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*-*-*-*-*-*-*-[ARCO 7: PANDORA / OSCURIDAD] -*-*-*-*-*-*-*

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"zZZzzzZZZzzzZZZ"

Reimu dormía tranquilamente en su suave y adorado futón luego de haber completado diligentemente con todas sus labores como maestra de un santuario. Por desgracia aquella linda sacerdotisa no tenía la fortuna de poder disfrutar de una sola noche de tranquilad para sí misma, cada vez que Reimu intentaba dormir sin que nadie la molestara, alguien inevitablemente llegaría a su puerta y le despertaría para arreglar algún problema en Gensokyo.

Ese era su destino como sacerdotisa, y siendo la portadora de aquella carga Reimu sabía que cada noche en la que ella pudiera cerrar sus ojos y dormir hasta la mañana siguiente era una gran bendición de los Dioses.

Era una gran alegría que sin lugar a dudas sería interrumpida durante aquella gélida noche a inicios de invierno. Aquella pobre sacerdotisa sin duda despertaría esa noche… Era solo una cuestión de tiempo hasta que los gritos de dolor, y los gemidos de tristeza de todos los miembros de aquella aldea alcanzaran sus tímpanos…

… Pero ya habían sido más de cinco horas desde que ella comenzó a dormir…

Era una sorpresa que ella hubiera podido dormir todo ese tiempo sin que alguien la despertase…

Dentro de poco serían las dos de la mañana… Incluso para ser una noche tan importante ella había descansado demasiado… Definitivamente era más de lo que aquella sacerdotisa esperaba poder descansar…

No tiene sentido, pero… ¿A quién le importa?… Incluso si alguien la interrumpía… El destino se repararía solo… No es como si alguien tuviera el poder para oponerse a la voluntad del universo… Si… ¿Quién sería tan idiota como oponerse al flujo natural de las cosas? … Algo así es estúpido

"ZzZzZzZzZzZzzzzzz…"

Si… Es completamente estúpido… ¿Por qué intentarías algo así?
Es una locura… Solo un demente se atrevería a hacerlo…
Ridículo. Ridículo. Ridículo. Ridículo. Ridículo. Ridículo…
Innecesario… Una pérdida de tiempo… Un malgasto de esfuerzo… ¿Por qué sacrificaría lo poco que me queda?

… Demasiado complicado…
… Ocultarlo es imposible…
… Aún si ayudo… Aún si decido ayudarla…
… No tiene sentido…

No tiene sentido. No sirve. No. No. ¡No, no, no!…

¿Por qué no te rindes?
¿Por qué sigues luchando?
¿Por qué nunca estás satisfecha?
¿No tienes idea de lo que les pasará a todos si fallas?

¿Cuál es tu plan? ¿Cómo planeas tener éxito? ¿Tienes un plan B?
No… No importa lo que hagas…
No importa lo mucho que confíes en los demás.
En este acuaterrario todo es igual.

Los peces más fuertes sobreviven.
Los peces más débiles son exterminados.
Si intentas jugar a ser Dios.
¿A cuántos crees que vas a matar?

¿En serio podrás soportarlo?
¿De verdad piensas que puedes crear un lugar seguro?
Si piensas eso entonces …
No…

¿Qué me sucede?
¿Por qué quiero ayudarte?
¿Por qué…?
¿Qué estoy haciendo?

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*-*-*-*-*-*-*- [ARCO 7: PANDORA / PASADO] -*-*-*-*-*-*-*

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… Voy a hacer que los maten a todos

"ZzzZzzZZzZzZ…"

Ahhh, la paz y la tranquilidad de la noche eran una verdadera bendición para una sacerdotisa tan trabajadora como ella. Nadie tenía idea de lo duro que era ser Reimu.

Voy a hacer que me maten…

'¿El camino del Samurai?' ¿Qué es eso? Suena como un mal chiste cuando se compara a 'El camino de una Miko' que había tenido que sobrellevar Reimu durante sus años de juventud.

No debería de estar haciendo esto…

Su madre era una mujer gentil pero estricta que le enseñó los valores de la paciencia, respeto y tolerancia por encima de todas las cosas. Enseñanzas que hoy en día la convirtieron en la persona que es… Una inocente, y comprensiva sacerdotisa que desea la paz en Gensokyo por sobre todas las cosas, preferiblemente sin tener que recurrir a la violencia.

"zZzZzZzZzZzZz"

En noches tan tranquilas, en dónde nadie interrumpía su sueño por más de cuatro horas.

Si se dan cuenta…

En noches tan pacíficas como esta en donde su única preocupación tenía que ser estar despierta para el amanecer… Es cuando Reimu podía soñar en sus padres.

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Una sacerdotisa rojo y blanco se encontraba de rodillas en el medio del gran salón de un templo con decoración japonesa, dentro de aquel salón un anciano le amonestaba por su falta de control ante el entrenamiento de su hija.

"Sendai, ¿Cómo puedes tener una hija tan inútil?"

"Lo siento… Padre"

Aquella amable mujer no podía hacer más que disculparse, ella no tenía las agallas o la resolución necesarias para ser como su padre, simplemente no podía ignorar a sus propios sentimientos. No podía dejarlo todo por el bien del templo… No… Eso no es verdad… Ella simplemente la amaba demasiado… No quería tener que verse nunca en la necesidad de forzarla a hacer algo que ella no quisiera.

