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— ¿Qué haré con tantos nuevos seguidores…?

Tap. Tap. Tap. Una joven dama golpetea sus dedos una y otra vez, impaciente.

— ¿Realmente está bien aceptar a tantos…? — La joven señorita no puede evitar sentirse sucia

— Sé que no éramos muy populares… Pero esto no se siente bien.

Tip. Mojando un poco la punta de su dedo, la joven doncella se dispuso a leer a través de los cientos de hojas que llegaron a sus manos.

Toc. Toc. Toc. Resonó la gran puerta de madera frente a ella.

— ¿Huh…? — Confundida, la doncella levantó su mirada y observó a través de aquella habitación — ¿Quién podría…?

Toc. Toc. Toc. La puerta sonó una vez más, atrayendo todo el interés de su dueña.

— ¡Si, si! ¡Adelante! ¡La puerta está abierta! — Exclamó la mujer.

— Con permiso…

Una pequeña, temerosa silueta blanca introdujo su cuerpo en la habitación, primero su cabeza, entonces sus manos, finalmente sus pies… La nueva invitada, cubierta con una gabardina color café, parecía ser bastante más suspicaz de lo que aparentaba.

— ¡OH! ¡Eres tú!

Nuestra protagonista se levantó de un salto y señaló a la mujer con una gran sonrisa en su rostro.

— Mis más sinceras disculpas — dijo la pequeña silueta, inclinando su cuerpo en una gran reverencia — No era mi intención presentarme sin avisar, mi señora.

— ¿Mi señora? — La joven mujer parpadeó confundida — ¿Pero, qué dices? En primer lugar, todos y cada uno ustedes siempre serán bienvenidos, no es como si los odiase o algo por el estilo, al contrario, me alegra mucho saber que siguen con vida.

— R-Realmente se lo agradezco su alteza, s-sé que tal vez no tenga demasiada importancia viniendo de la boca de un ser inferior como yo, pero es un gran honor poder mantener nuestros lazos con el Templo Moriya, especialmente en momentos como és–

La temerosa chica fue detenida por el gesto de una mano realmente cansada.

— ¿Ser inferior? ¿Su alteza? — Preguntó la dama sentándose nuevamente en su silla, mostrando una gran mueca de disgusto — ¿Y qué diablos le sucede a tu manera de hablar? ¿Podrías parar? En serio, me estás dando algo.

— S-Su alteza, no tiene por qué preocuparse de–

— Es en serio. Para, solo verte así me cansa.

— S-Su alteza yo–

— Tcht, supongo que los Tengus no sirven para nada después de todo — Murmuró la doncella, dirigiendo su atención a uno de los papeles debajo de sus manos.

— Ngh… — La pequeña invitada mordió su lengua, conteniendo su ira.

— Si~ Si~ En especial esos tales Tengu Cuervo~ — Añadió la joven doncella, mirando a su invitada con el rabillo del ojo — Quiero decir… Al menos los lobos son lindos y puedes acariciarlos, pero es que ninguno de los cuervos sirve para nada.

— Ngh — Su invitada se mordió la lengua una vez más.

— Todos son feos

— ¡Ngh!

— Estúpidos

— ¡NGH, NGH! — La pequeña chica estaba a punto de explotar

— Y lo peor de todo… — Con una sonrisa en su rostro, "su alteza" susurró al oído de su invitada — He escuchado que son terribles reporteros…

— ¡¿Quién es un mal reportero?! ¡Tú! ¡Sacerdotisa de cuarta!

La pequeña chica comenzó a retirar la enorme gabardina que cubría su cuerpo, completamente lista para enseñarle a la mujer junto a ella de lo que su especie estaba hecha.

— ¡Hey, que quede claro qué–!

Tap

— ¿Eh?

Sorprendida, la supuesta reportera pudo sentir la calidez y suavidad de algo que había olvidado.

— Tonta… — Murmuró aquella doncella presionando con fuerza el cuerpo de su invitada, sintiendo como la nostalgia invadía cada rincón de su cuerpo.

— ¿Qué te–?

— Sniff… Sniff…

— ¡¿S-Sanae?! — Algo nerviosa, la chica observó de lado a lado en busca de una respuesta, no podía, ni quería, comprender la razón detrás del llanto de la mujer que no paraba de abrazarla.

— Sniif… Es que… ¡Es que…! — Sanae arrastró sus palabras, conteniendo sus ganas de llorar.

Guardando silencio, la invitada sostuvo a Sanae entre sus brazos, acariciando su largo cabello verde mientras sonreía algo aliviada.

— Si vas a llorar, llora — Murmuró, sin parar de acariciarla — Tú, sacerdotisa de cuarta.

— Ngh… Aya… Yo… Si los demás…

— Si, si… — La compasiva invitada sonrió ligeramente — Llora, no le contaré a nadie de esto.

— Graciaaah… Gwa… Cii… ¡Uwaaaaaaahhh!

Sosteniendo a una vieja conocida entre sus brazos, acariciando su largo cabello con delicadeza… La vieja Tengu permaneció inmóvil en el centro de aquella habitación, realmente feliz de aún poder contar con su apoyo.

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Historias de Gensokyo;
Facción Youkai: Aya Shameimaru;
Facción Humana: Sanae Kochiya;
Arco 2 – Derrotas, Fracasos, Desastres;

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Gensokyo;
Templo Moriya;
Día 1, Mes Deutzia / 01 de abril / Año Nuevo

Paredes rosas, estantes de plástico repletos de figuras, dispositivos tecnológicos, y al fondo del todo un gran escritorio de madera, la vieja Tengu observaba con gran interés desde su pequeño asiento de madera.

— … Haah

Frente a ella se encontraba una hermosa mujer, una humana relativamente pequeña con una figura bastante equilibrada, de cabello verde, probablemente tintado, utilizando una blusa azul a botones, y un pantalón de tela color blanco.

— ¿Mejor? — Preguntó Aya, regresando su atención a la persona que le fue encomendada.

— Muchísimo — Respondió Sanae, con una gran sonrisa.

— Hehe, me alegra.

Sin saber exactamente como hablar después de tanto tiempo, Sanae y Aya se miraron la una a la otra, con una sonrisa algo nerviosa.

— Ehm… Dime Aya… ¿Qué te trae a nuestro templo?

— ¿Eh? — Aya observó a Sanae algo confundida luego de ser atrapada con la guardia baja — ¡Ah! ¡Claro! ¿Dónde están?

Aya se dio la vuelta, buscando algo dentro de una pequeña mochila sin fondo aparente que siempre colgaba de su hombro.

— Sé que lo deje por aquí — Aya continuó su búsqueda — E-En alguna parte… — Y entonces sonrió algo avergonzada, no podía encontrar lo que sea que estuviera buscando entre el lío que ella misma había generado.

— ¿Eeh~? — Sanae sonrió ligeramente — Bueno, al menos sigues siendo tan despreocupada como siempre

— Ehehehe… ¿No tienen los humanos un dicho para eso? — Preguntó Aya, comenzando a lanzar libro sobre libro por los aires, incapaz de encontrar el que buscaba — ¿Cómo era? ¿Los malos hábitos mueren al último?

— Creo que te refieres a – ¡Woah! — Sanae dejó escapar un pequeño grito mientras esquivaba hábilmente un libro que voló peligrosamente hasta su rostro — «Los malos hábitos nunca mueren» … Si, tenemos algo – ¡Kyah! ¡Aya, ten más cuidado!

Sanae frotó su frente, adolorida luego de recibir el impacto de una extraña esfera metálica a toda velocidad.

Trick. Track. Aya continuó limpiando su mochila.

— Joooo… Oye ¿tardarás mucho? Aún tengo mucho papeleo qué–

— ¡Aquí está!

¡Pam!

Para la sorpresa de Sanae, un enorme libro negro aterrizó con fuerza justo al borde de su escritorio, llenando de tierra todo a su paso.

— Aya — Sanae observó a la chica frente a ella, y entonces señaló el gran libro debajo de sus manos — ¿Qué es eso?

— ¿Mmm? ¿No es obvio? — Aya comenzó a observar todo a su alrededor.

— ¿Uhm? — Sanae observó el rostro de Aya realmente confundida, siguiendo su mirada ahí a donde fuese, tratando de encontrar una respuesta.

— Ya sabes… Eso… — Añadió Aya, casi en un susurro.

Luego de algunos largos segundos de observar a su invitada, Sanae notó los ojos de Aya vagando una y otra vez hacia el televisor que colgaba de una de sus paredes.

— ¡Oh…! Ya. Entiendo…

Aya asintió, confiando en que la chica frente a ella tuviera un juicio lo suficientemente bueno como para entender lo que estaba pensando.

— Tranquilízate — Dijo Sanae con una pequeña sonrisa, ignorando temporalmente el libro que descansaba en su escritorio — No hay micrófonos o cámaras en esta habitación~

— ¿De verdad? — Preguntó Aya, llena de desconfianza.

— Claro, el trato es que ninguno de ellos puede interferir con los asuntos de nuestro templo… Aunque tal vez quieras salir por la puerta trasera, seguramente nos tienen bien vigilados — Contestó Sanae, con una enorme sonrisa de oreja a oreja.

La gran Tengu suspiró algo aliviada, recostándose sobre la silla de madera.

— Qué gra–

— ¿Desde cuándo los entiendes tan bien? — Preguntó Aya, interrumpiendo a la alegre sacerdotisa frente a ella.

— Ehm… — La antigua sacerdotisa del Templo Moriya rascó su mejilla — El sentido común de un humano del exterior es mucho más simple que el de un Youkai de Gensokyo.

— ¿Es así?

— Así es — afirmó Sanae, llena de confianza — Por ejemplo… Digamos que te enamoras de alguien, ¿qué es lo que harías?

Sanae colocó sus codos en el escritorio, sosteniendo su rostro mientras observaba a Aya con una sonrisa curiosa.

— ¿Eh? — Aya llevó un dedo a su mejilla, inflándola mientras comenzaba a pensar.

— ¿Mmm~? — Sanae dejó escapar una sonrisa pícara.

— Bueno… — Las mejillas de Aya enrojecieron con el pensamiento — S-Si ese fuera el caso… S-Supongo que sería mejor decirle, no quiero que otro Tengu se me adelante… — Sacudiendo su cabeza, la Tengu se deshizo de todos esos extraños pensamientos — Aunque no pasará, mi primer y único amor será mi cámara. No planeo abandonar el mundo del reportaje.

— Heehehehe~ — Sanae sonrió, realmente feliz de lo inocente que era la chica frente a ella.

— ¡¿Qué es tan gracioso?! — Preguntó Aya, algo confundida.

— Los humanos del exterior somos algo más… Extremos en ese sentido — Sanae sacó su lengua.

— ¿Extremos?

— Digamos que una chica se enamora de un chico, y es un amor donde ella realmente siente que lo ama. Bueno… ¡PAM! — Sanae golpeó su escritorio con fuerza, asustando a su invitada — ¡El trabajo de la chica deberá de ser el de mantenerlo vigilado las 24 horas del día, los 7 días de la semana!

— ¡¿Eh?!

— ¿Dónde vive? ¿Qué es lo que come? ¿Cuál es su color favorito? ¿Le gusta la ópera? ¿Es creyente? ¿Le gustan los videojuegos? ¿Quién es su artista favorito? ¿Tiene algún pasatiempo? ¿Quiénes son sus tres mejores amigas? ¿Es seguro permitir que él hable con ellas? ¡Todo eso y más es información vital para una doncella enamorada!

Sanae sostuvo su amplio pecho, enseñando a Aya el rostro de una psicópa– Doncella enamorada.

— H-Hey… — Aya titubeó — ¿E-Eso no te parece demasiado?

— Para nada, para nada — Sanae negó con una de sus manos — Es una reacción más normal de la que crees, podría decirse que es el estándar humano — Afirmó Sanae, realmente confiada.

'… ¿Segura que no eres solo tú?

Una gota de sudor recorrió el rostro de la hermosa Tengu de cabello negro, pero entonces tomó una pequeña libreta de uno de sus bolsillos, el de su pecho

— En… En ese caso, lo anotaré para publicarlo más tarde, toda información acerca del comportamiento de los humanos del exterior debería de ser útil para los Youkai de nuestro lado.

— ¡Ah! — La hermosa mujer de cabello verde se apresuró a levantar uno de sus brazos — ¡No olvides darme los créditos! ¡Todos estarán felices de escuchar que sigo de su lado!

— ¿Eh~? — Aya sonrió ligeramente, pero entonces se dispuso a hacer una pequeña broma — Pero si ésta es información que conseguí por mí misma~ Quiero decir~ Nadie te pidió darme esa información, ¿O si~?

— Ugh… — Sanae lucía derrotada, era como si toda la vida hubiera abandonado su cuerpo en un segundo — Es… Es por esto que no me gustan los periodistas…

— Hehehe~ — Aya guiñó un ojo mientras continuaba escribiendo en su libreta

'«La Sacerdotisa del Templo Moriya: Sanae Kochiya, aún está de nuestro lado… Aunque parece que su personalidad se retorció un poco durante los últimos meses. Sea como sea, sigue siendo una humana realmente confiable» Si… Esto se ve bien'

— Yyyyyy~ ¡Ya está! — Aya finalizó de escribir en su amada libreta, y comenzó a revisar sus apuntes.

— ¿Y entonces? ¿Vas a explicarme qué es lo que–?

— Sigo sin poder creer lo fácil que esas dos se rindieron…

— ¿Eh…?

El rostro de Aya adquirió un tono sombrío, y toda pizca de felicidad en su rostro se esfumó en tan solo un instante, la vieja cuervo había observado algo que no debía entre sus notas.

— Esto… — Sanae bajó la mirada, sintiéndose algo culpable — ¿Podrías no hacer eso por favor?

— Claro…

Tic… Sonó la manecilla del reloj Toc… Sonó otra vez, entre aquel largo silencio que había caído en la habitación

— Lo… Lo siento… — Se disculpó Aya, guardando la pequeña libreta de mano en su bolsillo, observando al suelo, llena de vergüenza.

— Si… Está bien… Supongo… — Contestó Sanae, finalmente tomando aquel gran libro entre sus manos. Acercándolo a su rostro para limpiarlo.

Fuuuuuuuuhhh

Sanae sopló con gran fuerza, olvidando por completo la existencia de la chica que se encontraba sentada frente a ella.

— Cuánta tierra… — Murmuró Sanae, soplando una vez más y sacudiendo el libro de cuero con la palma de su mano.

¡Cof! Pues ¡Cof, cof! Pues lo siento… Es difícil caminar todo el camino hasta aquí, ¿sabes? Cof…

— ¡Pffffft! — Sanae llevó el dorso de un puño a sus labios, cubriendo su boca y evitando llenar de saliva a su invitada — Hahahaha… ¡¿Qué le pasó a tu voz?!

— ¡¿Eh?! — Aya intentó aclarar su voz, pero el sonido que salió de su boca fue una mezcla entre la voz de un leñador y un camionero, una voz grave, rasposa, desafinada y afinada a la vez que en contraposición a su rango vocal le dejaba en total ridículo — ¡N-No es mi culpa! ¡Cof cof! ¡No es mi…! ¡Argh! ¡Fuiste tú! ¡Me tragué un montón de tierra cuando soplaste!

— ¡Hahahahahaha!

— ¡Sanae!

— ¡Hahahahhahahahahahahaha!

— ¡Heeeeey!

.

Tic Toc un gran reloj sonaba con fuerza, guiado de un compás invisible que marcaba el paso del tiempo y de las vidas.

— ¿Puedo confesar algo? — Preguntó Aya, observando un pequeño calendario que había tomado prestado del escritorio de su bromista anfitriona.

— Hehehe… ¿Qué? — Contestó Sanae, con una voz entremezclada entre risa y seriedad.

— Me alegra muchísimo haberte hecho reír — Afirmó la gran Tengu, observando a Sanae con una sonrisa llena de sinceridad

— Heh… — Sanae sonrió de vuelta, tranquilizando su cuerpo y su risa — ¿Por qué dices eso?

— Simplemente me gusta escuchar tu risa — Contestó la Tengu, llevándose una mano encima del hombro y rascando su nuca algo avergonzada — Tienes una risa muy linda ¿sabes?

— ¿Eeeeeeeh~? — La hermosa sacerdotisa sonrió de oreja a oreja — ¡Oh, hilo rojo del destino! ¡¿Acaso al fin pude lograr que la gran y poderosa Tengu más hermosa de Gensokyo, Aya Shameimaru, cayera rendida ante mí?

— Si, lo hiciste — Contestó Aya, con total seriedad.

— ¿Eh…? — Sanae parpadeó unos segundos, incapaz de comprender lo que acababa de escuchar — ¡¿EEEEH?! ¡¿E-E-ES EN SERIO?! ¡NO! ¡Aya mala! ¡S-S-Solo era una broma! — La vieja sacerdotisa desesperó por dentro mientras sus mejillas comenzaban a enrojecer — ¡A-A-Además! ¡Ambas somos chicas! ¡NO! ¡Ni siquiera somos de la misma especie! ¡Aaaaaah~ Mi corazón! Dios, no estoy lista para esta clase de emociones… ¿Y-y-y qué pensará la gente cuando vea a dos mujeres juntas? ¡¿CÓMO SE SUPONE QUE LE EXPLICARÉ ESTO A LADY KANAKO Y A SUWAKO-SAMA?! ¡Kyaaaaaaaaaaaaaaah! ¡Bam! — El rostro de Sanae cayó con fuerza en contra de su escritorio, sintiendo como emociones que jamás había experimentado antes comenzaban a invadir todo su cuerpo

'Waaah… Esto es malo… ¿Pero debo de hacerme responsable cierto…? No puedo simplemente romperle el corazón a Aya luego de una confesión como esta… ¿Verdad? … ¡No! ¡Sanae, debes de mantenerte firme! ¡Debes de mantener todos los sentimientos impuros fuera! ¡Tienes que dedicar tu vida a tu templo y a tus seguidores! ¡No puedes abandonar tu puesto por una relación terrenal! ¡Eso es!'

— ¡Aya, yo–!

