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[CONSECUENCIAS]
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"… Esto es mucho peor de lo que imaginé"
Marisa observó con tristeza como la aldea en la que vivía su familia rápidamente estaba siendo convertida en nada más que cenizas, ella no contaba con hechizos de agua o viento que pudieran tranquilizar el calor de aquellas llamas y lo único que podía hacer era observar impotente como es que cientos de horas de trabajo y esfuerzo eran destruidos en tan solo algunos minutos.
"Hey, Marisa ¿esas de ahí no son las muñecas de Alice? ¿Qué están haciendo dentro y alrededor de la villa?"
Reimu no pudo evitar notar como es que cientos de muñecas se encontraban haciendo guardia alrededor de la villa y otro par de decenas se encontraban volando sobre ella, en busca de algo, o alguien.
"No lo sé, pero wow, no pensé que pudiera utilizar tantas. La cantidad de poder mágico que Alice está consumiendo seguro es ridícula. Será mejor que nos apresuremos y encontramos al culpable mientras pueda mantenerlas activas"
Como bruja, Marisa sabía que cada una de las muñecas de Alice requería un mínimo de poder mágico para funcionar. Controlar una decena de esas muñecas ya era agotador… Cientos de ellas era algo inaudito, si esto duraba demasiado Alice iba a poner en riesgo su propia vida.
"Tienes toda la razón… Rápido, será mejor que nos apresú–"
**BOOOM**
Un pequeño equipo de muñecas salió volando por los aires debido a la fuerza de una gran explosión dentro la villa. Cientos de pequeños trozos de madera se encontraban flotando en mitad del aire luego de que uno de esos cientos de hogares hubiera sido forzado a explotar. Sea lo que sea que estuviera pasando dentro de aquella villa, solo podía significar una sola cosa.
"¡Es ella!"
Marisa se apresuró a toda velocidad directamente al origen de aquella súbita llamarada que ocasionó el destrozo de un hogar más. Reimu la seguía muy de cerca, guardando silencio y buscando alguna señal de movimiento que pudiera darle pistas de a qué se estaban enfrentando.
"Haa… Haa…"
Aquel pequeño ejército liderado por Hourai entró nuevamente en formación, al parecer las llamas y el impacto de aquella explosión únicamente las habían aturdido durante algunos segundos. No habían sufrido el daño suficiente como para haber sido forzadas a desaparecer.
"… Maldita sea…"
En medio del humo y las llamas de aquel hogar destruido por accidente, Aki se encontraba de pie, mirando a aquellas pequeñas mientras sentía como cada vez le costaba más y más poder respirar, el cansancio tras haber tenido que huir todo este tiempo de Keine como de aquellas pequeñas estaba comenzando a acabar con las reservas de aguante que aun le quedaban.
"… Es por esto que odio a esa titiritera… ¡Cof, cof! Rápido… Tengo que–"
Sin perder un solo segundo, Marisa aterrizó hábilmente frente a la inocente figura de una chica de preparatoria y apuntó su pequeño horno hexagonal llamado Hakkero hacia ella.
"[Love Sign: ¡Master Spark!]"
"¡¿Marisa?!"
Aterrorizada, Aki observó a Marisa y su Mini-Hakkero, sabiendo perfectamente lo que eso significaba y lo peligroso que era para alguien como ella… Pero no tuvo el tiempo suficiente para reaccionar antes de recibir el impacto de un rayo multicolor de alrededor de cuatro metros de diámetro en todo su cuerpo.
"¡NGH…!"
Debido a la fuerza de su ataque, el cuerpo de Aki fue levantado en el aire y propulsado durante decenas de metros a través de una infinidad de llamas y hogares de madera sin ninguna preparación.
**THUD**
Hasta finalmente aterrizar sobre su espalda a las afueras de la villa humana, en dónde decenas de muñecas comenzaron a rodearla y apuntarle con sus letales lanzas, picas, espadas, y escudos, listas para atacar.
"Rrrrgh… Agggh… Aaaaaagh"
Apretando sus dientes con fuerza, Aki comenzó a inhalar una y otra vez en busca de aire, tratando de recuperar el aliento luego de que aquel ataque hubiera roto varios huesos alrededor de todo su cuerpo. Sus piernas, brazos, parte de su cuello y de su rostro habían sido rodeados de quemaduras de tercer grado similares a las que su hermana había sufrido antes de morir, en ese estado la muerte se encontraba frente a ella una vez más y era solo una cuestión de tiempo hasta que sufriera el mismo destino que la pequeña chica que había sido asesinada por Yukari.
'Soy una idiota… No pensé que ella… NGGGGGGGH… Maldita sea… Maldita sea… Maldita sea… Rápido, piensa en una manera de huir, piensa, piensa, ¡piensa, piensa, piensa!'
**POM, POM, POM**
El sonido de pesados y fuertes pasos resonaron junto a ella… Aquella mujer de cabello verde y cuernos en su cabeza finalmente había logrado encontrarla una vez más luego de todo este tiempo…
"Tú… ¡Tú!"
"¡NGGGH!"
Keine levantó a Aki de sus hombros. Estaba extremadamente enojada luego de todo lo que había hecho esa chica, no solo se había atrevido a poner sus manos encima de algunos de los humanos que ella había estado protegiendo todo este tiempo… Ella la había forzado a destruir accidentalmente la aldea evadiendo cada uno de sus ataques y alimentando las llamas que había iniciado.
**CRACK**
"¡AAAAAAAAAAAAAAAAAH!"
No… No solo había tocado a sus humanos, los había asesinado brutalmente sin aviso ni explicación… Y lo que era peor… Había acabado con la preconcepción de paz y seguridad que existía dentro de la villa humana, incluso a pesar de que ella decidió salir durante algunas horas en un intento de no lastimar a nadie durante la luna llena y conseguir algunos regalos del bosque para sus alumnos… Todo había sido en vano.
**CRACK**
"¡RRRRRRRRRGHHH!"
Una y otra vez, los huesos de Aki estaban siendo fracturados ante la fuerza de Keine, su poder no era suficiente para oponerse a aquella gran mujer, e incluso la más ligera de sus sacudidas y apretones era como si un terremoto ocurriese en el interior de su cuerpo.
"MMFF… MFF… MFF…"
Respirando con gran dificultad, Aki observó a Keine directo a los ojos… Su rostro no mostraba ninguna señal de culpa o arrepentimiento… Solamente una gran ira que indicaba que se aseguraría de hacerla pagar por todo esto. Esa joven estudiante realmente no estaba dispuesta a bajar la cabeza sin importar lo que pasara, pero su cabezonería tenía un límite, y éste era ese límite.
'Y un demonio es mi límite… Solo observen… Me aseguraré… de que–'
**CRACK**
"¡NGGGGGGGGGGGGGGH!"
Keine la había dejado caer sin aviso, y el débil impacto de su pierna contra el firme suelo de tierra había sido más que suficiente para romperla, lamentablemente Aki ya no era rival para nadie en ese estado. Todo su poder espiritual había sido utilizado sin reservaciones y ahora podía sentir el peso de sus actos.
