Cronopios del autor: Gracias por leerme.
ADVERTENCIA: Yaoi.
Descarga de responsabilidad: Ya lo saben, Haikyuu! no es mío, ojalá lo fuera.
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Las mil plumas del cuervo
Por St. Yukiona.
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Miya Atsumu
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Caía una débil nieve.
Apenas era una escarcha que parecía recubrir de a poco la ciudad y a Hinata le hacía sentir como si una mano invisible cubriera con seda muy fina y vaporosa los edificios, las personas, los árboles, y hasta los pájaros. Era como si algo quisiera con ello purificar el alma de cada cosa terrenal y pagana que existiera sobre la faz. Se preguntaba si esa misma fuerza también lo podría purificar a él. Cerró sus ojos mientras que el halíto de su aliento abandonaba sus labios cuando éstos comenzaron a moverse para rezar en silencio. En su corazón se guardaban tres deseos y esperaba que por lo menos dios fuera lo suficiente misericordioso para cumplir al sólo uno, o mínimo, le prestara la vida suficiente como para ver cumplirse alguno de esos:
1.- Ver ganar a Japón en las olimpiadas.
2.- Asistir a la graduación de Natsu.
3.- Que Kageyama y Oikawa fueran realmente felices.
Con cualquiera de ellos estaba bien y él también podría ser feliz.
Hizo una reverencia apartando sus manos, y volviéndolas a unir una vez más para acabar con el rito, las separó mientras tiraba fuertemente de la gruesa soga que hacía sonar la campana. Esto hizo eco en su pecho y sintió una terrible oleada de ansiedad y emoción al tiempo que el sonido sordo se perdía lentamente en la extensión del territorio del templo. Algunos pájaros volaron alejados por el ruido y sonrió satisfecho. El trinido de los pájaros siempre le dejaba esa sensación de nostalgia y lo volvía un mocoso de trece años que recorría las montañas en su bicicleta en compañía de sus amigos para hacerla al vago.
Ojala pudiera volver a esos tiempos, cuantas cosas podría hacer diferente.
Pronto sería año nuevo, pero más importante que eso, pronto sería navidad, pero mucho más importante, el cumpleaños de Kageyama Tobio. Faltaba un mes entero y en todo ese tiempo apenas había tenido oportunidad de respirar, literalmente, ahora tenía que tomar nebulizaciones por la mañana y por la noche pues el clima había enfriado y le costaba trabajo que su sistema respiratorio recibiera todo el aire suficiente para abastecerlo. La fatiga y el cansancio cada vez aumentaban y tenía que estar más tiempo del deseado en cama. Por otro lado la cabeza solía dolerle ymucho en las mañanas se aumentaba con las discusiones entre Kageyama y Oikawa, al castaño aún le encontraba fascinación al ver como el moreno explotaba y éste no se tocaba la lengua para responderle ofuscado, lo chistoso es que esas discusiones más que alterarlo lo hacían reír porque era ver pelear a dos niños mimados, dos hermanos: Mi mamá me quiere más que a ti, mi mamá me besó la frente, pues a mí me besó dos veces, mira estoy usando la bufanda de mamá, pues yo sus boxers. Cosas por el estilo. Sin contar por la intromisión de las madres de los tres, y el constante ir y venir al hospital sentía que la vida se le estaba acortando mucho más. Eso sí, no podía decir que no era una buena vida.
Siempre llena de color, siempre llena de ruido.
Los tres habían acabado por vivir en el apartamento de Tobio al ser el menos centríco y el que suponía una mejor intimidad. El hospital más cecano serviría para emergencia pues el especializado en oncología estaba más al Norte. El apartamento de Oikawa estaba en el corazón del distrito Roppongi en Tokio y se encontraba demasiado expuesto. Aunque había ocasiones en que éste se quedaba a pasar la noche allá porque se hacía demasiado tarde, aunque Tobio y Tooru llevaban el mismo entrenamiento, Tooru era del tipo más social que siempre respondía a reuniones con sponsor y patrocinadores. Tobio había regresado oficialmente a la selección habían pasado dos partidos sin que Tobio fuera convocado pues requerían saber que estaba en su mejor forma y evitar cualquier tipo de lesión que compremetiera el futuro del prodigio.
Prodigio, decían.
Al tanto Oikawa aparecía en titulares todos los días, se estaban cerrando los últimos acuerdos para que se volviera la imagen publicitaria para Nike Japón, y si eso se finiquitaba terminaría por ganar un montón de dinero. Era obvio que varios equipos estuvieran tras el Genio colocador pues se rumoreaba fuertemente que no iba a seguir con la selección apenas Kageyama entrara por completo, sin embargo, todo eran rumores y en casa poco hablaban sobre eso.