— Siempre te tomas todo tan en serio — Con una gran sonrisa en su rostro, Aya negó con su cabeza — No me enamoré, sacerdotisa tonta, simplemente me alegra escuchar la risa de alguien, es todo.

— Nnn… — Sanae levantó su rostro, mostrando al mundo un par de ojos color verde oscuro a punto de llorar de todos los nervios que recorrían su cuerpo — ¿Qué quieres decir…?

La hermosa Tengu de cabello negro abrió su boca, pensando en todas las palabras necesarias para explicar su situación, pero entonces guardó silencio al recordar que nada de eso debería de importarle.

— ¿Aya…?

— ¿Eh…? Ah no, olvídalo… No es importante

Sanae guardó silencio, notando como la chica frente a ella acercaba una mano a uno de sus bolsillos

— No es importante… — Murmuró Aya una vez más, sacando una gran, larga y hermosa pluma de cuervo negro — Simplemente… Digamos que hay más quejas de todos los Youkais y Humanos de nuestro lado.

Sanae asintió lentamente, manteniendo silencio durante algunos segundos sin saber exactamente como contestar al escenario que estaba imaginando

— ¿Qué tan mal están?

Al escuchar el tono lleno de seriedad de la inocente sacerdotisa de cabello verde, Aya comenzó a acariciar la frágil pluma entre sus dedos, intentando deshacerse de toda sensación de tristeza en un mar de suavidad.

— No quiero hablar de eso — Murmuró Aya, mirando hacia otra parte.

— … Entiendo… — Sanae asintió lentamente, mirando al suelo llena de vergüenza y arrepentimiento — Lo siento por–

— No lo hagas… No fue tu decisión — Respondió Aya, cortando las palabras de la chica frente a ella — Fueron ellas dos, decidiendo lo "mejor" para su templo…

Brrrr Brrrr un pequeño dispositivo rectangular comenzó a vibrar, interrumpiendo la conversación entre las chicas y forzando a Sanae a mirar una gran pantalla de cristal de casi 10 centímetros, realmente desganada.

— ¿Otra vez…? Dejen de insistir, no me interesa — Murmuró Sanae, rechazando la llamada de su celular y levantándose para alejarlo de su escritorio.

— ¿Forasteros? — Preguntó Aya.

— Ajá… — Respondió Sanae, guardando su teléfono en una cajonera que descansaba al lado de la puerta de entrada.

— Hey… Sanae

— ¿Sí? — Respondió la mujer, acercándose a su asiento.

— ¿Crees que algún día las cosas regresarán a la normalidad?

Sanae cerró sus ojos, y se recostó en el respaldo de su silla ejecutiva, pensando cuidadosamente sus siguientes palabras

— No lo sé…

— Eso pensa–

— ¡Pero te aseguro!

Aya levantó su mirada, observando algo confundida a la mujer frente a ella.

— ¡Te aseguro que haré lo que pueda por ayudarlos!

El rostro de una ya-no-tan-joven sacerdotisa se acercó tanto a Aya que la gran Tengu tuvo que colocar una mano entre ella y la emocionada mujer solo para tratar de alejarse

— Demasiado cerca — Murmuró Aya, con una pequeña sonrisa formándose en su rostro.

— Oh… — Sanae retrocedió lentamente, con sus mejillas algo calientes y enrojecidas — Lo siento… Mi cuerpo se movió solo.

Aya se limitó a asentir, y entonces observó la pluma entre sus manos, pensando en todas las peleas que Sanae y ella tuvieron en el pasado, aun después de perder la sensibilidad de una de sus alas.

— Hey… Ahora que lo pienso ¿qué le pasó a tu traje de sacerdotisa?

— En el armario — Contestó Sanae, tomando asiento una vez más y finalmente acercando sus manos a aquel libro debajo de sus brazos, lista para leer — ¿Por qué?

— Es muy raro verte con ropa tan… Extraña luego de tanto tiempo

Sanae abrió el gran libro de cuero negro y comenzó a inspeccionar su contenido.
Las letras de tinta en su interior eran terriblemente antiestéticas, y los dibujos, o más bien garabatos que se encontraban en su interior parecían haber sido hechos por un niño de 3 años.

— Es muy raro — Añadió Aya, luego de no recibir una respuesta.

Sanae desvió toda su atención de aquel libro al escuchar el comentario de su invitada.

— ¿Por qué? … Simplemente ya no tengo que utilizar el uniforme, y no es como si estuviera utilizando ropa que jamás hayas visto… — Luego de contestar, Sanae comenzó a analizar a su invitada de pies a cabeza, su hermoso vestido blanco y su falda con diseño otoñal seguían igual de hermosas que siempre — En mi opinión, tu ropa es mucho más extraña.

— ¿Mi ropa? — Aya comenzó a inspeccionar su cuerpo, buscando algo fuera de lugar.

Sanae sonrió cuando su no-tan-inocente pero muy fácil de distraer invitada decidió dirigir toda su atención hacia su propio atuendo, y entonces, rascando su cuero cabelludo, llevó una mano a su cabeza en un intento de entender las anotaciones de una mujer que pasaba más tiempo dormida que despierta.

— Es difícil entender la letra de Yukari…

— ¡Ajá! — Aya dio un pequeño salto cuando encontró una hoja seca en el cuello de su camisa

— ¿En serio tenías algo? — Preguntó Sanae, impresionada por la increíble casualidad.

— Mmm~ — La mujer de camisa blanca acercó su rostro hacia aquel gran libro y entonces llevó una mano a su mejilla, algo avergonzada de la falta de habilidad de su jefa temporal — B-Bueno, es que la anciana no está muy acostumbrada a trabajar después de todo, hahaha…

— Mmmmmmmmmmmmmmmmmm…

Incapaz de entender nada de nada, y mucho más interesada en lo que la Tengu frente a ella podía contarle, Sanae cerró lentamente el libro negro entre sus manos.

— Hey Aya — La humana giró sobre su silla, observando a la chica a su lado directamente a los ojos.

— ¿Mmm? — Aya parpadeó algo confundida — ¿Qué? ¿Tengo algo en el rostro?

— No — Contestó Sanae, preguntándose como proseguir con aquella conversación sin deprimirse a sí misma — Dime algo… Aya

Al escuchar el tono serio de Sanae, Aya guardó silencio, estaba esperando a que la mujer frente a ella continuara con lo que sea que estaba diciendo.

— ¿No planean rendirse? — Preguntó la sacerdotisa, con algo de tristeza en su rostro — Hay… ¡Hay muchos más lugares en el mundo para crear un nuevo Gensokyo!… Q-Quiero decir, a mí también me gustaba mucho mi hogar cuando era una niña… Pero tuve que viajar entre templo y templo para lograr aprender los secretos de mi familia… — Sanae se interrumpió a sí misma, esperando por alguna respuesta que jamás llegó — T-Todo lo que quiero decir es… Estoy segura de que, si alguien tan ignorante y débil como yo puede hacerlo, entonces los Youkais y Humanos de Gensokyo también pueden adaptarse a un nuevo ambiente.

— No es como si no lo hubiéramos pensado — Murmuró Aya, sosteniendo con fuerza la pluma entre sus dedos.

— ¿Entonces? ¿Qué los detiene? ¿Por qué no–?

— La anciana dice que las posibilidades de encontrar otro lugar para crear un nuevo Gensokyo son una en un millón… Algo sobre líneas guía, colisiones espacio-temporales, campos magnéticos y no sé qué más… Sinceramente no presté atención a su explicación

Aya interrumpió las palabras de la sacerdotisa, y entonces la observó con algo de enojo.

— Además… Si nos rendimos, las cosas nunca volverán a ser como antes… Es tal y como dice Ran, alguien tiene que enseñarles a todos esos idiotas lo que nos depara si no restauramos el balance de este lugar… Tampoco es como si me agradara la idea de ser perseguida por otros Tengu ¿sabes?

Sanae asintió, y entonces suspiró bastante agotada.

— Haa~aa… Bueno, esperaba algo así… — Murmuró Sanae, algo aburrida — Aunque no creo que el destino sea algo tallado en piedra… La explicación de Yukari tiene sentido… Y sé perfectamente que los humanos jamás aceptarían a los Youkai por lo que son, en primer lugar, nuestro templo tuvo que viajar a Gensokyo porque ya nadie creía en nuestros milagros… La ciencia es algo realmente increíble, pero no es lo que ustedes necesitan.

Sanae sacudió su cabeza una y otra vez, inconforme con el comportamiento de la humanidad, lamentando lo mucho que ellos se perdían al no poder vivir en Gensokyo y disfrutar los problemas y las emociones que eso implicaba.

— Como sea, entonces esta tierra es especial, ¿cierto?

— ¿Creo? — Aya asintió ligeramente, maravillada por lo mucho que Sanae, un simple humano, había aceptado la existencia de Gensokyo y la idea de seres fantásticos conocidos como Youkais.

— ¿Nnn~? — Balanceándose sobre su asiento, Sanae dirigió su mirada al bajo techo sobre su cabeza — Bueno… Incluso mis encantamientos necesitan ciertos elementos de la naturaleza… — Sanae, abrió su boca una vez más, manteniéndola así durante algunos segundos hasta que las palabras al fin salieron de ella — Incluso Reimu necesitaba la energía divina de su Dios…

Aya estaba a punto de guardar la pluma de una de sus alas, pero entonces se detuvo al escuchar el nombre de la sacerdotisa que menos le agradaba

— Aya… — Dijo Sanae, algo débil — ¿Qué hay de Reimu?

Completamente inmóvil, Aya guardó silencio

— Entiendo… — Murmuró Sanae, tomando un par de lindas gafas rosas de uno de los cajones de su escritorio — Normalmente, te pediría darle un par de bofetadas de mi parte, pero…

— Solo empeoraría las cosas — Murmuró Aya, interrumpiendo las palabras de su compañera, realmente preocupada.

— Si, tienes razón… Es muy probable que las cosas terminen mal si levantas una mano contra ella — Contestó Sanae — Lo siento por hacerte una pregunta tan difícil… No es mi intención hacerte sentir mal.

— Lo sé… — Aya alejó la mano de su bolsillo, y continuó acariciando la suave pluma entre sus dedos — Lo sé San-chan… Lo sé… No tienes por qué disculparte por los errores de otros.

Sanae observó los débiles movimientos de su invitada, desesperando desde el fondo de su corazón por no poder haber estado junto a sus amigos durante los últimos 6 meses.

— Si… Tal vez tengas razón

Flip… Desviando toda su atención a cada uno de los trazos esparcidos a través de las hojas, tratando de descifrar los extraños garabatos pertenecientes a una de las Youkai más poderosas de Gensokyo, Sanae continuó leyendo en completo silencio,tratando de ignorar lo terrible que era la triste, deprimente, y horrible realidad contenida en todas, y cada una de las páginas de aquel pesado libro.

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.

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Gensokyo;
Día 1, Mes de los Dioses/Mes sin los Dioses / 01 de Octubre

Tic. Una joven sirvienta limpia una cama.
Tac. Una bella sirvienta limpia una ventana.
Tic. Una diligente sirvienta limpia sus cuchillos.
Toc.
Una perfecta sirvienta arregla su vestido.

Un salto aquí, dos saltos acá, un paso ahí, dos pasos allá.
Llena de energía, cubierta de alegría, la experta sirvienta vive día con día.
Siempre elegante, siempre elocuente, la dulce sirvienta camina orgullosamente.
Realmente alegre, bastante sonriente, la bella sirvienta disfruta su grandiosa suerte.

— Las cuatro menos tres, debería apresurarme.

Murmuró la joven sirvienta, a través del tiempo activo.
Observando a un hermoso reloj color plata, que siempre guarda en su vestido.

— Me preguntó si Lady Remilia desea comer carne.

La mejor de las sirvientas murmuró para sí misma.
Siempre radiante, siempre divina.

— Tal vez debería de considerarlo, e irme adelantando.

La sirvienta susurró a su impoluto reflejo.
Con un brillo salubre, lista para su próximo encuentro.

Tic. El reloj suena, que hermoso sonido.

— ¿Hmm? ¿Qué fue eso?

Toc. Con un fuerte ruido, inició su recorrido.

— Son muy molestos, por favor salgan de mi camino.

Tic. Algo irritada, ella tomó dos largos cuchillos.

— Desaparezcan, no son bienvenidos.

Tac. Uno de repuesto.

— Y jamás regresen.

Tic. Y otro para sus amigables, ignorantes vecinos

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Historias de Gensokyo;
Sin alineación: Sakuya Izayoi;
Arco 2 – Derrotas, Fracasos, Desastres;

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Gensokyo;
Día 1, Mes Deutzia / 01 de abril / Año Nuevo

Tic. Una joven sirvienta cercena otro rostro.
Tac.
Una bella sirvienta mutila un gran torso.
Tic.
Una diligente sirvienta limpia sus cuchillos.
Toc.
Una perfecta sirvienta arregla su vestido.

Slash Slash Slash Dos corazones, cuatro pulmoncitos

— Las partes humanas, todas tienen fin o motivo.

Crack Crack Crack Seis brazos, ocho pequeños timos

— Sangren, sangren, sangren, ¡Sangren para mi beneficio!

Una muerte aquí… Dos muertes acá… Un cadáver ahí… Dos cadáveres allá…
Llena de sangre, cubierta de vísceras, la experta sirvienta sigue aún con vida.
Siempre letal, siempre concluyente, la no-tan-dulce sirvienta camina orgullosamente.
Realmente incansable, bastante imbatible, la loca sirvienta admira su suerte.

— Las cuatro menos tres, debería apresurarme.

Murmuró la joven sirvienta, a través del tiempo detenido.
Observando a un hermoso reloj teñido de rojo, que siempre guarda en su vestido.

— ¿Lady Remilia?… No debe estar lejos…

La mejor de las sirvientas murmuró para sí misma.
Siempre apagada, siempre perdida.

— Mi señora, aun no se dé por vencida.

La sirvienta susurró a su ensangrentado reflejo.
Con un brillo mortífero, lista para su próximo encuentro

¿Toc? El reloj no suena, ¿cuál es el motivo?

— Madre mía, si son mis adorables vecinos.

¿Tic? Con un ataque preventivo, continuó su recorrido

— La intención es la que cuenta, aunque ya tengo un anillo.

¿Tac? Una bella sirvienta recuperó dos largos cuchillos

— ¿Qué es esto? ¿Otro de tus juguetitos?

¿Tic…? Uno de repuesto

— Hablen ahora, ¿en dónde la han metido?

¿Tac…? Y otro para sus amigables…

— ¡Regrésenmela!

¡SLASH! … Descuartizados amigos

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.

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Srrrrrlp

— Hey… ¿Es en serio? ¿No sabes que eso de hacer ruido mientras bebes es de muy mala educación?

— Ah, ¿lo es?

— Ngh…

Una hermosa niña de cabello rubio vestida de rojo pataleaba juguetonamente encima de una silla, sosteniendo una fría e insípida taza de té que había hecho ella misma. A su lado, una mujer con una larga, casi perfecta cabellera color lila, intentaba continuar con su lectura a través de las hojas de un libro lleno de viejas, casi incomprensibles, runas antiguas.

— Lo es… — Murmuró la mujer, conteniendo su ira mientras regresaba toda su atención a sus propios asuntos — Ahora sigue estudiando.

Flip el sonido de una hoja marcó el fin de aquella conversación, y la hermosa mujer rodeada por la oscuridad de una biblioteca vieja, fría y abandonada, continuó leyendo. Únicamente iluminada por la luz de un candelabro descansando sobre la gran mesa de madera frente a ella.

— Okaaaaay~ — Exclamó la niña, tomando asiento.

¡Patu!

La silla de la pequeña se sacudió violentamente, sorprendida ante el gran peso que había caído sobre ella. Desafortunadamente para el pequeño y viejo mueble, la simple presencia de aquella niña era lo suficiente fuerte como para fragmentar su cuerpo y hacerlo sufrir.

— Hey… — La mujer de cabello color lila llamó a su compañera de lectura, pero fue completamente ignorada — Hey, te estoy hablando…

— ¿Mmm~? — La pequeña niña continuó pataleando, sonriendo mientras observaba los dibujos en su pequeño libro — ¿Qué pasa?

— Tu silla… — La mujer de cabello color lila señaló el pequeño mueble, a punto de morir — Contrólate… A este paso el núcleo de la madera no va a soportar tu poder.

— Mmmm~ — La pequeña niña asintió ligeramente, algo molesta de no poder jugar libremente con su poder — Vaaaaaleeee~ — Contestó desganada, retirando su mano de la pequeña silla.

Chirri Chirri

El pequeño mueble rechinó, aliviado.

Luego de algunos segundos la mujer de cabello lila regresó sus ojos a su libro, tratando de perderse en el mar de letras de su escrito, de disfrutar la paz y la tranquilidad que solo podía encontrar dentro de aquel océano de estantes, en el interior de su querido acuaterrario.

Srrrrrlp

Una paz y tranquilidad que no había sido capaz de replicar, de disfrutar… En casi 6 meses.
Fulminando a la pequeña con su mirada, la gran bruja de los 7 colores frunció el ceño, irritada.

— ¿Hmm~? — La pequeña niña contestó su mirada con una inocente sonrisa.

— ¿Lo haces a propósito, cierto? — Preguntó la mujer, cubriendo su frente con la palma de una de sus manos, tratando de detener la jaqueca que comenzaba a invadir su cuerpo.

Aun con un par de tragos de té en el interior de su boca, la joven observó a su guardiana llena de curiosidad, mientras sus bellos ojos carmesí destellaban con una belleza sin igual, brillando en mitad de toda la oscuridad a su alrededor, hipnotizando todo a su paso. No había nada en ese mundo que pudiera rivalizar con su mirada… O tal vez… Si, sus ojos eran únicamente rivalizados por la hermosa, e infantil, sonrisa en su rostro.

— Haa… — La mujer de cabello lila suspiró, incapaz de mantener su ira al enfrentarse con la pequeña niña — En serio… Ten más cuidado. Algún día me cansaré ¿sabes?

— Nnn~ — La niña asintió, tragando todo el té de manzanilla que guardaba en su boca, pero al sentir el sabor de una inusual amargura sacó su lengua realmente asqueada.

