Los personajes de J.K.R. no me pertenecen, yo sólo los tomé prestado, porque estaba muy, muy aburrida.

1.-

—¿Se puede saber dónde demonios andaban? —Clea, la madre de Draco y Hermione, preguntó tan pronto estos dos últimos cruzaron la puerta de su casa.

Primero había entrado Hermione, molesta y apresurada, con intención de subir a su habitación y encerrarse allí por el resto de su vida... Pero estaba claro que esto tendría que ser después que su mamá le echara el acostumbrado sermón.

—Me quedé esperando a que Hermione terminara de hacer un trabajo.

Hermione giró su cabeza abruptamente hacia a su hermano, el cual había entrado segundos después detrás de ella. Le sorprendió el hecho que estuviera hablando, cuando todo el camino de regreso a casa él no quiso abrir la boca para nada, ni siquiera para contestarle si estaba molesto por lo que ella había tenido que hacer en casa de Pansy... Bueno, él no se veía molesto, pero era obvio que lo estaba, por cuanto ni siquiera le dirigía la mirada. Sus ojos grises e inexpresivos, estaban puesto en su mamá que, ahora que Hermione la encaraba nuevamente, se daba cuenta -a juzgar por la expresión de escepticismo que ella tenía en su rostro-, que no le había creído ni media palabra al argumento que le había dado Draco.

Hermione rodó los ojos, no entendiendo por qué su hermano había dicho esa mentira: ¿Ella quedándose hasta tarde en el liceo, un viernes, por tarea? Por favor, cualquiera diría que su hermano no la conocía, pero sí lo hacía, entonces ¿para qué dijo esto? Porque si era para salvarla del castigo que seguro le iban a poner, no hacía falta, ella ya estaba acostumbrada y por eso le había dicho Draco que si su mamá preguntaba, le dijera lo que tantas veces había sido verdad: que él se había quedado esperando a que ella terminara de jugar fútbol y, por más que él le insistió en irse, ella no le hizo caso.

—Ya, ya, eso es mentira, pasó lo de siempre: Yo me quedé jugando y Draco se quedó esperándome. —soltó con fastidio.

El escepticismo de Clea fue suplantado por una expresión de incredulidad e indignación, éstas dos dirigidas hacia a Draco. Pero cuando habló, lo hizo dirigiéndose a su hija, y no muy contenta que digamos.

—Hermione, sube a tu habitación y no salgas hasta que yo te lo diga.

Hermione ni siquiera tenía que esperar a que su mamá se lo repitiera dos veces para irse. Después de todo esa era su intención desde que había llegado, pero que su mamá se lo ordenara, como siempre le ordenaba, le cabreaba más de lo que ya estaba, por lo que no midió las consecuencias y, antes de que tan siquiera diera un solo paso, las palabras salieron de su boca sin pensar.

—Sí, claro, como si fuera hacerte caso.

Lo que se oyó a continuación, luego de que ella dijera esto, fue un fuerte golpe que resonó por toda la casa, y, cuando Hermione abrió los ojos, los cuales había cerrado segundos después de ver la mano que se aproximaba hacia ella -quizás pensando que así le dolería menos, y debía de ser así porque no le dolía nada- se encontró con la espalda de su hermano frente de ella. Su cabeza estaba ladeada, lo que hizo que Hermione supiera de inmediato que él se había interpuesto entre ella y su mamá, recibiendo la cachetada que había sido dirigida hacia ella.

2.-

Era bien entrada la noche y Hermione se encontraba acostada en su cama, pero no dormía.

Su estómago rugió: Sentía tanta hambre que estaba segura que podría comerse un elefante; y estaba pensando seriamente -obviado las estúpidas palabras de su madre, de que si la desobedecía le daría un castigo peor que mandarla a que pasara el resto del día encerrada en su cuarto, sin almorzar y sin cenar-, en ir a la cocina a buscar qué comer. Pero desistió de la idea al pensar que seguramente eso era lo que su mamá quería, para poder seguirle la bronca que no había podido seguir porque su hermano no se lo permitió.

