"Mi primera misión con Vanitas"
By S. Hisaki Raiden
(19 de enero de 2020)
Los personajes de Kingdom Hearts pertenecen a Square Enix y a Tetsuya Nomura yo sólo los tomo prestados para escribir historias alternas con fines de entretenimiento, sin lucro.
Resumen: Cansado de discusiones y peleas constantes con Vanitas, Ventus toma una decisión, dejará de pelar contra él y peleará mejor a su lado (Si es que lograba convencerlo). Un mundo nuevo en peligro, muchos heartless y un compañero de misión poco convencional, Ventus no esperaba que todo eso sucediera así… o casi.
Rating: T (12+)
Genero: Aventura, Acción, Humor ¿Romance?
Advertencias: Ninguna.
Aclaraciones:
—Diálogos.
"..."; Resaltar palabras o Ironías.
—…/…/ Pensamientos en medio de la plática.
(1,2,3, etc…); aclaraciones al final del capítulo.
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Episodio 4: La montaña: El "príncipe" Ventus.
Eran casi las 10:00 de la mañana, el camino a la montaña era más largo de lo que pensaron, de hecho la montaña era tan grande que sólo parecía estar cerca, pero no lo estaba. Ventus vio a lo lejos como la tierra se movía, pero no, no se movía, lo que se movían eran Heartless. Aunque Ventus no pudo saber cuántos de ellos eran.
—¿Ya viste?
—Pues claro idiota —Dijo mirando a lo lejos con una serenidad contraria a sus palabras— Es extraño que sean tantos...
Ventus apareció su Wayward Wind.
—Bueno… no hay remedio, hay que abrirse paso.
Vanitas también apareció su keyblade.
—¿Esta vez dejarás algo para mi? —Inquirió cínicamente.
Ventus miró al pelinegro de reojo, a éste poco le importaba la situación en que ese mundo y esas personas se encontraban, ya le había quedado claro el porqué, según su plática con él en la ciudad. No valía la pena que intentara explicarle la gravedad de las cosas, quizás debería intentar hablar su idioma para llevar la fiesta tranquila… por otro rato.
—Tal vez…—fue lo que contestó y corrió para enfrentarlos— ¡Aeora! —Gritó y luego con Speed Rave empezó a eliminarlos, pero al instante un pelinegro lo rebasó, exterminándolos con unas precisas estocadas que chispeaban energía oscura con colores azules y purpuras.
Ventus se quedó un poco sorprendido y un poco más cuando vió la sonrisa llena de confianza y seguridad plasmada en el rostro del pelinegro. Se detuvo un momento, pues al parecer no había más enemigos para eliminar, sin embargo tan pronto lo hizo vió como más heartless aparecieron.
—Algo los debe atraer a esa montaña... —Dijo al ver como aparecían más y volvió al ataque. La verdad es que pelear le hacía sentirse animado, independientemente de la desgracia que hacía rato contemplara...
Vanitas de igual modo siguió atacando, ninguno de los dos estorbaba el ataque del otro, era como si cada uno tuviera su propio espacio, de reojo alcanzó a ver el rostro del rubio, concentrado y con una ligero gesto de emoción, un semblante que rara vez recordaba haber visto de cerca y en presencia suya. Pero no era momento para distraerse, rebanó a varios heartless con su ataque Spinning Shadows, nueve cortes perfectos en una espiral oscura. Casi podía decir que ya habían terminado con todos, pero al levantar la vista, aparecían más y más, por lo que se detuvo.
—¿Alguna mejor idea? —fue su turno de preguntar al rubio.
El rubio también se detuvo y levantó la vista.
—Llegar volando podría ser una segunda opción, pero... —recordó— hay heartless voladores en lo alto, según dijo la gente... aunque aún no veo ninguno —un heartless terrestre se le lanzó y él solo movió su espada eliminándolo sin perder la postura.
El pelinegro se le quedó mirando un momento.
—Entonces, volando será —finalizó y de pronto algo de oscuridad surgió de su cuerpo y le rodeó, desprendiéndose al cabo de unos minutos, un enorme Archraven de ella. El Archraven se lanzó al aire, por lo que Vanitas, rápidamente corrió hacia un desprevenido rubio que aun contemplaba a los heartless "cochinillas", lo tomó del brazo y lo arrastrándolo junto con él en un salto. Ventus apenas gritó sorprendido por lo que estaba pasando, y confundido también. Mientras que Archraven voló hacia Vanitas justo para que ambos chicos cayeran en su lomo. El unversed desplegó sus alas en el aire.
