Y pasaron 2 años… 2 años! No he escrito ningún fanfic desde hace 2 años! Lo lamento tanto, no era mi intención dejar de escribir por tanto tiempo, pero las responsabilidades del mundo adulto me han estado llenando la agenda. Y peor con lo ocurrido este año, pero me he propuesto a no dejar de escribir y hacer lo posible por no dejar de lado este hobbie.
Tuve que releer la historia y buscar todos los apuntes que había hecho, menos mal que los encontré.
Una disculpa para todos los que leían este fic, no quise dejarlos tanto tiempo sin actualización! Lo lamento.
Bueno, sin más comentarios, aquí viene el capítulo 5.
Capítulo 5: Asuntos privados
Riza regresó a su casa junto con su fiel compañero Black Hayate para poder descansar. Había sido un día muy agotador; el día de campo resultó ser un éxito rotundo. Para su sorpresa, tanto las chicas de cuarto como de quinto de secundaria habían asistido, a pesar de que el equipo ganador había resultado ser quinto de secundaria. Rebeca había decidido que como ambos equipos habían jugado espectacularmente, ambos merecían ir de día de campo.
La energía de las jóvenes colegialas había dejado a Riza y a Rebeca muy cansadas, debido a la cantidad de actividades que habían programado para pasar el rato. Desde la típica carrera de tres pies hasta la búsqueda del tesoro escondido por Rebeca, el cual resultó ser un collar hecho de semillas, todo había sido calculado para terminar a las 6:00 pm, hora en la que las chicas debían regresar a casa.
-Estoy totalmente agotada – dijo Riza para sí misma mientras se sentaba en el sofá.
Black Hayate se acercó a su plato y tomó agua a más no poder, para después desplomarse encima de la alfombra. Él era uno de los que más se había divertido, ya que no paró de correr siguiendo a las alumnas en sus aventuras como todo perro guardián.
Riza recordaba sus días de escuela con mucha nostalgia. Ese tipo de eventos extracurriculares siempre resultaban ser divertidos; sin embargo, también agotadores. Sobre todo, si te tocaba experimentarlos como adulto responsable. No podías dejar de estar al pendiente del grupo de estudiantes a los cuales estabas vigilando. Si uno solo se escapaba, debías ubicarlo lo más pronto posible antes de que se metiera en problemas. Felizmente, no se presentaron ese tipo de incidencias.
Sin embargo, se había quedado un poco preocupada por la pequeña conversación que había tenido con Winry.
En un momento, cuando todos estaban descansando y preparándose para la siguiente actividad, Riza sacó un recipiente de su bolso y le sirvió un poco de agua a Black Hayate, el cual estaba totalmente cansado de tanto correr. Winry se acercó y lo acarició en la cabeza.
-¿Cómo se llama su perro? Es muy lindo
-Se llama Black Hayate. Lo tengo desde que es un cachorro y está muy bien entrenado.
-Yo también tengo un perro, su nombre en Den. Hago lo posible por entrenarlo – comentó riéndose -. Ya sabe dar la pata y hacerse el muerto.
Winry se sentó en el pasto y tomó un poco de agua de la botella que sostenía entre sus manos. Estaba un poco preocupada y quería hablar con Riza sobre un tema de la escuela.
-Sé que usted no lleva mucho tiempo en la escuela- comentó un poco apenada-, pero quería saber si conoce algo al respecto al rumor que corre por los pasillos.
-¿Cuál rumor?
-Se dice que el próximo año quitarán el Taller de Robótica-respondió con mucha tristeza-. Ese es mi curso favorito y sé que en teoría no me afecta porque este año yo termino la escuela, pero me da mucha pena que los estudiantes de años inferiores no puedan aprender sobre ese tema. A lo que me refiero es que, gracias a ese curso, yo descubrí mi vocación, pero si hubiera otro alumno de grado inferior, pero que aún no ha llevado el curso, perdería la gran oportunidad de descubrir lo maravillosa que es la robótica.
-Entiendo a lo que te refieres… pero yo aún soy una profesora nueva y no tengo el poder para intervenir en esos asuntos. Es más, es por ti que me estoy enterando.
-Lo siento, sé que usted recién se está integrando a la escuela, pero por lo menos quería compartir mis pensamientos con alguien más. Mis amigos me dicen que soy una tonta por preocuparme por algo que va a ocurrir cuando yo ya no estudie en la escuela, pero ¡van a arrepentirse cuando en el futuro no haya los suficientes ingenieros o técnicos en robótica para materializar los grandes proyectos tecnológicos.
El comentario de su alumna la había dejado preocupada. La chica tenía un buen punto. Y cuando le consultó a Rebeca sobre el tema, se lo había confirmado. La escuela estaba dándole prioridad a ciertos cursos que se consideraban más importantes para que los alumnos pudieran ingresar a la universidad; es decir, se enseñarían más horas de los cursos con mayor cantidad de preguntas en los exámenes de admisión.
-Por lo general, solo viene preguntas sobre robótica en la mayoría de los exámenes– comentó Rebeca cuando las dos regresaban del día de campo.
-Pero, y si algún alumno está interesado en estudiar, por ejemplo, ingeniería robótica, tendrías problemas al momento de postular a una universidad especializada en ese rubro.
-Para eso existen las academias preuniversitarias, como dijo el director. Aunque tampoco esté del todo de acuerdo con esa nueva distribución de la malla escolar, tampoco puedo intervenir mucho en esos temas.
