Sshhrrr
Con suavidad, un par de largos, y pálidos dedos dieron la vuelta a la hoja del periódico. Una hermosa chica de cabello marrón, una preciosa mujer universitaria, leyendo con gran interés las verdades del mundo… Dudaba una vez más todo aquello que la rodeaba.
— Mmmm…
Ella cerró sus ojos y entonces comenzó a pensar… A divagar… A flotar. Era su manera de comprender el mundo, de analizar la composición de las cosas, su arma más letal, su talento más grande como ser humano.
— Algo está mal.
Su mente, su instinto. Dos armas de doble filo.
— Este artículo es mentira.
Inteligencia, astucia, la capacidad de ver a través de las mentiras.
Una verdadera Sherlock Holmes de la era moderna.
— ¿Eeeeeeeh? ¿Por quéeeee~?
Y detrás de todo Sherlock hay un gran hombre tal vez más grande, más cuerdo que la misma eminencia.
— Todo es taaaan raaaaaroooo~ Demasiado rebuscado para ser una mentira~
Watson, una mujer igual de bella e inteligente.
— Uhhh… Bueno… — Titubeo la pequeña Sherlock — En realidad, sí que es rebuscado…
— Ehehehe~ — Río su asistente.
Watson, una mujer con una grandiosa aura, con una habilidad especial que en el futuro se transformaría en algo mucho más allá de lo paranormal. Algo más allá de la comprensión humana, una habilidad de apoyo que le permitiría manipular los límites de las cosas.
— ¿Lo ves~? — Preguntó aquella asistente en la azotea de un café.
— Mmmm…
Ambas chicas estaban descansando luego de un largo día de trabajo de campo.
Sherlock… Renko Usami. Una física con un gran futuro, la más grande fanática de la Teoría de las Supercuerdas, una mujer llena de talentos. Una mujer japonesa con un amor por las blusas color blanco, los sombreros color negro, y las corbatas rojas.
— ¿Pero si esa es una mentira entonces cuál es la verdad? — Renko levantó su mano, algo confundida.
Watson… Maribel Hearn. Una hermosa psicóloga de cabello rubio con una habilidad que no tenía explicación lógica más allá de la esquizofrenia. Una mujer con un gran y familiar sombrero inflado color blanco, con un vestido violeta y lazos rojos, los colores con la energía más alta del espectro visible.
— ¿Y por qué habría de haber una verdad~? Si todo es una mentira~ — Respondió Maribel, abrazando su sombrero.
— Uhmmmm…
El largo, eterno debate de ambas chicas seguía su curso sin deslices o retrasos, estas chicas, amantes de lo oculto, científicas de lo paranormal, se encontraban en mitad de su análisis de los últimos sucesos históricos mundiales publicados en el periódico.
— «Nuestras fuentes nos informan que un extraño pueblo fue encontrado en los alrededores de las montañas Yatsugatake. Las autoridades han prohibido todo acercamiento de civiles a la zona, y ruegan a los reporteros y periodistas, además de otros miembros de la prensa, mantenerse alejados de ser posible y acercarse únicamente bajo su propio riesgo. Los primeros estudios muestran una cantidad anormal de radiación en la zona y por lo tanto se considera bastante peligrosa. El gobierno japonés ha decidido iniciar una colaboración con los Estados Unidos de América para encontrar el origen de esta energía con la intención de crear avances tecnológicos para ambas naciones» — Leyó Renko, con el tono de una periodista, solo para entonces añadir un pequeño comentario que creía con total seguridad — ¿Lo ves? Una completa mentira
— Uuuuh~ Es la verdad~ — Contestó Maribel, forzando una pequeña sonrisa.
— No es posible que el gobierno japonés haya decidido colaborar con otra nación si podríamos guardar todo para nosotros… tiene que haber algo más detrás de todo esto — Insistió la belleza Renkoniana, sosteniendo el periódico entre sus manos con fuerza, con un brillo resoluto en sus ojos que destellaba lleno de emoción.
— Puede que el gobierno japonés necesite ayuda~ Estados Unidos ha estado investigando la radiación desde mucho antes que nosotros después de todo~ — Explicó Maribel con una sonrisa tranquila — Japón últimamente está tratando de crear puentes políticos entre él y otras naciones, puede que esta sea nuestra manera de mostrar nuestro interés por crear una alianza mundial a través de la cual exportar nuestros productos e incrementar la tasa de natalidad~ — Respondió la hermosura Maribelnés mientras sostenía su cabeza con ambas de sus manos, menándose de lado a lado llena de felicidad.
El largo y eterno debate entre dos de los incontables miembros del Club del Sello Secreto proseguía sin prisas o preocupaciones, pero la situación mundial no se tomaba las cosas con tanta calma como estas chicas.
— Mmm… ¿Y si mejor lo dejamos para otra ocasión?
— ¿Mmm~? ¿Por qué~? ¿Tienes miedo~?
Repentinamente, la actitud de Renko había cambiado por completo.
— Ja-ja … No… Mira el pastel — La joven de blusa blanca y sombrero negro señaló a un pequeño pedazo de pastel al lado de su amiga.
— Huuh~ … Se está derritiendo~ — Despreocupada, Maribel rio en voz baja mientras observaba el desastre inminente conocido como "pastel fondue" — Oh~ Y el té se está enfriando… Qué mal~ ¿Qué haremos ahora?
En aquel mundo, en el exterior de Gensokyo, todos querían un pedazo de aquel pastel conocido como progreso, todos querían ser una nueva potencia mundial.
— ¿Qué más? ¡Comer por supuesto!
Todos querían derrocar al imperio de la Luna.
.
Historias de Gensokyo;
Arco 2 – Derrotas, Fracasos, Desastres;
Renko Usami & Maribel Hearn
De mentiras verdaderas a verdades mentirosas
.
Mundo Exterior;
Tokyo – Japón.
01 de Abril
— Ñom… Ñmm… Gulp.
Con dificultad, Renko tragó de un solo bocado el pedazo de pastel de 10 centímetros que había comprado.
— ¡Lenta!
Y entonces le robó el suyo a su compañera.
— ¡Uuuuuhmmm~!
