Candy escuchó los gritos de su mamá y fue con el bebé para ver qué pasaba, la encontró en el piso con una leña empujando a la serpiente que quería seguir mordiéndola, Candy se horrorizó y fue a buscar algo para matarla llegó Lewis para hacerse el valiente.
-Hola Candice, estaba la puerta abier…
-¡Por favor ayúdeme! una serpiente mordió a mi mamá
El sacó su arma y fue corriendo hacia la parte trasera y le disparó al reptil, Candy le dio el bebé a Lewis y rápidamente le amarró la pierna a Helen para que no circulara el veneno, con un cuchillo la hirió para chuparle la herida.
-¡Candice! El veneno puede dañarla a usted no siga haciendo eso, no prolongue más su agonía ya no puede hacer nada por ella, déjela ir.
-¡No dejaré morir a mi madre!-Candy seguía haciéndolo, Helen se desmayó
-Lewis por favor ayúdeme a llevarla a la habitación
Hine la cargó e iba siguiendo a Candy.
-¡Por favor podría ir por el doctor!
-Si Candice ahora mismo, tranquilícese
Lewis Hane fue por el médico pero se detuvo en el camino.
-Sube Zulema, bien hecho vamos a tardarnos para que Helen muera
-Vi que Candice chupó el veneno si este le llegó debajo de la lengua morirá ya que ahí viaja directamente a la sangre, ¿le dijiste que se enjaguara la boca?
-No
-Entonces vamos rápido por el doctor
-Ve con ella por favor y hazle la advertencia
Zulema se fue rápidamente a la casa de los Ellis, vio la puerta abierta entró, fue a la cocina y agarró aceite de oliva y agua luego subió a la recámara de Helen
-Buenas tardes Candice
-Usted aquí-contestó Candy sudorosa
Zulema le indicó: Enjuáguese la boca le quedaron restos del veneno, Lewis me dijo lo que pasó
-Me siento mal Zulema ¡Por favor no dañe a mi bebé!
-No lo dañaré Candice, sólo sigue mis instrucciones.
Candice hizo gárgaras después Zulema le dio a beber el Aceite de oliva, le dieron ganas de vomitar Zulema la acompañó a la letrina y le agarró el cabello, después de eso le dio agua, la ayudó a llegar a la cama y Candy cerró los ojos.
Zulema se acercó al bebé y lo sacó de la cuna
-¡Eres tan lindo! ¿Sabes? He visto en visiones a tu padre, está muy cerca de ustedes
Lewis llegó con el doctor, ella dejó al niño al ver que entraron a la habitación.
-Zulema ¿Qué haces aquí? La señora Ellis no te soporta bien lo sabes, es mejor que te vayas-le dijo el doctor
-Ahora me retiro, ya le di Aceite de oliva a Candice
-Bien hecho Zulema—El doctor se acercó a Helen y la desató—Al parecer Candy hizo un buen trabajo, vamos a ver cómo reaccionan las dos, me quedaré a cuidar de ellas, les daré este tónico que tengo contra el envenenamiento
-Yo puedo vigilar a Candice en su habitación, usted puede hacerse cargo de Helen-sugirió Lewis
-Sí, llévela para que esté más cómoda
Lewis la llevó en brazos a otra habitación, la dejó en la cama, le retiró el cabello de la cara, luego fue a cerrar la puerta.
-Te tengo a mi disposición Candice
Lewis sacó un frasco y le sostuvo la cabeza para darle un brebaje que le había dado Zulema, Candy movió la cabeza y se le cayó en su vestido.
-No cabe duda que estoy luchando con el Altísimo la está protegiendo, todos mis intentos son en vano-pensó Hine
La besó en los labios, luego la iba acariciar pero el doctor tocó la puerta, Lewis fue abrir
-¿Por qué cerró la puerta?
-Ni me di cuenta que puse el cerrojo
-Lewis es mejor que se retire, ya Helen despertó
-¿Qué dice? ¿Se va a salvar?
-Candice hizo un buen trabajo con su mamá, ahora la que me preocupa es ella, puedes retirarte me haré cargo
-Espero que Candice me agradezca cuando se recupere
-Verá que sí, ahora déjeme con ella
El doctor le dio a tomar del frasco, Lewis se fue enfurecido porque Candy si bebió lo que le dio el médico
Mientras tanto todos los ministros, estaban comiendo antes que empezara el congreso, a los seminaristas les tocó servirles, Albert se desvivía por atender al suegro, pero este no lo reconocía por la barba, a su lado se sentó el rector pues era el único que pertenecía a otra denominación y quería explicarle las diferencias doctrinales.
