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*************** [ARCO NINGUNO: PUBLICIDAD DESCARADA]***************

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Yo.

Sé que dije que no habría otra "nota del autor" en toda la historia, pero quería hacerles saber a todos aquí y ahora (antes de que termine enterrado en esta locura que estoy creando) que tengo Twitter (Arroba: Regolant) y que sois libres de taggearme si tienen algo interesante que mostrarme (O sí simplemente quieren decirme "hola"… Créanme, aprecio cualquier palabra acerca de este fic, últimamente se ha convertido en algo así como mi orgullo y felicidad saber que a la gente le agrada esta historia y cualquier comentario… Positivo o negativo… se ha convertido en algo extremadamente preciado para mí…).

Por si se lo preguntaban… Sí, voy a comenzar a publicar actualizaciones regulares acerca del progreso de esta obra y algunos teasers de arcos futuros en los que estoy trabajando en esa cuenta de Twitter.

Advertencia: Retwitteo muchas cosas, fanarts y animación de Touhou por lo regular (nada NSFW) Así que… No lo sé, ¿puede que encuentren esos retweets geniales?… Como sea, lamento si este mensaje los ha molestado, nos vemos pronto.

Posdata: Todo esto sonaba mucho mejor en mi cabeza…

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*************** [ARCO 4: INTERVENCIÓN / CURIOSIDAD]***************

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A las orillas de un estanque oculto por la basta y verde flora de un bosque, Yukari se encontraba disfrutando cómodamente de una de sus largas y famosas siestas de media tarde.

Usualmente ella dormía en un espacio completamente separado de Gensokyo, protegida ante los peligros que pudieran encontrarse en esta tierra fantásticamente peligrosa, sin embargo, hoy ella quería disfrutar un poco de la brisa, la paz, y la tranquilidad que solamente podía ofrecer aquel Estanque del Sapo Gigante.

"¿Hmmnn…?"

Pero sin previo aviso, algo interrumpió su profundo sueño.

"Ngh…"

Yukari dio una pequeña y tierna vuelta en su lugar, quejándose mientras despertaba.

"¿Mi señora?"

Una hermosa mujer de ojos amarillos y corto cabello color dorado la observaba con una ligera pero sincera preocupación en sus ojos.

"Discúlpeme… ¿La desperté?"

Aquella bella mujer había estado completamente tranquila, en silencio, sin molestar a nadie, leyendo un libro de física cuántica que su ama le había obsequiado mientras hacía de guardia para ella, pero la posibilidad de haber despertado a Yukari al darle la vuelta a la hoja no era tan descabellada en su cabeza.

Un largo vestido de color blanco cubría el cuerpo de esta señorita del cuello hasta los pies, y encima de este un largo tabardo rectangular de color azul recaía sobre sus hombros, estirándose a través de su alta figura y mostrando al mundo frente a ella un bello estampado color blanco de apariencia espiritual.

Sobre su cabeza se erigía un curioso sombrero blanco con la forma de dos… ¿Orejas?

Aquel gran e interesante sombrero con sellos Onmyoji de color amarillo desperdigados protegían dos suaves y peludas orejas de zorro, cada una de ellas con una pequeña esfera de color azul claro en las puntas por encima de la tela, creando así la apariencia de un sombrero de Arlequín sin realmente llegar a ser tan ridículo como uno.

Finalmente, a su espalda 9 grandes y esponjosas colas de zorro mostraban al mundo su larga vida y gran sabiduría.

"Yaaaaaawn… ¿Ran~?"

Ran Yakumo era una dama extremadamente propia y educada, ella era una ex-miembro de la raza de youkai conocida coloquialmente como 'Kitsune', zorros dotados con gran inteligencia que durante el transcurso de su existencia adquirían la capacidad de utilizar poderes mágicos.

Según las leyendas, los Kitsune son zorros comunes que consiguen una cola adicional cada 100 años de vida, llegando a adquirir 9 colas para la edad de 800 años. A pesar de ser seres vivos reacios y muy desconfiados, son youkai extremadamente leales y fieles con las personas que logran ganarse su confianza.

"Así es, mi señora"

Durante su tiempo sirviendo a Yukari, Ran había adquirido la habilidad de adaptarse a una infinidad de situaciones al tener que lidiar con todas y cada una de las locuras en las que se veía envuelta su querida ama. Ella era su mano derecha y familiar, había abandonado su vida de libertad como Kitsune para transformarse en un 'Shikigami'. Espíritus elementales o antiguos youkai que realizan un contrato de servidumbre en la que sacrifican su libertad a cambio de compartir el poder de sus amos y obtener una vida más segura.

"Mmm… ¿Qué hora es?"

Pero Ran era más que solo un familiar.

"Ya casi es hora de la cena mi señora"

Era una amiga, un verdadero miembro de la familia Yakumo.

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Yukari se levantó lentamente de la suave y cómoda hamaca en la que estaba recostada y llevando una mano a su cabeza lentamente comenzó a despertarse, había estado profundamente dormida hasta este momento.

"¡…!"

Su cuerpo dio un pequeño saltito

"¿Pasa algo, Señora Yukari?"

"Ran… Ve por Chen"

"¿Ir…? ¿Por Chen?"

Chen Yakumo, una adorable chica de actitud infantil que servía a Ran como su Shikigami, al ser la familiar de un Shikigami su poder de combate no era demasiado alto, además de que su inteligencia no era, pero para nada, destacable… Aun así, ella era una parte fundamental de aquella pequeña familia, era la alegría y el orgullo de Ran, así como un ser querido para Yukari.

"Algo perturbó la Barrera Hakurei"

Uno de los poderes de Yukari era el de detectar Incidentes, grandes problemas de amenaza variable que acontecían con gran frecuencia, estos eventos sin duda eran la fuente de muchos de los dolores de cabeza de Reimu y otros humanos, pero también jugaban un rol fundamental para poder mantener el equilibrio de Gensokyo, eso significaba que acabar con el origen de todos y cada uno de ellos no era una opción.

"Entiendo… Iré por ella de inmediato. ¿Deberíamos de enviar un cuervo a investigar?"

"Zenki y Goki deben de estar cansados de ayudarme"

Yukari bromeó acerca de cómo sus más pequeños familiares no habían parado de luchar por sus derechos laborales aun luego de haber pasado tantos años.

"Además, son demasiado lentos, iré personalmente a encargarme de lo que esté pasando"

"¿No prefiere que la acompañemos Señora Yukari?"

Ran estaba lista para el combate.