"… Padre… Se niega a exorcizar espíritus… No le agrada la idea de tener que hacerlos desaparecer… Cree desde el fondo de su corazón que debe de haber otra manera, que los espíritus y nosotros podemos vivir en harmo–"

"¡Tonterías!"

Pero su padre le interrumpió con un fuerte grito que helaba su sangre.

"¡Es el trabajo de las sacerdotisas de la familia Hakurei mantener la paz en esta región, no puedes permitir que tu hija haga lo que le plazca! ¡Tienes que hacer que supere sus ideales estúpidos y que tome en serio este trabajo!"

Pero su padre no era como ella… Él era la clase de hombre que decidió abandonar todo por el bien de las personas a su cuidado, que decidió dejar de vivir para sí mismo solo para poder cumplir con las expectativas de los demás.

"S-si… Padre…"

"¡Ahora largo!"

"Cómo ordene, padre"

La mujer se levantó con suma rapidez, realizando una profunda pero veloz reverencia hacia su padre antes de retirarse de aquella habitación en busca de su pequeña y amada hija.

En el exterior de Gensokyo, el Santuario de la Familia Hakurei no era diferente a cualquier otro templo de la región. Un espacio sagrado dedicado a Dios, un lugar en dónde los devotos podían acercarse en busca de consejos, apoyo o milagros.

**DOLONG, DOLONG, DOLONG**

"¡Muchas gracias por su apoyo, señor!"

Junto a aquel pequeño y adorable campanario se encontraba una pequeña niña de cabello marrón oscuro. Su pequeño uniforme blanco de aprendiz era un par de tallas más grande de lo necesario, sus hombros descubiertos y un adorable moño rojo encima de su cabeza hacían de aquella pequeña una bella muñeca sin comparación.

"Oh, Reimu~ Ni lo menciones, mi esposa y yo estamos eternamente agradecidos a la familia Hakurei por el bien que nos han hecho. Por favor, ten esto como muestra de nuestro agradecimiento, ¿vale? Pero no le menciones a Miko o puede que–"

"¿Oh~? ¿Qué no debe de mencionarme, Hiroto?"

"¿Eh? Oh, hola Sendai, le acabó de dar este chocolate a Reimu, pero si ella le dice a Sendai entonces… ¡¿Sendai?!"

"Ufufufu~ ¿Alimentando a mi hija en secreto?"

Reimu estaba de puntillas, dando saltitos y tratando de tomar el chocolate de las manos de aquel caballero vestido en un elegante traje gris.

"¡Chooocoooooo!"

Las pequeñas zarpas de gato de Reimu finalmente alcanzaron aquella deliciosa barra de chocolate negro, pero tan pronto como la sostuvo triunfal… Su amorosa madre, Sendai, se lo arrebató con total tranquilidad de sus pequeñas manos.

"Yo tomaré eso hija, ahora… ¿Qué tal si vas y entrenas un poco más con tus orbes Ying-Yang?"

"Perooooooo, chooocoooo"

Sendai sonrió ante el berrinche de su pequeña… Esa era una sonrisa tenebrosa que indicaba a la pequeña Reimu que era mejor que hiciera caso a sus palabras, o habría grandes problemas en su futuro.

"S-sí, Mamá"

Como un pequeño robot, Reimu comenzó a caminar en dirección a una serie de gigantescos orbes que le doblaban en tamaño, esos orbes blanco y negro eran el tesoro del templo Hakurei, la manifestación del Dios del Templo y la fuerza anti-espíritus más poderosa junto al Gohei que solo la sacerdotisa a cargo del templo tenía permitido usar.

"Ahahaha…"

Hiroto sonrió algo nervioso ante aquella tenebrosa manifestación de poder absoluto que solo una madre como esa mujer llamada Sendai podría soñar alcanzar. Esa era la epítome de la maternidad, el poder de asustar con su sola presencia.

La joven madre suspiró algo agotada al notar el rostro de aquel hombre frente a ella, sabía exactamente lo que estaba pensando y no apreciaba esa opinión…

Cuando Sendai notó que Reimu finalmente se había alejado lo suficiente como para no escuchar su conversación con aquel hombre, preguntó.

"¿Y bien? ¿Por qué estás aquí?"

"¿Mmm? ¿De qué hablas? Solo quería ver que tal la estaban pasando…"

Sendai observó a Hiroto directamente a los ojos… Presionando por una respuesta sincera, no había manera de que simplemente hubiera llegado hasta su templo únicamente para saber que tal la estaban pasando.

"… Sendai, No tienes que mirarme así todo el tiempo… Esta vez lo digo en serio, sé que el viejo puede ser algo estricto, pero realmente espero que no estén teniendo demasiados problemas… En especial considerando que Reimu fue elegida como la próxima sacerdotisa de este templo"

"Entonces lo sabes…"

Sendai parecía algo preocupada ante las palabras de Hiroto… Los rumores de que su hija iba a ser su próxima sucesora había llegado a oídos de otras personas… Ya no había manera de que pudiera ayudar a su pequeña a abandonar ese puesto.

"… Hiroto… Para serte sincera… No sé qué se supone que deba de hacer… No esperaba que se expandiera este rumor tan rápido…"

"¿Sendai?… ¿Por qué dices eso?"

