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*************** [ARCO 7: PANDORA / DESTRUCCIÓN] ***************
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En el medio de un gran verde, húmedo y oscuro bosque el techo de una pequeña casa de estilo europeo se alzaba orgullosamente. En su interior un horrible desorden sin inicio o final podía encontrarse desperdigado a través de todo el lugar, un sinfín de artículos extraños de todos los colores, tamaños, tipos y peligrosidad descansaban sobre estanterías, mesas, e incluso el suelo.
Aquel interesante inventario era tan excesivo como peculiar. La Tienda Mágica Kirisame estaba cerrada, y su despreocupada dueña dormía tranquilamente sobre una pila de libros que 'había tomado prestado' de la Gran Librería Inamovible.
Ella había colapsado encima de todos estos libros luego de haber leído lo que le pareció una eternidad. Aquella bruja era tan testaruda como dedicada, y nunca retrocedía ante un gran reto como la búsqueda del conocimiento.
"ZZzzZZzZz… Zzee… ZzzzZZZ"
La enorme sonrisa en su rostro dormido demostraba lo alegre y satisfecha que se sentía consigo misma luego de largas horas de esfuerzo y devoción a la mejora de sus hechizos.
Aquella joven 'maga ordinaría' llamada Marisa daba todo de sí misma por dejar su marca y volverse una bruja legendaria.
"ZZzZzZZZZzzzEheahehhe~… Mochi~…ZzZzZzZ"
Su alegre y curiosa personalidad le habían llevado por el camino del estudio y la creación de hechizos desde una muy temprana edad, siendo dos de sus primeros hallazgos la magia de secar la ropa y la magia de esconder la basura debajo de la cama. Bueno, si bien este último no era realmente un hechizo eso no eliminaba el hecho de que desde pequeña había decidido que cuando fuera una adulta iba a ser la chica más grande, rica, fuerte y hermosa de Gensokyo.
La mejor de las mejores, la madre de todas las brujas, un ser tan grande, majestuoso e incomparable que sería imposible de imitar sin importar cuanto se esforzaran.
"EhehhehZzZeheaehahZzzZmmMMmmmZZzzz~~"
Al crecer Marisa aprendió paso a paso lo que significaba aceptar y comprender el significado detrás de la promesa que se hizo a sí misma desde que era una niña. Algo como ser 'el más fuerte' tenía un incontable número de consecuencias tanto para ella como para sus seres queridos, algunas buenas, algunas malas, algunas no podían categorizarse debido a su magnitud y efecto en el futuro, pero todas venían con el puesto.
Y es mejor ni siquiera mencionar la cantidad de esfuerzo que algo como eso requería.
Alcanzar una meta como esa era absolutamente imposible para un humano común y corriente, el arte de la magia era algo que únicamente podía aprenderse y cosecharse por uno mismo, poco importaba si contabas con un mentor, la magia era un camino estrecho que solamente podía recorrerse por el mago o bruja en cuestión, era un camino de rosas peligroso que muy pocos llegaban a superar, implicaba una fuerza y dedicación inhumana.
¡Es decir, aquella profesión exigía un nivel de disciplina y amor por todas las cosas nuevas que muy pocas personas podían comprender! ¡Involucraba el deseo por mejorar día con día!
¡Implicaba salir todos los días en busca de ingredientes que utilizar en alquimia y a experimentar por uno mismo en el desarrollo de pentagramas, hexagramas, heptagramas, úndecagramas y líneas guía que pudieran ser utilizadas en los artículos del mago! ¡ERA ALGO EXTREMADAMENTE COMPLICADO QUE AMENAZABA CON ACABAR CON TU VIDA TODOS LOS DÍAS Y QUE SIN EMBARGO NO SE PODÍA EVITAR PORQUE-!
"RrRRrrRR"
… **Ejem** …
Involucraba demasiadas cosas tanto para el practicante como para aquellos que le rodeaban… Ser una bruja o mago significaba descubrir la verdad detrás de todas las cosas, significaba ser capaz de manipular la energía espiritual a tu alrededor para pasar a ser tú la persona que controlaba y creaba nuevos acontecimientos.
Ser un mago significaba arruinar toda la diversión detrás de lo desconocido, y esta era una de las mayores razones por la que los más grandes magos y brujas crecían apáticos y aburridos de todo lo que les rodeaba. ¿Qué sentido tenía la vida cuando podías explicar hasta el más ínfimo de los procesos involucrados en todos y cada uno de esos eventos 'mágicos' a tu alrededor?
Marisa Kirisame tuvo que enfrentarse a la triste realidad de lo que había detrás de su deseo… Y aún luego de tener que aceptar a regañadientes que las cosas no iban a ser fáciles y que no podría alcanzar sus metas de la manera que ella quería… Ella se negó vehementemente a permitir que el mundo le dijera que no podría cumplir con sus sueños, y siguió estudiando diligentemente día y noche para seguir cosechando su poder espiritual.
Esta chica era extremadamente testaruda cuando una idea cruzaba su cabeza, era la clase de mujer que tenía la resolución de cambiar el mundo entero para cumplir con sus sueños si no le dejaban otra opción. Esa terca personalidad siempre le había traído demasiados problemas, tal era su nivel de cabezonería que ser así la llevó a distanciarse de toda su familia y encerrarse a sí misma dentro del Bosque Mágico para proseguir con sus estudios.
"Zzz… Haiya… Ha…Zzze…"
Pero a Marisa algo como eso no le importaba, ella no planeaba detenerse sin importar cuanto tuviera que apartarse de la sociedad o cuanto tuviera que sacrificar para cumplir sus metas.
El único temor de esa mujer era quedarse sin cosas interesantes a su alrededor.
Y aunque era verdad que ella vivía para el estudio y desarrollo de la magia, también le encantaba ser una aventurera y experimentar nuevas emociones todos los días.
Su búsqueda de nuevas experiencias le llevó a tener el pasatiempo de cazar y luchar contra Youkais en duelos Danmaku, para ella el combate era la mejor manera de poner a prueba todos sus conocimientos y de aprender cosas nuevas de sus enemigos.
Tan grande era su capacidad y deseo de aprender que no era raro que 'robara' los hechizos de sus adversarios y los imitara utilizando sus propios conocimientos y poderes.
Su deseo de combatir era la única razón por la que siempre estaba junto a aquella sacerdotisa Rojo y Blanco llamada Reimu, Marisa sabía que aquella mujer era la más indicada si quería meterse en problemas… Pues cuando se trataba de encontrar cosas extrañas Reimu era un imán tan potente que podía atraer conejos de la mismísima Luna hasta Gensokyo. Esa era la razón detrás de su inquebrantable amistad.
No era porque Marisa realmente apreciase tener una amiga normal de su edad con la que tomar el té de vez en cuando, alguien con quien discutir acerca del cambio de las estaciones, una chica con la que hablar de lo molestas que eran algunas de las hadas y sus interminables travesuras, una fuerte aliada con la que pudiera discutir y teorizar sobre algunos de los últimos artículos y reliquias del mundo exterior añadidos a su infinita colección de objetos… No, no, para nada.
… Sea como sea, su entrenamiento y experiencia en combate llevaron a Marisa a desarrollar una magia llena de fortalezas y sin debilidades, su poder mágico era tan fuerte que incluso tratando de respetar la influencia del Contrato Hakurei ella amenazaba con pasarse un poco de la raya y volver escombros una gran montaña si perdía el control durante tan solo un segundo.
"zzZZzeeeee~~"
Pero a pesar de su fuerza y madurez, en el fondo el corazón de Marisa seguía siendo el de una tierna y pequeña niña, aquella gran maga se especializaba en las ramas mágicas de la luz y el calor, y todas y cada una de sus cartas de hechizo Danmaku eran innecesariamente llamativas, llenas de patrones hermosos y deslumbrantes qué no consideraban lo ineficientes que eran, cualquiera que se enfrentase ella podía notar lo extremadamente puros, simples e infantiles que eran sus ideales solo con ver su estilo de combate.
Marisa era la clase de chica que cuando destruía algo siempre adoraba verse genial mientras lo hacía. Y por extraño que esto parezca, eso no significaba que ella fuera la clase de persona que presumiera de su poder a la menor de las oportunidades. Todo lo contrario, Marisa en realidad era una dama bastante humilde, ella sabía perfectamente lo que significaba ser una bruja, y es por eso que nunca se sobreestimaba a sí misma sin importar lo fuerte que se hubiera vuelto. Ella sabía que por cada escalón que lograse subir, habría otros diez más esperando delante.
Tal vez es por eso que ella se había vuelto tan poderosa, jamás había disminuido el ritmo de su entrenamiento ni siquiera una vez, y realmente se sentía celosa de las personas que hubieran nacido con un gran poder desde el principio.
Ella no era más que una simple humana que decidió dedicar su vida a la magia, no había nacido con aptitudes mágicas y tampoco tenía familiares que se dedicaran a aquel arte, ella había llegado tan lejos por si sola y no podía ni comenzar a imaginarse lo que alguien con verdadero talento y un árbol familiar que lo respaldara podría llegar a lograr si se lo proponía.
«¿De qué hablas? ¡Pero si solo soy una Simple Maga Ordinaria!»
Marisa siempre decía lo mismo cuando alguien cuestionaba lo poderosa que se había vuelto sin haber abandonado su humanidad… Pero todos y cada uno de sus enemigos no pensaban lo mismo, ellos sabían que esas palabras eran una mentira del tamaño de una casa, todos sabían que de ordinaria no tenía nada.
… Ella era realmente especial para no ser más que un simple humano, era la manifestación del peligro que aquella especie podía presentar para los Youkai si no tenían cuidado. Era una fortuna para todo Gensokyo que Marisa tuviera un corazón noble e incapaz de guardar rencor. Era extremadamente fácil mantener el balance de poder cuando no tenían que preocuparse por el siguiente movimiento de una simple y predecible chica como ella.
