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Historias de Gensokyo – Viajero Fantástico;
Sujeto: Emilia Collingwood;
Arco 1 – Secuelas;
Capítulo 3: Encuentro
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Gensokyo;
Mundo Inferior;
Día 1, Mes Deutzia / 01 de abril / Año Nuevo
Prack… Prack… Prack…
Los pasos de una joven chica resonaron en el medio de la nada, su bello y colorido cabello pelirrojo resaltaba con total claridad entre la oscura tierra muerta que la rodeaba ahí a donde fuese, su pequeño, suave, esbelto pero sólido cuerpo temblaba ligeramente ante la emoción, el miedo y el frío que no paraba de filtrarse hasta lo más profundo de sus huesos.
— Haa… Brrr… Qué frío está esto… Se siente como aquella vez que dormí dentro del congelador…
Antes de haberlo notado, la joven Emilia había caminado más de cien metros en los cuales había estado inspeccionando sus alrededores, observando en busca de un lugar de interés, o algún recurso que pudiera serle de utilidad durante sus días en aquella torre.
'… Me estoy alejando demasiado… Será mejor que vuelva a la torre'
Dando media vuelta, la joven chica logró dar un par de ingenuos pasos, pero entonces se detuvo en su lugar completamente anonada.
— ¿Eh?
Y observó estupefacta como la torre que había estado utilizando como su hogar durante todo este tiempo ya no se encontraba a su espalda.
— ¿Cómo es qué–?
Prack Prack Prack
Sin poder tener un solo segundo de tranquilidad, una serie de refinados, y sin embargo ruidosos pasos se escucharon justo detrás de su espalda.
Silencio
Con ambos de sus brazos y piernas temblando ligeramente, Emilia cerró sus ojos y sostuvo su pecho, tranquilizando a su corazón, intentando mantener la calma lo mejor que podía.
'Tú puedes… Tú puedes Emilia… Hazlo… ¡Tienes que hacerlo!'
Y entonces se dio la vuelta, dirigiendo la fuerza de todo su cuerpo a sus parpados en un intento de abrir los ojos.
— ¿…?
Un intento exitoso.
— …
Pero sin sentido, al no haber encontrado nada allí.
'¿Qué…?
Emilia parpadeó un par de veces, extremadamente confundida.
— Ahahah…
Y entonces comenzó a reír en voz baja, actuando bajo aquel reflejo involuntario que siempre la obligaba a enfrentarse todos y cada uno de sus mayores temores.
— Jé… Parece que los nervios realmente me están jugando una muy mala pasada.
Prack Prack
Y, sin embargo, aun con todos y cada uno de los intentos que hacía por enfrentarse a lo desconocido, la joven pelirroja no dudó en comenzar a caminar con gran prisa tan pronto como reconoció aquella serie de sonidos familiares a su espalda.
'No mires atrás, no mires atrás, no mires atrás…'
Acercándose velozmente hacia una serie de enormes escalones de piedra tallada con farolas de hierro oscuro a sus costados, Emilia comenzó a reducir la velocidad, dudando desde lo más profundo de su ser si realmente debía de seguir adelante.
Tap Tap Tap
Pero los aterradores sonidos de pisadas acercándose más y más con cada segundo en el que dudaba, hicieron que Emilia comenzara a correr con todas sus fuerzas instintivamente.
'¡No mires atrás! ¡No mires atrás! ¡No mires…!'
¡PHEEEWWW!
— ¡Uwaaah!
Chocando con una pared invisible, el cuerpo de Emilia rebotó una única vez y aterrizó en el medio de un torbellino invisible que se hacía cada vez más y más pequeño.
— ¿Qué…? ¡No! ¡Debo de–!
¡SWOSH!
— ¡Auch!
Sin vacilación, el dedo de Emilia había sido cortado ligeramente por encima de la piel, dejando ver un larga pero no muy profunda herida que se esparcía hasta el centro de su mano.
— ¿Ngh…? ¡AH!
Con su mano aun ardiendo, la joven señorita pudo sentir como una serie de filosas corrientes de aire circulares comenzaban a hacer trizas la punta de su calzado, forzándola a retractar sus piernas inconscientemente, abrazándolas y manchando sus rodillas con la sangre que caía a través de la palma de su mano.
'… ¿Qué está pasando? ¿Qué hago?'
Aquella barrera invisible se convirtió en una corriente de aire color verde que no tardó en rodear el cuerpo de Emilia en una prisión mortal, dañando la tela de su ropa y creando innumerables cortes superficiales a través de cada centímetro expuesto de su piel.
'¡Aaaaaaaaaaaah!'
Emilia trató de cubrir su cabeza su cuello y rostro con ambos de sus brazos, encogiendo sus hombros y protegiendo su nuca con aquella bata de laboratorio que no paraba de luchar por salvar su propia vida, sin embargo, los cortes ocasionados por el aire hacían de ello una labor extremadamente difícil y dolorosa.
Clic
El sonido del acero oculto entre las sombras resonó con suma frialdad en el ojo de aquel huracán
'¿…?'
El viento cesó en tan solo un instante, dejando a una chica llena de cortes en el medio de la nada, preguntándose una vez más que es lo que estaba pasando mientras sus oídos eran incapaces de percibir algo más que un profundo, ensordecedor silbido.
— Haaaaah… Lo sabía… Hey, humana… ¿Cómo llegaste aquí abajo?
— ¿…?
Con graves problemas de audición, Emilia parpadeó confundida cuando pudo notar lo que parecía ser la firme y decidida voz de una mujer a su espalda.
— ¿Eh…?
— Tu familia debe de estar preocupada, será mejor que regreses con la alianza.
Acariciando una extraña masa blanca que medía lo mismo que su cuerpo, con una blusa blanca debajo de un uniforme color verde oscuro y una larga falda que cubría hasta sus rodillas, una mujer de cabello desordenado color plata observó a Emilia con interés y preocupación en partes iguales. Sus pies cubiertos con calcetines y un firme par de Merceditas color negro permanecían completamente inmóviles, su modesto pecho subía y bajaba con lentitud, marcado con un pañuelo blanco y negro atado a uno de los botones en el cuello de su ropa, sobre su cabello una hermosa tiara negra con un pañuelo negro y blanco ondeaban ligeramente con la dispersión del viento.
— ¿Me escuchaste, verdad?
— Ah…
Aun algo aturdida, Emilia quiso contestar, pero no pudo cerrar su boca luego de ver aquella enorme masa de plasma color blanco que acompañaba a la mujer, se sentía como si estuviera hipnotizada, completamente cautivada, atraída por la belleza de aquella forma de vida que jamás había visto antes.
— ¿Estás bien? ¿Puedes hablar?
— ¿Qué…? Eh… Es solo…
Arrodillándose frente a Emilia, la mujer hizo aparecer una pequeña serie de vendajes de entre sus ropas
— No te muevas
Y comenzó a atender la gran herida que se esparcía a través de su mano con extremo cuidado y delicadeza.
'… ¿Quién es?'
Recuperándose lentamente, Emilia observó con curiosidad a la persona que se encontraba de rodillas frente a ella.
Wooosh
Y entonces dirigió su mirada hacia aquel ente extraño que no paraba de flotar alrededor del lugar, actuando como el guardaespaldas de su enfermera.
— ¿Qué…?
— ¿Mmm?
— Disculpa… ¿Qué es eso de ahí?
Luego de atraer la atención del rostro de su cuidadora, Emilia apuntó a la masa blanca flotante con curiosidad, la forma, el color, el material del que estaba hecho, su comportamiento, todo lo que aquel ser representaba le parecía algo extremadamente interesante, e incluso lindo a su manera.
— ¿Huh? ¿De qué hablas? Soy yo
Ignorando aquella pregunta tan estúpida, la mujer sacó un par más de vendajes de entre sus ropas y comenzó a rodear el cuello de Emilia, asegurándose de cubrir cualquier herida que atrajera su atención.