Para Renko Usami, una física guiada por la lógica y de actitud usualmente seria… Las bromas ocasionales como esta no eran algo extraño. Después de todo, ella creía desde el fondo de su corazón que dentro de toda investigadora existía una pequeña niña dispuesta a aprender, jugar, y mejorar.
— ¡Ey~!
Y junto a Maribel, Renko se sentía tranquila y apreciada. No podía evitar ser juguetona y amigable de vez en cuando si se trataba de ella.
— ¡Mi pasteeeeeeeeel~!
Con la extraña combinación de una sonrisa y lágrimas en su rostro, Maribel observó completamente derrotada como su queridísimo pastel de mora azul terminaba siendo devorado por Renko. La gran villana roba pasteles buscada en todo Kyoto y parte de Japón.
— Ñmmm~~ Hmm hmm hmm~
Los hombros de la joven Renko comenzaron a subir y bajar rápidamente, estaba riendo con parte del pastel aún dentro de su boca.
— ¡Reeeenkoooo!
Gulp
— Hehehe~ ¡Disculpe, mesero!
Sin perder un segundo, la joven Sherlock de la era moderna levantó una de sus manos y solicito la atención del buen hombre que las estaba atendiendo. Un joven de alrededor de unos 20 años de edad que trabajaba a tiempo parcial para pagar sus pasatiempos.
— ¿Si, querida cliente?
— ¿Podría añadir dos pasteles de mora azul a nuestra cuenta? Estamos por irnos, así que le agradeceríamos que sea para llevar~
Y entonces solicitó dos pasteles de disculpa para su amiga, en el fondo, Renko no era una mala persona con un corazón negro y podrido por la adultez… Incluso alguien tan seria y antipática como ella tenía una consciencia, o al menos eso quería creer.
— Por supuesto, dos pasteles de mora azul. Estarán listos en algunos minutos.
— Gracias~
Renko sonrío radiante cuando el joven mesero finalizó apuntando las cosas en una pequeña libreta, y tras su departo, dirigió toda su atención a la chica rubia frente a ella.
— Todo tuyos, Merry — Exclamó Renko con orgullo, como si fuera la persona más amable de todo Japón — Considéralo una disculpa por esta pequeña broma.
— ¡Moooo~!
Maribel infló una mejilla y entonces bebió lo poco que quedaba de su querido té con sabor a durazno, era algo bastante bien sabido que la hermosa doncella de traje violáceo tenía una gran debilidad por las chucherías y cosas dulces.
— Perdón, perdón~ — Insistió la joven Renko, con un tono más juguetón que arrepentido
Con un ojo cerrado, y el otro a medio abrir, Maribel asintió lentamente y entonces dejó escapar un largo suspiro lleno de comprensión y amabilidad.
— Vaaaaaale~
— ¡Yey~!
Sinceramente aliviada por haber recibido el perdón de la santa Maribel, Renko suspiró y entonces abrazó un gran libro que había colocado sobre la mesa frente a ellas. Acariciando su contraportada de pasta dura, sintiendo el extraño e interesante grabado de extrañas runas con la punta de sus dedos.
— Hey, dime algo Merry — El tono de Renko cambió por completo, lo que era antes una niña juguetona había desaparecido, dejando a una chica llena de dudas y preocupación — Has tenido más sueños extraños ¿verdad?
Renko era una chica perceptiva, tan perceptiva que incluso el mejor de los maquillajes no era suficiente para ocultar aquel par de semicírculos color negro debajo de los ojos dorados de su querida amiga.
— …
Maribel permaneció en silencio, tratando de fingir estar bebiendo té de una taza completamente vacía.
— No intentes ocultarlo — Insistió Renko, cubriendo el dorso de la pequeña mano de su amiga rubia con una de sus manos — ¿Es esa tierra extraña otra vez?
— …
Aún sin decir una palabra, Maribel asintió un poco y entonces dejó descansar su pequeña cabeza agotada contra uno de sus puños. Emitiendo un aura espectral, fría, y sin sentimientos… Estaba realmente estresada por algún motivo.
— Hey, Renko~ — Dijo Maribel, con un pequeño brillo de alegría en sus ojos, mirando fijamente a los de su querida compañera.
— ¿Mmm?
— ¿Qué hora es~?
Y entonces comenzó a mirar las estrellas con una sonrisa melancólica, con el rostro de una chica que ni siquiera había dormido 24 horas durante el transcurso de la última semana.
— ¿Es tarde~?
— Mmm… — Renko levantó su mirada para observar aquellos grandes cuerpos celestes sobre sus pequeñas cabezas — 09:18 PM.
— Algo tarde~
Notando la falta de respuesta de su amiga, Renko asintió una vez más y entonces prosiguió con su siguiente pregunta, sabia perfectamente que Maribel simplemente no quería preocuparla.
— Si lo que dicen los periodistas es cierto… Entonces … ¿Crees que el pueblo que encontraron tenga algo que ver con el lugar de tus pesadillas?
— Mmm~ — Maribel comenzó a mover sus pies alegremente — ¿Puede ser? Aunque todo allí da miedo.
— Uhm…
Pensando acerca de aquel sitio, Gensokyo, y lo peligroso que era para todos, Renko comenzó a fabricar un dilema interno acerca de la veracidad de algunas de las historias que había leído últimamente.
'Es difícil de creer… Pero ese lugar parece ser más peligroso que la base espacial TORIFUNE…'
— Puede que sea así… Pero hablamos de una alianza con Estados Unidos, Merry — Explicó Renko con el tono de una maestra de universidad — Tienen el poder militar más grande del mundo y son unos verdaderos locos por la destrucción… ¿Quién sabe? Es posible que ellos tengan algo que el gobierno japonés no tenga… ¿Quizás personas con habilidades como nosotras?
Saber la hora mirando las estrellas, la posición exacta de algo mirando a la luna.
Poder ver los bordes de todas las cosas, haber participado en un viaje en el tiempo.
Viajar a ruinas lunares a través de los sueños, viajar entre Gensokyo y el Mundo Exterior.
Cosas como estas no eran algo raro para algunos Youkai, en especial aquellos con los poderes necesarios para viajar entre dimensiones, pero para un ser humano, para Renko y Maribel… Eran algo completamente ridículo… Pero no por ello menos verdadero.