"Mi pequeña~ ¿Acaso dudas de tu Ama? Si solo tomará unos minutos"

Ran se avergonzó de sí misma al escuchar la respuesta de su ama.
Sin embargo Yukari, con una sonrisa, abrió un largo y extraño portal dimensional.

"No te preocupes, solo asegúrate de que Chen esté a salvo hasta que regrese"

"Como ordene"

Ran hizo una pequeña reverencia en señal de respeto.

"Ve al Templo Hakurei en cuánto termines, hay que contarle a la señorita roja-blanca"

Yukari entró en su portal y antes de desaparecer por completo se despidió agitando su mano.

Aliviada, Ran se levantó con una sonrisa, dispuesta a completar su tarea.

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*************** [ARCO 4: INTERVENCIÓN / PELIGRO]***************

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'… Lady Yukari se veía preocupada'

Ran pensaba para sí misma mientras caminaba sobre una serie de largas carreteras rodeadas de edificios, todos y cada uno de ellos creados utilizando las mejores técnicas arquitectónicas que solo podían ofrecer diversas culturas separadas por el tiempo y el espacio: Desde templos con apariencia grecorromana pasando por rascacielos que solo podrían disfrutar los más ricos e influyentes, incluso podían verse enormes puertas Tori adornando las calles o pagodas japonesas desperdigadas a través del lugar, si observabas con atención podías encontrar hasta cabañas y construcciones de madera personalmente construidas por alguna extraña cultura mesoamericana…

Ran caminaba una vez más a través de aquel lugar separado de la realidad, ese sitio alejado de la Barrera Hakurei y los límites de Gensokyo… El Territorio de Yukari.

"… Todo estará bien… Chen debería de estar por aquí"

Ran había sentido la presencia de su familiar de vuelta en casa, usualmente ella pasaba sus días alrededor de la Montaña Youkai, sin embargo, ella podía sentir que el día de hoy Chen se encontraba dentro del Territorio de Yukari por alguna razón.

"Chen… Pequeña… En serio ¿Qué haces aquí? Sabes bien que a Lady Yukari no le agrada que vaguemos solas en su territorio…"

Ran realmente no quería disgustar a su ama, pero no había mucho que pudiera hacer para evitar esta situación.

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"¡Chen! ¡Cheeeeeeeeeeeeeeeeeeeen! ¡Lady Yukari quiere que vayamos al Templo Hakurei!"

Ran gritó con la esperanza de que Chen la escuchara y se acercase para así poder acabar de una vez por todas con aquel encargo.

"Lo siento Ran, pero Chen no está aquí"

"¡¿…?!"

A la espalda de Ran, una voz familiar pudo escucharse.

"Por favor… Escucha lo que tengo que decir, y no te des la vuelta"

Luego de detenerse en seco, Ran permaneció completamente inmóvil.

'¿Qué está pasando? ¿Quién es? ¿Es una amiga de Lady Yukari? ¿Por qué sabe cómo llegar a este lugar? ¿Cómo es que no pude sentir su presencia?'

Más y más preguntas inundaron su cabeza…
Sin una respuesta, ella empalideció solo de pensar en la idea de que a Chen le había pasado algo.

"¿Qué le hiciste a Chen?"

Su voz sonaba enojada.

Ran comenzó a buscar la oportunidad perfecta para atacar a aquel desconocido, basándose en la dirección de su voz ella calculaba todas y cada una de las trayectorias de ataque posibles en las que pudiera garantizar su propia seguridad y acorralar a su oponente.

"Sé que no me crees, pero solo quiero ayudarlos"

"¿Quién eres?"

La voz de aquella mujer se estaba acercando a ella, lo cual la ponía nerviosa.

"No te lastimaré, lo prometo"

"¿Por qué tendría que creerte?"

Ran intentó mirar por encima de su hombro, pero fue detenida por aquella voz.

"¡No lo hagas!"

"¡¿…?!"

El grito desesperado de aquella voz la confundió un poco, parecía tener miedo

"Aun no es el momento, por favor"

"…"

Ran no entendía porque, pero la agresividad y desconfianza que sentía estaban disminuyendo con cada segundo que escuchaba a esa mujer… Su voz era suave y reconfortante, como la de una madre aconsejando a su hijo.

"… ¿Qué quieres?"

"…Gracias…"

La voz de aquella mujer hizo una pequeña pausa, parecía aliviada

"Lamento tanto las molestias… Pero tengo un pequeño deseo… Necesito que Yukari vaya y salve a alguien por mí… También necesitaré que la familia Yakumo mantenga toda esta situación en secreto del Templo Hakurei durante el mayor tiempo que les sea posible"

¿Quién era esa persona se atrevía a utilizar el nombre de su Ama de una manera tan familiar?
Al escuchar como aquella mujer utilizaba el nombre de Yukari, Ran se dio la vuelta sin pensarlo en una segunda ocasión.

"¿Huh…?"

Pero no había nadie.

"Ran… ¿Por qué?… Aun no era el momento… Esperaba que tú lo entendieras"

"¿¡…!?"

La voz no estaba a su espalda… ¡Estaba dentro de su cabeza!

"Ra–"

"¡¿Cómo te atreves?!"

"Por favor, escú–"

"¡Cállate!"

Ran estaba confundida y parcialmente asustada, un desconocido había logrado infiltrarse en el territorio de su señora y esa misma persona también había logrado meterse dentro de su cabeza. Teniendo una vaga idea de la fuerza de aquel ser, sabiendo muy bien que los youkai con la capacidad de manipular a otros no eran nada extraño, ella temía que la obligasen a hacer algo si no se deshacía de ella tan rápido como fuera posible.

"¡¿Cómo te atreves a intentar manip–?!"

"¡Ran Yakumo!"

La voz gritó enojada.

"¡¿Compórtate quieres?!"

"¿¡…!?"

Su cambio de actitud la tomó por sorpresa

"Eres una desgracia para la familia Yakumo, Yukari estaría muy enojada contigo si supiera como estás actuando ahora mismo. ¿Acaso quieres ser recordada como una completa inútil que ni siquiera es capaz de mantener la calma en una situación como esta? Cierra la boca y escucha"

"¡…!"

Su actitud… Le recordaba a cuando Yukari le regañaba por hacer algo mal…

Yukari era una ama muy estricta, pero sus castigos siempre habían sido únicamente por el bien de Ran… No solo eso… Yukari le proporcionaba alimento, la cuidaba, le ayudaba a cumplir sus deseos de vez en cuando, le enseñaba como volverse más fuerte, e incluso jugaba con ella cuando se sentía de buen humor, Ran nunca había recibido maltrato alguno, solo eran las consecuencias de sus actos.