Y después estaba él, Hinata Shoyo, al que sólo le tocaba teclear en su computador portatil para no sentirse como un pelmazo a la espera de su muerte, en ocasiones sólo se perdía en sus pensamientos por horas viendo hasta el exterior hasta que Oikawa o Kageyama, o ambos llegaban. Nada revelevante en su vida, más que un blog de voley que había iniciado Kageyama como AmanteDelVolley09 y que había dejado olvidado hacía poco más de tres años atrás. De hecho, había sido bastante hilarante cuando Hinata le pidió la cuenta para él usar el blog pues Oikawa no pudo evitar hablar tras escuchar el nickname de usuario.
—Shoyo tenía un fan-acosador que le daba like a todas sus fotos y dejaba comentarios en los artículos que salían en la gaceta deportiva universitaria que tenía el mismo nombre "amantedelvolley09".
Kageyama no tuvo más remedio que confesar a Oikawa: Ah... ese era yo.
Oikawa no pudo parar de reír y hacer burla acerca de lo obsesivo que podía llegar a ser realmente. Sin embargo gracias a ese pequeño blog, bastante simple y básico, Hinata había encontrado otro lugar por donde expresarse, seguir haciendo lo que le gustaba aunque la audiencia no era mucha en realidad, subía exponencialmente. Al dominar perfectamente el inglés la información la redactaba en inglés y japones, a veces se aventuraba a practicar su español pero en más de una ocasión el resultado era sinceramente lamentable, así que optaba por los idiomas que sí dominaba al cien por ciento.
A-san escribió:
Otra vez volviste a confundir el "His" con el "Him", a Escritor-chan le pasa cuando se emociona en algo que escribe. Yo también me emocioné con la reseña que hizo sobre el partido de los Trojans y los Eagle, fue como volver a ver el partido.
Shoyo leyó el mensaje mientras en la caja de comentarios mientras esperaba pacientemente a que el semáforo diera luz verde para él poder caminar por el cruce de cebra. Acomodó mejor el cubreboca y después la bufanda se había descubierto apenas un poco para su oración en el templo y ahora que volvía estar en movimiento era mejor asegurarse, no quería complicar su estado de salud con una gripa o pescando un resfriado.
Amantedelvoley09 respondió:
Lo siento, error de dedo al escribir. Seré cuidadoso la siguiente vez, gracias por tus comentarios.
Respondió para guardar el móvil y apresurarse a la tienda de artículos deportivos donde compraría los regalos para navidad de los dos hombres con los que vivía, además del regalo de cumpleaños de Kageyama, y de no ser que él mismo había defendido la época ante los ataques de Kageyama que tildaban la navidad como una época hecha para hacer gastar a los consumistas el propio pelirrojo pensaría lo mismo y apoyaría con violencia la moción de simplemente echarse a ver películas y comer pollo frito en la comodidad del sofa de Kageyama.
Oikawa y Hinata se habían acostumbrado, en su tiempo como pareja y viviendo en USA, a celebrar la navidad así como acción de gracias, aunque la navidad era más esperada por la cuestión de los regalos, sin embargo la fecha más importante era año nuevo y estaba seguro que la iba a tocar pasarla solo. Oikawa y Kageyama viajarían a Sendai para pasarla con sus padres, y él hubiese hecho lo mismo si no fuera porque su madre y su padre seguían sin dirigirle la palabra.
—Si se los dijeras otra cosa sería —insistía Kageyama con tranquilidad.
—No quiero usar la lastima para que me perdonen —respondió ofendido el pelirrojo.
De hecho, Hinata le había suplicado a los dos hombres con los cuales parecía compartía ahora su vida que mantuvieran silencio sobre su condición, y sobre todo que no hicieran alusión mínima a sus familias que volvían a estar en contacto con él. No es que antes le gustará guardar secretos, sino que sencillamente entendía perfectamente que la imagen que tenía frente a las mujeres (la madre de uno y la del otro) no era la mejor, por el contrario, en más de una ocasión había escuchado sin querer como Kageyama discutía con su padre y no eran para nada la mejor relación.
—Buenas tardes ¿le puedo ayudar en algo? —preguntó la dependiente vestida con el uniforme de la tienda a Shoyo que enseguida negó sin voz. Ella lo dejó pasar avisándole sobre la oferta del día.
