Personajes de Mizuki e Igarashi.
─Te he extrañado como no tienes idea, me hiciste falta en Francia.
─Lo sé, princesa.
─Te siento preocupado, ¿se trata de Pauna?
─Más bien de Tony, me repudia. Candy… tengo la imperiosa necesidad de tener… te lo diré esta noche, cuando estemos juntos a solas tú y yo, compartiendo una tierna velada.
─Me has ilusionado, después de seis meses es lo que más deseo. Antes pasaré por la casa de los chicos.
─Saludos a Archie y a Paty.
─Sí, amor─. Colgó el teléfono.
─¡Archie, Archie, arréglate a prisa, Candy está en la puerta, ha vuelto de Francia!
─Ay no, después, déjame dormir un rato más.
─¡Levántate flojo, son las doce del mediodía! DEJA DE HOLGAZANEAR─. Le recriminó Paty, quien en pantuflas bajó las escaleras a millón, para de un solo saltó caer frente a la puerta y abrirle ansiosa a su amiga.
─¡Candy! Mi preciada amiga, mi hermana del alama, como te extrañé ─la abrazaba afectuosamente sin dejar de mostrarle su verdadero sentir.
─También les extrañé, les he traído obsequios ─Candy, sin querer bostezó.
─Estás agotada, descansa un rato en el sofá del cobertizo; así me da tiempo de preparar el almuerzo. Archie aún no despierta.
Ambas se miraron y dijeron al unísono─: ¡cosa rara!, ja, ja, ja.
─Paty, no seas tan severa con él, ya sabes que trabaja muy duro para proveer la casa.
─¡Ja! Él disfruta su trabajo en el "bar de los artistas". Es el sueño de toda persona atender a celebridades, actores y cantantes de renombre. Mientras, él está allá yo, me estoy quemando las pestañas con algebra, calculo y trigonometría. Seré pronto ingeniera naval. Me pregunto si realmente somos el uno para el otro. Mientras lo descubro lo disfruto, ja, ja, ja. Somos jóvenes y todavía queda tiempo para saber si nos conviene estar juntos. En cambio mi apreciada, Candy. No te disgustes conmigo, pero te amo y debo decírtelo. Estas con un hombre que te supera en edad, qué pasará cuando sientas deseos de ser madre y él no te los pueda dar, porque ya seguro ha de estar en la andropausia. La edad es extremadamente marcada.
─¡Basta! Lo amo y es lo que cuenta.
─De ser así, ¿por qué no comparte con nosotros? No me des respuesta, ya la sé, considera las conversaciones que tenemos aburridas. Él prefiere un ambiente tranquilo, relajado con luz tenue, a diferencia de nosotros que pensamos en música a todo volumen y bailes eróticos para descargar la adrenalina que llevamos dentro. Candy, disfruta un tiempo con él, pero luego, sepárate no te esclavices a un amor entrados en vinos.
─Fue un error haber venido. Espero que cuando nos veamos otra vez, dejes tus consejos para quien verdaderamente los requiera ─en ese momento bajaba Archie en calzoncillo todavía bostezando.
─Volvis…te…
─Archie, te extrañé ─dijo Candy, abrazándole con efusividad.
─No me he cepillado…
─Ni te molestes, ja, ja, ja, tu aliento es fresco con cepillado y sin cepillado.
─¿Ya viste al viejito?
─¡Archie! ─expresó Paty angustiada pelándole los ojos.
─Ah, pues, ¡será mentira!, ya está para el geriátrico, pero Candy quédate con él hasta el final de sus días que no han de ser muchos, de seguro te dejará toda la fortuna.
─Archie, tú y tus ocurrencias. Vete a duchar, nos pondremos al día de nuestras vidas cuando te muestres decente.
Candy repartió los obsequios entre sus amigos. Seguidamente se arregló para encontrarse en un restaurant exclusivo con George. Se puso un vestido sexy (entallado al cuerpo, escote a nivel del busto, semi largo, con abertura delantera, color verde oliva) con el que pretendía seducir nuevamente a su marido. Tacones de charol a juego con el tono de su vestido.
George se levantó de su asiento para acomodarle la silla.
─Te ves maravillosa, ese tiempo que estuviste en Francia. Simplemente te hizo más hermosa.
Se unieron en un beso pasional, la velada pasó en total romanticismo. Parecían unos recién casados.
