Los personajes de J.K.R. no me pertenecen, yo sólo los tomo prestado, porque estoy muy, muy aburrida.

I

Su primer beso. Había tenido su primer beso. Hermione no lo podía creer. Pero sobre todo lo que no se podría creer era que su primer beso se lo hubiera dado su hermano. Y lo menos creíble aún era que no podía quitarse de sus labios la sensación de los labios de Draco, y que quería que él volviera a besarla.

Estás realmente loca, Hermione.

—¿Por qué dices eso?

Hermione respingó, desviando la mirada de su cena -que no había tocado- y la posó en su madre, lívida. ¿Había cometido la estupidez de pensar en voz alta? A juzgar por la expresión inquisitiva que tenía su madre, supo que sí. Su boca se abrió en busca del preciado oxigeno que no llegaba de manera correcta a sus pulmones, y no supo qué decir. Pero era consciente que debía decir algo, porque ahora su padre había dejado de comer y también la veía esperando una respuesta. El que no la veía era su hermano, que tenía la mirada clavada en el plato y jugaba nerviosamente con unos de los guisantes.

Hermione suprimió las ganas de tragar grueso.

—Es que hoy... —comenzó no muy convencida de cómo iba a continuar—. Es que hoy he perdido en el vídeo juegos y... y pensaba en cómo pude ser tan loca en dejarme vencer... Sí, eso. —suspiró, al menos no era una mentira completamente.

—Hermione, de verdad que estás loca —concordó su madre—, pero es por andar pensando en vídeos juegos en vez de pensar en cómo harás para pasar las dos materias aplazadas y no perder el año. Deberías de aprender de tu hermano que...

Su madre siguió dándole el largo sermón que siempre le daba cada vez que se acordaba que ella había reprobado dos materias, y Hermione la escuchó sin rechistar, aliviada de que su madre no se hubiera dado cuenta de que ella no le decía del todo la razón de su locura

Su padre no dijo nada y volvió su atención a la comida. Draco levantó la mirada, cruzándola un segundo con ella. Ese segundo le había bastado para saber que no nada más ella pensaba en el beso que se habían dado.

II

La cena culminó y Hermione fue mandada a lavar los traste como castigo por no estar más pendiente de lo verdaderamente importante, a pesar de que ese día le tocaba Draco. Sus padres fueron a ver televisión, y su hermano... No sabía a dónde estaba. Quizá había ido un momento al baño o tal vez estaba en su cuarto, estudiando, como siempre. Hermione se inclinó más por esto último, deseando que Draco fuera menos dado a los estudios así su mamá dejaría de compararla con él. No es que Hermione fuera una holgazana que no le gustaba estudiar. Ella sí estudiaba, pero no todo el tiempo como lo hacía su hermano. La vida era una sola como para andar desperdiciendola nada más con la cabeza metida en un libro. A ella le gustaba jugar con sus amigos, divertirse, y ya luego se centraba en los estudios. Además, su mamá era una exagerada, era la primera vez que iba aplazada, y no era por gusto, más bien era porque la profesora de ingles la tenía agarrada con ella y no le permitía entrar a la clase por que ella llevaba el uniforme sucio. O sea, tenía ingles después de una hora libre, hora que ella aprovechaba para jugar fútbol. ¿Cómo quería que ella no ensuciara? Sus compañeros también lo hacían y a ellos sí los dejaba entrar. Claro, como eran chicos y ella era una chica... En fin, el caso era que por eso había reprobado ingles, junto con matemáticas, y tenía que decir que también era culpa de la profesora, que era una desgraciada, no sólo con ella, sino con la mayoría que había tenido la mala suerte de que le tocara ver clases con ella. Más que dar clases de matemáticas, la profesora Vector parecía era dar chino, porque casi nadie le entendía nada, y ese casi se resumía a 10 alumnos repartidos en las 8 secciones a las que ella le daba clases, las cuales estaban conformadas por más de treinta integrantes. Claro, pero cuando ella le decía a su madre que ella no había sido la única en reprobar y que en esos casos debían de tomar en cuenta que podría ser que el profesor era el que fallaba, ésta argumentaba que Draco había visto materia con él y que le fue excelente, eximido. Es decir, fin del tema, dijera lo que dijera, Draco siempre iba ser mejor que ella.