Suspiró. No era por estar famélica que Hermione seguía despierta..., bueno, sí, también se debía un poco a esto, pero en realidad por lo que ella no podía dormir, era por estar pensando en el por qué su hermano la había defendido de su mamá. Porque, no era como si fuera la primera vez que ellas tenían ese tipo de enfrentamientos. Su mamá y ella discutían por todo, más bien era su mamá la que le discutía todo, desde su gustos hasta su manera de ser; y en ocasiones hasta le había pegado, pero Draco nunca había hecho ni dicho nada para defenderla, más bien se burlaba de ella cuando su mamá terminaba de regañarla o de pegarle, nunca antes había sucedido lo que sucedió ese día..., como tampoco nunca antes su hermano había sido castigado, al menos eso era lo que Hermione recordaba desde que tenía conciencia.

Hermione se preguntó si su hermano estaría despierto como ella, muriéndose de hambre y más molesto aún porque había sido su culpa que él también se quedara sin comer. Porque, sí, era cierto que ella no le había pedido a él que recibiera la cachetada por ella, pero esto no hubiera ocurrido si ella no le hubiera insistido en que la dejara ir con él a casa de Pansy.

A Hermione se le resolvió el estómago de repente, pero ésta vez no era por el hambre, sino porque pensar en esto último le hizo acordar irremediablemente en el beso, y que su hermano seguía molesto con ella por esto. Cosa que Hermione tampoco entendía por qué, si no había sido para tanto, ¿o sí?

Hermione chascó la lengua y rodó los ojos al tiempo que se bajaba de la cama, decidiendo que no se iba a quedar toda la noche partiéndosela cabeza en busca de respuestas, cuando muy bien podía ir al cuarto de su hermano y hacer que él mismo se las respondiera.

Salió de su habitación con la adrenalina comenzando a recorrerle todo el cuerpo, cuidando de no hacer ruido al cerrar la puerta, y, sólo para asegurarse, se dirigió primero al cuarto de sus padres, que quedaba justo al lado del de ella. Ni siquiera tenía que pegar la oreja de la puerta para saber si ellos estaban dormidos. Draco tenía razón, las paredes de esa casa eran tan delgadas que los ronquidos llegaban hasta al pasillo.

Ahora más segura, pero igual con los nervios de punta, Hermione siguió su camino hacia el cuarto de Draco. Abrió la puerta y entró...

Le costó unos segundos a que sus ojos se adaptaran a la poca iluminación que había en la habitación. Cuando lo hizo, notó que su hermano no estaba despierto, dormía boca abajo, con la espalda descubierta y las piernas a medio arropar. ¿Dormía desnudo? Se preguntó, sintiendo sus mejillas arder de repente, pensando que si era así, lo mejor entonces sería que ella se devolviera por donde vino, pero una observación más meticulosa le hizo saber que él sólo dormía con bóxer, por lo que no era tan grave que ella se quedara. Era como si lo estuviera viendo en bañador...

Además que no podía irse aunque quisiera, porque se daba cuenta, al estar allí, que si ella no podía dormir, era porque no podía hacerlo sabiendo que su hermano estaba molesto con ella, y Hermione no quería que eso siguiera así.

Hermione caminó hasta detenerse cerca de la cama de Draco. Se puso de cuclillas, no pudiendo evitar sonreír con algo de ternura al ver el rostro sereno de su hermano. Parecía un niño con el cabello platinado alborotado, algunos mechones ocultando parte de su frente y su mejilla..., ésa que estaba algo roja e inflamada.

¿Le dolería? Se preguntó, borrando su sonrisa a la vez que sentía una punzada no muy agradable en el pecho, al saber que ése golpe era por su culpa. Su mano se movió de manera involuntaria hacia el rostro de su hermano, acariciándole la mejilla...