— No me muestres la lengua… Y ten más cuidado con tu cabello — La chica de cabello violáceo se quejó, llevando ambas de sus manos a la base del cuero cabelludo de la niña junto a ella — Debes de aprender a atarlo tú misma… No pienso ser tu niñero para siempre. Ya estás bastante grande para esto.

Cerrando sus ojos, disfrutando de la sensación de las manos de la mujer a su lado, la pequeña niña sonrió realmente satisfecha, pataleando llena de felicidad mientras su cabello era atado cuidadosamente en una gran, hermosa, y larga coleta de caballo que llegaba hasta su cintura.

— Ehehe~ — La niña rio en voz baja — Se siente bien~

— Eres tan… — La mujer de cabello lila fingió estar enojada, pero una pequeña sonrisa comenzó a formarse en su rostro — Me cuesta creer que haya crecido tanto en tan poco tiempo… ¿Acaso el súper crecimiento del pelo es también un poder de los vampiros?

— ¿Mmm~? — La pequeña niña observó a su compañera de juegos y guardián — Bueno, a decir verdad–

Pero fue interrumpida por una gran mano cubriendo su rostro y tocando su nariz.

— No, espera… — Murmuró la gran mujer — Pensándolo bien… Mejor no sigas, no quiero arruinar la imagen perfecta que tengo de ustedes dos con algo tan estúpido como esto.

Luego de terminar con el cabello de la niña, la mujer de cabello color lila llevó ambos de sus brazos a su cintura, completamente segura de que no quería saber nada, absolutamente NADA de eso.

Sniff Sniff La mujer respiró con fuerza, notando un extraño aroma en el aire detrás de la pequeña frente a ella.

— ¿Qué es ese…? — Susurrando algunas palabras, la mujer observó extrañada el cuerpo de la pequeña y entonces acercó su nariz a aquella hermosa pero desaliñada cabellera — Hey… Flan… ¿Cuándo fue la última vez que te diste un baño?

— Ehhhh~ — La pequeña niña llevó una mano a su mejilla y desvío su mirada — Un… Dos… Tres… Nueve…

— ¡Eso es demasiado!

Flan parpadeó impresionada por el volumen del grito junto a ella, su pequeña cabeza no podía entender del todo la razón por la que la mujer estaba perdiendo la paciencia. Ella únicamente había estado jugando como siempre y, sin embargo, desde hace algunos meses todo lo que recibía eran regaños sobre regaños.

— Tcht — La niña chasqueó su lengua, y entonces cruzo sus brazos, realmente enojada — ¿Y a ti que te importa? De cualquier forma, no jugarías conmigo si no fuera porque Remy aún no regresa. ¡Vuelve a tus libros y déjame en paz!

El agudo grito de la pequeña hizo retroceder a la mujer de cabello lila con una larga bata para dormir rosa, ella no era una niñera, de hecho, no le agradaba para nada la idea de tener que cuidar todo el tiempo de esa niña, solo lo hacía porque no tenía otra opción.

— ¡Basta! ¡Sigue así y hoy no voy a–!

— ¡Pfuu!

La niña vestida de rojo escupió a los pies de la mujer, y entonces procedió a recostarse sobre el respaldo de su silla, balanceándose sin el más mínimo cuidado mientras miraba al gran, alto y oscuro techo sobre cabeza.

— ¡Flandre! ¡Estás castigada!

— Beeeeeeeeeee — Flandre Scarlet estiró uno de sus parpados y sacó su lengua en un gesto realmente grosero.

— ¡Flandre!

— ¡Te odio! — Gritó la pequeña, lastimando a la mujer frente a ella — ¡Te odio! ¡Te odio, te odio! ¡ERES LA PEOR, PATCHOULI! ¡LA PEOR!

¡BAM! La silla golpeó el suelo con fuerza

— ¡Los odio! ¡Los odio, los odio, los odio! ¡LOS ODIO A TODOS!

¡Tap! ¡Tap! ¡Tap! ¡Tap! ¡Tap! La pequeña niña huyó a toda velocidad

— ¡Flandre! ¡Vuelve aquí!

Dejando atrás a una bruja que la amaba desde el fondo de su corazón, pero que no sabía cómo expresarlo.

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Historias de Gensokyo;
Facción Humana: Patchouli Knowledge;
Facción Humana (por asociación): Flandre Scarlet
Arco 2 – Derrotas, Fracasos, Desastres;

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Gensokyo;
Mansión Escarlata;
Día 1, Mes Deutzia / 01 de abril / Año Nuevo

Polvo en cada esquina, finas telarañas, la oscuridad es tan profunda, y no hay ni rastro de un alma. O al menos eso parece, pues en el fondo del todo, oculta entre dos grandes libreros caídos y envueltos en la oscuridad, se encuentra una niña pequeña vestida de rojo, llorando.

— Sniff… Sniff… — La pequeña niña mordía con fuerza la corbata amarilla atada al cuello de su ropa.

Su pequeño vestido color escarlata con detalles blancos en el cuello y las mangas era sencillo, pero hermoso, y no paraba de brillar en el medio de la oscuridad

— Patchy… Tonta… Tonta… — Murmuró la pequeña sosteniendo con fuerza el inflado sombrero blanco sobre su cabeza, tratando de ocultar su pequeño cuerpo entre aquellos libreros, terriblemente destrozados — Tontos… Tonta Remy… Tonta Patchouli… Tonta Mei… Tonta Sakuya… Tonta… Tonta… Todos son unos tontos…

La pequeña no paraba de murmurar entre lágrimas.

— ¡Tontas…! — Exclamó la pequeña niña, lanzando su sombrero lo más lejos que pudo — Las odio…

La pequeña niña llevó sus manos a su rostro, cubriéndolo mientras un fino arco de hierro en su espalda comenzaba a rodear su cuerpo, las pequeñas gemas de poder que conformaban sus desplumadas alas comenzaron a brillar ligeramente en respuesta a sus lamentos.

— Extraño tanto a Remy… — Murmuró la pequeña — Si ella estuviera aquí… Snifff… Si tan solo ella estuviera aquí nada de esto–

¡Pam! Un extraño cuerpo sostuvo la pierna de la niña, y comenzó a arrastrarse dentro de su pequeño escondite en el medio de la oscuridad.

— ¡¿HIIIIH?! — Flandre ahogó un grito asustado mientras observaba completamente abrumada como una figura negra comenzaba a trepar a través de su cuerpo, la sensación de algo ridículamente frío subiendo a través de su piel le causaba disgusto y terror, un miedo absoluto que helaba hasta sus huesos.

— Flaaaaaaaaaan-dreeeeeeeee

Una voz grave y gutural resonó en el medio de la oscuridad, llamando su nombre.
Glin un par de ojos púrpura llenos de locura brillaron entre la oscuridad, acompañados de la gran sonrisa de una asesina.

— ¡KYAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAH! ¡BOOOOOOOOOM!

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— ¡Cof, cof! ¡Cof!

La pequeña Flandre tosió una y otra vez, acompañada por una amigable y espesa nube de humo negro. Las llamas generadas por la explosión de su Danmaku habían destruido las estanterías sobre su cabeza, e incluso encendieron en llamas las librerías cercanas.

— Aaagh… — La silueta sin forma se quejó adolorida, recostada en el suelo mientras su querido y pomposo sombrero rosa adornado con el prendedor de una luna ardía en el medio de la oscuridad, completamente encendido en llamas — Ugh…

— ¿Eh? — La pequeña niña observó a la silueta oscura, iluminada con la luz de las llamas a su alrededor — ¡¿Eh?! — Y entonces se levantó de un salto.

Patchouli Knowledge, débil, asmática y anémica, sostuvo su mano en medio del aire, completamente sorprendida mientras erigía una barrera mágica a su alrededor.

— ¡Pat…! ¡Sniff…! ¡¿Patchy?!

— Ugh… — Patchouli se levantó lentamente, observando las llamas y la destrucción a su alrededor — ¿En serio era necesario? — Preguntó con el cabello completamente desordenado — Mis pobres libros… — Murmuró en voz baja, invocando un torrente de agua con el apagaba cada una de las llamas.

— ¡E-es tu culpa! ¡Si no hubieras–!

— Lo sé — Respondió la mujer, observando a su alrededor en busca de más señales de un posible incendio — Soy una idiota por haber hecho algo así, lo siento — La pequeña bruja miró hacia el suelo, bajando el volumen de su voz — Mi cuerpo reaccionó por sí solo al escucharte llorar…

Flandre guardó silencio, y luego de algunos eternos segundos sin encontrar una respuesta finalmente desvío su mirada, la pequeña se sentía avergonzada.

— Lo siento… — Murmuró entre dientes — En realidad no te odio…

— Si, no soy tan estúpida como para creer algo como eso — Contestó la gran bruja, colocando una de sus manos sobre la cabeza de la pequeña — Vamos, está anocheciendo, tienes que terminar con tu libro y entonces irte a dormir.

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Tap sonó el pequeño asiento, dando la bienvenida a su amada compañera.

— Espero que estés lista para pagar por lo que le hiciste a mi gorro y a mi biblioteca — Dijo la bruja de la bata rosa adornada con líneas fucsias y blancas y un sombrero chamuscado — Solo espera, cuando Mei regrese con Remilia vas a pagar por todo lo que has hecho en los últimos 6 meses.

— Nnn… — Desanimada, la pequeña vampiresa de ojos escarlatas asintió al escuchar el nombre de su querida hermana — Lo haré… Lo prometo…

Incapaz de despegar sus ojos de la pequeña niña rubia, Patchouli dejó descansar el grimorio que siempre cargaba consigo misma sobre la madera de la mesa.

— ¿Necesitas hablar de eso? — Preguntó la bruja, acercando su mano a la cabeza de la pequeña — No es bueno guardarse las cosas. En especial si esas cosas te hacen daño — La gran bruja se agachó, y observó al rostro de la niña — Hacerlo solo te destruirá por dentro, por favor nunca lo olvides.

— Nnn… — Flandre asintió, apartando los ojos de aquella mirada — Extraño a Remy… La extraño… Mucho… A Remy… A Sakuya… A Mei…

La gran bruja guardó silencio, escuchando los lamentos de la pequeña mientras ella contenía su llanto en lo más profundo de su corazón. El secuestro de su amiga, la hermana mayor de Flandre, Remilia Scarlet. La extraña muerte y desaparición de la líder de las sirvientas, así como una aliada incomparable, Sakuya Izayoi. El repentino viaje de la portera, una poderosa mujer, la más leal de todas, Hong Meiling… Todos eran sucesos que las habían lastimado profundamente, pero no podía permitir que sus sentimientos se interpusieran en su camino.

— Mei y Remilia volverán en cualquier momento — Contestó la gran bruja, con un tono frío y sin sentimientos — Por eso debes de estudiar mucho hasta el día en el que regresen… Tan pronto como lo hagan, nos uniremos a los demás idiotas de Gensokyo y trataremos de ayudarlos a recuperar nuestro hogar — La bruja de ojos púrpura tomó a la niña rubia de uno de sus hombros, presionando con su débil fuerza — Flandre, debes de aprender a controlar tu poder lo mejor que puedas si no quieres ocasionarle más problemas a tu hermana.

La pequeña vampiresa observó a la mujer frente a ella durante algunos segundos, confundida, asustada, y llena de remordimiento.

— Si tan solo Remy me hubiera dejado salir… Sakuya no habría–

— No seas idiota, si Remilia te hubiera dejado salir del sótano no habría un Gensokyo que salvar… Lo hizo para protegerte, a ti y a todos.

La pequeña abrió su boca, sin embargo, no tenía una respuesta preparada. Lo único que pudo hacer fue volver a cerrarla, observando con sus ojos escarlata a la chica frente a ella, algo enojada.

— ¿Sabes? — Preguntó Patchouli, notando como la pequeña con problemas de ira estaba comenzando a irritarse — Nunca esperé que yo tuviera que decir algo como esto… Pero deberías de ser más comprensiva, Flandre — Dijo la gran bruja, con firmeza, llena de resolución, levantándose lentamente mientras tomaba el libro de la pequeña entre sus manos — En este mundo no todo gira a nuestro alrededor, y hay cosas que incluso tú, yo, o tu hermana nunca debemos de hacer.

La gran bruja estiró sus brazos, acercando el libro negro de la pequeña a sus diminutas manos.

— Y una de ellas es culpar a otros por nuestra debilidad… En especial si tú y yo no somos más que inútiles encerradas en esta mansión cuando otros nos necesitan — La bruja permaneció inmóvil, esperando la reacción de la pequeña.

Flandre titubeó, odiaba desde el fondo de su corazón ser tratada como una niña… Y sin embargo… Sin embargo, no podía negar las palabras de Patchouli. Todo este tiempo, su hermana había hecho todo por intentar protegerla. Su poder para destruirlo todo, su falta de capacidad para controlarlo… Si ella no intervenía, si ella no evitaba que ella destruyera todo lo que amaba… Tarde o temprano terminaría destruyéndose a sí misma.

— Yo… — Flandre murmuró algo, con lágrimas en sus ojos.

— ¿Tú? ¿Qué? — Preguntó Patchouli.

— Yo quiero... — Repitió una vez más la pequeña vestida de rojo.

— ¿Qué? — Insistió la gran bruja — Dilo fuerte y claro.

— … ¡Yo…! — La pequeña gritó, desde el fondo de su corazón — ¡Quiero ser fuerte! ¡Quiero demostrarle a Remy que no necesito que me cuide! — Una y otra vez, liberando los sentimientos que había guardado durante cientos de años — ¡Estoy harta de no poder salir! ¡Estoy cansada de que siempre se burlen de mí! ¡No es justo que todos puedan reír y visitar el mundo exterior, pero yo siempre tengo que vivir en la oscuridad del sótano! ¡Quiero poder tener mi propia habitación! ¡Tener amigas con las que jugar al Danmaku!

La voz de Flandre se quebró, pero entonces reunió las fuerzas suficientes para poder una última cosa, algo que deseaba desde lo más profundo de su corazón, algo que nunca pensó que diría, y que sin embargo… No podía evitar sentir.

— Tan fuerte… ¡Como para poder matar a todos los humanos que se llevaron a mi hermana!

Su deseo más oscuro, su más precioso pensamiento, castigar a los seres humanos que le arrebataron a la persona más importante para ella… Durante 6 meses Flandre había escondido este deseo al mundo. Tratando de fingir ignorancia, de actuar como si su hermana no le importase, pero sin importar cuanto intentó olvidarlo, sin importar cuantas veces destruyó el pensamiento… Éste siempre regresaba, y cada vez con más fuerza.

Patchouli asintió, con un rostro lleno de serenidad, con su característica mirada sin rastro de emociones, dispuesta a cumplir con la solicitud de aquella pequeña.

— Entonces… — Murmuró la bruja, presionando el libro de Flandre contra su pecho — Yo, Patchouli Knowledge, bruja de los 7 colores, juró hacer de ti la vampiresa más fuerte de todas, te convertiré en una bruja de temer, en alguien que pueda controlar su propio poder con sus propias manos. A cambio… — Patchouli estiró su mano, insistiendo una vez más a que ella tomara el libro — A cambio, tú. Flandre Scarlet, hermana de la señora Remilia, pequeña y descuidada "Imouto-sama", deberás de prometer que harás todo lo que yo diga, sin importar qué.

Patchouli sostuvo el libro de la pequeña entre la punta de sus dedos, esperando a que ella tomara su decisión.

— Si acepto… ¿Podré ser fuerte pronto?

— Eso dependerá de ti — Contestó Patchouli, observando a Flandre directamente a los ojos

Flandre titubeó un par de segundos, sintiendo algo de recelo, ella no era la clase de niña que aceptaba seguir ordenes, ella disfrutaba hacer bromas a todos, vivir de manera libre era lo único que anhelaba, y sin embargo… Allí estaba, a punto de vender su alma.

— No esperaré toda la noche — Murmuró Patchouli, encogiendo su brazo.

¡Clap!

— ¿Mmm?

Patchouli observó con algo interés el cambio de la actitud de la chica frente a ella, ni siquiera había retrocedido 10 centímetros, pero el brazo de aquella pequeña había sostenido el libro con tanta fuerza que casi lo rompe.

— Bien hecho Flandre, has tomado una buena decisión — Murmuró Patchouli, sin una sola emoción en su rostro — Pero ten más cuidado, a partir de ahora tu vida dependerá de estos libros.

Flandre observó el rostro de Patchouli, ligeramente asustada. Aquel brillo púrpura, el brillo de una persona llena de locura había retornado a su mirada.

— ¿Nunca te preguntaste porque tu hermana no aceptó que fueras mi pupila? — Preguntó Patchouli, empujando a la chica con una corriente de agua.

— ¿E-Eh? — Flandre pudo sentir una extraña masa de agua completamente solida empujando su cuerpo hacia la silla junto a la mesa.

— Toma asiento, a partir de ahora sacrificarás tu vida por perfeccionar mis métodos y pasarás noche tras noche en vela estudiando. No volverás a comer, no volverás a dormir, no volverás a salir de esta biblioteca hasta haber aprendido a controlar al menos uno de los elementos.

— ¿Uno de los–?

— Guarda silencio — Interrumpió Patchouli, aun sin acabar con su explicación — Iniciaremos con agua, fuego y madera, puede que también analicemos la historia de la magia de la tierra. — Patchouli tomó asiento, levantando su grimorio entre sus manos — Lo más óptimo sería que controlaras al menos dos elementos en tan solo una semana, considerando tu capacidad regenerativa…

Patchouli, tomó un par de gafas color rosa de un pequeño bolso a la altura de su cintura.

— Considero que experimentar un par de encuentros con la muerte es algo natural. Sin embargo, también debemos de trabajar en tu capacidad mental para soportar tu propio poder. De lo contrario, perderás la cordura y me veré forzada a finalizar con este entrenamiento.

— ¿Perder mi cord–?

— Te volverás loca y destruirás todo — Dijo Patchouli, anticipándose a la pregunta de su nueva pupila — Bien, explicaciones iniciales a un lado, iniciemos con estas 4 enciclopedias

¡CRAAACK!