La fuerte luz de las lamparas cegó un momento los ojos avellana del pelirrojo pero tras parpadear estuvo mejor, entrar a una tienda del distrito comercial de Roppongi era como entrar a otra dimensión: Con música Lo-fi, y los techos altos, el piso brillante de mármol pulido y las pantallas gigantes suspendidas sobre sus cabezas dando los modernos anuncios de televisión. Se quedó un segundo pasmado cuando el comercial de las selecciones japonesas que irian a las olimpiadas inició y embelezado por poco tomaba fotografía del monitor cuando apareció en pantalla la selección japonesa. Tobio aparecía en dos ocasiones: En una hacía una colocación y en la otra se encontraba a un lado y un poco detrás de Kuroo, el capitán de la escuadra carmín, del otro lado de Kuroo, estaba Bokuto-san, detrás Ushijima y otros jugadores que conocía pero no tan bien como los primeros. El corazón le dio un furioso vuelco, de no ser porque había visto el comercial unas diez veces hubiese terminado desmayarse ahí mismo en cambio, lo soportó y volvió a caminar. Un pie delante del otro, un pie delante del otro y se quedó parado ante un aparador donde había zapatillas pues sentía sus mejillas demasiado rojas y el corazón le palpitaba muy fuerte.
Suspiró pesadamente y su mirada se fijo realmente en los zapatos delante él.
Comprarle unas zapatillas deportivas a Kageyama o a Oikawa iba a ser estúpido porque ellos recibían zapatillas de sus patrocinadores, además de que la selección era más o menos estricta con el tipo de calzado, tenía que ser uniforme. Suspensores no usaba Kageyama y Oikawa los mandaba a pedir a medida. ¿Para qué había ido en primer lugar a una tienda deportiva? Gruñó recriminándose con esa decisión y optó mejor por comprar algo para sí. Aunque, la parte triste, es que iba a comprar algo que seguramente terminaría acumulando polvo en el clóset junto con el resto de su equipo para jugar. Lo mejor sería buscar algún regalo lejos del deporte, algo más personal y que le gustara a cada uno.
—¿Cómo ve el panorama de frente a las olimpiadas, Oikawa-san? —preguntó en los altavoces la delgada voz de la mujer en el televisor.
Hinata giró su mirada de forma instintiva.
—Tenemos un equipo fuerte, gracias a Tobio-kun logramos clasificar, y hemos logrado mantenernos... ahora en las olimpiadas demostraremos lo mucho qué hemos avanzado —decía con confianza el castaño, lucía perfecto. Un poco sudado y el cabello apenas desacomodado, pero lucía atractivo. La reportera hablaba sobre el potencial del equipo y las estadisticas, y de pronto Kuroo aparecía en pantalla, al parecer las entrevistas habían sido durante la última concentración.
El menor no pudo evitar se reírse de Kuroo-san, seguía usando el mismo peinado que usaba desde preparatoria, y según Kenma le había contado desde primaria.
—En una opinión personal... usted como capitán ¿Cree que sea necesario que Kageyama se incorporé a las filas?
—Siempre es importante que todos los jugadores estén en su mejor forma, no sólo Kageyama o Kitakawa, si no todos, por eso somos un equipo —declaró Kuroo Tetsuro.
—Y como jugador... ¿A quién prefieres para las colocaciones?
Hinata se quedó con los labios entreabiertos y un poco tocado. Pero la respuesta de Kuroo le da material para llegar a casa y sentarse al computador y como obseso empezar a buscar información. No es un trabajo real, ni siquiera le pagan por ello, pero quitando sentimientos de lado. Miya Atsumu tiene una alta posibilidad de quedar seleccionado como titular. Amaba a Kageyama, amaba a Oikawa, pero Atsumu, Atsumu era un tema y a parte, como fan del volley que era, en el que se había convertido en los últimos meses seguía con total rigor cada uno de los movimientos de todos los miembros de la selección, era una acción masoquista pero Hinata propiamente era un masoquista y nadie podía decir lo contrario. Ahora, como un exjugador, y sobre todo rematador, siempre se preguntó cómo era rematar las colocaciones del otro que estaba al mismo nivel que Oikawa y Kageyama, no lo conocía en persona, ni mucho menos, pero según los vídeos y las anécdotas, Kageyama un poco más reacio a contar, que había escuchado sobre ese chico tenía cierto toque para hacer las colocaciones, cierta habildiad escalofriante.
A los gemelos Miya los conoció durante la preparatoria, pero con Atsumu jamás tuvo real acercamiento, a diferencia de con Osamu con quien se volvió bastante cercano, inclusos amigos, de hecho, en la época en que Kageyama y Hianta habían terminado, Osamu fue alguien con el que el pelirrojo platicaba constantemente con Line y esa cercanía fue aún más cuando en la universidad la UCLA enfrentó a la universidad de Osamu durante la gira que hicieron en Japón, Italia y Alemania. Osamu era genial, pero Atsumu, era un nivel totalmente diferente, un nivel contra el que Hinata ya no podía combatir dada su situación: Él se había quedado estancado y Atsumu seguía avanzando.
