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****************** [RESOLUCIÓN] ******************
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"¡Hola ***!"

En medio de esta enorme habitación una hermosa mujer se acerca hacia mí con gran y suma tranquilidad, su amable, cálida y radiante sonrisa siempre había brillado con la gran intensidad de mil soles, su largo y sedoso cabello era más hermoso que la mejor de las sedas, y su bella e inmortal figura siempre fue una esperanza para todos nosotros.

"¡Maestra!"

Mi maestra me observa dar un muy pequeño salto de alegría, poder servirle siempre me había llenado de orgullo. Ella era una mujer comprensiva, siempre firme y decidida. Todos sabían que no había nada que ella no pudiera hacer, y es por esto que desde el día que la conocí siempre soñaba ser como ella

"***, lamento tener que molestarte cuando hoy es tu día libre, ¿Pero podrías ser tan amable de ayudarme con el entrenamiento de los nuevos discípulos? Saori, la esposa del entrenador designado el día de hoy, entró en labor de parto hace algunos unos minutos, no puedo forzarlo a permanecer con los discípulos cuando ella lo necesita más que nunca… Además, él siempre me había contado que quería estar presente durante el nacimiento de su pequeño… Lo siento tanto por ser tan egoísta y pedirte algo como esto en este día… ¡Pero mi corazón no puede soportar la idea de separarlo de su familia en un momento como éste!"

Mi maestra no tenía que explicármelo, ella sabía mejor que nadie que yo estaba dispuesta a seguir sus órdenes sin importar las que éstas fueran, que incluso estaba dispuesta a entregar mi vida por ella en ese mismo instante si así me lo pidiera

'La Maestra no duda de mí'

Una situación como esta no era algo que pusiera a prueba mi confianza, a diferencia de muchos otros creyentes algo tan pequeño como esto no era algo que me molestaba, sabía mejor que nadie que mi Maestra no dudaba de la fe o de la convicción de ningún discípulo, ella siempre creyó ciegamente en todos sus seguidores, pequeños y grandes, Humanos y No-Humanos por igual

Luego de servir tanto tiempo a su lado comprendí que el motivo por el cual ella era tan detallada durante sus explicaciones no era para convencernos, si no para poder dejar salir algunos de los sentimientos que ella había decidido guardar en su corazón con tal de no perturbar a sus pequeños

"¡Sí, Maestra!"

Servir a mi Maestra me dio un propósito, algo por lo que vivir, me llenó de orgullo y satisfacción y me enseñó el valor del trabajo duro. Algo que muchos de los nuevos discípulos no entienden, últimamente muchos de los novatos abandonan nuestras enseñanzas tras el paso de algunos meses

'El entrenamiento es muy duro, ¿Por qué no puedo hacer esto?, ¿Por qué no puedo hacer aquello?, La Maestra necesita darnos más libertad'

Todas excusas de tristes y patéticos seres vivos que no saben lo que significa ser agradecidos, ¿Por qué no habría de ayudar a mi Maestra a deshacerse de algunos idiotas que solo vienen a perder el tiempo?... Además, entrenarlos me ayudará mucho a hacer algo de ejercicio y reducir el estrés

"¿Mmm? Vaya~ *** Hoy te ves muy feliz~"

"¿M-maestra?"

Que mi Maestra note mis sentimientos me hace sonrojar, ella es una persona muy atenta, cuidadosa, considerada y amable que siempre estaba dispuesta a dar su mano a aquel que la necesite

"No tienes por qué avergonzarte pequeña~ Sé que estarás bien, eres una de mis mejores discípulos después de todo, desde el día que te conocí siempre has hecho tu trabajo de la manera más diligente, estoy segura de que puedes con un par de iniciados~"

'Ah~ Aaah~'

Sus pensamientos, acciones y deseos siempre eran tan puros, considerados e inocentes.
No importaba lo retorcidos o perversos que fueran mis pensamientos, ella siempre creía en mí y permanecía ante sus ojos como un pequeño ángel

'¡Kyaaaaah~!'

Y para este pequeño ángel, ella era mi Diosa, mi luz guía, el farol al que siempre se dirige mi navío, mi todo

'¡Mi maestra es la mejor~!'

"¿***?"

Mi Maestra me observó con ambos de sus grandes y hermosos ojos color avellana llenos de fuerza y vitalidad

"¡¿Si, maestra?!"

