El bebé de Candy cumplió cinco meses de edad y tomaron la decisión de bautizarlo con el nombre de William Harry Ellis hicieron la celebración en la Iglesia, Lewis Hane ofreció una vaca y unos borregos para el festejo, Helen aceptó con la condición de que ella la cocinaría junto con las hermanas de la Iglesia, para nada quería que metiera la mano en la comida pues desconfiaba de él.

Toda la congregación amaba al pequeño rubio de ojos azules, no había otro como él, era muy risueño, la mayoría de los miembros le llevaron regalos, Helen se fijó bien de los que le dio Lewis temía que le hiciera daño al pequeño pues era el único que lo miraba sombríamente. Llegando del banquete botó la ropita que le obsequió Lewis.

Al día siguiente le llegó una correspondencia a Harry Ellis y este la leyó durante la cena con su familia.

Ministro Harry Ellis

Presente

Le saludamos en el Nombre de Nuestro Señor Jesucristo esperando que reciba de sus ricas y abundantes bendiciones.

Por motivos de organización la Iglesia Nacional P. de los Estados Unidos de América está levantando un censo de ministros evangélicos y necesitamos saber si se unirá a nuestra denominación, sabemos que ha venido como misionero de la Iglesia de Escocia pero es complicado que esté en contacto con ellos por la distancia, por eso lo invitamos a que se una a nosotros, estando en la unión Nacional contará con nuestro apoyo moral y cuando se requiera económico. Habrá un congreso en New Jersey y si usted está interesado podrá afiliarse, daremos pláticas instructivas y obsequiaremos los libros de nuestras principales doctrinas las fechas son…

Atentamente

Archibald Alexander Rector del seminario Teológico de Princeton New Jersey.

-¿Piensas ir?-preguntó Helen

-Es una excelente oportunidad para pertenecer a una unión.

-Tendrás que viajar solo porque no pienso dejar a Candy a merced de Zulema y Lewis.

-Si amor es mejor, tampoco quiero que arriesguemos a mi hermoso nieto en el viaje, te dejaré escrito los sermones para cada día, tendrás que repasarlos para decirlos de memoria.

En la finca de Lewis Hane…

-La mamá de Candy es un verdadero estorbo Zulema, ella es la que ha impedido que nos acerquemos a ella y al engendro.

-La verdad es que es muy hermoso, parece un angelito-Comentó Zulema

Lewis la abofeteó—¡No me digas que tú también estás cayendo bajo su encanto!

-Ese niño está protegido por las oraciones de su padre y de sus abuelos recuerda que la oración eficaz del justo puede mucho.

-¡Ahora hasta recitas la Biblia!

-¡Me mantienes vigilando a esa familia y todo lo que hablan es sobre Dios! ¿Cómo crees que no voy hablar de la Biblia? Pero no te preocupes he estado en ayuno porque he planeado la muerte de Helen.

Mientras tanto en el Seminario de New Jersey…

-Es increíble cómo se ha destacado Andrew entre los alumnos-comentó Archibald Alexander el rector del seminario.

-Se devora los libros sólo para poder reñir conmigo—contestó su maestro.

-No riñe sino debate, estoy orgulloso de él, lo llevaremos a la visitación de los feligreses como nuestro guardaespaldas pues es muy fuerte.

-¿Estás seguro? Parece que le estás agarrando estimación.

-La verdad si, dice que es casado pero nunca ha llegado a la capilla con su esposa, sólo llega con la familia de su hermano y su tía Elroy.

-¿Tienes curiosidad?

-No es eso, mi hija está interesada en él, le agrada aunque tenga barba y anillo, he invitado frecuentemente a Joseph MacArthur a cenar con nosotros y aunque él hace todo por agradarle, ella no le hace caso, pero se desbarata toda cuando ve a Andrew.

-No te preocupes, tú sólo debes orar por el futuro esposo de tu hija, no le metas por los ojos a ningún muchacho, Dios es el que forma los matrimonios, solo ponle la felicidad de tu hija en sus manos y le dará el marido que le conviene.

-Tiene razón maestro, quiero comentarle que involucré a Andrew para la organización del congreso, el será quien anote a los participantes y me alegro de hacerlo porque donó recursos para el hospedaje y alimentación de los visitantes.

-¿De dónde sacó dinero? yo sólo veo que es seminarista y al parecer no tiene profesión ni oficio-se extrañó el maestro

-Ese hombre está lleno de misterios.

Todos los seminaristas se pusieron a darle mantenimiento a las instalaciones de la capilla y del instituto para recibir a los congresistas, cómo en su mayoría eran varones se quitaron las camisas pues había calor, Karely se ofreció a llevarles agua a los jóvenes.

-William le traje algo de tomar-dijo mirándolo con lujuria.

Albert se acercó a ella, estaba un poco sudado pero como usaba una fragancia fina disimulaba la transpiración.

-Gracias señorita Alexander

-Usted es el hombre más atractivo que he visto en mi vida, quisiera ser su prometida-Declaró Karely

-Una señorita decente nunca debe atreverse halagar a un hombre que no es de su familia, su novio o esposo, sepa usted que soy casado y no acepto adulaciones ni insinuaciones, absténgase de hacer comentarios impropios en mi presencia o me veré obligado de decirle a su padre sobre su mal comportamiento.

-William yo le amo

-No diga tonterías, es mejor que guarde la distancia.