"…"

Ran se quedó completamente inmóvil, escuchando con atención.

"Primero: si lo que temes es que alguien manipule tus acciones únicamente tienes de levantar una barrera espiritual capaz de disipar magia alrededor de tu cuerpo, en el momento en el que realices un movimiento sin tu consentimiento la barrera se encargará de liberarte del control de tu rival"

"¿Por qué m–?"

"No he dicho que puedas hablar"

"…"

Ran estaba frustrada pero la voz tenía razón.

"Segundo: en lugar de buscar con tus ojos, ¿Por qué no simplemente esparciste tu energía espiritual a través de la zona? Si fuera un youkai capaz de manipular tu mente hubieras podido rastrearme siguiendo el hilo de energía espiritual que dejaría nuestro vínculo"

"¡…!"

La voz tenía razón… ¿Por qué lo había olvidado?
¿Acaso el temor de que a Chen le pudiera pasar algo iba aún más allá de su propio sentido común?

"Tercero: Hace poco una forastera llegó a este mundo, estoy segura de que sabes de lo que estoy hablando, seguramente ya lo escuchaste de tu ama"

"¿Cómo lo…?"

"Silencio. No me interrumpas"

"…"

Ran se sentía avergonzada de ser ordenada así por alguien que no fuera su ama.

"Esa Forastera se encuentra en peligro, ahora mismo se encuentra en un pequeño taller en las montañas a las afueras de la entrada al Inframundo junto a Nitori. Está muy malherida, morirá a menos que Yukari la ayude… Te concedo el permiso de hablar"

Ran pensó que el último comentario era de lo más molesto, pero lo aceptó a regañadientes.

"¿Y eso por qué debería de importarnos?"

"Porque si ella muere entonces–"

La voz dejó de hablar.

"¿Si ella muere?"

Pero no hubo respuesta.

"¿Hey? ¿Si ella muere?"

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"Responde"

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"… Debo de reportar esto a mi Señora… Un segundo… ¡Chen!"

Ran detectó una vez más la presencia de Chen.

"… ¿El Templo Hakurei? … ¿Cómo es que…? No importa… Así podré reportarle esto a mi señora"

Sin perder un segundo más, Ran se apresuró hacia su Shikigami.

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*************** [ARCO 4: INTERVENCIÓN / IRRACIONAL]***************

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"… Esto es extraño"

Dando vueltas a su parasol rosa, Yukari inclinó su cabeza mientras observaba confusa

"Juraba que este era el sitio…"

Ella se había apresurado hacia el origen de la distorsión que pudo sentir en la Barrera Hakurei, pero frente a ella solo yacía un páramo vacío sin nada que se encontrara fuera de sitio o que fuera destacable.

"¿Buscabas algo?"

"¡¿…?!"

Con un rostro de sorpresa, Yukari pudo escuchar una voz a su espalda.

"¿Oh? ¿Entonces fuiste tú?"

Yukari no sabía de dónde había salido, pero aun así no era la primera ni la última vez que se encontraba con una situación inesperada.

"Qué ilusa, ¿ni siquiera puedes darte cuenta de cuando alguien te está engañando?"

"¿Ooh?"

Ese comentario la hizo sonreír, ¿quién se atrevía a ser tan grosero con ella?

Desafiante y algo altanera, Yukari contestó de manera sarcástica.

"¿Sabes? Estoy muy molesta de que una basura como tú interrumpiera mi siesta"

Yukari se dio la vuelta para observar a su nueva presa.

"Lo siento tanto por interrumpir tu siesta, amiga mía"

"¿Amiga?"

Una figura humanoide negra sin rostro o rasgos definidos levitaba frente a ella, su voz era la de una mujer joven de no más de 20 años, pero su actitud era algo que Yukari reconocía mejor que nadie… Una actitud despreocupada, en dónde el temor era algo muy lejano, en donde los sueños dejan de tener significado y lo único que te queda es ver como transcurren sin parar días llenos de aburrimiento y decepción… Era la actitud de un ser inmortal que lo había perdido todo.

"Así es, amiga"

"Haha~ Lo siento~ Pero creo que recordaría haber conocido a una pieza gigante de carbón"

Sin embargo, Yukari no podía dejar pasar la oportunidad de reírse de su oponente, esta clase de actitud era lo que la mantenía con una sonrisa a pesar de haber vivido durante tanto tiempo, no podía ponerse melancólica solo porque otro youkai le recordaba a su pasado.

"Owwww~ Yuuuuukaaaariii~ Eso fue un golpe muy bajo~ ¡Pfffhahahaha!"

Pero su oponente también parecía divertirse.

"…"

Yukari guardó silencio mientras analizaba la situación, no había un ser en todo Gensokyo que no reconociera la fuerza de Yukari Yakumo, la más grande las youkai, el pináculo de la inteligencia y habilidad combinadas.

El hecho de que esta mancha negra estuviera tan tranquila aun frente a ella significaba que era lo suficiente fuerte como para no temer perder su alma, o que contaba con una ruta de escape a prueba de tontos.

"¿Y bien? ¿A qué debo el honor de su presencia… Señorita carbón?"

"Mátala"

Aquellas palabras tomaron a Yukari por sorpresa.

"¿Disculpa?"

Confundida, Yukari observó a esa figura sin poder procesar aquella solicitud tan extraña y repentina.

"Hazlo"

"Hmpf… Yaaaaawn"

En ese instante, Yukari fingió dar un largo bostezo.

"Dame una razón para no acabar contigo aquí mismo"

No tenía la paciencia o los ánimos para lidiar con algo así.

"Tienes que acabar con ella"

"¿Huuuh?"

Yukari levantó un poco la guardia, no se sentía amenazada, pero su curiosidad comenzaba a tomar lo mejor de ella.

"¿Quién es 'ella'?"

"Hahahaha"

Pero su curiosidad no podía más que su orgullo, aquel ser inmortal había evitado responder por última vez, nadie se burlaba de Yukari Yakumo.

En una fracción de segundo Yukari abrió un portal que separó el cuerpo y alma de aquel ente por la mitad y entonces lo cerró con fuerza.

"Tienes razón, esto es muy gracioso"

Con una sonrisa tenebrosa, Yukari observó cómo manchas de tinta negra chorreaban con fuerza hacia todas partes, era un río de tinta oscura cuya presencia ocasionaba a Yukari un indescriptible placer.

Dando un paso atrás para que su ropa no se manchase, Yukari bostezó nuevamente mientras observaba el equivalente a la sangre de aquella… cosa.

"Mata al Forastero Yukari"

"¿¡…!?"

Pero la muerte de aquella figura negra con forma humana no terminó todo.