Cuatro enciclopedias de más de 3000 páginas cayeron con fuerza sobre la mesa de madera, rompiéndola en pedazos.

— Tienes 4 horas, comienza a leer.

— ¡¿EEEEH?!

Flandre observó llena de terror el infierno en el que se había metido.

— ¡P-pensándolo mejor yo–!

Prrram Prrram

Cadenas sostuvieron las alas de la pequeña niña, Patchouli Knowledge sostuvo en su mano un pequeño catalizador mágico, un largo y pesado lingote de acero al cual ella le había absorbido todas sus propiedades naturales.

— ¿No quieres salvar a tu hermana? — Exclamó Patchouli, señalando al libro con su cabeza — Entonces deja de perder el tiempo, tu entrenamiento apenas comienza.

— ¡M-Muuuukyyuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuu!

.

La Solitaria Librería ocultó sus gritos, entre sus puertas, entre sus estanterías.
La Librería Inamovible lo había hecho otra vez, y esta vez era alguien que ella quería.

Había secuestrado una chica, una hermosa niña, una pequeña vampiresa.
Por ella daría todo, por ella arriesgaría su vida.

«¿Quién eres tú?»
«¿Y eso qué importa? Si igual vas a morir»
«¿Tú también los odias?»
«¿Uh?»
«¿Tú también quieres matarlos a todos?»
«¿Y qué si quiero?»
«A mí también me persiguen, seamos amigas»
«¡¿Haah?! ¿Quién te crees que eres? ¡Soy un vampiro, humano!»

Pues por ella, seguía con vida.

'Sé fuerte… Flandre'

Pensó la Librería Inamovible, cuyo conocimiento nadie igualaría hasta su muerte.

'Sé fuerte… Remilia'

Pensó la gentil chica, cuyos sentimientos nadie entendería hasta su muerte.

.

.

.

Grrrruuuuhh…

— Aaaah~ aaah~… — Se quejó la primera chica, recostada en el césped mientras su estómago no paraba de rugir — ¡Muero de hambreeeeee!

— Dios, eres tan ruidosa… — Replicó la segunda chica, recostada en el césped mientras su estómago no paraba de gruñir — ¿Y qué si no has comida nada en 3 días? ¡Llevo 72 horas sin comer una sola barra de chocolate…! — Enojada, la pequeña mujer de cabello negro hasta la cintura miro el atardecer frente a sus ojos — Otro día más que sufrimos… Maldita sea Satori… ¿Qué es lo que esperas?

— Ustedes… — Murmuró la tercera chica, algo más desnutrida, mientras su estómago no paraba de mugir — ¿Alguna vez dejan de pelear…? — Preguntó, observando a las chicas a su lado — En primer lugar, ni siquiera tienen porque comer… Si alguien tiene que quejarse aquí soy yo… — Dijo la tercera chica, sosteniendo el sombrero negro junto a ella — Y no me ven culpando a nadie.

GrrRRRrruuUuuUuUUuHhh

— Aaaaaaaaaaah~

Un fuerte, coordinado, sonido interrumpió la conversación de las tres pequeñas, logrando un momento de total comprensión entre ellas en el que dejaron escapar un largo gemido al unísono.

— Maldita sea… Tenemos que encontrar una fuente de comida… Pero ya… — Dijo la primera chica, observando con el rostro de un pez muerto al cielo.

— ¿Alimento…? — Pregunto la segunda chica, observando el rostro de la mujer a su lado — ¿Eres idiota? … Ufufu~ Vaya pregunta, claro que lo eres~

— ¿Huh?

— Ah~ Ah~ Mis disculpas~ Claro que eres una idiota~ ¿Qué otra cosa podría esperarse de una mujer tan simple, tonta y estúpida?

— ¿Cuál es tu problema? — Preguntó la primera chica, observando a su rival directamente a los ojos — Claro que la comida es necesaria, si tienes una mejor idea escúpela.

— Energía espiritual — Contestó la segunda chica, con su desaliñado cabello negro.

— ¿Qué hay con ella?

— Serás idiota — La mujer hizo una mueca algo extraña que se burlaba de la poca visión de su compañera — Si recuperamos un sitio con alta concentración mágica entonces los Youkai y las Brujas podrán luchar otra vez.

La primera chica observó a la segunda con un rostro agotado, suspirando mientras su cabello plateado se frotaba con suavidad contra el césped.

— Y yo soy la idiota… — Murmuró cerrando sus ojos

— ¿Eh? — La segunda chica parpadeó ante la reacción de su ene-amiga — ¿Qué? ¿Dije algo raro? ¿Por qué esa reacción?

— ¿Ya olvidaste las indicaciones de la vieja borde? No hay que iniciar una guerra — Dijo la primera chica, desganada — Puede que sea difícil de creer para la gente como tú, pero no todo en la tierra se resuelve con violencia… Princesa exiliada.

— ¡¿Princesa Exiliada?! — Repitió la pequeña de cabello negro, extremadamente sorprendida.

— ¡Al menos es una mejor idea que conseguir comida que se terminará agotando en 3 días! Tú… ¡Pollo Frito!

— Si… Si… — Replicó desinteresada la chica de cabello plateado, acomodándose en el césped sobre su costado derecho mientras le daba la espalda a su rival.

— Voto por una cama caliente… — Murmuró cansada la tercera chica jugueteando con su cabello dorado, finalmente teniendo una oportunidad para entrometerse en la discusión — Es mejor morir caliente que morir congelada.

— ¡¿Por qué estoy rodeada de idiotas?! ¡¿De qué sirve una cama caliente cuando ya sobrevivimos el invier–?!

¡GrrRRRrrrruuUuuUUuuUUuuuhh!

— ¡Aaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaahhhh…!

Tres hermosas jovencitas se quejaron al unísono ante las penurias que tenían que soportar al vivir en mitad de la nada. La falta de comida, la falta de refugio, la falta de energía… Todo comenzaba a volverse ridículamente difícil para los "rebeldes" de Gensokyo.

— Maldita sea… — Murmuró la segunda chica, derrotada, recostándose una vez más en el suelo — Esto es lo que esos humanos quieren… A este paso tendremos que rendirnos sin luchar…

— Puede que tengas razón… — Murmuró la primera chica, tratando de dormir para olvidar el hambre.

— ¿Qué tal si me ofrezco cómo–?

— Ni se te ocurra — Murmuró la tercera chica, colocando su gran sombrero negro sobre su rostro — Absolutamente nadie aquí aceptará sus sobornos… ¿Ha quedado claro-ze? — Preguntó llevando ambos de sus delgados brazos detrás de su cabeza para utilizarlos como una almohada.

— Hablo en serio… — Se quejó la segunda de aquellas chicas, algo molesta — ¿Por qué me quedaría con todos ustedes si igual perderemos? Tengo demasiados conejos y personas que cuidar, no iré por ahí dejándolos morir de–

— No puedo creer lo estúpida que eres… — Murmuró la primera chica, girando su cuerpo y observando a su rival directamente a los ojos — Piensas rendirte porque crees que conseguirás una cama y comida caliente… ¿Pero en serio piensas que les importa un pepino de Kappa si eres o no de la realeza? Para ellos eres un arma de guerra, maldita enana… Y créeme, los Lunarians no van a estar muy felices de verte otra vez.

La mujer de cabello negro observó a su rival roja y llena de ira, no podía soportar esa manera tan familiar con la que ella hablaba.

— ¿Tú qué sabes, perra malnacida?

— Al parecer más que tú, puta barata.

— ¿Puta barata? Já. Qué gracioso viniendo de la prostituta que se acuesta con todos los humanos de la aldea a cambio de cigarros.

— Hey… Kaguya… Eso es dem–

— ¡¿Quién se acuesta con quién?! ¡Mentirosa hija de puta! — La chica de cabello plateado levantó la mitad superior de su cuerpo, lista para luchar — ¡Si tanto quieres luchar te daré exactamente lo que quieres! ¡Narcisista egocéntrica subdesarrollada!

— Mokou, no le sigas el–

— ¡¿Y QUÉ SI NO TENGO PECHO?! ¡Tú no eres más que una vieja pirómana adicta al cigarro!

— Hey… ¿Chicas?

— ¡¿HAAA?! ¡¿QUÉ FUE LO QUE DIJISTE?!

— Chicas…

— ¡ME ESCUCHASTE! ¡¿O ADEMÁS DE DROGADICTA TAMBIÉN ERES SORDA?!

— ¡Chicas!

— ¡TU TE LO BUSC–!

— ¡CAAAAALLEEEEEEEEENSEEE!

¡BAAAAAAAAAAAAAM!

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Historias de Gensokyo;
Facción Youkai: Marisa Kirisame;
Facción Youkai: Fujiwara no Mokou;
Facción Youkai: Kaguya Houraisan;
Arco 2 – Derrotas, Fracasos, Desastres;

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Gensokyo;
Campamento Humano – Youkai;
Día 1, Mes Deutzia / 01 de abril / Año Nuevo

— ¡Cierren la boca y mueran de una buena vez!

Dos pequeñas chicas yacían en el suelo luego de recibir la paliza de sus vidas.

Marisa Kirisame, la maga rubia más ordinaria de todas se encontraba de pie, sosteniendo su puño en el aire mientras su vestido negro y blanco ondeaba ligeramente. Aún luego de haberse convertido en un verdadero bombón con el paso de los años, su rostro enojado no cambió en lo más mínimo y atemorizaba a los niños malos durante sus pesadillas.

— Ouch… — Murmuró llena de dolor la primera chica de todas, sosteniendo un gran, largo moño rojo y blanco sobre su cabeza cubierta con cabello azul claro tan quemado que aparentaba ser blanco.

Mokou Fujiwara, Ama del Fuego, Youkai inmortal, Gran aliada para la humanidad de Gensokyo, Saboreó la sucia tierra debajo de su rostro, notando como sus bellos overoles rojos, y la camisa blanca que utilizaba debajo de ellos, se ensuciaban irremediablemente.

— Jé… Lo tienes bien merecido…

— Hey… — Contestó Mokou, sin mover un solo músculo — Antes de decir cualquier otra cosa… Sería mejor que te mires en el espejo…

Kaguya Houraisan, la hermosa princesa exiliada, una chica que nació y se crío en la Luna en compañía de cientos de sirvientes, algunos leales, otros no tanto, ignoró su hinchado moflete entre lágrimas.

Su larga y hermosa camisa rosa decorada con moños y adornos blancos se veía mucho más sucia que de costumbre, al menos luego de ser derribada en un santiamén por el fuerte puño de una bruja humana.

— Cállate…

Se quejó la pequeña Kaguya, levantando su tembloroso cuerpo para poder limpiar su camisa y la larga falda color vino llena de estampados dorados tanto de hojas como de flores cubriendo hasta sus pies.

— ¡Más les vale comenzar a comportarse! ¡Porque hay mucho más de donde vino eso!

— Tcht… — Kaguya chasqueó su lengua, observando como su rival jurada permanecía en el suelo sin moverse — ¿Vas a dejar que nos trate así?

— ¿Mmm? — Mokou respondió desganada — Meeeeh… Estoy demasiado hambrienta para esto… Encárgate tú

— ¿Eh? ¿Es en serio? ¡Pequeña bast–WOAAH! ¡PAM!

Kaguya cayó al suelo una vez más tras haber intentado patear a Mokou y fallar miserablemente. La vieja humana inmortal aún tenía los reflejos y el instinto suficientes para detenerla.

— Lo tienes merecido — Dijo Marisa, interponiéndose entre ambas para evitar más malentendidos o problemas — Escúchenme bien, ustedes dos.

— ¿Qué necesita Marisa-sama? — Preguntó Mokou, cerrando sus ojos y poniéndose cómoda en la fría tierra.

— ¿Qué quieres, bruja? — Contestó Kaguya, algo irritada pero demasiado débil para defenderse.

— Ya han sido 6 meses desde que estamos atrapadas todas juntas, ¿no creen que ya es hora de dejar sus diferencias atrás? — Preguntó Marisa, con una mueca llena de decepción en su rostro — Al menos hasta que recuperemos Gensokyo.

Mokou se dio media vuelta para observar el cielo… O al menos esa era la intención

— ¿Oh~? — Una sonrisa pícara se formó en el rostro de la chica de cabello entre azul y plata — Vaya color~ Cierta personita estará bastante feliz de escuchar acerca de esto… — Dijo Mokou, bastante petulante.

— Ngh… — Marisa enrojeció de inmediato luego de escucharla — ¡Hey…! ¡¿Qué crees que haces?!

— Nada~ Nada~ Analizando la mercancía~ — Dijo la chica entre risas, por alguna razón, desde hace algún tiempo ella adoraba molestar a la bruja blanca y negro más que a su enemiga.

— ¿Mercancía…? — Murmuró Marisa… Llevando sus manos a su falda y retrocediendo un par de pasos — ¡P-P-Para tu información! ¡S-Simplemente estoy usándolas porque no he tenido tiempo de lavar mi ropa!

— ¿Y por qué las tienes en primer lugar? — Contestó Mokou con una sonrisa aún más grande — ¿Planeabas usarlas para una ocasión especial? ¿Hmmmm~?

Kaguya observó la comedia frente a ella con algo de celos… Extrañaba ser el centro de atención de su enemiga, luego de tantos cientos de años luchando entre ellas sentir que había dejado de importarle no solo era irritante, era deprimente.

— Idiotas… Si van a coquetear, háganlo cuando no esté mirando — Murmuro la princesa, mirando hacia otra parte enojada — Me parece de muy mala educación… Si insisten en seguir actuando así no me culpen si comienzan a haber rumores entre los Youkai.

— Te has vuelto mucho más irritable desde hace algún tiempo. ¿Te sientes bien? ¿Estás en esos días otra vez? — Mokou observó a su rival, con un rostro algo amargado, pero relativamente preocupado.

— ¡Hum! ¿Y a ti que te importa? Si se te ve tan feliz haciendo otras cosas con Keine y Marisa — Contestó la princesa tsundere — Si crees que te necesito estás bastante equivocada, solo espera a que Eirin vuelva con más ingredientes, crearemos un nuevo imperio de inmediato, ¡Recuperaremos todo Gensokyo en un santiamén con el poder de la Luna!

— Hahaha… — Llevando una mano a su cabeza, Marisa rio algo nerviosa y pensó para sí misma

'Bueno… Al menos ya no quiere irse…'

— Hablando de eso… — Murmuró la princesa Kaguya, observando a la bruja a su lado ligeramente preocupada — ¿Qué tal están tus heridas, Marisa?

— ¿Mis heridas? Uhm… — Marisa comenzó a estirar su cuerpo en todas direcciones, tratando de sentirse a sí misma — Todo parece estar en orden, aunque tal vez sea una buena idea mantenerme vigilada solo por si acaso.

— ¿No has podido recuperar todo tu poder? — Preguntó Mokou, finalmente tomando asiento.

— No tengo ni idea, no podemos entrar en el bosque mágico y solo puedo utilizar los hechizos que me enseñó Alice después de todo.

— Cierto, cierto, había olvidado que tomaron tu cosa esa… ¿Cómo se llamaba? ¿Hakuoki?

— Hakkero — Respondió Kaguya a la pregunta de Mokou, bastante irritada — Por dios, al menos recuerda lo que tus amigas te dicen.

— Tcht.

Mokou comenzó a levantarse algo enojada y acercó una mano al bolsillo del pantalón rojo sostenido por sus overoles.

— Como sea, espero que hayas mejorado Marisa, porque escuché algunas cosas bastante interesantes durante la última reunión de los jefes — Presumiendo su gran habilidad para conseguir información que no debía, Mokou sonrío llena de orgullo.

— ¿Y ahora qué? ¿Otro grupo de aldeanos decidió irse? ¿O perdimos a más Youkai a base de sobornos?, tus informes nunca son útiles ¿sabes?

— Ríe lo que quieras Kaguya, no es como si me importara tu opinión — Dijo la chica de largos overoles sacando un cigarrillo de una pequeña caja — Escuchen bien, no le digan a nadie… Pero escuché que Yukari forzó su hibernación hace poco y planea lanzar un ataque a la villa humana.

— ¿Yukari está durmiendo? ¿Para qué? ¿Y cómo es que planea recuperar la villa? — Preguntó la bruja de cabello dorado — ¿Y no fue ella quien dijo que no debíamos de recurrir a la violencia? ¿Quién entiende a esa anciana?

— Debe de tener algo entre manos… Pollo frito, no estás mintiendo, ¿o sí?

— Y un demonio estoy mintiendo, lo escuche de la mismísima boca de Satori. Si no me crees puedes ir y preguntarle, aunque seguramente me metas en muchos problemas si lo haces.

— Oh~ Ahora que lo mencionas, tienes razón… Si les digo acerca de esto puede que te exilien para siempre y te veas forzada a unirte a Keine y los demás humanos. Fufufu~ — Kaguya sonrío de oreja a oreja, girando sobre su pequeño cuerpo en un gesto de burla.

— Ríe lo que quieras, pero sé que no caerías tan bajo como para utilizar a otros de esa manera. ¿O qué? ¿Crees que pasé los últimos 1000 años sin investigarte? No soy tan estúpida, imbécil — Contestó Mokou llena de confianza, colocando un cigarrillo en su boca y acercándolo a una llama proveniente de la punta de uno de sus dedos — Adwemas, twe abwuwiwias mwuchwo swin mwi… Fuuuu

— ¡Kgh… Cof… Kghcoof…! ¡Cof, cof, cof!

Mokou dejó escapar un espeso humo negro en el rostro de la princesa, sonriendo de oreja a oreja mientras se apartaba unos centímetros y sacaba su lengua.

— ¡Maldita hija de –!

— Es por eso que sé que no me reportarás — Afirmó Mokou — Sin mí tu vida sería demasiado triste y aburrida.

'Aunque solo lo sé porque Satori lo dijo… Pero tampoco es que ella deba saberlo…'

— Cof… Tengo mejores cosas que hacer que pelear contigo todo el día ¿sabes? No es como si mi vida girase a tu alrededor — Contestó Kaguya mientras frotaba su nariz — Maldita sea… Eres idéntica a tu padre, ambos son unos idiotas que no saben cuándo rend–

¡Sssszz…!