— Aún no encontramos una respuesta lógica detrás de nuestras habilidades, pero ambas sabemos que es posible que existan más personas con poderes sobrehumanos — Insistió Renko, tomando el gran periódico del día, y aquel libro que había traído consigo entre sus manos — Vamos. Tenemos que regresar a la biblioteca, debe de haber registros de todo esto en alguna parte.
La curiosa Renko y su amor por lo desconocido no paraban de crecer desde aquel extraño y mortal viaje a las ruinas lunares japonesas conocidas como TORIFUNE. Una base espacial japonesa diseñada para analizar la vida terrestre en situaciones extremas, abandonada luego de un extraño error en la programación de la inteligencia artificial que controlaba todo en su interior.
— Sé que aquí sucede algo mucho más extraño de lo que las autoridades quieren admitir… Ahora… ¿En dónde dejé mi cartera? Tengo que pagar por todo esto.
En una situación en dónde el mundo entero no paraba de observar todos y cada uno de los movimientos de su país natal, el detector de cosas paranormales de Renko no paraba de sonar con fuerza a cada instante.
— Reeenkooo~ — La pequeña chica rubia, Maribel. Se quejó un poco mientras observaba una pequeña bolsa de papel rosa acercándose a su mesa — No sé si sea una buena idea… Nos meteremos en muchos problemas si nos descubren ¿sabes?
Maribel tenía miedo, algo dentro de sus sueños le indicaba que esto no era seguro, sin embargo, no sabía como expresarlo en palabras, y tampoco deseaba preocupar a Renko.
— Lógicamente hablando, no hemos hecho nada, y tampoco lo haremos. Simplemente investigaremos algunos documentos confidenciales, es todo… No haremos nada con ellos~ En primer lugar es su culpa por haberlos escondido en una biblioteca pública.
El joven mesero que ya había llegado hasta aquella mesa esperó pacientemente. No se sentía muy cómodo luego de escuchar la palabra "confidencial", pero esta era una parte más de su trabajo… Una parte muy problemática con la que tenía que lidiar de vez en cuando al tener que trabajar en el café favorito de dos chicas consideradas "dementes" por la mayoría de las personas.
— Muchas gracias por todo tu esfuerzo, Charles~ — Dijo Renko con un tono amable, agradeciendo al joven hombre mientras él forzaba una sonrisa.
— Mi nombre no es Charles, apreciada cliente… — Murmuró el mesero, tratando de mantener la compostura.
— ¿No lo es? Oh vaya, mis disculpas… ¡En fin! Vámonos, Merry.
El sonido de una silla deslizándose dio por finalizada aquella visita.
— Graaaaaciaaaas~ — Exclamó Maribel mientras se levantaba, cerrando sus ojos y realizando una pequeña reverencia doblando una de sus piernas y sosteniendo su vestido.
— No hay de qué — Contestó el mesero con una sonrisa, realmente agradecido por la consideración de Maribel durante todas y cada una de sus visitas.
— ¡Heeey, Merry!
Renko gritó por su amiga desde la distancia.
— ¡Ah! ¡Renko! ¡Espérameeeee!
Y entonces, sosteniendo aquella pequeña bolsa que contenía sus amados pasteles con ambas de sus manos. Maribel corrió algo agotada detrás de su compañera.
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Sshhrrr
Lentamente, un par de pálidos, largos y suaves dedos dieron la vuelta a la hoja del periódico. Una preciosa mujer universitaria, una hermosa chica de cabello marrón, leía con gran interés las verdades del mundo… Dudando una vez más todo aquello que observaba.
— Mmmm…
Ella comenzó a pensar y entonces cerró sus ojos.
Pensar, flotar, divagar. Esas eran sus maneras de analizar la composición de las cosas, esas eran sus maneras de comprender el mundo, esas eran sus armas más letales, y esos eran sus talentos como ser humano.
— Esto está mal.
Su instinto, su mente. Dos armas de doble filo.
— ¡EL VERDADERO CULPABLE ES–!
— ¡SSHHHHHHHHH!
No eran algo que pudiera utilizar libremente en mitad de una biblioteca.
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Historias de Gensokyo;
Arco 2 – Derrotas, Fracasos, Desastres;
Maribel Hearn & Renko Usami
De verdades mentirosas a mentiras verdaderas
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— Renkoooo~ Debes guardar silencio~
Maribel Hearn, una chica de cabello rubio, una hermosa psicóloga con fuertes trastornos del sueño y alucinaciones medicamente diagnosticadas, no paraba de sonreír como una tonta luego de observar cómo una multitud de personas callaban a su amiga.
— ¿Quieres que tomemos nuestras cosas y vayamos a la sala del club~? — Preguntó Maribel, con un tono cariñoso y lleno de comprensión — Puede que Sumireko sepa algo~ Incluso se ha conocido a sí misma en ese lugar~
— Huh… Tener un doppelganger debe ser increíble — Se quejó Renko mientras dejaba descansar aquel gran periódico en el medio de la mesa frente a ellas — Cómo sea… No hay información más útil que tus sueños, Merry…
— Ehm… — Maribel desvío su mirada.
— Vamos, sabes que puedes confiar en mí… ¿Qué sucedió? ¿Por qué no puedes dormir últimamente?
— Yo…
Maribel titubeó algo nerviosa.
— ¿Mmmmm~?
Pero entonces sus nervios se convirtieron en cansancio cuando notó como el rostro de Renko se acercaba al suyo. Estaba completamente segura de que una chica tan insistente como ella no la iba a dejar en paz hasta que respondiera todas sus preguntas.
— Renko, en serio, tal vez deberías considerar tener más tacto…
— ¿Y qué esperabas? No puedo quedarme de brazos cruzados ¿sabes? No cuando tu salud está en juego…
— Renko…
Maribel y Renko eran grandes amigas, personas que habían pasado por un sinfín de acontecimientos. Eventos que estaban destruyendo la salud mental y física de la joven psicóloga de cabello dorado.
— Le prometí a los doctores que te ayudaría — Dijo Renko, tomando el dorso de la mano de Maribel una vez más, tratando de tranquilizarla con su mejor sonrisa — No pienso dejarte sola, Merry.