Ventus parpadeó, eso había sido tan sorpresivo, de pronto, ya iban volando sobre uno de esos bichos raros que muchos problemas le causaron hace años.
—¿U-Unversed? —Exclamó sorprendido, mirando al pelinegro.
Ventus gritó sin poder evitarlo, agarrándose a las plumas del unversed para no caerse y casi sintió que no debía tocarlo tampoco, estuvo al menos un minuto sin saber qué cara poner. Pero de pronto sintió como alguien lo sujetaba del brazo de nuevo. Levantó la vista encontrándose con la mirada dorada de Vanitas.
—Si ¿Algún problema? —Dijo despreocupado, mientras que a Ventus casi le daba un infarto.
—¡Trataron de matarme alguna vez...! ¿¡Cómo crees que eso me hace sentir!? —Gritó con una obviedad que el pelinegro parecía ignorar.
Y ante eso el pelinegro se echó una carcajada burlona.
—Pues por tu cara de miedoso, es evidente —sonrió burlón—, pero descuida, ahora no van a matarte.
Ventus se puso rojo, pero de la irá, al verlo reírse en su cara de él. Lo iba a dejar ahí, pero sintió el contacto de la mano de ese odioso pelinegro sujetando su brazo, tenía sus manos cubiertas con guantes, pero no dejaba de ser molesta esa cercanía.
—Ese no es el punto ¡Al menos podrías haberme avisado!
—¿Y perderme de tu cara de pánico? —se burló de nuevo y tiró de su brazo acercándolo un poco más a él.
—¿Qué estás haciendo? ¡Suéltame! —Gritó molesto.
—Idiota, si te suelto caerás ¿Ya viste la altura? —preguntó con algo de fastidio por la actitud infantil del rubio, contraria a lo que vió antes.
El rubio reaccionó y bajó un poco la vista, observando a una gran cantidad de heartless los cuales estaban acumulándose allí debajo, como si esperasen algo, pero parecían inquietos y se retorcían ahí sin ir a ningún sitio, ¿O sería que aun no encontraban el camino a la ciudad? Sería terrible que todos esos heartless encontraran el camino a la ciudad, sería una verdadera catástrofe.
Vanitas miró el rostro del rubio el cual sorpresivamente había guardado silencio. Lo observó y en donde tenía puesta su vista.
—Entonces ¿Quieres qué te suelte? —Sonrió burlón.
El rubio le regresó la mirada con sorpresa, la verdad, era que no podía confiar en él.
—¡No! —casi gritó, caería en medio de todos esos heartles si lo soltaba— No lo hagas.
—Eso pensé —dijo y apartó la vista de él, sólo movió su mano para sujetarlo mejor, pero sin hacerle daño, sin embrago, Ventus malinterpretó eso.
—¿Me vas a soltar? ¡No lo hagas! —dijo— Hay muchos heartless allá abajo, puedo con ellos, pero, no lo hagas…
Vanitas se desesperó.
—¡No iba a soltarte, idiota! ¡Cierra la boca! —dijo molesto.
—… —Ventus cerró la boca de inmediato acatando la orden.
—Eso sería muy bajo, hasta para mi —refunfuñó. Ventus era a veces insoportable.
El rubio cerró los ojos y suspiró, definitivamente que no comprendía al pelinegro. Pero no tuvo mucho tiempo para pensarlo en cuando vio a lo lejos una parvada de heartless de alas azules con rojo, las cuales giraban sobre "algo".
—Genial... esas deben de ser las extrañas aves de las que los ciudadanos hablaron...
—Supongo que el plan sólo es ir a atacar ¿No? —sonrió con ganas de pelear de nuevo.
El rubio estaba por sugerir algo hasta que se dio cuenta de una cosa. Parpadeó y trató de enfocar su mirada— Espera… su comportamiento... ¿No te recuerda a algo?
El pelinegro dejo de sonreír, para observar con más calma.
—¿Carroñeros? —bajó la vista un poco y ver el sendero, por fin la montaña comenzaba a alzarse.
—Si, lo mismo pensé… ¿Crees que haya alguien abajo? —Miró al pie de la montaña, curiosamente no todo eran piedras ahí, había un poco de vegetación— Vanitas... Voy a bajar... creo que hay alguien allá...
Y olvidado casi por completo que antes le suplicaba al pelinegro que no le soltase ya estaba pensando en saltar desde ahí.
—Oye, oye ¿Qué estás haciendo? Si saltas desde esta altura de romperás algo —lo regañó.