Las siguientes tres horas las pasó consumiendo de forma obsesiva todo el amterial que encontró en internet sobre el mayor de la Miya hasta que llegó a su Instagram personal. No lo siguió pues algo en su foto de perfil le pareció un poco... ¿extraño? ¿cómo lo explicaba? No encontraba palabras claras. Era obvio que conocía a Kageyama, y por las entrevistas que había visto del Miya, así como alguna de sus declaraciones y demás, no parecía del tipo que fuera amigo de Kageyama. Por el contrario, si le dijeran que Atsumu-san y Oikawa eran amigos lo creería más, pero... ¿Kageyama? El asocial Kageyama siendo amigo de un todo sonrisas de tabloides deportivos y chismorreos. Aunque esto último estaba muy bien cuidado por el rubio pues no se le había visto involucrado en ni un solo escandalo, de hecho su vida personal estaba demasiado bien custodiada y sólo en una entrevista dijo vivir actualmente con su hermano, pero nada más. ¿Entonces por qué le enfadaba ver a Kageyama muy abrazado al rubio en la foto de perfil de éste?
Cuando empezó a revisar las fotografías del pérfil del setter encontró un montón, otro punto más en que Oikawa quedaría como amigo de ese sujeto y no Kageyama, sin embargo lo que fue como un balde frío de agua fue justamente pasadas unas ¿cien, doscientas fotografías? Había un millar más con Kageyama.
Por el corte de cabello de Kageyama supuso que eran reciente y cuando observó la fecha enarcó la ceja, no eran mayores a cuatro meses, más o menos el tiempo en que Kageyama había llegado con Oikawa a sacarlo de su lecho de muerte. Siguió bajando y aunque parecía solo fotografía de amigos, era una cantidad abominablemente alarmante la de fotos que compartían esos dos. Kageyama detestaba las selfies y las fotografías en general. ¿Entonces cómo había permitido semejante ultraje?
Sí, estaba cortado en lo obsesivo, pero llegó a las primeras imágenes donde el gesto de Kageyama era más bien apagado pero estaba ese destello de molestia que no había en las otras. Y esas databan de la época en que iba a ser su boda. Hinata era expertó en hacer elucubraciones sobre todo esas fatalistas que siempre tenían resultados catastrófico: ¿Y si Atsumu-san y Tobio habían sido amantes? La idea le chocó al pelirrojo y negó. Se recargó de su asiento y miró fijamente la pantalla.
—¿Conoces esa canción de Queen?
—¿Quién?
—Queen —recordaba Hinata que Osamu le dijo un día mientras que tumbados sobre sus espaldas veían el cielo, cierto día que habían coincidido en Tokio sólo para pasar el rato y porque a Hinata le iba mejor pasarla con algún conocido que pensar, en aquel entonces, en todo el asunto que se llevaba con Kageyama y la ruptura de su relación—. El grupo de rock americano que canta esa canción "Bohemian Rapsody".
Muchos años después, Hinata supo quiénes eran Queen y de hecho se volvió muy fan.
—Bueno, ellos tienen una canción "Killer Queen", es como si escuchara que hablan sobre Tsumu, él es decidido y el deseo por el voley es más grande que el de cualquier otra persona que jamás haya conocido... casi comparado contigo —dijo Osamu—. Con la diferencia de que él tiene una personalidad horrible y tú eres bueno... Amo a Tsumu, pero él es horrible.
Pero si era tan horrible, pensó Hinata, cómo es que había acabado siendo amigo de Kageyama. La cabeza estaba a punto de implorar, se mordía los labios y pensaba en ello, sin quererlo, empezó a compararse con el armador: Estilo, buen gusto generalmente y además estaba sano. Coño, estaba sano y al parecer se la pasaban muy bien Kageyama y él. La rabia lo invadió.
—Estoy en casa —se anunció Oikawa.
—¿Tú qué opinas? —fue la respuesta que recibió Tooru. La voz fue de ultratumba y el castaño tuvo que regresar sus pasos lentamente con el corazón disparado porque todo estaba a oscuras y la luz de la habitación (al final del pasillo) era la única que estaba encendida, pero la luz no era tan potente como para llegar a la sala de donde provinó aquella voz. Tragó en seco y se asomó haciendo amago de toda su valentía.
—¿Chi-Chibi? —masculló casi con romance rogando que fuera él y no la prueba tangible de sus teorías conspiranoides de que los extraterrestres sí existían.