— R-Renko… — Algo nerviosa Maribel pensó en alguna manera de posponer el tema, ella era la clase de chica que no se sentía demasiado cómoda revelando sus problemas a otros, hacerlo en público era demasiado — Po… ¿Podríamos hablar de esto más tarde? No me siento cómoda diciendo todo esto en público… En especial cuando involucra algunos de mis secretos…
— Mmm… — Renko cerró sus ojos y comenzó a pensar — Puede que tengas razón.
El rostro de Maribel se iluminó por completo.
— ¿Por correo electrónico, entonces?
— ¿Eh?
Pero su felicidad duró poco.
— Si, dime a través de un correo electrónico.
— ¿Correo elec…?
Confundida, Maribel miró a su compañera, realmente no esperaba este desarrollo de los acontecimientos… ¿Quién en su sano juicio hablaría con alguien a través de correo electrónico cuando se encontraban cara a cara? Era una locura.
— ¿Está bien?
— Yo… Haaaah~ Está bien, tú ganas.
Una demencia que ella aceptó con una sonrisa. En el fondo, ella estaba enormemente interesada en la experiencia, era tan extraño y fuera de lo común que simplemente no podía dejar pasar la oportunidad. Además, realmente apreciaba la preocupación de Renko.
— ¡Bien! Entonces comencemos.
Tiririri tiririri tirirururi.
El sonido del tono de mensajes más anticuado que Renko jamás había escuchado se propago con fuerza a través de la biblioteca.
— ¡SHHHHH!
Seguido de una multitud de sonidos seseantes que indicaban a Maribel que debía de callarlo de inmediato si quería mantener su integridad social intacta.
Tiriri tiriri tirirururi
Desesperada, Maribel buscó a través de todos los bolsillos de su vestido.
Tiriri tiriri tirirururi
En sus zapatos, debajo de la mesa.
Tiriri tiriri tirirururi
Las miradas de todos se hicieron cada vez más agresivas. A nadie le gustaba un alborotador.
— ¿Dónde estáaaaaaaaasssss?
— ¿Por qué está sonando tantas veces? … Si solo fue un mensaje.
— ¡Ah!
Luego de buscar hasta debajo de la alfombra, el pequeño sombrero inflado de Maribel Hearn cayó en sus manos, y en el centro de él. Pegado con cinta adhesiva, se encontraba un pequeño teléfono celular color púrpura, lleno de botones, y con una tapa que cubría una pequeña pantalla LCD con una resolución de 640 x 480 pixeles.
— ¡¿EEEEEEEEEEH?!
— ¡SHHHHHHHHHHHHHHHHHHHH!
Renko cubrió su boca y se inclinó repetidamente una y otra vez en la dirección de todas las personas que no paraban de callarlas.
— ¡Lo siento! ¡Lo siento! — Susurró Renko una y otra vez mientras su compañera finalmente callaba su celular — ¡Merry! ¿Qué hacía tu celular allí arriba? — Susurró nuevamente, acercándose a su compañera lo más que podía para no molestar aún más a las masas.
— No lo sé… ¿No recuerdo haberlo puesto allí? Debí haberlo hecho mientras dormía…
— ¿Duermes con el sombrero puesto? — Preguntó Renko, tan confundida como un pingüino en medio del río Nilo.
— ¿Hmm? ¿Creí que eso me ayudaría con los Baku? — Contestó Maribel, observando a la chica frente a ella con una mirada sincera, pero ligeramente avergonzada.
— Dudo mucho que eso pueda servir de mucho… Aunque supongo que es mejor que nada, al menos les costará meterse en tu cabeza con toda esa tela.
Renko sonrío, era una de las pocas personas que no creía que Maribel estaba loca.
En el mundo del exterior, los sucesos paranormales eran algo de todos los días, pero tal y como en otras dimensiones no era algo que los seres humanos pudieran explicar correctamente.
Cada día la fe en los dioses y la creencia en los seres mitológicos era menos y menos pronunciada en el mundo exterior, el ser humano había logrado pisar la luna hace no mucho tiempo, e incluso había sido capaz de crear una estructura reconocida como una base lunar.
El futuro de la humanidad era brillante, increíble, la tecnología avanzaba a una velocidad inimaginable, tan inimaginable que la única manera en la que podían avanzar tan rápido debía de ser gracias a todos esos intentos de robo de tecnología alienígena que naciones como Rusia o Estados Unidos llevaban a cabo a los Lunarians.
— ¿Sumireko?
Maribel murmuró un nombre, y entonces comenzó a recorrer el menú de su pequeño teléfono celular. Leyendo todos y cada uno de los mensajes que su líder de club había enviado en un minuto de emoción desenfrenada.
— ¡¿EEEEEEEEEEEEEEEEEEEEH?!
— ¡SHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHH!
Tapando su boca con una mano, Maribel se disculpó ante todas las personas bajando su cabeza una y otra vez en una escena bastante familiar.
— ¿Qué? ¿Qué sucedió? ¿Encontraron una respuesta para la asimetría de los bariones? — Preguntó Renko, ligeramente emocionada sobre la posibilidad de algún avance en el campo de la física que tal vez, de alguna manera, pudiera ser de utilidad para su teoría favorita.
— R-R-Renkoooooo~ — Maribel observó a su compañera con una mezcla de sorpresa y emoción.
— ¿Qué? — Preguntó Renko, comenzando a preocuparse por los nervios de su amiga — Es… ¿Algo malo?
— No, nononono, es solo qué… Será mejor que lo mires por ti misma.
Estirando su brazo, Maribel acercó la pequeña pantalla de su teléfono celular a una de sus amigas.
— ¿Mmm? Veamos…
Renko estiró su cuello, y entonces comenzó a leer con mucha curiosidad. Ella sabía que el hecho de que Maribel mostrara todo ese interés no era algo usual, ella era la clase de chica que siempre actuaba con tranquilidad, ante todo.
— «Oh eme je, oh eme je, ele oh ele» «¡MARIBEL! ¡TIENES QUE VER ESTO!»