"Mátala"

"Cobarde"

Yukari estaba perdiendo la paciencia.

"Mátala, mátala, MÁTALA"

"Piérdete, no sé de quién hablas"

"¡Haaaahahah–!"

La voz cesó repentinamente.

"…"

Yukari permaneció en silencio algunos segundos, tratando de rastrear el origen de aquella risa.

"… ¿Qué demonios fue eso?"

Pero no tuvo éxito.

Yukari observó sus alrededores en busca de pistas.

"¿Huh? ¿Esto siempre estuvo aquí?"

Rastros de lo que alguna vez fue un templo destinado al culto religioso público se encontraban en dónde antes estaba un páramo vacío.

"Estoy segura de que esto no estaba aquí cuando llegué"

Aquellos escombros eran grandes y pesados, la forma de cada uno de ellos hacía parecer como si alguien hubiera arrancado el edificio completo de la tierra y lo hubiera dejado caer desde cientos de metros de altura. Fragmentos irregulares de concreto creados por la presión ejercida bajo el peso de sus compañeros yacían inmóviles, muertos luego del impacto.

Y encima del todo… Una gran cruz de plata, similar a aquellas que podían encontrarse sobre los templos del occidente había logrado hacerse camino hasta la tierra, clavándose como si de una espada se tratase.

Yukari estaba extremadamente interesada por investigar el origen de aquellos escombros.

"…"

Pero la seguridad de sus seres queridos, Ran y Chen, era más importante.

"Tomaré nota de las coordenadas de este lugar y regresaré más tarde…"

Sin perder un segundo más, Yukari abrió un portal dimensional hacia el Templo Hakurei y entró en él de un solo salto.

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*************** [ARCO 4: INTERVENCIÓN / CONFUSIÓN]***************

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"Haaaaa… Niñas ¿No pueden evitar de ser tan ruidosas?"

"¡Oi! ¡Tate'quieta Chen!"

Reimu y Marisa se encontraban en el templo Hakurei bebiendo tranquilamente el té cuando una pequeña chica gato apareció sin aviso justo sobre ellas, su llegada fue tan repentina como indeseada, y lo peor de todo es que aquel pequeño youkai de vestido rojo con cuello alto y bordes amarillos, ojos de color naranja oscuros, cabello castaño, y gorrito verde no se quedaba quieto por nada del mundo.

"¡Que estés quieta!"

A su lado, tratando de contenerla, Marisa, una chica rubia de cabello rizado que siempre se presentaba a sí misma como 'una simple maga' vestía un elegante vestido negro y blanco que le daban el apodo de 'Negri-Blanca' y le ayudaba a destacar fácilmente como una típica bruja de cuentos de hadas, sombrero negro incluido.

"¡Quieeetaaaa!"

A pesar de que Marisa estaba utilizando todas sus fuerzas, la niña se negaba reaciamente a ser detenida, ellas dos realmente le daban un nuevo significado al término 'pelea de gatos'

"¡Negri-Blanca! ¡Suéltame! ¡Ran! ¡La Maestra Ran está en peligro!"

Pero Chen no pensaba ceder en sus intentos de conseguir la libertad.

"¡Aaargh! ¡Hey! ¡Eso Due–! ¡Quieta! ¡Reeeeeiiimu! ¡¿Qué hiciste esta vez mujer?!"

"¡Hey! ¡¿Por qué me miras a mí?! ¡Si no he hecho nada!"

Ocho de cada diez veces, cuando las cosas no iban bien, todo era por culpa de Reimu, ya sea por su falta de proactividad o simplemente porque ella molestó a la persona equivocada… Sea como sea, ésta parecía ser una de esas raras dos de cada diez ocasiones donde ella era inocente.

"¡Nnrryaahgh!"

"¡Ouch!"

Usando sus largas y filosas garras de color rojo, la 'Bakeneko' Chen se liberó del agarre de Marisa a la vez que adoptaba una peligrosa posición de ataque felina en cuatro patas. Estaba lista para el combate

"¡Hiiiiisssss!"

Marisa se frotó rápidamente el pequeño corte que Chen le había hecho y observó con atención a aquel pequeño youkai que estaba a punto de atacarle.

Orejas de gato cafés con sus extremos de color blanco, un arete de oro en su oreja izquierda, dos colas cafés con la punta blanca que salían por debajo de su infantil vestido y un largo moño de color amarillo adornando su pecho hacían ver a Chen como una tierna y linda muñeca-gato china.

"¡HISSSS!"

Pero los sonidos de esa muñequita eran aterradores…

"Oi, oi… Calma Chen… No somos tus enemigas…"

Marisa trataba de calmar el mal humor de Chen al mover sus manos de arriba a abajo en un gesto que no mostraba hostilidad, en un movimiento que ella pensaba podría tranquilizar a los animales.

"¡Ran estarr en peligrorrr y ustyedes se entromiauten nrrryaarr!"

Chen entremezclaba sonidos de gato en sus palabras.
Al notar como era lentamente dominada por sus instintos ella se tranquilizó un poco para poder hablar como es debido.

"¡¿Por qué se entrometen?!"

La joven e inocente mente de Chen únicamente podía verlas como enemigos.
La pequeña youkai comenzó a moverse lentamente en círculos para poder acorralar a Marisa, pero esa bruja pudo notar sus intenciones y comenzó a caminar lentamente en dirección opuesta, manteniéndose siempre frente a Chen, mirándola fijamente, lista para correr o contraatacar al más mínimo de sus movimientos.

"Esto… Ah… E-Es…"

Marisa trataba de pensar en una excusa que pudiera sacarla de aquella situación, pero no se le ocurría nada.

"¡Por eso! ¡Si, por eso! ¡Vamos Reimu explícale a la pequeña~!"

Y decidió que sería mejor desviar la atención de Chen hacia alguien más, y quien sería mejor para el puesto de carnada que su siempre confiable mejor amiga Reimu Hakurei ¿Verdad?.

Reimu se encontraba a algunos metros de ambas, observando el espectáculo cuando las palabras de Marisa alcanzaron sus tímpanos.

"¡¿Haaaah?!"

Entonces su rostro se transformó lentamente en el de una persona que no podía creer lo que estaba oyendo.

Chen ahora observaba a Reimu con atención, sus movimientos circulares acercándose a Reimu y alejándose de Marisa.

"Eh… Esto…"

Reimu retrocedió un poco pensando en que decir.

"Ahm… Ahm…"

Realmente no es que Chen fuera más fuerte que ella, eso es una broma de muy mal gusto, sin embargo, si se defendía existía la posibilidad de terminar destrozando una vez más su pequeño y querido hogar en el Templo Hakurei.