"¿Cómo se siente tu cuerpo?"

Esta era una pregunta que mi Maestra había comenzado a hacerme últimamente

La razón de su pregunta era algo obvia, pero hace mucho tiempo me prometí que sin importar lo que pasara yo siempre le iba a contestar con las mismas palabras

"¿Mmm? No ha habido cambios, se siente bien~"

Mi maestra me observó fijamente durante algunos segundos, sus ojos parecían dudar de mis palabras… Eso me lastimó, no es como si le hubiera mentido a mi Maestra, en realidad me sentía bien… Ella permaneció inmóvil, en su rostro permaneció su amable sonrisa… Sin embargo…

"Ya veo…"

Incluso una idiota como yo podía notar que detrás de ese rostro se encontraba una insegura mujer llena de dudas y preocupaciones

"***…"

"¿Si maestra?"

Su tono de voz era ligeramente melancólico, como una de sus discípulas más adeptas me enorgullecía de mi habilidad para entender a mi Maestra… Sin embargo, era en momentos como éste en dónde yo deseaba dejar de hacerlo, aunque sea solo por algunos minutos.

"¿Podrías recordarme cuantos años llevas sirviendo a este templo?"

"¿Mmm?"

Llevando un dedo a mi barbilla fingí ser una linda y estúpida niña incapaz de entender la razón de aquella pregunta

"Si esta vieja memoria no me falla… Han sido 126 años Maestra"

"126 Años…"

Mi maestro repitió aquel número bajando ligeramente su mirada

"Entiendo…"

Podía notar como mi maestra luchaba con sus propios sentimientos, tratando de no mostrar debilidad

"¿Maestra?"

Mi Maestra comenzó a actuar así desde que cumplí 105 años, y desde entonces cada año sin excepción, durante el día de mi cumpleaños, ella se reunía conmigo para hacerme la misma pregunta

"…Entiendo"

Cada año, en la misma fecha, alrededor de las 02:00 PM, ella se acercaba a charlar conmigo, a iluminarme con su hermosa sonrisa
Año con año, siempre sin falta, durante un día soleado, durante un día nublado
En tiempos de paz y en tiempos de guerra…
Cada año…

'… ¿Entonces por qué? …'

Esta era la primera vez… Que la había visto mostrar este rostro

"***"

Su tono de voz era tan extraño, tan distante, en todo este tiempo jamás la había escuchado así

"¿Sí?"

"Por favor, olvida mi instrucción acerca de ayudar a los iniciados"

'… ¿Por qué? … ¿Por qué me miras así?'

"Si maestra"

Pero no podía negarme, después de todo, sin importar que pase… Ella era mi maestra

"…"

Guardando silencio permanecí de pie, juntando ambas de mis manos, esperando más instrucciones de mi Diosa. Mi Maestra se veía extremadamente afligida, y aunque pude notar como hizo varios intentos por hablar, no podía escuchar ninguna palabra salir de su boca.

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"Hoy… ¡Hoy tendremos un festín!"

Finalmente, mi Maestra gritó estas palabras, su comportamiento era muy inusual.
Exageraba todos y cada uno de sus gestos, cada uno de sus movimientos eran rígidos, forzados

"¿Un festín?"

Pero no podía… No quería lastimar a mi Maestra más de lo que ya lo había hecho

"Un festín en tu honor, ***"

… No quería …

"¿Maestra?"

… En ese instante pude sentir como sus suaves manos acariciaban mi arrugado rostro

"Hoy beberemos hasta caer dormidas, ***"

Pude sentir como su cálido cuerpo se acercaba a mí, cómo su espalda se encorvaba ligeramente para poder sostener mi rostro

"Pero… Maestra… Jamás… Jamás ha bebido en… Toda su vida…"

"***… Hoy… Yo… Hoy quiero beber"

"¿M-Maestra?"

Pude sentir a mi maestra guiando cuidadosamente mi rostro hasta su pecho, pude sentir su barbilla descansando inmóvil en mi corona de plata… Pude sentir como su cuerpo temblaba… Como su corazón latía con fuerza…

Mi Maestra estaba asustada

Mi Maestra… La persona más fuerte que jamás hubiera conocido, la persona más amable en este mundo, la persona que me dio algo por lo que luchar… Tenía miedo

"Maestra… ¿Está usted bien?"