"Voy a… A todos… Los… Mataré… A todos…"
Con un pequeño hilo de sangre cayendo de sus labios, Aki observó a la luna inquisitivamente… Tenía un as bajo la manga… Pero no estaba segura de sí funcionaría en ese momento, no… Estaba segura de que no funcionaría. Era imposible que funcione una vez más. En especial sin el poder espiritual necesario para utilizarlo.
"… Eres patética"
Keine se limitó a decir algunas palabras antes de retroceder algunos pasos… Luego de ver lo débil que era aquella chica, su amor por los humanos la hizo decidir que no tenía por qué mancharse las manos… Para ella, Aki tal vez era una persona terrible y sin perdón, pero no estaba en la posición de decidir qué pasaría con su vida luego de lo que había hecho.
"Muñecas, informen a su ama que atrapamos al culpable de este ataque. Díganle que la tengo, pero que debe de proseguir con la evacuación de los aldeanos, tomará algo de tiempo restaurar el hogar de todos los adultos de esta villa… Necesitaré todo el apoyo y tiempo posible"
Una pequeña muñeca viviente voló con suma agilidad en dirección al hilo atado a su grandiosa ama, lista para entregar el mensaje que le había sido encomendado. Keine le había dado instrucciones a su nueva compañera de seguir adelante con sus planes, por lo que ahora Alice podía relajarse un poco respecto a los peligros dentro de la villa.
"Lo siento"
Keine observó con remordimiento como las llamas lo consumían todo, se sentía culpable de no haber estado ahí cuando más la necesitaban, pero sentía incluso aún más culpa de haber sido engañada tan fácilmente y de una manera tan estúpida por una pequeña chica.
"¡Oi, Keine!"
En medio de sus lamentos Keine observó a una de cabello rubio acercándose hacia su posición, Marisa había estado siguiendo el rastro de destrucción ocasionado por el cuerpo de aquella chica hasta finalmente lograr encontrarlos a todos.
"¡¿Qué fue lo que pasó?! ¡¿Por qué la aldea está en llamas?! No, espera… ¡Estoy segura de haberle dado! ¡¿Dónde está?! ¡Tengo muchas preguntas que hacerle!"
Keine respondió los gritos de Marisa con un ligero gesto de su mano.
"Deja de gritar, no estoy sorda… Se encuentra justo ahí, dudo que pueda hacer algo más para resistirse así que hagan lo que quieran con ella… Por cierto, ¿por qué estás sola? ¿no se supone que habías ido a buscar a la sacerdotisa? ¿En dónde está esa traidora?"
"¿Reimu? Está justo detrás de… ¿Uh? ¿Reimu? ¡Oi, Reimu! ¡¿Dónde estás?!"
En algún momento, la pequeña sacerdotisa se había separado de ella para hacer algo, aunque era difícil de entender qué podría ser más importante que atrapar al culpable de toda esta destrucción.
"Tcht… No importa, seguro se distrajo ayudando a otro de sus amigos Youkais… Como sea, esa otra bruja debe de encontrarse de camino hacia el Templo Hakurei junto a todos los humanos de la aldea, al parecer la evacuación de todos fue mucho más rápida de lo esperado… Me alegra que la habilidad de esa chica para liderar a las personas sea tan destacable… No quiero pensar en la cantidad de personas que hubieran muerto en mi villa sin su ayuda"
Keine estaba muy agradecida con la bruja Margatroid, no solo había dado todo de sí por salvar las vidas de sus queridos humanos, al ser cuestionada por Keine durante su primer encuentro ella mostró una gran disposición a hacerse personalmente responsable por la muerte de cada uno de ellos si las cosas no salían bien durante sus planes.
"¿Esa bruja? Oh… Debes de estar hablando de Alice… Lo sé. Alice es increíble, siempre está dispuesta a ayudar a los demás y es una muy buena chica"
Marisa no tenía mucho que decir al respecto, esas palabras resumían perfectamente su forma de pensar y lo que sentía acerca de una de sus mejores rivales. Para aquella bruja blanco y negro, en la búsqueda del poder mágico, había pocas personas más confiables que Alice Margatroid.
"¿Y bien? ¿qué haces ahí parada?… ¿No tienes algo más que hacer? Apresúrate, yo te esperaré aquí. También tengo muchas cosas de las que quiero hablar con esa asesina"
**Thud, thud, thud**
Los pequeños y ligeros pasos de Marisa Kirisame resonaron claramente en mitad de la noche junto al sonido de las brasas, tenía muchas preguntas… Demasiadas. Y tenía la pequeña esperanza de conseguir algunas respuestas justo ahí y ahora.
"Yo"
Marisa se interpuso entre la belleza de la luna y los ojos cafés de aquella chica de apariencia lamentable tras haber sido derrotada por un pequeño rayo de su Mini-Hakkero, la imagen de aquella semihumana era patética cuando considerabas que Marisa ni siquiera había ido con todo y aun así pudo acabar con ella con extrema facilidad.
"…"
Pero la chica solo desvío su mirada a otra parte, no tenía intención alguna de devolverle el saludo… Su misión era llevar a Reimu a la entrada del inframundo junto a su madre, nada más… Nada menos. No tenía por qué hablar con nadie más que no fuera ella.
"¿No piensas hablar, huh? No importa, no hace falta"
Limpiando el suelo al lado del cuerpo de aquella chica, Marisa tomó asiento encima de un gran trozo de césped, poniéndose cómoda después de una larga, cansina, y estresante noche de eventos que jamás había esperado ver durante el transcurso de su vida. La cantidad de emociones que había sentido aquella noche superaba con creces cualquier cosa que hubiera vivido antes.
"¿Sabes? Esa de ahí era la casa de mis padres"
Marisa apuntó a un hogar destrozado, hecho pedazos por las flamas nacidas del combate entre un simple humano y uno de los más poderosos Youkai.
"..."
Aki guardó silencio, notando como es que ella ni siquiera volteaba a mirarle a los ojos mientras hablaba, sea lo que sea que Marisa estuviera planeando era algo fuera de su comprensión y entendimiento.
"Han sido más de diez años desde la última vez que dormí en este lugar… Cuando era niña, mamá y papá siempre se oponían a permitir que una cría como yo jugara por si sola con magia… «¡Marisa! ¡No vuelvas a hacer algo como eso, vas a lastimarte!» mi mamá siempre gritaba esas palabras cuando estaba asustada de las cosas que rompía por accidente con mis hechizos… «No desobedezcas, papá sabe que es lo mejor para ti» … Papá siempre me decía lo mismo mientras arrebata de mis pequeñas manos los libros de magia que había logrado conseguir en secreto… Papá realmente odia la magia, me lo hizo saber una y otra vez durante mi juventud… Aún recuerdo todas y cada una de nuestras peleas, al parecer él jamás iba a poder aceptar que su pequeña hija estudiase algo que, según él «Podía exterminar a todos los miembros de nuestra familia» … Hahahaha, ¿no te parece algo ridículo?"
Marisa observó a Hoshiko tras haber hecho su pregunta, la mirada en los ojos de la mujer que yacía en el suelo parecía más confundida y extrañada que cualquier otra cosa… No podía entender del todo porque esa bruja blanco y negro de repente había decidido contarle su vida.