3.-

Draco abrió los ojos y levantó la cabeza sobresaltado, al sentir que alguien le había tocado. Aspiró audiblemente, dejándose caer en la cama nuevamente, al ver que ese alguien había sido la cabezota de su hermana.

—Hermione, vete. —pidió con la cabeza enterrada en la almohada y con la voz amortiguada por ésta.

Draco ni siquiera quería verla, detallarla y darse cuenta que, efectivamente, ella cargaba aquella ropa de dormir tan reveladora. Su hermana debería estar todo el tiempo vestida con ropas anchas, pensó, porque así a él se le haría más fácil controlar sus enfermos pensamientos, que invadían su mente ahora que su sueño se esfumaba por completo.

Draco ya estaba empezando a maldecir el momento en el que se le había ocurrido que aprender a besar con su hermana, era una buena idea.

—¿Sigues molesto conmigo? —Ella le preguntó y Draco pudo atisbar una nota de culpa..., mezclada con la algo de ¿preocupación?

Draco soltó todo el aire contenido, y giró la cabeza, descubriendo un poco su rostro para él poder respirar, pero no lo hizo en dirección a su hermana, sino hacia el otro lado.

—No. —respondió, pero, aunque era cierto que no estaba molesto con ella, sí estaba molesto, pero era con él mismo, por lo que su respuesta no salió muy convincente.

—¿Por qué no estás molesto conmigo, por lo de Pansy o por lo de mamá? —Hermione le insistió. Estaba claro que ella no se iría de su cuarto hasta que él le diera una respuesta que la dejara satisfecha.

Draco volvió a suspirar derrotado y se obligó a girarse completamente, dándole la cara a su hermana, que se había sentado en el suelo en posición de loto, con uno de sus codos apoyado en su rodilla, y el mentón reposando despreocupadamente en la palma de su mano. Llevaba el cabello totalmente suelto y, aunque cualquiera diría que parecía un nido de pájaros, a Draco le pareció que el volumen le iba bien: resaltaba mucho sus ojos castaños y sus largas pestañas

Draco sacudió la cabeza y frunció las cejas: ¿Desde cuando le había dado a él por detallar de esa manera a su hermana?

Pero Draco no tuvo tiempo de pensar en alguna respuesta porque, al tardarse en responderle a Hermione, ésta continuó con tono fastidiado.

—Sinceramente no sé por qué te molestaste por el beso. ¿Habrías preferido que me besara con un chico? —de sólo imaginarlo, Draco sentía que quería matar al alguien—. Además, la que debería de haberse molestado no lo hizo. Pansy hasta lo encontró divertido... A decir verdad, todos lo encontraron divertido, ¿por qué tú no?

¿Divertido? ¿Qué había de divertido en ver a su hermana besarse con otra chica, y que esto le hubiera generado una erección de dimensiones insospechadas? Tuvo la suerte de que, con alboroto que habían armado sus compañeros por lo inesperado de los acontecimientos, él había podido salir huyendo hacía un baño y encargarse de su problema, antes de que alguien lo hubiese notado.

—No me molesté. —aseguró, sentándose en la cama, dándose cuenta de repente que él se había ido a dormir en ropa interior, como siempre. ¿Y a su hermana no le afectaba? Al parecer no, porque ella lo veía sin siquiera parpadear.

Draco no sabe por qué le molestó saber que a ella no le producía nada verlo de ésa manera, cuando a él se le enchinaba la piel, de sólo saber que, si se enfocaba bien, podría verle los pechos desnudos gracias a que, por la posición semi inclinada en la que ella se encontraba sentada, la parte de arriba, que le quedaba algo suelta, se lo permitía.

—¿Estás seguro? —preguntó ella, viéndolo con sus ojos vueltos dos pequeñas rendijas, a la vez cambiaba de posición abruptamente, haciendo que a Draco se olvidara de cómo respirar.

Hermione ahora tenía las manos apoyadas cada una en sus rodillas, y su torso se había inclinado más hacia él, por lo que Draco ya no tenía ni siquiera enfocarse, podía ver perfectamente las curvas coronadas por dos pequeños pezones, que parecían brillar por la luz de la luna que los bañaba.

