediendo entonces a colocarla sobre la gran parrilla. Ino asaba para ella y Shikamaru. cuando Choji estaba tan feliz lo mejor siempre era reservar comida para el resto, de lo contrario terminaría siendo engullida sin contemplaciones por la voracidad del apetito Akimichi.

Choji y Karui estaban inmersos en una charla destinada a encontrarse algún día cercano para disfrutar de su compañía. Shikamaru e Ino con disimulo agarraban una que otra vez las manos por debajo de la mesa, sonreían por la obviedad de los sentimientos de su compañero y amigo. Nara terminando de comer se excusó para salir del recinto y poder prender su vicio lejos de las mesas.

Una calada, dos caladas y el humo se iba hacía el cielo. Le concedió una gratitud al tabaco que le causaba un placentero relajo. Suspiró maravillado observando las enormes nubes en ese país. Si él viviera en ese lugar, con seguridad terminaría siendo aún más vago de lo que es. No existirían tiempos de aburrimiento al contemplar el ir y venir de las grandes masas de nieve y agua. Volvió a exhalar el aire de sus pulmones.

– Solo un holgazán como tú, puede suspirar de esa manera al ver tan hermoso cielo…

– Ino… –pudo decir con el cigarro en sus labios sin necesidad de mirar.

– Es realmente hermoso –dijo ella refiriéndose al inmenso espectáculo aéreo. Tomó asiento a su lado.

– Es hora de ir con el Raikage.

– Lo sé, es por eso que deje a solas a los chicos –mencionó la blonda un poco sobrepasada por la insistencia de Shikamaru en terminar la misión que dejaría un gran vacío a su otro amigo.

– Se nos ira la tarde y junto con eso la luz que aun podemos aprovechar –arrojó el cigarrillo a un charco de agua que estaba lejos de ellos y contempló como este se consumía.

Ino enarcó una ceja mirando al ninja– ¿Es en serio? ¿Cuál es la diferencia entre quedarnos una hora más aquí? ¿Acaso no ves lo que a Choji le cuesta esto?

– No me malinterpretes mujer, solo quiero descansar tranquilamente y dormir en mi cama.

– Entonces deberíamos quedarnos aquí esta noche…–propuso ella con entusiasmo–. Choji se podría despedir adecuadamente, descansaríamos y también podríamos tener un tiempo a solas –tragó saliva, nerviosa agarró sus propias manos y se las fregaba lentamente en círculos para atraer calor. Al no recibir respuesta giró su cabeza para encontrar la mirada de Shikamaru quien la escrutaba de pies a cabeza.

– Un tiempo a solas…–repitió él en voz baja, Ino se mordió el labio por el nerviosismo que la voz de Shikamaru le causaba. Por supuesto él no perdió detalle de eso–. No lo sé, creo que…

– Estamos listos para concluir la misión, Shikamaru.

La voz de Choji los sacó de su privada conversación, el aludido entonces se levantó de su asiento y comenzó a caminar en silencio, los demás se unieron a él. Ino necesitaba una respuesta ahora. Los rostros de la otra pareja reflejaban angustia por la inevitable despedida y ella no podía aceptar eso; obstinada y sin pensar, adelantó el paso para quedar a la par de Shikamaru. Acercándose le susurró su última plegaria.

– Vamos, Shikamaru ¿Por qué tienes que ser tan duro? ¿Cuál es el problema de que nos quedemos una noche más fuera de casa? –preguntó insistente.

Shikamaru dio un suspiro de reproche que muy pronto se convirtió en resignación, si Ino seguía insistiendo sedería a su petición como ya era costumbre.

– Lo conversaremos después, Ino. Por el momento terminemos la misión como es debido.