"¿Por qué me miras así? Ah, entiendo. Seguro piensas que soy una persona horrible por haber ignorado sus palabras, bueno, no te culpo, es cierto que la magia es algo peligrosa si no tienes cuidado, pero… ¿Qué puedo decir? Siempre he sido una mujer algo curiosa… Además… A diferencia de papá, yo no le tengo miedo a lo desconocido"
Marisa observó a la luna una vez más, algo dentro de ella definitivamente había estado mal durante el transcurso de la noche, no solamente no podía parar de pensar en cosas negativas o de sentir como sus emociones se salían de control cada tanto… También tenía un sentimiento de desesperación que la abrumaba por completo, una sensación asquerosa a la que ella no estaba acostumbrada a enfrentarse.
"Si… No tengo miedo a lo desconocido… Es por eso que todo este tiempo pensé que no podría importarme menos mi familia… Siempre que pudiera encontrar algo nuevo cada día entonces estaría bien… Las aventuras deberían de haber sido suficiente… Todos estos años me dije a mi misma que sin importar lo que pase jamás regresaría a la vieja y aburrida vida dentro de la villa… Pero…"
Un par de lágrimas comenzaban a caer de los preciosos ojos de aquella bruja, la ansiedad, el miedo y la desesperación que había sentido esa noche al escuchar que la villa humana estaba en peligro no solo había despertado una emoción que ella ni siquiera recordaba tener, también le había recordado lo mucho que amaba a su familia y cuánto anhelaba jamás tener que perderla.
"… Maldición, ¿por qué estoy llorando? ¿qué me está sucediendo? … Es cierto que perder esta casa es lamentable, pero aún tenemos la tienda de Rinnosuke, no importa lo que pase, ese tonto y papá de seguro encontrarán algún trato beneficioso para ambos. Es muy probable que la tienda de papá se encuentre en pedazos, pero no tengo nada de lo que preocuparme… no es nada que me incumba… ¿cierto?"
Aki trató de inhalar profundamente, recolectando sus pensamientos y analizando sus opciones.
Tal vez tuviera una oportunidad de huir después de todo, si lograba engañar a Marisa, la humana más veloz de todas, entonces todo podría salir bien… Aquella decisión que había tomado a espaldas de su madre durante esa tarde, utilizar sus habilidades y manipular la oscuridad dentro del corazón dentro de algunas personas, entre ellas Marisa, finalmente estaba dando resultados.
"¡COF, COF, COF!"
Pero cuando sus pulmones finalmente se habían llenado con el dulce aroma del humo de los alrededores y Aki se dispuso a hablar, un dolor agudo y punzante en sus costillas la obligó a perder el hilo de sus pensamientos mientras comenzaba a toser una y otra, y otra vez, sin control.
"Rrrrghh…"
Marisa observó algo preocupada a aquella chica que se retorcía a su lado, tosiendo sin detenerse a respirar, se sentía ligeramente culpable de lo que había hecho, pues hasta donde ella sabía su estado, esas quemaduras y heridas eran culpa de su Master Spark.
"Hey, ¿estás bien? ¡¿qué sucede?!… Hey, heeey, ¡responde!"
"NGGGGH… Cierra la… Cof Boca… Demonios… Eres… Cof… Mmmfff… Solo es un poco de dolor… Solo… Rrrrrrrgh… Coff… Cofff… ¡Solo dile a esas COF muñecas que me! CORFRRGGG curen COF COF ¡MALCOFDICIÓN!"
Las adoloridas quejas de Aki alcanzaron los oídos de Keine, quien no tardó en acortar distancias una vez más con ambas de aquellas señoritas, ella sabía que, sin importar qué, una solicitud como esa era inadmisible en estos momentos, al menos hasta que pudieran asegurarse de que no podría escapar.
"Mari–"
— ¡Lo sé…! Lo sé… No tienes por qué recordármelo… Sé que no puedo hacerlo… — dijo Marisa.
La oscuridad dentro del corazón de aquella bruja la había debilitado lo suficiente como para perder la razón, en un estado de debilidad como ese, la luz de la luna llena no tenía problemas para impulsarla a cometer algunas locuras menores.
— Pero… ¿Realmente no hay nada que podamos hacer? ¡Solo tenemos que curarla un poquito! ¡Es mi culpa que se encuentre en este estado! ¡Seguro que podemos–!
— No — Afirmó Keine, decidida a no permitir que el más pequeño de los errores terminase convirtiéndose en un desastre aun mayor para todos los habitantes de Gensokyo — Y no te atrevas a intentarlo.
Marisa parecía derrotada por como sus solicitudes de ayuda eran rechazadas sin miramientos o segundas oportunidades, Keine estaba extremadamente enojada luego de todo lo sucedido, y aunque sus preocupaciones no eran infundadas, realmente parecían ser un poco extremas en una situación como esta.
— Yo…
Marisa estuvo a punto de decir algo, sin embargo, fue interrumpida por la gran, oscura sombra de una sacerdotisa en pijamas que voló rápidamente hasta la cima de la aldea seguida de un pequeño ejército de hadas que encontró casualmente en los alrededores.
— ¡Hey, no te quedes ahí parada! ¡Cirno, esto es algo serio! — Gritó Reimu, regañando a un hada color azul y blanco con seis témpanos de hielo a su espalda, su cabello y ojos azul hielo helaban la noche cubierta en llamas.
— ¡Cirno lo sabe, es solo que este calor es…! Haaa… Haaa… — Respondió la chica llamada Cirno, asfixiándose ligeramente con el humo ocasionado por las llamas de la aldea.
La pequeña mujer de alas heladas flotó lentamente hasta alcanzar a Reimu, entonces jadeó agotada, sintiendo como el calor de la zona realmente estaba comenzando a derretirla. Se sentía como aquella tarde de verano en la que se había bronceado, pero sin la protección de una sombrilla o de sus sirvientes para ayudarla.
— … Oie, no te ves del todo bien… ¿Segura que puedes acabar con las llamas? Aun estás a tiempo para retirarte y demostrarle al mundo lo debilucha que eres. — Dijo Reimu, con una sonrisa burlona en su rostro tan grande como el ego de aquella pequeña hada.
— ¡¿A quién llamas debilucha?! ¡Cirno va a mostrarte lo que la asombrosa, fuerte, inteligentísima, maravillosa, increíble, sorprendente y admirable Cirno puede hacer! … Conunpocodeayudadeestaspequeñasde-AAAAWWW — Contestó Cirno, mordiéndose la lengua por accidente durante el último de sus murmurases trabalenguas.
Reimu llevó una mano a su boca, conteniendo su risa, burlándose de aquella gran comediante y de lo fácil que fue para ella lograr convencerla de ayudarlos con este suceso.
— Bueno, señorita soylamejordetodos, ¿qué está esperando para demostrarle al mundo su grandioso poder? ¿O acaso todos esos relatos que ha estado difundiendo últimamente eran mentira? — Insistió Reimu, provocando a Cirno para que dejase de perder el tiempo.
— ¡Nwo ewan mwentiwa! ¡Twe lo pwobawe! — Gritó Cirno, apretando su lengua con sus labios mientras intentaba calmar el dolor de su boca.