"Reimu se ha negado a exorcizar espíritus todo este tiempo… Dice que ellos también tienen sentimientos y que no le parece algo justo que tengan que ser eliminados solamente porque a los humanos no les agrade su presencia"

"Palabras algo maduras para una niña de su edad… Si me lo preguntas"

"Sé a lo que te refieres… Pero… No sé qué hacer ¿qué es lo correcto? Como madre yo deseo la felicidad de mi hija… Pero… Como la esperanza de este santuario… Tengo que hacer que su entrenamiento sea un éxito… Y a menos que comience a exorcizar espíritus será imposible que tome mi lugar"

Hiroto observó a Sendai con una sonrisa cariñosa y comprensiva, era la sonrisa del pequeño e inmaduro niño que había sido el mejor amigo desde que era una pequeña niña.

"Sendai"

Del joven que estuvo junto a ella desde que tenía recuerdos.
El discípulo que se sometió al entrenamiento del Templo Hakurei únicamente para lograr darle el valor suficiente para impulsarla a volverse la sacerdotisa del templo.

"Escúchame bien"

El hombre que estuvo ahí durante sus momentos más felices.
La persona en la que más confiaba su difunto marido, el amigo al que le confió la felicidad y el bienestar de su esposa tras haber tenido que abandonar ese mundo.

"Inhala"

Hiroto inhaló profundamente… Y entonces espero que Sendai lo imitara.

"¿Hiroto…?"

"Inhala…"

Hasta que la Sacerdotisa de aquel templo finalmente siguió sus instrucciones.

"Haa…"

Y entonces exhaló, seguido de aquella bella mujer.

"¿Sabes? Yo no soy el mejor para dar esta clase de consejos"

El amable hombre tomó a aquella mujer de sus hombros en un intento de ayudarla a tranquilizar sus preocupaciones, ese era un gesto que él siempre había realizado cuando estaba a punto de hablar sobre algo importante… Una manera de darle a entender al mundo que lo que estaba a punto de decir debería de considerarse con total seriedad.

"Pero… Sendai Hakurei no Miko"

Aquel hombre realizó una pequeña pausa.

"No importa el camino que decidas… Reimu será feliz, ella se volverá una gran mujer capaz de encontrar su propia felicidad, justo igual que su madre… Todo lo que tienes que hacer es explicarle la razón por la que algunas cosas deben de realizarse, aun cuando parece cruel… Estoy seguro que ella llenará los espacios en blanco por sí misma, por favor no subestimes la habilidad de las mujeres de la familia Hakurei"

"…"

Sendai sonrió un poco aliviada, esas palabras… Esas palabras eran justo lo que necesitaba.
Eran las palabras que estuvo buscando todo este tiempo.

"Te lo garantizo"

Hiroto engrandeció su sonrisa a la vez que mostraba un alentador pulgar hacia arriba, su estúpida pero honesta confianza siempre había sido una de las mayores razones por las que Sendai era la persona que era, él fue una gran influencia en su pasado, así como probablemente el único motivo por el que ella había llegado a ser tan exitosa.

"Pffft… Si lo dices así es imposible negarme, tonto"

Sendai no pudo contener una pequeña risilla risueña al ver a su gran amigo.

"Ya sabes lo que dicen, ¡La estupidez y la confianza son contagiosas!"

"¿Pero qué dices? Si tú fuiste el idiota que se inventó eso"

Sendai pausó unos segundos para mirar a Hiroto a los ojos.
Aquellos ojos eran tan similares a los de su hija que le llenaban de esperanza.

"… Aunque … Tampoco puedo negarlo"

Era difícil contradecir su estúpida confianza cuando tenía la misma mirada que su amada pequeña.

"¡Te lo dije!"

Sendai cerró sus ojos durante algunos segundos, suspirando y sonriendo como una idiota al igual que el hombre frente a ella.

"Y dime, señor soy tan contagioso como la peste negra… ¿Qué tal está tu esposa? ¿Va todo bien con el bebé?"

"¿El bebé? ¡Pero claro! Va todo excelente, no tienes idea de la de preparativos que H… ¿Reimu? ¡Reimu!"

Asustado, Hiroto apartó a Sendai de su camino, corriendo rápidamente en dirección a aquel pequeño jardín en frente de la oficina de su maestro, a aquel sitio en el que la pequeña Reimu se encontraba jugando con los Orbes Ying-Yang del templo.

"¡Reimu, abajo!"

"¿Señ–? ¡Wah!"

Y tras saltar en dirección a esa pequeña, Hiroto sostuvo a Reimu entre sus brazos, protegiéndola con su cuerpo de los orbes Ying-Yang que comenzaban a atacar a todo lo que les rodeaba completamente fuera de control.

"¡¿Hiroto, Reimu?!"

Sendai había corrido detrás de Hiroto al haber sido empujada con desconsideración, estaba pensando en tener una pequeña charla por esa actitud, pero al ver a Hiroto en el suelo protegiendo a su pequeña no tardó en entender que algo estaba mal.

"¡Sendai! ¡Un espíritu! ¡Arriba del orbe, rápido!"

Sendai observó los alrededores en busca del culpable de toda esta situación.
Hasta finalmente encontrarlo, el espíritu de un pequeño niño se encontraba sentado sobre uno de los orbes de su familia, jugando alegremente con algo cuyo peligro iba mucho más allá de su comprensión.

"¡Détente!"

Sin perder un segundo Sendai sacó de entre sus mangas un largo Gohei.

"¡NIÑO!"

Pero el pequeño no la escuchaba, y estaba enojando al Dios dentro del Orbe Ying-Yang,

"¡SENDAI!"