Hermione suspiró, cualquiera pensaría que le tenía envidia a su hermano mayor, y en cierta forma tenía que reconocer que era así, pero lo que le envidiaba no era otra cosa más que su condición de ser chico. Todo sería más fácil para ella si hubiera nacido con un pene entre las piernas. Frunció las cejas, imaginarse de ésta manera no le había agrado. Suspiró, la verdad es que no cambiaría el hecho de ser chica, lo que sí le gustaría cambiar era la mentalidad tan obtusa de la gente, algo que era imposible.

Hermione enjugó el último plato y lo colocó en el escurre vajilla. Se sacudió el exceso de agua de las manos y giró su cuerpo. Casi grita y le da un paro cardíaco al darse cuenta de la presencia de Draco, que estaba parado a pocos pasos de ella.

A Hermione no le dio tiempo de regañarlo y preguntarle si estaba buscando matarla. Draco acortó rápidamente la distancia que los separaba y le tomó la mano para pasarle, lo que ella dedujo, un papel. Luego se alejó de ella con la misma rapidez con la que se había acercado.

Hermione soltó todo el aire que no sabía por cuánto tiempo había estado reteniendo en sus pulmones, y se llevó una mano a su acelerado corazón. Era la mano que contenía la nota que su hermano le había dado, así que no perdió tiempo y la separó de su pecho para poder ver qué era lo contenía ésta.

"Necesitamos hablar. Ven a mi cuarto esta noche después que papá y mamá estén dormidos."

Hermione rodó los ojos. ¿Acaso su hermano no sabía que existía la palabra por favor? Además ¿por qué tenía que ir ella, por qué no iba él al suyo? Hermione no pudo evitar reír al ver la posdata de la nota:

"P.D: porque tu cuarto está al lado del de ellos y podrían escucharnos hablar "

Hermione hizo una bolita con el papel y se la metió en el bolsillo de su pantalón, al tiempo que pensaba en lo que podría querer su hermano hablar con ella... Ok, se dejaría de bobadas, era obvio que lo que él quería hablarle era de lo ocurrido en la tarde. Del beso. Pero, ¿por qué? Si lo que quería era decirle que lo mantuvieran en secreto, no tenía no que decírselo, eso no era algo para contárselo a la nadie. Claro que lo más normal sería eso, que ella le contara a una amiga, de manera emocionada, que al fin había tenido su primer beso. Pero ella no tenía amigas, y no era normal que con quien se hubiera besado fuera su hermano.

Hermione suspiró de nuevo, quizá lo que hermano quería decirle era que lo del beso no podía volver a ocurrir y, sí, una parte de ella estaba de acuerdo con eso, pero era una ínfima parte... la otra mayor parte no lo estaba.

III

Draco llevaba mucho rato caminando de un lado a otro dentro de su habitación. Eran pasada de la media noche y no veía la hora en que su hermana por fin acudiera a lo que él le había pedido en la nota. ¿Qué estaba esperando, a que amaneciera? Sus padres hace rato que estaban dormidos, él lo había corroborado cuando hacía aproximadamente dos horas había ido al baño y escuchó los ronquidos que provenían de su cuarto cuando pasó en frente de éste. Draco había pensado en ir a la habitación de su hermana, ya que ella parecía también haberse quedado dormida -eso o que decidió no hacer caso a lo que le pidió-, pero sabía que era demasiado arriesgado hablar con ella en su cuarto. Las paredes eran tan delgadas que hasta el zumbido de una mosca las penetraba. No. Lo mejor era esperar y confiar en que su hermana iría. En su cuarto no era que fuera más seguro hablar, pero al menos el riesgo era menor.

Draco estuvo a punto de darse por vencido e irse a domir -ya vería en qué momento conseguiría hablar con su hermana-, cuando una luz se filtró a su cuarto. Su hermana acaba de entrar, haciéndolo rápidamente, cerrando la puerta y recostando su espalda encima de ésta.

El cuarto de Draco estaba en penumbras, la única luz que había era la que proyectaba la luna a través de la ventana, pero, aún con tan escasa luz, Draco podía ver cómo el pecho de su hermana subía y bajaba constantemente, cómo si estuviera asustada. Dedujo que era por el temor de que sus padres la hubieran cachado entrando a esas altas hora de la noche a su cuarto.