— Entonces eres tú…
Repitió Emilia sin lograr entender nada de nada mientras sus ojos se iluminaban con cada segundo que pasaba observando la forma de aquel ser… Entonces, tras algunos largos segundos de pensamientos encontrados, ella decidió estirar su mano para intentar tocarlo.
— Hey, no intentes nada raro.
Clic
Pero fue interrumpida por el metálico y preocupante sonido de una Katana siendo desenvainada un par de centímetros desde la profundidad del interior de su saya.
— ¿Eh…? Ah, no no… No es eso.
Emilia negó débilmente con ambas de sus manos y observó a aquella chica directamente a los ojos.
— ¿Por qué me miras así? ¿Qué es lo que quieres?
Preguntó aquella mujer mientras retrocedía algunos metros con agilidad, recuperando la distancia suficiente para realizar un espléndido corte horizontal en caso de ser necesario.
— Esto…
Mirando ligeramente hacia el suelo, Emilia sonrió algo avergonzada.
— ¿C-Crees que pueda a-a-abrazarlo?
— ¿Huh?
La mujer de cabello plateado, extremadamente confundida, observó rápidamente de un lado a otro, tratando de buscar una tercera persona o alguna señal divina que pudiera entregarle una respuesta a lo que querían decir aquellas palabras.
— ¿Abrazar? ¿A quién?
Ocultando su rostro detrás una mano ensangrentada cubierta únicamente por algunas cuantas vendas, Emilia apuntó llena de vergüenza al ser blanco al que se refirió anteriormente.
— … ¿Eh?
Nada había preparado a la pobre chica que portaba dos espadas para aquella respuesta, titubeando, arrastrando sus palabras un poco, la mujer de cabello plateado respondió sin poder entender lo que estaba pasando, esa mujer realmente parecía querer abrazar a su mitad fantasmal.
— No… N-No tienes permitido–
— Solo será un minuto
Al notar que aquella chica no aceptaría de buena manera, Emilia decidió ignorar sus palabras y no dudó ni un por un instante intentar abrazar a aquella masa color blanco.
Shhff
— Uwaaaah~ Qué suave es~
— …
Aun incapaz de poder creerlo, la hermosa espadachina observó estupefacta como aquella mujer frente a ella no solo había ignorado sus palabras, si no que también había abrazado a su otro yo, un fantasma, como si estuviera abrazando a alguna clase de mascota.
— Aahahahahaha~
Atrapada en la suavidad de un ser que no oponía ninguna clase de resistencia, Emilia apretó con un poco más de fuerza, logrando que el rostro de la chica vestida de verde junto a ella enrojeciera súbitamente.
— Es… ¡Es suficiente! ¿T-Te importaría soltarme por favor?
— Buuuh~
Emilia obedeció las ordenes de la mujer tomate y entonces sonrió aliviada, dejando escapar un largo y profundo suspiro.
— Haaah~
Capturando la atención de la chica frente a ella.
— ¿Cuál es tu problema?
— Es solo que no tienes idea de lo mucho que me agrada ver otro ser humano por aquí… En serio pensé que iba a morir sola…
La mujer vestida de verde observó a Emilia llena de confusión en su rostro, no podía entender cómo es que la chica pelirroja podía actuar tan tranquilamente luego de la cantidad de daño que había recibido su cuerpo hace tan solo unos minutos.
— Humana… No vuelvas a llamarme así…
Y entonces le entregó una respuesta. Corta. Concisa. Fría y carente de sentimientos.
— ¿Eh?
Emilia inclinó su cabeza y, con confusión en su rostro, buscó en lo más profundo de sus recuerdos alguna pista que pudiera guiarla, llevarla hasta una respuesta satisfactoria.
— ¿Qué quieres decir con eso?
Pero no pudo encontrar nada, así que decidió simplemente preguntar.
— Soy un Youkai… ¿Te golpeaste la cabeza o eres idiota natural?
— ¡H-hey!
Emilia dio un pequeño salto al escuchar lo hirientes que eran aquellas palabras.
— ¡¿Cuál es tu problema?! — Preguntó Emilia.
— Tú — Contestó la mujer, llevando una mano a su fiel espada — Deja de hacerme perder el tiempo y responde antes de que pierda la paciencia. ¿Qué haces aquí? ¿Cómo llegaste hasta aquí abajo?
Notando la hostilidad incrementando frente a ella, Emilia pensó en sus siguientes palabras con detenimiento. Para su desgracia, ni siquiera ella sabía lo que estaba pasando… Pero estaba segura de que si era sincera y le contestaba a aquella mujer con esas palabras no iba a creerle.
— C-Claro… Es natural que tengas muchas preguntas… ¿Qué hago aquí? ¿Cuál es mi propósito? ¿Quién soy?
Emilia arrastró sus palabras, notando como los ojos de la mujer frente a ella se agudizaban a cada segundo mientras analizaba cada uno de sus movimientos.
— N-No tienes por qué temer… No soy una persona sospechosa o estoy buscando problemas… E-Es solo que…
Clic
— ¡S-solo voy a responder todas y cada una de estas preguntas si me llevas a un lugar seguro!
Apresurada por el sonido del filoso acero abandonando unos cuantos centímetros más de su saya, Emilia gritó con todas sus fuerzas lo que estaba planeando.
— ¿Mmm?
La mujer de cabello plateado observó a Emilia de pies a cabeza, y entonces, sin soltar la funda de su katana, llamó a la masa fantasmal a su lado.
— ¿…?
Algo confundida, Emilia notó como es que la mujer de verde no paraba de susurrar sin quitarle la vista de encima, parecía estar hablando con aquella cosa sobre algo importante.
— … Está bien, tenemos un trato… Humano, te llevaré hasta Hakugyokurou
Enfundando lo que ahora era la mitad de una Katana expuesta a una luz solar invisible, la mujer de verde comenzó a acariciar a la masa blanca a su lado. Observando a Emilia con severidad y desconfianza.
— ¡¿De verdad?!
Emilia sonrió de oreja a oreja al notar que su plan había funcionado, que había logrado convencer a su atacante de llevarla a algún lugar seguro.
— Pero…
Dejando ir a su compañero, la mujer de blanco dio un par de pasos hacia el frente.
— Si le pones una mano encima a Yuyuko-sama…
Clic
— ¿…?
Drop
Una gota de sangre recorrió la hermosa hoja de una enorme espada japonesa de casi 1.5 metros de largo. El fuerte acero templado recubierto de energía espiritual brilló con intensidad al entrar en contacto con una fuente de luz invisible.
En tan solo un segundo.
En no más que un instante.
La poderosa espadachín había apuntado al cuello de una mujer pelirroja llena de vendas, y con una velocidad imperceptible para el ojo humano, había hecho aparecer un largo, doloroso corte superficial más en su garganta.
— Te mato
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Silencio
¿Qué son los segundos?
¿Qué es lo que marca el fin y el comienzo de un nuevo minuto?
¿Quién decidió que cada 60 minutos se marca el inicio de una hora?
Emilia no podía parar de pensar en la futilidad del sistema inventado por la cultura egipcia hace cientos, miles de años, en cómo es que Chronos se había tomado unas merecidas vacaciones, y el evento imaginario conocido como "tiempo" había abandonado aquel lugar olvidado por Dios.
'Tic… ¿Toc?'
Las cosas habían dejado de tener sentido tan pronto como decidió comenzar a caminar en silencio detrás de la mujer frente a ella.
'29,873… 29,874… 29,875'
Completamente segura de que se había vuelto loca, Emilia continuó contando sus pasos.
Incapaz de creer como es que aún no había muerto de hambre, sed, o cansancio.