Candy recordaba la primera vez que se conocieron. Fue en casa de sus padres. En un inicio el actuaba con total normalidad indiferente frente a ellos, pero en una oportunidad él comenzó a coquetearle en ese momento ella tenía 19 años, acababa de romper con su exnovio Terry, un ex jugador de futbol americano. Al poco tiempo al desear volver con él, le encontró besándose con Susana su ex mejor amiga. Le afectó saber que lo de ello fue un simple acostón de adolescentes con las hormonas a mil por horas, por suerte habían sido precavidos.
La amistad que se produjo entre ambos fue tan fuerte que un día ella para drenar su frustración le pidió que la llevara a un lugar lejano. George accedió y la llevó hasta un bosque.
─¿Te sientes mejor? Ven salgamos del auto─ Le abrió la puerta del copiloto a Candy para que saliera, luego sacó del capó un mantel a cuadros rojos con blancos, convidándole a sentarse junto a él, aprovechó la ocasión para pasar su mano derecha por debajo de la oreja de la dulce princesa que tenía al frente con ojos tristes y desolados; le hizo girar su rostro hacia a él─. No llores, muñeca, eres hermosa cualquier hombre daría lo que fuera por estar junto a ti.
Ella solloza, le preguntó─: ¿incluso tú?
─Incluso yo, princesa─. George, sutilmente acercó su boca a los labios de ella─. Te garantizo que borraré cada huella que ese chico haya podido gravar en ti─. Candy disfrutó de la pericia de George en los asuntos del placer.
Tiempo después duraron dos años como amantes. Candy no quería dañar el hogar de Pauna, él tenía un hijo maravilloso que en una ocasión habían sido grandes amigos, una vez se enteró de la relación que mantenía con su padre le dejó de hablar. Pero es que ella estaba perdidamente enamorada de ese hombre que la trataba como princesa. Sus padres se opusieron, pero ella insistió en ese amor que posterior al haber él firmado los papeles de divorcio, se casaron. La madre de Candy, le había dicho que si gustaba viviera un tiempo con él, sin atarse al papel, pero ella se negó rotundamente alegando que es el hombre de su vida.
─Candy, has estado distraída durante la velada, ¿te sientes bien?
─Sí, amor, es solo que se me hace increíble, que hoy estemos cumpliendo dos años de matrimonio.
─Candy… precisamente por tener dos años de casados quiero, pedirte que… ─expresó con una sonrisa─ que me hagas padre.
─¡Oh, George, es maravilloso, pensé que nunca me lo pedirías─! De la felicidad se besaron.
Al día siguiente.
─¿Le harás padre? No Candy, date tiempo, aún no, no puedes hacerle padre. Que vivas con un hombre está bien…
─¡Estoy casada!
─Como sea, pero que le des un hijo, no, no Candy, piénsatelo, recién cumpliste 24.
─Perdóname, por no ser como tú y Archie.
─¡Ni menciones ese nombre en esta casa…!
─¿Por qué? ¿Qué sucedió? ¡Habla amiga!
Con ojos llorosos empezó a narrar lo acontecido en la noche, resulta que…
─Hola, nene, ¿me sirves un trago? Y Aparte te sirves uno para ti a mi nombre.
Archie se acercó a la rubia de avanzada edad de ojos verdes, muy cerca a su nariz le dijo─: se me antoja una rubia ardiente─. Esta pasó su dedo índice por entre sus labios y luego los metió en los de él.
─Estás muy niño.
─Vamos a la bodega te demostraré, mi querida Eleonor, que soy un hombre.
Cuando Paty, fue en busca de una botella los encontró en plena faena y les lanzó la botella, salió corriendo de ese lugar como alma que lleva el diablo y al legar a la casa tiró por la ventana toda la ropa de Archie, algunas las rasgó y otras las quemó.
─Por ese motivo, te digo que te esperes… no vayas tan aprisa como sabes que no te hará lo mismo.
─Por el hecho de que hayas pasado por un mal momento no significa que a mí me suceda lo mismo, además George es un hombre adulto, no es un chicuelo como Archie.
─Que coste, que te advertí.
─No debes advertir, George es un hombre maduro y me es fiel, porque me ama.
─No insistiré más, es tu decisión y la respetaré.
Tiempo después.
─Doctor, vengo por los resultados de mi prueba de embarazo, ¿es positivo?
─No, lo siento, Candy.
─¿Qué sucede, por qué no salgo embarazada? ¿Qué problema tengo?
─El problema no es usted.
─Podemos hacerle inseminación artificial.