Levantando sus brazos, Cirno y el pequeño grupo de hadas a su disposición observaron la aldea.
— ¡Fwuewo cwome…! ¡Ehwem! ¡Fuego, cómete esto! [Signo de Congelamiento: ¡Congelamiento Perfecto!]
Todas las pequeñas a su espalda imitaron sus movimientos, y luego de algunos segundos un destello blanco enceguecedor inundó los cielos, junto a esa blancura las llamas dentro de aquella villa habían cesado. Dejando únicamente pequeñas muñecas, hogares y tierras congeladas. Cirno y sus sirvientes habían congelado por completo las llamas y restos de los hogares de la villa humana, e incluso habían congelado las muñecas que rodeaban la villa accidentalmente en el proceso.
— ¡Ahahahahaha~! ¡¿Lo ves, lo ves?! ¡Cirno es la me–!
— ¡Tú, tremenda idiota!
— ¿¡Ñyafu!?
— ¡¿Quién te dijo que congeles toda la villa?! ¡Solo tenías que apagar las llamas! ¡IDIOTA, IDIOTA, IDI-OOOO-TAAAAAA!
— Nnngh…
Los ojos de Cirno se llenaron de gotas de agua, pero entonces acercó rápidamente su rostro al de Reimu, inclinándose frente a ella amenazadoramente para responder a sus gritos, estaba extremadamente confundida y no podía entender porque Reimu le estaba gritando.
— ¡¿Cuál es tu problema?! ¡¿Por qué insultas a Cirno?! ¡Fuiste tú quien me dijo que fuera con todo! ¡Reimu debió de haber pensado un poco más antes de decirle a alguien con la fuerza de Cirno que debía de utilizar todo su poder! ¡Reimu es la culpable de todo! ¡Reimu fue una mala chica! ¡Si tan solo Reimu hubiera sido más específica nada de esto hubiera pasado! ¡No! ¡Es la culpa de Reimu por no haber cuidado de la villa humana que Cirno tuvo que intervenir! ¡Reimu debería de estar agradecida por–!
— Si, si, es mi culpa. Ya puedes irte, no tengo otro uso para ti — contestó Reimu. Interrumpiendo las palabras de Cirno y echándola con un gesto de su mano, solo escuchar los berrinches de aquella hada agotaban su paciencia y le hacían olvidar lo mucho que se había enojado con ella. Luego de tantos años de travesuras y enfrentamientos, Cirno se había convertido en el equivalente a una mosca para ella.
— ¡¿H-Huh?!
Reimu comenzó a ignorar a Cirno y se dispuso a buscar a Marisa entre los fragmentos de hielo que con suerte se derretirían antes del invierno, en su mente estaba esperando encontrarse con una enorme paleta de bruja, pero tuvo la suerte de encontrar a su amiga sana y salva en el borde de la villa, acompañada de Keine y una chica en el suelo que dada la situación claramente aparentaba ser la culpable de todo.
— ¡Hey, Marisa!
— ¡O-Oie, Cirno no ha acabado contigo!
Sin perder un segundo Reimu voló en dirección a aquella bruja de cabello rubio seguida por un hada furiosa batiendo sus alas desesperadamente, había pocas cosas que Cirno pudiera odiar más que ser ignorada.
Las hadas a la espalda de Cirno se miraron las unas a las otras, sus diminutos cuerpos no se movieron ni un centímetro mientras se preguntaban que hacer ahora que su ídolo las había dejado atrás sin ninguna orden. Aquel hada azul y blanco era una eminencia en el mundo de las hadas por haber derrotado a Marisa una única vez, y era debido a eso que habían decidido seguirla ahí a dónde vaya.
— ¡Re-i-muuuu! — Cirno se quejó nuevamente, pataleando enojada. Pero entonces cerró su boca al finalmente notar a la chica que yacía en el suelo malherida. Tal vez no era la chica más inteligente de Gensokyo, pero incluso ella podía darse cuenta de lo obvio. La villa humana había sido hecha pedazos, y ahí se encontraba una mujer extraña realmente malherida. Incluso contar hasta nueve era más difícil que darse cuenta de lo que estaba pasando.
— Marisa, ¿es ella?
Reimu aterrizo con cautela y se acercó a ambas de sus compañeras, a pesar de todo lo que esa mujer había hecho, tenía que darle la oportunidad de explicar su situación antes de tomar una decisión justa, después de todo, ella creía firmemente en que durante un juicio no importaba lo terrible que hubiera sido el crimen, el juez siempre debía de darle la oportunidad al acusado de poder defenderse… Además, tenía demasiadas preguntas acerca de qué es lo que había hecho aquella chica para obtener todo ese poder… Aunque en el fondo, Reimu sabía perfectamente que si no fuera por eso no hubiera habido necesidad de ningún juicio, el resultado de su sentencia era obvio de cualquier manera.
— Reimu… — Marisa se interrumpió a sí misma, observando a la adolorida chica que yacía en el suelo, notando como luego de finalmente haber logrado recuperarse ella observó a Reimu con rabia contenida dentro de sus ojos — Así es. Es ella. Pero aún no –
— Gracias, ahora por favor déjanos a solas, si tienes algo pendiente puedes hablar con ella más tarde — interrumpió Reimu. Empujando ligeramente a Marisa fuera de su camino y agachándose para hablar con aquella mujer.
Sorprendida, Marisa observó a Reimu durante algunos segundos, pero entonces asintió, retrocediendo algunos pasos y entonces caminando hacia Keine, algo molesta de no poder estar ahí para escuchar su conversación.
La consciencia de Aki estaba un poco borrosa y podía sentir como es que algunos de sus huesos ya no se encontraban en su sitio, para ella, el simple hecho de seguir respirando era un verdadero suplicio. Escapar ya no era una opción y solo podía rogar que su madre pudiera ayudarla cuando más lo necesitaba.
— Mucho gusto, mi nombre es Rei –
— Ya sé… Ya sé quién eres… Maldita… Hipócrita…
Su voz era realmente débil, sus cuerdas vocales no tenían la fuerza suficiente para poder mantener el tono de su voz, su respiración era irregular y eso la obligaba a hablar de manera entrecortada… Y aun con esas, Aki ni siquiera permitió que Reimu se presentase a sí misma antes de interrumpirla.
— … Vaya, veo que eres algo grosera… Bueno, si me conoces entonces solo hará las cosas más rápidas. — Reimu llevó ambos brazos a sus rodillas, relajando su postura — ¿Quién eres y porque destruiste la villa humana? — Entonces observó a Aki con desprecio, tratando de contener sus deseos de golpearla luego de haber sido insultada.
— … ¿Yo…? Yo soy… Tu peor… Pesadilla… Maldita… Perra… — contestó Aki, sonriendo de oreja a oreja mientras luchaba con el dolor dentro de su cuerpo.
— ¿Mi peor pesadilla, huh? — Reimu contestó su sonrisa con una de su propia auditoría— Bueno, señorita pesadilla, como usted de seguro ya sabe, yo soy la sacerdotisa a cargo del territorio humano, entre mis trabajos se encuentra la exterminación de Youkai desobedientes y la resolución de incidentes, tal vez le interesaría saber que a veces los niños humanos también llaman a estos eventos "pesadillas", un nombre bastante interesante ¿no es así Señorita Pesadilla?