'Digamos… 29,900… que camino a una velocidad promedio de 2 pasos por segundo… 29,908… Eso significa… 29,912… 29,960… Argh, no puedo pensar… ¡Pero es mucho tiempo y el día aun no acaba! … 29,972…'
Durante todo aquel tiempo de caminata ardua y continua, Emilia pudo observar a su alrededor un sinfín de extraños eventos sobrenaturales ocurriendo una y otra, y otra vez.
'Farolas encendiéndose, orbes blancos volando a gran velocidad, piedras volando sin explicación aparente... Creo que incluso pude ver un objeto volador no identificado… ¿Qué demonios le pasa a este lugar? … 30… Demonios, perdí la cuenta…'
Prack
'¿…?'
Con el sonido de su guía deteniéndose completamente por primera vez, Emilia finalmente dejó de caminar y dirigió su atención a la mujer frente a ella.
— No te muevas
— ¿Eh?
Clic
Emilia pudo notar un pequeño destello ocurriendo justo frente a ella, pero antes de poder entender que pasaba la mano de su guía ya había regresado a su lugar, y sus pies se encontraban caminando una vez más.
Con gran eficiencia y fatalidad, la mujer se había encargado de exterminar cualquier posible amenaza en su camino durante todo aquel trayecto. Invisible a los ojos de Emilia, con movimientos firmes y resolutos, su espada había cortado la hostilidad de cualquier espectro, fantasma, o poltergeist que amenazara con detener su camino.
'… ¿Qué fue eso?'
— D-disculpa… Esto…
Sin dejar de caminar, la chica frente a ella miró por encima de su hombro, lista para escuchar las palabras de su futura informante.
— ¿Qué sucede? ¿Necesitas un cambio de vendas?
— ¿Qué…? No, no es eso… Las heridas arden un poco, pero parecen estar cerrando… Es solo… Disculpa si te molesta … ¿Puedo saber tu nombre?
Emilia estaba haciendo su mejor esfuerzo por iniciar una conversación, la cantidad de cosas sin sentido que había tenido que soportar durante la eterna mañana que se elevaba sobre su cabeza estaba comenzando a afectar su psique.
— ¿Por qué quieres saberlo?
— ¿N-No es extraño?
— ¿Qué?
Sintiendo un pequeño incremento de valor, Emilia levantó la voz súbitamente.
— ¡Lle-Llevamos caminando durante horas, pero ni siquiera sabemos nuestros nombres!
Sin avisar, la chica de cabello plateado se detuvo y entonces dio media vuelta.
Algo asustada, Emilia se detuvo y levantó sus brazos para proteger su rostro, por alguna razón estaba esperando recibir una paliza luego de haber gritado.
— ¿Hablas en serio?
Pero la hermosa mujer mostró misericordia y observó a Emilia realmente confundida mientras señalaba con una de sus manos que no iba a atacarla.
— P-Por supuesto que si…
Con el volumen de un susurro, Emilia contestó tartamudeando algunas palabras.
— Mmm…
Llevando una mano a su cabello, la joven chica vestida de verde comenzó a pensar mientras Emilia la observaba atentamente. No se sentía con demasiados ánimos por compartir información personal, sin embargo, no podía negar la rareza de aquella situación.
— Youmu… Konpaku…
— ¿Youmu?
Emilia repitió aquel nombre en voz baja, y la chica frente a ella asintió con la cabeza una única vez, dando la vuelta nuevamente.
— Youmu… Hehe… Qué lindo nombre... ¡Youmu, yo me llamo Emilia! ¡Es un placer!
Tap
Sorprendida, Youmu sintió el firme y húmedo agarre de una mano llena de vendas y ligeramente ensangrentada presionando en contra la suavidad de su mano
— ¿Eh…?
— ¡Gracias por tu ayuda! — Emilia observó a Youmu con un rostro lleno de sinceridad — Sé que esto tal vez te parecerá tonto… Sé que no tienes ninguna razón para confiar en mí, sé que alguien tan fuerte y hábil como tú debe de sentirse irritada de tener que proteger a una debilucha como yo — Y entonces sonrió algo adolorida — Pero realmente aprecio todo lo que has hecho por mi… Y espero que tengamos la oportunidad de disfrutar un tiempo juntas luego de esto.
Sin saber cómo reaccionar, Youmu abrió su boca, tratando con todas sus fuerzas de decir una serie de palabras que no salían sin importar cuanto se esforzase, como un pez fuera del agua ella observó a la chica que no paraba de sostenerla con gran confusión en su rostro.
— Esto es extraño… ¿Por qué no tienes miedo?
— ¿Eh?
— Te lo dije antes, soy un Youkai. ¿Qué te pasa? ¿Cuál es tu problema?
¡Slap!
Golpeando la mano de aquella chica con la palma de su mano, Youmu se libró del agarre de Emilia y prosiguió su camino de muy mal humor.
— ¡Ah! ¡¿A dónde vas?! ¡Espera, no me dejes atrás!
— ¡Cállate y apresura el paso!
Seguida de cerca por una chica demasiado ignorante pero extremadamente agradecida de poder seguir con vida.
.
Tap Tap Tap
— Estamos cerca
— Haaa… Haaa… ¿Ya casi…? ¿Lo juras…?
Frente a Youmu se levantaba una gran colina completamente negra, adornada con un camino de piedra lisa con pequeñas farolas a sus costados, las pequeñas farolas de no más de treinta centímetros de alto clavadas al suelo brillaban con un tenue resplandor azul disipado únicamente por el rojizo atardecer que se levantaba sobre ellas.
— Así es
Youmu dio media vuelta, y entonces observó con severidad a la mujer en bata blanca que no paraba de jadear a su espalda.
— Lo diré solo una vez más humano… Si intentas hacer algo raro no dudaré en tomar tu cabeza… Tampoco tienes permitido acercarte a Yuyuko-sama, ella está realmente ocupada trabajando en estos momentos y no tiene tiempo para lidiar con alguien como tú.
Con sus manos en sus rodillas, Emilia guardó silencio durante un minuto, recuperando su aliento mientras sentía como cada una de sus heridas ardían al entrar en contacto con su propio sudor.
— ¿Hablas…? ¿Hablas en serio?
Emilia comprendía lo molesta que debía de ser aquella pregunta para su grandiosa guía, pero no podía soportar la idea de tener que cuidar cada una de sus acciones.
— ¿Algún problema?
— Unos cuantos… Si…
Finalmente respirando con normalidad, Emilia dirigió su mirada hacia Youmu en un intentó de convencerla en actuar como ella deseaba.
— Primero: Mi nombre es Emilia, Youmu… Por favor utiliza mi nombre…
— Un humano es un humano — Contestó Youmu, ignorando por completo aquella solicitud
— Tcht… Supongo que tendré que hacer me reconozcas más tarde… Segundo: ¿Por qué no puedo acercarme a esa tal Yuyuko?
Adoptando una postura amenazante, Youmu desenvainó aquella gran y pesada katana que ocultaba en la saya atada con un listón negro a su espalda, la negra funda de madera recubierta por una fina capa metal rechinó ligeramente mientras mostraba al mundo una pieza de hermoso acero impoluto.
— ¿Por qué deseas conocer a Yuyuko-sama?
— ¿Por qué deseo conocerla…? — Contestó Emilia, algo confundida ante aquella pregunta — Uhm… ¿Por qué no querría conocerla?
— Responde
Youmu apuntó su espada al pecho de Emilia, lista para cortarla en pedazos si intentaba algo.
— Yo… — Emilia titubeó algunos segundos, observando la filosa cuchilla frente a ella, contemplando su belleza y su mortalidad — ¡Yo…!
Glup
— ¿Qué crees que haces?
Con lágrimas en sus ojos, Emilia sostuvo el filo del arma de Youmu entre ambas de sus manos, cortándose a sí misma mientras redirigía la cuchilla a su corazón, haciendo una pequeña mueca de dolor mientras se negaba a dar un paso atrás.
— Ngh… Esto duele bastante más de lo que pensaba…
— ¿Qué intentas lograr con–?