"Estoy bien ***… No sucede nada… Yo… Solo… ¿Bebamos sí? … No tiene que ser un festín… Solo nosotras solas estará bien… Nadie lo sabrá… Por favor…"

"Maestra…"

Mi Maestra me necesitaba más que nunca…
Aquella mujer que sufrió la traición de su propia gente, que sufrió del odio y de la ira de sus seres más queridos, que fue profanada, olvidada y abandonada solo porque algunas personas no podían comprender el verdadero significado de su bondad

"Maestra…"

Podía escuchar pequeños, débiles sollozos que provenían desde lo más profundo de su pecho, mi Maestra estaba sufriendo… mi Maestra necesitaba de mí… Aquella gran mujer que prometió jamás volver a mostrar debilidad ante nadie… Estaba llorando… Justo frente a mí.

"Maestra yo…"

Yo… No podía… No quería que sufriera… Tenía que ayudar a mi Maestra, era mi deber, mi oportunidad de hacer algo por ella…

'Maestra…'

Pero… Yo… Si lo hacía…

'¡Maestra…!'

¡Pero si lo hacía entonces…!

Mi maestra me observaba suplicante, todo lo que ella quería de mí era un 'Sí, Maestra' todo lo que quería de mí era un 'Solo por hoy'… un 'Solo una copa', un 'Este será nuestro secreto'…
Nada más… Ni nada menos… Eso era todo lo que quería…

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"… Maestra… Me halaga, pero no puedo permitirlo"

Pero me separé lentamente de su cálido abrazo utilizando toda la fuerza de ambas de mis manos…

Todo lo que mi Maestra quería… Era mi apoyo… Pero yo sabía que, si accedía a ayudarla, ella abandonaría su puesto como nuestra luz, como nuestra esperanza…

Aun si nadie más lo sabía… Ella lo haría, ella lo recordaría, habría probado el sabor del vino… Habría roto su voto ante los Dioses… Y eso era algo que no podía permitir

"¿*–***?"

Mi Maestra se veía tan confundida… Su rostro era una horrible mezcla de miedo, tristeza, confusión y desesperanza… Su sufrimiento iba más allá de lo que pudiera ser descrito en palabras… Y no importaba por donde es que la observara… La gran Maestra frente a mí no era la misma mujer que había conocido… Ésta… Ésta era su verdadero yo

"No puedo permitir que sus discípulos la vean así.
¿Qué sería de nuestro templo si nuestra grandiosa líder se deja vencer por alguna de las tentaciones terrenales?"

Mi Maestra confiaba en mí tanto como para mostrar su verdadero yo, como para enseñarme ese lado suyo que había ocultado durante cientos de años, como para casi haber roto su promesa hacía sí misma y hacia los Dioses… Como para mostrar el lado de la pequeña y frágil niña que era mi Maestra… No importaba que… No podía traicionar su confianza, mi amor hacia ella era tal que no podía aceptar que ella abandonara todo solo por alguien como yo.

"***…"

Pero mi Maestra seguro pensaba otros cientos de cosas, en su mente todo lo que podía ver eran nubes sobre su cabeza… Apretando sus dientes observó hacia el suelo triste tras haber sido rechazada

"Maestra… Por favor no se confunda, mi felicidad está a su lado Maestra… Sirviéndole como una de los monjes de este templo"

"***…"

Apoyándome en la puntilla de mis pies, estiro ambos brazos para tomar a mi maestra de sus hombros

"…"

Y con una sonrisa llena de amor y esperanza

La espero mientras ella llora hasta cansarse

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Luego de algunos minutos mi Maestra finalmente parecía haberse recuperado, tomando su mano la llevo hasta mi cama dentro de esa enorme habitación, la ayudo a sentarse y me siento a su lado para poder hablar con tranquilidad

"***… Tienes razón…"

Podía sentir como su cabeza se recostaba en la mía, su temperatura era demasiado alta…
Todo esto de llorar la había agotado, hablando con un tono nasal, ella me dio una orden más

"…***… Por favor… Olvida lo que pasó"

"…Como ordene, Maestra"

Estaba aliviada de que mi Maestra finalmente comenzara a recuperarse de toda esta situación, mi corazón dolía por no haber escuchado a mis propios deseos… Pero eso no era nada comparado al dolor que hubiera sentido si mi Maestra hubiera abandonado el camino de nuestras enseñanzas

"…***…"

"¿Si, Maestra?"