El rubio miró la altura.
—Oh, si… bueno… ¿Crees que tu… "amigo", pueda descender un poco?
—…/¿Amigo?/ Eso hago… —Dijo y guió a Arch para que bajara.
Ventus observó bien la montaña flotante, era impresionante, pero aun estaba más arriba de esa montaña sobre la que los heartless planeaban. De pronto dichos heartless cambiaron su comportamiento, volviéndose para atacar, significaba que al fin los habían visto.
El ojiazul apareció a Wayward Wind.
—¡Esto no es buena señal!
—¿A ti en éste momento algo te parece "bueno"? —preguntó sarcásticamente.
Ventus miró a los heartless que se lanzaron contra ellos, no como carroñeros sino como aves de rapiña. No tuvo tiempo para pensar. Levantó su Key.
—¡Thundara! —Invocó y los truenos cayeron sobre ellos, aunque por supuesto, eso asustó un poco a Arch que dejó de aletear unos segundos, casi tirando a los dos. Pero Vanitas logró mantenerse de pie, y sostener a Ventus con fuerza en un medio abrazo.
Algunos heartless fueron eliminados, pero otros lograron escapar.
—¡Estás loco! —Reclamó Vanitas apenas pudo— ¿Quieres matarlos a ellos o a nosotros?
Ventus se apenó.
—Perdón no pensé que…
—¡Si, ya noté que NO estás pensando!
Ignoró al pelinegro y bajó su mirada observando a esos pajarracos descender a la vereda en la montaña, observando que ya estaban más cerca, se soltó de Vanitas y sin pensar —otra vez— gritó— ¡Sky Climber! —Y saltó hacia abajo, los destellos de luz violeta, eliminaron a más heartless y con ese poder fue capaz de controlar su caída y no matarse, literalmente. Mientras caía, su mirada se encontró con una color carmín entre las ramas de un árbol.
Descendió con fuerza, cayendo de pie pero agachándose en el acto final y amortiguando el impacto en sus piernas.
—Ay… —Aunque aun así le dolió un poco. Por suerte estaba en una pieza y todos los heartless habían sido eliminados por su espada, la cual desapareció de su mano. Sus piernas le temblaban, por lo que se dejó caer sentándose en la tierra y tratando de recuperarse. Esa había sido demasiada adrenalina para su cuerpo. Levantó la vista y de nuevo la vió, era una persona, una chica, parada al pie de ese pequeño árbol, tratando de cubrirse con las pocas ramas y hojas de éste.
Ventus le sonrió.
—Hola ¿Te encuentras bien?
Ella retrocedió, poniéndose detrás del tronco. Se trataba de una chica de largos cabellos castaños, y piel morena de tono dorado, con una mirada color carmín, como un par de rubies, al parecer era de estatura pequeña o tal vez no pasaba de los 13 años. Incluso Ventus se dio cuenta de que estaba herida y su ropa lucía algo gastada. El rubio se paró del suelo lentamente, para no asustarla. Pero ella por instinto levantó una lanza que estaba entre sus manos, apuntándolo.
—¡Woa! Tranquila... —Trató de apaciguarla con sus manos al frente—, los monstruos alados ya se fueron... —Dijo eso pero se acordó del pelinegro que seguía en el aire, olvidándose de la niña, un instante volvió la vista al cielo, buscando a Arch y a Vanitas y alcanzó a ver como descendía un poco más atrás de ahí, y sintió alivio al ver que el pelinegro estaba bien.
Vanitas descendió con Arch, y luego de regresarlo a su cuerpo buscó al rubio, tenía ganas de matarlo, pero se detuvo al ver con quien estaba.
Ventus regresó la vista, la chica seguía en la misma posición, atrás del árbol, lista para atacar.
—... Oye... en verdad, ya pasó... bueno por el momento. Soy Ventus ¿Y tú?
La chica lo miró con atención.
—¿Eres... una persona...?
Ok, esa era la pregunta más rara que le habían hecho en su vida.
—Er... Si... igual que tú... —Se mantuvo a una distancia prudente de ella— ¿Cómo te llamas?
—Tienes el sol en el pelo y el cielo en tus ojos, no puedes ser humano... —Insistió.
Ventus suspiró, de verdad esa gente lo traumaría.
—No soy tan raro...
—¿No? ¡Pero si has bajado del cielo! ¿Qué quieres que piense? —No había bajado su lanza en ningún momento.
El rubio rodó los ojos.