Siendo realistas, a un alumno como Edward Elric, quien obviamente no se dedicaría a la literatura como carrera profesional, no le servía de mucho tener tantas horas de literatura en la escuela como un alumno que sí tenía decidido dedicar su carrera a esa materia. Lo que esperaría sería que Edward aprendiera como cultura general y de paso, lo necesario para rendir un buen examen de admisión.
Por ejemplo, a ella misma nunca le habían gustado las matemáticas, siempre supo que nunca estudiaría en la facultad de ciencias e ingeniería, pero no podía negar la realidad: eran necesarias para la vida. Definitivamente, debía aprenderlas, pero no con tanta profundidad como un alumno que pensaba dedicarse a ese rubro.
Riza lanzó un fuerte suspiro. Luego, se levantó y se preparó para dormir. Al día siguiente debía preparar las preguntas para la primera prueba escrita del bimestre para los alumnos de quinto de secundaria. A pesar de que había avisado con anticipación que tomaría aquella prueba el lunes temprano, sabía que aun así muchos alumnos no se prepararían, a pesar de la poca cantidad de temas que habían revisado.
… y tuvo razón. El salón se conformaba por 20 alumnos, 8 de ellos habían reprobado, 7 habían aprobado con las justas y el resto tenía una nota decente. Lo que más le preocupaba era que la prueba había sido de opción múltiple, así que no descartaba que varios habían logrado aprobar al adivinar la respuesta.
-Por los resultados de esta prueba escrita, puedo deducir que, o bien no me estoy dando a entender bien sobre los temas que explico, o que no están prestando suficiente atención al curso – comentó en la clase-. Si no comprenden algún tema, pueden preguntar sin temor. Y si tienen dudas adicionales, siempre pueden buscarme en la sala de profesores.
Cuando la campana del recreo sonó, todos los alumnos salieron rápidamente, como siempre acostumbraban. En la puerta del salón, pudo ver a May con un paquete entre sus manos. Ella estaba esperando a Edward, quien por poco y no se percata de su presencia por el apuro que tenía por ir a comprar algo para comer.
-Edward, creo que te está esperando – le dijo Ling Yao antes de que su amigo se fuera corriendo en dirección a la bodega de la escuela.
El mayor de los Elric se acercó a May sorprendido por su presencia. La saludó y le preguntó si de verdad quería hablar con él.
-Solo quería entregarte esto – le respondió dándole el paquete. Se trataba de un sándwich de pollo que ella misma había preparado para él.
-No era necesario semejante detalle, pero muchas gracias, May- le respondió con una gran sonrisa -. Me salvaste de ir corriendo por comida.
Aunque la amabilidad de Edward era porque, de hecho, tenía mucha hambre y apreciaba que alguien le regalara un poco de comida.
Riza no pudo evitar observar dicha escena mientras alistaba sus pertenencias para ir a la sala de maestros. Además, pudo ver como Winry observaba la escena desde su sitio, pero sin mostrar alguna reacción de celos o algo por el estilo, lo cual causó curiosidad en Riza. ¿Acaso ella no tenía sentimientos por Edward? ¿Eso significaba que May tenía el camino libre?
-Debo de dejar de estar tan al pendiente de los asuntos privados de los estudiantes y preocuparme por mis propios asuntos – pensó mientras se levantaba del escritorio. Sin embargo, después de un par de semanas conversando con los otros profesores, se percató de que ellos también estaban al tanto de los asuntos de sus estudiantes.
-Ese es un tema de conversación recurrente entre los maestros – comentó Rebeca mientras tomaba su café -. Así como ellos hablan de nosotros en sus reuniones, nosotros hablamos de ellos en las nuestras. ¿Acaso no era así en las anteriores escuelas en donde trabajaste?
-Bueno, a decir verdad, sí conocíamos un poco sobre la vida privada de los estudiantes, pero no compartíamos con tanta soltura dicha información en las reuniones de maestros.
-El último chisme es que Rose, de quinto año, ha empezado a salir con un chico de otra escuela. Él viene a buscarla algunos días después de las clases, pero aún no tenemos confirmado a qué escuela pertenece este muchacho.
-Ese es un ejemplo del tipo de información que no se compartía en las anteriores escuelas en las que trabajé – comentó Riza en voz baja antes de beber un poco de agua.
- ¿Hablan de Rose? – preguntó el profesor Armstrong tomando asiento al lado de ellas -. Lo último que supe que el chico que la busca es un año menor que ella y que estudia en International School.
- ¿¡Un año menor!? – exclamó Rebeca sorprendida -. Parecía mayor, ya que cuando lo vi un día, era mucho más alto.
Riza se quedó sorprendida por lo informados que se encontraban los profesores. Al fin y al cabo, ese era su nuevo ambiente de trabajo. Aún debía adaptarse a la dinámica de trabajo de la escuela y la dinámica entre los profesores para los temas no académicos.
A responder los últimos comentarios (de hace 2 años, no me odien, por favor):
Mish Herondale: Perdón por tardarme tanto en continuar la historia, pero ¡regresé! Qué bueno que te parezca interesante la historia, hay varios temas que quiero introducir, pero en el ámbito escolar. Gracias por tu comentario.
Liv: La vida adulta es muy agitada, pero estoy tratando de hacer lo posible por ahora sí darme un tiempo para terminarla. Gracias por tu comentario.
No podría asegurarles cuando será la próxima actualización, si será en una semana o en un mes, o quizás hasta en dos, pero tengan la certeza de que terminaré el fic.
Gracias a todos!