¿Y quién sabe? Tal vez era debido a esa personalidad tan testaruda y a su belleza natural como mujer que tantas chicas perdían el aliento cada vez que luchaban contra ella… Bueno, no es que algo así realmente importara… Pero ella era especialmente popular con chicas jóvenes… Tal vez algo como eso no era la mejor manera de destacar… ¡Pero era algo que considerar siempre que estuviéramos hablando acerca de esta Marisa!
"ZZZrRRrrrRRR…"
**DON, DON, DON**
"-Isa…"
¿Hmm? ¿Quién podrá ser a estas horas? …
La suave y melodiosa voz de una chica golpeaba la puerta frontal de aquel edificio.
No parecía tener demasiada prisa, pero tampoco parecía tener ninguna intención de permanecer esperando como una tonta en mitad de la noche.
"¡Rrrrrgh… RRRRRRRRRGH!"
Pero, como si se hubiera percatado de la presencia de un visitante indeseado, el cuerpo de Marisa incrementó el volumen de sus ronquidos hasta puntos peligrosamente altos.
A la joven maga no le tomó ni siquiera un minuto superar por completo los gritos de aquella visitante que trataba de conseguir su atención, su aguda e inconfundible voz no era rival alguno para la potencia de los pulmones de Marisa Kirisame.
"¡Marisa! ¡Ma-Ri-Sa!"
**DON, DON, DON**
Pero la joven señorita no se dio por vencido, e insistiendo un poco más ella esperó que de alguna manera sus gritos pudieran alcanzar los tímpanos de la despreocupada chica que había colapsado sobre decenas de libros en la mitad de su sala de estar.
"¡Marisa!"
**¡DOOON, DOOOON, DOOOON!**
Aquella delgada pero sólida puerta de roble demostró su resolución una y otra vez ante el maltrato que recibía. El fuerte marco de aquel grandioso trabajo no se movía ni un milímetro sin importar cuán fuerte hubiera sido el golpe, y cada vez que su rectangular aliada era empujada ella la sostenía para que pudiera regresar rápidamente a su lugar, no sería una exageración decir que juntas eran invencibles, esos objetos inanimados formaban el equipo Marco – Puerta Kirisame, la pareja de inmuebles más poderosa de todo Gensokyo, un par de grandiosos objetos cuyo trabajo era mantener la seguridad del hogar de su maestra.
**DOOOON**
"¡Mari–! ¡Uuuuuuugh!"
Y parecían haber hecho un trabajo excepcional haciéndole perder la paciencia a aquella doncella al otro lado de la puerta que finalmente se rindió luego de algunos minutos.
No importaba lo mucho que ella lo intentara, estaba bastante claro que aquel humano era un caso perdido y no iba a lograr despertarlo a menos que se colase dentro de esa vieja excusa de choza europea.
"¡Rrrrrrrrrrrrrrrrggggggggghhh!"
"Oh, por favor… Pero si puedo escuchar sus ronquidos hasta aquí… ¿Cómo es que puede dormir tan tranquilamente aún con todo ese ruido? ¡Heeey, Maaariiiisaaaaa! ¡¿Comiste hongos somníferos antes de irte a dormir otra vez?!"
"¡RRRRRRRRRRRRRRRGHHHHHHH~~~ZEEEEEEEE!"
"¡Eso es un sí! ¡¿Verdad?!"
Aquella joven mujer rubia de aspecto desinteresado se llevó una mano al rostro, parecía estar algo confundida sobre qué es lo siguiente que debería de hacer…
"En serio… ¿Qué hago aquí a esta hora? ¿Por qué acepté despertarla durante una noche de luna llena?… Haaaah… Ya sé que Marisa quería que estudiemos juntas el efecto de la luna llena en el cerebro de los humanos… Pero…"
Si, sabía perfectamente que se lo había prometido… Pero la pequeña bruja ni siquiera pudo mantenerse despierta luego de casi un mes de preparativos… Si ese era el caso… ¿No podía simplemente regresar a casa y hacer como que eso nunca había pasado?
"Todos los humanos se vuelven locos y pierden la razón solo con mirarla, ¿qué más necesitamos saber? … En serio Marisa… A veces me preocupa la dirección en la que desvías algunas de tus investigaciones"
Llevando una mano a su pecho, la preocupada chica jugueteó un poco con el listón rosa que sostenía su corto y adorable delantal blanco sobre sus hombros.
"Y pensar que decidí utilizar mi mejor vestido… Qué tonta eres Alice"
Haciendo un pequeño puchero, Alice observaba su hermoso vestido azul con botones grises subiendo desde su cintura. Su bello cabello rubio era corto y se encontraba adornado por una delgada tiara rosa que lo mantenía en su lugar, su esbelta figura parecía aún más esbelta gracias a otro largo listón rosa atado con delicadeza a su cintura, el cuerpo de aquella chica era bastante alto y a simple vista podía confundirse fácilmente con una adorable y elegante muñeca de estilo europeo.
"Alice Margatroid, tonta, tonta, tonta"
Ella se dio algunos pequeños golpes en las mejillas una y otra vez pensando en lo tonta que había sido por emocionarse por un evento como ese… Ciertamente salir con una amiga no era algo que ella podía disfrutar muy a menudo, pero aun así eso no significaba que tenía que llegar hasta el extremo de arreglarse o algo así.
"Ngh… Te haré pagar por esto Marisa, ya lo verás"
Alice Margatroid era una joven humana que recientemente había logrado convertirse en una bruja Youkai. Al igual que Marisa había dedicado su vida al estudio de la magia, sin embargo, ella había nacido con aptitudes mágicas desde un principio, y esa gran ventaja le había permitido abandonar rápidamente su humanidad y convertirse en un Youkai al aprender el hechizo de 'abandonar alimento'.
Aunque haberse convertido en un Bruja Youkai aun no significaba que fuese inmortal, ella simplemente ya no necesitaba comer o dormir lo que un humano normal para poder funcionar correctamente, algo tan simple como una taza de té y unas cuantas verduras eran más que suficiente comida para que su cuerpo se mantuviera en constante funcionamiento, y el sueño se había convertido en algo completamente innecesario. El hecho de que ella siguiera durmiendo era únicamente debido a que ese era un hábito que su cuerpo aún no podía dejar atrás.
"Como sea… Supongo que una promesa es una promesa…"
Aunque Alice no lo admitía, la realidad era que su corazón era fundamentalmente amable y comprensivo, ella no tenía ni una sola pizca de maldad en el interior de su cuerpo y sinceramente apreciaba mucho tener amigos humanos con los que pasar el tiempo.
A diferencia de la testaruda y despreocupada Marisa, Alice era una chica sensible pero competitiva que adoraba la compañía de otros, pero que no quería tener demasiados amigos por temor a tener que perderlos a todos algún día.
Ella realmente no quería experimentar como se sentía perder a todos sus seres queridos, tanto era su temor que ese único motivo la llevó a desarrollar una personalidad un poco fría con todas las personas que ella conocía… Y aunque en el pasado ella siempre visitó el Bosque Mágico para conseguir hongos y otros ingredientes, no fue hasta que decidió que era mejor detener el contacto con otros seres humanos que se mudó al interior de ese peligroso lugar de manera permanente.
"Urgh… Esto me recuerda a aquella vez que ese humano se perdió en el bosque… No puedo creer lo tonta que soy, de verdad… Alice, ¿alguna vez harás las cosas bien? Solo tenías que negarte, no era necesario darle cobijo o enseñarle el camino de vuelta a casa…"
Pero aun en el bosque, ella de vez en cuando tenía visitas, y era durante esos extraños acontecimientos que se podía notar con suma facilidad que su plan para actuar con frialdad no funcionaba del todo bien cuando su cuerpo se dedicaba a contradecir todas y cada una de sus palabras, demostrando frecuentemente lo mucho que le importaban los demás sin que ella lo notase.
Cosas como:
«¿Tienes hambre? Entonces deberías de apresurarte y regresar a casa lo más pronto posible»
Solo para entonces comenzar a servir interminables bandejas de galletas a sus invitados eran algo bastante común.
Al final del día, ese trato tan frío solo era una farsa, y cualquiera que hubiera pasado más de un par de días junto a ella podía notar lo mala que ella era fingiendo. No sería una exageración denominar a Alice como una de las chicas más dulces y comprensivas que la humanidad jamás hubiera visto.
"¿No debería de haber un camino para entrar? Estoy segura de que Marisa debió de haber dejado al menos una ventana abierta… Estamos hablando de Marisa después de todo, es imposible que haya recordado cerrar todo…"
Alice se llevó una mano a la cabeza y comenzó a caminar con calma, inspeccionando con gran atención los alrededores de aquel pequeño hogar, esta no era la primera vez que visitaba a su vecina, pero era imposible que recordase la localización de todas y cada una de las puertas y ventanas de aquel sitio.
¡Después de todo ella jamás había barajado la idea de colarse en su casa antes!
"Uhhh…"
Tratando de ponerse en los zapatos de Marisa, Alice comenzó a fingir que era una bruja blanco y negro con una personalidad muy varonil, e imaginándose todos y cada de los sitios por los cuales podría irrumpir en su pequeño hogar ella agravó su voz un par de tonos.
"Uhm-ze… No parece tener una ventana que lleve hacia el ático-ze… ¿Tal vez una ventana cerca de su sala de pociones-ze? … Un segundo"
Aquella era una representación algo exagerada de la personalidad de Marisa…
"Espera…"
Alice pensó en una idea extremadamente ridícula y difícil de creer, algo demasiado simple y estúpido que sería imposible de pensar en cualquier otra situación o bajo cualquier otra mentalidad que no fuera la de la mismísima Marisa Kirisame.
"No podría… ¿O sí?"
Ella estaba hablando de un sitio a través del cual nadie se atrevería a entrar a aquella casa luego de haber notado que la puerta principal estuviera cerrada.