"¡Oh, Grandes Espíritus de la Naturaleza, yo Sendai no Miko les imploro, por favor reciban entre sus brazos a este pequeño y–"

**FSSSHHH**

"¡Rghhh!"

Una gran llamarada rodeó todo alrededor de aquel hombre, dañando a todo ser vivo compuesto de energía espiritual a su alrededor. El Dios dentro de los orbes Ying-Yang no había reconocido a aquel espíritu como alguien digno de utilizar su poder, y tras defenderse dañó seriamente a aquel pobre espíritu encima suyo tanto como a Hiroto.

"¡Hiroto!"

"¡AYÚDALO!"

Al observar a aquel pobre niño luchando por seguir con vida Sendai se acercó rápidamente para poder ayudarlo con un exorcismo, si no se apresuraba aquel niño iba a terminar de manera irremediable en el Makai… O algo peor.

"Oh, grandes Espíritus de la Naturaleza, yo Sendai no Miko les imploro su ayuda, por favor reciban entre sus brazos a este pequeño y guíenlo hasta la tierra en dónde los Dioses y los Humanos podrán vivir en perfecta harmonía hasta el final de los tiempos… ¡Por favor!"

**BSSsSSzzzzz**

El orbe Ying-Yang dejó de funcionar y cayó al suelo al dejar de sentir la presencia de aquel grosero espíritu que había amenazado con su utilizar su poder de manera indebida.

"¡¿Qué está sucediendo?!"

Aquel anciano, el padre de Sendai, había escuchado un gran alboroto y decidió salir a revisar que es lo que estaba pasando.

"¡Wa…! ¡WaAaAaAaaaAAAA!"

Reimu comenzó a llorar luego de que todo finalmente hubiera terminado… Todos los nervios que había estado sintiendo finalmente la habían abrumado y simplemente no pudo contenerse más. La ola de emociones que estaba sintiendo era demasiado para una niña como ella.

"¡¿Reimu?!"

El anciano se acercó rápidamente en dirección a los llantos de su nieta, Reimu era una niña muy especial para él, aun si no estaba de acuerdo con su filosofía seguía siendo parte de su amada familia.

"¡¿Hiroto?!"

Pero se detuvo al ver una figura familiar.

"¡¿Eres tú, Hiroto?!"

"¡H-Hey! ¡Cuánto tiempo anciano!"

Hiroto comenzó a levantarse con dificultad, sosteniendo a Reimu entre sus brazos y fingiendo la mejor sonrisa que pudiera permitirse… Las llamas del Orbe Ying-Yang solo lo habían rozado, pero el calor le había dejado una horrible quemadura en su espalda.

"¡¿Qué está pasando aquí Sendai?!"

"P-Padre… Yo…"

Sendai titubeó algunos segundos, no sabía por donde comenzar a disculparse… No sabía con quién comenzar a disculparse…

"¡Viejo, no te preocupes!"

Pero Hiroto interrumpió la conversación entre ella y su padre, la expresión en su rostro mostraba tener todas las intenciones del mundo de tomar la culpa por aquella situación si era necesario.

"Es que Reimu estaba tan feliz de verme que comenzó a llorar! ¡Todo está bien!"

"¡¿HUH?!"

El viejo anciano no era un idiota, sabía perfectamente que las cosas no eran así de simples.

"Yo…"

Sendai no podía evitar observar la espalda de Hiroto, estaba segura de que esa quemadura se convertiría en una horrible cicatriz.

"Sniff…"

Reimu hizo todo a su alcance para tranquilizarse a sí misma.
Tal vez solo era una niña pequeña, pero también era lo suficientemente lista como para poder entender que debía de mantenerse al margen si alguien estaba tratando de ocultar una situación a su abuelo… Nadie le ocultaba algo a su abuelo a menos que fuera extremadamente malo… Y aquel señor la había protegido del orbe Ying-Yang de su familia.

"¡¿Sendai?!"

"Padre, no es–"

"¡Venga ya anciano! ¡¿Llevamos años sin vernos y todo lo que hace es desconfiar de tu discípulo?! ¡Hombre, pero si sabes que soy de fiar! ¡Venga, no perdamos más tiempo! ¿Por qué no bebemos algo por los viejos tiempos? ¡Yo invito!"

En todos los años que pasó como uno de los discípulos del padre de Sendai, Hiroto había entendido que aquel hombre era tan buen bebedor como sacerdote, por lo que tratando de desviar su atención a algo que fuese familiar para ambos, él creo una distracción con las mejores herramientas a su disposición.

"…"

Pero el abuelo de Sendai no era un idiota, sabía muy bien que su antiguo discípulo se había decidido a ocultar esta situación.

"… Es verdad que llevamos años sin vernos y una copa de buen sake jamás lastima a este viejo anciano… Está bien. Pero tendrás que esperar Hiroto. No puedo beber hasta que cerremos el santuario en un par de horas, ¿podrás esperar?"

Sin embargo, no quería arruinar la visita de un viejo amigo y discípulo luego de tanto tiempo, estaba dispuesto a fingir ignorancia solo para hacerlo feliz, al menos una vez.

"¡Por supuesto! Aunque primero me gustaría ir por mi esposa para que así puedas conocerla, creo que será una buena oportunidad para divertirnos juntos y enseñarle a Reimu algunos valores, ¿qué te parece?"

"¡Bah, haz lo que quieras! ¡Pero no olvides comprar un buen sake en el camino!"