— ¡Yo solo…! ¡Simplemente quiero conocer a la persona que admiras tanto! ¡¿No es ese un motivo suficiente suficiente?!
Raaaz
— ¡Ngh…!
Mordiendo sus labios, Emilia cerró sus ojos en una mueca de dolor luego de sentir el filo de la filosa espada acercándose a su corazón, cortando durante su camino algunos centímetros de su adolorida piel a través de aquel vendaje.
— No puedo creer lo extraña que eres… ¿Desde cuándo los humanos intentan acercarse voluntariamente a otros Youkai? ¿Acaso todos los habitantes de Gensokyo perdieron la cabeza luego de la destrucción de hace 3 años?
— N-No puedo más…
Emilia forzó una sonrisa mientras dejaba ir la espada de Youmu, desafortunadamente para ella soportar el dolor físico no era uno de sus fuertes y sus nervios estaban comenzando a tomar lo mejor de ella.
— Duele…
Emilia presionó sus manos entre sí, sintiendo un grave ardor propagándose a través de su sistema nervioso una vez que sus niveles de adrenalina finalmente habían regresado a la normalidad.
— La tomaste con las manos vacías, por supuesto que iba a doler.
Durante algunos segundos, Youmu permaneció inmóvil, observando la sangre en la punta de su espada.
— Lo siento… Es solo que… De verdad quiero conocerla…
Observando los ojos enrojecidos y a punto de llorar de aquel lamentable ejemplo de ser humano frente a ella, Youmu suspiró agotada…
— En serio…
Y entonces limpió la sangre de su arma con un hábil corte aéreo, la sangre de Emilia se esparció a través del aire y fue succionada con rapidez al entrar en contacto con la tierra negra a sus pies.
— Personas… ¿Quién en su sano juicio nos llamaría así?
Como guerrera… Youmu respetaba la valentía de Emilia, sin embargo, sin importar lo mucho que lo pensaba… Como Youkai ella no podía comenzar a entender en lo más mínimo el comportamiento errático, sin sentido, y fuera de lo común del ser humano frente a ella.
— Emilia…
— ¡Ah! ¡Me llamaste–!
— No tengo tiempo para tus juegos…
Youmu guardó su espada una vez más, y entonces observó a Emilia con severidad mientras su cuerpo se elevaba lentamente por los aires. La gran Youkai había perdido demasiado tiempo guiando a la humana frente a ella, y tenía que regresar junto a su ama lo más pronto posible.
— ¡¿…?!
Emilia abrió los ojos de par en par mientras era testigo de un evento más allá de toda comprensión humana.
— ¿You–?
Feeeww
Una gran explosión de aire levantó polvo y piedra, creando una enorme nube de aire caliente que dificultaba la visión de todo a su alrededor. Emilia, cubriendo su rostro detrás de sus brazos, observó como Youmu volaba a toda velocidad hacia algún lugar a la distancia detrás de la colina frente a ella.
— ¡Youmu!
Aun impresionada por todo lo que había pasado, Emilia comenzó a correr a toda velocidad, siguiendo el camino de piedra lisa que se abría paso frente a ella.
— Gaaah… Haa, haa…
Jadeando, sintiendo en cada uno de sus huesos todo el peso de cada músculo dentro de su cuerpo, Emilia tropezó un par de veces mientras experimentaba en carne propia lo que sucedía cuando un humano sin el suficiente entrenamiento caminaba un total de 30 kilómetros a través de un terreno irregular sin ninguna gota de agua o descanso
'¿Eh…?'
Luego de avanzar alrededor de 100 metros, Emilia encontró una extraña fortaleza a la distancia.
'¡¿Qué es eso?!'
¡Tap! ¡Tap! ¡Tap!
Revigorizada, Emilia comenzó a correr a toda velocidad, sus músculos ardían, sus huesos le pedían descansar, su respiración no paraba de desestabilizarse ante la más mínima actividad.
'¡ESTO ES DEMASIADO GRANDE!'
Pero con una sonrisa y llena de emoción, la mujer con la bata blanca se introdujo inocentemente y sin preocupación a través de una enorme puerta. Hakugyokurou, la gran fortaleza que antes era conocida como el templo fantasmal más famoso del inframundo, le daba una cálida bienvenida.
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Gensokyo;
Mundo Inferior;
Hakugyokurou: Distrito Interior;
Día 1, Mes Deutzia / 01 de Abril / Año Nuevo
Tap Tap Tap
Llena de ánimos, una joven chica pelirroja caminó durante largos e interminables minutos a través de los restos de lo que parecía ser una ciudad decorada con arboles muertos, cientos de paredes de no más de 3 metros de alto y 100 metros de largo formaban divisiones internas dentro de aquel lugar, evitando que Emilia pudiera caminar tranquilamente en una misma dirección, formando un laberinto de concreto lleno de callejones sin salida únicamente iluminados por grandes lámparas de metal en cada una de sus esquinas.
— ¡Heeeeey! ¡¿Haaay alguieeeeen?!
Emilia gritó una y otra vez en busca de señales de vida, durante todo el tiempo que había estado examinando aquella ciudad ella no hizo más que encontrarse con cientos de hogares y negocios completamente cerrados, pasos, golpes, risas y otros sonidos extraños sin origen aparente que no fallaban en asustarla cada vez, y una dolorosa, casi fantasmal sensación de soledad.
'¿Dónde están todos?'
Luego de haber vagado durante lo que le parecieron horas Emilia se detuvo por completo, llevando una mano a su rostro ella examinó las paredes a su alrededor, y entonces el cielo sobre su cabeza. El rojizo atardecer que había observado anteriormente estaba comenzando a perder su brillo, era solo una cuestión de tiempo hasta que aquel lugar quedara atrapado en una noche gélida y completamente oscura, únicamente iluminada por las llamas color azul de las lámparas y farolas esparcidas dentro de la ciudad.
— ¿Dónde está Youmu? ¿Debería de intentar encontrarla?
Se preguntó Emilia mientras caía sentada, dejando descansar su espalda en contra de una pared, estirando sus piernas y suspirando algo irritada.
'¿Qué es lo que me pasa? ¿Por qué todo lo que puedo hacer desde que regresé al pasado es observar como una idiota todo lo que pasa a mi alrededor?'
¡Pam!
El puño de Emilia resonó con gran fuerza al impactar contra la pared de concreto a su espalda.
'Si… Tengo razón, sabía que había algo mal, estoy harta de esto de ser la damisela en apuros… Soy una inventora… No una maldita princesa, si quisiera pasarme el día entero actuando como una campesina ignorante me hubiera quedado en casa con papá y mamá'
Drip Drip Drip
Decenas de gotas de sangre comenzaron a caer de su mano.
— Tcht… — Rompiendo una pequeña parte de su ya destrozada bata blanca Emilia rodeó su mano en un vendaje improvisado — Ya basta…
Apretando con fuerza la herida en su mano, Emilia dirigió su atención a una de las enormes lámparas en su camino.
— Si nadie va a darme respuestas entonces las conseguiré yo misma, si nadie va a darme una mano entonces la tomaré a la fuerza, si nadie piensa reconocerme entonces haré que me reconozcan… Si, eso es Emilia, recuerda, siempre ha sido así — Emilia sonrió mientras caminaba velozmente hacia aquella fuente de luz — Y es por eso que te diviertes tanto.
Subiendo a través de la delgada lampara gigante hecha de hierro, soportando el calor del fuego azul que ardía dentro de ella, Emilia subió con extremo cuidado lo que fue un total de 5 metros hasta llegar a la punta de aquella estructura empotrada a las paredes de concreto y el piso de piedra a sus pies.