"… ***… ¿Podrías llamarme por mi nombre…?"

"¿Uhm?"

"… Por favor…"

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Cuando era joven, un día fui a dormir en mi propia cama, solo para despertar en un lugar que no era mi casa. En el medio de estas tierras extrañas comencé a vagar sin rumbo durante días y noches sin agua o comida que me salvaran. En aquella planicie, colapsé, a tan solo unos cuantos kilómetros de este templo.

La Maestra me dio asilo, me protegió y me enseñó los peligros de este mundo, Gensokyo

Youkais, seres fantásticos nacidos de la mitología humana abundaban alrededor de todo este lugar, los sustentos de muchos de ellos eran humanos, y de no ser por mi extrema suerte al no encontrarme ninguno durante mi camino, yo hubiera sufrido el mismo destino que muchos de mis predecesores

Los residentes de este mundo conocen a las personas como yo como 'Forasteros', seres provenientes de las afueras de la Barrera de Gensokyo, una barrera que protege a este lugar y que permite a los Dioses y Youkais de este sitio permanecer con vida

El templo de mi Maestra, Myouren, enseñaba las bondades del budismo tanto a Humanos como a Youkai… Sin embargo, muchos de los Humanos temen a mi Maestra, y no tenemos demasiados discípulos como yo… Por no mencionar que hace mucho tiempo, la humanidad traicionó a mi Maestra por temor hacia ella… Nunca los podría perdonar

… Tengo que admitir que al inicio yo no era mejor que algunos de los malagradecidos que vienen a perder su tiempo en este templo… Pero la paciencia, perseverancia y el cuidado de mi maestra me cautivaron

Me enamoré de ella luego de haber vivido en Gensokyo durante más de 10 años… Por supuesto… Durante toda mi vida jamás confesé esto a mi Maestra… Ella es la líder de nuestro templo, no podía distraer sus enseñanzas con una actividad tan carnal como lo es una relación, el simple pensamiento me causaba vergüenza extrema por intentar desviarla de nuestras enseñanzas

Mi Maestra es de todos y cada uno de los miembros de nuestro templo, no pueden existir favoritismos… O al menos eso es lo que me dije…

Luego de aceptar mis sentimientos por ella fui incapaz de soportarlo más, intenté con todas mis fuerzas convencer a aldeanos y otros forasteros de que mi Maestra solo quería lo mejor para este mundo, y gracias a mis esfuerzos el número de Humanos bajo el tutelaje de mi Maestra aumentó ligeramente, lo suficiente como para mejorar un poco su reputación y dejar de ser repudiada por los Humanos… Desafortunadamente no fue lo suficiente para levantar el temor que sienten por ella…

Mi Maestra era inmortal… Además de una 'bruja' ante los ojos de otros seres Humanos, ella conoce de artes oscuras, y es capaz de usar Sutras, pergaminos y textos que reúnen las enseñanzas de nuestra escuela, el budismo.

Como ser humana, nunca me opuse a la idea de la inmortalidad, pero el ser inmortal o no dependería únicamente de mi entrenamiento

Se supone que si entrenaba arduamente bajo las enseñanzas de mi Maestra existía la posibilidad de poder recibir la bendición del Dios de este templo, Bishamonten y ganar la vida eterna…

Sin embargo… Sigo envejeciendo día con día… Y es obvio que mi muerte se aproxima con cada segundo…

Maldigo a los Dioses por haberme abandonado… Hice mi mejor esfuerzo, pero supongo que no fueron los suficientes para cumplir con sus caprichos.

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"Como ordene, Maestra Byakuren"

"… Y deja de llamarme Maestra…"

"B-Byakuren"

Me daba mucha vergüenza llamarla por su nombre de pila, sin embargo, esta había sido una solicitud personal, no podía negarme

"Mucho mejor…"

"Unn"

Mi maestra sabía que todo este entrenamiento no había funcionado… Qué no iba a funcionar, qué ya era demasiado tarde… Por supuesto que lo hacía, ella era una mujer inteligente y astuta, alguien que siempre tomaba la mejor decisión, el mejor curso de acción, alguien imposible de engañar

"¿***?"