─¿Inseminación artificial? No, no, ¿cómo me puede decir que no tendré un hijo de mi esposo? Sí es lo que más deseo.
─Lo lamento el conteo de esperma de su esposo es insuficiente. Es un caso frecuente en hombres que pasan de los 50 años.
Candy salió del consultorio desmoralizada, era un hecho que no destruiría a George con la noticia, por lo que decidió manejar por toda la ciudad sin rumbo fijo, pensando en lo que haría para mantener su matrimonio a flote.
En la casa de Pauna.
─Regresó tu hermano, es todo un galanazo ─decía Eleonor bebiendo de su martini.
─A ese no lo veas, Eleonor, es de otra casta.
─Es un hombre. Hm. hablando del rey de roma y este que se asoma. ¿Cómo está mi hombresote? ─le saludó tocándole el entre pierna, él se hizo hacia atrás para evitar que le siguiera tocando.
─¡Señora, Baker! Ja, ja, ja lo siento por usted, pero… hace años que este muchacho se apartó para otra.
─Te refieres a la frígida de Kelly, es una niña, lo que te hace falta es una mujer con más experiencia, que te enseñe.
─Estoy bien con mi novia. Decidí que le propondré matrimonio.
─Contaré los días para tenerte de vuelta.
─Ni le prestes atención Bert.
─Hermana, buscaré a Kelly al consultorio, hoy sale tarde.
─Ten cuidado parece que lloverá.
─No te preocupes tomaré el bus, soy el jefe de campaña contra la contaminación ambiental, entre menos autos circule por la vía, mejor será para nuestra atmosfera.
─¡Qué hombre tan maravilloso! Esa Kelly no sabrá apreciar ese manjar, lo presiento.
─Déjalo en paz, es un hombre hecho y derecho de treinta y cinco años y se decidió por lo correcto, estar con su novia de toda la vida.
Albert llegó al consultorio y oyó unos ruidos extraños, al abrir la puerta vio a su novia en brazos del doctor Frank. Ambos voltearon asombrados en dirección hacia a él. Ella caminó aprisa para darle alcance.
─Bert, deja que te explique, no te esperaba.
Furioso respondió─: en primera no me vuelvas a llamar ¡Bert! A partir de este momento ya no seremos pareja ─sacó de su bolsillo un estuche y lanzándoselo al piso le dijo─: ten, eso ya no será posible entre nosotros.
Albert se había marchado dejándola destrozada.
Deambulaba por la calles sin rumbo alguno. De pronto comenzó a llover a cantaros. Vio las luces de un auto que se aproximaba a él.
─Hey chico, ¿qué haces ahí sin paraguas y sin abrigo?, ¿te puedo llevar a donde gustes si deseas?
Albert con una sonrisa forzada, le contesto─: ando sin rumbo.
─Ya somos dos. Te pareces si nos hacemos compañía.
─Claro, me hará bien, ¿cómo te llamas?
─Candy.
─Creo que ambos tuvimos un mal día, el peor de todos.
─¿Cómo lo sabes?
─Por tus ojos, se ve que estuviste llorando. Si gusta no me diga el por qué─. Se hizo un silencio entre ellos algo incomodo Candy retomó la palabra.
─Por favor, no lo interpretes mal, solo quédate esta noche, conmigo, por favor.
Albert aceptó estar junto a ella. Candy llevó el auto a un hotel cercano, esa noche George se quedaría fuera de la ciudad por lo que no notaría su ausencia.
Candy abrió la habitación, quedaron uno frente al otro. Ella poco a poco se quitó las prendas: primero el abrigo y segundo dejó caer su vestido estampado en flores rosas, quedó en ropa interior, él se quitó su playera y la tomó por la cintura, ella le dijo en un susurro─: todo lo que quiero es hacerte el amor, hazme le amor, por favor, dime que tu también me deseas.
Esa noche ambos crearon magia, él hizo salir varias veces la mujer que hay en ella.
Al día siguiente, ella se levantó con sigilo sin despertarlo y le dejó una nota:
"Yo soy la flor, tu eres la semilla, caminamos en el jardín, plantamos un árbol, no intentes encontrarme, por favor, no te atrevas, simplemente vivirás en mi recuerdo, siempre estarás allí".
Continuará…
Selenityneza c, pivoine3 , AnneNov, Guest, Mercedes, bluegirl , Abril, ja, ja, ja, gracias por sus comentarios me hacen bien. Espero que le haya gustado el capítulo.