Draco tragó grueso al reparar en que ella no llevaba su vestuario habitual. Llevaba una franelilla de tiros y un short corto hasta medio muslo. Era la primera vez que veía a su hermana sin aquel exceso de trapo que la hacían lucir como un chico, y tenía que decir, con todas sus letras, que ella parecía cualquier otra cosa menos esto. Aunque le hubiese gustado que ella no hubiera ido allí de esa manera, porque ahora su cuerpo no estaría experimentando un calor que no debía, y ahora tampoco él no estaría dudando en decirle lo que había pensado decirle, que era que lo que pasó en la tarde había sido una locura, un error que había sido culpa de su cobardía, y que no se preocupara, que él no volvería hacer nada para que ocurriera de nuevo y que era mejor que lo olvidara.

Draco estaba seguro él no lo olvidaría jamás.

—¿De qué quieres hablar? —preguntó Hermione en un susurro, haciendo que él parpadeara, sacándolo de su abstracción.

Draco se obligó a mirar a otro lado que no fuera a los redondeados senos que se adivinaban bajo la camisilla que llevaba puesta su hermana, y la piel expuesta de sus torneadas piernas. El deporte la había favorecido muy bien.

Carrapeó intentando encontrar su voz, le dio la espalda a su hermana y caminó hasta sentarse en la cama para que ella no notara los estragos que estaba causando en el sur de su cuerpo. Vamos, que era un adolescente hormonal.

Hermione también caminó, y él agradeció que lo hubiera hecho para sentarse en la silla que estaba frente de su escritorio. Lo que no agradeció fue que lo hiciera con las piernas arriba del asiento, flexionadas hacia sí, para utilizar de apoyo sus rodillas y dejar caer su mentón en ellas. El short se había corrido, dejándole ver completamente sus muslos, hasta un poco más allá del inicio de sus nalgas. Draco largó un sonoro suspiro y se pasó la mano por la cabeza con exasperación, inconscientemente.

—¿Qué tienes? —le preguntó Hermione con el ceño fruncido. ¿Qué tenía? Una maldita erección entre las piernas. Eso era lo que tenía, y al parecer su hermana era muy inteligente, pero no para saber lo que podía causar en un chico el que estuviera sentada de esa manera. Bueno, quizá sí lo sabía, pero como él era su hermano... Sí, su hermano, no había que olvidar ése detalle.

Draco inspiró.

—Nada. —mintió con voz ronca.

—Bueno, dime lo querías decirme para que yo me pueda ir a dormir. Mañana, es decir, hoy, hay escuela y no quisiera dormirme en el salón. —su hermana le susurró de manera apresurada. Al parecer tenía muchas ganas de irse y lo mejor era que él le dijera lo que tenía que decirle de una buena vez, para que ella lo hiciera y él pudiera ponerle fin a su doloroso problema.

—Es que... Bueno, es que yo... Es decir —comenzó, nervioso, no sabiendo cuáles eran la palabras adecuadas para continuar.

—Tranquilo sí. No volverá a ocurrir y no se lo diré a nadie.

Draco se la quedó viendo con la cara fruncida por lo que le había dicho. ¿Cómo es que ella sabía exactamente lo que él quería decirle?

—¿Cómo es que...? —empezó a inquirir pero ella lo interrumpió con una hermosa sonrisa que casi hace que se olvidara de qué era de lo que estaban hablando, dónde estaban y hasta cuál era su nombre.

—Bobo, no eres el único que me conoce. Yo también te conozco.

Draco asintió. Era cierto, los dos se conocían muy bien para saber lo que estaba pensando el otro.

—Bueno, ya que quedó claro, mejor me voy antes de que cualquiera de nuestros padres se levanten y les dé por creer que aún tienen bebitos a los que hay que checar que no se les haya llevado el coco.

El comentario de ella le hizo reír y ella sonrió a su vez. Los dos se quedaron prendidos de los ojos de el otro por un instante, hasta que ella desvío la mirada.

Hermione bajó las piernas de la silla y se puso de pie para irse. Caminó hasta la puerta, posó la mano en el picaporte, pero no la abrió. Se quedó allí, de espalda él, pareciendo pensar en algo... Draco sabía exactamente lo que ella pensaba, era lo mismo en los que ambos pensaban desde que se habían besado, que morían por volver a probar sus labios.