"Soy Marisa-da-ze. Una tonta mujeriega que dejó plantada a Alice porque me comí un buen tarro de hongos somníferos-ze, adoro meterme en problemas y la magia que me puede meter en ellos, me encantan los hechizos brillantes y extremadamente ostentosos que no tienen razón de ser más allá de verse bonitos… También me gusta salir volando sobre mi querida escoba y mi pequeño potente Reactor Elemental llamado Hakkero-daze… Soy Marisa, soy Marisa, SOY MA-RI-SA… Y yo, Marisa Kirisame… Ante el primer llamado de una aventura… ¿Qué mejor lugar para salir disparada que–?"
Alice colocó su mano en el pomo de la mismísima puerta que estuvo golpeando como una loca desde el momento en el que llegó a ese lugar, la puerta principal de la tienda Kirisame, esa misma puerta que no cedía sin importar cuando la golpeara y que comprobó por si misma que estaba cerrada.
"…"
Y se quedó completamente muda de la impresión al notar lo fácil que fue abrirla una vez que abandonó todo sentido común y tiró de aquella puerta inamovible en su dirección, luchando contra la corriente en lugar de fluir con ella como una persona normal, como una persona inteligente, como una persona que funcionase según las normas dictadas por la lógica y la sociedad harían.
"Soy Marisa-ze… Claro-ze. ¡Solo a alguien con una actitud tan torpe, tan agresiva y carente de feminidad como la mía se le ocurriría tener una puerta que se abre en dirección contraria a lo normal!… ¡AAAH! ¡¿A quién demonios se le ocurrió un diseño tan ineficiente?! ¡MA-RI-SA! ¡¿Por qué todo lo que haces es tan… taaaaaan?!"
Alice de verdad no tenía palabras que pudieran describir la frustración y decepción que sentía ante la resolución del misterio de como colarse dentro de la casa de aquella chica, su gran astucia e inteligencia no eran rivales para alguien demente que no funcionaba según las leyes dictadas por el sentido común.
"¡Haaaaaaa! ¡Marisa! ¡¿Cómo se supone que llegaste a esta conclusión?! ¡En serio eres una humana demasiado despreocupada! ¡Ni siquiera estaba cerrada! ¡¿Qué vas a hacer si un Youkai intenta entrar en tu casa en busca de un pequeño refrigerio?! ¡DIOS, COMO ERES DE… AAAAH!"
Luego de realizar un enorme berrinche nacido de las más oscuras profundidades de su corazón, Alice comenzó a jadear derrotada, incluso su cabello estaba bastante despeinado luego de todo el estrés que Marisa le había sometido.
"Marisaaaaa… No voy a estar ahí para protegerte todo el tiempo ¿Sabes?"
La maga del delantal blanco se deprimió un poco al pensar en que algún podía perder a Marisa debido a un error tonto como ese… Pero entonces finalmente se dio cuenta de que lo afectuosa que había estado actuando todo este tiempo…
Es verdad que esa actitud no era extraña de su parte, en el fondo sabía perfectamente que en realidad esos eran sus verdaderos sentimientos… Pero eso no eliminaba el hecho de lo vergonzoso que era pensar que esa era su personalidad cuando nadie la estaba mirando.
El recuerdo de todo lo que dijo e hizo causó que el rostro de Alice enrojeciera por completo, la vergüenza la estaba dominando mientras ella intentaba tapar desesperadamente su rostro con ambas de sus manos.
'¡Kyaaaah! ¡¿En serio tenías que actuar así?! ¡Contrólate Alice! ¡Contrólate! ¡Eres una maga muy inteligente y respetable! ¡No puedes ir por la vida actuando como una niña! ¡¿Qué es lo que se supone que pensarán todos?! ¡Bueno no es que importe lo que piensen, pero… Pero…!'
Tras unos segundos en los que Alice pensó que no podía seguir actuando así por siempre.
Ella comenzó a inhalar y exhalar con sus ojos cerrados, intentando tranquilizarse… Era una rutina bastante graciosa, aquella era una muñeca de aspecto extremadamente prudente y maduro que no paraba de actuar como una tonta campesina enamorada, la disonancia entre la realidad y la imagen que presentaba Alice era demasiado grande incluso para la más salvaje de las imaginaciones.
"C-c-como sea… Mi trabajo es despertarla, no hay nada de malo en eso, para nada… Solo tengo que despertarla, entonces iremos a investigar, regresaré a mi hogar, y fingiremos que nada pasó… Si, me parece excelente, ¡Buen plan Alice! ¡Bien pensado!… Un segundo"
En ese momento Alice pensó que el simple hecho de haber dicho aquellas palabras en voz alta ya eran una garantía de que tan pronto como abriera sus ojos lo primero que se encontraría es una Marisa observándola medio dormida sin la menor idea de si lo que estaba viendo era un sueño o la realidad…
"Marisa… Por favor dime que no estás ahí…"
Alice tembló ligeramente, negándose a retirar sus manos de su rostro, estaba reprimiendo con todas sus fuerzas el impulso de abrir sus ojos y verificar por sí misma si sus temores eran o no una realidad.
"¡Queeeee lindaaaaaaa~!"
Y entonces pudo escuchar la alegre voz de Marisa gritando con todas sus fuerzas.
"¡N-N-Noooo! ¡No es lo que piensas!"
Había sido descubierta, tenía que encontrar la manera de escapar de esta situación o las cosas irían extremadamente mal para su corazón a partir de ahora.
"¡Marisa es un malentendido! ¡Lo que quise decir es que yo –!"
Pero cuando finalmente abrió sus ojos y retiró ambas manos de su rostro para agitarlas desesperadamente. Se encontró con que no había rastro de ninguna bruja blanco y negro frente a ella… Solo una puerta abierta, esperando recibirla cuando estuviera lista para entrar.
"… ¿Eh?"
Confundida Alice observó sus alrededores en busca de Marisa.
Hace tan solo unos segundos estaba completamente segura de haber oído su voz llamándola…
"¿M-Marisa?"
Si, no había duda alguna de que esa fue la voz de Marisa diciendo unas palabras bastante extrañas… ¿Qué estaba pasando? ¿Por qué no estaba ahí?
'Acaso… ¿Fue una alucinación? ¿Puede que necesite dormir un poco después de todo?'
Pensándolo mejor… Eso no tenía sentido… Si… Nunca pasó, nunca pasará… Debe ser un error.
"RRRRRRRrrrrrrrrrRRrRQueeeelindaaasRrrRRrrrrGemaaas-zeeeeeRRRrrRRr"
"…"
Alice no podía creerlo… Esos eran los ronquidos de Marisa…
"Eso significa que…"
Así es, Marisa seguía dormida… Y lo que escuchó fue a aquella bruja blanco y negro hablando entre sueños sobre alguna clase de tesoro que le parecía lindo.
"…"
Alice no sabía si sentirse decepcionada de que una vez más su tren de pensamientos se hubiera equivocado estrepitosamente… O alegrarse de que estuviera equivocada, después de todo si todo eso no era más que un malentendido entonces significaba que Marisa jamás tendría que escuchar acerca de aquella vergonzosa noche en dónde ella actuó de una manera infantil e irresponsable.
"Haaaa…"
Tras algunos preciosos segundos en dónde Alice probablemente perdió un par de años de vida, ella decidió que lo mejor era simplemente dejar que las cosas siguieran su camino, no iba a pensar acerca de ello. Simplemente iba a entrar, cumplir su promesa, y disfrutar de una linda noche caminando junto a una de sus amigas.
… Aunque sabía que se iba a sentir un poco mal al ver como el plan de Marisa fallaba… Quiero decir, nadie era tan tonto como para atreverse a salir de su hogar durante una noche de luna llena.
"Buenas noches, lamento la intrusión~"
**Tap, tap, tap**
Alice se disculpó por entrar en la casa de otra persona sin permiso y entonces caminó tranquilamente por un corto pasillo que conectaba la entrada principal de aquel hogar con la habitación principal y almacén de la Tienda Mágica Kirisame.
"Uwah… Marisa… Deberás de limpiar un poco…"
La habitación era un desastre, Marisa tenía una obsesión enorme por recolectar toda clase de artículos tanto del mundo exterior como de Gensokyo.
Sabía que su colección era increíblemente amplia y superaba con creces a la de Alice, pero algo como esto es…
"… ¿Por dónde se supone que me acerque? … Te debería enseñar una o dos cosas acerca de categorización Marisa"
Alice también coleccionaba cosas, en su caso artículos mágicos y algunas variedades de joyas, gemas y accesorios que le eran de gran utilidad durante sus estudios de la Magia y la confección de nuevas marionetas.
"… O tal vez no"
La colección de Marisa no era como la de Alice, ella no se limitaba a coleccionar objetos que pudiera usar durante sus prácticas de hechicería, por lo que la variedad era demasiado amplia para ser categorizada, a ella simplemente le gustaba tener todo lo que pudiera encontrar, ya sean libros, chatarra, pergaminos, joyas… Si a esa maga negro y blanco le gustaba, era un hecho que intentaría 'tomarlo prestado' para guardarlo en su tienda.
Y es que, aunque la mayoría de su colección iba a parar en las estanterías y el suelo de su tienda, Alice sabía por experiencias pasadas que aquella bruja no conocía el valor de más de la mitad de su inventario, por lo que ni siquiera importaba que es lo que ella estuviera vendiendo, muchas veces terminaba vendiendo las cosas a precios extremadamente imprecisos o intercambiándolas por otros artículos de su interés.
"Con cuidado… Con cuidado…"
Alice trató de esquivar elegantemente todo lo que se interpusiera en su camino…
Giros, pasos con la punta del pie, pequeños saltos, ella lo intentó todo a su disposición hasta que de alguna manera logró alcanzar el cuerpo de Marisa sin haber derramado o golpeado nada a su paso.