En aquella pantalla de un celular un poco antiguo y desactualizado, se encontraba una foto a color de una chica con cabello marrón y sombrero negro, con una gran capa negra cuyo interior rojo con runas blancas destacaba aún más que su pequeño vestido púrpura con estampados en forma de rombos lila y gris.
— ¿Huh? ¿No es esa…?
Y a su lado, se encontraba una chica de cabello negro, con un rostro incomodo y cuyo interesante vestido rojo y blanco lleno de volantes por doquier no podía ser algo menos que extraño y fuera de lugar.
— ¡Nnn, nnn! — Maribel asintió una y otra vez emocionada — ¡Es la chica que Sumireko vio durante su viaje a ese mundo!
Las personas a su alrededor no paraban de observar a estas dos chicas con una mirada de desaprobación. Sin embargo, ya habían intentado callarlas tantas veces que decidieron dejar que el personal de la biblioteca lidiara con ellas, todos tenían mejores cosas que hacer como estudiar para una exposición o reunir información para una tesis.
— Uhm… «¿Qué están esperando?» «Regresen al club. Ahora» «Tenemos una aventura tocando a nuestra puerta, hay que responder apropiadamente» «¡Esta es nuestra oportunidad de aprender más de lo sobrenatural! ¡QUÉ ES ELLA! ¡EeeeEEEeeLLAaAaAa!» Pft — Renko dejó escapar una pequeña risilla y entonces se alejó para recoger sus queridos periódicos — Si Sumireko está tan emocionada entonces tiene que ser verdad.
— ¿Vamos a divertirnos? — Preguntó Maribel, con una sonrisa sincera, ligeramente nerviosa.
— Vamos a divertirnos — Contestó Renko, asintiendo y mostrando una sonrisa tranquilizadora que indicaba que no solo todo estaría bien, si no que aprenderían algo nuevo.
.
Con la boca aún a medio cerrar, Sumireko permaneció completamente inmovil, observando de pies a cabeza a la chica frente a ella. Una chica de altura promedio, con cabello ligeramente largo, aunque no demasiado, y un flequillo lateral a cada lado de su cabeza, cayendo con delicadeza sobre sus hombros. Su cabello negro estaba perfectamente cuidado, pero aquel gran y característico moño rojo sobre su cabeza ya no se encontraba allí, la joven sacerdotisa Reimu Hakurei ya no parecía ser la misma.
— ¿Qué es lo que miras? — Preguntó Reimu, con aquel tono irritado, lleno de enojo, que solo una sacerdotisa que estaba harta de su trabajo podía utilizar — Ya tienes esa fotografía… ¿Qué más quieres?
— ¡ERES LA CHICA DE MIS SUEÑOS! ¡¿TIENES IDEA DE LO RARO QUE ES ESTO?! — Contestó Sumireko, incapaz de contener su propia emoción mientras sostenía su celular entre sus manos y tomaba fotos una y otra vez.
— Ugh… Por supuesto que ella… — Reimu cubrió su rostro con ambas manos, sacudiendo su cabeza de lado a lado mientras se rompía el delgado hilo de paciencia que le quedaba — ¡¿Por qué todos los humanos del exterior son así?! ¡Si quisiera cosas raras en mi vida me hubiera quedado en Gensokyo!
— ¿Hmm? — Con un dedo en una de las teclas de su pequeño celular, Sumireko se detuvo en seco, y entonces, lentamente… Observó a Reimu con una expresión algo confundida — Un segundo… — Dijo la hermosa señorita amante de lo desconocido — ¿Qué quieres decir?
— Que Gensokyo es un lugar terrible para vivir — Contestó Reimu con total seguridad — ¿Tienes idea de lo que me costó salir de ese manicomio?
— ¿Manicomio? — Sumireko comenzó a bajar su celular. Para ella, Gensokyo era una tierra llena de cosas nuevas y emocionantes. Demasiado letal para su gusto, pero una tierra fantástica ni más ni menos… Era un lugar que había aprendido a apreciar con cada uno de sus viajes — ¿No se supone que tú eres la encargada de mantener todo bajo control? La baku dijo que eras bastante útil.
— Uhm… Si es quien creo que es… — Reimu comenzó a arrastrar sus palabras, estaba pensando en algo muy desagradable — ¡Baaah! Estarán bien. No es la primera vez que me niego a resolver un incidente por razones personales, pase lo que pase, Yukari y Marisa podrán hacerse cargo de todo.
Sumireko entrecerró sus ojos, no entendía quien era Yukari o Marisa, pero esa actitud despreocupada no le agradaba demasiado.
— Supongo… — Murmuró Sumireko para sí misma — Si tan poco te importa ese lugar, entonces no tendrás problema en responder todas y cada una de nuestras preguntas. ¿Cierto?
— ¿Y por qué habría de hacerlo? — Respondió Reimu.
— ¿En serio piensas que los miembros de mi club te ayudarán sin nada a cambio? — Insistió Sumireko, con una sonrisa burlona.
'Claro que lo harían, es por eso que yo tengo que hacerme cargo de los negocios.'
— …
Reimu guardó silencio algunos segundos, y entonces llevó una mano a su barbilla
— Primero ayúdenme, entonces podrán preguntarme lo que quieran.
— ¿Cómo sabemos que no estás mintiendo? Es posible que tan pronto como te ayudemos escapes sin dejar rastro — Respondió Sumireko de manera sagaz. Estaba perfectamente acostumbrada a tener que lidiar con toda clase de personas que no mantenían su palabra.
— Siempre cumplo con mi palabra — Dijo Reimu de manera cortante, algo irritada. Completamente harta de tener que lidiar con las personas del mundo exterior.
— Mmm…
Sumireko caminó a una de las sillas en aquella gran sala del club, un aula de clases en un edificio abandonado en el cual nadie cuestionaría sus actividades. El Club del Sello Secreto era una asociación de nigromantes compuesta principalmente por 3 personas que no sabían absolutamente nada de como practicar nigromancia, que pasaban su tiempo libre estudiando lo paranormal y espiritual en busca de alguna respuesta a las verdades del mundo.
Una física con la capacidad de funcionar como un Reloj y GPS, una psicóloga con el poder de ver los límites de todas las cosas, y una esper, una chica con toda clase de poderes que ocultaba sus habilidades a todos menos a sus colegas. Un fenómeno que seguramente atraería la atención de las masas si alguna vez decidiera presumir sus habilidades en público.