— Me alegra tanto haber hecho ejercicio — Murmuró Emilia, acomodándose lo mejor que podía para evitar caer — Ahora… Veamos…
Forzando su vista, observando a través de las innumerables casas de madera que se alzaban a su alrededor, Emilia pudo notar que las estructuras que pensaba que eran un laberinto realmente eran lo eran, las cientas de paredes de concreto a través de las cuales había estado caminando se extendían cientos decenas de kilómetros a su alrededor, formando un anillo interior que parecía estar protegiendo algo.
— Si… Esto parece un laberinto… Entonces solo debo de buscar el punto de origen.
Luego de algunos minutos en los cuales tuvo que reacomodarse una y otra vez tratando de no perder las fuerzas, Emilia pudo notar a la distancia una extraña serie de escalones elevándose elegantemente a través de una pequeña colina escondida hábilmente por decenas de paredes más altas que las demás.
— ¿Eso es…?
La muralla más alta de todas contaba con agujeros extraños de diversas formas y tamaños expandiéndose a su alrededor.
— Interesante… Debo subir más
Equilibrándose con dificultad encima de la estructura ligeramente curva, Emilia subió aún más, parándose sobre la lampara con ambos de sus pies, sintiendo como las corrientes de viento a su alrededor no paraban de hacerla temblar e intentaban tirarla.
— Con cuidado… Con cuidado… — dijo Emilia, estabilizando su cuerpo hasta ser uno con el aire a su alrededor — Vale… Ya está… Creo…
Observando aquellas murallas a la distancia, Emilia trató de encontrar alguna señal que pudiera ayudarle a descubrir lo que estaba pasando.
— ¿Eso es un templo…?
Y finalmente la encontró.
— Con cuidado… Con cuidado…
Con extrema cautela, Emilia bajó lentamente a través de la mortal estructura, y entonces se dirigió a la cima de una de las murallas a su lado. Descansando sus pies sobre aquella parte de un gran laberinto, apoyando su espalda en contra de la lampara en la cual podría haber perdido su vida.
'Haa… Mi corazón…'
Llevando una mano a su pecho, Emilia comenzó a tranquilizar los latidos de su corazón.
'Bien… Creo que es un templo… Veamos… Analiza los hechos Emilia… Youmu tiene dos espadas… Hay algo acerca de unos tal Youkai… Algo acerca de un desastre hace 3 años… No parece haber mucha confianza en otros humanos… Este lugar parece el infierno en la tierra… ¿Acaso también sufrieron el apocalipsis? ¿Si ese es el caso entonces un templo debería de funcionar como la estructura más importante de todas cierto? Un templo es el equivalente a la iglesia, la seguridad a su alrededor parece ser mucho más fuerte, las murallas son mas altas y tratan de ocultarlo bastante bien… Si, eso debe de ser… En un mundo en dónde sufrieron el apocalipsis los reyes y presidentes no tienen poder alguno, todo el poder pertenecería a Dios y por lo tanto rezarían a él por felicidad y esperanza…'
Luego de pensar en todo lo que podía recordar, Emilia comenzó a caminar por encima de aquella muralla de alrededor de 1 metro de ancho.
'Será mejor subir esas escaleras'
Tap Tap Tap
Realmente emocionada de haber logrado encontrar una pequeña respuesta que pudiera iluminar su camino, Emilia emprendió un pequeño gran viaje sobre un enorme laberinto de murallas.
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Gensokyo;
Mundo Inferior;
Hakugyokurou;
Día 1, Mes Deutzia / 01 de abril / Año Nuevo
En mitad de un hermoso templo cubierto de niebla, se abrió con suavidad una hermosa puerta corrediza. El marco de aquella puerta hecha de madera y cuyo interior estaba compuesto por papel de arroz adornado con alegres, y elegantes árboles de cerezo se deslizó con una facilidad incomparable.
— ¡Yuyuko-sama!
Con un grito, una hermosa chica de cabello plateado introdujo lentamente su cabeza dentro de aquella habitación, analizando con detenimiento sus alrededores mientras buscaba a alguien.
— ¿No está?
Tap Tap
Sin poder ver a nadie, Youmu Konpaku se introdujo lentamente en la habitación, observando las paredes a su alrededor sin poder entender lo que estaba pasando.
— Qué raro…
Crack
— ¿…?
Sorprendida por un extraño sonido, Youmu sostuvo la funda de su katana con una mano, y entonces dirigió su mirada al techo sobre su cabeza.
— ¡Youmu~!
¡Pan!
Sin avisar, sobre Youmu había caído una hermosa mujer vistiendo un precioso kimono color celeste, aplastándola con los detallados y complejos pliegues blancos y estampados fantasmales esparcidos a través de su vestido.
— ¡Mfff…! ¡Mfff!
Atrapada debajo del cuerpo de su empleadora, Youmu intentó decir algunas palabras, pero fue detenida rápidamente por una fuerte sensación de abrumo y confusión generados por la tela de aquel vestido apretando fuertemente contra su boca.
— Dime~ Youmu-chan~
Youmu colocó su mano en el redondo, e inflado sombrero color celeste que ocultaba el corto cabello rosa de Yuyuko, asegurándose de presionar firmemente sobre la insignia fantasmal color roja que se encontraba en el centro y al frente de su cabeza.
— ¿Mmm~?
Y entonces empujó con fuerza, alejando a la mujer de su rostro con un solo movimiento.
— ¡Fuaaah…! — Youmu jadeó en busca de aire — ¿Qué…? ¿Qué crees que estás haciendo? — Y entonces observó a Yuyuko con gran severidad.
— Abrazar a Youmu-chan~
Acercando su precioso y pálido rostro, la mujer llamada Yuyuko observó a Youmu emocionada con aquel par de hermosos ojos color marrón, la infantil pero sincera sonrisa en su rostro no paraba de irradiar un brillo inusualmente celestial.
— … No vengo a traerte comida, Yuyuko.
¡Phew!
Con la velocidad de un espíritu del aire, con la gracia de una bailarina profesional. Yuyuko Saigyouji se encontraba nuevamente sentada de rodillas en la mitad de aquella habitación, ventilando su cuerpo con un colorido abanico rojo y azul.
— Haaaa…
Agotada psicológicamente, Youmu llevó una mano a su rostro y comenzó a levantarse con un largo y profundo suspiro, todo esto la irritaba de sobremanera y sin embargo se las había arreglado para capturar la atención de Yuyuko una vez más.
— ¿Qué sucede? — Preguntó Yuyuko, tomando un pequeño dulce de menta salido de la nada.
— Puede que tengamos algunos problemas… — respondió Youmu con un tono desinteresado — Yuyuko-sama… — Y entonces observó un pequeño muffin en la palma de la mujer frente a ella — ¿Podría decirme de dónde sacó eso?
Inclinando su cabeza, la inocente mujer de celeste indumentaria comenzó a masticar aquel pequeño pero delicioso muffin de chocolate aparecido desde alguna parte de su hermoso kimono.
— ¿Mmm? ¿Qwiewesh uma mowdida?
Con la boca completamente llena, Yuyuko estiró una de sus manos en dirección a Youmu, el pequeño muffin lucía realmente apetecible y era casi imposible de ignorar.
— … — Youmu dudó durante algunos segundos… Pero entonces cedió a sus deseos más oscuros y comenzó a caminar hacia el centro de la habitación — ¿P-Puedo?
¡Fiuuush!
Pero cuando Youmu finalmente había aceptado dejar pasar por alto la falta de seriedad de la mujer frente a ella, Yuyuko introdujo aquel pan a su boca y lo devoró de un solo bocado.
— ¡Mmmm~! Dreliswiosho~
Estupefacta, con un brazo aún en mitad del aire, Youmu permaneció completamente inmóvil.
— Yuyuko-sama…
Youmu bajó la mirada hacia el suelo, ocultando su rostro durante unos instantes mientras cerraba su puño con fuerza… El aire dentro de aquella habitación se tornó pesado y una extraña aura de oscuridad había comenzado a acumularse alrededor del cuerpo de la pequeña Youmu.