"Rrrrr…"
La joven y despreocupada bruja roncaba felizmente con una sonrisa pacífica en su rostro, estaba teniendo un muy buen sueño, se veía tan feliz que Alice pensó que era un milagro que ella no estuviera babeando todos los libros que tenía debajo de ella.
"Me siento mal despertándote de algo como esto Marisa, pero… Un segundo… ¿Ni siquiera estás utilizando una manta? Sé que tu casa es cálida, pero estamos en mitad del Mes de los Dioses, no falta mucho para que sea el Mes Helado, tienes que abrigarte mejor o podrías resfriarte"
"Rrrrrrrrrgh…"
Pero Marisa estaba completamente dormida y nada de lo que Alice dijera parecía despertarle, incluso a pesar de que estaba hablando con un tono bastante decente justo al lado de ella eso no había sido suficiente
"¿Pero cuántos hongos se ha comido para estar en este estado?"
Alice dudaba del estado mental de Marisa como para haberse hecho eso a sí misma.
Usualmente los hongos somníferos dentro del Bosque Mágico eran utilizados únicamente cuando una persona tenía problemas para conciliar el sueño, o como ingredientes para algunas medicinas como la Píldora del Sueño de la Mariposa que Eirin Yagokoro le vendía a Alice de vez en cuando.
"Marisa… No quiero ser entrometida, pero espero que no estés teniendo demasiados problemas…"
Alice lamentó un poco que Marisa la estuviera pasando tan mal como para recurrir a drogas de la naturaleza solo para poder dormir, aunque no había mucho que pudiera hacer y tampoco quería entrometerse en dónde no la llamaran.
"¡Heeeeey, Maaariiisaaaaaa!"
Sin querer perder mucho más tiempo, Alice hizo lo que debió haber hecho desde un principio y comenzó a sacudir a Marisa con una de sus manos.
"¡Heeeeeeeeeeeeeeeeey!"
Con cada intento de aquel terrón de azúcar, Marisa lentamente comenzaba a quejarse más y más, parecía que el contacto directo estaba funcionando, aunque tal vez Alice necesitaba ser un poco más agresiva.
"Nmmnngh… "
La joven bruja blanco y negro cambió la mejilla sobre la cual descansaba en aquella pila de libros, intentando reacomodarse y volver a dormir.
"Oh, no, no lo harás"
Al notar sus negri-blancas intenciones, Alice ocasionó un terremoto en el cuerpo de esa mujer utilizando ambos de sus brazos, el terremoto de categoría once en la Escala de Alice ocasionó velozmente una serie de quejas y murmullos provenientes del interior de aquel cansado y ahora adolorido cuerpo.
"Nghhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhh… Mamáaaaa… Solo cinco minutos máaaaas…"
"Despierta ya, no tenemos toda la noche"
Alice comenzaba a cansarse, pero por fortuna parecía que sus esfuerzos tuvieron éxito.
Ella pudo observar cómo Marisa murmuraba algunas palabras mientras abría lentamente sus ojos, su cabello ligeramente rizado estaba hecho un completo desastre luego de haber tenido que experimentar en sus huesos los efectos del 'Gran Terremoto Margatroid'.
"… Yaaaaaaaaaawn"
Marisa dio un largo bostezo, mientras comenzaba a estirarse… Restándole importancia a su cabello o a la persona junto a ella. Alice permaneció de pie a su lado completamente inmóvil, dándole unos minutos a su vecina para despertar de su indudablemente largo y profundo sueño.
"… ¡Nnn-Ngghhh! … Como dueeeleeee… Mis huesos no paran de temblar… ¿Qué fue lo que pasó? ¿Cuánto tiempo llevo dormida…?
"…"
Alice no dijo ni una palabra, estaba avergonzada de la fuerza de proporciones bíblicas que había aplicado de manera accidental en sus intentos de despertar a su amiga, ella no tenía planeado ser tan ruda… Pero su cuerpo actuó por su cuenta y ella no hizo nada por intentar detenerlo.
"Ouch… ¿Mmm…? ¿Alice?"
Marisa finalmente decidió percatarse de la presencia de su amiga y la observó mientras se masajeaba a sí misma los hombros tratando de eliminar el dolor de su siesta, cada movimiento de su cuerpo parecía bastante rígido, pero solo era una cuestión de tiempo hasta que regresaran a la normalidad.
"Ugh, jamás volveré a dormir sobre una pila de libros como esta… Son tan duros que te lastiman todo el cuerpo… ¿Hey Alice, no conocerás algún hechizo para que las superficies de los objetos sean suaves como almohadas? Me vendría bien en situaciones como esta"
Alice se llevó una mano al rostro, dejando escapar un pequeño suspiro agotado… Se estaba preguntando porque se había tomado tantas molestias si sabía perfectamente que las cosas terminarían así.
"Hey, Marisa… ¿Cuántos hongos te comiste antes de irte a dormir?"
"¿Mmm?"
Marisa inclinó ligeramente su cabeza, parecía un poco confundida por aquella pregunta.
"Esperaba que pudiéramos comer algo durante nuestra excursión de esta noche, lo último que comí fue un par de bollos en la villa humana"
"… Uhm… Supongo que tiene sentido, si hubieras comido algo pesado entonces no tendrías espacio para… ¿Eh?"
A Alice le tomó algunos segundos darse cuenta de lo que su amiga quiso decir.
"¡¿Entonces lo recordabas?! ¡¿Y-y a qué te refieres con eso?! ¡¿Quieres que comamos juntas?!"
"Hahaha~"
Marisa dejó escapar una pequeña risa nerviosa al ver a Alice en aquel estado… Podía sentir algo de culpa por haberla puesto así, pero no quería insistir mucho en el tema, ahora que estaba despierta únicamente deseaba dejar todo eso atrás y dirigirse de inmediato hacia la aventura.
"Disculpa Alice, seguro te costó bastante despertarme… Lamento no haberme quedado despierta, necesitaba dormir un poco… ¡Pero juro que no me comí nada!"
La bruja blanco y negro se llevó un brazo detrás de la cabeza mientras mostraba una sonrisa apologética. Realmente lamentaba los inconvenientes, pero no había mucho que pudiera hacer acerca del pasado.
"¡C-como sea~! ¡Alice, sigamos con nuestra cita!"
"Haaa… Bueno… Supongo que no me molestaría comer algo contigo siempre que – ¡¿E-ESPERA C-C-C—CITA?!"
Pero Marisa no contestó las palabras de Alice y tirando todo a su paso se subió sobre una escoba que descansaba en contra una de las paredes de aquel edificio, flotando en su amada escoba la bruja de la luz y el calor estaba más que lista para salir de ahí a toda velocidad… Era obvio que ella no se había dado cuenta del gran poder de las palabras.
"¡M-M-Marisa!"
"¡Alice, no te quedes atrás!"
Alice observó roja como un tomate como es que Marisa salió volando por la puerta principal de su tienda con una sonrisa.
"¡M-M-Marisa! ¡Espera un poco! ¡Aaaaaagh! ¡¿Por qué siempre tienes que tener tanta prisa en todo lo que haces?!"
Corriendo a toda velocidad, la hermosa maga de vestido azul y listones rosas esquivó las pilas de artículos en el suelo de la casa de Marisa, entonces voló siguiendo el rastro de aquella bruja mientras miraba por encima de su hombro como la puerta principal de aquel hogar permaneció abierta.
"Nnngh…"
Su sentido de la responsabilidad le decía que debió de haberla cerrado antes de seguirla… Pero sabía que, si se detenía tan solo durante un segundo, aquella bruja que volaba a la velocidad de una estrella fugaz no se detendría a esperarla.
"Esa chica ni siquiera notaría mi ausencia si regreso… Haaaaaaa… ¡Marisa, en serio espero que no tengas nada demasiado valioso dentro de esa casa!"
Al escuchar a Alice, Marisa redujo un poco su gran velocidad para que la bruja azul y rosa pudiera seguirle el paso, era un gesto extremadamente extraño de su parte… Aunque Alice supuso que únicamente era por educación, después de todo ella le estaba haciendo un gran favor al asistir junto a ella esa noche.
"¡Yo, Alice!"
"¿Qué? ¿Esa es la manera de saludar a alguien que abandonaste sin titubear? ¿Por qué decidiste reducir la velocidad? ¿Acaso pensabas que alguien tan lenta como yo necesitaba tu ayuda?"
Alice se veía un poco irritada por cómo es que Marisa tenía la mala costumbre de siempre hacer las cosas sin pensar en los demás.
"… Lo siento, lo siento, perdóname ¿sí?"
"¡Humpf!"
Alice infló una mejilla y miró hacia otra parte, exagerando su mal humor para que Marisa pudiera entender lo ofendida que se sentía.
"Ugh…"
Marisa comenzó a reducir su velocidad hasta detenerse.
"¿Uh?"
Le tomó un par de segundos, pero Alice notó como es que Marisa se había detenido por completo.
"¿Marisa?"
Sin dudar Alice retrocedió hasta estar nuevamente al frente de aquella chica humana.
"Hey, Alice. ¿No crees que la luna esta noche es preciosa?"
Alice observó a Marisa algo extrañada. La Marisa que Alice conocía no era el tipo de chica que se detenía a disfrutar de la belleza de las cosas.
"¿Te golpeaste la cabeza?"
Todo este tiempo Marisa había sido la clase de mujer que experimentaba todo durante la marcha, que aprendía las cosas a través de la acción y el movimiento. Verla así era de lo más extraño. Era como si no fuera ella misma en ese momento
"¿De qué hablas?"
"¿Qué sucede Marisa? ¿Necesitas mi ayuda con algo? Has estado actuando demasiado extraña desde que despertaste… ¿Segura que no necesitas dormir un poco más?"
"Hahaha… ¿Siempre observándome, no es así Alice?"
Marisa rió en voz baja poco mientras jugaba con sus pulgares, esa era la actitud característica de una doncella enamorada.