— … ¡Humm!
Aki entendió de inmediato aquella rebuscada amenaza, la sacerdotisa frente a ella estaba advirtiéndole que si no obedecía y respondía todas sus preguntas no dudaría ni un instante en acabar por completo con ella.
'No está bromeando…' — pensó Aki, recordando con total claridad que Reimu era una de las personas más resolutas de todo Gensokyo.
— Haré las cosas más sencillas para ti, si decides ayudarme y respondes con sinceridad todas mis preguntas puede que te de una segunda oportunidad de servir a Gensokyo y de pagar por tus crímenes, ¿qué dices? — explicó Reimu. Sonriendo con sinceridad y extendiendo su mano en señal de paz.
Aki pensó durante algunos instantes sobre aquella proposición, parecía ser una oferta seria… Y desafortunadamente su cuerpo no se encontraba en las condiciones necesarias para llevar a cabo su plan de venganza con aquella sacerdotisa, así como su carta del triunfo no podría ser utilizada a menos de que lograra devorar a algún humano para recuperar sus energías.
— No… No tengo otra… Opción… ¿O sí? — Aki observó a Reimu con desdén, sabiendo perfectamente como es que ella sabía que la tenía acorralada.
— No, no la tienes… Y si lo piensas, ni siquiera tengo porque ofrecerte algo como esto, simplemente considéralo un pequeño regalo si nos ayudas a llegar al fondo de esto. No creo que alguien tan débil como tú haya atacado la villa humana por su propia –
— No… — Aki interrumpió a Reimu — La idea de… atacar la villa fue… fue solo mía… No… Te atrevas a culpar… a nadie más de ello… — Y entonces añadió aquellas palabras con un rostro adolorido, sabiendo que su madre jamás hubiera aprobado sus acciones.
Reimu guardó silencio durante algunos instantes, esa no era la respuesta que estaba esperando, y las cosas cambiaban en gran medida si algo así era cierto. No solo no podía perdonarla, era su deber acabar con ella luego de aquel interrogatorio.
— … ¿Por qué tomarías la culpa de–?
— ¡No…! — Gritó Aki, golpeando el suelo y sacudiendo su adolorido cuerpo más de lo que necesario y soportable — ¡Fui yo…! ¡Yo…! ¡Yo fui quién…!
— Basta, deja de intentar cubrir a tus superiores y admite que no fue tu idea, no pareces la clase de persona que desea morir. Has estado intentando mantenerte con vida durante todo este tiempo a pesar de lo fácil que hubiera sido acabar con todo en tan solo un segundo al clavar alguno de tus huesos en tu corazón, o incluso morderte la lengua y desangrarte hasta morir.
— Eso…
Aki no podía negar aquellas palabras, el suicidio jamás se encontró entre sus opciones, incluso cuando Yukari la torturó y la muerte hubiera sido una opción mucho más accesible y fácil de llevar a cabo… Ella luchó por seguir con vida y seguir adelante hasta el final.
— Haaa… Bueno, no podemos tomarnos toda la noche, si planeas tomar la culpa de todo entonces simplemente tengo que acabar contigo.
Reimu se puso de pie una vez más, y entonces hizo aparecer un largo bastón Gohei de debajo de las mangas de su lindo pijama.
— ¿Algo que quieras añadir?
Preguntando por sus últimas palabras, Reimu apuntó su fiel compañero al rostro de Aki.
Ambas serpentinas de papel llamadas shide que se encontraban atadas a la punta de esa inusual arma comenzaron a brillar con una tenue luz blanca. Estaban siendo imbuidas con fuerza espiritual.
— … No hablarás–
BbsSSSsZZzzz
Con el sonido de pequeñas chispas quemándose en el aire, la luz del largo Gohei comenzó a incrementar en fuerza y tamaño, el rostro de Reimu parecía completamente serio y no perdía la serenidad ni siquiera por un segundo.
— … No pienso –
SSSHHHZZ
— ¡AAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAH!
El agudo grito ensordecedor de una chica luchando contra el dolor interrumpió el gélido silencio de la villa, y atrajo la atención de Marisa, Cirno y Keine. Quienes observaron horrorizadas como el rostro de Reimu no cambió ni por un instante ante aquel charco de sangre que ahora se abría paso entre la tierra del lugar. Manchando de un fuerte color rojo carmesí el césped en el cual Marisa se había sentado antes, y cuyo origen era el ojo izquierdo de aquella chica.
— ¡Tú…! ¡NGGGGGGGGH…!
Aki tapó su ojo con un brazo, retorciéndose mientras sentía como su cuerpo reaccionaba ante las constantes y repentinas oleadas de dolor que ahora viajaban a través de su sistema nervioso.
— ¡NGHHHHHHHHH!
No sabía que era peor, el agudo dolor de haber perdido uno de sus ojos, o los huesos de su cuerpo que no paraban de gritar ante el maltrato que estaban recibiendo. Su consciencia anteriormente difusa definitivamente se encontraba despierta luego de esto, pero solo podía pensar en lo débil e impotente que se sentía.
— ¡Oi, Reimu! — Gritó Marisa, algo asustada ante aquella escena — ¡¿Qué crees que estás–?!
— Marisa. ¿No te parece extraño que siga con vida? — dijo Reimu. Interrumpiendo las palabras de Marisa, y retrocediendo ligeramente mientras apuntaba una vez más su Gohei en dirección hacia aquella chica — ¿Por qué sigue con vida? No… ¿Por qué algo como mi Gohei puede afectarla? ¿No se supone que es una humana? — Añadió Reimu, cargando su arma una vez más.
— MFFff…Mffff…
— ¿Qué se supone que eres? Desde que llegué no paro de sentir como tu olor cambia a cada instante, un segundo eres Humano, un segundo eres Youkai, un segundo eres Espíritu… No, espera… Puedo sentirlo… Hueles a… — Reimu agitó una y otra vez su gran Gohei luego de llegar a una explicación convincente, esta vez apuntando al corazón de aquella chica — ¿Quién eres? ¿De dónde vienes?
— Reimu, creo que ya es suficiente… Deberías de–
— ¡No te acerques! — Reimu observó a Marisa con severidad, aun no podía entender lo que estaba pasando, pero no podía permitir que otras personas se acercaran a aquella mujer.
— Maldita… Seas… Tú… Tú siempre… ¿Cuándo aprenderás a…? Nnngh… — Aki presionó la cuenca de su ojo izquierdo, tratando de contener la sangre que aun brotaba del enorme agujero que ahora formaba parte de su rostro. Su ojo había reventado ante la presión espiritual ejercida por Reimu en tan solo un instante, y debido al método que ella utilizó para acabar con él, ya no tenía manera de recuperarlo.
— ¿Yo siempre? ¿Qué quieres decir con siempre? Tcht… Me estoy cansando de todo esto — Reimu aumentó la carga espiritual en su Gohei, lista para acabar con ella — Ya no me importan tus motivos, desaparece en este–
Pero sus acciones fueron interrumpidas por el cuerpo de una bruja blanco y negro que la apartó con fuerza y se interpuso entre ella y aquella chica que gemía en el suelo mortificada.