— Yu… Yu… Ko… — Murmuró Youmu, con una voz aterradora.
— ¿Y-Youmu? — Contestó Yuyuko, ligeramente atemorizada.
Crack
— ¿Has estado holgazaneando otra vez~?
Contra todo pronóstico, la siempre firme Youmu mostró al mundo una gran sonrisa y toda clase de emociones positivas comenzaron a emanar de su ahora hermoso rostro angelical, durante los últimos 3 años Youmu había tenido que enfrentarse a tantas situaciones ridículas e inesperadas que cada vez que se encontraba en una situación de estrés extremo se rompía durante algunos minutos.
— ¡¿Y-Y-Youmu?!
Yuyuko comenzó a sudar, sintiendo como aquella aura a su alrededor la sostenía en su lugar y el miedo se apoderaba de su cuerpo.
— ¿Si, Yuyuko-sama~?
— ¿Q-Qué planeas hacer?
Sin parar de sonreír, Youmu observó a su empleadora con mucho cariño y respeto… Entonces inclinó ligeramente su cabeza mientras contestaba a aquella pregunta con el guiño de un ojo y el pequeño gesto de llevar su dedo índice hacia sus labios.
— Se-cre-to~ Teehee~
— ¿Youmu…?
Por un segundo… Por un instante… En la mitad de aquella habitación reinó un silencio más sepulcral de lo que Yuyuko jamás pudiera haber imaginado.
— Youmu~ T-tranquila por favor no hay ninguna razón para –
— ¡Oh~! Pero si estoy tranquila Yuyuko-sama~ ¡Tan tranquila como un poltergeist durante un festival! ¡No existe alguien con más tranquilidad que yo en este mundo! — Gritó Youmu llena de emoción, sentándose sobre sus rodillas mientras observaba a su ama directamente a los ojos
— Y-Youmu-chan~ — Yuyuko llamó a su jardinera con una suave y melodiosa voz.
— ¿Si, Yuyuko-sama~? — Contestó Youmu, inclinando su cabeza y entrecerrando sus ojos.
— Por favor… Ten piedad
Aquella poderosa mujer, ama de la vida y la muerte, llevó sus manos y frente hacia el suelo, aguantando lo mejor que podía la gélida madera que acariciaba su piel
— Prometo esforzarme, por favor perdona a mis pequeños…
Con enorme tristeza y pesar, Yuyuko Saigyouji, la Princesa Fantasma, finalmente se doblegó y decidió acabar con todas sus bromas durante algún tiempo, lista para trabajar sin descanso por el bienestar de su paladar.
— Tehee~ No sé de lo que está hablando~ Yuyuko-sama~
Pero Youmu fingió ignorancia, y sonrió como un ángel mientras pensaba en todo lo que planeaba hacerle a los dulces y platillos que Yuyuko solía ocultar antes de que ella, con ayuda de Yukari, finalmente los confiscase.
— Yooouuumuuuuuu…
Derrotada, Yuyuko lloró la pérdida de toda la deliciosa comida que inevitablemente iba a ser eliminada de la faz del inframundo.
— Yuyuko-sama — Dijo Youmu, interrumpiendo los lamentos de la mujer frente a ella.
— ¿Quéeeeeeee? — Contestó Yuyuko, extremadamente deprimida.
En un instante, tan velozmente como una pelota de baseball lanzada a toda velocidad, el rostro de Youmu perdió toda señal de una sonrisa… Su personalidad decidida, trabajadora, e incapaz de formar parte de la diversión regresó a donde pertenecía tan pronto como sus niveles de estrés habían vuelto a la normalidad.
— Otro humano logró atravesar la barrera entre la vida y la muerte — La joven chica vestida de verde contestó con frialdad.
— ¿Otro máaaaaas? — Yuyuko se quejó irritada — Son demasiaaaadooooooos
Youmu suspiró algo irritada ante las interminables quejas de su señora, sin embargo podía comprender su mal humor luego de saber todo lo que Yuyuko tenía que hacer por tratar de mantener la paz entre los habitantes de Gensokyo y el Inframundo.
— Con este último reporte alrededor de seiscientos humanos han atravesado la barrera de la vida y la muerte en los últimos seis meses, y según los informes de nuestros exploradores al menos treinta de ellos aun vagan a través de varias capas del inframundo
Youmu se detuvo un instante y observó el rostro de su ama, Yuyuko parecía ligeramente desinteresada por todo este asunto, sin embargo, en uno de sus ojos brillaba una pequeña lagrima, una señal de tristeza que demostraba al mundo lo mucho que le dolía todo lo que estaba pasando.
— Yuyuko-sa… No… Yuyuko
Youmu se interrumpió a si misma, y abandonó toda señal de jerarquía, atrayendo la atención de su amiga y compañera Yuyuko Saigyouji
— Yuyuko… Si me permites… Creo que ya va siendo hora de aceptar la proposición de Yukari… No creo que nuestro ejercito pueda soportar otro mes bajo estas condiciones… Necesitamos la ayuda de la alianza.
Yuyuko observó el rostro adolorido de Youmu, y entonces llevó una mano a su rostro, acariciando suavemente la mejilla de la chica vestida de verde mientras sonreía apologéticamente.
— Está bien… No te sientas mal Youmu… Hiciste todo lo que pudiste, este resultado era simplemente inevitable. No tenemos el personal suficiente como para poder soportar el asedio de los humanos del exterior y de los otros reinos del inframundo al mismo tiempo…
— Lo siento… — Apartando aquella gentil mano de su rostro, Youmu tragó un poco de saliva y continuó con su reporte — Continuando con mi reporte… La población de espectros está por debajo del 68%, 40% de los Fantasmas y Poltergeist se niegan a abandonar sus hogares dentro de Hakugyokurou, el otro 60% ha decidido abandonar nuestro territorio y ha firmado un tratado de paz con algunos reinos vecinos en busca de asilo durante la guerra…
— No puedo culparlos, la situación es realmente precaria… Sin embargo, si conseguimos la ayuda de Yukari es posible que las cosas mejoren y regresen a sus hogares.
— Nnn… — Youmu asintió ante aquella observación — En mi inspección de hoy pude notar que hemos perdido al menos un 15% de nuestro territorio a manos de facciones rebeldes aliadas con los humanos del exterior…
— ¿Qué sabes del humano que encontraste? — Preguntó Yuyuko, sirviendo una taza de té.
— No mucho… — Youmu agradeció con un gesto de su cabeza la bondad de su señora y dio un pequeño sorbo a la taza de té — Lo siento… — Realmente adolorida, Youmu bajó los hombros, suspirando derrotada.
— Youmu, no te preocupes. Todo saldrá bien.
Regresando su mano al rostro de su más fiel comandante y jardinera, Yuyuko observó a Youmu con gran gentileza y comprensión, entonces señaló una pequeña carta a su lado.
— Escucharé tu consejo y escribiré la carta de inmediato, por favor prepara tus cosas y notifica a todos los residentes de Hakugyokurou que abandonaremos el inframundo al amanecer, si se oponen entonces dales la oportunidad de quedarse y firmar un cese al fuego con el reino que decida ocupar este sitio, creo que es obvio… Pero no planeo obligar a nadie a seguirme.
— Realmente lo siento… Yuyuko… Sama…
Incapaz de aceptar lo débil que había sido en comparación a sus enemigos, Youmu inclinó su cabeza mientras un par de lágrimas recorrían su rostro.
— Youmu…
Yuyuko acercó uno de sus brazos al hombro de Youmu, sin embargo, se interrumpió a si misma sabiendo lo culpable que eso haría sentir a una chica tan recta como ella… Incapaz de ayudarla, ella observó adolorida el sufrimiento de la joven mujer.
— P-Por cierto… Youmu — Y entonces decidió hacer una pregunta más, en un intento desesperado por distraerla — ¿En dónde está el humano que encontraste? ¿Te encargaste de él?