Ñeec
La silla rechinó al sentir el peso de su cuerpo.
Ñeec. Ñeec.
Y rechinó un par de veces más, cuando Sumireko comenzó a balancearse sobre ella.
— ¿Por qué nosotras? — Preguntó la gran líder del club, algo interesada en los detalles básicos que había decidido omitir hasta ahora — Eres de ese lugar ¿no? Si quisieras podrías conquistar esta nación sin problemas.
— ¿De qué hablas? — Respondió Reimu — Así como yo soy una sacerdotisa en Gensokyo también hay otras sacerdotisas en el exterior, el Templo Hakurei es solo uno de muchos templos. A los dioses no les importa en dónde estés, si eres un fiel devoto puedes conseguir su apoyo. Es imposible que pueda hacer algo como eso.
— ¿Muchos templos? — Sumireko mostró una mueca confundida mientras se sentaba correctamente sobre aquella silla — ¿De qué templos hablas? Ya solo quedan algunos en pie… Todos los demás fueron sustituidos por fábricas o centros comerciales.
— Haaah — Reimu suspiró agotada — Como sea, no voy a decir más al respecto. ¿Me ayudarán o no? Ustedes son las únicas idiotas capaces de entrar a Gensokyo después de todo.
— ¿Entrar? ¿Quieres que entremos allí? ¿Para qué?
Sumireko se levantó nuevamente de su silla y entonces se acercó a Reimu todo lo que pudo, abrumando por completo a la joven sacerdotisa que no paraba de observarla con un par de ojos llenos de sorpresa.
— Primero… ¿Te importa? Espacio personal por favor — Reimu dio un par de pasos hacia atrás, acercándose a la puerta de entrada en caso de necesitar salir de allí — Lo haré breve, cierto idiota creo una brecha en la Barrera Hakurei y necesito de su ayuda si quiero arreglarla.
— ¿Qué es esa barrera? ¿Y por qué no vas tú misma? — Sumireko continuó con su interrogatorio, realizando preguntas clave que tal vez la ayudarían a tomar una decisión ante aquella solicitud.
— Si regreso entonces Yukari no volverá a dejarme salir. He tenido mucha suerte de que aún no me haya encontrado aquí fuera — Contestó Reimu.
Sumireko permaneció inmóvil, observando a su visitante con una mirada algo irritada.
— ¿Hablas en serio? ¿Quieres que ponga en peligro a mis amigas solo por eso?
— Los tuyos atacaron Gensokyo. Es lo justo
Sin rechistar, Reimu respondió al comentario de Sumireko con un hecho innegable.
— Ustedes me engañaron, dijeron que todo estaría bien.
— Woah, espera un seg –
— No voy a esperar más. No pienso volver, pero tampoco puedo dejar las cosas como están, es solo una cuestión de tiempo hasta que todos allí dentro se harten de ustedes y los apuñalen por la espalda. Conozco perfectamente a los Youkai de Gensokyo, son seres increíbles, pero solo piensan en sí mismos, tan pronto como Yukari decida tomar las riendas de este asunto se acabó el juego para los humanos del exterior.
— Detente un segundo por favor… No tengo la menor idea de que estás –
— Sólo déjenlos en paz y todo estará bien.
— ¡No sé de qué estás hablando! ¡Maldición! — Sumireko exclamó con todas sus fuerzas, dando vueltas y más vueltas, golpeando el piso con fuerza con cada paso mientras trataba de pensar en una razón lógica para todo esto — En primer lugar, "los míos" no tienen nada que ver con esto… Mi club no ha hecho nada. ¿De qué demonios estás hablando?
— Tcht — Reimu chasqueó su lengua — Tu gobierno atacó Gensokyo y luego me encarceló una buena temporada. Logré escapar hace poco y actualmente deben de estar buscándome, sin embargo, no tengo intenciones de formar parte de esto — Reimu hizo una pequeña pausa, tratando de encontrar las palabras que pudieran explicar su razón detrás de todos sus actos — Mi cuerpo simplemente necesita un descanso, eso es todo. Han sido incidentes tras incidentes y ya no puedo soportarlo, necesitaba unas vacaciones, alejados de todos. Dónde pudiera despejar mi mente y no tener que preocuparme por ningún idiota a punto de destruir mi hogar.
Incapaz de creer lo que estaba escuchando, Sumireko retrocedió un par de pasos, sonriendo mientras dejaba escapar una pequeña carcajada llena de incredulidad.
— ¡Hahaha!
— ¿Qué? ¿Qué es tan gracioso? — Reimu observó a Sumireko algo extrañada.
— Nada, nada~ Es solo que… Primero vienes todo el camino hasta aquí, pero luego dices que no quieres formar parte de esto… No entiendo bien lo que pasa, pero ¿qué es lo que realmente piensas? ¿Qué es lo que realmente sientes? ¿Cuál de los dos es verdad? Ni siquiera eres consciente de qué es lo que realmente quieres.
— …
En silencio, Reimu desvío su mirada. Los últimos años habían sido una pesadilla para ella, desde aquella vez en la que tuvo que sufrir algo inhumano, su cuerpo no paraba de temblar cada vez que se enfrentaba a una situación de vida o muerte y su salud mental comenzaba a decaer con cada día de enfrentamientos.
— Yo…
Arrastrando sus palabras, Reimu mostró un rostro lamentable. Ella sabía mejor que nadie lo patética que se había vuelto, su propio ego, su propia experiencia, su propio entrenamiento le decía que no tenía que rendirse… Pero este era un problema que iba más allá de su autocontrol.
— Sé que soy una idiota. ¿Vale? — Presionando sus dientes, la sacerdotisa más presumidamente responsable de todas admitió su error por vez primera — En primer lugar, mis instrucciones siempre fueron enviar a los humanos del exterior de regreso… Fui una idiota al ignorar mis enseñanzas y confiar en uno de ustedes…
— Mmm… — Sumireko regresó a esa vieja, frágil silla de un salto y comenzó a balancearse otra vez, pensando profundamente en las palabras de la chica frente a ella, tratando de hilar los eventos entre sí en busca de un panorama que tuviera lógica — Por lo poco que puedo entender… Algo grande está pasando y no quieres hacerte responsable… ¿Estoy en lo correcto?