Con esas palabras el anciano prosiguió a regresar de dónde vino.
Luego de haber hablado con Hiroto y de haber inspeccionado los alrededores estaba seguro que lo que sea que hubiera pasado no era tan grave como imaginaba.

"Yo… Yo…"

Sendai estiró un brazo en dirección a su padre, parecía sentirse arrepentida de todo lo que pasó.

"Tranquila Sendai"

Pero fue rápidamente detenida por el brazo de un joven hombre con su hija sentada en sus hombros… La pequeña Reimu se estaba sosteniendo a la cabeza de Hiroto con todas sus fuerzas, algo asustada y arrepentida de no haberse quejado antes de encontrarse en esa situación.

"Mira, Reimu se encuentra bien ¿no es eso todo lo que importa?"

Con lágrimas en los ojos, Reimu estiró sus brazos en dirección a su madre, ahora mismo lo único que necesitaba era la seguridad y el calor que solo su madre… Y el suelo podían proporcionarle.

"Reimu…"

Sendai no podía soportar ver a su hija así, por lo que extendió sus brazos y recibió a Reimu en su pecho, sosteniéndola con todas sus fuerzas mientras Reimu se quejaba en voz baja, tratando de liberarse y bajar de una buena vez.

"Hiroto yo…"

"Sendai, sigo con vida. No podría importarme menos lo que sea que quieras decir, el hecho de que siga con vida es suficiente para mí, gracias a ti y a tus labores como sacerdotisa pudimos exorcizar a ese espíritu… Sendai… Salvaste mi vida"

Hiroto señaló a Reimu con su cabeza… El dijo todo eso con la esperanza de que pudiera ayudar a Sendai y Reimu con sus problemas familiares, todo lo que había pasado fue una demostración excelente de lo peligroso que podían ser los espíritus. Era la oportunidad perfecta que Sendai estaba buscando y tenía que aprovecharla.

"Está bien hija…"

Sendai asintió mientras presionaba la cabeza de Reimu contra su pecho.
Una vez más, agradecía desde el fondo de su corazón la asistencia de su mejor amigo.

"Reimu… Tenemos mucho de qué hablar ¿me escuchaste?"

"Mam–"

Reimu quería pedirle a su madre que la dejara bajar, pero cada vez que intentaba decir algo aquella hermosa mujer la interrumpía apretándole una y otra vez en contra de su pecho.

"Ngh"

Reimu estaba comenzando a enojarse de esta situación, pero entonces escuchó una serie de palabras mágicas que le alegraron de inmediato.

"¿No te alegra Reimu? Mamá y tú ahora son mucho más cercanas, ¡apuesto a que incluso te va a dar ese chocolate!"

"¡¿Choco?!"

Sus ojos se iluminaron solo con escuchar acerca de esa dulce, azucarada, y deliciosa golosina café que tanto amaba desde el fondo de su corazón. Incluso se olvidó durante un segundo que seguía en mitad del aire.

"¡Hi-ro-tooooooo!"

Sendai había caído en la trampa de aquel inteligente villano llamado Hiroto.
Ahora no tenía el valor o las agallas para mirar a los ojos de su pequeña y negarse, en especial cuando no tenía ningún motivo real para hacerlo.

"¡Ahahaha~! ¡Yey~! ¡Chocolate! ¿Qué te parece Reimu~? ¿Comemos chocolate juntos? ¿Mmm? ¿Reimu? ¡Reeeei-muuu~! ¡RE-I-MU! ¡OI, REIMU!"

"¡WAAAAAH!"

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*-*-*-*-*-*-*-[ARCO 7: PANDORA / OSCURIDAD II] -*-*-*-*-*-*-*

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Pero una vez más, aquellas cortas horas de sueño habían sido interrumpidas por los gritos de una curiosa mujer rubia vestida de blanco y negro.

"¡Urgh…! ¡¿Qué?!"

Reimu estaba realmente enojada… Esta era una de las pocas veces en las que había podido soñar con su madre, el hecho de que hoy la interrumpieran era el triple de molesto que lo usual.

'¡Marisa, más te vale tener un buen motivo o voy a–!'

"¡La villa humana!"

"¿La villa humana?… ¿Haaa?, ¿qué hiciste ahora?"

Luego de frotarse ambos ojos Reimu observó a Marisa inquisitivamente, estaba lista para darle una lección si sus siguientes palabras no eran lo que estaba esperando.

"H-Hey… ¿Por qué me miras así?"

Marisa no podía entender la razón detrás de la agresividad de Reimu, ella había volado todo el camino hasta allí para solicitar su ayuda, no para luchar por alguna razón tonta y completamente innecesaria.

"Habla"

"¡HAN ATACADO LA VILLA HUMANA!"

"… ¿Eh?"

Reimu parpadeó un par de veces confundida, estaba completamente segura que algo así no podía ser posible. Nadie es tan tonto como para poner en riesgo el equilibrio de Gensokyo.

"Es… ¿Es una broma Marisa? Tiene que ser una broma, nadie en Gensokyo sería capaz de–"

"¡¿Te parece que estoy bromeando?!"

Pero los gritos y la mirada de Marisa no podían interpretarse de otra manera…
Era la primera vez que Reimu había visto a esa chica tan intranquila, este no era el primer incidente que aquella mujer se había acercado a reportar en mitad de la noche… Y sin embargo… Era la primera vez que le veía tan ansiosa por alguna razón.