—Sí. —respodió con voz algo ronca, por tener la boca seca hasta el esófago.

—¡No te creo! —soltó Hermione con voz demasiado elevada, tapándose la boca luego, por haberse dado cuenta de la otra burrada que acaba de cometer.

Ambos se quedaron petrificados en sus sitios, cuando escucharon un ruido proveniente del pasillo.

Draco miró a su hermana y le hizo la seña de silencio para que ni siquiera se le ocurriera respirar. Aunque por lo pálida que se le veía, podía adivinar que ya no lo hacía.

Se bajó de la cama y caminó con sigilo hacia la puerta de su cuarto. Estaba muerto de miedo y esto no le permitía pensar en alguna excusa qué decir -del por qué su hermana estaba allí con él-, en el caso de que alguno de sus padres se haya levantado por el grito de la inconsciente de su hermana, y le diera por venir a ver qué estaba pasando.

Draco pegó la oreja en la hoja de madera. El corazón le latía como un tambor en los oídos y apenas si pudo escuchar que habían bajado la cadena del baño. Cruzó los dedos de las manos, de los pies y hasta los imaginarios, pidiendo que, fuera quien fuera de los dos de su padres el que se había despertado, no se le pasara por la mente en ir a cerciorarse de que su hermana y él estuvieran durmiendo.

Draco pudo respirar aliviado al escuchar después una puerta cerrarse, pero soltó un grito ahogado, al girarse y encontrarse a Hermione a escasos centímetros cerca de él. Tuvo que morderse la lengua para no gritarle a su hermana si estaba loca o qué. Tomó una gran bocanada de aire para intentar serenarse, y se pasó la mano por la cabeza con irritación.

—Lo siento. —se disculpó ella en un susurro, con la mirada clavada en piso.

Draco sonrió sintiéndose menos irritado, sabiendo lo que a su hermana le costaba disculparse o dar un simple gracias.

—No te preocupes —susurró a su vez Draco—, al parecer nos hemos salvado de un castigo mayor.

Hermione negó con la cabeza.

—No, no entiendes —le dijo ella, ahora sí levantando la cabeza, mirándolo a los ojos—. Siento haberte insistido a que me llevaras a casa de Pansy, por mi comportamiento en la fiesta y por... y por haber causado que mamá te pegara y te castigara. —lo último lo dijo en tono más bajo que un susurro, de verdad preocupada de que él estuviera molesto con ella por esto.

Draco no pudo contener las ganas de abrazar a su hermana y darle un beso en lo alto de ese nido de pájaros que enmarcaba su cabeza.

—Boba, tú no tienes por qué disculparte por nada, porque nada de esto fue tu culpa —Draco le dijo sin dejar de abrazarla—. Y quitate de la cabeza que estoy molesto contigo, porque no es así. —le volvió aclarar.

—¿Ah, no? —inquirió ella nuevamente, separándose un poco de él para poder verlo a la cara.

—No... —susurró Draco, roncamente, consciente ahora de la situación en la que estaba: Él, casi desnudo, pegado al cuerpo de su hermana, el que sólo estaba cubierto por dos finas y pequeñas piezas de tela, lo que hacía que él sintiera completamente sus formas y su calor.

Draco cerró los ojos, su respiración volviéndose pesada, al sentir una de las manos de su hermana, deslizarse trémulamente por su espalda, de manera ascendente hasta alcanzar su nuca. La otra mano hizo un camino diferente, subiendo por su pecho, rodeando su cuello, hasta finalmente entrelazarse con la primera, instándolo a que él inclinara la cabeza hacia ella.

Draco gimió, soltando a la vez un resoplido frustrado, cuando sintió la lengua de su hermana rozar sus labios.

—Hermione, será mejor que te vayas. —le dijo, tomando sus manos, para separarla de él.