Draco no sabe en qué momento su cuerpo actuó por inercia, llevándolo hasta que estuvo de pie detrás de su hermana. Sólo unos centímetros los separaban. Una de sus manos se posó en la que ella mantenía en el picaporte, y la rodeó, guiándola para que le pusiera seguro, a continuación, la giró hasta que ella quedó de cara a él, aunque tenía la mirada clavada en el piso. Su respiración era acelerada. La de Draco también.

Draco inclinó su rostro, y dibujó el de ella con la punta de su nariz, comenzando por su frente, bajando por su cien, mejilla y mandíbula. Un pequeño suspiro escapó de la boca de sus hermana, cuando sus labios se rozaron imperceptiblemente. Draco acabó con la tortura de los dos.

No sabe cómo se había aguantado por tanto tiempo volver a probar la boca de su hermana, que se abría para dejar que él la explorara a su antojo con su lengua, la que era aguijoneda de manera deliciosa por la de ella. Draco sonrió sin dejar de besarla, mordiendiendole juguetonamente el labio inferior, mientras que ella buscaba meterle la lengua en su boca. Su hermana era competitiva hasta para besar. No le sorprendió el que ella lo tomara de la nuca, buscando un mejor ángulo que permitiera que el beso fuera más profundo. ¡Y vaya si se estaba volviendo más profundo!, sólo que Hermione no paraba de gemir y, no era que a él no le gustara que lo hiciera, al contrario, le fascinaba, pero si seguía así no sólo levantaría a sus padres, sino también a la cuadra completa.

—Hermione... para... —le decía intentándo separarse de su boca, lo que se estaba haciendo difícil, ya que ella no paraba de besarlo.

—No quiero... —le dijo ella con un tono de voz bastante ronco, para después propinarle otro beso que lo dejó sin aliento.

—No, Hermione... para... —al fin logró apartarla lo suficiente para que ella no continuara, pero a él le estaba costando no volver a besarla: Su boca estaba roja e hinchada; sus ojos oscuros y vidriosos; y sus pezones se marcaban duros y necesitados.

Hermione intentó volver a besarlo.

—No, Hermione, no entiendes, tenemos que parar. —Cerró los ojos y se apartó un poco más de ella.

—¿Por qué? —le preguntó ella con un toque de molestia y tristeza. Draco no pudo adivinar por qué. Suspiró y volvió abrir los ojos.

—Hermione, esto está mal.

Ella rodó los ojos y la molestia se reflejó más en su mirada.

—¿Por qué? —volvió a preguntar a la vez que se cruzaba de brazos, ésta vez sin ningún tono de tristeza.

Draco la miró incrédulo y negó con la cabeza.

—No sé, ¿Quizás porque somos hermanos? —ironizó y ella bufó.

—¿No crees que debiste pensar en eso antes de besarme hace un momento? No, espera, quizá debiste pensarlo desde el momento en que se te ocurrió la loca idea utilizarme para aprender a besar.

Las palabras de ella lo golpearon cómo si fueran un balde de agua fría. Draco no sabía cómo excusarse, porque, ¿cómo excusar lo inexcusable?

—Yo no... —aún así intentó hacerlo, pero ella no lo dejó. Salió de su habitación rápidamente, no sin antes de que él alcanzara a ver cómo las lágrimas se deslizaban por el rostro de ella.

Gracias WeBareBears por leer y comentar. Sabes que en cierta forma acertaste con lo de que el anterior capitulo era el desenlace. Es que de verdad lo era, pero luego, que lo estaba releyendo, se me presentó ésta continuación y no pude ni quise evitar escribirla.

lelu-chan, gracias a ti también por haberle dado la oportunidad a la historia, aún sabiendo que es de incesto y de que anteriormente no habías leído sobre el tema. La verdad la mayoría de mis historias son de éste género, pero es la primera vez que adapto una con esta pareja (Draco&Hermione). Me alegra que te esté gustando y mil gracias por comentar.

Me despido, gracias por leer y nos leemos lueguito. No creo que actualice mañana porque estaré ocupandome de otra historia, y, aparte, como haría mi Draco reggaetonero (Momento Spam, xD, referente a mi fic Dramione "Te gateo "), tengo que visitar a San wikipedia, para poder adaptar bien el siguiente capítulo.