"Tranquilízate, dime que –"

Pero Marisa no tenía el tiempo o los ánimos para explicar aquella situación, era mejor que Reimu lo viera con sus propios ojos, cada segundo perdido era una vida humana en riesgo dentro de la villa.

"¡Te explico en el camino, andando!"

"¡Uwaaaaa! ¡Marisa, espera!"

Marisa no escuchó a razones y tomo el brazo de Reimu mientras se levantaba en el aire a toda velocidad, obligándola a recuperarse en mitad del aire y volar hasta igualar su velocidad y poder recuperarse.

"BRRRRR… ¡QUÉ FRÍO!"

Finalmente había logrado deshacerse del agarre de Marisa… Pero desafortunadamente para Reimu, ella seguía en pijamas debido a la manera en la que le habían obligado a salir de su hogar, su pequeño pijama de lana color rosa y su pequeño pantalón no le quedaban del todo bien, de hecho, llevaba utilizando el mismo pijama durante los últimos cinco años, así que aquel atuendo ni siquiera era de su talla, ella simplemente no tenía el dinero suficiente para comprarse más ropa y además algo como eso era todo lo que necesitaba una vez dentro de casa

"¡No hay tiempo que perder! ¡Ya podrás quejarte del frío otro día!"

"¡H-Hey! ¡¿Por qué tanta prisa?!"

Reimu se cubrió su estómago descubierto con ambas manos y observó a Marisa algo preocupada, comenzaba a pensar que realmente habían atacado la villa… Después de todo… Solo se le ocurría una sola cosa que pudiera poner así a Marisa… Y eso era que algún Youkai amenazara la vida de toda su familia.

"No tenemos tiempo que perder… Hace algunos minutos Alice y yo encontramos un grupo de humanos en las calles de la aldea con varias casas destruidas en los alrededores, según el reporte de uno de esos aldeanos hay un humano con la fuerza de un Oni matando personas"

"Espera… Un segundo… Déjame ver si entendí… ¿Dices que un Humano hizo eso?"

Las cosas cada vez tenían menos sentido… Era imposible que un humano tuviera la fuerza física de un Oni, tenía que ser una ilusión debido a los efectos de la luna llena… Porque si no era algo así… Entonces esto era alguna clase de incidente cuya magnitud ponía en riesgo el equilibrio de Gensokyo.

"No sé cuántos haya matado… Pero no parece estar ahí para alimentarse… Un hombre fue testigo de cómo mató a sus amigos, al parecer era una chica adolescente o algo así por la manera en la que se refirió a ella, pero no dijo nada acerca de que se haya alimentado con sus cadáveres"

"¿En serio?"

Reimu se llevó una mano a la cabeza tratando de calmar aquellos fuertes latidos que habían comenzado a molestarle.

"Primero niebla escarlata, luego un árbol que es capaz de devorar la vida de todas las personas, después Yatagarasu bajó a la tierra y se hizo buen amigo de un pájaro, hace poco nos invadieron los Lunarians, no pasaron ni 10 minutos y a cierta Diosa le dio por darle unas vacaciones a sus sirvientes destrozando el ecosistema de Gensokyo… Sabía que las cosas se pondrían más ridículas con el paso del tiempo ¿pero era realmente era necesario que apareciera un humano con la fuerza de un Youkai? ¿Qué será lo siguiente? ¿Vamos a abrir un hotel cinco estrellas para los visitantes del exterior?"

Las cosas en Gensokyo definitivamente eran un poco… Especiales… Cuando las considerabas con detenimiento… Para ser un mundo que necesitaba seguir un fino y delgado equilibrio, siempre había alguien o algo que intentaba romperlo.

"¡Woah!"

Una gran corriente de Aire desestabilizó la escoba de Marisa.

"Woah… ¿Y eso qué fue?"

Marisa recuperó el control de su escoba tras algunos segundos de vuelo y entonces giró su cabeza para observar a Reimu.

"Como sea, la idea del hotel no funciona, Nitori lo intentó antes.
Hay muy pocos visitantes y demasiados Youkais en busca de alimento"

"… ¿Eh?"

Reimu no sabía si tomarse esas palabras en serio…

"… ¿Sabes? No necesitaba saber eso…"

Marisa sacó su lengua juguetonamente mientras le tomaba el pelo a aquella sacerdotisa.
Bromas, esa era su manera de tranquilizar a las personas a su alrededor y a sí misma cuando se encontraba nerviosa.

"Oye, Reimu… Aun no estoy del todo convencida de que esto sea verdad, pero ¿qué haremos si el culpable de todo de verdad es un humano?… ¿Acaso–?"

"Marisa"

El tono de Reimu cambió por completo, la chica que se estaba quejando de todo lo que pasaba ahora sonaba como una mujer seria y llena de resolución, una dama sin ánimos de andarse con juegos.

"No me importa lo que hagas. Solo no te metas en mi camino"

"…"

Reimu no estaba de ánimos para endulzar sus palabras, ella haría lo que hiciera falta… Alguien había roto las reglas… Y era su trabajo como sacerdotisa asegurarse de que las cosas volvieran a ser como eran antes.

"… No planeo interponerme. Pero pienso que me parece lamentable que siempre seas tú la que debe de mancharse las manos cuando algo malo pasa, Reimu"

Marisa observó a Reimu con lástima, para ella, era extremadamente lamentable como Gensokyo siempre dejaba todo en las manos de un pequeño selecto grupo de personas en lugar de trabajar todos juntos por mejorar las condiciones de vida en el lugar.