Una enorme bola de fuego voló justo al lado del rostro de Kaguya, y explotó al entrar en contacto con algunos árboles a su alrededor, desintegrándolos en tan solo un instante.

— ¿Qué fue lo qué dijiste?

Kaguya sonrío tranquilamente mientras cerraba sus ojos.

— Hohoho~ Esa es la mirada que quería ver…

Clic

Con un solo chasquido, la pequeña princesa lunar se encontraba rodeada de decenas de flores heladas que perforarían a través de la carne y los órganos de su querida rival.

— ¡Ven! ¡Demuéstrame que vengarás a tu padre, maldita engre–!

— ¡Mariiiiii-Puuuunch!

¡PAM!

— Realmente están comenzando a enojarme… — Con un extraño brillo dorado en sus ojos, la no-tan-débil bruja se las había arreglado para hacer que la chica de cabello plateado volara a toda velocidad sobre la pequeña princesa

— Ugh… — Mokou sostuvo su cabeza, sintiendo como su mundo entero no paraba de dar vueltas.

— Ngh… — Kaguya contuvo un grito de frustración mientras empujaba a la chica que estaba sobre ella con todas sus fuerzas

— ¡Ouch!

Luego de rodar durante algunos metros, Mokou finalmente se detuvo ante la dura presencia de una gran piedra. Su ropa era un verdadero desastre luego del maltrato que había recibido, necesitaba urgentemente un baño.

— Hablo en serio… Dejen de actuar como unas niñas y maduren, sin Reimu aquí para arreglar las cosas y con todos los humanos del exterior causando más y más problemas alguien tiene que hacerse cargo de todo esto… — Marisa sostuvo su brazo, algo adolorida.

Observando el rostro de Marisa, ambas de las pequeñas chicas que no paraban de pelear se miraron la una a la otra, y tras algunos breves segundos de silencio en los que se ponían de acuerdo, dirigieron toda su atención a la bruja blanco y negro.

— Oye Marisa~ — Dijo Mokou, sacando un cigarrillo más de su bolsillo — Sé que lo he dicho antes, ¿pero no eres un verdadero bombón? ¿qué fue lo que comiste para crecer tanto? ¿Heh~? — Preguntó mirándola directamente a los ojos con una sonrisa.

— Qué envidia~ — Añadió Kaguya con un tono juguetón — Debe de ser genial poder crecer un poco más~ Lo que daría por crecer algunos centímetros en varias partes de mi cuerpo~.

— ¿Q-Qué les pasa? ¿De dónde vino ese cambio de humor? — Preguntó Marisa cubriendo su amplio pecho, algo avergonzada y confundida.

— Naaaada~ Nada~ — Dijo Mokou encendiendo otro de sus cigarros.

— Nada de nada~ — Respondió Kaguya, limpiando su hermoso vestido mientras observaba algo feliz a su cómplice de cabello color azul, casi plata.

— Retiro lo dicho… Mejor peleen, que cuando se llevan bien dan mucho más miedo.

— Puede ser~ — Kaguya asintió con su cabeza — Por cierto, puta. Danos más detalles acerca de lo que escuchaste. ¿O eso fue todo?

— En tus sueños, zorra. Tengo muchísima más información — Mokou aspiró el humo de su cigarro, y entonces lo dejó escapar en un largo suspiro color negro — ¿A qué no adivinan quien recuperó la consciencia hace unos días?

— ¿Huh? — Kaguya observó a Mokou algo confundida — ¿Alguien había perdido la consciencia? Pensé que Marisa era la única herida.

— Mmm… Eso no es del todo cierto… Si no me equivoco la Mansión Escarlata también tuvo su propia serie de problemas — Contestó Marisa, algo preocupada — Ahora que lo pienso… No he vuelto a escuchar nada de la sirvienta o de Remilia… Me pregunto si estarán bien…

— Ffffh… Fuuu… — Mokou aspiró y suspiró una vez más — Vamos, no puede ser tan difícil… Aquí tienen una pista… Hasta hace poco ninguna de nosotros la conocía, Satori la quiere mucho y rima con Koishi.

— Mmm… — Marisa pensó profundamente — Rima con Koishi… ¿Comic*ishing?

— ¿Eh?

— No, no, no… Marisa… ¿Qué estás diciendo? Comic*ishing nunca aparecía sin LI*EER en el nombre… ¿Qué tal Ko*ohiki?

— ¿EEEEEEEEEEEEEEH?

— ¡Oh! ¡Nada mal Kaguya! Pero creo que Hatsune*iko's tiene un poco más de var–

— ¡PERO SI ES KOISHI, TIOS! — Gritó Mokou completamente despeinada — ¡¿Qué coño les pasa!? ¡Es Koishi! ¡Koishi Komeiji! ¡La hermana de Satori!

— ¿Quién? — Preguntó Kaguya algo confundida — ¿Satori tiene una hermana?

— Ahora que lo mencionas había una chica con un vestido amarillo… Ugh… ¿Por qué no puedo recordar su rostro? — Marisa sostuvo su cabeza un poco adolorida.

— Por el amor de… ¡FFFFFFFH! — Mokou aspiró profundamente — ¡Kgha, cof, cof! — Y se atragantó con el humo del tabaco — Maldita sea… Bueno, como sea… Si no la recuerdan no voy a pasar las siguientes 24 horas tratando de explicarles… Pero esa chica tiene el poder para manipular el subconsciente de las personas.

— ¿Manipular el subconsc–?

— Eso dije, no tienes por qué repetir todo lo que digo como si fueras un pájaro.

Kaguya observó a Mokou con sus ojos medio cerrados…

— Haaa…

Y entonces respiró profundamente, tratando de tranquilizarse

— ¿Y? ¿Cómo se supone que eso nos puede ayudar en algo?

— Piénsalo bien, un Youkai con el poder de manipular a otros se acerca a una villa llena de humanos, ¿qué crees que pasará? — Mokou aspiró un poco más de humo de su cigarrillo y entonces observó a su rival con una sonrisa en su rostro

— ¿Puede obligarlos a retirarse? ¿A todos? — Algo emocionada, Kaguya sonrío con un extraño brillo en sus ojos — ¡¿ESO SIGNIFICA QUE PODEMOS RECUPERAR TODO EL CHOCO–?! ¡Cof, cof, cof!

El humo negro del cigarrillo de Mokou invadió el rostro de la princesa lunar, impregnando su piel y ropa rosa con un terrible aroma.

— ¡Hija de…!

¡Pam!

Mokou cayó al suelo con los ojos completamente cerrados.

— Aaaah… Creo que ya no tengo fuerzas para seguir de pie… Marisaaaa~ Por favor llévame a la enfermería~

— ¿Otra vez? — La bruja blanco y negro se quejó desde el fondo de su ser — ¿Es en serio?

— ¿Ya había pasado antes? — Preguntó la pequeña princesa de cabello negro.

— Demasiadas veces para llevar la cuenta… — Contestó Marisa llevando una mano a su frente — Mi cuerpo no ha parado de temblar desde hace un rato, no creo poder hacerlo esta vez Mokou. Mejor levántate y ve tú –

— Hop

— ¡¿…?!

Estupefactas, la chica incendiaria y la bruja sin magia observaron completamente aterrados como Kaguya había decidido cargar el cuerpo adolorido de Mokou sobre su pequeña espalda. No era una exageración decir que esta escena era digna de pertenecer al antiguo, ahora extinto periódico Bunbunmaru llevado por Aya hace 3, casi 4 años.

— ¿Kaguya…? ¿Qué crees que estás–?

— Tranquila Marisa, no lo hago por gusto — Contestó Kaguya, algo molesta — Sería un problema que las dos terminen colapsando en el camino de vuelta.

— ¿Eh…? — Mokou parpadeó confundida una y otra vez, su cabeza se negaba a aceptar los hechos, se negaba a aceptar la realidad que se presentaba frente a ella — ¿Te sientes bien, NiNi?

— Perfectamente, a diferencia de ti algo de hambre no es suficiente para derrotarme — contestó Kaguya, comenzando a caminar con mucha dificultad — Aunque vaya que eres pesada…

— Si vas a quejarte mejor déjame en el suelo, nadie te pidió tu ayuda.

— Olvídalo. Te demostraré lo inferior que eres llevándote de vuelta al campamento y contándole a todos como es que un inmortal como tú no puede vencer el hambre — Contestó Kaguya, con una sonrisa en su rostro — Pero en serio eres pesada… Ugh…

Marisa permaneció en silencio, observando a la pequeña pareja dispareja de chicas adelantándose frente a ella. La pequeña princesa lunar y su, mucho más alta, letal enemiga, una hermosa chica que solía pasar día tras día tratando de matarla…

— Dios del Cielo, por favor… Que no aparezca un tornado y se lleve el campamento entero — Murmuró Marisa, rezando para que nada malo le sucediera al campamento al que esas dos se estaban dirigiendo.

— ¡Hey! ¡¿Qué estás esperando!? — Gritó una pequeña chica que no paraba de temblar ante todo el esfuerzo que estaba realizando — ¡Si no te mueves te dejaremos atrás!

— Oye… Kaguya… Estás temblando mucho… ¿Segura qué–?

— Calla de una vez.

— S-Solo digo que no tienes porque–

— Dios… Eres tan ruidosa… Solo cállate y págame más tarde.

'… Si el mundo se acaba hoy… Al menos habré visto algo bastante agradable'

Pensó la gran bruja, comenzando a correr detrás de sus amigas.

— ¡Oiii! ¡Espérenme!

— ¡Apresúrate!

En el medio de la oscuridad de la noche, iluminadas por el brillo de la luna, dos de las tres chicas caminaron de vuelta a casa.

— G-gracias… Kaguya…

Con una de ellas colgando a su espalda.

.

.

.

— Mmmm…

— ¿Y bien? ¿Crees que le guste?

Dos hermosas mujeres miraban una diminuta muñeca vestida con un blanco, casi angelical traje de novia.

— No lo sé…

La hermosa pequeña no podía parar de temblar llena de vergüenza mientras sus espectadoras continuaban devorándola con la mirada.

— Es que estamos hablando de ella ¿Sabes…?

— Mmm…

La dueña de la muñeca, una hermosa mujer con un largo, sedoso cabello dorado, y vestido azul, llevó una pequeña aguja a su boca y comenzó a realizar pequeños arreglos en el vestido de su compañera.

— Tienes razón… ¿Tal vez prefiera un diseño menos llamativo? ¿Algo negro quizás? ¿Con un escote menos pronunciado?

— Si, probablemente… ¡Oh, y con pequeños moñitos! ¿Puedes hacerlo?

La hermosa mujer de cabello pelirrojo atado en dos trenzas no paraba de saltar llena de energía.

— ¿Moñwos, hwuh? Nwo lo swé… Swoy wuena en lo qwe hagwo, pwewo nwo estwoy seguwa… — La chica de cabello como el oro retiró la aguja de su boca y la dirigió a la ropa de su pequeña — Puede que el diseño termine algo anticuado si los uso… ¿Son realmente necesarios?

— Lady Satori adora la ropa sencilla, pero creo que cuando se trata de hombres lo mejor es salirse de la norma… — Dijo la chica pelirroja, casi en un susurro — Haaah~ ¿Sabes? Mi señora no tiene mucho atractivo femenino, pero es extremadamente linda… Es por eso que creo que debemos de crear algo capaz de resaltar su lindura~

— Nnn… En eso te doy la razón… — La chica del vestido azul detuvo sus movimientos — Shanghai, por favor no te muevas, no quiero terminar pinchándote por accidente.

La pequeña muñeca infló sus mejillas algo molesta por la manera en la que estaba siendo tratada, Shanghai no apreciaba ser tratada como una muñeca, y sin embargo la influencia de la habilidad de aquella mujer sobre su pequeño cuerpo no le dejaba otra opción.

— Ya, ya~ Te recompensaré tan pronto como termine ¿está bien?

El dedo índice de la mujer de cabello rubio se acercó a la pequeña mejilla de su creación y la acarició con mucha suavidad y ternura.

— Eso está mejor~ Dios eres tan linda cuando te portas bien~ — Dijo con una gran sonrisa en su rostro, sintiendo unas pequeñas manos aferrándose a su muñeca y abrazándola mimosamente.

— Se ve mucho más viva que antes, ¿finalmente decidiste transponer su alma? — La pequeña chica pelirroja acercó sus filosas garras al rostro de la pequeña, haciéndola empalidecer en tan solo un instante — No tengas miedo, no planeo lastimarte~

— Tengo que admitirlo… Satori tenía razón, debería de agradecerle su ayuda tan pronto como sea posible… ¡Ah! ¡Shanghai, no muerdas!

La pequeña muñeca con un gran moño rojo sobre su cabeza había saltado al ataque, su pequeña boca y sus pequeños dientes apretaron con fuerza el dedo de la chica pelirroja.

— ¡Auch, auch, auch! … ¿Huh?

Y luego de hacerla sangrar, comenzó a lamerlo.

— ¿E-E-E-ESTÁ BEBIENDO MI SANGRE?! ¡NYOOH! — Retrocediendo de un salto, la pequeña chica gato huyo aterrorizada mientras una muñequil vampiresa la observaba llena de curiosidad — ¡Alice! ¡Esa muñeca intentó chupar mi alma! ¡Nyah!

— Hahaha… — Alice observó algo apenada el comportamiento de su pequeña más preciada y entonces, luego de colocar un par de agujas más en su vestido, acarició su cabeza — Tal vez tiene sed. ¿Tienes algo de agua por aquí?

— ¿Eh…? ¿De verdad no hablaremos acerca de las acciones de esta chupasangre? … — dijo Rin, llevando el dedo a su boca y chupándolo para sanar sus heridas — Ngh… Enswewio dwebewias de contwolawrla…

— Shanghai no necesita ser controlada, Rin. Por favor no vuelvas a decir eso.

— Swolo digo… Fuah — Observando a la pequeña copia de vampiresa, Rin se acercó a una pequeña estantería en la habitación, y entonces tomó una pequeña taza de madera llena con un líquido color transparente — Aquí está el agua.

— Oh, gracias. Ten Shanghai, bebe todo lo que quieras.

La pequeña muñeca vestida de novia tomó la taza entre sus pequeñas manos y la acercó a su boca, acabando con todo su contenido en tan solo un par de tragos.

— Mmm… — Rin infló una mejilla y entonces siguió chupando su dedo

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Historias de Gensokyo;
Facción Youkai: Alice Margatroid
Facción Youkai: Rin Kaenbyou
Arco 2 – Derrotas, Fracasos, Desastres;

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Gensokyo;
Campamento Humano – Youkai;
Día 1, Mes Deutzia / 01 de abril / Año Nuevo

— Por cierto. ¿Tienes alguna idea de cuál es el problema con ese chico? — Preguntó Alice, tomando la pequeña taza con suavidad y alejándola para continuar con su trabajo como sastre y diseñadora.

— ¿Swu pwoblema? Mmm… ¡Oh! ¿Te refieres al humano que siempre acompaña a Lady Satori? Creo que está enamorado de Lady Satori, pero es demasiado inocente para intentar algo, aunque por eso estamos aquí ¿no?

— Mmm… No lo sé, ¿estás segura de que le gusta Satori? — Preguntó la gran titiritera Alice Margatroid, realizando los últimos detalles en el ahora pequeño escote de aquel hermoso vestido.

— ¿Qué quieres decir con eso? Por supuesto que le gusta, ¿no has visto su rostro cada vez que observa a Lady Satori? — Insistió Rin, con ambas de sus manos sosteniendo su cintura — Aunque… Bueno, ahora que lo mencionas… No creo que Lady Satori se vaya a casar nunca…

Rin se veía extremadamente preocupada, en tiempos como éste ella y las demás mascotas que solían vivir en el Palacio de las Almas se preguntaban qué sería de la descendencia de su maestra, y considerando la naturaleza de la mujer a la que servían… "Preocupante" era una palabra bastante ligera.

— T-tal vez nos estamos adelantando a algunos hechos, p-pero no importa ¿o sí? — Preguntó Rin algo nerviosa — ¡Quiero decir! ¡Tarde o temprano utilizará ese vestido! ¡¿Cierto?! ¡¿CIERTO?!

— R-Rin… Retrocede por favor — Dijo Alice algo asustada — Gracias… Bueno… Dejando eso a un lado… ¿Qué te parece? — La gran titiritera admiró su trabajo llena de orgullo — ¿Te gusta?

La pequeña muñeca parpadeó confundida mientras se miraba al espejo, su propia belleza le parecía tan asombrosa que la dejó completamente aturdida durante algunos segundos.

— ¡Oh! ¡Qué bonito! ¿De verdad es el mismo vestido? Parece un diseño completamente diferente.

— El mismo, observa. La base es la misma, solo realicé un pliegue aquí, añadí estos moños de acá… Y finalmente realice un pequeño dobladillo por aquí.

Rin observó a Alice completamente impresionada, la habilidad de la titiritera para diseñar vestidos era increíble.

— Miau, sabía que eras buena… ¡Pero no que eras tan increíble! ¿Dónde aprendiste a hacer esto?

Alice sonrío algo nerviosa y mantuvo silencio.

'No puedo decirle que es uno de mis hobbies… ¿Qué pensarán de mí si lo hago? ¿Una bruja en medio del bosque que se dedica a hacer desfilar a sus muñecas en ropa linda durante su tiempo libre? ¡Sueno como una pervertida!'

— E-En realidad… Hice algunos trabajos para aldeanos de la villa… — Murmuró Alice, incapaz de creerlo ella misma.

— ¡Eres genial! ¡Muchas gracias Alice! — Rin se agachó para observar a la pequeña muñeca que no paraba de mirar al suelo avergonzada — Estoy segura de que Lady Satori amará este vestido. ¿Cuánto tiempo crees que tomará?

— Haaah~ — Alice suspiró irritada — Si tuviera acceso a mi talle días… Pero a menos que recuperemos el Bosque Mágico o la Villa Humana no puedo trabajar en algo a gran escala como esto… Podría realizarlo a mano, pero tomaría demasiado tiempo, y la calidad no se puede comparar a las de una máquina.

