Los siervos de Hine le avisaron de la desgracia, el carruaje golpeó a Brenda, pero no le pasó encima, aunque el impacto a su pequeño cuerpo fue suficiente para dejarla entre la vida y la muerte.

Brenda era a quien Lewis más amaba en el mundo, se apresuró a llevarla al médico. Al llegar al consultorio llamó a la puerta con golpes desesperados, el doctor fue a atender la emergencia.

—Doctor, atropellaron a Brenda, ¡Por favor sálvela!

—Haré todo lo humanamente posible, le aconsejo llamar al ministro Harry para que organice una velada de oración…

—Ya no puedo hacer eso, no puedo ni acercarme a la Iglesia.

Había rumores en el pueblo de que Lewis y Zulema estaban detrás de las desapariciones de algunas personas, nadie quería contrariar a alguno de ellos pues les temían.

Lewis mandó a llamar a Harry para que orara por su hija. Albert seguía despierto, era imposible dormirse por tener a Candy a su lado, ella se sentía confiada y protegida con su compañía, es por eso por lo que, no sintió cuando la dejó para acompañar a su papá. Helen fue a velar el sueño de Candy y de su nieto.

Durante el camino…

—No es necesario que vengas conmigo Andrew.

—Suegro, tengo mucho que aprender de usted, por ejemplo, si hubiese sido a mí al que buscaban a media noche yo no hubiera acudido, en cambio usted, no lo pensó dos veces para venir donde se requiere su presencia.

—Eso es porque tu no lo haces por vocación, no eres sincero, no tienes amor por la obra. Estoy seguro qué no sentiste el llamado.

—Eso ya lo hablamos suegro, soy una nueva criatura, quiero ser pastor adscrito en su capilla, seremos compañeros, trabajaremos hombro a hombro —expresó Albert sonriente.

—Eso ni pensarlo Andrew, quiero pasar mis últimos años tranquilo, capaz y hagas adulterar a todas las feligresas.

—Eso nunca suegro, Candy me puso su sello de amor, mis ojos solo se alegran con ella.

—Ya no sigas hablando Andrew, quiero estar concentrado en lo que haré para consolar al señor Hine.

—Candy tuvo un sueño con esa niña, no quiero que se entere de lo que pasó.

Al llegar al consultorio y acercarse a Lewis, sintieron que olía a azufre.

—Por favor Pastor, ore por mi hija, interceda por ella ante el creador —suplicó angustiado Hine.

—Vamos a tomarnos de la mano y oraremos juntos, —Harry extendió su mano izquierda hacia Lewis, y con la derecha sostuvo la mano de Albert.

Hine se la apartó con brusquedad, —por eso lo mandé a traer, para que usted sea el que ore.

—Si, pero usted es el padre de la niña —expresó Harry confundido.

—Ahora no me siento apto, tengo sentimientos encontrados, Dios pudo impedir que golpearan a Brenda y no lo hizo.

—Lewis, Dios impidió que el carruaje la matara.

—Pienso que quizás está prolongando su agonía para castigarme.

—¿Castigarlo de qué? No comprendo.

—Olvídelo, ahora lo que urge es que usted ore por ella.

Harry, Albert, el doctor y, por último, Joseph que estaba convaleciente, se sentó en la cama para clamar por la pequeña.

Lewis se salió del consultorio, de pronto los árboles dejaron de moverse al compás del viento y escuchó una voz sobrenatural, el se alejó para que nadie presenciara su diálogo —¿Por qué mandaste hablar a Harry Ellis y a su yerno? Nada puedes hacer por Brenda, su alma viene hacia mí.

—Mi hija no hizo el pacto contigo, fui yo, escrito está: El alma que pecare, esa morirá; el hijo no llevará el pecado del padre, ni el padre el pecado del hijo; la justicia del justo será sobre él, y la impiedad del impío será sobre él. Yo fui el que pequé, mi hija es inocente. Llévame a mí.

—No me recites la Biblia, me estás causando un gran disgusto, no te traigo conmigo porque todavía me eres útil. ¿Acaso ya no quieres que te de a la hija del ministro?

En la mente de Lewis se proyectaron imágenes de Candy, su hermosa sonrisa blanca, no como las mujeres locales que tenían la dentadura amarillenta o algunas la tenían negras, Candy por ser proveniente de Inglaterra sabía el cuidado que debía tener; la instruyeron para ser esposa de pastor, debía ser culta para ser la compañera idónea de un ministro, sabia algo de latín y griego porque escuchaba a su padre cuando estudiaba esa versión de la Biblia.

—Todavía la quiero, por favor, salva a mi hija y te prometo que…

Albert escuchó algunas de las quejas de Lewis, estaba impactado de que Hine hablara con aquella sombra siniestra.

William Crockford fue desalojado de su centro de vicio, desde que tenía la cicatriz en la frente la gente le perdió el respeto; Arthur Wellesley (el Duque de Wellington) fue destituido de su nombramiento y por tal motivo se apropió del casino de Crockford Club. Es por eso por lo que quiso localizar a Albert para arrebatarle el dinero que se llevó cuando partió de Londres.

Hola chicas, ¿Cuál quieren para el fin de semana? 1.- El intruso , Olvidé como amar II o el gran caballero escocés.

Ahí si ven error de dedo diganme para que lo edite mañana, primero Dios.

Alguien me preguntó por ahí si no temía usar textos bíblicos, tengo mis motivos para usarlo aunque mi escritora favorita era esposa de un Pastor y usó textos bíblicos en sus novelas y hay una gringa llamada Francine Rivers que tiene varias novelas autora de amor redentor. C.S. Lewis el de las crónicas de Narnia era cristiano y adivinen ¿Quien es el León?