—No sé... tal vez que soy un príncipe o algo así... —dijo con ironía al recordar cómo le llamaron en la ciudad.
—¿Un príncipe? —Repitió ella— Si, claro, seguro eres Shaitán el legendario príncipe demonio ¿No? —Dijo con sarcasmo.
Ventus se quedó atónito al oír eso: ¿"Príncipe Demonio"?
—Espera… ¿Ese príncipe del que todos hablan es un… demonio? —Quiso confirmar.
—Es una antigua leyenda de Arkasus… ¿No la haz oído nunca? —Lo miró con más desconfianza— Todos en Arkasus la ha oído al menos una vez en su vida…
—No, es decir, no soy un… —Se sintió contrariado ¿Todo ese tiempo había aceptado ser un
demonio?
Vanitas se aburrió de eso.
—Oye, niña, "su majestad" y yo tenemos prisa —intervino fastidiado—, si te puedes volver sola a casa con gusto te dejamos aquí.
—¿Su majestad? —Dijeron la chica y Ventus al mismo tiempo, ella sorprendida, y Ventus mirándolo con molestia.
—No ves que no quiere tu ayuda, deja de estar rogando y larguémonos de aquí que te recuerdo que no he comido, maldita sea.
La chica miró al pelinegro sorprendida, si él otro era un príncipe, el chico del sol en los ojos (Vanitas) era muy irrespetuoso
—Espera un poco más… —Dijo con cansancio.
La chica se cansó de estar de pie y cayó al suelo. Entonces Ventus vió que tenía una herida en toda la pierna, seguro se trataba de un zarpazo, una herida causada por alguno de esos heartless. Se acercó a ella sin pensar, pero la chica volvió a estirar la lanza, Ventus la detuvo.
—Oye, sólo quiero ayudar...
—No puedo morir, —dijo ella temblando— tengo que regresar con mi hermano y aunque seas el demonio más hermoso y mentiroso de Arkasus... No dejaré que me mates... —dijo con valor dispuesta a luchar pese a estar herida.
El pelinegro miró eso con poca importancia y habló con indiferencia.
—Tenemos que acabar con los heartless, se están esparciendo rápido y eso hará que nos tardemos más en deshacernos de ellos —Caminó.
Escuchó lo que su compañero le dijo pero se acercó a la chica.
—¿Tu nombre es Kyara, verdad? —Le preguntó, sólo esperaba estar en lo correcto.
—… —Eso la tomó por sorpresa.
—Si, si eres... Tu hermano se llama, Theru, lo sé. Él me pidió que te encontrara. —sonrió— Oye, tranquila, yo entiendo como te sientes. Yo también tengo un hermano menor, se llama Roxas (1). Eres muy valiente, y muy fuerte para haber llegado hasta aquí. Pero con esa herida no llegaras muy lejos. Tu hermano me dijo sobre la leyenda del príncipe demonio, no es que yo lo sea, pero… —Dijo algo apenado— Creo que puedo ayudarte con tu herida ¿Me permites?
Kyara miró a Ventus levantar su mano, vió como sus cabellos de sol se movieron, y como de sus manos de pálida piel, se desprendía una especie de glow, el sol estaba brillando mucho, tanto que casi no pudo ver nada, pero si sintió calor en su pierna y las heridas y rastros de sangre desaparecieron.
—¡Ahhh! ¿De verdad eres un Shaitán? (2) —Dijo atónita.
—Pues… no exactamente —Dijo llevándose una mano a la nuca apenado—, pero mi compañero Vanitas y yo vinimos a ayudarles. Venimos a liberar la montaña de los monstruos para que vuelvan a tener agua. Espera aquí, volveremos por ti. Lo prometo —Sonrió amablemente.
Vanitas suspiro con pesadez.
—Es hora de irse —tomo el brazo de Ventus para llevárselo de ahí. Le molestaba que fuera tan amable con desconocidos.
Kyara se levantó y se quedó mirando a esos dos, de verdad no parecía un demonios ese chico de cabellos del sol... lo curioso es que el otro tenía el sol en su mirada.
Ventus siguió al pelinegro sin intentar soltarse, levantó la mirada al cielo, observando que de nuevo había parvada de heartless.
—Tenían razón, a esta altura de la montaña ellos atacan, lo mejor será ir andando hasta donde no nos vean... —Regresó un poco la vista atrás— ¿Ella estará bien, Sola? —ya no estaba tan convencido de eso.