— Owww… — Decepcionada, Rin dejó caer sus orejas gatunas bastante triste.

Alice observó a la pequeña chica pelirroja, y entonces acercó una mano a su hombro.

— No te preocupes, no debería de tomar demasiado.

— ¿Tú crees? — Preguntó Rin, deprimida.

— Por favor, Gensokyo ha soportado cosas peores. Una simple invasión no es suficiente para acabar con nosotros. Qué va, si me lo preguntas, a mí me parece que Yukari es una amenaza mucho mayor para todos y todo… En primer lugar, esto podría resolverse en un santiamén, pero ella decidió no hacerlo — Alice se veía bastante decepcionada de las acciones de su sublíder, pero no podía hacer nada al respecto.

— Me pregunto porque Lady Yukari y Lady Satori no deciden acabar con todos los humanos… — Algo confusa, Rin murmuró para sí misma algunas palabras.

— Tiene que haber un motivo, no creo que Yukari nos esté haciendo pasar por todo esto solo para divertirse. Su sentido del humor es retorcido, pero esto es demasiado. Estamos hablando de la muerte de cientos de humanos por inanición y varios Youkais aliándose con el mundo de los humanos del exterior…

— … ¿Es posible que sea debido a Reimu? — Preguntó Rin, algo curiosa.

— Mmmm… — Alice guardó silencio y comenzó a pensar — Marisa mencionó algo acerca de la relación de Reimu y Yukari, al parecer esas dos eran bastante más unidas de lo que creía…

— ¿Más unidas?…

— ¿Cómo lo explico…? — Alice comenzó a acariciar la cabeza de Shanghai, buscando una respuesta mientras despeinaba a la pequeña — ¿Se amaban?

— ¡¿S-S-S-S-S–?!

— No, espera… Eso suena mal… — La pálida piel en las mejillas de Alice enrojeció repentinamente tras darse cuenta de su error — L-Lo que quiero es… Ambas podían confiar en la otra sin pensarlo dos veces… ¡Una relación simbiótica, eso es!

— ¿Siamotica? ¿Qué es eso? — Rin inclinó su cabeza, su vocabulario era amplio, pero debido a su naturaleza como Youkai ella no había tenido una educación formal en la que alguien le hubiera enseñado el idioma de los humanos.

— Sim-bio-ti-ca … En otras palabras… Se necesitan la una a la otra — Contestó Alice, con una sonrisa en su rostro.

— ¿Cómo tú y Marisa? — Preguntó Rin, algo confundida.

— ¿Eh? — Alice sonrío llena de nervios.

— Si, como tú y Marisa. Desde que salvaste su vida durante el invierno no pueden pasar un solo día alejadas. Es casi como si estuvieran enamoradas~ — Rin sonrío llena de picardía durante su último comentario.

— ¡E-Eso es solo porque…! — Alice tartamudeó, llena de nervios — ¡C-Cómo sea! ¡Reimu y Yukari estaban a cargo de mantener a Gensokyo y ahora que una de las dos no está haciendo su trabajo Yukari tiene que hacerlo todo! ¡Seguramente tiene algo que ver con eso!

— Ufufufu~

Llevando una mano a sus labios, Rin comenzó a ahogar una risilla mientras pensaba en lo rápido que esa maga había intentado desviar el tema. Sin embargo, llena de agradecimiento por el apoyo que había recibido de su parte con la confección del vestido de su ama, decidió que Alice podía librarse de su interrogatorio, al menos esta vez.

— Por cierto, me gusta el anillo — dijo Rin, sonriendo con amabilidad.

Tanto Shanghai como su ama dirigieron toda su atención al pequeño anillo de plata que rodeaba su delgado dedo anular. Aquel precioso anillo le había sido entregado por Marisa poco después del invierno, y desde entonces lo atesoraba como una de sus más preciadas pertenencias.

Acariciando su hermoso anillo con los dedos de su otra mano, Alice permaneció en silencio con una gran sonrisa en su rostro. Pensando en todos los bellos recuerdos que había creado con Marisa desde entonces.

Rin y la pequeña Shanghai observaron la reacción de Alice con una sonrisa y entendieron de inmediato los sentimientos de aquella mujer, sin embargo, aún no podían comprender porque ella se había negado a mantener una relación con la joven bruja blanco y negro.

— Haaa~ — Rin suspiró con una sonrisa — De verdad~ Es por esto que no entiendo a las brujas…

— ¿Eh? — Alice parpadeó confundida luego de finalmente regresar a la tierra.

— Nada~ Nada~ — Dijo la pequeña chica gato entre risas — Solo estaba diciendo que realmente agradezco todo el esfuerzo que hiciste y que, si tienes algo más que hacer, deberías de ir ahora mismo, ¿no es así Shanghai?

La pequeña muñeca asintió llena de entusiasmo, incluso ella podía entender que su ama no podría soportar escuchar la verdad sobre lo que ellas habían presenciado.

— ¡Ah! — Alice dio un pequeño salto — Ahora que lo mencionas, le prometí a esos dos herreros que hoy los visitaría. Necesito comprobar el estado de todos los catalizadores mágicos que utilizaremos durante nuestro ataque…

Arrastrando esa última palabra, la pequeña bruja comenzó a bajar el rostro.

— Yo… — Y entonces dirigió su mirada a aquel anillo una vez más — No permitiré que se repita lo de la última vez… Esta vez… Esta vez las cosas serán diferentes, estaremos listas… Estaremos preparadas para lo que sea que esos forasteros estén planeando.

Rin y Shanghai observaron en silencio como la mano de Alice se transformaba en un puño lleno de ira, la joven bruja resentía a sus atacantes, los odiaba desde el fondo de su corazón. Por haber lastimado a su mejor amiga, por haber robado sus hogares, por haber causado la muerte de cientos de personas.

— Si Reimu no piensa ayudarnos, entonces nos haremos cargo nosotras… ¿A quién le importa lo que piense esa sacerdotisa?… Si no fuera por ella… Marisa nunca habría…

Tap

Pequeñas, débiles manos tomaron el brazo de la maga Youkai.
Con aquel pequeño vestido angelical, Shanghai había decidido comenzar a batir sus alas y abrazar a su ama en un gentil intento de tranquilizarla.

— Alice — Con un rostro lleno de tristeza, Rin tomó el hombro de la bruja azul y blanco y llamó su nombre.

— Rin, Shanghai… — Alice observó a ambas de sus amigas con tristeza… Pero entonces comenzó a sonreír, ligeramente aliviada, al recordar que incluso en los momentos más oscuros de Gensokyo… Ella contaba con algo de apoyo — Si… Tienen razón, gracias.

— ¡Nyoh hay de qué! — Gritó Rin con una sonrisa de gato — Dejando a un lado a la idiota rojo y blanco, sigo impresionada por lo mucho que amas a esa chica rubia, bruja. ¿Cuándo planeas confesarlo?

— ¿Eh? — Alice enrojeció, y entonces apartó su esbelta, alta figura en una retirada táctica — N-N-No sé de lo que están–

— Oh, por favor. Deja de intentar fingir, todos en el campamento saben la historia de la titiritera que arriesgó su vida por la bruja blanco y negro.

Rin llevó una mano a su cintura y observó a Alice con una pequeña sonrisa sincera.
La pequeña Shanghai parecía realmente cansada de tener que lidiar con la actitud de su maestra, sin embargo no parecía enojada en lo más mínimo.

— Realmente te luciste, Alice. Hehehe~ — Rin inclinó su cabeza en un gesto amigable — La mitad de la villa humana te debe su vida. ¿Sabes? Todos recuerdan a la valiente mujer que distrajo a las personas vestidas de verde.

— No fue la gran cosa… — Alice murmuró algunas palabras y entonces llevó una mano a su brazo, encogiéndose algo avergonzada — Fue solo una gran casualidad, no planeaba protegerlos ni nada por el estilo…

— Oh, por favor… ¿Casualidad? ¿A eso le llamas casualidad?

— Por favor détente… No es como si…

Llenos de curiosidad, dos pequeños ojos observaban siempre atentos.

— Que no, Rin~ Tienes una imagen demasiado buena de mí ¿sabes?

Dos pequeños tímpanos de una mujer que aprendía junto a su nueva ama.

— Deja de insistir, yo y Marisa no tenemos esa clase de relación… Como sea, se nos hace tarde, tenemos que visitar a los herreros.

Fisgoneando, indagando, espiando, merodeando…

— Shanghai, ya puedes quitarte ese vestido. Tenemos que visitar la herrería así que asegúrate de utilizar algo cómodo.

Expectante, intrigada, deseosa, ilusionada…

— ¿Shanghai?

Olores, sabores, sonidos, colores…

— Hey… ¿Shanghai?

Sentimientos, emociones, deseos, proyecciones…

— Shanghai…

La pequeña muñeca sintió la calidez de alguien que realmente se preocupaba por ella.

— ¿Estás bien? ¿Necesitas comer algo? ¿Necesitas más energía espiritual? Recuerda que siempre podemos ir otro día si no te sientes bien… También puedes regresar con los demás si no quieres ir.

— ¿La muñeca está bien? — Preguntó Rin, algo preocupada.

Shanghai negó con la cabeza y comenzó a desvestirse.

— Parece que sí… Bueno, en ese caso nos iremos en un par de minutos. ¿Necesitas algo? Puedo solicitarlo por ti.

— No te preocupes, Lady Koishi tiene todo lo necesario así que estaremos bien.

Experimentando el mundo, un color a la vez

— Ya veo… Me alegra. En ese caso, nos vemos más tarde Rin, si alguien me necesita. Sabes dónde encontrarme.

— ¡Cuídense mucho!

La pequeña alma alemana, observaba aquel mundo llena de interés.

.

.

.

Toc toc toc

— ¡Lady Koishi!

'¿Mmm? ¿Orin? Es Orin, ¿Verdad? ¿Qué quiere? ¡No me digan que descubrió que ayer no comí mis vegetales!'

Toc toc toc

— ¡Lady Koishi! ¡Por favor salga, tengo algo que enseñarle!

'¿Algo que enseñarme? ¿Qué puede ser? ¿Quiero salir? Mmm… Llevo aquí encerrada todo el día… Tal vez debería de hacer más ejercicio…'

Toc toc toc

— ¡Lady Koishi, por favor! ¡Es muy importante!

'¡Decidido! Ehehe~ Lista o no, allí voy~'

— ¡Lady Ko–!

¡BUUUH!

¡WRRRANYAWH!

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Historias de Gensokyo;
Facción Youkai: Koishi Komeiji
Facción Youkai: Rin Kaenbyou
Arco 2 – Derrotas, Fracasos, Desastres;

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Con ambas de sus garras clavadas en la pared, Rin observó asustada el bello rostro de una chica de cabello verde claro. Su hermoso vestido amarillo con gemas bajando a través de su pecho, sus curiosos, resplandecientes ojos como dos esmeraldas, su sincera sonrisa siempre juguetona. Todas eran partes de lo que la chica frente a ella era y representaba.

— L-Lady Koishi por favor no haga eso…

Con delicadeza, Rin comenzó a bajar a través de la pared de madera.
Y entonces maulló, solamente para sentir una cálida y gentil pequeña mano acariciando sus orejas.

— Prrrrrrr~~

— Eres tan suave, Orin~

— Lady Koishi~ — Sin pensarlo, Rin se acercó a su ama y la envolvió en un cálido abrazo — Gracias a Bishamonten que está de vuelta…

Respondiendo a sus sentimientos, sosteniendo a su mascota entre sus brazos, Koishi frotó su mejilla mimosamente en el cabello pelirrojo de aquel miembro de su familia. Entonces, alejándose algunos centímetros, se paró sobre las puntillas de sus pies para poder besar la frente de su pequeña.

— Ya~ Ya~ es la sexta vez que haces esto esta semana, Orin. Todo está bien, no me iré a ninguna parte, deja de comportarte como un gatito~

— Mrreooww… — Rin asintió ligeramente avergonzada, y entonces observó el ojo color púrpura que siempre flotaba en los alrededores de su pequeña ama.

— ¿Hmmm~? — Koishi observó llena de interés la mirada de su mascota.

— Hoy también está cerrado…

Algo deprimida, Rin se abrazó a sí misma.

— ¿Tú crees? — Preguntó Koishi con una sonrisa llena de picardía — Porque yo lo veo bastante abierto~

Los parpados de aquella esférica masa púrpura comenzaron a abrirse hasta dejar ver una gran pupila negra. Con la ayuda de su propio subconsciente, Koishi se las había arreglado para despertar su tercer ojo.

— Ehehehe~ — Koishi dejó ver una gran sonrisa, y entonces llevó ambas de sus manos a su espalda — ¿Qué tal? ¿Qué tal? ¿No soy genial?

— ¡Lady Koishi! — Rin gritó de la emoción mientras observaba a su ama presumir sus hallazgos — ¡Esto es asombro–!

— ¡Ngh…!

Pero la felicidad no duró mucho.

— ¡¿Lady Koishi?!…

La pequeña piedra comenzó a tambalear. El dolor que sentía en su cabeza era enorme, inexplicable, y preocupante. Como si hubiera sido golpeada como un tren, la pequeña Koishi cayó rápidamente sobre una de sus rodillas, y entonces presionó su cuerpo contra la fría pared de madera a su lado.

— ¿Lady Koishi…?

— Ahahaha… — Koishi forzó una sonrisa en medio de un rostro lleno de dolor — Lo siento… Solo quería impresionarte… Pero creo que aun no estoy lista para esto…

Sin fuerzas para levantarse, Koishi giró su cuerpo y dejó descansar su espalda contra la pared, cerrando sus ojos y apretando los dientes con cada oleada de dolor que invadía su cuerpo.

— Lady Koishi… — Rin observó con inutilidad a su ama — ¿Hay algo que pueda hacer?

— Estoy bien… Estoy bien~ — Koishi cerró su tercer ojo con mucha dificultad, y entonces suspiró aliviada cuando el dolor comenzó a desvanecerse — Lo siento Orin… Parece que aún no puedo considerarme un Satori después de todo… Hahaha~

Mostrando una gran sonrisa sincera en la cual ella ocultaba todo su dolor, Koishi permaneció unos segundos en el suelo hasta finalmente recuperar las fuerzas necesarias para levantarse.

— Haaa~ — Koishi suspiró y entonces comenzó a arreglar su indumentaria, haciendo desaparecer todas las arrugas que aparecieron en su bello vestido amarillo y reacomodando aquel gran sombrero negro que le fue obsequiado hace mucho tiempo.

— ¿Está segura, Lady Koishi? — Rin no paraba de observar a su maestra llena de nervios y preocupaciones.

— Estoy bien, estoy bien~ — Contestó Koishi con aquella sonrisa tan tranquilizante — Dejando eso a un lado. ¿A qué debo el honor de tu visita, Orin?

— ¡Ah! — Tratando de cumplir con la voluntad de una de sus señoras. Rin observó sus alrededores una y otra vez, agudizando sus cinco sentidos en busca de la señal de su segunda ama.

— ¿Mmm~?

— Verá… Lady Koishi… Lo que pasa es…

Luego de verificar que Satori no se encontraba en los alrededores, Rin acercó su rostro al oído de su ama, susurrando algunas palabras que definitivamente no quería que nadie más escuchara.

— Humu, humu… ¿Satori y el cartógrafo humano?

— ¡Ssshhhh…! — Rin comenzó a susurrar un poco más fuerte de lo necesario — Lady Koishi, es un secreto, por favor, ¡shhh, shhh!

Koishi presionó su boca con fuerza luego de escuchar las palabras de su mascota, y entonces asintió ligeramente en señal de comprensión.

— ¿Y qué más? — Susurró Koishi, siguiendo el juego de su querida mascota — Dime, dime.

— Verá… Esto, eso y aquello…

— Humu humu… — Koishi asintió una y otra vez, sosteniendo su barbilla — ¡Entiendo perfectamente!

Los ojos de Rin se iluminaron tras sentir que al fin podía compartir sus sentimientos y expectativas con alguien que no fuera ella misma.

— ¡¿De verdad?!

— ¡Nope!

La boca de Rin cayó al suelo luego de escuchar la feliz y tan campante respuesta de su ama.

— Aunque, Orin — Koishi levantó uno de sus dedos y lo meneó de lado a lado — Deberías de dejar de entrometerte en las relaciones de los demás. Crear rumores como éstos es de muy, muy mala educación. Eres una niña mala, no debes de molestar así a mi hermana ¿O-K?

— ¡¿Nyah?!

— Orin~ — Koishi cruzó sus brazos e infló uno de sus mofletes — Como siempre, te la pasas causando problemas allí a dónde vayas, debería de castigarte — Y bromeó, observando a su mascota con severidad.

¡¿NRYAH?!

Rin dejó escapar un fuerte maullido aterrorizado… Pero entonces observó confundida como Koishi se volvía todo risas y sonrisas, los hombros de la chica de cabello verde se sacudían hacia arriba y hacia abajo una y otra vez.

— Ha… ¡Hahahaha! Lo siento, Orin. Per-pfft-Perdón… ¡Hahahahahaah!

— ¿Mreow?

— Lo siento tanto, es que es tan divertido tomarles el pelo luego de todos estos años ¡Hahahahaha!

— Mreoww…

Observando a su ama con una extraña mueca en su rostro, Rin infló una de sus mejillas en un gran puchero… Pero el enojo no duró mucho, pues escuchar la risa de su ama una vez más no paraba de calentar las gélidas profundidades de su corazón.

— Lady Koishi.

— Hahahahaa ¿Sí? Hahaha.

— Me alegra que haya recuperado la consciencia.

La risa de Koishi se detuvo sin aviso, y entonces la pequeña piedra que nadie volvería a olvidar inclinó su cabeza, mostrando al mundo sus blancos dientes como perlas en una gran sonrisa.

— Orin, Satori, Okuu, todos… ¡Estoy de vuelta!

— Nnn.

Feliz, aliviada, realmente agradecida.