"¿E-eh?"
"Alice… Yo también…"
Entonces Marisa abandonó su escoba, flotando con suavidad, acercando su rostro lentamente hasta el de Alice.
"¿M-Marisa? Hey… ¿No crees que estás un poco–?"
"¿No quieres que estemos juntas por siempre?"
"¡Kyah!"
Marisa estaba susurrándole al oído, su voz era la voz de una chica llena de confianza y resolución, una voz que cualquier chica encontraría difícil de resistir sin importar qué.
"Podemos estar juntas para siempre… Solo tienes que…"
Marisa se separó de su oreja solo para mirarla fijamente a los ojos… Los labios de ambas de aquellas chicas estaban demasiado cerca.
"M-Ma…Ma… Mari… Es… Es… Pe…"
Pero Alice no retrocedió, su corazón latía con fuerza, su rostro se sentía caliente, todo su cuerpo temblaba de emoción y vergüenza ante los avances de aquella bruja.
"… No… No podemos…"
Y sin embargo… A pesar de que aquella situación no le parecía particularmente desagradable… Algo en todo eso le parecía demasiado extraño…
"¿Eso es un no? … ¿Por qué? ¿No soy lo suficiente buena…? Es cierto que puedo ser algo tonta y desconsiderada, y-y también sé muy bien que no soy muy femenina, pero–"
Marisa tomó a Alice de la cintura, no parecía tener intenciones de dejarla ir.
"¿Ma… Marisa? ¿En… En serio eres tú? Estás actuando demasiado…"
… Esto es extraño …
Nada de esto tenía sentido, Marisa no era la clase de chica que hacía cosas como esta, es cierto que algunas veces podía ser demasiado agresiva, pero su inocente corazón no sabía nada acerca del amor. Ella no intentaría hacer avances como ese… No tenía sentido. Simplemente no lo tenía.
"¿Por qué dices eso Alice? Solo quiero que estemos juntas, solo quiero que seamos felices por siempre… Dime… ¿Me odias? ¿Es eso? ¿Me odias por no haberme despertado antes? ¿Por no haberte esperado? ¿Me odias por–?"
**SLAP**
Alice no dudó ni por un segundo en darle una fuerte bofetada a su querida amiga… ¿Desde cuándo a Marisa le importaba lo que otros pensaran acerca de ella? Esa fue la gota que derramó el vaso.
Marisa parpadeó confundida algunos segundos, se veía extremadamente perdida, como si hubiera salido de alguna especie de hipnosis.
"Ugh… Eso duele…"
Y entonces dejó ir a Alice, llevándose ambas manos al rostro para masajear el área afectada por la Gran Bofetada Margatroid.
"Tiaaaa, eso dueeeleeee… ¿Ugggh? ¿En dónde estoy?"
"¿Marisa? ¿Eres tú, Marisa?"
Alice se acercó a Marisa, parecía algo preocupada por su mejilla ahora que ella al fin había comenzado a actuar como la tonta, pero confiable amiga que era.
"¿Acaso conoces a otra maga blanco y negro? Ouch… Creo que eso aflojó unos dientes"
Al ver como Marisa introdujo un par de dedos a su boca, analizando la situación de su dentadura, Alice sonrió de oreja a oreja, estaba feliz, no… Aliviada de que todo hubiera regresado a la normalidad.
"Ma—Ri—¡Sá!"
Tras pensarlo durante algunos segundos, Alice decidió que estaba bien escuchar a su corazón al menos una vez… Y entonces se abalanzó sobre Marisa, rodeando su cuerpo en un gran y cariñoso abrazo.
"¡¿A-Alice?!"
Marisa ¿Cómo se siente?
Marisa mostró un rostro lleno de vergüenza¿Qué tal se siente?
MARISA MOSTRÓ UN ROSTRO LLENO DE VERGÜENZA AL SENTIR EL ¿Te gusta?
¡MARISA MOSTRÓ UN ROSTRO LLENO DE VERGÜENZA AL SENTIR EL CUERPO DE – ¿Vas a ignorarme?
¡AAAAAAAAAAAAAAAH! ¡¿QUÉ DEMONIOS QUIERES AHORA?!
Lo mismo de siempre
¡¿Tienes alguna idea de los estragos que ocasionaste?!
ME ESTÁ COSTANDO LO QUE NO ESTÁ ESCRITO ARREGLAR TUS INTERVENCIONES.
¡¿Con qué cara vienes a pedirme un favor?!
… Por favor… Ayúdanos… No quiero que nos lastimen más.
Olvídalo. Ahora lárgate.
.
Marisa mostró un rostro lleno de vergüenza al sentir el cuerpo de Alice
.
No queremos ser sus marionetas.
Haaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa…
Hoshiko, por favor… Vuelve a tu querido agujero… Estoy comenzando a perder la paciencia.
¿Vas a dejar qué–?
Lo haré.
NO.
LES.
VOY.
A.
AYUDAR.
… Te lo estamos rogando …
Hoshiko… En serio… Por favor, solo… Déjame hacer mi trabajo.
Por favor…
Hoshiko
Por favor… Solo… Solo una oportunidad.
… Hoshiko… Cariño, escúchame… Si las cosas no salen bien, será mi cabeza la que ruede. ¿No puedes entenderlo? Debo trabajar siguiendo los límites establecidos. No puedo cambiar las cosas solo porque tú me lo pidas… Bastante sufrí solo para mantenerte con vida en ese lugar.
Por favor…
No es no.
.
Marisa mostró un rostro lleno de vergüenza al sentir el cuerpo de Alice rodeándola en un cálido abrazo. Ella no tenía ni idea del rostro que estaba haciendo en esta situación, era la primera vez que se enfrentaba a algo así, pero incluso alguien tan tonta como ella podía entender que –
.
¡Por favor…!
… Basta
.
*-*-*-*-*-*-*- [ARCO 7: PANDORA / DEVASTACIÓN] -*-*-*-*-*-*-*
.
Alice y Marisa se encontraban en camino hacia la villa humana luego de que algunos sucesos extraños sucedieron durante el camino, no era nada que hubiera podido destruir la gran amistad que tenían, pero era realmente vergonzoso.
"No pensé que la luz de la luna pudiera afectarme…"
Marisa estaba extremadamente avergonzada de lo que había pasado…
"… Ni yo"
Ambas chicas aceptaron que la única explicación lógica a sus deseos y acciones era que la luz de la luna llena les había afectado de alguna manera.
"… Lo siento"
Alice se disculpó, no quería hablar mucho luego de haber perdido el control al punto de terminar besando a Marisa, pero no podía evitar preguntarse cómo es que incluso ella había sido afectada por la situación en la que se encontraban.
"No te disculpes … Los accidentes pasan"
"…"
Marisa parecía poder comprender que nada de aquello fue intencional…
Y, sin embargo, el silencio incomodo entre ellas permaneció hasta que la Villa Humana finalmente estaba a su alcance.
"Alice…"
Marisa redujo un poco la velocidad.
"… Eso…"
"¿Estás viendo lo mismo que yo? ¿Verdad?"
Desde lo alto, ambas chicas pudieron observar cómo cientos de personas se reunían en varias de las calles de aquella villa, parecían estar divididas en grupos alrededor de casas que ya no eran más que pilas de madera.
"… ¿Por qué hay tantas casas en ruinas?"
"¿Esos no son los aldeanos?… ¿Qué está sucediendo?"
Las chicas se miraron la una a la otra, confundidas sobre aquello que estaba pasando…
"… Iré a ver, ayúdame si algo sucede"
"¿Eh? ¡Espera Marisa!"
Ignorando las advertencias de Alice, Marisa voló a toda velocidad en dirección al grupo de humanos más cercano.
"Como siempre, ignorando a todos…"
Alice se acercó un poco a la villa siguiendo la misma trayectoria de su aliada, y manteniéndose alrededor de treinta metros sobre el suelo realizó los preparativos necesarios para vigilar sus alrededores.
"Pequeñas, es hora de trabajar"
Una serie de hilos rodearon los dedos de sus manos, y entonces hicieron acto de aparición una serie de tiernas y adorables muñecas vestidas con hermosos trajes de sirvientas.
"No puedo ni imaginar el rostro que pondrán los aldeanos al verlas… ¡Hourai! ¡Shanghai!"
Un par de muñecas se acercaron al escuchar el llamado de la gran titiritera Alice Margatroid, parecían ser las líderes de sus compañeras.
"Establezcan un perímetro y avísenme si algo sucede… ¿Puedo confiar en ustedes, cierto?"
Asintiendo, una pequeña muñeca rubia con un vestido de sirvienta gris oscuro y un gran moño rojo encima de su cabeza flotó hacia sus compañeras. La pequeña Hourai estaba formando un equipo de avanzada para cumplir de inmediato con la solicitud de su ama.
La segunda muñeca rubia de nombre Shanghai titubeó ante aquella solicitud, su rostro era totalmente frío e inexpresivo, y sin embargo podían percibirse algunos nervios emanar de él.
"… Todo está bien, no tienes que preocuparte por mí Shanghai, solo son un grupo de humanos, sé que puedo hacerlo"
Alice comprendió que su muñeca estaba preocupada por su bienestar con tan solo observarla a los ojos. Después de todo, sin Hourai o Shanghai a su lado Alice estaría sola contra cualquier cosa que pudiera amenazar su seguridad, y si bien brujas y magos eran personas poderosas, seguían teniendo una constitución humana que algunas veces era peor a la de un humano normal debido a su exposición al mercurio y otros elementos dañinos para la salud, eran personas extremadamente fáciles de herir si no se tenía cuidado.
Shanghai asintió y entonces se dirigió a crear su propio equipo de reconocimiento.
Su lindo vestido de sirvienta negro y su gran moño rojo en su cabeza tenían el mismo diseño que los de Hourai, pero ella tenía algo que su hermana no tenía y esto era un par de hermosas alas de hada que se movían llenas de vida en su espalda.