— Sniff… — Limpiando su rostro, Youmu dirigió sus ojos inflamados y enrojecidos en dirección a Yuyuko — ¿Eh…? Ah, no… De hecho, debería estar dentro del Hakugyokurou.
Respirando profundamente, Yuyuko hizo su mejor intento por mostrar severidad cubriendo la mitad de su rostro con el hermoso abanico que siempre ocultaba debajo de sus mangas.
— Supongo que habrás tenido una buena razón para ponernos en riesgo… ¿No es cierto?
— S-Si — Youmu infló su pecho orgullosa, tratando de ocultar toda señal de duda o temor dentro de su pequeño cuerpo — Luego de observarla, considero que existe la posibilidad de que este humano puede ser útil para Yukari-sama.
— ¿Útil para Yukari? ¿Cómo?
— La ropa que lleva encima es demasiado extraña, la forma de su cuerpo y la fuerza de su energía espiritual es extremadamente diferente a la de los humanos de la aldea, quiero decir, es mucho más débil de lo normal, y por sobre todo… A diferencia de los humanos del exterior no parece tener miedo o animosidad en contra de los Youkai… Estuve todo el tiempo a su lado y en ningún momento intentó huir o atacarme, todo lo contrario… Ella intentó… — Youmu arrastró sus palabras, atrayendo la atención de Yuyuko — Ella intentó…
— ¿Intento?
— ¡E-Es como si no pudiera entender nuestra existencia! ¡Es igual que la forastera que encontró Koishi-sama hace tres años!
— ¿Igual que la forastera que encontró Koishi? ¡Espera, eso es–!
Yuyuko se interrumpió a sí misma y entonces observó a Youmu bastante enojada.
— Youmu… Querida… ¿No se supone que esa chica estaba relacionada DIRECTAMENTE con la destructora de la barrera?
— ¿Eh? — Youmu parpadeó algo confundida.
— Youmu… — Yuyuko llevó una mano a su propio rostro — Por favor recuerda las palabras de Yukari…
— ¿Las palabras de…? ¡¿EH?!
El rostro de Youmu empalideció por completo luego de recordar todas las advertencias de la mujer del parasol rosa.
— ¡¿Q-Qué debería de hacer con ella?! ¡En estos momentos debe de estar perdida en–!
— ¡AH! ¡Youmu! ¡Aquí estás!
La conversación entre la Princesa Fantasma y su Jardinera fue interrumpida súbitamente por el sonido de una voz aguda y llena de emoción.
— ¡Te he estado buscando! ¡Tengo demasiadas preguntas que hacerte y será mejor que res–!
Drip
Una pequeña gota de sangre recorrió la mejilla de la joven Emilia.
— ¿Eh? — Confundida, Emilia observó boquiabierta el intenso brillo emitido desde la punta de la filosa y mortal espada de Youmu.
— Atrás
Youmu adoptó una postura de combate, dirigiendo toda su animosidad hacia la pequeña visitante.
— H-Hey… Youmu… T-tranquila… Soy yo, Emilia… ¿Me recuerdas? … ¡La-La chica de las vendas! — Emilia retrocedió un par de pasos, levantando sus temblorosos y cansados brazos en el aire y dejando ver sus manos aun malheridas.
— ¡No te acerques!
— ¿Q-Qué te pasa?
Emilia dejó caer ambos de sus brazos, todo su cuerpo estaba temblando ante la impresión que acababa de recibir y apenas podía mantenerse de pie.
— Mmm~
Yuyuko permaneció completamente inmovil observando la situación con una tenebrosa sonrisa en su rostro, ocultando sus intenciones detrás del rostro comprensivo de una mujer misteriosa.
— ¿Cómo llegaste hasta aquí?
— ¿E-Eh?
Emilia observó a Youmu realmente confundida, pero luego de finalmente notar la extraña presencia de la mujer vestida de celeste a su espalda una pequeña sonrisa apareció en su rostro.
— Oh… Es eso… Ahahaha — Relajándose un poco, Emilia sonrió en dirección a la mujer oculta por la sombra de una espadachina — Esa debe de ser Yuyuko
Clic
El sonido de una segunda espada siendo retirada de su pequeña saya se escuchó en medio del silencio de la habitación, Youmu había desenvainado por primera vez en más de un año la reliquia familiar que había sido transmitida durante generaciones a través de su familia, una hermosa espada corta japonesa conocida como wakizashi capaz de cortar incluso la confusión de las personas.
— Te lo advierto Emilia…
Levantando un brazo por encima de su cabeza, Youmu apuntó ambas de sus espadas hacia Emilia, lista para luchar.
— Youmu…
Sonriendo algo adolorida, Emilia dio un paso al frente, y entonces otro… Y otro más, acercándose lentamente en dirección a la Youkai que no paraba de amenazar su vida.
— ¡Emi–!
— ¡S-S-si vas a matarme hazlo! — Gritó Emilia, temblando todo el camino restante hasta posicionarse frente a la chica frente a ella — ¡N-N-No es como si fueras un fantasma así que no te tengo miedo! — Añadió la joven señorita, a punto de desmayarse del miedo.
— ¿Ohhh~? — Con sus hombros sacudiéndose hacia arriba y abajo, Yuyuko plegó su hermoso abanico con gran fuerza — Pfffft. ¡Jajajajaa!
— ¿Yuyuko-sama? — Más sorprendida que confundida, Youmu llamó a su ama sin quitar los ojos de encima al desvergonzado ser que se encontraba frente a ella. Estuvo a tan solo un par de movimientos de realizar un perfecto corte horizontal a través de su cuello, pero se detuvo al escuchar la risa de su jefa.
— Creo que la pequeña merece una oportunidad~ — Yuyuko se levantó con gran elegancia del suelo de madera y entonces se acercó lentamente hasta su compañera, colocando su mano alrededor de su oreja y susurrando algunas palabras — Y en el peor de los casos podemos entregársela a Yukari como un obsequio por la oportunidad de formar parte de su alianza~
— Mmm…
Emilia observó con desconfianza aquel intercambio que ocurría frente a ella, sabía perfectamente que sea lo que sea que estuviera pasando no era algo bueno para ella y que debía de escapar si era posible… Sin embargo, su cuerpo no la escuchaba, era como si una clase de fuerza invisible la estuviera rodeando, oprimiendo su pecho, sosteniendo su corazón como un rehén.
— M-Mucho gusto…
Clic
El sonido de dos filosas espadas siendo enfundadas nuevamente marcó el final del peligro al que se enfrentaba Emilia durante aquellos momentos.
— Lo mismo digo~ — Contestó Yuyuko.
La tenebrosa sonrisa de la princesa con un aura fantasmal a su alrededor heló los huesos de la pequeña Emilia, la presencia de Yuyuko era demasiado poderosa para un ser humano que no comprendía la lógica detrás de la energía espiritual.
— Desnúdate.
Dando un paso al frente, Youmu comenzó a tirar de lo que restaba de la bata de laboratorio de su nueva invitada.
— ¿Eh? ¿P-Por qué?
Sin perder la calma, Emilia se resistió hábilmente sosteniendo el brazo de Youmu, tratando de acercarla en lugar de alejarla, dificultando su trabajo.
— … Puede que tengas un arma encima, suéltame — Contestó Youmu, comenzando a irritarse.
— Si tuviera un arma no estaría en una situación como esta… — Replicó Emilia, resistiéndose aún más y sintiendo como sangre comenzaba a filtrarse a través de sus vendajes.
— Dije que me sueltes.
Youmu comenzó a presionar el brazo de la joven humana que no paraba de resistirse con todas sus fuerzas, y por la expresión en su rostro estaba claro que era solo una cuestión de segundos antes de que el dolor fuera demasiado insoportable.
— Ya~ Ya~ Dejen de pelear~
Poniendo fin a la tensión entre su Jardinera y la Humana frente a ella, Yuyuko tomó a ambas chicas del hombro, alejándolas con gran fuerza.