— No, es suficiente. ¿Quieres matarla? Qué sea sobre mi cadáver, hoy ya ha habido suficiente muerte y destrucción por un día. Para empezar, ni siquiera he podido preguntarle nada y está bastante claro que en su estado no representa ninguna amenaza. ¿Qué tal si dejas de actuar como una adicta al trabajo y la dejas con vida durante el tiempo suficiente para que haga justo eso, heeeh? — dijo Marisa con un tono de voz extremadamente irritado. Cansada de ver todo aquel sufrimiento ante sus ojos.
— Ngh… ¿Quieren respuestas?… ¡Pues vayan… Vayan a la entrada al inframundo! — Gritó Aki a todo pulmón. Dejando escapar saladas lágrimas que no hacían más que escocer sus heridas.
— ¿La entrada al inframundo? — repitió Keine.
Con el cuerpo aun adolorido, Aki intentó levantarse, ponerse de pie… Dispuesta a correr directamente hasta ahí de ser necesario y dar fin a su promesa… Pero fue interrumpida por el brazo de una mujer de cabello rubio y sombrero negro.
— Quieta. No puedo hacer nada si Keine también decide cortar tu cabeza. — dijo Marisa. Advirtiendo a Aki de no realizar ningún movimiento innecesario e insinuando que la protegería si Reimu decidía volver a atacarla.
— … No te pedí tu ayuda… Bruja de pacotilla… — murmuró Aki.
Aki trató de deshacerse de la mano encima de su hombro, pero durante sus movimientos sus piernas ya fragmentadas perdieron las fuerzas, su cuerpo no tardó mucho en terminar recostado boca abajo en el suelo luego de que sus costillas y piernas se golpearan con fuerza en la tierra, fragmentando aún más sus huesos y dejándola esencialmente discapacitada.
— ¡NNNGGHHHH…!
Luego de sentir todo ese sufrimiento, el umbral de dolor de Aki se encontró en su punto más alto, tantas eran sus molestias que pensar se había vuelto una acción completamente imposible, incluso estaba comenzando a sentir como el mundo a su alrededor comenzaba a apagarse.
— Oi, ¿estás bien?
Marisa se arrodilló junto a ella, pero su mano fue rechazada una vez más por Aki… No importaba cuanta amabilidad decidiera mostrarle, no importaba lo mucho que ella necesitase ayuda… Ella no parecía estar dispuesta a confiar en nada ni nadie, para Aki todos eran sus enemigos, y la única razón por la que no estaban luchando hasta la muerte es porque no tenía las fuerzas para hacerlo.
— No… Te … Atre… vas… — murmuró Aki. Finalmente desmayándose luego de haber sido incapaz de soportar el dolor de su cuerpo durante un solo segundo más.
— Hey, ¿estás bien? ¡Heeeey!
Marisa observó preocupada el cuerpo de aquella chica, y entonces decidió darle la vuelta con sumo cuidado para verificar su pulso.
— Sigue viva… Pero a este paso es solo una cuestión de tiempo, las quemaduras en su cuerpo no se ven nada bien — dijo Keine. Pudiendo notar con facilidad como el pecho de aquella mujer bajaba y subía con lentitud, preguntándose a sí misma como es que un simple humano podía soportar todo ese dolor, todas esas heridas al mismo tiempo, y seguir con vida — Es bastante dura. Pero es solo un human–
— No es humana — negó Reimu. Completamente segura de que lo que estaba frente a ella no podía categorizarse como ello — Su olor no es el de un hu–
— Olor esto, olor aquello ¿a qué te refieres con olor? Yo no puedo sentir nada y estoy prácticamente junto a ella— Marisa interrumpió las palabras de Reimu con una pregunta de su propia auditoria — … ¿Acaso…? — Marisa enrojeció, observando a Reimu con ojos bien abiertos.
— ¡H-hey! ¡N-N-No pienses nada raro! — objetó Reimu. Avergonzada, cerrando y abriendo su boca una y otra vez — ¡T-T-Todos los seres de Gensokyo tienen algún aroma específico! ¡Humanos y Youkais huelen muy diferente por ejemplo!
— ¿Heeeeeeh? ¿Y cómo sabes eso? Me pregunto… — Marisa claramente parecía desconfiar de los fetiches de Reimu…
— ¡E-Es parte del entrenamiento Hakurei! ¡¿Vale?! ¡Todas las sacerdotisas pueden hacerlo!
— ¿Segura? Porque no recuerdo que Sanae–
— ¡He dicho sacerdotisas! ¡No vacas idiotas y entrometidas que hacen lo que sea por robar a tus devotos! — Reimu explotó en un ataque de pánico al escuchar como insinuaban que era una pervertida. — ¡Además, es imposible que sea una humana, su olor es inconfundible!
— ¿Uhhhm? Pareces bastante segura de esto… ¿Entonces a qué huele? — Preguntó Marisa, llena de curiosidad acerca de todo eso de los olores.
— Ella… Digamos que huele igual que un viejo conocido — Reimu bajó un poco la mirada
— . . . — Marisa guardó silencio durante algunos segundos, esperando que Reimu explicara un poco mejor la situación — ¿Hmmmm?… ¿Huele a un viejo conocido? ¿Y eso que significa? Reimu… ¿Si sabes que suenas como toda una pervertida, verdad? — Pero al ver que no continuaba con su explicación, decidió hacer una pequeña broma para animarla un poco.
Marisa dejó escapar una pequeña risa mientras observaba como Reimu recuperaba aquel bello color rojo tomate y batía sus brazos irritada.
— ¡Siempre lo mismo contigo! … ¡Como sea! No es humana… Siendo sincera ni siquiera sé si puedo explicar que es lo que es… Pero definitivamente no es un humano, creo que la explicación más cercana a su existencia sería algo así como un Shikigami — explicó Reimu.
— ¿Un Shikigami? ¿No se supone que un Shikigami es simplemente un Youkai que aceptó servir a alguien? ¿Cómo puede un humano convertir–?
— Te equivocas Keine, la existencia de esta chica no puede considerarse la de un humano. Simplemente no puedes considerarla humana, es un error hacerlo… Además, aunque dije que es como un Shikigami no es un Shikigami… Ugh. Es difícil de explicar… — Reimu llevó una mano a su cabeza, no encontraba las palabras correctas para todo esto — Uhm… Vale. Creo lo tengo, esta chica –
— Reimu tonta, tardas demasiado, Cirno podría explicarlo mejor si tuviera tu olfato de perro o supiera de que estás hablando — Cirno interrumpió a Reimu justo cuando estaba por continuar con su explicación
— ¡Ejem…! Como decía justo antes de que el viento me interrumpiera — Reimu fulminó a Cirno con la mirada — ¿Recuerdan a la vieja de la silla de ruedas? — Añadió groseramente.
— ¿La loca de …? Oh, ¿Te refieres a la mujer que quería darles unas vacaciones a esas dos chicas? ¿La obsesiva de las puertas? — Preguntó Marisa, interesada.
— ¿De qué están hablando? — Preguntó Keine, confundida.
