Los O´Brien estaban contentos por el embarazo de Paty, lo supo la señora Elroy y pensó: Una nueva generación Andrew se está levantando, espero que el mal se pierda en la generación de William y los que vengan sean bendecidos y tengan una mejor vida que nosotros.

-William ¿Ya sabes la buena?

-No tía, de lo que me enteré fue que Stear está enfermo.

-No es enfermedad hijo

-¿Entonces qué es?

-Su esposa está embarazada y por muy chistoso que suene él está padeciendo los síntomas-dijo Elroy sonriendo enternecida.

-¡No puede ser! ¿Qué tiene en la cabeza Stear? Traer a los niños a sufrir al mundo ¿En que está pensando ese muchacho? Eso no es buena noticia, a Stear con trabajo le da para vivir al día.

-Dios proveerá William, para eso tiene a su hermano mayor ¿No?

-Estamos en tiempo difíciles tía, ningún dinero da.

Pasaron los días Albert se paraba dónde sabía que pasaba Candy con su mamá, siempre se hacía ver para que ella lo tuviera presente en su mente.

La misión logró reunir 120 miembros en plena comunión por lo cual llegarían clérigos de más alto rango provenientes de Escocia para elevarla a Congregación, ya tenían visto un terreno para empezar a Construir la Iglesia ya que en la casa de los O´Brien no se daban abasto para recibir tantos miembros.

-¡Estoy tan contento Helen! En poco tiempo hemos logrado que se bauticen y hagan su profesión de fe ciento veinte miembros, también mañana compraremos el terreno para empezar a construir la Iglesia.

-Si Harry y en cuanto construyamos la Iglesia regresaremos a Escocia si Dios lo permite.

Candy estaba escuchando la conversación de sus padres y pensó: Alejarme de él, creo que moriré de amor.

William, me pediste dos meses y no has hecho nada al contrario veo que ya ni puedes estar cerca de esa muchachita, Fanny ya quiere regresar a casa-dijo William Crockford

-Deme sólo un mes más

-¿Un mes más? Esa gente comprará hoy el terreno para construir una Iglesia ¡Ese ministro no se piensa ir de aquí!

-No importa que construyan una Iglesia, usted lo que quiere es deshacerse del ministro ¿No es así?, pues yo me encargaré de eso.

Pasó una semana después de esa discusión, todos los feligreses contribuían con trabajo para limpiar el terreno y empezar con las excavaciones para poner los cimientos de la Iglesia.

La señora Elroy Andrew enfermó, todos en la Iglesia se organizaron para cuidarla.

-Harry, hoy le toca a Candy cuidar a la Señora Elroy.

-¡Mi hija no irá a esa casa del mal!

-¿Pero qué dices? Tú mismo bautizaste a los Andrew.

-Me refiero a William Andrew.

-Él ha estado pagando a la persona que cuide de su tía, la señora Elroy no quiere gente desconocida, todas nos hemos organizado para cuidarla y el Señor Andrew paga una cantidad la cual hemos usado para edificar la Iglesia-comentó Helen

-¡Hasta estoy creyendo que no debemos aceptar ese dinero!-dijo Harry sintiéndose impotente por recibir la ayuda de Albert.

-No es de William Andrew que proviene la ayuda sino de un miembro de la Iglesia que es Elroy Andrew.

-Helen, nunca habíamos estado en desacuerdo, tú te encargas de defender a esa familia, algo me dice que de ahí vendrá nuestra ruina.

-He soñado a mi hija casada con William Andrew con muchos hijos rubios alrededor de ellos, todos los que deseábamos tener nosotros.

-¡Por favor Helen! ¿Ahora tienes dones de vidente? Sabes que eso es malo.

-¡Contigo no se puede hablar Harry Ellis!

-Amor no te enojes conmigo, compréndeme, Candy es mi única hija y debo cuidarla, Dios me pedirá cuenta por ella.

-Ella tiene derecho de ser feliz-replicó Helen

-¡Pero no a lado de ese hombre!

Harry Ellis tuvo que acceder para que Candy fuera a cuidar esa noche a Elroy, el mismo la llevó a casa de los Andrew, el que abrió la puerta fue Archie.

-Ministro Ellis, pensé que hoy no vendría nadie de la Iglesia a cuidar de mi tía.