— …
Las chicas de aquella gran aula vacía permanecieron en silencio, observándose a los ojos mientras esperaban alguna clase de señal invisible.
— ¿Quieres saber la verdad? — Con una voz débil, Reimu se apoyó contra la pared justo al lado de la puerta, mirando al suelo sin una señal de vida en sus ojos.
— Mis amigas y yo tendremos que tratar de arreglar todo esto y poner nuestras vidas en riesgo por lo que sea que está pasando. Creo que la "verdad" es algo relativo, pero completamente necesario si queremos crear una relación de confianza.
Lógica, sincera, directa. Sumireko estaba tratando de actuar como una mujer madura a pesar de su corta edad. Ni siquiera había alcanzado la mayoría de edad, pero aun así tenía que actuar como la líder de aquel club y luchar por su vida en Gensokyo durante cada uno de sus viajes como esper practicante.
— Tengo miedo.
— ¿…?
— Pensé que sería algo temporal… Pensé que todo estaría bien… Pero las pesadillas no paran de incrementar, el cuerpo me duele, siento una fuerte presión en el pecho que me impide respirar, hay un molesto zumbido en mis oídos… Cada vez que he intentado enfrentar a un Youkai siento que moriré en cualquier instante. Ni siquiera he podido dibujar mis sellos correctamente durante el último año, mis orbes ying-yang comienzan a dejar de escucharme… No soy apta para seguir siendo la sacerdotisa del Templo Hakurei.
Lentamente, Reimu dejó escapar un largo, profundo suspiro mientras observaba al techo, estaba tratando de tranquilizarse a sí misma, no estaba acostumbrada a contarle a nadie acerca de sus sentimientos, y lo que era peor… La última persona en la que decidió confiar resultó ser una persona realmente inadecuada, un hábil, inteligente zorro capaz de engañarla.
— Tengo un mal presentimiento, el presentimiento de que alguien realmente malo llegará pronto… Simplemente no quería estar allí para cuando llegue. No sé quién sea, no sé qué sea, pero la última vez que tuve esta sensación fue cuando experimente una derrota por primera vez…
Reimu comenzó a rememorar algunos eventos que cambiaron su vida durante mucho tiempo, pero entonces sacudió su cabeza ante el pensamiento de que algo así podía repetirse.
— Como sea… Es por eso que –
— Ni hablar — Sumireko interrumpió las palabras de la sacerdotisa bastante enojada — Si no puedes seguir adelante, entonces solo tienes que forzarte a hacerlo.
Con su boca semi abierta, Reimu comenzó su contraargumento, pero fue interrumpida rápidamente por la voz de una chica apasionada por su propia ideología.
— Iremos a Gensokyo a arreglar lo que sea que esté mal, pero tendrás que venir con nosotras.
— Eso no es lo que –
— Si no piensas hacerlo entonces puedes regresar por donde viniste. Dices que si no arreglamos las cosas los Youkai van a apuñalarnos por la espalda ¿cierto?
— ¡Es por eso que–!
— Si nuestro destino es terminar siendo exterminadas por los mismos seres sobrenaturales que tanto nos apasionan entonces que así sea.
Incapaz de creer lo que sus oídos estaban escuchando, Reimu negó una y otra vez con su cabeza y con sus manos.
— ¡No pienso volver!
— Entonces no iremos a ninguna parte — Sin más que decir, Sumireko comenzó a caminar hacia la puerta, lista para retirarse — Iré a casa. Buena suerte encontrando a alguien más para todo esto.
Reimu levantó un brazo, tratando de reunir toda la valentía que le quedaba para detener a la joven adolescente frente a ella.
¡Bam!
Pero no fue lo suficiente rápida.
.
Bszz Bszz
— ¿Mmm?
En mitad de un callejón sin vida, en aquella larga conexión entre la zona metropolitana y un barrio baldío, dos pequeñas chicas amantes de lo sobrenatural se detuvieron al escuchar un extraño zumbido, el movimiento de un teléfono celular configurado para no hacer un sonido luego de haber sido obligadas a salir de aquella biblioteca.
— ¿Qué sucede, Merry? ¿Por qué te detienes?
— ¿Sumireko? — Contestó Maribel, realmente confundida ante la notificación que había aparecido en la pequeña pantalla de su dispositivo móvil.
— Dile que ya estamos en camino~
Con calma y completa despreocupación, Maribel presionó uno a uno los botones en su pequeño celular, viajando a través de menús a color bastante sencillos pero funcionales. Estaba esperando leer un mensaje lleno de emoticonos, pero lo que encontró la dejó realmente extrañada y perpleja.
— ¿…?
Guardando silencio, el rostro de Maribel se convirtió en la mirada de una mujer extremadamente confundida.
— ¿…? ¿Qué? ¿Qué pasa? — Preguntó Renko, notando fácilmente el cambio de actitud de Maribel.
— Dice que podemos regresar a casa…
— ¿Eh? ¡Déjame ver!
Preocupada, Renko se acercó a su amiga lo más pronto que pudo, observando las letras japonesas apareciendo una a una en la pequeña pantalla del teléfono celular.
— «Maribel, regresaré a casa. Esa tal tipa era una estafa y no tenía nada interesante que contar, seguiremos explorando por nuestra cuenta a partir de mañana»
Confundida, el rostro de Renko permaneció unos segundos observando la pantalla de aquel dispositivo, leyendo una y otra vez aquel mensaje en su mente, solo para entonces observar el rostro de su compañera.
— Merry… ¿Estás absolutamente segura de que Sumireko envió eso? — Preguntó Renko rascando su cabeza — No me imagino a esa chica diciendo algo como esto.
— Es el número de Sumi-chan… — Contestó Maribel, verificando una vez, más solo por si acaso — ¿Tal vez se haya equivocado?
— Haaaa…
Renko suspiró agotada, sin saber exactamente qué hacer.
— Merry — Y entonces llamó el bello nombre de su amiga, con la solicitud de lo que probablemente sería la única posible solución a este problema — ¿Me podrías prestar tu teléfono?