— Cirno recuerda cómo–
— Larga historia Keine, básicamente ella–
— ¡Deja de ignorar a Cirno!
— El aire de por aquí no para de aullar, me pregunto si debería de debería de construir una barrera y encerrarlo todo — Reimu amenazó a Cirno — ¿Al aire le gustaría dormir en un cajón tan pequeño que respirar será difícil?
— Ngh… — Cirno llevó una mano a su boca y rápidamente hizo una señal que daba a entender que mantendría su boca cerrada
Luego de algunos segundos en los cuales Reimu se aseguró de que nadie más la interrumpiría, ella prosiguió a tratar de explicarle a todos los presentes lo poco que sabía.
— Bien… Veamos, luego de todo lo que pasó tuve que verificar su pasado con Yukari y resulta ser que su historia acerca de ser una de las sabias de Gensokyo era cierta.
— ¿Sabia? ¿Te refieres a esos tipos que mantienen el orden de Gensokyo? — Preguntó Keine, confirmando si la información con la que contaba era correcta.
— Bingo — respondió Reimu — Bueno, esa sabia también es una Diosa… Y las dos chicas que querían las vacaciones, bueno… Podría decirse que ella es lo mismo que esas dos.
— ¿Espera, me estás diciendo que ella es técnicamente una sabia? — Preguntó Marisa, algo confundida.
— No, para nada… ¿Cómo llegaste a esa conclusión? — Reimu observó a Marisa con un rostro de completa incredulidad… Pero Marisa únicamente encogió sus hombros — Me refiero a que es un recipiente para el poder de otra persona, si es un Dios o no, un Sabio o no, es algo que no puedo decir con total seguridad. Todo lo que sé es que, entre todos los olores de esta mujer, ese es el aroma más fuerte.
— Otra vez con lo de los olores… — Marisa murmuró algunas palabras y entonces llevó una mano detrás de su cabeza — ¿Entonces eso significa que lo que dijo es verdad? ¿Qué el culpable de todo esto se encuentra en la entrada al inframundo?
— Si es así, no creo que sea una buena idea simplemente escucharla. Puede que sea una trampa — explicó Keine. Racionalizando la situación.
— Puede que sea así, pero nadie hasta ahora ha podido vencernos aun luego de todo este tiempo, si vamos juntas seguramente podemos enfrentar lo que sea que nos esté amenazando — dijo Cirno. Finalmente abandonando su infantil manera de hablar.
— Oh, vaya… parece que el viento finalmente susurró algo inteligente por una vez — Contestó Reimu, burlándose un poco, pero dándole un extraño cumplido a la vez. — Aunque creo que esas palabras únicamente aplican a las protagonistas, no a débiles personajes secundarios como tú.
— ¡H-hey! ¡Cirno también es fuerte! ¡A-Además, Cirno también quiere ir! ¡Cirno sabe que Reimu necesita su ayuda!
— Y el viento volvió a ser completamente inútil… ¡Haaaaaaaa…! Cirno, lo siento. Pero aún si vamos no podemos permitir que vayas con nosotras, es demasiado peligroso… Además, ¿quién cuidará de las demás hadas si no estás tú ahí para salvarlas? — dijo Reimu, forzando un poco su amabilidad.
— Reimu tiene razón Cirno, estoy segura de que las hadas necesitarán todo el apoyo posible si algo se sale de control, ¿y quién mejor que tú para ayudarlas? — añadió Marisa, forzando una sonrisa mientras se tragaba su propio orgullo. Incluso ella sabía que si Cirno decidía acompañarlas las cosas solo terminarían en desastre.
— Concuerdo, las hadas te necesitan — Añadió Keine, puntual.
Cirno permaneció en silencio durante algunos segundos, observando los rostros de las chicas frente a ella… Entonces sonrió de oreja a oreja, satisfecha consigo misma ante sus cumplidos.
— ¡T-Tienen razón! ¡Cirno tiene que estar ahí para salvarlas! ¡Rojo blanca y blanca negra son inteligentes después de todo! ¡Haaaaaaahahahahahaha~! — Rio Cirno a todo pulmón, provocando a las dos chicas frente a ella.
— Aunque ahora mismo de rojo y blanca no tiene nada — Keine no pudo evitar sonreír un poco al darse cuenta de lo que Reimu llevaba puesto, ciertamente no era el atuendo adecuado para un combate o para una sacerdotisa.
— ¡N-No pude evitarlo! ¡Salimos del templo lo más rápido que pudimos! — Reimu parecía avergonzada, pero no arrepentida — Además, ¿qué importa la ropa? Tengo a mi Gohei conmigo, y los orbes Ying-Yang aparecen solo con llamarlos, no necesito nada más.
— Mmm… Tienes razón. Bueno, entonces ¿iremos? Parece que ambas ya han tomado su decisión — Preguntó Keine, notando como es que Reimu y Marisa parecían más animadas que de costumbre.
— ¡Por supuesto que iremos! — El rostro de Marisa se iluminó al pensar que se adentrarían juntas a una nueva aventura — Pero antes… Será mejor que hagamos algo con ella.
Junto a ellas aun yacía el frío cuerpo de una chica de preparatoria que no había parado de sangrar durante los últimos cinco minutos de su discusión. Por fortuna la sangre parecía haber disminuido en volumen luego del accidente inicial, y haberla dejado boca arriba había ayudado en gran medida a evitar que su cuerpo expulsara aun más de ella.
— Sin embargo… Es difícil de creer que no es humana… Su sangre… Es roja como la de un humano, no puedo creer que una chica como ella sea un simple recipiente — Marisa se agachó para sostener a aquella chica entre sus brazos, planeaba ayudarla tan pronto como tuviera la oportunidad, sin embargo, por el momento únicamente podía limitarse a hacer de su viaje lo más placentero posible.
— . . . — Reimu guardó silencio ante aquel comentario, pensando en lo mucho que algo como eso la confundía. Ella sabía que un recipiente normal no debería de poder sangrar así, y que en caso de heridas de gravedad incluso debería de poder curarse a sí mismo en tan solo minutos debido a la alta cantidad de energía espiritual de la que estaba compuesto su cuerpo — …Tal vez no ha visto a su ama en mucho tiempo, también es posible que haya agotado todas sus fuerzas.
— Durante nuestro combate utilizó una y otra vez una enorme nube de humo negro para poder escapar… Y si no me equivoco, cada vez que la utilizaba sus movimientos eran más torpes y lentos — explicó Keine — Recuerdo que la utilizó al menos ocho veces. Si no fuera por las muñecas de esa mujer jamás hubiera podido volver a encontrarla.
— Seguro que Alice se alegrará de escuchar eso — Marisa sonrió ligeramente — Hablando de ellas… Ya no las veo por aquí, Alice debe de haberlas hecho desaparecer durante nuestra conversación — Marisa observó a Reimu a los ojos mientras sostenía el malogrado cuerpo de Aki entre sus pequeños brazos — Es más pesada de lo que creí, no creo poder cargarla todo el camino. ¿Reimu, podrías?