Al fijarse bien, notó que en efecto era Hinata. Estaba sentado en el sillón más grande de la sala hecho un nido con una gruesa colcha y la luz del monitor de su MacBook dándole en la cara. Oikawa de pronto prefirió que fueran los alienígenas pues la expresión del pelirrojo daba miedo.
—¿Qué dices?
—¿Qué opinas? —insistió el pelirrojo mostrando el computador.
Oikawa se sentó a su lado quitándose el abrigo y poniéndose cómodo. Torció los labios. Enarcó la ceja y a él le tomó menos tiempo que todo hiciera un clic rotundo en su cerebro. En algún momento lo pensó y sospechoso, pero ahora era una total obviedad: El señor A de Kageyama era Atsumu Miya.
Tenía sentido porque justo ese día le pidió a Oikawa que se fuera primero y avisara que iba a llegar tarde pues saldría con algunos conocidos a tomar un trago, Miya de hecho también se había quedado hasta el final. Mordisqueó sus labios sin saber qué hacer con esa información: Ser una perra y decirle a Hinata, o sencillamente dejarlo pasar y dejar que Kageyama se las apañara como mejor pudiera, aunque conociendo lo idiota dudaba que al día de hoy el moreno tuviera algún tipo de lío con Miya, después de todo estaba muy seguro de estar con Hinata. ¿Cierto?
—No lo sé, son muy amigos.
—¿En los entrenamientos son muy amigos? —preguntó acertivo Hinata con su delgada ceja siendo arqueada.
—Sí, no... bueno lo normal, ya sabes, es difícil saber con Kageyama tiene un tornillo demás que le impide ser una persona normal —alzó los hombros restándole importancia al tema, antes de besarle la frente e incorporarse—. ¿Ya has cenado? Prenderé la luz porque esto está tétrico, peor que la Cámara de los secretos, y verás que eso sí era tétrico.
Shoyo se movió ante el beso con los labios aún bien torcidos. Enfadado. Algo le decía que había más allá de eso. Oikawa por su parte no movería las aguas y hablaría directamente con Kageyama porque era ya un adulto. En otros tiempo hubiera caldeado todo, pero no hoy. No ese día...
Torció los ojos y suspiró o quizás las movería un poquitín para ver qué pasaba.
—Mañana hay práctica abierta —dijo de pronto Oikawa desde la cocina.
Y escuchó los pasos apresurados de Hinata que de pronto había llegado ya al umbral de la cocina.
—¡¿En serio?!
El castaño afirmó con un movimiento de cabeza quitándole importancia al asunto, como si fuera cualquier cosa y no fuera obvia la dicha que de pronto sintió, aunque el trato de Miya con Kageyama era el mismo que le daba a cualquier otro jugador, Tooru sentía especial fascinación por saber cuál sería la respuesta de Hinata, seguramente se comería mucho la cabeza. Después resolvería para que no se angustiara más de la cuenta, era bueno ser un hijo de puta pero sabía hasta donde podía llegar.
Kageyama llegó después de la cena. Hinata estaba en la habitación escribiendo y Oikawa lavando los trastes. Se anunció con voz débil y por el ruido de tropiezo contra el escalón que había al entrar, el castaño supuso que estaba un poco bebido. Kageyama no solía beber, así que si había bebido una sola cerveza seguro había sido suficiente para entorpecer y limitar sus movimientos.
—Estoy en casa... —se anunció en el umbral de la cocina y Oikawa parpadeó.
Kageyama llevaba el ojo morado y el labio roto.
—Oi... ¿Qué te ocurrió? —preguntó un poco alarmado el castaño mientras que iba por el botiquín—. ¿Te ha salido caro terminar con el Señor A?
Los ojos del menor se abrieron con sorpresa y sus labios formaron una perfecta O, aunque bufó y negó resoplando. Oikawa le puso sobre su ojo herido una bolsa de gel que regulamente usaban como terapia para los músculos tenso.
—Para nada... he salido con Atsumu, y Osamu llegó, lo malentendió todo —expresó en voz suave.
—¿Y por qué iba a malentender todo, Osamu-san? —la voz de Hinata les hizo saltar en su lugar a ambos y se girarón a ver al pelirrojo plantado en la puerta de la cocina con sus dos manos cruzadas sobre su pecho y el gesto de pocos amigos, ese gesto que en contadas ocasiones habían logrado ver ambos. Ni siquiera era uno de enojo genuino, sino algo más, algo que disparaba la adrenalina en ambos hombres porque con el porte erguido, la mirada molesta y el gesto torcido distaba mucho de la tierna e ingenua expresión que aún un hombre como Hinata poseía la mayor parte del tiempo. De pronto la vulnerabilidad y la fragilidad ganada por la enfermedad desapareció, y erguido con toda su postura, hacía sacar ese lado varonil y masculino que en más de una ocasión hizo temblar a Oikawa hasta sus cimientos.