"Ma… ¿Marisa tenía miedo de que te lastimaras al ir sin ningún plan?"

Reimu inclinó su cabeza tras contestar algo nerviosa, no inspiraba la más mínima gota de confianza.

"Oi… ¿Por qué tienes que hacerlo sonar como una pregunta?"

Marisa dijo estas palabras desganada mientras observaba a Reimu con hombros abajo y brazos al suelo, sin duda tenía una expresión agotada… Definitivamente estaba decepcionada de la falta de habilidad para mentir de su 'amiga'

"… ¿En serio?"

Chen entrecerró sus ojos un poco confundida.

"¡Es verdad, es verdad! ¡Una Sacerdotisa jamás te mentiría!"

Por fortuna para ambas de aquellas chicas… Chen seguía siendo una niña extremadamente inocente a pesar de ser un youkai…

"¡Saa, saa! ¡Es verdad!"

"¡Ahahaha~"

Luego de dejar escapar una risa nerviosa… Reimu permaneció en silencio no queriendo enterrarse más a sí misma debajo de este problema.

"… ¿Eso significa que van a ayudar Chen a salvar a Ran?"

La pregunta de Chen era tan sincera como problemática.
Con esos ojos de gatito era una tarea inhumanamente difícil decirle que no.

"¡P-Pero por supuesto nena, cuenta conmigo!"

Marisa se dio un pequeño golpe en el pecho mientras sonreía llena de confianza.
Ella era una mujer extremadamente varonil cuando se trataba de ayudar a otros, una verdadera aliada digna de respeto y confianza, fue esa actitud la que la llevo a crear un pequeño club de fans por sí misma… Aunque sus fans podían ser más problemáticas que sus enemigos en algunas ocasiones.

"… ¿Acaso tengo otra opción?"

Acorralada, Reimu aceptó a regañadientes

"¡Blanca-Negra y Rojo-Blanca son buenos Humanos!"

Chen se veía extremadamente satisfecha al obtener lo que quería

"¡Rápido, rápido!"

Y aun sin levantarse en sus dos piernas, comenzó a dirigirse hacia la entrada al templo habilidosamente, definitivamente estaba acostumbrada a correr en cuatro patas.

"¡Hay que ir a dónde la maes–¡"

"¡Chen!"

Pero en ese instante Ran aterrizó ágilmente en el suelo y corrió hacia ella tras haber volado todo el camino hasta el Templo Hakurei.

"¿Ra–?"

Ran interrumpió las palabras de Chen con un cálido y fuerte abrazo que la hizo caer sobre su trasero.

"¡¿Ran?!"

"Me alegra… Que estés… Bien…"

Ran recuperaba su aliento mientras abrazaba a su pequeña Shikigami, volar a toda velocidad le había agotado un poco pero no era nada que no pudiera manejar.

"¿Ran?"

Pero para Chen esta actitud era algo extremadamente vergonzoso y extraño, no había muchas ocasiones en las que su Ama la tratara así, usualmente únicamente lo hacía en días muy especiales o como una recompensa por un trabajo muy, pero muy bien hecho.

Tras algunos segundos en los que Ran pareció haberse recuperado por completo aquella chica-zorro comenzó a inspeccionar el cuerpo de su pequeño familiar.

"¿Estás bien? ¿En dónde estabas? ¿Estuviste en el Territorio de Lady Yukari? ¿Por qué no respondías mis llamados? ¡Estuve buscándote durante mucho tiempo jovencita!"

"E-eh…"

Pero Chen no sabía ni por dónde comenzar a responder sus preguntas, su cabeza daba vueltas mientras procesaba una a una las solicitudes de su maestra.

"Chen…"

Ran sabía que cualquiera estaría nervioso tras ser asediado con un bombardeo de preguntas apenas reencontrarse, algo así era una de las más poderosas Cartas Hechizo psicológicas naturales que alguien pudiera utilizar, por lo que no queriendo confundir más a su Shikigami ella se calmó a sí misma.

"No importa… Lo importante es que estás bien…"

Con una sonrisa, Ran le dio el permiso a Chen para olvidarse de aquel asunto.

"Unn… Ran, ¿no estabas en peligro?"

La mirada de Ran parecía algo confundida luego de escuchar esas palabras tan extrañas provenir de la boca de Chen.

"¿Yo? ¿En peligro?"

"Aquella mujer dijo que si no iba con ella algo muy malo te pasaría"

"¡¿…?!"

Ran comprendió de inmediato la situación…

Aquella mujer de la que hablaba debía de ser el origen de la voz que hurgó dentro de su cabeza hace apenas unos minutos.

"¿Qué mujer Chen?"

"¿Huh? Aquel Humano vestido de blanco que me dio mucha nepeta"

El cuerpo de Ran se congeló por completo.

No era la primera vez que Chen se metía en problemas, y tampoco sería la primera ni la última ocasión que ella terminaba siendo expuesta al peligro de ser lastimada por algún youkai o incluso por algún ser Humano… Ran sabía que aquello era indudable, y no importaba lo mucho que cuidara de Chen o intentase controlarla, ella era una Shikigami relativamente libre al que le tomaría muchísimo tiempo y esfuerzo poder dominar.

Ran sabía perfectamente que no era la mejor Maestra… Pero aun así… Esta era la primera vez que ni siquiera pudo sentir la presencia de alguien alrededor de su Shikigami.

Es verdad que el vínculo entre un Amo y su Familiar depende de muchísimos factores, pero esto era demasiado… No pudo sentir ni un ápice de la energía espiritual de aquella mujer, y eso era ridículo y preocupante en partes iguales.

Energía espiritual, Magia, Poder divino, Qi… Aquello era conocido bajo muchos nombres, pero todos y cada uno de ellos giraban en torno a los mismos principios, eran la fuente principal de energía que alimentaba el alma de los seres vivos.

No había un ser en Gensokyo sin alguna clase de energía espiritual, todo aquel que se encuentre bajo la influencia del contrato, todo aquel que se beneficie de las reglas del Danmaku, todo ser vivo con un alma o espíritu, Animales, Youkais, Humanos, incluso los Forasteros… Todos tenían un rastro de energía espiritual que podía detectarse a través del vínculo Maestro – Sirviente.

'¿Qué está pasando? ¿Por qu–?'

"¿Ran?"

Pero las palabras de Chen interrumpieron sus pensamientos.

"Chen, por favor dime como era la apariencia de ese Humano"

"Uh… Esto… Era increíblemente linda para ser un Humano, ahm…"

Chen comenzaba a rascarse la barbilla, pensando.