"¿Si Maes–?"

Mi Maestra retiró su cabeza de la mía y se inclinó hacia adelante para observarme inquisitivamente, podía notar algo de ira en su rostro

"¿S-S-Si, Byakuren?"

Era un poco aterrador

"¿Puedo confesarte algo?"

"¿Uhm?"

Me alegraba escuchar que su tono de voz había mejorado un poco luego de mi último pequeño desliz.

Orgullosa de poder serle de utilidad otra vez yo contesté con alegría

"Cuéntele a esta vieja Humana lo que usted quiera, mis labios están sellados"

En ese momento mi viejo corazón saltó cuando mi Maestra, la persona que más amaba en este mundo, la única razón por la que seguía con vida, la persona que me rescató de una muerte segura, que me dio un propósito, comida, ropa y alimento… Me robó un largo y cálido beso

"Te amo"

Incapaz de contenerme, abrazo a mi Maestra.

Y con lágrimas de felicidad en nuestros ojos, permanecemos en silencio.

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****************** [ALEGRÍA] ******************
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El tiempo se detuvo en medio de esta inagotable oscuridad

"Ah~ Ah~ De nuevo se olvidaron de ti~"

"…"

"¿Qué te pasa? ¿El gato te comió la lengua?"

"…"

"Fingir que no estoy aquí no cambiará las cosas, Yo"

Un pequeño sollozo puede escucharse en medio de ningún lugar

"Ah~ Ah~ Ahí vas, llorando otra vez~"

"Sniff… Sniff…"

"Venga ya, ¿Alégrate quieres?"

"Sniff… Yo… Yo…"

"Tcht… Eres una llorona"

Yo y mi otro Yo continuábamos nuestra rutina diaria
Yo abusaba de mí, y Yo fingía ser abusada

"Sniff… Dime Yo… Sniff… ¿Por qué Papá…? Sniff…"

"O hablas o lloras ¿Decídete, quieres?

"Sniff…"

"Tcht… Vale, lo dejaré pasar esta vez…"

Yo tuvo piedad

"Hmm… ¿Por qué será hoy? Veamos…"

"Sniff…"

"Supongo que… Porque eras extremadamente llorona, a ningún padre le agradan las chicas que no hacen más que llorar de tristeza todo el tiempo, si yo tuviera una hija como tú yo también te hubiera abandonado"

"… Sniff… Pero…"

"¿Ohoh~? ¿Pero~? ¿Pero qué? ¡Qué raro es que te resistas! ¡Vamos! ¡Ya! ¡Escúpelo!"

"No estoy triste…"

"¿Huh?"

"No estoy triste…"

"¿Entonces por qué lloras?"

"***… *** Es feliz…"

"¿Y qué si es feliz? Ella te abandonó a tu suerte"

"Pero ella es feliz…"

"¡¿Haah?! ¿Qué diablos te pasa? ¿Acaso te has vuelto loca?"

"Feliz…"

"Tcht, no sé para qué pregunto, la respuesta es ridículamente obvia"

"Feliz…"

"Ajá"

"***…"

"Si, te oí la primera vez"

"*** es feliz…"

"Qué si maldita sea, ya puedes callarte"

"Feliz…"

"Hey"

"Feliz…"

"Cállate"

"Fe–"

"Pero tú jamás lo serás"

"…"

"Tcht"

.

"Ha… Haha… Dime Yo… ¿Por qué papá decidió abandonarme?"

Esta era una pregunta que Yo había hecho millones de veces… Pero por alguna razón… Esta vez… Se sentía diferente

"Porque rompiste las reglas"

Lo suficiente como para que Yo respondiera seriamente por una vez

"Heheheheh"

"¿Qué es tan gracioso?"

"¿Y a quién le importan esas malditas reglas?"

Yo sonrió

"Buena pregunta"

Finalmente…

Las cosas comenzaban a ponerse interesantes

.


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*************** [ARCO 3: ALIVIO / NITORI]***************

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En el medio de una de las más grandes y altas de las montañas de Gensokyo existía un pequeño taller que dio la vida a muchos de los más grandes (y extraños) avances tecnológicos de la tierra.