Albert se puso atrás de él con una jarra de agua de frutas, y escuchó…
-Si vengo de Misisipi, mi esposa no me acompañó pues se quedó ayudando a mi hija para cuidar de mi nieto
Albert casi se desmaya de la impresión
-Yo también tengo una hija, pero que dolor de cabeza me está dando-dijo Archibald Alexander-¿Y cuántos años tiene su nieto?
-Hace poco cumplió 5 meses lo acabamos de bautizar, es Rubio y de ojos azules como su progenitor.
-¡Candy me dio un hijo! ¡Tengo un hijo! –Pensaba Albert, no le cabía tanta alegría en el corazón
Llegó un hombre corriendo al comedor diciendo:
-¡Por favor que alguien me ayude!-
El rector se acercó a Él ¿Qué le pasa buen hombre?
-Mi esposa no deja de golpearse así misma, me dijo el médico que él no puede hacer nada y que buscara ayuda espiritual
-¿Quién de aquí está preparado?
El ministro Harry Ellis se puso de pie, yo lo acompaño
-William tu irás con nosotros pues sostendrás a la mujer
Mientras iban en el carruaje el ministro Harry Ellis miraba fijamente a Albert , este se sintió inquieto—se va a dar cuenta que soy yo-pensaba
-Llegaron a una casa humilde, bajó el rector con la Biblia, Harry Ellis y Albert quien estaba nervioso por lo que se encontraría, en cuanto entraron a la habitación la mujer se le aventó al ministro Harry Ellis para morderlo, Albert se la pudo quitar de encima junto con el esposo y la sostuvieron en la cama.
La mujer habló: ¿Pero a quién trajeron? Al peor de los fornicarios, William Albert Andrew, ja,ja,ja
El ministro Harry Ellis lo miró bien—¡Es él!
Albert dijo: ¡Cállate demonio!
-ja,ja,ja Suegro y yerno frente a frente
El rector empezó a orar: Padre mío, tú puedes hacer que ese espíritu inmundo salga de esta mujer.
Harry Ellis dijo: Sal de ella
-Mientras usted está aquí su hija se debate entre la vida y la muerte ja,ja,ja
Ellis se acercó a ella y la agarró del cuello: ¿Por qué dices eso? Dime
Albert empezó a cantar, le siguieron su suegro y el rector
Castillo fuerte es nuestro Dios,
Defensa y buen escudo.
Con su poder nos librará
En todo trance agudo.
Con furia y con afán
Acósanos satán:
Por armas deja ver
Astucia y gran poder;
Cual él no hay en la tierra.
Nuestro valor es nada aquí,
Con él todo es perdido;
Más con nosotros luchará
De Dios el escogido.
Es nuestro Rey Jesús,
El que venció en la cruz,
Señor y Salvador,
Y siendo El solo Dios,
El triunfa en la batalla.
Y si demonios mil están
Prontos a devorarnos,
No temeremos, porque Dios
Sabrá cómo ampararnos.
¡Que muestre su vigor
Satán, y su furor!
Dañarnos no podrá,
Pues condenado es ya
Por la Palabra Santa.
La mujer se retorció y le dijo: ¿De cuántas mujeres abusaste Andrew? La hija de Harry Ellis entre ellas.
Albert contestó:
¿Quién acusará a los escogidos de Dios? Dios es el que justifica.
¿Quién es el que condenará? Cristo es el que murió; más aún, el que también resucitó, el que además está a la diestra de Dios, el que también intercede por nosotros.
De modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas.
La mujer se desmayó al escuchar las palabras de Albert. Harry Ellis y el rector oraron por la familia, luego de varios minutos la mujer despertó
-¿Qué pasó? ¿Qué hace el rector del seminario aquí?
-Han venido para ayudarte
-Pero yo no tengo nada
-Estabas enferma y ellos oraron por ti-le contestó el esposo.
Después de eso salieron de aquella casa, el ministro Harry Ellis no quiso hablar con Albert delante del rector.
Klair aunque sea tarde te cumplí son las 12 de la noche, saludos a todas mis lectoras. Aquí haciendo un esfuerzo aunque esté cansada por mis actividades dominicales
Por cierto si alguna tiene el talento de dibujar si me regalan un dibujo navideño de los rubios con escena inédita (debe ir firmado por ustedes y se subirá a los grupos agradeciendo a su autor) yo les doy dos actualizaciones del fic que elijan de los míos, me pueden contactar en mi face tuty pineapple pineapple me mandan msj privado o en el grupo el príncipe de la colina también en facebook ahí siempre ando pendiente en mis ratos libres