"Creo que su cabello era negro, pero también parecía nieve en algunas partes, tenía un ojo completamente negro, pero el otro… ¿Blanco? No tenía color… Actuaba como si no pudiera ver muy bien… Era algo extraña… Hablar con ella se sentía como si ella pudiera escuchar todo lo que estaba pensando… En realidad, era muy misteriosa… En el mal sentido"

Chen se abrazó a sí misma y exageró un escalofrío.
Entonces pensó por algunos segundos tratando de recordar algo que pudiera ser de utilidad.

"¡Aaaah!"

Un pequeño grito hizo que Ran, Marisa y Reimu dieran un pequeño brinco del susto.

"¡¿Qué pasa?!"

"¡Aunque dije que era linda no era más bonita que mí Maestra! ¡Nadie es tan bonita como Ran!"

Llevándose una mano al pecho Ran dio un largo suspiro de alivio y sonrió un poco al escuchar a su pequeña compañera pensando tan bien de ella, definitivamente era un honor, una gran alegría y orgullo… El poder ser la guardiana y ama de aquella linda pequeña.

"¿Qué te dijo aquella mujer exactamente?"

Reimu se entrometió en la conversación llena de curiosidad por todo este asunto.

"…"

Chen no parecía estar muy cómoda de contarle todo a ella, no es que no confiara en Reimu, después de todo ella era una amiga de Yukari, pero prefería no involucrarse con otros humanos a menos que fuera para asustarlos o jugarles una broma.

"Hey, apareciste en mitad de nuestra hora del té y derribaste todo lo que teníamos sobre el Kotatsu al caer de quien sabe dónde… También merecemos una explicación Chen"

Reimu se veía extremadamente molesta de todo este asunto, definitivamente estaba harta de todo lo que estaba pasando.

"… Dijo que si no la acompañaba al Territorio de Yukari Ran estaría en peligro"

"¿…?"

El rostro de Ran abandonó toda serenidad y se transformó en una extraña combinación de ira y confusión entremezcladas.

"¡¿Fuiste tú quien la llevó hasta ahí, Chen?!"

Con gran fuerza, Ran comenzó a sacudir violentamente a Chen de sus pequeños hombros mientras la observaba extremadamente furiosa, sus ojos juzgaban a aquella pequeña chica-gato por cada una de sus acciones, era una imagen horrible que ambas trataban de evitar a toda costa.

Su Shikigami no solo se había dejado engañar por un completo extraño.
Ella había llevado a un ser Humano de dudosa procedencia al hogar de su querida Ama.

"¡Chen! ¡¿Cómo pudiste?!"

Chen estaba extremadamente apenada, un par de lágrimas de tristeza y vergüenza comenzaron a caer de sus ahora llorosos ojos.

"Yo… ¡Yo solo quería proteger a Ran!"

"¡Chen!"

Librándose del fuerte agarre de Ran, Chen salió corriendo por la puerta del templo.

"¡Cheeeeeeen!"

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**Thump**

.

Pero en su rápida carrera con ambos de sus ojos cerrados chocó contra algo suave y cálido.

"¿Qué pasa pequeña?"

Era la gran y elegante figura de una preciosa mujer rubia que se encontraba subiendo las escaleras hacia el Templo Hakurei.

"¿Estás bien? Por favor cuéntale a Yukari que está pasando"

Yukari había vuelto.

.

*************** [ARCO 4: INTERVENCIÓN / JUSTICIA]***************

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Satori descansaba en el preciado jardín de su Palacio acompañada de una familiar chica pelirroja vestida de negro.

"Fuuu"

Sentadas alrededor de aquella mesita blanca con varias sillas, Rin soplaba el té de hierbas que ella misma había preparado.

"¡Fuuuuu!"

Tenía la esperanza de no quemarse la lengua al menos en esta ocasión.

"… Haa"

A pesar de la graciosa escena frente a ella, Satori solo dejó escapar un largo suspiro lleno de agotamiento.

"¿Fuu? ¿Ama Satori?"

Confundida, Rin bajó su pequeña taza de té y la dejó descansar sobre uno de los platos que se encontraban sobre la mesa.

"Orin…"

Satori se veía extremadamente estresada.

"Orin… Por favor, sé sincera"

Rin levantó ambas de sus peludas orejas, prestando atención

"¿Crees que Koishi estará bien?"

"¿Ama Koishi?"

Desafortunadamente para Satori, su pequeña y querida hermana menor, Koishi Komeiji se había encariñado con aquella Forastera que ya no se encontraba dentro en la mansión desde esa misma mañana.

"… Desde el día que cerró su ojo no sé qué es lo que piensa… Tengo miedo de que crea que fui demasiado dura… No sé qué voy a hacer si ella comienza a odiarme…"

El tercer ojo, era una característica especial y la fuente de las habilidades de los miembros de la especie 'Satori'. Youkais humanoides con la capacidad de leer las mentes y cuya fuente principal de alimento eran los recuerdos y pensamientos de otros seres vivos.

Que un Satori cerrara su tercer ojo era igual al suicidio, sin él los Satori no podían comer pensamientos, no podían leer las mentes de otros o permanecer siendo lo que son, cerrarlo significaba abandonar por completo la naturaleza de un Satori para convertirse en algo… Diferente.

Era algo inconcebible, y Koishi era el primer espécimen de un Satori que llegó hasta tal extremo.

"Ama Satori…"

Rin sonrió ligeramente tras escuchar los pensamientos de su ama.

"No se preocupe Ama Satori, Lady Koishi jamás podría odiarla… Después de todo ella es su hermana menor, y sabe mejor que nadie lo mucho que la ama"

Rin parecía completamente segura de sus palabras.

"… ¿Es así como funciona?"

Sin perder un solo segundo, Rin comenzó a asentir rápidamente, 100% segura de que lo que decía era verdad.

"Orin… ¿Puedo… Puedo confesar algo?"

Esta era una de esas raras ocasiones donde Lady Satori les explicaba a sus mascotas de sus problemas en busca de consuelo.

"¡Por supuesto que si Lady Satori!"

Y Rin estaba más que contenta de poder ser de utilidad a su querida Ama.

"¿Sabes?… Me siento mal por Koishi… Creo que este era el primer amigo Humano que jamás había hecho… Estoy seguro de que estar junto a aquel Humano le hubiera ayudado mucho a adaptarse a la vida en la superficie…"

Satori dejó salir todas y cada una de sus preocupaciones frente a su mejor amiga y confidente.

