-Ahora está dormido, primero pasemos a la mesa-Propuso Helen

Albert dejó a Candy en una silla y se puso frente a ella, Joseph se acomodó a lado de él. El ministro Harry Ellis se sentó en el cabezal de la mesa como el jefe de familia.

-¿Qué lo motivó a entrar al seminario Señor William?-preguntó Harry Ellis-¿Realmente es verdadera su vocación?

-Reconozco que entré al seminario por intereses propios-Miró a Candy y ella estaba atenta a su respuesta-Pero estudiando la palabra de Dios he sido transformado, siento que mi vida se asemeja a la del apóstol Pablo

-¡No diga incongruencias! ¡El apóstol Pablo no tuvo su historial delictivo!-recriminó Ellis

-¡El apóstol Pablo fue perseguidor de Iglesia! ¡El arrastraba a los cristianos y los metía a la cárcel! Y consintió la muerte de Esteban, pero como ya sabemos tuvo su encuentro personal con Cristo y su vida fue transformada, mi vida cambió a partir que entré en el seminario, mejor dicho Dios no ha terminado su obra en mí, reconozco que me falta mucho todavía, pero la Palabra de Dios no vuelve a Él vacía, y algo de lo que he leído se ha quedado en mí corazón. En Hebreos 4:12 nos dice: Porque la palabra de Dios es viva y eficaz, y más cortante que toda espada de dos filos; y penetra hasta partir el alma y el espíritu, las coyunturas y los tuétanos, y discierne los pensamientos y las intenciones del corazón.

Candy escuchó la pasión con la que hablaba y en su corazón deseó que fuera aquel que dejó en Inglaterra.

-Parece que se están calentando los ánimos, es mejor que comamos –Intervino Helen

Albert se puso de pie, para ayudar a su suegra a llevar los platos.

-Eres muy servicial, esa faceta no te la conocía

-Lo aprendí en el seminario-contestó sonriente al darse que cuenta que Helen lo había reconocido.

Ya que estaba servida la mesa, dieron gracias por los alimentos y se dispusieron a comer.

-¡Que delicioso guiso! Parece como si estuviera en mi casa- expresó Joseph

-¿Te conformarás siendo reverendo? Tú estás acostumbrado a gastar a manos llenas-le cuestionaba su suegro.

-Yo seré feliz llevando una vida modesta pero a lado de la mujer que amo y de mi hijo, teniéndolos a ellos no necesito nada más.

-Mientras te ceden una capilla ¿Qué vida le darás a tu familia?

-Antes de volver con mi familia, tengo que cumplir con el compromiso que hice, iré con el ejército a un recorrido por el país y consolaré a los heridos, después que cumpla con esa misión podré regresar.

-¿Y si mueres?

-He sido llamado a este ministerio, primero debo de cumplir con Dios para ser feliz con mi familia sino soy feliz aquí en la tierra los esperaré en el cielo.
Candy en ese momento se puso a llorar

-¿Qué pasa hija?- Se acercó Helen a ella

-Es que me imagino a su esposa esperándolo con el alma inquieta por saberlo en peligro.

Terminaron de almorzar, en ese momento escucharon que el bebé se despertó. Albert se inquietó al escuchar el llanto.

-Quiero ver al pequeño para orar por el

-La nodriza lo está cuidando, termine de comer para que lo lleve junto a el

Albert exhaló con impaciencia y comió lo más rápido que pudo.

Helen se puso de pie y fue por el pequeño.

Albert alcanzó a ver que bajaba las escaleras y se puso de pie, Helen se lo cedió y él lo tomó en sus brazos.

-¡Es tal como me lo imaginé! –Dijo besando su frente y derramando lágrimas de felicidad- ¡Por fin te conozco! ¡Gracias Dios mío por este momento que me permites vivir!

-¡Es Albert! ¡Tenía mis dudas pero es él!- pensaba Candy

Él la miró y se acercó a ella- ¡Gracias por tenerlo!

-Ustedes tienen mucho de qué hablar, es mejor que lleve a Candy a su habitación para que puedan conversar a solas-sugirió Helen

-Pero…

-Harry, ellos necesitan dialogar no debemos ser impertinentes, dame al niño William y tu sostén a Candy

Albert le pasó el bebé a su suegra y la siguió con Candy en brazos, Helen dejó al rubiecito en la cuna y se salió de la habitación, Albert sentó a Candy a orilla de la cama y se hincó ante ella.

-No soy digno de estar en tu presencia, pero no podía desistir, tenía que encontrarte, perdóname por todo lo que te hice sufrir, en realidad si nos casamos, un juez validó nuestro matrimonio

-Esa barba te hace ver viejo- comentó Candy y él sonrió

-Es lo de menos, tengo que usarla, te tienes que acostumbrar a verme así, no querrás que las hermanas se fijen en mí, ¿Me perdonas?

-¡Pero te irás! ¡De que sirve que hayas venido ahora!

-Sí, pero vendrá mi familia y te quedarás con ellos por mientras regreso, me asignaran mi campo pastoral, compraremos una propiedad, seré el ministro del lugar y tú como esposa del pastor me acompañarás en las visitas y dirigirás los himnos en la Iglesia

-¿Y si te matan? Y no se realiza nuestro sueño

-El justo por la fe vivirá

Albert no pudo resistirse y la besó, por meses soñó tenerla de nuevo en sus brazos y por fin la petición de su corazón Dios se la estaba concediendo.

Harry le advirtió a Helen

-Ese hombre va a querer fornicar con Candy, esto no es un burdel ni un hotel

-Ese hombre es tu yerno y está casado con tu hija

-¡No puede ser cierto!

-Si Lewis, es el, ha venido por ella, se la llevará y no podremos impedirlo.

-Antes lo mato, ella es para mí, ahora mismo iré a la casa de Harry Ellis.

Esta actualización se la dedico a Rixa por su cumpleaños, Deseo de todo corazón que Dios te prospere en todo y bendiga tu ministerio.

Sólo los que somos creyentes ponemos en primer lugar a Dios, es por eso que Albert toma esa actitud, la culpa no es de la Iglesia, ni de su suegro, es sólo por su convicción y su fe.