Hermione no puso resistencia y se alejó de él un poco más, comenzando a escrutarlo con la mirada.

—¿No que no estabas molesto? —dijo con tono dolido y resentido.

—¡Y no lo estoy!—Draco le contestó en un susurro exasperado.

—¿Entonces por qué ya no quieres besarme?

A Draco le dieron ganas de jalarla por los cabellos, así como lo había hecho muchas veces cuando ambos eran más pequeños. Su hermana de verdad que era imposible.

Se llevó una mano al puente de la nariz, pensando en cómo explicarle a Hermione que lo que ellos estaban haciendo estaban sobre pasando los limites y que, aunque él se moría también por besarla, su conciencia, esa que aún no se había embotado por completo, le decía que era mejor cortar la situación de una vez, antes de que hiciera algo de lo que después, muy a su pesar, se iba arrepentir.

Draco rodó los ojos internamente, desistiendo de buscar las palabras adecuadas para hacer que su hermana entendiera. Hermione nunca había sido de palabras, ella era más bien de irse directamente a la práctica...

Draco cortó toda distancia que lo separaba de ella y la besó, tomando su rostro con una mano, y con la otra una de las manos de ella, llevándola a la altura de su pecho, justo encima de su corazón, el que latía tan rápido y tan fuerte, que Draco creía que en cualquier momento éste saldría corriendo de su cuerpo.

—Por esto... —dijo Draco, dejándo de besar a su hermana, al tiempo que le deslizaba la mano hacia abajo, hasta hacer que ella notara su erección.

¡Hellooo! ¿Cómo están ? Espero que bien. Yo aquí, bien, subiendo el capítulo y haciéndolas sufrir, jajajaja, ok, no ¿o sí?

Quiero deciros éste capítulo me ha costado mucho escribirlo, pero me ha gustado el resultado y pasa a ser uno de mis favoritos, junto con el capítulo anterior y el 4. Sí, sí, sí, ya sé, ¿quién me está preguntado? Nadie, pero como no tengo con quien compartir esto, las aburro con mi palabrerío...

En fin...

flopymoon: Qué bueno que te haya gustado el capítulo anterior y, como podrás ver en la conti, que no era lo que imaginabas, lo que había pasado. Aún así, muy valiente lo que decidió Hermione de besar a Pansy.

Saludos, y trataré de actualizar más seguido para que no se me extrañe.

angie: ¡No eres rara! Sólo tienes una mente y gustos diferentes, y eso es muy normal. Aclarado esto...

Me encanta que te gusten mis historias. La verdad lo hago con mucho amor para mí, y las comparto con mucho gusto y amor para ustedes.

En cuanto a tu duda, si te refieres a una historia llamada "A dangerous game" donde los protagonista se llaman Alejandra y Devon, y lo leías en Fanfic (punto) es, sí, yo soy la autora, y sí la continúe y la terminé. La puedes encontrar en Wattpad, con el mismo nombre, bajo el mismo seudónimo (Ninfula), sin el numero 1. Allá te enterarás por qué fue que no seguí en la otra plataforma, y, además, encontrarás historias que no tengo publicadas en esta. Espero que también sean de tu agrado.

Un saludo y gracias por el apoyo.

PamExpelliarmus: jajajaja, me encanta que la mayoría no haya notado que Hermione besaba era Pansy, porque esa era la idea.

Saluditos y espero haber causado la misma impresión en ti en éste capítulo, como en el anterior.

Gracias por comentar.

lelu-chan: jajaja, pues siga gritando. Me alegra que te haya fascinado el capítulo.

Un saludo, gracias por leer y comentar.

Cleoru Misumi: Pues aquí le sigo, y lo que falta...

Gracias por comentar.

Sunset82: te respondí al PM. Igual, gracias por tus palabras, de nuevo.

Me despido, no sin antes agradecer también a todas esas lindas personitas que me leen en silencio, y a las que se hacen presente, agregando la historia a favoritos y alertas.

Espero que les haya gustado, y hasta la próxima.