—¿Qué? ¿Quieres que la cargue en brazos y la lleve a su casa? —Dijo sarcásticamente — Los heartless atacan más en ésta zona porque ellos siempre se establecen en una zona favorable para ellos...
Ventus suspiró al oír su respuesta pero eligió no discutir de nuevo.
Siguieron caminando por la parte baja de la montaña, algunos heartless se interpusieron por el camino pero ni a Vanitas ni a él les causaban problema alguno, aunque eran varios. El rubio terminó con algunos enemigos más, y ya se sentía algo cansado. Pasó su mano por su frente, el calor iba aumentando, apareció la botella de agua que le dió Vanitas, tomó un trago y se echo un poco en la cabeza y luego se sacudió.
Vanitas siguió atacando a los heartless, definitivamente tenía que salir de allí, el calor era insoportable. Acabo con todos, se detuvo y tomo agua, de pronto vio al ojiazul echarse un poco de agua en la cabeza, tenía que admitir que le gusto la escena cuando Ventus sacudió su cabeza, mirándolo fijamente.
Ventus regresó la vista la sentir la mirada del pelinegro y se ruborizó un poco debido a la pena.
—P-perdón... creo que no debo usarla para eso...
Vanitas desvió la vista.
—Haz lo que quieras, fue "gratis" —No iba admitir que solo se dedicó a mirarlo.
Ventus miró hacia arriba.
—Ya está más cerca... no sé si las personas de aquí sepan usar magia o tengan algún vehículo para volar... porque para llegar allá arriba, forzosamente debieron llegar volando con algo...
Aquella gran roca flotaba inexplicablemente sobre la montaña por dónde ellos caminaban.
El rubio veía maravillado ese lugar. Vanitas sólo suspiró.
—Como sea... tenemos que subir.
Al andar un poco más, observaron como unas rocas flotantes más pequeñas formaban un camino escalonado a la "puerta" de esa montaña, bueno, no era una puerta, era como la entrada a una cueva.
—Andando... —Sonrió y corrió saltando a una de las rocas pequeñas, empleó su súper salto para llegar una tras otra. Se detuvo un momento sobre una para desde ahí mirar el paisaje, donde podía ver la gran ciudad de Arkasus, era muy grande, lamentablemente lucía deplorable... de nuevo se sintió un poco mal por eso, el viento le agitó el cabello y tuvo que cerrar sus ojos, el viento era muy fuerte para tenerlos abiertos.
Vanitas siguió el mismo camino que el rubio, aunque sin prestar atención a nada, en estos momentos se estaba arrepintiendo de haber ido con Ventus ahí, pero el orgullo no lo dejaba echarse para atrás. Gruñó, ahora no sólo el sol, sino también el viento y la altura eran una maldita molestia.
Para Ventus, el viento apenas era agradable, dado el terrible calor que hacía, tenía que saber pronto lo que impedía al agua salir de la montaña... aunque era raro que el agua viniera de una montaña que ni si quiera estaba en el suelo.
—¿Vanitas...? —Lo volteó a ver—. ¿Estás bien?
—Si con bien te refieres a que el calor está de maravilla y el viento es favorable, si, estoy pasando un excelente momento aquí— Dijo con sarcasmo y gruñendo al final.
El rubio se extrañó a si mismo preguntándole a Vanitas "Cómo estaba". Nunca antes había pasado tanto tiempo cerca del pelinegro voluntariamente, casi se sentía culpable de llevarle ahí, sin embargo hubo algo que llamó su atención sobre sus palabras.
—Oh, vamos... no creo que un poco de calor y un "vientecito" estén siendo tan complicados para ti ¿O sí?
—Escucha bien imbécil, por si no lo has notado, esa montaña desprende una gran cantidad de luz y es realmente muy incómodo para mí —se defendió, aunque no era una buena defensa—, y este jodido calor, y están malditas piedras y tú haciendo comentarios estúpidos… —Lo último casi lo dijo refunfuñando.
Pese al insulto Ventus no se enojó, más bien, Vanitas parecía como un niño quejoso de un viaje largo, con esa idea en mente, no se aguantó y se echó a reír.
Vanitas se enojo e invocó un pequeño Flood, el cual saltó hacia la cara de Ventus para callarlo.
Ventus todavía se estaba riendo hasta que algo se le paró en la cara.
—¡Hey! —Se llevó las manos a la cara para intentar quitarse lo que se le pegó en esta, pero cuando sintió que era algo vivo se asustó— ¡Vanitas! ¡Quítame esta cosa de encima! —gritó preocupado.
