Albert empezó a acechar a Candy, ordenó que algunos de sus hombres fingieran que le harían daño para que el quedara como héroe, ella iba caminando con Paty para hacer el pedido de harina, al paso les salieron los delincuentes.
-¿Pero que tenemos aquí? Dos jóvenes hermosas caminando por estos lugares peligrosos, si vienen por acá ya saben a lo que se atienen.
Candy y Paty se abrazaron temerosas.
Candy dijo: ¡Por favor no nos hagan daño! ¡Aquí está el dinero que traemos! Llévenselo .
-Creo que nos servirán más ustedes ya que nos darán placer.
Ellos hicieron como que las ultrajarían, Albert intervino golpeando primero al líder, luego los otros lo rodearon y Albert fue noqueando a cada uno de ellos hasta no dejar a ninguno en pie.
-¿Se encuentran bien? ¿No les hicieron daño?
Candy se soltó de Paty y abrazó a Albert.
-Señor Andrew, ¡Gracias por llegar a tiempo! ¡Esos hombres querían lastimarnos!
-Lo sé pequeña, por eso intervine, ¿A dónde se dirigen? las llevaré en el carruaje para que no tengan otro problema como este.
-Vamos a encargar la harina para el pan de hoy-dijo Paty.
Albert las ayudó a subir a su carruaje.
-¿Por qué no vino Stear a hacer el pedido?-preguntó Albert
-Está un poco delicado del estómago ha tenido nauseas.
-Paty, dile por favor que vaya con un médico no vaya ser algo grave, ¿Tienen para pagar la consulta?
-Todo mi capital es el que traje para comprar la harina.
Albert sacó unas monedas y se las dio a Paty.
-Si alguna vez necesitan dinero no duden en venir conmigo, Stear es mi hermano y lo amo, ciertamente soy malvado pero mi familia lo es todo para mí.
Candy sonrió al ver la acción de Albert, ella pensó que un hombre que actuaba de esa manera, no podría ser malo.
Llegaron al establecimiento donde vendían harina al mayoreo, Paty se bajó para encargarla.
-Señorita Candy para que pueda acercarme a usted de manera romántica ¿qué pasos debo de seguir?
Candy se asombró al escucharlo.
-Señor Andrew, tengo entendido que usted tiene novia.
-Tenía, Fanny se irá a Gales, he quedado liberado de ese compromiso, desde que la conocí estoy interesado por usted. Quiero saber si tengo alguna esperanza de ser aceptado.
-Señor Andrew, otras veces usted ha jugado conmigo ¿Cómo puedo saber que no lo está haciendo esta vez?
-Porque ahora estoy dispuesto a dar la cara ante sus padres y pedirles permiso para cortejarla.
Candy se emocionó ciertamente le temía un poco, pero le gustaba físicamente, a veces en su habitación se reprendía ella misma porque ya se le habían endulzado sus oídos al escuchar sus insinuaciones, a veces lo extrañaba cuando no llegaba los Domingos a la misión, desde la primera vez que lo había visto salir del club le llamó la atención su porte de caballero, su rostro perfecto y sus ojos azules que la hechizaban.
-Eso es lo único que tiene que hacer Señor Andrew, pedirle permiso a mis padres para cortejarme.
-Entonces iré esta tarde.
-Le avisaré a mi padre ¿Cómo a qué horas llegara?
-A las cinco de la tarde
Candy bajó la cabeza sonriente, Albert pensó: Eres tan inocente, siento mucho hacer esto pero no quiero que te dañen de otra manera.
Paty terminó de hacer el pedido y Albert las llevó a su casa.
-Papi
-Dime hija
-Hoy vendrá un muchacho a pedirte permiso para que pueda cortejarme.
-¿Y tú estás de acuerdo? ¿Quién es?
-Es el señor Andrew, el hermano de Stear.
-¡Nunca le daré permiso a ese hombre, para que venga a enamorarte!
-¡Papá yo lo quiero!
-¿Cómo puedes querer a un hombre que se opone a que yo lleve el Evangelio? Muchas veces pone guardias en la casa para que no me dejen salir o manda a sus hombres a traerme a empujones además está comprometido con la hija de su socio.
-Me dijo que ya terminó su compromiso, ella se irá a Gales.