—...—Tooru pudo haber babeado de no ser porque Hinata de verdad parecía cabreado, así que solo palmeó el hombro de Kageyama y caminó hacia su deber de seguir lavando los trastes de la cocina.
—Osamu-san no te golpearía solo porque sí —dijo con seriedad y Oikawa silbó.
—¿Y cómo sabes que no lo haría? —Kageyama se incorporó dejando la bolsa de gel frío sobre la mesa y Hinata se horririzó un poquito por la ceja hinchada del moreno pero no cedió espacio ni terreno.
—Porque conozco a Osamu-san, tanto como te conozco a ti.
—Ahora me vas a decir que me conoces —murmuró Tobio dos octavas más abajo con un tono profundo. Oikawa se tensó un poco sobre todo cuando los vio acercarse lentamente retándose mutuamente.
—Chicos —dijo Oikawa girándose. Era malo lidiando con esas situaciones, pensó que había pagado su cuota después de Iwa-chan pero todo parecía estar bien lejos de la realidad pues los puños del pelirrojo se apretaban y Kageyama también erguía toda su altura—. Chicos, paren ya... —pidió con voz diligente acercándose también.
—Vale. Osamu-san me golpeó porque según él me lo merecía —soltó Kageyama.
Hinata se cruzó de brazos sin inmutarse.
—¿Y por qué "según él" te lo merecías?
Tooru quería ir por su teléfono para grabar todo pero eso sería realmente estúpido, así que se quedó quieto para separarlos en caso de ser necesario, aunque pare ser sinceros empezaba a empalmarse, era como ver porno gay dura con un poco de contexto antes de que la ropa saliera volando: Dos tíos grandes y fuertes haciendo chocar sus furiosos alientos. Sólo que eso no era un vídeo porno, y esos dos realmente estaban cabreados. Según conocía la referencia en más de una ocasión llegaron a los golpes, y en el peor de los casos alguno cedía y todo se estropeaba.
—Porque me acosté con Atsumu —lo soltó y Oikawa por poco se iba para atrás.
El bastardo lo había soltado de la nada y se recriminó el no haber ido de verdad por su teléfono para grabar ese instante. El rostro de Hinata fue un poema y Oikawa sintió bastante pena, o al menos antes de que Shoyo cogiera de la camisa a Kageyama y estampara su boca contra la de él. Oikawa se quedó petrificado en su sitio. A la mierda, iría por el teléfono ahora mismo antes de que la mano de Hinata lo detuviera al momento de moverse y tirara de él para usar también su boca, el castaño pudo saborear el alcohol rezagado de Kageyama en el regusto de la boca del pelirrojo.
Kageyama se tardó en reaccionar ante el sorpresivo ataque. No se habían besado en un tiempo y por algún motivo aquello fue un despunte de una acumulación de ganas que al menos dos de ellos habían estado acumulando. Aunque al ver el beso cargado y ansioso de Oikawa con Hinata supo que los tres se habían estado negando. Los tres se miraron agitados y un poco mareado no había palabra que los pudiera describir mejor que confusión. Las mejillas rojas de Shoyo delataba que aquella acción no había sido premeditada sino consecuencia del calor del momento.
Joder. Si no le tuviera tantas ganas a Shoyo (como a Kageyama, no lo podía negar había pasado el montón de horas pensando como sería cogerselo o dejarse coger por él al punto que acabó fantaseando y deseando aquello) quizás hasta podría burlarse un poco, pero la verdad es que ya estaba empalmado otra vez y si no se corría iba a terminar por enloquecer con tanta paja que se había hecho en los últimos meses. Y arrastrado por ese pensamiento Oikawa también tiro, fingiendo ahora enfado, a Kageyama y culminó meses de fantasías.
Notó la resistencia puesta por parte de Kageyama pero también el modo en que sus lenguas se enredaban, en que se desesperaba y el hálito caliente de ambos parecía conjugarse. Soltando un suspiro ahogado al terminar. Sus miradas se encontraron y el castaño relamía sus labios con cierto morbo esperando un poco más. Pero antes de que se diera cuenta tenía a Shoyo, evidentemente excitado nuevamente sobre Kageyama robándole un poco más que el aliento. De esa manera necesitada, celosa y enfadada que lo había hecho brincar en primer lugar en su sitio. El movimiento de la cabeza de Shoyo delante suyo le parecía exquisita, y la nuca expuesta le pareció de lo más sensual. De pronto su boca hormigueó y no dudó mucho antes de enterrar sus dientes en esa piel expuesta, Rasgando sin dañar y haciendo que Shoyo gimiese en la boca de Kageyama.