"Mmm…"
Alice estaba a punto de bajar a la tierra, pero entonces se detuvo por unos minutos para observar con curiosidad las decisiones de sus creaciones.
"Shanghai prefiere utilizar muñecas de una misma clase…"
Las muñecas de Alice se dividían en varias clases y eran fáciles de distinguir según el color de sus atuendos, las muñecas con un uniforme de sirvienta rojo eran adeptas a la magia, mientras que las muñecas con un uniforme azul eran grandiosas guerreras, finalmente aquellas muñecas con un uniforme verde eran sacrificios que explotaban al entrar en contacto con el enemigo. Alice las había diseñado con estos colores en mente para facilitar la categorización de todas ellas. Sin embargo, también tenía muñecas especiales que no correspondían a ninguno de estos tres colores, tales como Hourai y Shanghai que actuaban como las líderes de sus hermanas.
Cada clase de muñeca contaba con sus propias fortalezas y debilidades, así que mantener un equipo equilibrado era la mejor opción en una situación como esta en dónde ellas no sabían a lo que se estaban enfrentando, ver como Shanghai prefería limitar su eficiencia le pareció una decisión interesante, pero no acertada.
"Y la distribución de armas de Hourai es absurda"
Sus muñecas con vestido azul incluso portaban armas según fuera necesario.
Espadas, escudos, lanzas, estoques, cuchillos de carnicero, lanzas de justa, bastones… Aquellas pequeñas eran bastante hábiles y cada una destacaba con algún arma o rol en particular, durante un combate mantener el equilibrio perfecto entre usuarios de magia, armas ofensivas y equipamiento defensivo era fundamental para no verse abrumadas ante un enemigo.
"Debo de hablar con ambas"
Alice estaba un poco decepcionada de sus pequeñas, pero no tenía la intención de perder el tiempo dándole demasiadas vueltas al asunto, por lo que decidió bajar e investigar qué es lo que estaba pasando.
"¿H-Hey, es una broma?"
Y lo primero que escuchó durante su aterrizaje fue a una Marisa abrumada y llena de preocupaciones.
"…"
Alice guardó silencio mientras caminaba lentamente hacia el grupo de cinco aldeanos que actualmente se encontraban de rodillas frente a la bruja Kirisame.
"¡Por favor Marisa, debes de ayudarnos! ¡No podemos hacer nada contra ese monstruo!"
'¿Monstruo…?'
La curiosidad y preocupación de Alice estaba en su punto más alto, primero la extraña situación de la luna, ¿Y ahora también estaban hablando acerca de alguna especie de monstruo? El día no paraba de mejorar.
"¿Qué sucede Mar–?"
"¡Por favor, ayúdanos!"
Alice se sorprendió al ver como una pareja de ancianos se arrodillaron en el suelo frente a ella, rogando por misericordia.
"¿D-Disculpen?"
"¡Tienen que ayudarnos! ¡El monstruo los mató a todos!"
Un hombre joven cubierto de sangre decidió acercarse a Marisa, el pobre aldeano era un manojo de nervios a punto de desmayarse en cualquier segundo.
"¡Buaah! ¡Cómo hueles! ¡¿Qué diablos te sucedió?!"
Marisa se tapó la nariz al sentir el hedor de la sangre provenir de aquel aldeano, no intentaba faltarle el respeto, pero era un aroma a hierro tan fuerte que incluso su nariz dañada por la alquimia no podía soportarlo.
"¡El monstruo! ¡En la taberna! ¡Por favor, tienes que detenerla!"
Alice comenzó a ayudar a aquella pareja de ancianos a levantarse, se sentía un poco culpable de la situación pues les estaba costando bastante ponerse de pie.
"¿De qué están hablando?"
Entonces prosiguió a presionar por algunos detalles para poder comprender lo que sea que estuviera pasando.
"¡El monstru–"
Interrumpiendo las palabras de su compañero un hombre de complexión fuerte trató de explicar la situación de una manera en la que las brujas pudieran entenderlo.
"Señoritas, mi nombre es Kai y es un placer conocerlas. No se imaginan cuanto lamento que la primera vez en la que hablamos sea en un encuentro como este, sin embargo, espero que puedan aceptar mis más sinceras disculpas y –"
"Dios, ve al grano de una vez"
Marisa interrumpió al aldeano, no parecía estar demasiado dispuesta a escuchar toda esa palabrería.
"Si… Verán, este buen hombre se encontraba bebiendo junto a algunos de sus amigos cuando una adolescente entró en la taberna… Y… Según sus historias… Ella…"
"¡Los hizo pedazos! ¡Sus cuerpos…! ¡Ella… Ella! ¡Uno a uno, arranco cada una de sus extremidades, y luego… y luego…! … ¡Por favor! ¡Sigue en la aldea, por favor, ayúdennos!"
El hombre ensangrentado interrumpió la explicación para darles una descripción demasiado gráfica de lo que había sucedido…
"… Arrancar extremidades… ¿Hablas en serio?"
Pero la idea de alguien intentando atacar la aldea era impensable para aquellas brujas.
¿Quién sería tan tonto como para hacer algo así? Era prácticamente una sentencia de muerte, un suicidio.
"Espera un segundo… ¿Dices que hay un Youkai devorando humanos dentro de la aldea?"
Alice interrumpió la conversación entre Marisa y ambos aldeanos, exigiendo una respuesta de aquello que realmente les interesaba.
"No… Humano… ¡Humano…!"
Llevándose una mano a la boca el hombre se dejó caer en el suelo, estaba demasiado mareado luego de revivir la experiencia traumática que tuvo que pasar en las manos de aquella chica que acabó cruelmente con sus amigos.
"… ¿Humano? ¿Estás diciendo que un humano hizo esto? ¿Cómo se supone que un humano hiciera algo así? ¿Puede que hayas confundido un Semi–Dios con un humano normal por accidente?… ¿Qué clase de poder tenía? ¿Tal vez era un mago? ¿Un monje? De no ser así entonces tiene que ser un Youkai… ¿Cómo era? ¿Qué estaba usando? ¿Qué puedes decirnos de su Danmaku?"
"…"
Alice y Marisa se negaban a creer que un ser humano hubiera tenido el poder suficiente para hacer algo así… Era… Era simplemente imposible… Pero si realmente era así… Entonces… No… Primero debían de descartar otras opciones.
"No Danmaku… Ella… Solo usó sus manos…"
"¿Un Oni, entonces?"
"… No… Oni no… Sin cuernos…"
"¿Sin cuernos?"
Alice pensó en alguna otra criatura capaz de hacer algo como eso…
"¿Puede que haya sido un Kappa? ¿Pudiste notar si tenía una llave colgando del pecho?"
"No… Sin llave…"
Marisa estaba comenzando a desesperarse de no llegar a ninguna parte, tenían que apresurarse o las cosas podrían salirse de control.
"Bueno, ni Oni ni Kappa, ¿Qué tal su ropa? ¿Algún uniforme o símbolo de su religión?"
"Ropa… Azul y blanco… Yo… Ninguno de nosotros la había visto antes… No lo sé… ¡No lo sé…!"
El hombre que sobrevivió al ataque de aquella taberna parecía estar a punto de colapsar ante el interrogatorio. Marisa cada vez estaba más confundida… ¿Qué demonios era esa cosa?
"Tcht… Como sea… Alice, protege a los aldeanos mientras investigas esa cosa por favor.
Yo iré por ayuda… Problemas como este deben de ser arreglados por la sacerdotisa de la zona"
Marisa se subió rápidamente en su escoba y se preparó para dirigirse hacia el templo Hakurei tan pronto como pudiera.
"¡E-Espera Marisa!"
"¡¿Huh?!"
Pero fue detenida por Alice, la chica parecía tener otra idea en mente mientras la tomaba de su brazo.
"Esta situación es demasiado peligrosa, no creo que debamos de estar aquí. ¿Cómo sabemos que no es toda una alucinación de estos aldeanos? Hoy es luna llena y–"
"¡¿Estás completamente segura?!"
Marisa interrumpió las palabras de su compañera con un rostro lleno de angustia y desaprobación… Era una expresión que Alice jamás le había visto utilizar antes.
"¿Puedes garantizar que nada de esto es real? ¿Puedes probar que la sangre sobre aquel hombre es falsa? ¿Estás absolutamente segura que ningún humano ha sido herido?"
"Yo…"
"¿Puedes prometérmelo?"
"… No"
"Entonces no me detengas… Regresaré tan pronto como sea posible"
Marisa se liberó del agarre de aquella joven titiritera, no podía perder más tiempo cuando la vida de las personas corría peligro.
"Marisa… Yo…"
"Más te vale protegerlos…"
Y con esa amenaza, Marisa voló a toda velocidad hacia el Templo Hakurei.
'Confío en ti… Alice'
Dejando a una mujer atrás, destrozada.
.
*-*-*-*-*-*-*- [ARCO 7: PANDORA / ARMAGEDÓN] -*-*-*-*-*-*-*
.
"…"
Alice quería llorar luego de haber recibido aquel trato de su más preciada amiga…
'Yo… Solo quería ayudar… No intentaba… Ah…'
Inhalando y exhalando, ella miró hacia aquella lunática Luna en un intento de tranquilizarse.
"… ¿Pelearon…?"
"… ¿Qué pasará con nosotros…?"
"… Tengo miedo…"
"… Las brujas son aterradoras…"
Al escuchar los murmullos de todos los aldeanos hablando a su espalda, la gran bruja y titiritera Alice contuvo sus lágrimas mientras analizaba la situación a su alrededor.