"No es que me importe. Tal vez no pueda descansar a mis anchas, tal vez nuestro santuario no reciba muchos visitantes, tal vez no me paguen un sueldo justo como a muchos otros humanos en la aldea… Pero eso no importa, sigo siendo parte de la familia Hakurei… Tengo que cumplir con las expectativas de todos en este lugar, de lo contrario estoy segura que cierta chica serpiente y su antepasado no dudarán en intentar tomar mis encargos"

Reimu sonrió un poco al recordar a aquella chica de cabello verde que siempre peleaba con ella por resolver incidentes, Sanae Kochiya era una chica cabeza hueca, y aunque no tuviera nada en contra de ella no podía permitir que alguien más la reemplazara.

"Por cierto… ¿Desde cuándo eres tan considerada?"

Reimu pensó por un segundo que las palabras de Marisa habían sido extremadamente amables incluso para ella, luego de conocer a aquella chica durante tanto tiempo jamás pensó que llegaría el día en el que la escucharía decir que sentía lástima por su situación.

"Oi, oi… ¿Por quién me tomas? Yo también tengo sentimientos ¿sabes? … Además, lo haces sonar como si no tuvieras ventajas, ¡ni siquiera tienes que entrenar y tu poder aun así aumenta día con día mujer!"

"¡¿Haaa?! ¿De qué hablas? ¡Si mi poder se vuelve más fuerte es por todos los alborotos que tengo que arreglar por ti Marisa! ¿Cuántas veces crees que tuve que ir y hacerme cargo de los destrozos ocasionados por tu Master Spark solo en esta semana?"

Reimu observó a Marisa con desdén, estaba comenzando a recordar lo mucho que quería darle una paliza por haberla despertado en mitad de la noche.

"… Humo"

"¡Si, si, exactamente! ¡La de humo que dejaba tu querido rayo ahí en dónde–!"

Marisa tomó la cabeza de Reimu y la forzó a mirar hacia el frente…
Frente a ellas varias columnas de un espeso humo negro asfixiaban todo a su paso.

"¿Qué… Qué diablos está pasando?"

Reimu y Marisa redujeron la velocidad para observar horrorizadas las paredes de fuego ardiente que se alzaban frente a ellas.

"… ¿Por qué?"

"… La villa humana"

Las dos chicas, habían llegado demasiado tarde para evitar la destrucción ocasionada por la hija de una Diosa.

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διαθήκη

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A veces me pregunto porque no he abandonado este trabajo.
Nunca quise ser el oráculo a cargo de mantener este lugar.
Todo lo que quería era una vida sencilla, fácil, sin complicaciones.
Una vida en donde no tuviera que lidiar con otros y pudiera hacer lo que quisiera.

¿Era mucho pedir que las cosas siguieron su camino?

Antes todo era sencillo…
Inunda la tierra y extermina la humanidad…
Desata esta peste por aquí y mata a cientos de miles sin motivo aparente…
Lleva a estos humanos a la guerra…
No murieron los suficientes, llévalos a la guerra otra vez…

Estaban felices con verlos sufrir solo un poco, y entonces me dejaban en paz…

Crea enfermedades, pero asegúrate de darles medicinas.
No dejes que avancen demasiado, asegúrate de mantenerlos vigilados.
Enséñales que existen dimensiones paralelas, pero asegúrate de que crean que es ficción.
Reduce el número de empleos, aumenta la tasa de mortalidad, incrementa la violencia y el crimen, genera más corrupción.

Pero cada vez me pedían cosas más y más ridículas…
Debí de haberlo notado desde un principio…
Para ellos… Un poco de sufrimiento no era suficiente…

"¡Haz que todos se sientan vacíos y estúpidos!"
"¡Que no deseen seguir con vida!"
"¡OH! ¡Pero dales el entretenimiento necesario para que no se suiciden!"
"¡Y, y, y asegúrate de que el mundo comience a desmoronarse frente a ellos para que entren en desesperación ¡HAHAHA!"
"¡Pero que tengan las herramientas necesarias para lidiar con ello!"
"¡OH SI! PERO QUE ESAS HERRAMIENTAS LOS LLEVEN POR UN CAMINO DE DESESPERACIÓN AUN MAYOR, ¡HAHAHAHA!"

"¡Vamos, vamos! ¡¿Qué esperas?!"
"¡Crea un mundo utópico – distópico!"
"¡No veas la de horas de entretenimiento que nos van a dar!"

"¿Hah? Hazlo ya o tu cabeza será la que ruede, imbécil"

¿Qué se piensan?
¿Creen que mis creaciones son un juego?
¿Piensan que los cree a todos para su entretenimiento?

Claro que no… Los cree para el mío… Los cree para MI entretenimiento…
Y yo siempre quise verlos prosperar…

¿Qué tiene de divertido verlos sufrir? Lo genial es verlos sonreír cuando logran superar las adversidades por sí solos… ¿Por qué soy el único que piensa así? ¿Por qué soy el único que cree que los humanos solo deberían de morir cuando ellos son los que se lo buscan?

No quería ayudarlos

Pero tampoco quería perjudicarlos

Esos estúpidos templos que crean en mi nombre siempre me parecieron un malgasto de esfuerzo y dinero, un montón de estructuras sin sentido…

Si… Eran cosas estúpidas…

… Pero…

… Aun así… Era tierno…
… Por eso nunca les dije que dejaran de buscarme…

Llevo haciendo esto tanto tiempo.