Con gentileza, Renko estiro su mano y solicitó educadamente el apoyo de su compañera.
— Reeeenkooo~ ¿Qué es lo que planeas~?
Con una pregunta, Maribel tomó su pequeño teléfono celular y lo entrego a su amiga, ella no era una chica egoísta o materialista por lo que no tardó demasiado en confiar en la palabra de Renko. Ella sabía muy bien que, pase lo que pase, la joven chica vestida de blanco y corbata no haría nada malo con sus pertenencias.
— Voy a llamarla.
Con mucha más agilidad que Maribel, Renko navegó a través de aquel pequeño teléfono celular hasta encontrar el número celular de Sumireko, entonces, con un simple toque, comenzó la llamada más importante de sus vidas.
Clic
— ¿Qué sucede Maribel?
La joven voz de su líder se escuchó al otro lado de la línea, una voz algo irritada y cansada.
— ¿Sumireko?
— Oh. Eres tú, Renko… ¿Qué necesitas? Estoy por tomar el tren de vuelta a casa.
Sumireko parecía apresurada.
— Lamento las molestias, líder. Solo quería verificar la información de este mensaje. ¿Es cierto que esa mujer no era la de tus sueños? — Preguntó Renko, tergiversando sus palabras un poco, tratando de conseguir alguna señal de mentiras.
— No, no lo era — Contestó Sumireko rápidamente, con el sonido de un tren acercándose.
Renko permaneció en silencio algunos segundos, esas no eran las palabras que Sumireko había utilizado antes, sin embargo, le daba una idea de lo que estaba sucediendo.
— Si no te molesta que pregunte… — Renko realizó una apuesta más — ¿Cómo lo sabes, líder?
— Oh, vamos Ren-chan~ — Y Sumireko cayó en la trampa — Confía en mí. Hay cosas que no puedo explicar en palabras, pero te aseguro de que esa mujer no era parte de ese mundo. De hecho, si se acerca a ustedes les recomendaría ignorar todo lo que diga.
— ¿Ignorar todo? — Preguntó Renko, con desconfianza, notando como su líder comenzaba a añadir demasiada información adicional de manera inconsciente.
— … — Sumireko guardó silencio un par de segundos, finalmente dándose cuenta de cómo Renko estaba interrogándola
— ¿Líder?
— Es solo mi recomendación personal, Renko. Si quieres escuchar lo que tiene que decir hazlo. Pero te aseguro que no es parte de ese mundo — Sumireko levantó su mirada, y entonces introdujo un gran par de maletas al vagón del tren eléctrico al que estaba subiendo — Como sea… Tengo que irme, cuida de Maribel por mí ¿Quieres? Regresaré en un par de días, tengo algunos asuntos pendientes en Osaka.
Bip
— ¿Sumireko?
Renko entrecerró sus ojos, esperando por una respuesta, pero ya era demasiado tarde, su querida líder le había colgado al teléfono.
— ¿Sumireko colgó? ¿Por qué haría algo como eso?
Preocupada por lo que había escuchado luego de acercar su mejilla al teléfono celular, Maribel retrocedió un par de pasos y entonces estiró sus pequeños brazos para tomar aquel hermoso teléfono celular entre sus dedos.
— Uhm… No estoy del todo segura… — Murmuró Renko, jugueteando con su cabello — Pero por alguna razón… Sumireko no quiere que escuchemos lo que esa mujer tenga que decir
— Uuh…
Maribel inclinó su cabeza ligeramente, aquella actitud despreocupada y falta de atención que mostraba estaba alcanzando niveles estratosféricos.
— Merry… ¿Podrías darme tu opinión?
— ¿Sí?
La pequeña Maribel Hearn asintió gentilmente, cambiando aquel rostro despreocupado por uno serio y solemne, el aura de tranquilidad a su alrededor desapareció en tan solo un instante cuando comenzó con su pequeño discurso.
— Por lo poco que puedo entender, intuyo que Sumireko está intentando mantenernos alejadas de esa mujer. Es muy probable que esa mujer sea la misma que vio en sus viajes, sin embargo, es posible que haya escuchado algo que le hiciera reconsiderar la situación y mantenernos alejadas de todo esto — Maribel cerró sus ojos un par de segundos, pensando en alguna respuesta lógica — ¿Probablemente algo demasiado peligroso?
— Nnn…
Renko asintió levemente y entonces miró hacia el cielo, apoyándose en la pared de ladrillos de aquel callejón a su alrededor.
— El descubrimiento en las montañas Yatsugatake, la aparición de esta chica, tus sueños constantes, la actitud de Sumireko… — Renko comenzó a contar todos y cada uno de los acontecimientos que había presenciado hasta ahora — Mmm…
Maribel colocó sus manos a su espalda y recuperó aquella aura de tranquilidad que siempre la acompañaba a todas partes, un aura que escondía su verdadero potencial y poder para analizar todo lo que le rodea.
— Hey, Reeeeenkooo~ — Llamó su amiga Maribel, con una enorme sonrisa en su rostro y llena de emoción.
— ¿Sí?
Y entonces, introduciendo su mano en su pequeño sombrero inflado sobre su cabeza, hizo aparecer dos pequeños y extraños pases cuadrangulares con una foto de cada una de ellas.
— Aún tengo los pases de prensa~
— …
En silencio, Renko llevó lentamente una mano a su boca, ocultando la enorme sonrisa que había aparecido en su rostro.
— ¿Entonces qué esperamos?
Recordando lo bien que se las habían arreglado para engañar a la policía todo este tiempo, Sumireko aceptó la proposición de su compañera.
— ¡A las montañas Yatsugatake!
Y juntas, se embarcaron en lo que probablemente sería su primer y única experiencia como las embajadoras de ambos mundos.
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NOTA DEL AUTOR:
Estoy bloqueado.
No, en serio, estoy total y completamente bloqueado. Al punto de abrir el documento con el fic y quedarme viendo una página en blanco durante 10 - 20 minutos hasta aceptar que no sé que escribir.
Supongo que me tomaré un descanso temporal de este fic hasta que mi cabeza e imaginación regresen a la normalidad... Espero que sea pronto...