Las manos de Oikawa se colaron debajo de la camisa de dormir que estaba usando el moreno interrumpiendo de pronto la acción de la boca de Kageyama y Hinata, retirando la pieza, y apenas esta cayó al piso el moreno de los tres se encontraba mordisqueando también el cuello del menor. Quizás de alguna manera era algo que habían estado esperando. Una idea morbosa que sencillamente no habían querido expresar pero que era real y se estaba volviendo posible ahora que los tres parecían estar en un mutuo acuerdo.
Durante el tiempo en que habían estado viviendo juntos, no se había vuelto a tocar el tema de la función de cada uno cómo es que podían denominar en esa relación. Sin embargo, los tres cogidos de la mano habían decidido romper la última pared e ir directo al infierno.
El pelirrojo terminó en medio de la cama mientras Kageyama le penetraba sosteniéndolo de las caderas, la voz gutural resonando y Oikawa acariciándole el rostro, el cuello, los hombros. No sabía que lo ponía más caliente si la propia escena o el hecho de ver a Kageyama follándose a Hinata, lo único que sabía es que estaba más duro que antes y se sintió un jodido pervertido por empalmarse con algo así. La respuesta de Iwa-chan estaba ahí.
Se incorporó con intensiones de que Shoyo le ayudara con la boca aunque no sabía realmente cómo pedirlo a pesar que el calor le había nublado los sentidos a los tres, sin embargo, no tuvo que decir palabra o dar insitnuación pues el menor apenas tuvo el miembro de Oikawa a su alcance lo engulló por completo, Oikawa estaba en otro mundo en ese instante.
Las manos de Kageyama que sostenían la cadera de Shoyo se deslizaron por el vientre y bajaban hasta el miembro erecto del menor que se sentía realmente caliente gracias a la adrenalina del encuentro. Por los movimientos la boca de Hinata hacía movimientos irregulares con el miembro de Oikawa que endurecido hacía notar lo mucho excitado que estaba.
En un momento Hinata sofocó un gemido profundo y ronco antes de caer contra la cama, Oikawa teniéndose que hacer a un lado para que Shoyo se aferrara a las cobijas pues Tobio había logrado llegar a ese punto sin retrono donde Shoyo se volvía todo placer, siendo una espiral de sensaciones y burbujeante lujuria. El moreno acabó casi acostado sobre el pelirrojo con su pecho caliente con la espalda esbelta del pelirrojo que arqueaba y estiraba, la escena del exjugador de la UCLA podía recordar a un gato que perezosamente buscaba espabilar después de un largo letargo, sin embargo y para el caso, Hinata ni era un gato o era un poco reiterado decir que despertaba de un letargo, si letargo podía ser aludido a la forzosa abstinencia a la que se había sometido durante todo ese tiempo.
Oikawa ahora estaba de pie a la cama viendo a una de las personas que más había detestado en toda su vida follando al hombre que más amaba, era una escena surrealista, para algunos incluso incómoda pero aquello lo superaba en muchos niveles. De pronto su mirada se cruzó con la de Kageyama y atraído como por un imán invisible se acercó hasta el de ojos claros para buscar su boca al tanto sus penetraciones eran un poco más lentas y profundas. Los gemidos y jadeos cascados de Shoyo llenaron la habitación y Kageyama sintió la incursión de las frías manos y los delgados dedos de Oikawa. Respingó un poco pero se notaba la destreza y experiencia del otro armados que la idea no le pareció tan descabellada. Retorciéndose ante el tacto y haciendo movimientos espasmódicos con sus caderas que repercutía directamente en lo que hacía sentir a Hinata que incapaz de pensar en algo más ni siquiera llegaba a notar lo que estaba ocurriendo de espaldas a él. Fue hasta que sintió un peso mayor al que ya tenía y movimientos un poco torpes que lo embestían, aunque lo que no hizo más que avivar el fuego que sentía desde su vientre y expandía por todo su cuerpo, fue escuchar la voz de entera lujuria de Kageyama que se recostaba sobre su espalda con evidentes signos de ardor y efervescencia en el placer.