Cerca de veinte mujeres, quince hombres y quince niños… Ninguno parecía tener la fuerza espiritual suficiente para poder defenderse y contraatacar ante un ataque Danmaku…
'…'
Y aun si la tuvieran… El enemigo tenía una fuerza física comparable a la de un Oni… Era más que obvio que los aldeanos no tenían ni la más mínima oportunidad de luchar por sus hogares…
'Parecen asustados… Si algo pasa el pánico acabará con ellos mucho antes que cualquier monstruo dentro de la aldea… Necesitamos evacuarlos a un lugar seguro'
Alice sabía que no había manera de que pudiera protegerlos a todos si las cosas se salían de control, y definitivamente no estaba dispuesta a ser la responsable de sus vidas si las cosas no iban bien, incluso ella tenía un límite para su amabilidad.
"¿Por qué siempre me tiene que tocar la parte más difícil?"
La pobre Maga se llevó una mano a la frente y tiró de los hilos de energía mágica invisibles que siempre se encontraban atados a sus dedos.
Un ejército de muñecas atendió a su llamado, bajando de los cielos y rodeando a todos esos aldeanos
"¡Waaaah!"
Las pequeñas muñecas armadas con toda clase de equipamientos de hierro asustaban a los aldeanos, no parecían estar acostumbrados a ver a objetos inanimados cobrando vida.
"¡Hourai! ¡Shanghai!"
Las pequeñas se acercaron a su ama.
"Llevaremos a estas buenas personas a un lugar seguro, vayan y tracen una ruta en los alrededores del territorio humano en donde Goliath pueda protegerlos todo el camino hasta el Templo Hakurei. ¡Andando!"
Las líderes de las muñecas y sus hermanas volaron de inmediato para comenzar a inspeccionar la zona.
"… No debería de tomar demasiado… Lo único que queda es…"
Alice observo a los aldeanos frente a ella… Cincuenta personas parecían estar observándola atentamente, todas hablando entre ellas, juzgándola y discutiendo acerca de que sería de ellos con una mujer como ella como su guardián.
"¡Atención! ¡Humanos de Gensokyo!"
Alice tomó una posición extremadamente firme mientras trataba de gritar desde el fondo de su pecho. Su voz inusualmente aguda y melodiosa incluso para ser una chica, se convirtió rápidamente en la grave y potente voz de una general. El registro de aquella bruja era bastante amplio, y debido a la cantidad de veces que tuvo que entrenar junto a sus queridas muñecas en el Bosque Mágico, algo como eso era particularmente sencillo.
"¡Nos dirigiremos al Templo Hakurei!"
Los rostros de los Aldeanos se iluminaron y algunas mujeres comenzaron a celebrar luego de escuchar que podrían encontrar refugio en el Templo Hakurei.
Ellos sabían perfectamente que aquel templo tenía una fama terrible por admitir Youkais dentro de sus tierras sagradas, pero ese era el segundo lugar más seguro de todos, y ahora que su amada aldea había sido comprometida no tenían otra opción mejor.
"¡Puedo ver alrededor de cincuenta personas! ¡¿Cuántos humanos no están presentes?!"
Los aldeanos se miraron los unos a los otros y luego a la pequeña chica… No sabían que pensar ante una escena como esa… ¿De verdad una chica tan pequeña iba a poder protegerlos a todos?
"¡HE PREGUNTADO CUANTOS HUMANOS AUN NO ESTÁN PRESENTES!"
Pero el valor y la fuerza que inspiraban la voz y la actitud de Alice eran increíbles, su voz era tan majestuosa que acabó por completo con el temor de los niños y niñas e impulsó a todos los adultos a tomar acción.
"¡MADAME! ¡SOMOS ALREDEDOR DE SIETE MIL OCHOSCIENTOS ALDEANOS EN ESTA VILLA!"
Y el primero en contestar fue aquel hombre lleno de sangre que se encontraba en el suelo… Ver la repentina transformación de Alice le había llenado con la fuerza que necesitaba para recuperarse. Pasó de volverse un manojo de nervios a un valiente soldado dispuesto a vengar a sus amigos e ir a la guerra si era necesario.
"¡MUY BIEN! ¡QUÉ DIEZ HOMBRES DEN UN PASO AL FRENTE!"
Hubo algo de discusión entre los hombres de la aldea, y entonces diez de ellos tomaron la delantera, parecían ser los más fuertes y aptos para el trabajo pesado. Alice pudo entender de inmediato que aquella discusión había sido para elegir a sus mejores recursos.
"¡Señores! ¡Mi nombre es Alice Margatroid! ¡Soy una bruja que vive dentro del Bosque Mágico! ¡No puedo decir que entiendo del todo lo que está pasando, pero a partir de ahora cada vez que se dirijan a mí tendrá que ser con el honorifico de Lady Alice! ¡¿ME HAN ENTENDIDO?!"
"¡SI, LADY ALICE!"
"¡ENTENDIDO, LADY ALICE!"
"¡COMO ORDENE, LADY ALICE!"
"¡LADY ALICE!"
"¡LADY ALICE!"
"¡FUERTE Y CLARO, LADY ALICE!"
"¡MI SEÑORA, LADY ALICE!"
"¡HA! ¡LADY ALICE!"
"¡SUS PALABRAS SON ORDENES, LADY ALICE!"
"¡NO PODRÍA HABER SIDO MAS CLARO, LADY ALICE!"
"…"
Alice caminaba tranquilamente con ambas manos a su espalda, parecía estar inspeccionando a los hombres que habían acudido a su llamado…
"¿Hoh~?"
Y se veía satisfecha con el potencial y la actitud de sus nuevas marionetas.
Definitivamente iba a ser un trabajo difícil, pero con su apoyo sentía que podía lograrlo.
"¡HEMOS RECIBIDO INFORMACIÓN DE QUE UN HUMANO SE HA ATREVIDO A ATACAR ESTA ALDEA! ¡TÚ, EL TIPO DE AHÍ! ¡¿QUE ES LO QUE SUGIERES HACER AHORA QUE SABES ESTA INFORMACIÓN?!"
Alice señaló al mismo hombre que había sido atacado dentro de la taberna
"¡Lady Alice! ¡Yo…! ¡Quiero pelear Lady Alice! ¡Quiero–!"
"¡IMBÉCIL!"
Pero Alice lo interrumpió… Parecía estar comenzando a tomarse el papel algo en serio.
"¡¿QUIERES MORIR?! ¡¿QUÉ PODRÍA HACER UN INÚTIL COMO TÚ CONTRA UN MONSTRUO CON LA FUERZA DE UN ONI?! ¡INÁUDITO!"
Los aldeanos observaron a Alice incapaz de creer lo que habían escuchado… ¿En… En serio esa era la misma chica cuya voz apenas y se lograba escuchar al llegar a la aldea?
"¡TÚ, EL DE AHÍ!"
Entonces señaló al hombre que intentó explicarle la situación anteriormente, él también se había ofrecido como voluntario para sus planes, pero no parecía tener deseos de luchar.
"¡Lady Alice! ¡Creo que deberíamos de huir!"
Todos los otros aldeanos observaron a aquel hombre confundidos…
¿En serio estaba sugiriendo una retirada cuando al fin habían llegado los refuerzos?.
Alice pudo notar la mirada de los demás aldeanos y entonces presionó a aquel hombre para que explicase a todos aquellos tontos su razonamiento.
"¡¿Por qué crees que deberíamos de huir?!"
"¡Lady Alice! ¡Creo que si nos quedamos sufriremos demasiadas bajas! ¡La señora Reimu Hakurei no podrá luchar con toda su fuerza si estamos aquí! ¡Sugiero evacuar a toda la aldea!"
Alice sonrió impresionada… Ese era exactamente su plan desde un principio, pero ninguno de los aldeanos la escuchó mientras hablaba con sus muñecas, ver que un humano dentro de esa aldea tenía suficiente cerebro como para pensar en algo tan inteligente por su propia cuenta le llenaba de orgullo por alguna vez haber pertenecido a la especie humana.
"¡Señores! ¡Lo que dice este hombre es cierto! ¡Reimu Hakurei y Marisa Kirisame se especializan en la exterminación de Youkai!… ¡Sin embargo! … ¡Ellas no podrán luchar con todo su poder si aún hay humanos en este sitio! ¡NUESTRO TRABAJO SERÁ EVACUAR A TODA LA ALDEA Y ENTONCES DIRIGIRNOS JUNTOS AL TEMPLO HAKUREI!
Las personas que antes juzgaban con desdén a aquel hombre se sintieron un poco avergonzadas por no haber pensado en algo como eso.
"¡Y es por eso que se crearán equipos de búsqueda y rescate! ¡El trabajo de todos ustedes será el de notificar a todos los demás aldeanos del peligro inminente que implica quedarse en este lugar! ¡CASAS HAN SIDO DESTRUIDAS ASÍ QUE QUEDARSE DENTRO DE SUS HOGARES NO ES UNA OPCIÓN! ¡¿ME HAN OIDO?!"
"¡HA!"
Los diez hombres contestaron al unísono.
"…"
Alice guardó silencio durante un par de segundos mientras caminaba de lado a lado… No había motivo alguno para guardar ese silencio, a ella simplemente le encantaba agregar un poco de dramatismo a todos y cada uno de sus discursos cuando jugaba con sus muñecas, y esta situación comenzaba a verse tan similar a uno de aquellos entrenamientos que fue algo que hizo de manera inconsciente.
"¡Los equipos iniciarán con tres hombres! ¡Cada uno tendrá su propio líder y será el trabajo de esa persona reclutar a más gente durante el camino! ¡Necesitamos al menos doscientos equipos de cinco personas si queremos evacuar este sitio en menos de una hora!"
Alice pudo escuchar a los aldeanos murmurando al escuchar la cantidad de tiempo que les había impuesto.
"¡Lady Alice! ¡¿Realmente podemos evacuar a tantas personas en tan poco tiempo?!"
El hombre inteligente que logró sorprender a Alice fue el primero en notar la insatisfacción de sus camaradas, era normal tener dudas, y él sabía que a menos que la respuesta de Alice fuera satisfactoria lo único que les esperaba era un futuro de insubordinación y traición.