— Yuyuko-sama, no es segu–
— Está bien~ Si intenta algo simplemente puedo tomar su vida~
Deseando intervenir, Emilia abrió la boca, pero el dolor que aun recorría su cuerpo ante el agarre de Youmu era tanto que solo quería echarse al suelo y comenzar a llorar.
— … Como ordene.
Algo enojada por la falta de precaución de su ama, Youmu dejó ir el brazo de Emilia.
— Uwaaah… — La pequeña mujer no dudó en comenzar a sostenerlo y dejar caer algunas cuantas lágrimas de alivio y felicidad, sintiendo con total claridad como su flujo sanguíneo estaba regresando a la normalidad.
Thud
En un instante, el cuerpo de Emilia se encontraba de espaldas en el suelo, y sobre ella yacía una mujer vestida de celeste tocando todo su cuerpo.
— ¡¿Yuyuko-sama?!
— Mucho gusto~ ¿Cuál es tu nombre, pequeña~?
Con ambos de sus ojos abiertos como dos platos, Emilia titubeó en su lugar mientras no veía cómo responder a aquel acto… La sensación de esas gélidas manos acariciando su piel era demasiado extraña, se sentía como si un bisturí estuviera atravesando su piel, revolviendo sus intestinos mientras viajaba a través de todo su cuerpo. Era doloroso, muy doloroso.
— ¡G-gah!
— ¿Qué sucede~?
— ¡Duele…! ¡Por favor…! P-Para… ¡Ngh…!
Tan pronto como rogó por misericordia, Yuyuko se detuvo.
La gran mujer la observó de pies a cabeza durante algunos instantes, notando como el pecho de Emilia no paraba de subir y bajar extremadamente asustado.
— Mmmm~ No pareces tener ningún arma oculta~
Entonces la rodeó en un frío… Extremadamente doloroso abrazo.
'¡Ngh…!'
Yuyuko apretó con más fuerza, forzando a Emilia a dejar escapar un gemido de dolor
'Youmu… Mátame… Por favor… ¡Esto es demasiado!'
Con ojos sin brillo y casi sin aire, Emilia deseó por un segundo que le dieran fin a su sufrimiento, sus brazos ya no respondían a sus llamados, y podía sentir como su vida estaba siendo succionada por la mujer sobre ella.
— Haaah — Suspiró Youmu, rodeando la cintura de su empleadora con ambos de sus delgados brazos — ¡Yu-yu-ko-sa-ma! ¡Por favor! ¡Compórtese!
— Uwaaah~
¡Bam!
Fingiendo volar por los aires, Yuyuko cambió su objetivo y abrazó la joven chica de cabello plateado, cayendo sobre ella y frotando su mejilla contra la suya.
— ¡Yuyuko-sama!
— Qué suaveeeeee~ Youuumuuu~
¡Pam!
Con el sonido de un fuerte impacto, el cuerpo de Emilia se encontraba nuevamente arrastrándose a través del suelo, la joven inventora había tratado de levantarse, de caminar hacia la puerta y encontrarse con el calor de la luz solar… Pero no pudo soportar su propio peso.
— Nghh…
Youmu y Yuyuko se miraron la una a la otra, extremadamente confundidas y preocupadas acerca de lo que estaba pasando.
Taptap Taptap Taptap
Caminando hasta encontrarse junto al cuerpo de su nueva invitada, Youmu desenvainó su espada, lista para atacar a cualquier clase de fantasma que pudiera estar ocasionando todo esto.
— ¿Qué te sucede? — Preguntó Youmu mientras observaba cautelosamente sus alrededores.
— ¿Estás bien? — Preguntó Yuyuko, abandonando su sonrisa por primera vez durante aquel encuentro.
'… Pensar… Duele…'
Emilia intentó una y otra vez de abrir sus labios sin mucho éxito.
— ¿Yuyuko-sama? — Youmu observó el rostro de su superior, rogando por una explicación mientras inspeccionaba el pulso de la joven chica.
Con sumo cuidado, Yuyuko Saigyouji se arrodillo junto al cuerpo inmóvil de la pequeña chica frente a ella, y entonces observó cuidadosamente su cuerpo de la cabeza hasta sus pies.
— Mmm… — Yuyuko llevó una mano a su mejilla, inclinando su cabeza ligeramente — ¿Huh?
— ¿Qué es lo que sucede?
Observando a la chica de cabello color plata, Yuyuko parpadeó confundida algunas veces, incapaz de entender del todo que es lo que estaba pasando.
— Youmu… — Murmuró Yuyuko — ¿No habías mencionado que su energía espiritual era débil?
— ¿Eh? — Luego de ser atrapada con la guardia baja, Youmu dejó escapar una larga serie de sonidos extraños hasta finalmente contestar la pregunta — ¡A-Así es, Yuyuko-sama! Este humano ni siquiera puede soportar una ráfaga de viento sin sufrir heridas … Incluso los aldeanos de Gensokyo pueden aguantar algo como eso.
Al escuchar la respuesta de su subordinada, Yuyuko asintió lentamente y entonces acercó un dedo al cuerpo de Emilia.
— Puede que esto duela…
Con cuidado, la mujer de cabello rosa frotó su dedo en la mejilla de Emilia.
El dolor que la pobre chica pudo sentir era insoportable, pero ya que no podía mover su cuerpo o pensar con claridad, ella no pudo hacer nada por defenderse.
— Entiendo — Observando la llama de la vida de la mujer a su lado, Yuyuko alejó y acercó su dedo una y otra vez con el fin de recolectar toda la información que estaba buscando — Cambio de planes… Nos iremos esta misma noche, Youmu.
— ¿Qué es lo que le pasa?
La hermosa Princesa Fantasmal se levantó rápidamente, y entonces corrió a recoger la carta que había dejado en el suelo.
— ¿Yuyuko-sama?
Ignorando los llamados de Youmu, Yuyuko comenzó a escribir desesperadamente utilizando una pluma y una hermosa tinta color rojo que había hecho aparecer de entre sus mangas.
— Mantén a todos los humanos alejados de esta chica… También es peligroso dejarla cerca de otros Youkais, por favor asegúrate de que nadie, absolutamente nadie… Excepto tú y Yukari se acerquen a ella.
Tras observar llena de curiosidad a la mujer llamada Emilia, Youmu finalmente abandonó su posición como guardia y comenzó a caminar en la dirección en la que se encontraba su empleadora.
— ¿Qué quiere decir con–?
— Youmu, ¿recuerdas como Yukarín siempre se preguntó cómo es que un simple humano pudo adquirir el poder de otros?
Preguntó Yuyuko, sin despegar la pluma del papel.
— ¿Si?
Contestó su subordinada, más confundida que antes.
— ¿Y cómo Yukarín siempre se preguntó cómo es que un simple humano pudo tener el poder suficiente para destruir la barrera Hakurei y destruir gran parte de Gensokyo?
— Si, lo recuerdo Yuyuko-sama
Dando punto y final a una hermosa caligrafía color rojo, Yuyuko dio un pequeño salto llena de alegría.
— ¡Creo que Yuyuko encontró la respuesta~!
Y sonrió, con un brillo más fuerte que el sol.
.
.
Y listo~ Inicialmente este Arco iban a ser 3 partes pero decidí reducirlas a 2.
A partir de ahora la historia se divide en 4 posibles rutas cada una con sus subrutas y tonterías =u=/ buena suerte siguiendo el ritmo de todas y cada una de ellas... (Aunque es mi trabajo asegurarme que no sea demasiado confuso)
Aun no tengo ni idea de con cual iniciar, todas ocurren en paralelo...
Ya veremos con cual inicio...
Pregunta del día:
¿Qué creen que pasó?
Digo. Han sido 3 años. Y todo parece haberse salido de control en este Gensokyo teehee~
- KokoroWriter