Kageyama estaba en un extremo de la cama, espalda al colchón con la mirada fija en el techo, una de sus manos a la altura de su ombligo, sus hombros caídos y un terrible dolor en su cadera, sentía que se la estaban abriendo, partiendo en dos. Abrazaba a Hinata que dormitaba sobre su pecho y el calor que emitía era reconrntante sin embargo también sentía de alguna forma agradable –y extraña—a Oikawa que hacía figuras amorfas sobre la piel de su vientre, el mayor de los tres abrazaba también a Shoyo por la espalda, y con la mano que pasaba sobre el cuerpo del pelirrojo era que mantenía el contacto con el moreno. Tenía su rostro recargado en la mano del brazo sobre el que estaba echado, de esa manera podía ver mejor el perfil de Kageyama.
Tooru reconocía que Tobio no estaba tan jodido y le parecía lindo, sobre todo cuando se enojaba y perdía los estribos, lo cuál era casi todo el tiempo. Sentía un poco de lastima el ojo morado de Kageyama que ahora lucía más hinchado, quizás en un rato más lo insitaba a regresar a la cocina para terminar de tratar esa herida. El entrenador iba a flipar de colores apenas lo viera en dos días en el entrenamiento de la selección.
Su mano subió desde el vientre siguiendo la línea de tenue vello que partía esa área hasta el ombligo donde le dibujó un borde y encontró los dedos de la mano laxa del otro armador, en silencio sus dedos apenas se tocaron, ninguno de los dos apartó la mano, Kageyama no le regresó la mirada al castaño pero su gesto, Oikawa podía jurar, casi se suavizó.
—¿Por qué te pegó Osamu? —preguntó Tooru en voz baja para no perturbar el descanso de Shoyo que tras una ronda más quedó exahusto al tiempo que Kageyama y él decidieron dar una última vuelta antes de acompañar a su amante en el descanso de los afortunados, ambos sabían que una vez Shoyo se entregaba a los brazos de Morfeo pocas cosas lo despertaban.
—Porque terminé formalmente con Atsumu —respondió sin muchos tapujos Kageyama, quizás de las cosas que realmente le gustaban a Oikawa (aunque le doliera reconocer) de Tobio era su franqueza al hablar, no existía filtro y eso lo aliviaba pues lo que decía era sincero, nada de adornos y ni palabras innecesarias, era como Iwa-chan pero sin tanta violencia. Tobio por su parte reflexionaba sobre que era extraño estar en aquella posición con Oikawa que trataba de reconfortarle de alguna manera, y de verdad lo agradecía porque él era demasiado cabezotas como para ir voluntariamente con algún amigo y contar eso que le acongojaba, y Oikawa podía ser un pendejo pero en ese tiempo que llevaban conviviendo había descubierto que cuando quería de verdad podía ser de apoyo.
—¿Entonces lo seguiste viendo?
Kageyama guardó un segundo silencio y afirmó.
—Pero no de la manera que te imaginas —se apresuró a decir porque sintió la mirada seria del mayor—. Atsumu siempre fue una especie de válvula pero entendí que solo iba en una dirección, nunca me tomé el tiempo para escuchar lo que Atsumu tenía por decir, creo que fui un poco egoísta con él —extreno—. Lo usé porque estaba enojado con Hinata que te prefería a ti por encima de mí, pero también entendí que él también usaba nuestra "relación" para escapar de su propio mundo.
—Ambos son unos cobardes, aunque Atsumu-chan es mucho más listo de lo que parece... es como Kuro-kun —indicó Oikawa con calma—. Atraes gente interesante, Tobio-chan.
—Hmp.
—Sin embargo... no hagas cosas que pongan triste a Sho-chan, porque eso también me va a poner triste a mí, así que si quieres hablar de algo o así puedes decirme y me sacrificaré para escucharte —resolvió con simpleza el castaño.
—Tooru-san. Eres horrible.
—Suenas igual que Iwa-chan, Tobio-chan.
La voz varonil de Tooru hizo eco y Kageyama bufó dibujando una media sonrisa.
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Cronopios del autor: Ya saben que yo no puedo hacer Lemon, pero traté de hacer lo mejor que pude. Lo juro. Y bueno, otro capítulo, el solecito ya descubrió lo que hay detrás de Kageyama y Atsumu xD, y bueno, este arroz ya se guisó. Estamos a un suspiro de terminar y todo se empieza a cerrar al final eminente. Espero que les haya gustado el capítulo y sobre todo se encuentren tan emocionadas como yo. Dije que iba a publicar hasta el 15 de este mes, pero... unos días más, unos días menos. ¿Cuál es la diferencia?
Muchas, muchas gracias por todo su apoyo.
Les debo las preguntas de Kageyama pero he tenido bastante qué hacer y no he escaneado hahaha. Espero hacerlo esta semana.
¡Gracias por leer!
St. Yukiona
Quien los ama de corazón, pulmón y páncreas.