"¡Puedo comprender sus dudas! ¡Y sé que casi ocho mil personas en una hora pueden parecerles demasiadas! ¡Pero les aseguro que las cosas se harán más fáciles cuando los demás aldeanos comiencen a notar que algo no está bien! ¡Las cosas mejorarán para nosotros! ¡Llegaremos al punto en dónde únicamente deberán de decirles acerca del lugar de reunión designado y no tendrán que intentar hacerlos huir de sus hogares!"
"¡HA!"
Los aldeanos parecían satisfechos con esa respuesta… Alice pensó que aquellos diez aldeanos estaban sorprendentemente coordinados para haber contestado una segunda vez al unísono. Pero lo dejó pasar ya que era mucho mejor de esa manera.
"¡Lady Alice! ¡¿Cuál será el punto de reunión?!"
"¡Eh! ¡Acerca de eso…!"
Alice tiró rápidamente de uno de sus hilos solo para entonces recibir un pequeño tirón de vuelta… Parece que la ruta de escape aún no estaba lista
"¡L-Lo podemos discutir soldado!"
Sin intenciones de perder el respeto de sus nuevas marionetas, Alice les ofreció a todos la oportunidad de convertirse en los héroes de su aldea.
"¡ACEPTARÉ CUALQUIER SUGERENCIA! ¡REUNANSE DE INMEDIATO!"
"¡HA!"
La pequeña y tímida mujer que actuaba como un general se acercó a los demás para comenzar a discutir quienes serían las personas a cargo de las vidas de sus compañeros.
.
Luego de alrededor de tres minutos Hourai y Shanghai estaban de vuelta.
"Lady Alice, ¿cuánto tiempo más debemos de esperar? Estamos seguros de que la ruta que escogimos para Goliath tendrá suficiente espacio como para – ¡Waaaah!"
El hombre más inteligente del grupo era el amigo de una aldeana que huyó en medio de la noche luego de que la casa de uno de sus vecinos hubiera sido destruida, así como un herrero y cartógrafo renombrado dentro de la aldea. Había dado un gran salto al ver frente a él a dos pequeñas y tiernas muñecas de aspecto inofensivo.
"¿L-L-Lady Alice?"
"No te preocupes Kai, son inofensivas~"
Alice observó a Hourai y Shanghai algo decepcionada… Aquel humano había superado a sus creaciones al encontrar una ruta segura mucho más rápido que ellas y sencillamente no podía ignorarlo.
"Hourai, Shanghai… ¿Algo que quieran decir?"
Las muñecas dejaron escapar un suspiro silencioso y simplemente bajaron la cabeza en una gran reverencia, la decepción de Alice había sido transmitida dentro de ellas y podían entender la razón por la que su ama se sentía mal.
"Tienen que trabajar mejor la próxima vez… ¿Entendieron?"
Ambas muñecas asintieron, avergonzadas ante su error.
"Bueno, ya que están aquí…"
Alice dejó escapar una pequeña sonrisa.
"¡Señoras y señores! ¡¿Listos para el espectáculo?!"
Alice comenzó a manipular a sus creaciones con las puntas de sus dedos, finalmente era su momento de brillar, y no iba a arruinarlo.
"¡LADY ALICE!"
"¡HA!"
"¡HA!"
"¡Mi Lady!"
"¡HA!"
"¡Estamos listos!
"¡HA!"
"¡HA!"
"¡Vamos!"
"¡HA!"
"¡ENTONCES A LA CARGA!"
Diez…
"¿Huh?"
Veinte…
Los humanos dentro de aquella villa observaron aterrados a la gran sombra que estaba apareciendo frente a ellos…
Trescientos…
"… ¡¿LADY ALICE?!"
Mil…
"¡MAMÁ…!"
"¡Todo estará bien hijo!"
Los guardaespaldas que los llevarían hasta el Templo Hakurei habían llegado.
"¡¿QUÉ DEMONIOS ES ESTO?!"
Dos mil quinientas diez muñecas de todos los tamaños y colores.
"¡ES GIGANTE!"
Y una muñeca tan grande como dos casas se alzaban orgullosas.
"Marisa Kirisame…"
Los preciosos ojos azules como un lago de aquella bruja lentamente adquirieron un color dorado que únicamente podía encontrarse en el oro fundido.
"Que sea la última vez que me dejas a cargo de la vida de miles de humanos"
Alice murmuró algunas palabras llenas de furia… Los sentimientos dentro de aquella titiritera fluían como el agua, rebosando por cada una de sus articulaciones.
"¡Goliath!"
La muñeca gigante dio un paso hacia atrás, preparándose para recibir a los humanos bajo su cuidado
"¡Hourai!"
Quinientas muñecas volaron detrás de su capitán dentro de la villa, estaban buscando al enemigo de la humanidad, la persona detrás del ataque de aquella aldea.
"¡Shanghai!"
Dos mil muñecas siguieron a su nueva líder mientras rodeaban a la aldea y a la ruta de escape decidida por aquel miembro de los humanos, estaban asegurándose de que todo el camino estuviera cubierto en el caso de algún Youkai intentase aprovecharse de la situación en la que se habían metido.
"¡HUMANOS!"
Las cincuenta personas que se habían reunido frente a Alice no sabían si debían de huir o permanecer en ese lugar al escuchar el llamado de su nueva líder… El terror de ver a aquel ejercito aparecer de la nada había sido demasiado para ellos.
"¡¿CUÁL ES MI NOMBRE?!"
Alice estaba abusando un poco de su autoridad para recibir algo de reconocimiento… Si bien iba a hacer esto de cualquier manera ya que Marisa contaba con su apoyo, al menos quería conseguir algo de todo esto, ¿Y qué mejor que ganarse el favor de la villa humana para el futuro?
"¡L-LADY ALICE!"
"¡L-L-LADY ALICE!"
"¡LADY ALICE!"
Gritos de terror y valor entremezclados clamaban su nombre una y otra vez.
"¡ALICE MARGATROID! ¡LA TITIRITERA DE LOS SIETE COLORES HA DECIDIDO PROTEGERLOS!"
… Tal vez Alice se estaba metiendo un pequeño, poquito, demasiado en el papel después de todo.
"¡LADY ALICE! ¡TE LO AGRADECEMOS!"
"¡LADY ALICE!"
"¡GRACIAS… GRACIAS!"
Con los gritos de agradecimiento de los humanos de aquella aldea, Alice sonrió mientras miraba a la luna, toda esta situación era música para sus oídos… Un cántico sin igual, el elixir de la vida, la ambrosia que estuvo buscando todos estos años.
"…"
¿Entonces por qué no sentía placer de todo lo que estaba pasando? ¿Por qué no se sentía orgullosa de sus acciones? ¿De sus decisiones? ¿De su habilidad para controlar toda esa situación?
"Yo…"
La sonrisa en el rostro de Alice desapareció, su voz comenzaba a quebrarse, lágrimas comenzaban a formarse en los ojos de aquella titiritera.
"¡…!"
Al notar como es que su debilidad y tristeza comenzaban a mostrarse sin su consentimiento. Alice cerró sus ojos y apretó sus puños con fuerza para que nadie pudiera verla…
No podía permitir que nadie pensara que era una mujer débil… No ahora…
Este no era el momento para llorar.
"… Por favor…"
La Gran Titiritera de los Siete Colores murmuró unas palabras mientras reconocía que a pesar de que esto era lo que siempre estuvo buscando… No era lo que necesitaba.
"… Vuelve pronto…"
Ella solo deseaba ser reconocida por una sola persona.
"… No sé… No sé cuánto tiempo pueda hacer esto…"
Su corazón solo anhelaba escuchar la voz de una persona.
"… Perdóname…"
Una tonta mujer rubia con una actitud despreocupada que siempre ignoraba todos y cada uno de los sentimientos de los demás. Una niña que no conocía nada acerca del amor, que no sabía lo que significaba detenerse y disfrutar de la belleza a su alrededor.
"… Por favor perdóname…"
Una chica sincera… Humilde… Confiable… Con la que siempre podías contar, una mujer demente que tenía una graciosa obsesión por coleccionar objetos.
"… Marisa…"
Una chica llena de defectos… Pero también virtudes… Su mejor amiga Marisa Kirisame.
*Tap, tap, tap*
El sonido de unos pasos acercándose forzó a Alice a recuperar su compostura rápidamente.
"¿Lady Alice?"
Inhalando y exhalando suavemente y con tranquilidad, Alice contestó al llamado de aquel hombre inteligente que tanto le había ayudado.
"Kai, tengo algo que pedirte"
"¿Si, Lady Alice?"
Alice estiró sus dedos, ordenando a las diez muñecas que habían permanecido a su lado a acercarse a aquel hombre llamado Kai.
"Llévense a estas chicas con ustedes"
Las diez pequeñas muñecas que aún permanecían en los alrededores, saludaron al buen hombre con un gesto de sus pequeños brazos, sus rostros permanecieron inmóviles y fríos, parecía que no podían moverlos para formar una expresión aun si así lo querían.
"Kai. Quiero que salven a todos los heridos, pero no se atrevan a luchar… Nuestra misión es salvarlos a todos los humanos posibles, no podemos permitir más bajas"
"Como ordene, Lady Alice"
Aquel hombre, Kai. Realizó una reverencia y, seguido de aquellas pequeñas muñecas guerreras, se acercó al resto de los aldeanos para discutir acerca de las nuevas órdenes de su líder.
'… Pase lo que pase… Haré mi mejor esfuerzo por cuidar de esta aldea, Marisa…'
"¿Qué está sucediendo?"
"¿Huh?"
Una mujer con dos cuernos en su cabeza y un vestido verde llamó la atención de Alice desde el techo de una de las casas a sus alrededores.
"¿Estás sorda? ¿Qué hacen todas tus muñecas en mi aldea?"
Era Keine Kamishirasawa