"Pero no sabía que pensar acerca de él… Es verdad que solo es un Humano, pero hay demasiadas cosas irregulares, y ser un Forastero no le da la excusa de poner en peligro a mi pequeña hermana… No podía exponer a Koishi a ningún peligro solo porque ella quisiera estar junto a ella… Tal vez sea únicamente mi propio egoísmo haciéndome pensar así, tal vez simplemente no quiero que alguien me separe de mi pequeña y linda Hermana durante más tiempo del necesario… Pero…"

Satori hizo una pequeña pausa, sabiendo mejor que nadie que ponerse sentimental no la llevaría a ninguna parte.

"Orin… ¿Hice mal al no permitir que se quede?"

Con una sonrisa, Rin dejó escapar una pequeña risilla en voz baja.

"No puedo negar que aquella chica era un Humano extraño, pero creo que incluso si la hubiera dejado permanecer junto a Lady Koishi todo hubiera estado bien, tampoco creo que aquel Humano hubiera querido o disfrutado hacerle sentir tristeza Lady Satori"

Su voz parecía extremadamente segura y decidida, como si estuviera hablando de un amigo de toda la vida.

"¿…?"

A Satori le sorprendía la facilidad con la que la líder de su Equipo de Mascotas, Rin Kaenbyou, Orin como le había apodado cariñosamente, podía confiar en aquel Humano que ni siquiera pasó más de 2 días en el Palacio.

"…"

Satori se sentía un poco preocupada del estado mental de su mano derecha…

"Orin… ¿Puedo… Ver tus recuerdos?"

Satori necesitaba asegurarse que todo estuviera bien con su estado mental y que no hubiera nada malo con ella.

"Lady Satori… ¡Por sup–!"

"Lo siento… No puedo permitirlo…"

Una mujer con una túnica tan blanca como las nubes en el cielo apareció repentinamente detrás de Rin, su rostro estaba oculto por la sombra de una capucha que formaba parte de su atuendo.

"¡…!"

Sorprendida y teniendo un muy mal presentimiento Satori se levantó de un saltó y se preparó de inmediato para atacar a aquella mujer desconocida.

Rin también trató de levantarse, pero fue interrumpida por una de las manos de aquella mujer.

"A…gh…"

La mujer que le había tomado del cuello tenía una fuerza monstruosa, Rin podía sentir que ella podría quebrar todos y cada uno de sus huesos en el momento que quisiera, pero por alguna razón se estaba conteniendo y causando únicamente daños menores a su piel.

Su nivel de autocontrol y la habilidad de controlar su propia fuerza era ridículo.

"¡Nragh!"

Y por más que Rin intentaba liberarse, sus rasguños y patadas eran detenidas por una fuerza invisible.

"¡Suelta a Orin!"

"… ¿Prometes escucharme?"

La mujer estaba extremadamente tranquila a pesar de tener la vida de aquella chica gato en sus manos.

"¡Suéltala!"

"…"

La mujer aflojó su agarre, dejando caer a Rin al suelo.

"¡Cof… Cof!"

"La solté… ¿Ahora vas a escu–?"

"¡Esto es por dañar a mis Mascotas!"

Pero Satori no esperó ni un solo segundo para contraatacar

.

"¡¿…?!"

Pero nada pasó

"¡¿Qué está…?!"

El estilo de combate de un Satori era algo especial, su especie no contaba con ataques de auditoría propia, ellos siempre utilizaban de manera inconsciente los recuerdos en la mente de sus enemigos para poder luchar, esta era una de las más grandes fortalezas de los miembros de aquella especie, la habilidad de siempre poder adaptarse, de encontrar los peores miedos de sus rivales y utilizarlos en su contra, de hacerlos revivir sus traumas y romper sus mentes por completo.

'¡¿Por qué no pasa nada?!'

Aquella extraña y amenazadora mujer comenzó a caminar lentamente hacia Satori, ignorando a Rin quien aún yacía en el suelo, incapaz de moverse por más que lo intentaba.

"¡Lady… Satori… Huya!"

Ella realmente quería matar a aquel extraño Monstruo Humano que se encontraba frente a ellas, pero no podía hacerlo.

"¿…?"

Al intentar escapar, Satori notó que ella tampoco podía moverse.

"No…"

Ella lo entendió de inmediato… El motivo por el cual no podían moverse era debido solo a una razón, una verdad innegable al que cualquier Youkai y Humano se tenían que enfrentar tarde o temprano.

Su propio límite.

La energía a su alrededor era tan densa que incluso las mejores y más sabias brujas de Gensokyo se verían abrumadas solo con acercarse al Palacio de las Almas. Este era un poder que rivalizaba con un incidente, algo incluso más fuerte que la propia energía nuclear que habían estado investigando durante los últimos años.

El poder espiritual de aquel humano no tenía sentido.
Los Humanos siempre habían sido los seres más débiles de Gensokyo, no eran más que ganado para mantener con vida a Dioses y Youkai, ¿cómo era posible que existiera algo tan ridículo como un Humano así? ¿Cómo es que pasó? ¿Quién era? ¿Por qué nadie había sabido de él hasta ahora?

Preguntas, preguntas, más y más preguntas que Satori no podía comenzar a comprender.

"Por favor Satori… Debes escucharme"

Pero algo era seguro… Ninguna protección, ningún contrato podía salvarla si aquella mujer iba tras su vida.

"No quiero morir…"

Los pasos de aquella chica eran lentos.

"No…"

**Tic…**

"¡No…!"

**Tac…**

"¡Por favor"

La distancia se acortaba a cada segundo.

"¡Piedad…!"

Satori cerró los ojos, rogando que todo aquello fuera una pesadilla.

"Solo escúchame por favor… No quiero tener que lastimarte"

La voz de aquella mujer estaba justo frente a ella.

"¡Aléjate de Lady Satori, Monstruo!"

"¿Me escucharás?"

La mano de aquella mujer sostuvo a Satori de la barbilla, su frente descansaba sobre la cabeza de Satori, era una imagen de lo más asquerosa considerando la situación.

"S…Sniff…"

La pobre chica que jamás había experimentado un miedo como este durante toda su vida comenzó a dejar escapar una serie de lágrimas.

"¡Quítale tus manos de encima! ¡Voy a hacerte pedazos, Humano!"

Rin realmente detestaba todo esto.

"Satori… Tú serás el juez"

"¿S…sniff…?"

"Me temo que a pesar de mis esfuerzos dentro de poco sucederá un evento realmente desagradable… Necesito que estés ahí, solo tú puedes ayudarme"

"¡NYAAAARGH!"

Con una fuerza más allá de lo comprensible, Rin logró mover uno de sus brazos, y con él, sostuvo a aquella mujer de su pierna derecha.