Albert se puso la camisa y al darse la vuelta vio a Joseph quien escuchó toda la conversación.

-¡Quiero que te disculpes por hablarle así a la señorita Alexander!

-No tengo porque disculparme

Joseph sin previo aviso lo golpeó, algunos de sus compañeros vieron la agresión y se acercaron para impedir que se pelearan, Albert no cayó al suelo pero tampoco le respondió.

-¡Defiéndete!

-Eres mi amigo, lo que hiciste fue un error pero te perdono.

-¡Pídele disculpas a Karely!

-No tengo porqué disculparme con ella.

Joseph volvió a golpearlo.

Albert sólo volteó la cara por el golpe, sintió un leve mareo pero no agredió a su amigo.

-¡Te digo que te disculpes con ella!

Albert la miró esperando que calmara a Joseph pero como estaba resentida por el rechazo no intervino.

Los compañeros sometieron a Joseph porque vieron que nuevamente iba en contra de Albert, logró soltarse y caminó hacia el propiciándole otro derechazo pero Albert no pudo resistirse y se airó noqueándolo de un solo golpe.

Karely no corrió hacia quien la había defendido sino fue hacia Albert

-Déjeme curarlo-dijo tocándole la herida de la boca

-No me toque

El Rector y varios maestros se acercaron a él, trataban de reanimar a Joseph, -Te esperamos en la dirección Andrew.

-Lleven a Joseph con el doctor y luego a la dirección.

-William ¡otra vez ese carácter tuyo que no logras controlar!-lo reprendió el rector

-Permití que me diera dos golpes, pero él no se calmó y me lo tuve que sonar cuando me agredió por tercera vez.

-¿Por qué fue la discusión?

-Señor Alexander me daría pena platicarle, mejor cuando despierte Joseph que él le informe.

-¿Es referente a mi hija?

-Sí señor

-¿Te le insinuaste?

-Soy un hombre casado, no me atrevería siquiera mirar a una doncella, amo a mi esposa.

-¿Ella te dijo algo?

-Me dijo que era el hombre más atractivo que había visto y yo la reprendí.

-Me disculpo contigo por el comportamiento de mi hija, ya no la dejaré que trabaje en el seminario.

-Creo que es la mejor decisión que puede tomar

-De todas maneras quedas expulsado por dos días por agredir a Joseph, a él lo expulsaré por toda una semana y también le preguntaré a Karely y a él sobre los acontecimientos.

-Comprendo, aunque no se me hace justo, pero acato sus disposiciones.

Albert en ese mismo momento se fue del seminario, el rector le preguntó a Joseph lo que había pasado y a su hija, los dos confirmaron la versión de Albert y se les dio el castigo correspondiente.

En cuanto el rector le informó a su hija que ya no trabajaría más en el seminario, ella hizo su berrinche pero Alexander ya no permitiría que los jóvenes se pelearan por ella.

-Hijo veo que estás controlando más tu carácter, te felicito-dijo la señora Elroy aplaudiendo

-Así es tía, antes los golpeaba al primer guamazo ahora espero al tercero para noquearlos, eso de dar la otra mejilla se me complica un poco, hay que ser manso pero no menso.

-Te haré tu pan preferido premiando tu esfuerzo.

Paty y Stear blanquearon los ojos porque la señora Elroy alcahueteaba a Albert.

Por fin llegó el día del congreso Albert se puso a la entrada de la capilla para anotar en el libro a los ministros que llegaban de otros Estados.

-Su nombre por favor

-Harry Ellis

Albert levantó la mirada al escuchar el nombre, el ministro Ellis no lo reconoció por la barba larga.

-¿Viene solo o acompañado?

-Solo

-¿De dónde nos visita?

-De Misisipi

-¿Cuántas personas dependen de usted?

-¿Por qué tantas preguntas?

-Es un censo, a todos les hacemos las mismas preguntas

Joseph se dio cuenta que Albert le estaba mintiendo al ministro Harry

-Deja pasar al ministro Ellis

Albert lo miró furioso

-Venga conmigo ministro Ellis le mostraré su dormitorio en lo que dure el congreso-después de que se instale irá al comedor.

-¡Tengo que investigar si Candy vive con él en Misisipi! ¡Por fin estaremos juntos amor mío!-pensó Albert

Helen estaba lavando las sábanas y la ropa del pequeño William, de pronto una serpiente venenosa se acercó a ella mordiéndola en el pie.

Zulema observaba todo detrás de un arbusto.

-¡Candy ayúdame!

Hola chicas gracias por seguir el Fic. Les agradezco por sus comentarios son los que me animan a seguir actualizando.

Nota: no se preocupen por Helen

Saludos a Rixa, Nathy Eli, Yoli Andrew, Liovana, Chidamami, RORE, Ana Isela HD, Stormaw, Gina Riquelme, Sandra Casillas, Aly ventura, K.e.c.s, Blanca Roza, Maravilla 121, Anmoncer, Sayuri 1707, Elvira H.C., Alexi fanalbert, Madel Ros, Rocio CR, Yagui. Y a las chicas del Facebook.

Les voy a contar una anécdota de mi suegra: ella iba a lado de una mujer en el avión entonces le ofreció a la mujer algo de comer y ella le contestó que no porque estaba en ayuno, mi suegra como era creyente le preguntó ah ¿Usted es cristiana? y ella le contestó: No, soy satanista.

Así que hasta los Satanistas ayunan.