Este taller que contenía un sinfín de herramientas, planos, artilugios, cachivaches, componentes, prototipos y experimentos fallidos y que estaban por fallar. Este lugar era tan maravilloso como peligroso para cualquiera que pusiera un pie dentro de él, y a pesar de su pequeño tamaño, este también era el segundo hogar de Nitori, una pequeña y alegre joven que se había alejado demasiado de su pueblo cerca del Acantilado Genbu

"Al fin"

Aunque Nitori parecía una pequeña niña, su vida ya había sido tan larga como para rivalizar con muchos de los más sabios ancianos de la Aldea Humana

"He. Sabía que dejar todo dentro del taller y llevar una mochila únicamente con lo necesario sería una buena idea"

Ella al igual que toda la gente de su pueblo tenía un intelecto superior capaz de resolver hasta el más complicado de los acertijos con suma facilidad, pero lo que otras personas no sabían es que mucho de estos acertijos en realidad eran creados por ella misma debido a su curiosidad e insaciable deseo de aprender y mejorar.

Al igual que otros Kappas ella contaba con el poder de manipular el agua, la fuerza para destruir grandes rocas, una destreza increíble y un amor incondicional por las cosas que más les importaba.

"… Bien… Hora de sacarte de aquí"

Nitori traía detrás de su espalda una enorme mochila color azul casi tan grande como todo su cuerpo. Dentro podía observarse el cuerpo dormido de una joven chica sin un brazo

Bajando su mochila con suavidad, ella comenzó a sacar a Hoshiko de su mochila con extrema delicadeza

"No esperaba encontrarme con una Humana en la tierra de los Kishin…"

Kishin… 'Dios Oni'… Esta era otra manera en la que los Kappas se referían a aquellos Youkais con una fuerza, destreza y valentía monstruosa que residían tanto en la superficie cerca de aldeas humanas como en las profundidades del inframundo bajo el mandato de un 'ser superior' con la tarea de mantener el equilibrio de Gensokyo, seres que a pesar de no ser demasiado inteligentes su habilidad, experiencia y competencia para el combate los hacía estar únicamente debajo de algunos Dioses.

Los Oni podían ser identificados fácilmente debido a los cuernos que se erguían orgullosamente en sus cabezas, su amor por la bebida, su pasión por las fiestas, y su insaciable deseo de superar retos y desafíos.

Eran la antítesis perfecta para los Kappas: 'Niños del Río', pequeños Youkais que usualmente utilizaban su gran inteligencia para superar cualquier desafío, cada Kappa decidía especializarse en algo durante su vida, y tal era su amor por su trabajo que muchas veces se olvidaban de todo lo que les rodeaba, haciéndoles llevar una vida bastante solitaria aun cuando tendían a vivir cerca los unos de los otros en un mismo pueblo

"Ni siquiera soy una Yamawaro… No debería de involucrarme con humanos…"

Entre los Kappa existía una pequeña subespecie que abandonaban su aldea cerca del agua en busca de aventuras o una pacífica vida sin preocupaciones sobre las montañas, ellos eran conocidos como Yamawaros 'Hijos de la Montaña'. No existía una gran diferencia entre los Kappas y Yamawaros más allá del cómo se dedicaban a satisfacer sus dietas alimenticias

Desafortunadamente los miembros de la especie Kappa necesitaban ingerir un mínimo de sal en su día a día si deseaban seguir con vida, y esta sal únicamente podía encontrarse en Gensokyo a través de ríos, mares, algunos pequeños depósitos de minerales, órganos humanos conocidos como 'shirikodamas', o bien, ingiriendo sangre

Al decidir no regresar Acantilado Genbu, y por lo tanto a la Aldea Kappa, los Yamawaro tenían que ser más agresivos con otros Youkais y seres humanos, volverse comerciantes, o dedicarse a la minería para poder sobrevivir.

A cambio de reducir en cierta medida la libertad que tenían en sus oficios, conseguían la libertad de poder explorar el mundo a sus anchas… Los Yamawaro eran la clase de Kappa que pensaban que algo así era un intercambio justo

"¿Una Humana… Huh?"

Nitori sostuvo a Hoshiko con una mano y se aseguró de limpiar aquella mesa del tamaño de una cama que había en su taller, apartando un extraño aparato eléctrico con cables a la vista Nitori recostó el cuerpo febril de su invitada encima de ella, en realidad esa si era su propia antigua cama, luego de haber pasado por múltiples modificaciones que le permitían convertirla en una mesa de trabajo, claro está.