Envié a tantos de ellos a ese mundo tan ridículo para que tengan una oportunidad de encontrar la felicidad en un sitio en el que ni ellos ni yo podemos interferir sin ser castigados.

Pero…

Ese sitio no es justo…

No tienen la más mínima oportunidad.

¿Por qué pensé que la tendrían?

Era obvio que no lo harían.
Los humanos que cree son demasiado débiles.
No fueron hechos para luchar entre ellos.
No fueron diseñados para luchar con seres superiores.

¿Por qué demonios creen que les concedí inteligencia?
¿Por qué diablos creen que les di sentimientos?
¿Por qué coño creen que tienen una vida tan corta?

Era para que pudieran disfrutar de la vida…
Una vida inmortal no les hubiera hecho felices…
La idea era que hicieran su mejor esfuerzo en el poco tiempo que tenían…

Yo nunca les desee ningún sufrimiento…
Todo fue un capricho de ellos…

A veces me pregunto si Lucifer tenía razón al intentar detenerme…
¿Cuántas veces me advirtió que si no me defendía todos terminarían abusando de mi debilidad?
¿Cuántas veces me dijo que debía de respetar la vida de los humanos?

¿Cuántas…?

… Y todo lo que hice fue enviarlo a un lugar en el que no pudiera escucharlo…
Ahora ni siquiera quiere hablar conmigo…
No… Ni siquiera tengo el valor para hablar con él…

Heh… Es ridículo… Los cuerpos de mis humanos ni siquiera soportan la atmósfera de ese lugar…
Un pequeño corte se puede volver una enfermedad mortal para ellos…
Las infecciones son mucho más letales… Todas y cada una de ellas los comen rápidamente por dentro, sin los cuidados adecuados morirán en tan solo unos días…

Algo tan simple como una fiebre es una sentencia de muerte…
Pueden aprender… Pero no pueden luchar…
Tienen que confiar en los demás para poder sobrevivir…
Son esencialmente inútiles ante todo lo que les rodea…

En esta vida… Hoshiko es la única mujer a la que le concedí mi ayuda…
Ella fue el humano que más había logrado aún sin mi apoyo…
Vivió durante tanto tiempo como la esclava de uno de los seres de ese lugar…
Hizo todo lo posible para no morir ante la cantidad de energía espiritual que la rodeaba…

Incluso tuvo una hija…

Aun lamento el día en el que Aki murió…
Ella llamó mi nombre tantas veces, pero yo no hice nada al respecto…
Su madre siempre le contó lo amable que era… Y sin embargo la traicioné…
Le dijo que podía confiar en mí cuando necesitase ayuda…

Pero…

Pero no podía hacerlo…
No podía ayudarles…
Simplemente no podía…
Es por mi culpa que exterminaron a la mitad de mis queridos humanos…

Si la hubiera ayudado…
Si yo les ayudo todo se termina…
Si decido ayudarle entonces…
No importa cuánto me haya esforzado…

La humanidad…
Mi humanidad…
Va a desaparecer…
Todos morirán…

Y yo junto a ella…

Realmente quiero ayudarla…
Quiero que las personas tengan una oportunidad…
Quiero que puedan vivir en ese lugar…
Quiero que vivan sin ningún imbécil como yo al mando…

Pero tengo miedo…
Tengo miedo de morir…

.

.

… ¿Tengo miedo?

.

.

… ¿Realmente tengo derecho a pensar así?

He matado a incontables de mis humanos
Los maté a todos sin considerar sus sentimientos
Los maté sin considerar las consecuencias
Los maté… Y entonces oculté mi existencia

Fui yo quien no puso un alto a todo esto.
Fui yo quien nos acorraló a todos hasta este punto.

No tengo derecho…
No tengo derecho a pensar así…

Si voy a morir…
Si tengo que morir…
Qué así sea…
¡Me llevaré a todos los que pueda conmigo!

Solo tengo que…
Solo tengo que aguantar un poco más.
Tengo que darle el control…
Tengo que permitir que ella decida su propia historia.

No hay nadie mejor que ella para salvar a la humanidad.
No hay nadie mejor que ella para guiar a los humanos.
Ese sitio es su segundo hogar.
Es su segunda tierra…

Lo siento tanto por darte una vida tan triste Hoshiko…
Lo siento tanto por lo que le hice a tus padres…
Lo siento tanto por obligarte a vivir en un orfanato…
Lo siento tanto por que tus amigas te hayan….

No…
Lo siento tanto por haber hecho que lo hicieran…
No lo merecías…
Nunca mereciste una vida tan triste…

Eras una buena chica…
Eras una buena estudiante…
Eras una buena madre…
Eras una buena humana…

¿Cincuenta años…?
Debería ser más que tiempo suficiente…
Si, debería ser suficiente…
Tendrás ese tiempo para crear un lugar seguro para mis humanos…

Hoshiko…
Si puedes escucharme…
Cuando puedas leer esto…
Puede que…

No… Yo sé que estaré muerto…
Pero…
Por favor…
Salva a mis humanos…

Te lo suplico…

Hoshiko… Yo…
Lo siento…
Por no poderte ayudarte más…
Realmente los quiero…

A ti… A Aki…
Y a todos mis…
Perdón.
A todos tus humanos…

Siempre serán mis hijos…
Lo siento… Por haber sido un padre tan débil…
Entiendo si me odias…
Pero… Sálvalos… Por favor…