Ino bufó en disconformidad ¿Es que acaso Shikamaru no estaba pensando bien? ¿No quería estar con ella a solas? La inseguridad se hizo notar ahora; Shikamaru era inaccesible. Si su relación fuera de solo amigos, ella no habría dudado en hacer respetar sus convicciones, dejándole un espacio a Choji y Karui. Y como es obvio, Shikamaru lo sabía de sobra, la observó de soslayo esperando el alegato que nunca llegó, rodó los ojos sin darle más importancia.

El camino para llegar a la casa del Raikage era tortuoso por las largas cuestas y pendientes, la dificultad y el cansancio se veía en los ninjas. Subir y caminar casi por sobre las nubes les estaba tardando un poco. El paisaje era maravilloso, Shikamaru se sentía una vez más en un paraíso de agua y nieve en suspensión, el aire limpiaba sus pulmones que necesito llenar de humo negro.

– ¿Como se te ocurre que encenderás eso aquí? –chilló Ino al ver que el ninja sacaba un cigarrillo para encenderlo–, Estamos en mucha altura, genio. Algún día vas a morir por contaminar así tu cuerpo…

– Ya, ya mamá –rezongó mientras guardaba de mala gana el cilindro en su chaleco táctico, no quería hacer una pelea de nada. Ganarle a Ino en una discusión siempre fue imposible.

– Bienvenidos todos, el Raikage los espera en su despacho.

Un moreno alto les dio la bienvenida y los dirigió con amabilidad al directorio del alto mando. Ahí estaba Darui, ocupando las ropas del supremo Raikage. Era su turno de tomar lugar en ese enorme asiento de madera y dirigir para bien su país.

Saludó con cordialidad a sus invitados y los hizo sentar en las sillas frente a él. Shikamaru puso temas en la mesa un tanto incómodo para ambos, era necesario saber el compromiso de paz que Kumogakure tenía con Konoha. Como enviado prácticamente de paz, tenía que deliberar ciertos tratados y asegurarse de hacerlos cumplir.

Cuando la charla ya era amena y notoriamente se habían acordados acuerdos de unión, todos pudieron respirar a gusto.

– Bien Shikamaru, le agradezco los informes y que trajeran con salud a nuestra Karui –se puso de pie y sin más preguntó– ¿En qué más podría Kumogakure ayudarlos?

Fue el momento de Ino de dar su insistente mirada a Shikamaru para presionarlo. Nara gozaba de real inteligencia y a parte era muy intuitivo, por lo que podía jurar que Ino le perforaba la nuca con sus celestes ojos. Resopló casi sin ánimos.

– Si no es mucho pedir, Raikage. Nos gustaría poder alojarnos una noche en la aldea, estamos cansados y necesitamos reponernos de tan largo viaje.

Dio una reverencia y se quedó mirando el suelo para saber la respuesta. Choji, Karui e Ino abrieron los ojos de asombro y sin esperar se encorvaron para la demanda, después de todo estaban abusando de la confianza de un Kage para un acto que ningún ninja debiera hacer ni pedir, se suponía que estaban entrenados para el cansancio corporal. Ino aun en agachas, se percató de que había puesto a Shikamaru en una difícil posición, una que sobrepasaba la confianza de un simple ninja a una autoridad. Se sintió fatal en ese momento 'Yo y mis caprichos'

Para su asombro, Darui comenzó a reír.

– Por favor amigos, levanten la cabeza –pidió con su voz tan tranquila–, Claro que pueden quedarse, nuestros aliados de la Hoja son bienvenidos a nuestro país. En seguida pondré a disposición para ustedes habitaciones en el centro de la cuidad; por favor siéntanse libre de quedarse el tiempo que gusten. ¡Coman! coman y beban esta noche, todo es por cuenta de la casa.

Se enderezaron agradecidos. Shikamaru presentó respetos nuevamente.

– Solo será esta noche, no importunaremos más su buena disposición, Raikage.

– ¿Cómo podría ignorar al equipo Ino-Shika-Cho que nos salvó sellando a Kinkaku en su modo Kyubi? –los mencionados regalaron una sonrisa austera por el halago–. Por cierto, Shikamaru ¿Qué te parece si esta noche discutimos unos asuntos en el gran salón? Los directivos y altos mandos estarán complacidos con tu presencia. Tienen un par de ideas de comercio e importación de productos de Konoha.