"… Me pregunto qué es lo que pensará de mi"

Los Kappas siempre habían visto a los seres humanos como seres vivos que merecían un trato justo y respeto, al igual que ellos, los humanos tendían a ser débiles, pero sobrevivían gracias a su intelecto y habilidad para trabajar como sociedad.

Los Kappa no podían evitar sentir un cierto nivel de respeto hacia los humanos por no haber sido completamente exterminados durante todo este tiempo, aunque los humanos no pensaban lo mismo de ellos.

Para los miembros de la Raza Humana, los Kappas no eran diferente a otros Youkai de Gensokyo, todos eran monstruos con los que no querían lidiar. No tenían ni idea de que los Kappas los han protegido durante cientos de años y de que la mitad de las cosas que se encuentran en su Aldea eran una invención de ellos.

"… De verdad… Me pregunto qué pensará de mi…"

Nitori no era una chica pesimista, pero era muy tímida y realmente no sabía cómo lidiar con otros seres humanos, no entendía porque estaba haciendo algo como esto… Estaba a punto de 'reparar' el brazo de aquel humano que ni siquiera conocía, y todo por… ¿Por qué? ¿Por qué tenía ese dolor en el pecho que le impulsaba a ayudarla…? ¿Era una buena idea? ¿Qué pasaría si aquella humana la detesta por haber convertido su cuerpo en algo extraño?

"No, basta Nitori Kawashiro"

Nitori llevó ambas de sus manos a sus mejillas y se dio un pequeño golpe para animarse

"No hay que temer, estoy segura que todo saldrá bien, yo Nitori Kawashiro entré en el territorio de los Kishin y salí completamente ilesa ¡Aun mejor! ¡Pude conseguir un Forastero con conocimiento acerca del Horno Nuclear! ¡Esto es un paso sin precedentes para el pueblo Kappa! Todo lo que tengo que hacer es salvarla… Eso es todo… ¡Puedo hacerlo! ¡El cuerpo humano no debe ser demasiado diferente al de una máquina! ¡Puedo salvarla!"

Pero Nitori… Estaba equivocada

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*************** [ARCO 3: ALIVIO / HOSHIKO]***************

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El tiempo se movía lentamente dentro de esta interminable oscuridad

"Parece que la pequeña Kappa está teniendo problemas"

"…"

Una vez más, Yo y mi otro Yo pasábamos el tiempo dialogando en esta eterna oscuridad

"Si no haces nada ella morirá"

"…"

Pero por alguna razón Yo había estado hablando demasiado desde nuestra última discusión

"Entiendo… Ella no es la indicada… ¿Verdad?"

"…"

Siempre diciendo cosas tan extrañas que no puedo comprender…

"Hey, ¿Me estás escuchando? ¿Acaso abandonarás a tu hija?"

"…"

Siempre haciendo preguntas incomprensibles y sin sentido…

"Mmm"

Este no era su personaje, no era normal, Yo no debía de actuar así

"Hey"

Era demasiado insistente

"Te estoy hablando"

Demasiado activa

"¿Me estás ignorando?

Demasiado… Viva

"Hey… Tengo una pregunta"

"…"

Traté de ignorarla, pero no había manera alguna de evitar escuchar lo que ella quería decir, no tenía donde esconderme, su presencia era algo que creé para mantenerme ocupada, y ahora era el ser que más temía en este mundo

"… ¿Sí? …"

Escuchar sus palabras era mi única opción

"Dime Yo… ¿Por qué Mamá decidió abandonarme?"

"…"

En ese momento algo dentro de mi comenzó a romperse

"A…"

Aquellas palabras dolían

"Aaah…"

Aquellas palabras me envolvieron en llamas invisibles…

"AaAAAaa…"

Llamas que me estaban matando

"AaAaaaAAaahh…"

Sus palabras estaban penetrándome

Mi cabeza estaba siendo perforada

Mis pensamientos lentamente estaban siendo destrozados

"AAAAAAAAAHHHHHHHHH… ¡AAAAAAAHH!"

Pero no podía ignorarlas

"¡AAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAHHH!"

Porque sus palabras… Eran verdad

"¡AAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAHAHAHAHA!"