-Hija, yo quiero un buen muchacho para ti, alguien de cuna cristiana que no se haya dejado seducir por el mundo, este hombre toma, fuma, juega y aparte de eso es un fornicador. Recuerda lo que dice Corintios 6: 14 y 15 -14 No os unáis en yugo desigual con los incrédulos; porque ¿qué compañerismo tiene la justicia con la injusticia? ¿Y qué comunión la luz con las tinieblas? 15 ¿Y qué concordia Cristo con Belial? ¿O qué parte el creyente con el incrédulo?
-Candy reflexiona, ese hombre me trata como si estuviera loco, ¡Lo detesto! ¡Lo considero mi enemigo! Si bien oramos por el en nuestro culto familiar para que algún día cambie, es solo por su familia para que tenga paz la señora Elroy, Archie y Stear, es más prefiero que te fijes en Archie en lugar de ese hombre perverso. ¡No lo recibiré en mi casa! ¡Te prohíbo que hables con él!
-Papá no me prohíbas eso, desde que lo vi me gustó.
-Desde hoy ¡no saldrás sola de la casa!
Harry se levantó de su sillón y su esposa fue tras él.
-¿No crees que fuiste muy duro con Candy?
-¿Helen Tu tampoco te das cuenta? ¡Ese hombre quiere seducir a nuestra pequeña solo para hacerme daño!
-En lo que me fijo es que él sólo va a la misión para estar cerca de nuestra hija.
-Pero que sinvergüenza es, porque aun teniendo novia enamoraba a Candy, lo siento mucho pero le tendré que explicar a la señora Elroy que no dejaré que su sobrino entre a la misión.
-¿Te das cuenta lo que estás diciendo Harry? ¿Vas a prohibirle la entrada a la casa de Dios a un pecador necesitado de redención?
-¡Se lo prohibiré a mi enemigo!
-¡Pues tú mismo has predicado que debemos amar a nuestro enemigo! Dice en las escrituras Romanos 12:20 Así que, si tu enemigo tuviere hambre, dale de comer; si tuviere sed, dale de beber: que haciendo esto, ascuas de fuego amontonas sobre su cabeza. ¡William Andrew necesita que le demos de beber la leche no adulterada que es la palabra de Dios!
-Lo siento Helen, aunque me recites toda la Biblia, no dejaré que este hombre se acerque a mi hija.
Candy se quedó llorando amargamente en su habitación, se despertó a las cuatro de la tarde y de todas maneras se alistó para recibir a Albert.
Se escucharon unos golpes en la puerta y abrió Helen.
-Buenas tardes Señor Andrew.
-Buenas tardes Señora Ellis, vine a conversar con su esposo.
-Señor Andrew, mi esposo no desea recibirlo.
-Es que vengo hablarle sobre un asunto muy importante, es algo personal.
-Lo sé muchacho, ya sé de lo que se trata y él le ha prohibido a Candy que salga sola de la casa, él no quiere que sigas asistiendo a la misión.
-Entiendo señora Ellis, pero me temo que voy a desobedecer no se le puede impedir a nadie la entrada a un recinto eclesiástico.
Candy vio por su ventana que Albert se alejó de su casa, el miró hacia la ventana e hizo el ademán que le mandaba besos, ella también le mandó besos. Albert pensó: Lo prohibido sale más sabroso.
Mientras en la Mansión Crockford
-¡No me iré a Gales!-le gritó Fanny a su padre
-Si te irás por un tiempo, William y yo estamos resolviendo un asunto y es necesario que yo les proteja, cuando terminemos podrás regresar.
-No me quiero separar de William, últimamente ha estado muy distante, si me alejo de él, será difícil que lo pueda recuperar.
Esa misma tarde en el consultorio médico. -Señor Stear usted no tiene ningún padecimiento, a la única que veo diferente es a su esposa y es porque está preñada.
Hola Chicas gracias por apoyar este fic.
Le mando saludos a Rocio CR, Sandra Casillas (hacía tiempo que no sabía de ti, me alegro que estés bien), Chidamami, Patty Castillo, anmoncer1708, Nica, SaiyaBra, Glenda, Maravilla121, Susana Rojas (me alegro que hayas abierto tu cuenta en fanfiction), Pathya, Liovana, Paulayjoaqui, Romis-Ardley, Rossana, Yuleni, Gina Riquelme, Tania Lizbeth, Magy, Nina, Peque Andrew, Rixa Eve, Anita, Sol, Fandcya, Josie, Loca de amor, Alyvenus, Gelmi Porras, Kaeden, Jane, Jahzeel, Pecas 979, Mary Andrew, Loren Rios.