"¡SUÉLTALA!"

"… Rin, no interfieras"

"¡HE DICHO QUE LA SUELTES!"

"… Por… Fav…"

Con una mueca de dolor, aquella mujer hizo aquello que ella no quería.

"Lo siento…"

En ese momento, la mujer dejó ir a Satori, y sin moverse demasiado pateó a Rin hasta uno de los muros de aquel jardín con el talón de su pie.

"¡KRRGHA…"

Rin perdió la respiración durante algunos segundos y se hubiera retorcido de dolor si no fuera porque ahora le era incluso más difícil moverse.

"¡…!"

Tras escuchar el sonido de Rin chocando contra una pared, Satori abrió ambos de sus ojos con fuerza, preocupada por la vida de su Mascota, pero lo único que se encontró fue el rostro de una mujer tan hermosa como sombría.

El ojo izquierdo de aquella mujer era completamente negro, el brillo de su vida había sido devorado por aquella oscuridad.

Su ojo derecho casi blanco por completo, la coloración de su pupila era tan tenue que cualquiera hubiera podido notar que había perdido su vista.

"Ah…"

Pero lo que más aterraba a Satori no eran aquellos ojos… Si no los recuerdos dentro de ellos

"Yo…"

Tristeza, alegría, ira, serenidad, esperanza, desesperación, temor, valentía, lujuria, castidad, perversión, inocencia… Un mar de emociones y sensaciones invadían su cabeza.

"¡…!"

Aquella mujer notó de inmediato el cómo Satori había logrado introducirse dentro de sus pensamientos y, tras alejarse para darle la espalda, ocultó una vez más su rostro por aquella gran blanca capucha.

"¿Qué fue…?"

"Olvídalo"

El poder espiritual de aquella mujer comenzó a disminuir, parecía estar ocultándolo dentro de sí misma con la intención de dejarlos ir.

"Solo olvídalo, encontraré a alguien más"

Satori comenzó a secarse las lágrimas de sus ojos.

"…"

Cuando finalmente logró recuperarse, el silencio ya se había apoderado de aquel hermoso jardín… La mujer permanecía inmóvil, aun se encontraba en mitad del proceso de recoger toda la energía que había dejado salir de su cuerpo, su lenguaje corporal era errático y parecía estar susurrándose algo a sí misma… Estaba lamentándose sobre algo.

Rin aún se retorcía por dentro, y según recuperaba la habilidad para moverse comenzaba a gemir y quejarse del dolor que invadía cada músculo y hueso de su cuerpo.

Fue en ese momento que Satori tomó una decisión que cambiaría todo por completo, una decisión que aquella mujer no esperaba ni siquiera en el más gentil de sus sueños…

"Trataré de ayudarte"

Satori había decidido estar de su lado.

La mujer se dio la vuelta una vez más para poder encarar a Satori, todo su cuerpo dejaba ver lo enormemente sorprendida que estaba al escuchar aquellas palabras.

"No estoy segura de si tu plan funcionará…"

Aquella mujer conocía a ese pequeño Youkai, conocía su habilidad para ver los recuerdos de las personas, su capacidad para leer las mentes, su poder, sus creencias, sus valores.

"Pero…"

Considerando su pasado con ella pensó que la única manera de lograr que Satori la ayudara en sus planes era a través del miedo. Nunca creyó que Satori la ayudaría sin la necesidad de amenazas…

"Pero creo… Que puedo ayudarte…"

No… Ella nunca quiso creer que Satori la ayudaría sin solicitar nada a cambio.

"… Solo esta vez"

Eso era lo que realmente pensaba…

"… Si me lo permites"

Y Satori lo sabía…

"…"

A aquel monstruoso Humano solo le tomó una fracción de segundo para hacer una gran y profunda reverencia en dirección a Satori, estaba apretando ambos de sus puños con gran fuerza, avergonzada de su falta de fe y de confianza.

"Gracias…"

Todo en ella le dejaba ver al mundo lo extremadamente agradecida que se sentía por su cooperación… Lo extremadamente agradecida que se sentía de recibir la ayuda de una amiga.

Finalmente, de vuelta a la normalidad, Satori hizo una última pregunta que la tenía demasiado confundida.

"Pero… ¿Por qué tienes que–?"

"Si no lo hago… No funcionará…"

La mujer se apresuró a responder algo que únicamente ellas dos podían entender…

"Es mi última oportunidad… Por favor… Déjame hacer esto Satori"

Era una respuesta que había practicado con anterioridad.

"…"

El rostro de Satori permaneció inquebrantable durante algunos segundos, aquella mirada era tan fría y falta de compasión, no mostraba ni un solo sentimiento, era serena, despreocupada, y sencillamente hermosa.

Pero entonces, lentamente… Dejó ver una pequeña sonrisa, una sonrisa cálida que parecía poder comprender las motivaciones del Humano que se encontraba frente a ella. Una sonrisa que ella únicamente utilizaba con sus mascotas y con su hermana.

"¿Puedes prometer que todo saldrá bien?"

"Yo…"

La mujer parecía lamentar profundamente lo que estaba por responder.

"Eso… No puedo prometerlo"

Realmente le avergonzaba su falta de poder en esta situación.

"Hahaha"

Pero en lugar de enojarse o desconfiar, Satori solamente dejó escapar una pequeña risa aliviada

"Lo suponía, gracias por tu sinceridad todo este tiempo"

Ella se sentía feliz de que aquella mujer hubiera dejado de mentir.
Le alegraba saber que ella se había vuelto alguien que siempre decía la verdad, en las buenas… Y en las malas… Incluso cuando esas verdades las volvieron enemigas, incluso cuando esa sinceridad siempre le traía problemas.

"Gracias…"

Eternamente agradecida, la mujer observó a Satori una última vez.

"De verdad, gracias"

Y se desvaneció en medio del aire.

.

Luego de algunos segundos desde la desaparición de aquella chica, Satori murmuró algunas palabras para sí misma

"Orin… Creo que ahora entiendo porque confiabas en ese humano"

Y sin perder más tiempo corrió hacia su querida mascota para ayudarla.

"Nya…"

Ella odiaba como aquella mujer había tratado a su mascota.

"Nyaaaaaauww…"

Pero podía comprender porque intentó hacer lo que hizo.

"Quédate quieta Orin… Estarás bien, lo prometo"

"Miiiiiaaaaauuuuuuuuuuuuuuuuuuwwwwww"

Con un largo gemido felino, Rin se entregó a los brazos de su Ama.

"Mrraww…"

Y pensó que tal vez merecía un aumento después de todo esto.