Tomó de sorpresa a Shikamaru, una invitación del mismísimo Raikage a una junta administrativa era algo por lo cual debiera sentirse alagado, y así mismo lo hizo. Sin apuros por el nerviosismo aceptó. Para Ino no fue de total agrado, había conseguido que Shikamaru aceptara quedarse una noche por sus amigos y por efecto ellos también podían compartir su tiempo a solas. Sin embargo, el orden de prioridades de su amigo no se asemejaba con los propios de ella. Aun así, no podía poner ninguna objeción al asunto, si él lograba cerrar un trato con Darui, inmediatamente traería buen prestigio para Shikamaru.

Un asistente los encamino hasta un hotel enorme en el centro de la ciudad, claramente se notaba el alto valor de su estadía. El interior era amplio y hermoso, tenía un ambiente clásico con maderas talladas y grandes jarrones que adornaban cada esquina del recibidor minuciosamente limpio y perfectamente adornado. Para su regocijo contaba con baños termales al interior de la estancia, baños mixtos y separados. Las chicas se emocionaron, Choji no podía creer el extenso tamaño del bufet que se impartía, Shikamaru solo pensaba en una enorme cama donde descansar.

– Shikamaru-san –llamó el acompañante que hacía las reservaciones.

– ¿San? –repitió Ino. Se echó a reír con ganas junto a Choji, el afectado de las risas solo arrojó una mirada de fastidio–. Perdón, perdón Shika… –pedía Ino secando una lagrima.

El encargado carraspeó ocultando una sonrisa.

– Shikamaru, solo dígame Shikamaru –rascó su cabeza e hizo un ademan con la mano para que le restara importancia a la cordialidad.

– Shikamaru…–corrigió entonces– ¿Cuántas habitaciones serán la reserva?

La pregunta sacó a todos de sus risas ¿Cuántas habitaciones? No se habían detenido a conversado. Era obvio que algo pasaba entre Choji y Karui, pero Ino pensó que no se tomarían tal atrevimiento de dormir en la misma habitación. En cuanto a ella, había dormido un sin fin de veces con Shikamaru, más nunca en su nueva condición. Dormir en los sacos no era lo mismo que compartir una cama caliente en un lugar completamente íntimo. Mucho menos a expensas del Raikage.

Tragó saliva y escrutó a su compañero quien la observaba dubitativo.

Shikamaru giró la vista entonces a la otra pareja; Choji lo miraba con ojos suplicantes, Karui se hacía la desentendida leyendo una carta de la cena. Ino se puso a toser como desquiciada, él rodo los ojos. Cuanto fastidio en una pregunta.

Se cuestionó del por qué todas las decisiones tenían que caer en sus hombros. Sin darle más vueltas en su cabeza, tomó una decisión rápida con poca importancia. El encargado estaba interesado en la respuesta.

– Serán cuatro habitaciones, por favor –decidió finalmente, que cada quien resolviera como más le acomodaba la resolución.

Todos los presentes lo miraron nerviosos, el anfitrión enarcó una ceja en completa duda.

– ¿Esta seguro?

– Que sean tres, por favor –intervino de inmediato Choji–, Nosotros compartiremos una.

Shikamaru suspiró ¿Si ya lo tenían pensado por qué no se lo habían dicho? las vergüenzas y aprietos que tenía que pasar ¡Por Dios! Ino carraspeó para llamar la atención, Shikamaru guardando apariencias y para no levantar sospecha en sus intenciones, dejó las tres habitaciones alquiladas. La rubia se molestó por la decisión individual del líder.

Entraron por el corredor que llegaba a sus lugares de reposo, el encargado les enseño las instalaciones y entregó cada llave a la persona indicada, luego de las despedidas y agradecimientos, se retiró.