Y no había nada que pudiera hacer para negarlo

"¡AAAAAAAAAAAAAHAHAHAHAHAHAHAHAHAHAHAHAHAHAHAHAHAHAHA!"

.

Yo jamás… Intentaría negarlo

.

Una vez más puedo escuchar la voz de aquel ridículo lugar, la voz de aquel demonio que me lo arrebató todo

[Tres: Se rechaza un sistema en dónde solo el más fuerte tenga el derecho a gobernar]

"¡Cállate!"

Las llamas que quemaban todo no eran una ilusión

"¡Fuiste tú quien me hizo esto! ¡Yo jamás quise terminar así!"

Eran la encarnación de toda la ira, toda la angustia, todo el dolor que ella me hizo pasar

[Tres: Se rechaza un sistema en dónde solo el más fuerte tenga el derecho a gobernar]

'Silencio'

[Tres: Se rechaza un sistema en dónde solo el más fuerte tenga el derecho a gobernar]

'¡DIJE QUE TE CALLES!'

[Tres: Tres: TRReEE—Se^s:S-Ss—S-s-S-s—Se—E—e—R—r-r—R-rechaza un sS-s-S—s-istema en dó-N -NNnde solo el más f*te tenga el d/er!2echo a gobe_rnar]

Con locura y tranquilidad entremezcladas recito una a una las reglas creadas y difundidas a través de todo ese lugar por la maldita desgraciada que me hizo esto

.

"Hieda no Akyuu, Recuerdo Perfecto, Principio Uno: Se facilitará a los Youkai la creación de Incidentes"

.

Al escucharme mi otro Yo parecía estar sonriendo, su normalmente retorcido tono de alegría era aún más retorcido que nunca, divirtiéndose ante todo este asunto ella comenzó a recitar junto a mí

.

"Hieda no Akyuu, Recuerdo Perfecto, Principio Dos: Se facilitará a los Humanos la resolución de Incidentes"

.

Mis mentes dan vueltas solo con pensar en la tercera regla

"Haaa… Haaa… Haaa…"

Y jadeando una vez más, trató de olvidarlo todo

"Solo una vez más…"

"Dilo"

Trato

"Yo, olvídalo una vez más, por favor…"

"Escúpelo"

Trato tanto

"¡OLVÍD–"

.

"¡¿ACASO NO ERES MEJOR QUE PAPÁ?!"

.

'¡…!'

"¡¿TU TAMBIÉN VAS A ABANDONAR A UNO DE TUS HIJOS?!"

"…"

"¡¿LES DARÁS LA ESPALDA A TODOS ELLOS?!"

*Crack*

"Ha… Haha…"

Es verdad…

"Hahahah…"

Ya no me importa…

"Hahahahaha…"

Ya no me importaba nada…

Con el sonido de mi corazón rompiéndose otra vez, recito la penúltima de aquellas reglas que pude leer a través de los manuscritos de mi vieja amiga Akyuu

.

"Hieda no Akyuu, Recuerdo Perfecto, Principio Tres: Se rechaza un sistema en dónde solo el más fuerte tenga el derecho a gobernar"

.

Tenía que aceptarlo

"Se rechaza un sistema en dónde la estabilidad de Gensokyo se vea comprometida"

Sin importar lo que hiciera… Jamás podría olvidarlas realmente

"Cualquier amenaza a estos principios deberá de ser eliminada inmediatamente"

Aun si me escondía detrás de mi propia locura, jamás podría dejarlas atrás

"No importa qué"

Reuniendo todo mi coraje, grito en medio de este maldito espacio sellado con todas mis fuerzas

.

"¡¿PERO A QUIÉN DIABLOS LE IMPORTAN TUS MALDITAS REGLAS, REIMU?!"

.

"Por un demonio, ya era hora"

¿Reglas?

"¡AHAHAHAHAHAHAHAHAHAHAHAHA!"

"¿Por qué tardaste tanto?"

¿A quién le importaban esas malditas reglas?

"Ahahahahaahaha…"

"No sabes lo molesto que fue"

Solo tenía que crear las mías

"¡Ahahahahahahahahah~~!"

"Pero es bueno tenerte de vuelta"

Y ahora tenía el poder hacerlo

"Te extrañé tanto... Hoshiko"

.

En medio de esta profunda e interminable oscuridad

Había llegado la hora de cumplir con sus expectativas