La pequeña chica gato sostuvo sus manos frente a ella, jugueteando con sus pulgares mientras observaba la sonrisa de una chica que significaba la mitad del mundo para ella.

Dejando caer una pequeña lágrima, que contenía toda su felicidad.

.

.

— Eso diría si hubiera despertado hoy — Añadió Koishi algo confundida — Regresé hace unos… ¿3 meses?… Realmente no entiendo porque todos insisten con eso, me parece innecesario luego de tanto tiempo.

Rin parpadeó impresionada durante unos segundos, y entonces comenzó a mover sus manos de lado a lado desesperada.

— ¡Shhh! ¡SSSHHHH! ¡Lady Koishi! — La pequeña mascota tapó la boca de su ama y observó de lado a lado llena de desconfianza — Se supone que eso es un secreto… Por favor no lo diga en voz alta.

Koishi permaneció inmóvil durante un segundo para prestar atención a los susurros de su querida familia, pero entonces la sonrisa en su rostro desapareció en un instante.

— ¿Por qué? — Preguntó Koishi, deprimida

— ¿Por qué?… — Contestó Rin, preocupada

— Desde que desperté no me dejan salir y tampoco permiten que casi nadie me vea… Todo este tiempo he tratado de callármelo, pero ahora que Yukari mencionó algo de un ataque tengo miedo… ¿Qué es lo que quieren que haga?

— Ngh… — Rin mordió su lengua y observó hacia otra parte, aquel par de hermosos ojos color esmeralda rogando por una respuesta eran demasiado.

— Orin… — Repitió Koishi comenzando a llorar — Por favor… No puedo soportarlo más… Te lo suplico … Dime… Dime qué está…

— A-Ah… — Rin comenzó a batir sus brazos desesperadamente, notando como su ama estaba quebrándose en un llanto que sus pequeñas orejas gatunas no iban a ser capaces de soportar — Lady Koishi, por favor… No llore…

— Es que… Snifff… Es que…

Con su pequeña ama agachándose y abrazando sus rodillas, Rin comenzó a inspeccionar sus alrededores una vez más, buscando alguna señal que pudiera indicarle que alguien más estuviera escuchando.

— Lady Koishi… Por favor, levántese. Trataré de explicarlo ¿está bien? Por favor, no llore.

— ¿Lo prometes?… — Preguntó la pequeña piedra, observando a su mascota con el rabillo del ojo.

— Uhm… Lo prometo — Contestó Rin, algo preocupada de lo que estaba prometiendo — Pero primero por favor… Entremos en su habitación antes de que alguien más nos escuche.

La pequeña chica gato pelirroja apuntó hacia la puerta a la espalda de su ama, y entonces estiró una de sus manos para ayudar a Koishi a levantarse.

— Está bien… — Murmuró Koishi algo débil.

Click

— Bien… Aquí dentro nadie más podrá escucharnos… Lady Koishi, ¿cómo se siente?

Koishi y Rin entraron en una amplia habitación con techo y paredes de madera, completamente insonorizada del mundo exterior. El hogar, la prisión a la cual Koishi había sometida durante alrededor de 3 meses era tan cómoda pero incómoda a la vez luego de haber pasado toda su vida en completa libertad.

Sniff

Una linda chica peliverde con una larga cabellera hasta la cintura aspiró la mucosidad en sus fosas nasales y caminó lentamente hasta la gran cama que descansaba en una de las esquinas.

— ¿Lady… Koishi?

— Nnn… — Koishi asintió ligeramente mientras se recostaba sobre su suave almohada.

— Lady Koishi… — Rin inclinó sus orejas un poco — No se preocupe ¿está bien?… Por favor, cuénteme todo lo que sabe.

Koishi cerró sus ojos y guardó silencio durante un par de minutos, la hermosa chica estaba realmente concentrada, vagando entre sus recuerdos conscientes y subconscientes, tratando de recolectar toda la información que pudiera sin poner en riesgo su sentido del ser.

— Recuerdo a la chica de pelo rosa… Su máscara… Okuu y Yatagarasu… Conejos… Estaciones… ¿Una… Chica humana…? Uhm… La sacerdotisa del templo Hakurei siendo… ¡Ghhh! — Koishi se sentó en la cama de un salto y cubrió su boca al sentir una horrible sensación invadir su cuerpo.
Su rostro se retorció en una mueca de terror al recordar los gritos de dolor que Reimu había dejado escapar durante toda una noche.

— Ya veo…

Observando a su ama con lágrimas de terror en sus ojos, Rin asintió ligeramente y cruzó sus brazos.

— ¿Hay algo más, Lady Koishi?

Negando con fuerza, Koishi permaneció observando al suelo mientras aguantaba la sensación de vómito y las arcadas que comenzaban a sacudir su pequeño cuerpo.

— Lady Koishi… — Rin observó con impotencia el dolor de su ama

— Kgh… — Koishi tragó toda la saliva que pudo y dejó de vagar dentro de su subconsciente, ya había visto mucha más sangre, intestinos, extremidades y violencia en sus recuerdos de lo que podía soportar usualmente — Estoy bien… Solo… Prosigue.

Rin asintió y entonces suspiró profundamente, pensando en todo aquello que pudiera llevarlos a la explicación que necesitaban ahora.

— Según el calendario humano… En 2 meses será el cuarto aniversario desde la destrucción de la Antigua Barrera Hakurei… La humana que usted recuerda seguramente sea la chica que lastimó accidentalmente en la superficie… No puedo decirle mucho acerca de ella, pasó muy poco tiempo en el Palacio de las Almas…

Haciendo una pausa, Rin observó a Koishi en espera de alguna respuesta, pero la chica de ojos como dos gemas simplemente permaneció en silencio, escuchando con atención sus explicaciones.

— ¿Está segura de no recordar nada más? Estoy segura de que Lady Satori le habrá dado una pequeña explicación en todo este tiempo… Incluso cuando aún no recuperaba la consciencia, Lady Satori no paraba de hablar con usted todo el tiempo, tratando de despertarla.

— Nnn… — Confundida, Koishi pensó durante algunos segundos… Y entonces asintió lentamente — Recuerdo su voz… ¿Algo sobre los humanos malos de afuera descubriendo Gensokyo?...

— ¿Le contó acerca de cómo es que esos humanos entraron a Gensokyo?

La pequeña Youkai negó con su cabeza, no podía comprender muy bien la situación a la que se estaban enfrentando, sus recuerdos eran demasiado borrosos y difusos como para poder confiar en ellos y el simple hecho de poder recordar algo ya era un milagro en sí mismo.

— ¿Cómo lograron entrar? — Preguntó Koishi, interesada.

— Haaa — Rin suspiró profundamente mientras observaba el techo, estaba tratando con todas sus fuerzas de ocultar lo enojada que estaba — Reimu.

— ¿Rei… Mu? — Koishi inclinó su cabeza, las lágrimas en sus ojos finalmente desapareciendo con cada segundo.

— Reimu Hakurei, la Sacerdotisa del Templo Hakurei, Lady Koishi. Ella junto con las brujas Marisa Kirisame y Alice Margatroid ayudaron a Okuu. ¿Lo recuerda, cierto?

— Ooooh… Ella… — Koishi asintió enérgicamente mientras trataba de no pensar demasiado acerca de sus propios recuerdos — ¿Pero por qué? Pensaba que las sacerdotisas debían mantener el equilibrio de Gensokyo.

— Lo lamento Lady, Koishi. Pero eso es algo que no tenemos muy claro… — Rin estiró su cuello y observó al suelo avergonzada — Lo siento de verdad, aun luego de todos estos años sus mascotas seguimos siendo tan inútiles como siempre.

— ¡Ah! ¡No, no! ¡Eso no es verdad! — Koishi agitó sus brazos preocupada y entonces observó a Rin con una sonrisa tranquilizadora — Si no fuera por ustedes, Satori y yo jamás habríamos podido seguir adelante.

Rin guardó silencio. Lo que Koishi le había dicho era cierto… Sin embargo…

'… Lady Koishi… Es usted tan amable… Pero si ese hubiera sido el caso usted jamás hubiera tenido que cerrar su tercer ojo… Nosotros no merecemos su amabilidad luego de todo lo que pasó…'

Observando como su querida mascota le ocultaba su rostro, la sonrisa en el rostro de Koishi desapareció lentamente, y entonces levantó un dedo para preguntar algo más y desviar su atención hacia otra cosa.

— ¿Hay alguna pista sobre este incidente? Mi hermana Satori seguro leyó la mente de todos para encontrar el motivo, ¿cierto?

Rin asintió lentamente, y entonces observó a Koishi con algo de severidad.

— Lady Satori hizo todo en sus manos por encontrar una respuesta, sin embargo los recuerdos y pensamientos de todos los humanos y Youkais que investigó son confusos — Rin presionó su espalda contra la puerta una vez más — Puedo contarle acerca de algunas teorías pero…

— Eso basta — Koishi sonrió llena de confianza.

Luego de ver el rostro de su querida ama, Rin comenzó con su larga explicación.

— La primera teoría… Proviene de los relatos de la Youkai Yukari Yakumo y la humana Marisa Kirisame… Debo advertirle que Lady Satori no pudo leer la mente de Yukari Yakumo, sin embargo, nada en su historia parecía ser una mentira. ¿Eso está bien?

— Si, lo está, por favor no te preocupes — Insistió Koishi, pataleando desde el borde de su cama.

— Entendido… La teoría de Yukari Yakumo y Marisa Kirisame consiste en que el estado mental de Reimu había sufrido demasiado luego de los eventos que causaron la destrucción de la barrera Hakurei… Desafortunadamente la Sacerdotisa sigue siendo humana… Y el trauma que sufrió luego del maltrato a su cuerpo fue tal que ella decidió crear una grieta que ocultó a todos en la Nueva Barrera Hakurei…

— ¿Una grieta…?

— Así es, Lady Koishi — Rin asintió una única vez — Al parecer el objetivo de esta grieta era proveerle a Reimu Hakurei con una puerta al mundo exterior. Los aldeanos comenzaron a notar que la sacerdotisa comenzaba a desaparecer cada vez más a menudo con la resolución de cada incidente que solucionaba… Es posible que durante la resolución del último incidente en el que las bestias del infierno intentaron invadir Gensokyo ella haya alcanzado su punto de quiebre…

— ¿Punto de… Quiebre?

Rin abrió su boca, pero entonces la cerró rápidamente, no sabía cómo explicar la situación de una manera adecuada…

— Reimu Hakurei… Luego de resolver el incidente desapareció por completo. Yukari Yakumo fue la última persona en verla. Al parecer Reimu comenzó a gritar y golpearse a sí misma hasta abrirse algunas heridas, entonces abandonó Gensokyo a través de la grieta que había abierto… Un par de meses después, los forasteros invadieron Gensokyo…

— ¿No es eso demasiado conveniente…? — Llena de incredulidad, Koishi abrió su boca y susurró una pregunta — ¿Cómo supieron acerca de nosotros?

— La segunda teoría creada por la Titiritera Alice Margatroid habla acerca de ese punto…

Interrumpiéndose, las orejas de Rin se retorcieron ligeramente y la pequeña Bakeneko agudizó sus sentidos. Pero entonces, luego de algunos segundos de silencio, murmuró algunas palabras para sí misma.

— Mmm… Debió de haber sido esa chica pirómana…

— ¿Orin?

— ¿Uh? Oh, lo lamento Lady Koishi, pensé haber escuchado algo — Rin sonrió algo nerviosa, entonces asintió lentamente y prosiguió con su explicación — Luego de analizar los recuerdos de Alice Margatroid, Lady Satori pudo observar a Reimu Hakurei mostrando comportamientos muy extraños durante los festivales realizados en el Templo Hakurei…

— ¿Comportamientos extraños?

— Un humano comenzó a acercarse a Reimu Hakurei siempre que podía y ella parecía muy feliz de esto… Al principio Alice Margatroid ignoró estos acontecimientos y pensó que Reimu había encontrado un hombre digno para ella, pero con el paso del tiempo este humano comenzó a mostrar una actitud algo extraña… Cada vez era más osado e incluso se había dispuesto a retar a varios Youkais.

— ¿Y ganó? — Koishi interrumpió la explicación de su mascota con una pregunta llena de inocencia.

— No Lady Koishi, él no ganó ninguno de esos duelos.

— ¿Y en dónde está ese humano? — Los ojos de Koishi se iluminaron luego de pensar que podría jugar con alguien.

— Lo siento Lady Koishi… Luego de finalizar con la reconstrucción de la aldea humana este humano desapareció sin dejar rastro… Fue un evento realmente extraño… Y pocos días después, Reimu Hakurei fue encontrada llena de sangre y lágrimas en el Templo Moriya.

— ¿Huh?

Rin asintió, y entonces añadió un último comentario.

— Así fue, Lady Koishi. Al principio Alice pensó que ese humano se había convertido en un Youkai y Reimu tuvo que encargarse de terminar con su vida… Pero entonces… Este mismo humano se encontró entre las filas de los hombres de verde que atacaron Gensokyo… Alice Margatroid piensa que Reimu Hakurei fue engañada en contra de su voluntad para llevar a cabo la voluntad de este humano y sea lo que sea que haya pasado la destrozó por completo.

— ¿Era un humano malo? — Koishi abrió sus ojos como dos platos y cubrió su boca en un gesto de impresión — ¿Qué hacía Reimu con un humano malo?

Rin sacudió su cabeza de lado a lado.

— Lady Satori investigó a todos los aldeanos, pero ninguno sabe nada al respecto de ese hombre. Lo único que sabemos es que solía ser un simple granjero… Eso es todo…

— Oh… — Koishi miró al suelo algo deprimida, ella realmente quería saberlo todo, pero nada tenía sentido — ¿Eso es todo?

Titubeando durante algunos segundos, Rin dudó acerca de comentar acerca de la teoría general que reunía todos los puntos considerados hasta ahora…

— ¿Orin?

— La última teoría es… Qué Reimu Hakurei ha decidido traicionar a Gensokyo y Yukari Yakumo…

Rin arrastró sus palabras todo lo que pudo, sin embargo, la mirada de Koishi no cambió ni por un instante, era como si ella ya lo supiera desde un principio.

— Es la teoría de mi hermana… ¿Cierto?

— ¿Eh? ¿Cómo es qué–?

— Está bien — Koishi interrumpió las palabras de su mascota, y entonces tomó las riendas de la explicación — Creo que recuerdo a Satori diciéndome algo antes de despertar… Uhm… ¿Cómo era? «¿Reimu es una traidora que solo piensa en sí misma y tarde o temprano se cansará de todos los Youkai y causará la destrucción de Gensokyo, por eso debes mantenerte lejos de ella?»

— Bastante específico…

— Así es mi hermana — Koishi comenzó a menearse de lado a lado, sintiendo un gran peso sobre sus hombros — Hey… Orin… ¿Crees que Satori se cansó de mí?

— ¿Eh? ¡No! ¡Para nada! ¡¿Por qué dice eso Lady Koishi?!

Algo cansada, Koishi se recostó en la cama y le dio la espalda a su mascota, mirando a la oscura, improvisada pared de madera junto a ella.

— Satori nunca me había guardado un secreto… Y ahora que estoy de vuelta no para de ocultarme cosas… ¿Qué otra cosa puede ser? Seguramente se cansó de tener que cuidar de una niña inútil como yo.

Rin guardó silencio, y entonces cerró sus ojos, tratando de pensar acerca de cómo diría sus siguientes palabras sin sonar demasiado agresiva.

— Lady Koishi… ¿Tiene idea de todo lo que Lady Satori ha hecho por traerla de vuelta?… Es verdad que últimamente actúa muy extraño… Que no ha parado de murmurar cosas sin sentido cuando está sola y que… Actúa demasiado extraño cuando se trata de hablar con humanos, pero…

Koishi asintió lentamente, y entonces rodó sobre su costado para observar a su querida mascota.

— Dime algo Orin…

La pequeña chica pelirroja observó a su ama con interés.

— ¿Crees que mi hermana se volvió loca?

La pregunta que realizó Koishi sonaba tan sincera… Pero tan extraña a la vez, aquel era un cambio de tema tan repentino que era difícil de creer que perteneciera a una persona consciente.

— Lady Koishi… Sabe que jamás diría algo así de Lady Satori…

— ¿Pero no actúa demasiado extraña? ¿Eso qué significa? ¿Qué es lo que piensas de ella?

— Yo… — Algo confundida por el repentino cambio de actitud de su ama, Rin arrastró algunas palabras, luchando consigo misma por no decir algo de lo que pudiera arrepentirse — … Creo que tal vez ya sea hora… — Y entonces decidió responder con sinceridad — Creo que tal vez ya es hora de que Lady Satori permita que usted sea la nueva señora del Palacio de las Almas… De que tome unas merecidas vacaciones junto a sus seres queridos… Ella ha trabajado sin descanso por el bien de usted y de todas nosotras, sus inútiles mascotas, durante tanto tiempo… Creo… Creo que eso es lo justo

Koishi rodó una vez más sobre su cuerpo, mirando al techo con una mirada vacía.

'¿Yo…? ¿La señora del palacio de las almas? ¿Puedo hacer algo como eso…?'

Y entonces comenzó a recuperar el brillo en sus ojos que había desaparecido durante algunos segundos.

— Perdón Orin, no quería incomodarte con una pregunta como esa. ¿Podrías proceder a explicar los detalles del ataque que menciona Yukari?

— ¿Uh? — Rin observó confundida la silueta de su ama en medio de la oscuridad — Ella… Lady Satori planea enviarla a la villa humana… ¿No se lo dijo antes?

— ¿A mí? — Preguntó Koishi, levantando la mitad de su cuerpo, realmente impresionada.

— Así es, Lady Koishi… Su poder para manipular el subconsciente de las personas es lo que Yukari y Lady Satori necesitan para poder recuperar Gensokyo, usted es –

— No quiero — Murmuró Koishi, cubriéndose debajo de delgadas sabanas de lino.

— ¿Lady… Koishi?

— No quiero hacerlo — Dijo Koishi, cubriendo su rostro debajo de una almohada — ¿Es por eso que mi hermana me ayudó a despertar? ¿Solo para utilizarme?