-Al parecer, en la rotación de las hermanas le toca a Candy, ¿y tu hermano? ¿Se encuentra en casa?

-No, ahora está en el Club.

El ministro respiró aliviado.

Albert esa noche se retiró temprano del club y se fue a su casa, entró a la habitación y vio a Candy, dormitando en el sillón cercano a la cama de su tía.

-Vaya esto es una agradable sorpresa, ella aquí en mi casa dormida, él se acercó, observó su pecho mientras respiraba, se inclinó a ella y le tapó la boca, para que no hiciera ruido, Candy al sentir su presencia se despertó asustada pero Albert le hizo señas para que callara, la agarró de la mano y la llevó fuera de la habitación, en el pasillo la besó frenéticamente hasta dejarla sin aliento.

- Señor Andrew, no es correcto que nos besemos, mi papá no quiere que esté cerca de usted.

-Ahora no veo a tu papá por aquí, no se va a enterar al menos que tú se lo digas, ¡Todos estos días sin poderme acercar a ti! No sabes cuánto he sufrido.

-¿Usted sufre por mí?

-Si Candy, quítame este sufrimiento en este momento.

Albert volvió a besarla y exploró su cuello, poco a poco le levantó la pierna y se la descubrió, Candy se quedó sin fuerzas y casi se cae, él la sostuvo y la apoyó contra la pared.

-No te caigas, quédate así mientras yo te hago mía.

-No Señor Andrew, esto no está bien, ese tipo de caricias sólo puedo darlas estando casada.

-Si claro, claro.

Entonces no regreses mañana a tu casa, sino quédate aquí, traeré a un juez que es mi amigo y nos casará.

-Señor Andrew, yo quiero que me case mi papá, no puedo hacerle esto, yo quiero salir vestida de blanco de mi casa.

-¡Oh Candy White! ¿Acaso no ves que tu padre nunca permitirá que yo te posea? Si vas hacer mía tendrá que ser así, porque él nunca nos casará.

-Aunque lo ame con toda mi alma no puedo hacerle esto a mi padre, Señor Andrew, si usted me ama dejará de ir a ese club, abandonará esa vida que lleva y después se casará conmigo.

Albert sonrió y dijo: No puedo abandonar esa vida sino muerto, no me dejaran salir de ella Candy, si quieres que muera entonces le diré a Crockford que me alejaré de él, encontraran mi cuerpo flotando en las aguas del Támesis.

-¡No eso no!- Ella lo abrazó y dijo: Después que lo encuentren a usted, me encontraran a mí.

-Candy amor mío, no es necesario nada de eso, podemos estar juntos sin necesidad de morir en el intento, la próxima vez que te toque cuidar a mi tía ya no regresarás a tu casa, sino te quedarás y te llevaré conmigo para casarnos.

-Si Señor Andrew, eso haremos.

Albert nuevamente la endulzó con sus besos, escucharon que la señora Elroy tosió, se separaron y ella se metió en la habitación. Al día siguiente el ministro Harry llegó a buscar a Candy y se tropezó con Albert en la puerta.

-Buenos días, ministro Ellis.

-Buenos días William, vine por mi hija.

-Antes de que vaya a buscarla quiero decirle que deseo visitar su casa para pedirle la mano de Candy.

-¡No te la daré!

Albert sonrió y dijo: Ahorita le traigo a su hija.

Albert fue por Candy y le comentó: Le acabo de decir a tu padre que quiero ir a tu casa para pedir tu mano y el me la negó, no nos deja otra salida, cuando vengas las próxima vez ya no te irás de mi casa sino traeré a mi amigo el juez para que nos case.

-Si William, así lo haremos.

Albert fue al club y le dijo a uno de sus hombres:

-Daniel, quiero que te consigas un traje de ministro.

-¿Y eso como para que William?

-Me casarás con Candice White Ellis.

-William ¿Qué estás diciendo?

Fingiré una boda para hacer mía a la hija del ministro y tú me ayudarás.

Hola chicas lindo inicio de semana, ayer sábado actualicé de nueva cuenta perfectamente incompatibles y el fanfiction no reflejó la actualización, es decir la actualicé el viernes y el sábado.

Pues hay dos por actualizar la dinámica será comentar este capítulo y votar por Luego llegó el amor u olvidé como amar.

O si no comentan este capi quiere decir que se inclinan por El la ama, ella lo ama, ellos se aman.