— . . . — Reimu titubeó durante algunos segundos ante la mirada suplicante de Marisa — Haaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa… — Entonces tras un largo suspiro, levantó su Gohei — Lo único que puedo hacer es encerrarla en una barrera, no pienso curarla hasta saber qué es lo que está pasando. Ahí dentro debería de estar a salvo y puedo hacerle entrar en un estado de suspensión temporal para que no despierte ni siquiera en mitad de una pelea.
Marisa asintió ante las palabras de Reimu, y entonces estiró ambos de sus brazos, pidiendo con su mirada que por favor cuidara bien de aquella chica.
Aun dubitativa, Reimu dibujó un cuadrado en el aire con su Gohei, y tras un pequeño destello de luz, un cubo transparente apareció alrededor del cuerpo de aquella chica, haciéndola flotar mientras yacía inconsciente.
— Listo, aquí dentro estará bien. Ni siquiera alguien como Yukari puede romperla… Sin embargo, si pasa demasiado tiempo sin que le inyecte energía espiritual entonces la barrera será disuelta, pero algo como esto tomaría al menos veinticuatro horas. Eso es tiempo suficiente para que Yukari pueda encontrar su posición — Reimu les explicó a sus compañeras las condiciones de aquella habilidad, quería asegurarse de que todos pudieran entender la situación correctamente y que no hubiera malentendidos — ¿Alguna pregunta?
— Ninguna — Contestó Marisa, satisfecha con la solución a la cual Reimu había accedido.
Keine se limitó a asentir mientras cruzaba sus brazos, entonces observó a Cirno.
— No es normal que te mantengas callada durante tanto tiempo ¿estás bien hada de hielo?
— ¿Mmm? Cirno se encuentra bien, solamente no sabe que decir… Además, Reimu y Marisa parecían ocupadas, Cirno es muy inteligente, educada y sabe perfectamente cuando guardar silencio.
— Gracias por no habernos interrumpido otra vez… Pero en serio creo que ya deberías de irte, Cirno. Tus fans deben de estar algo preocupadas de que aún no hayas vuelto — Reimu observó a Cirno a los ojos, mostrándole una mirada tranquila y llena de compasión — Vamos, ya es bastante tarde… En primer lugar, ni siquiera deberías de haber estado aquí fuera durante la noche, me parece increíble que hayas decidido tomar un paseo cerca de la villa humana justo el día en el que todo esto sucede.
— ¿Mmm? A decir verdad… Cirno no puede recordar porque estaba aquí fuera junto a todas sus amigas… Pero Cirno se alegra de haber sido de ayuda. Tal vez Cirno debería de dar paseos nocturnos más a menudo.
— ¿No puedes recordarlo? Niña, no te ofendas… ¿Pero no piensas que tu memoria es un poco mala incluso para ser un hada? Tal vez deberíamos de incrementar el número de lecciones de mañana
— Keine cuestionó un poco la salud mental de aquella hada que también era parte de su escuela, una de sus peores alumnos.
— ¿P-profesora, está llamándome idiota? — Cirno observó a Keine con total seriedad — ¡R-Realmente estoy esforzándome!
— Vale, está bien, tranquila, deja de mirarme con esos ojos de cachorro — Keine suspiró y entonces acaricio el frío cabello azul de Cirno — Te creo… Ahora lárgate ¿quieres?, las clases de mañana serán en el Santuario Hakurei, y si no te presentas a tiempo triplicaré el número de tus lecciones — Keine observó a Cirno con severidad, esa era una amenaza muy seria.
Reimu y Marisa observaban a aquella pareja de alumno y profesora con una pequeña sonrisa en sus rostros, luego de los eventos de aquella noche, estos pocos minutos de paz y tranquilidad en los que podían reír y relajarse se sentían extremadamente bien.
— Será mejor apresurarnos. Tenemos que encontrar a la persona a cargo de esta chica y asegurarnos de que pague por todo lo que ha hecho esta noche. No podemos permitir que alguien como ella camine libre por Gensokyo, no puedo perdonar a alguien que deja sin hogar a cientos… Probablemente miles de niños y adultos — dijo Keine. Lamentando sus acciones y apartando su mano de la cabeza de Cirno para entonces comenzar a flotar ligeramente en el aire, lista para salir de ahí en cuanto antes.
— Estoy de acuerdo, nuestra casa se encuentra entre los edificios destrozados por las llamas de esta noche, no tengo idea de cuánto dinero perdió papá, pero estoy segura de que los ingresos de la tienda se encontraban ahí dentro… — dijo Marisa. Lamentándose desde el fondo de su corazón lo triste que era la situación en la que ahora se encontraba su padre.
Tomando su escoba, Marisa se elevó en el aire una vez más, acercándose a Keine y esperando a que Reimu decidiera levantarse de la tierra y emprender el vuelo.
— Lamento mucho lo que pasó hoy, chicas. Pueden hacer uso del templo de nuestra familia si lo necesitan, pero no creo que tengamos el espacio o la comida suficiente para todos. El día de mañana necesitaré que me ayuden a encontrar una solución temporal a todo esto
Marisa y Keine se miraron la una a la otra, y entonces asintieron sin dudar.
— Reimu, no sé qué tan estúpida crees que soy, pero no esperaba que tuvieras comida para toda la aldea, nuestros campos aun funcionan y las cosechas todavía no –
— ¿Podemos hablar de esto más tarde? — Marisa interrumpió las palabras de Keine — Lo siento, pero quiero acabar con esto, mañana será un nuevo día y obviamente voy a ayudarles lo mejor que pueda, pero tenemos asuntos pendientes en este momento.
Keine cerró sus ojos y asintió con tranquilidad, podía entender las preocupaciones de Marisa.
— Me parece justo, no perdamos más tiempo. Cirno, por favor cuida bien de tu territorio — Reimu se elevó en el aire, adelantándose ligeramente y tomando su papel como la líder del grupo — Iré adelante. Alcáncenme en cuanto –
Marisa voló rápidamente sobre su escoba, despeinando a Reimu con una de sus manos.
— ¡Alcáncenme en cuanto puedan!
— ¡Ma-Marisa! ¡Arrgh!
Reimu y Aki volaron rápidamente detrás de Marisa
— ¡Marisa esto no es un juego!
—¡Hahahahaha~!
Keine observó como Reimu y Marisa comenzaron a adelantarse, y tras llevarse una mano a la frente, ella negó con su cabeza, suspirando agotada.
— ¿Las vidas de mis aldeanos se encuentran en las manos de estas chicas…? Estoy segura que los Dioses de Gensokyo deben de estar realmente felices con una comedia como esta… Como sea… Cirno, recuerda hacer tu tarea, nos vemos mañana.
Keine levantó su mano desganada, despidiéndose de su alumna, volando a toda velocidad detrás de sus compañeras, perdiéndose en la oscuridad de la noche junto a las siluetas de las otras dos chicas que se acercaban a la luna.
Solo falta uno... Uno... Ya casi...
No podía esperar más a subir este~
Considérenlo una disculpa por el formato del capítulo anterior (recién acabo de darme cuenta que varios guiones largos no aparecían en el texto. Gracias FanFiction)
Pregunta del día:
Aki estaba dispuesto a todo para llevar a cabo su venganza personal...
Tú... ¿Estarías dispuesto a todo por llevar a cabo tu propia venganza?