— ¿Qué? ¡N-No! Lady Koishi, usted sabe que Lady Satori realmente la–

— Lo siento…

— ¿Huh? — Rin observó confundida a su ama, sus repentinos cambios de humor realmente estaban comenzando a preocuparla — Lady… Koishi… ¿Está bien?

— Si… Bueno, no… No lo sé… No sé que me pasa — Koishi presionó su almohada con fuerza y entonces murmuró algo realmente hiriente — Es solo que… Tengo mucho miedo… No sé si Satori sigue siendo la misma chica que conocía… Ha sido tanto tiempo… No sé si mi hermana sigue siendo la misma Youkai que conocí cuando era pequeña… ¿Cómo podría saberlo?

Click

— Eso es fácil.

Sin avisar, una mujer con una larga camisa azul claro con hermosos volantes color rosa se coló sin permiso dentro de la habitación, cansada, agotada, irritada, luego de haber tenido que soportar un sinfín de problemas durante el transcurso del día… Ella empujó a su querida mascota y observó a su hermana menor con un rostro frío, sin sentimientos.

— Solo tienes que abrir tu tercer ojo — Dijo la mujer, con una pequeña sonrisa comenzando a formarse en su rostro — Entonces podrás leer mi mente otra vez.

Satori Komeiji observó a su hermana en el medio de la oscuridad, con la luz de la luna filtrándose a través de pequeños agujeros en el techo creados por la falta de herramientas adecuadas para la construcción.

— ¿No es así hermanita?

Y realizó una pregunta, la única manera que podría probar cuanto la amaba.

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Historias de Gensokyo;
Facción Youkai [LÍDER]: Satori Komeiji
Facción Youkai: Koishi Komeiji
Facción Youkai: Rin Kaenbyou
Arco 2 – Derrotas, Fracasos, Desastres;

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— Satori…

Algo sorprendida por haber sido descubierta, Koishi murmuró el nombre de su hermana mientras la observaba realmente asustada… Se sentía terrible, asqueada, enojada consigo misma.

— Yo…

— Está bien, no tienes por qué disculparte… — Satori comenzó a caminar lentamente hasta la cama de su hermana, y entonces, sin preguntar o solicitar su permiso, se sentó a su lado y comenzó a abrazarla.

— Uhm… — Algo nerviosa, Koishi observó el corto cabello rosa de su hermana, notando lo terriblemente desarreglado y enredado que se encontraba — Sa… ¿Satori?

— No puedo esperar…

— ¿Huh?

La hermana de cabello rosa frotó su rostro en el hombro de su hermanita menor, disfrutando de la calidez que únicamente podría proporcionarle un miembro de su propia familia.

— Koishi… Hay tantas cosas… — Murmurando algunas palabras, Satori cerró sus ojos, algo agotada.

— ¿Tantas… Cosas?

— No puedo… Expresarlas…

La voz de Satori cada vez era más débil, su pequeño cuerpo comenzaba a dejar de moverse con cada segundo de comodidad y tranquilidad que le proporcionaba interactuar con su pequeña hermana.

— Quiero… Expresarlas… ZzzzzZZzZz…

— ¿Satori?

— ZzZzZzZzZz

Algo confundida, Koishi forzó una pequeña sonrisa algo incómoda mientras trataba, con mucho cuidado, de colocar el cuerpo de su querida hermana sobre su almohada.

— Haaa~ — Rin suspiró aliviada, observar a su ama descansar un poco luego de tanto tiempo era reconfortante.

Crac… Crac…

El suelo de madera a los pies de la chica peliverde crujía con cada uno de sus pasos. Desafortunadamente, para la señorita con el poder de manipular el subconsciente de todos, los sonidos se esparcían mucho más fácilmente cuando todo permanecía en silencio durante la noche.

— Diantres… — Se quejó Koishi, susurrando para sí misma hasta alcanzar la puerta de madera frente a ella.

— Despacio, Lady Koishi — Abriendo la puerta, Rin apresuró a la segunda de sus amas con una de sus manos — Vamos, vamos~

Clic

— Haaa~

Koishi suspiró aliviada, alejándose lo más que podía de la puerta de entrada a su propia habitación y recostándose en la pared de la choza de madera de su prisión con puertas.

— Ufufufu~ — Rin dejó escapar una risilla — Lady Satori es increíble … ¿No lo cree, Lady Koishi?

— ¿Uh…?

— Han sido 6 meses desde que abandonó el Palacio y comenzó a trabajar por el bien de Gensokyo… Por el bien de usted y todos esos seres humanos y Youkais que la criticaban por ser diferente.

Koishi bajó su mirada, ella y su hermana habían pasado por tanto durante su vida como Youkais… Leer las mentes de todos utilizando su tercer ojo podía sonar como un poder increíble, como una manera sencilla de relacionarse con los demás, y sin embargo…

— Hey… Orin… ¿Realmente damos tanto miedo?

— Claro que no, Lady Koishi. Por favor, ignore todo eso… No es su culpa que los demás no puedan aceptar su poder.

Koishi observó al suelo deprimida… Hace algunos años… Hace mucho tiempo… Ella había decidido terminar con su vida por temor a la imagen que los demás tenían sobre ella.

— Si… Tal vez tengas razón…

Y ahora, luego de haber regresado de las profundidades de su subconsciente… Luego de haber recuperado su sentido del ser… De engañar a la propia madre naturaleza y convertirse en algo que no es… Realmente lamentaba no haber estado allí durante todos esos años.

— Lady Koishi… Incluso durante las noches de lluvia, durante las noches nevadas… Lady Satori hizo todo por recuperarla, desde el día en el que ella leyó la mente de esa extraña humana de blanco… Ella ha hecho tantas cosas extrañas con la esperanza de recuperarla… ¿No es eso una demostración perfecta de lo mucho que Lady Satori la ama? ¿De lo mucho que la necesita, Lady Koishi?

Koishi desvió su mirada, triste, avergonzada.

— Lady Satori viene en su búsqueda todas las noches Lady Koishi… — Rin acercó sus manos a los hombros de su querida ama, temblando mientras una sensación de llanto invadía su cuerpo — Durante más de 3 meses… Desde que regresó… Ella viene en su visita todas las noches… Sin importar todo el trabajo que tiene que sobrellevar durante el día… Y nosotras, sus mascotas, podemos entender ese sentimiento… — Rodeándola en un abrazo, Rin comenzó a sollozar en el hombro de su querida ama — Nuestra querida ama ya se encontraba con nosotras… Pero ahora que ha vuelto completamente… Podemos volver a ser una familia…

En silencio, Koishi abrazó a su amada mascota, pensando seriamente en sus palabras mientras lamentaba su decisión infantil. Toda su familia había sufrido lo mismo… No, más que ella… Pero siguieron adelante a pesar de las dificultades…

— Yo…

Y sin embargo… Ella… Ella había decidido huir, sin pensar en las consecuencias de sus actos, sin pensar en lo que los demás sentirían con su perdida. Sin pensar en lo mucho que sus seres queridos lamentarían su propia incompetencia.

— Lo…

Koishi Komeiji había decidido terminar con su vida, había decidido cerrar su tercer ojo, había decidido dejar a todos atrás, a olvidarse de los problemas, a rendirse, a dejar ganar a sus atacantes… A aquellas personas que no paraban de discriminarla… Que le temían, que la odiaban por poder entenderlos mejor que nadie.

— Lo… Siento… — El pequeño cuerpo de la chica del sombrero negro comenzó a temblar — Lo siento tanto… No fue mi intención… Lo siento… — Y comenzó a sollozar, incapaz de contener más su propia culpa.

— Lady… Lady Koishi… Usted… Recuerda… ¿Recuerda la expresión de Lady Satori…?

— ¿Eh…?

Alejándose ligeramente, Rin observó a su ama los ojos, sus bellos ojos rojos como la sangre brillaban en medio de la oscuridad.

— Ella pasó más de 3 años… Tratando cosas extrañas para despertarla… Y cuando finalmente lo logró… Cuando lo hizo… Fue una sorpresa para todos… — Rin forzó una pequeña risa, pero terminó tosiendo accidentalmente — Cof… Perdón, creo que eso fue una bola de pelo ahahaha…

— Orin…

Koishi sonrió un poco, la pequeña Youkai no era la chica más inteligente del mundo, pero podía entender que aquella pequeña chica gato solo intentaba animarla.

— Gracias…

— Lady Koishi… Nosotras… — Rin apretó la cintura de su ama con fuerza, enterrándose en su pequeño pecho mientras intentaba no llorar más — Okuu y yo… Realmente estábamos preocupadas… Pero Lady Satori dijo que haría algo… Que debíamos de confiar en ella y que usted regresaría… Que tenía la respuesta…

Llevando su mano a la nuca de su mascota, Koishi comenzó a acariciar su largo cabello rojo, escuchando atentamente mientras trataba de controlar sus sentimientos.

— Fue una sorpresa para todos… Cuando ella dijo… Que podía… Volver a leer sus pensamientos… Nosotras… Nosotras…

Los intentos de no llorar de la chica pelirroja finalmente cedieron, y completamente dominada por una oleada de tristeza y felicidad, ella lloró desde las profundidades de su pecho.

La historia finalmente había llegado a su final, la pesadilla que tanto las lastimaba, un incidente cuya única víctima fatal había sido una pequeña chica de cabello verde.

El sueño que había robado la felicidad a Satori Komeiji, a Utsuho Reiuji, a Rin Kaenbyou, y a todas las demás mascotas que velaban por la seguridad de su querida señora.

— Lady… Koishi…

— Nnn…

El pequeño cuerpo de Koishi comenzó a temblar, la imagen de su querida hermana cuando despertó por primera vez era inolvidable, inconfundible. Una pequeña chica de cabello rosa con un rostro completamente frío y carente de sentimientos transformándose lentamente en un rostro de tristeza, de alivio, de felicidad, de terror, de una multitud de sentimientos que había intentando ocultar durante tanto tiempo.

— Lady…

— Nnn… Sniff…

El rostro de una chica que había perdido lo más importante de todo, la persona que más amaba… Y que luego de cientos de horas de esfuerzo, luego de miles de días de sufrimiento… Había logrado encontrarla una vez más.

— Orin…

Koishi abrazó con todas sus fuerzas a su querida mascota.

— Estoy… De vuelta…

Y susurró, llena de tristeza… Y alivio.

— Por favor… — Rin rogó, desde las profundidades de su corazón — No se vaya otra vez… Lady Satori… Lady Satori sufrió mucho… Yo y Okuu… Nosotras no podemos hacerla sonreír como usted lo hace… Si vuelve a irse… Si usted se va… Nosotras no podremos… Nosotras…

— Nnn…

La pequeña chica de cabello verde asintió y besó la frente de su pequeña mascota, forzando su mejor sonrisa mientras trataba de tranquilizarla, de hacer por ellos lo que ellos hicieron por ella durante tanto tiempo.

— Lady…

Woshri

— ¡Heeeeey! ¡Gato! ¡Bella Durmiente!

Una alta mujer de cabello dorado.

— Oh, perdón. ¿Interrumpo algo?

Apareció a través de un portal púrpura, una grieta dimensional llena de ojos y cosas horribles.

— Yu… ¿Yukari?

Y observó con una pequeña sonrisa sarcástica a las dos chicas que no paraban de sollozar en los brazos de la otra.

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Historias de Gensokyo;
Facción Youkai [SUB-LÍDER]: Yukari Yakumo
Facción Youkai: Koishi Komeiji
Facción Youkai: Rin Kaenbyou
Arco 2 – Derrotas, Fracasos, Desastres;

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SNIFF

Rin y su ama inhalaron con fuerza, limpiando las lágrimas de sus ojos y tratando de recomponerse lo mejor que podían, forzándose a sí mismas a contestar a esa mujer que siempre llegaba en el peor de los momentos posibles.

— ¿Q-Qué sucede, Yukari?

La primera en responder a aquella terrorífica mujer fue Koishi. Sus ojos hinchados y rojos luego de haber estallado en un breve llanto la forzaban a parpadear una y otra vez para soportar la salinidad de sus propias lágrimas.

— Lady Yukari, p-por favor no levante la voz… Lady Satori está durmiendo en la habitación de Lady Koishi…

Seguida de Rin, quien no tardó mucho en unirse a la conversación, la velocidad con la que su tono de voz y cuerpo se había recuperado de aquel llanto era increíble, casi como si esta no hubiera sido la primera vez que lo hacía.

— Mmm~ Supuse que Satori estaría con ustedes, sin embargo… — Con una pequeña sonrisa, Yukari observó a Koishi llena de interés — Tu rostro me dice que ya lo sabes… Así que supongo que debería de hablar contigo en su lugar, peliverde.

— ¿Eh? — Koishi observó a Yukari extremadamente confundida.

— Si no lo entiendes no importa, pero creo que deberías de saber que Satori no para de entrometerse en mis planes.

Koishi asintió lentamente, sin entender del todo las palabras de la gran Youkai que cruzaba sus brazos ligeramente irritada.

— ¿Qué? — Contestó Yukari al mirar el rostro de la joven chica frente a ella — ¿Pensaste que ella te enviaría a la villa humana si no tuviéramos otra opción? No ha parado de quejarse acerca de como no tienes nada que ver con todo esto.

Con una explicación críptica, Yukari hizo aparecer un gran abanico blanco y púrpura con el que cubrió la mitad de su rostro.

Koishi guardó silencio algunos segundos, y entonces, luego de comprender acerca de lo que hablaba aquella mujer, dejó escapar un pequeño y extraño sonido de sorpresa.

— ¿Señora Yukari, como es qué–?

— Haaah~ — Yukari suspiró ligeramente agotada — La única razón por la que te necesitamos es por tu poder — Y dijo algunas palabras, ocultando una sonrisa pícara detrás de aquel abanico lleno de letras — Seguramente te preguntas como es qué puedo saber lo que piensas… Bueno, cuando vives tanto tiempo como yo aprendes a leer los pensamientos de las niñas malas~ — Añadió Yukari, notando lo confundida y sorprendida que Koishi parecía verse — Puedes considerarlo mi tercer ojo, pequeña Koishi~

— ¿Desde cuando es una Satori? — Murmuró Rin, con la boca bien abierta. Yukari Yakumo se las había arreglado para confundir a aquella pequeña gata lo suficiente como para que ella hiciera una pregunta tan tonta

— No lo entiendo… ¿Entonces por qué–?

— Haah~ Haces demasiadas preguntas Koishi — Murmuró Yukari ligeramente irritada — No es que no pueda acabar con algunos humanos… No, en realidad la mayoría de los Youkais podrían acabar con ellos fácilmente… Incluso tu hermana podría acabar con los atacantes de Gensokyo en un chasquido.

Yukari plegó aquel abanico tan pronto como finalizó con su lectura.

— ¿Eh? — Murmuró Koishi, incapaz de entender que es lo que quería decir aquella gran Youkai con algo como eso.

— Son bastante débiles… Y aunque su tecnología es sorprendente no dominan el espacio y el tiempo como nosotras… Aunque luego de las actividades de esa mucama puede que el tiempo ya se encuentre bajo su control… — Yukari murmuró una pequeña teoría para sí misma, y entonces cerró sus ojos — Sea como sea… Si causamos una masacre las cosas…

Fswiiuuh

Sin acabar con aquella conversación, Yukari desapareció a través de un portal púrpura que apareció a sus pies.

— ¿Yukari? ¿Señora Yukari? — Koishi observó sus alrededores, tratando de encontrar a la mujer que parecía saberlo todo.

— ¿Lady Yukari en dónde está? — Rin afinó sus cinco sentidos, tratando de escuchar alguna señal que indicara la presencia de la mujer ancestral, uno de los Youkais más poderosos de Gensokyo.

Shiiufh

— Difíciles~

Con un portal del tamaño de un puño, Yukari murmuró algunas palabras al oído de Koishi.

— ¿Señora Yu–?

FGHUUH

— ¡Nyaaaaaah!

El cuerpo de Rin cayó violentamente a través de un extraño portal debajo de sus pies.

— ¡¿Rin?!

SHAEUH

— ¿Eh?

Seguida muy de cerca de su querida ama.

— ¡Uwaaaaah!

Absorbida por una fuerza de gravedad invisible.

— ¡KYAAAAAAAAH!

Por un poder extraño que superaba el tiempo y el espacio

— ¡¿Qué está pasando?!

La pequeña Koishi cayó a través de un extraño portal.

Una grieta tetradimensional.

Un poder potenciado con los conocimientos de un ser humano.

.

«¿Romper el espacio y el tiempo? ¿Por qué querría hacer eso?»

«Hay algo que deberías de ver»

«¿Mmm~? Bueno… No tengo nada mejor que hacer, muéstrame lo que quieras»

.

«Kgh…»

«¿Quién te enseñó a hacer esto?»

«Gah…»

«¡Responde!»

.

«Kgeh… Cof… Cof…»

«Ya veo…»

«¿Qué…? Cof… ¿Qué harás?»

«¿Mmm? Acabar con esos idiotas, por supuesto»

«No puedes…»

«¿Por qué? Es lo mejor, una solución simple y sencilla»

«Porque… Si lo haces… Entonces los forasteros y ella…»

.

Una fuerza que amenazaba con acabar con su mundo… Una vez más.

.


.

[NOTA DEL ESCRITOR]

16 Días. 52 Páginas de Word. 21,054 palabras.
Esto tomó más de lo que esperaba... Aunque considerando que pasamos de 25 páginas a 52 para el final de la revisión no me sorprende demasiado hahaha.
Bueno... Supongo que esto concluye con la primera de las rutas que consideraremos... Uhm... No sé, tenía mucho que decir pero de repente no tengo nada que decir...

La pregunta del día: ¿Quién es su chica favorita de Touhou?

Lo digo porque algo me dice que terminaré causando una guerra con estos ships que estoy creándome accidentalmente~

Que aun no tengo muy claro que pienso hacer con ellos, sinceramente.

Sea como sea ... Pues... Ehm... No sé awa ha sido tanto tiempo que ya no me acuerdo como escribir esta parte así que... Bye.

Posdata: Touhou Azure Reflections acaba de salir en steam