-¿Qué te hizo William, para que quieras matarlo?-preguntó Helen

-Dirás que nos hizo, ¡mancilló a Candy y se la llevó con él!

-No Harry, eso no puede ser ¿Quién te dijo semejante atrocidad?

-La alcahueta de Elroy Andrew.

-Harry te desconozco, tú llamando por sobrenombres a las personas.

-¿Cómo quieres que actúe si se han robado lo más valioso que poseemos? todavía estoy en la carne Helen y puedo airarme.

-Pero en la Biblia dice airaos pero no pequéis-

-¿Qué corre por tus venas Helen? ¿Acaso no sabes lo que conlleva que nuestra hija haya fornicado? tendré que dejar mi ministerio porque ¿con que autoridad voy a predicar que los pecadores se arrepientan si yo mismo no pude gobernar mi propia casa? tendremos que irnos de aquí, después que en poco tiempo logramos levantar la Iglesia, no cabe duda que es cierto lo que dice la palabra de Dios, Sed sobrios, y velad; porque vuestro adversario el diablo, como león rugiente, anda alrededor buscando a quien devorar. Nosotros descuidamos a nuestra hija, William Andrew representaba al maligno acechaba a Candy y en cuanto tuvo oportunidad la pervirtió.

-No puedo creer que nuestra hija nos hiciera esto, después de los principios y valores con que la educamos siendo de cuna cristiana se ha dejado seducir por ese hombre, Harry debemos rescatarla y no dejar que su alma se pierda, es de humanos equivocarse, por su inexperiencia cayó pero nosotros debemos ayudarla.

- No podré verla a la cara Helen, Candy me ha decepcionado, mi pequeña me ha roto el corazón, algún día la perdonaré, pero ahora quisiera encontrarla y darle un buen castigo. Iré a buscar a ese malnacido de Andrew y le diré que me regrese a mi hija.

El ministro fue al Club Crockford para esperar a Albert y enfrentarse con él, Harry Ellis era un hombre alto, de cabello castaño, para su edad estaba fuerte y de buen parecer, si se enfrentaba cuerpo a cuerpo con alguno posiblemente ganaría, por eso Albert siempre mandaba a sus hombres para someterlo, hasta ese momento había sido pacífico, ¿Pero de qué manera puede actuar un hombre para defender su honor?

-William Crockford, vio al ministro haciendo guardia frente al Club, se acercó para mofarse de él.

-Ministro ¿Qué lo trae por aquí? Estos no son lugares para que ande rondando un hombre de Dios.

-Estoy esperando William Albert Andrew

- Mi yerno no vendrá hoy, se quedó fornicando con una mujerzuela que se encontró por ahí , me pidió una semana de permiso porqué quiere experimentar todas las posiciones con ella, para William esa clase de mujeres son desechables, me dijo que después que la use me la cederá a mi.

- ¡Desgraciado! ¡mi hija no es ninguna mujerzuela, quizás a la que encontró fue a tu hija! ¡tu hija es la que lleva años fornicando con él sin estar casada! ¡Qué clase de padre perverso eres que permite que mancillen a tu hija en tus narices! Cómo vives en pecado ya tu cerebro no te permite diferenciar lo malo de lo bueno, yo obligaré a William que le cumpla a mi hija.

El ministro tenía agarrado a Crockford por el cuello, quien era un hombre bajito, los hombres de Crockford forcejearon con Harry para que lo pudieran liberar.

Lo sometieron entre cuatro, Crockford se acomodó el saco y dijo: Crees que William es tu enemigo ¿No es así? Pues te equivocas, mi yerno siempre te ha protegido, varias veces mandé a matarte pero él lo impedía ordenando a sus hombres que te alejaran de aquí, hice un plan para que tu hija acabara en un prostíbulo pero él me lo volvió a impedir, entonces le propuse que la pervirtiera que de seguro eso te dolería en lo más profundo y veo que resultó, tu hija no pudo resistirse al poder de seducción de William. Yo soy tu enemigo Harry Ellis y te advierto que si no te largas lo más pronto posible sin ninguna contemplación te mandaré a matar junto con tu familia, ¡ya me tienes harto!, ¡Llévenselo ya saben qué hacer con él! y William no se casará con tu hija, porque ya está comprometido con la mía.

Los hombres se llevaron a Harry Ellis a una calle desierta con un palo empezaron a golpearlo, antes que le hicieran más daño fueron sorprendidos por tres policías que hacían sus rondas, ellos lo dejaron en el piso y salieron huyendo, los policías se acercaron a él y lo reconocieron rápidamente, lo ayudaron a levantarse y se lo llevaron a su casa

Helen abrió la puerta y vio a su esposo golpeado.

-Harry ¿Qué te pasó?

-Señora a su esposo lo golpearon unos hombres, no vimos quienes eran.

-Gracias por traerlo a casa.

La ayudaron a llevarlo hasta su recamara, Helen los despidió agradeciendo su oportuna ayuda, regresó a lado de su esposo y el empezó a decir:

-Todo fue un macabro plan de William Crockford, me amenazó que si no nos vamos, nos mandará a matar.

-Harry, no podemos irnos sin Candy.

-Lo sé, mañana mismo escribiré una carta de que envíen al reverendo Stevens para que se quede a cargo de la Iglesia, nosotros oraremos para que Candy se entere de alguna manera de la verdad.

Al día siguiente Helen llevó la carta a la oficina postal dirigida a la Iglesia Escocesa.

Pasaron cuatro días, Albert se sentía contento de tener a Candy entre sus brazos, lo embargaba el temor de que la alejaran de él.

-Mi amor, tengo que salir unas horas para darle algunas instrucciones a George y a Archie. No quiero que le abras a nadie, ni que salgas a ninguna parte ¿Me has escuchado?

-Sí, pero quisiera ir a ver a mis padres, quiero decirles que me casé contigo, que todo lo hice correctamente.

-Ahora han de estar molestos, por favor obedéceme Candy, debes estar sujeta a mí, recuerda que eres mi esposa.

-Está bien Señor Andrew le obedeceré pero no quiero estar tanto tiempo sin verlos.

Albert la besó para despedirse de ella.

Albert llegó a su casa y encontró a George y a Archie Almorzando junto con la señora Elroy.

-William vino a buscarte Harry Ellis, el ministro se enloqueció al enterarse que Candy se fue contigo-dijo Elroy.

-Señor William, el ministro se enfrentó a su suegro y lo mandaron a golpear, pero al parecer no le hicieron mucho daño porque lo hemos visto caminando en las calles apresuradamente.

-Miren ya es tiempo que salgamos todos de esta vida, me he dado cuenta que amo profundamente a Candy y para estar con ella, tengo que irme de Londres, díganme de una vez si se irán conmigo.

-¡Yo si me iré contigo! hermano-respondió Archie.

George contestó: Tú sabes que aunque no nos una la sangre, tú y yo somos hermanos, soy leal a ti, y también te seguiré.

-Tía ¿te vendrás conmigo?

-Si hijo me iré con Candy y contigo hacia una nueva vida.

-Tendremos que hacer todo con cautela, para que Crockford no nos descubra.

-Archie empezarás a vender mis propiedades y a ofrecerles a mis deudores que salden su cuenta pagándome solamente la mitad.

George, te encargarás de buscar los medios para irnos lo más pronto posible, nos iremos lo más lejos que podamos, tenemos que decirle a Stear también, ya que quizás corra peligro si se queda en Londres.

Tocaron a la puerta en eso salió Albert y se encontró cara a cara con su suegro y con su prometida.

Chicas lindo fin de semana,