– Gracias, Shikamaru –Choji se veía realmente agradecido.

– Si, si, como sea. Solo espero que no desaprovechen la oportunidad.

Pidió con un largo bostezo. Karui se puso roja y solo miró hacia otro lado desatendiendo el comentario.

– Yo me duchare y descansaré un rato –informó Shikamaru estirándose.

Ino se desencajó por el comentario ¿Le valía algo ella? ¿Cómo Shikamaru podía conservar tan bien la calma y no morir en el intento? Ella había previsto que él le pediría pasar el rato juntos, se equivocaba nuevamente. Las prioridades de ambos no encajaban.

– Bien, entonces nos vemos al rato ¿Les parece que nos juntemos a cenar? menos tu Shikamaru, tienes una cita con el Raikage y sus secuaces –molestó Choji–. Nos vemos más tarde Ino, procura descansar y recuperar fuerzas.

Choji y Karui desaparecieron por la puerta de su cuarto, no fue necesario tratar de disimular el sonrojó que ambos llevaban.

Ino y Shikamaru tomaron camino hacía sus habitaciones designadas. Cada paso en el que se acercaban, significaba un paso más a las reales intenciones que ella necesitaba saber en él. El silencio prevalecía, cuando llegaron a destino Ino nerviosa cogió el valor de mirarlo y en definitiva saber el porvenir.

– ¿Te molestaría quedarte sola en tu habitación? –consultó él.

La garganta se apretó al dar un trago de saliva– Puedes irte si eso es lo que quieres –puso la llave en el cerrojo.

Shikamaru alcanzó la mano de Ino antes de que esta pudiera abrir la puerta. Se acercó a ella con una sonrisa de medio lado.

– Solo quiero tomar una ducha –susurró tan bajo que solo ella pudo oírlo–. Descansaré contigo a mi lado.

Ino pudo notar como la sangre subía a su rostro, el calor en sus mejillas era insoportable.

A una distancia prudente, un grupo de chicas miraba la escena sin haber escuchado lo que el hombre decía. Francamente la imagen que se veía no dejaba mucho a la imaginación, por lo que una de las mujeres preguntó sin más.

– Ne, Matsuri… ¿Ese no es acaso Shikamaru-san?

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CONTINUARA…

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N/A:

Hola! ¿Como están mis querubines? En primer lugar, pedirles disculpas por la enorme demora, el trabajo en casa es agotador U.U

Segundo lugar, esperar que todos ustedes y sus familias se encuentren bien, la pandemia no da marcha atrás. Maldito Coronavirus!

Quiero agradecer todos sus reviews, me encantan, siempre los leo una, dos y hasta tres veces, son hermosos!

Me gustaría consultarles ¿Qué les pareció el dibujo del fic? Lo hice yo con mis propias manitos, díganme que opinan, si les gusta podría hacer más y seguir agregándolos a mi Face 'Queeneon dbz' tengo muchos dibujos de fics que he leído.

GRACIAS ESPECIALES!

+ morphineMalfoyBlack: estoy feliz de inspirar a alguien T.T leí tu fics, te deje rewiews pero no me carga la página :O

+ Nightmare96: me alegro tanto que te gustara! Este Shika es un pervertido jajaja se hace el tonto XD

+ Lina granger: perdón por demorar, no me odies que yo te amo!

+ Min Ah Malfoy: chica, espero tus reviews con ancias, estas libre de escribir lo que gustes respecto a este fics, malo o bueno siempre lo agradeceré!

+ Alondra: muchas gracias por siempre apoyarme y darme el impulso a seguir, un beso gigante!

+ DAngel7: esta super difícil encaminar este fics, se me va de las manos. Lamento informar que cada vez será peor sus escusas, Ino y Shika tienen que sufrir muuucho aun XD

Gracias, gracias, gracias a todos los que se tomaron un minutito de su tiempo en hacerme feliz!

Un besote a todos!

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