Vanitas se comenzó a reír del rubio.
—No —Dijo con una sonrisa burlona.
—¡Vanitas! Si me caigo de aquí y muero... ¡Juro que regresaré como heartless sólo para matarte! —Siguió tratando de quitarse lo que tenía en la cara, pero Flood no tenia intensiones de quitarse.
La risa de Vanitas siguió otro poco al oír la amenaza de Ventus; saltó para llegar a la misma roca donde caminaba el rubio y lentamente se acercó a él, abrazándolo por la espalda antes de que el rubio diese un paso más y en verdad cayera desde ahí.
—¿Quién dice que te dejaré caer? —le dijo en un tono burlón cerca de su oído.
Ventus tembló al sentir el abrazo del otro.
—¿Q-qué? ¿Qué estas haciendo?
—Evitando que caigas —Volvió a susurrar en su oído.
—Vanitas, quita, esta cosa de mi cara ¡Ahora!
—Umn… yo creo que no, Flood se ve muy cómodo ahí y yo aquí —se refería al abarazo.
Ventus se sonrojó al escuchar el descaró del otro.
—Eres… ¡Un aprovechado! ¡Suéltame!
—Bueno, te suelto —Lo soltó y se alejó.
El rubio sintió el viento moviendo su ropa incluso escuchó el silbido del viento en sus oídos.
—¿Vanitas? —Trató de mover al Flood, pero este sólo se agarró más a su cabeza— ¡Vanitas quítame esto!
—No quiere quitarse —Respondió despreocupado.
—¡¿C-Co-Cómo que no quiere!? —Se exasperó.
—Pues lo que oíste, no quiere.
Flood cerró sus pequeños ojos rojizos quedándose ahí.
—¡No juegues conmigo, Vanitas y ya quítame esto de la cara!
—¿Estas sordo? Ya te dije que no quiere, pero, yo puedo llevarte…
Al oír eso, Ventus retrocedió y por alguna mala jugada del destino, tropezó, estaba apunto de caer de espaldas, pero Vanitas lo agarró justo a tiempo y con ganas de seguir burlándose del rubio, lo cargó al "estilo princesa".
—Vaya, así sí que pareces todo un príncipe —Sonrió con triunfo.
Ventus se ruborizó más, por suerte Flood no había soltado su cara y el maldito pelinegro no podía verlo, o eso esperaba, y pese a la pena, también estaba muy molesto.
—¡Vanitas...! —Apretó sus dientes— ¿Qué…? ¿Estas…? ¿¡Haciendo!? —Gritó lo último.
—Disfrutando del viento y el calor —dijo burlón.
—¡Vanitas! —Se comenzó a mover para librarse de los brazos del pelinegro.
—Bien, te bajaré, pero podría no haber suelo en donde te suelte.
El rubio se puso tenso y se quedó inmóvil, repentinamente asustado por lo dicho por el pelinegro, la verdad es que se sentía indefenso en aquella situación.
Vanitas sonrió más al ver como el rubio se quedaba quieto.
—Bien, entonces eso es un "no me sueltes".
—Si... ¡No! Es… ¡No como tú lo estás diciendo! —Refunfuñó al final la verdad es que desconfiaba de él, pero estaban a una gran altura, y no podía ver.
—Entonces... "princesa" ¿qué quiere de mi? —Le dijo jugando.
—N-no soy princesa —Iba a matarlo... ¡Quería matarlo! En cuanto pudiera ver y en cuanto supiera que no estaban a una gran altura y que el pelinegro tenía la ventaja, lo haría.
Flood soltó el rostro de Ventus repentinamente, caminó tras la cabeza cubierta de cabellos rubios y saltó empujando el rostro de Ventus contra el pecho del pelinegro, mientras que él siguió brincando de roca en roca hasta llegar a la entrada de la montaña. Vanitas sonrió al ver a su "creación".
Su cara chocó contra el pecho de Vanitas, pero la verdad era que, eso fue lo último que le importó pues le había dolido que el bicho ese lo empujara. Primero mataría a ese Unversed y después a Vanitas.
—Auch... —Cerró los ojos y se sobó la nuca. Pero al fin reaccionó y se ruborizó fuertemente al recordar la situación en la que estaba, hasta el enojo se le fue de pronto— ¡...!
Vanitas sonrió y brincó con cuidado de roca en roca, igual que su Flood hizo antes, llevando al rubio en brazos. La verdad es que casi había olvidado el porqué había aceptado ir ahí con Ventus, y la verdad era obvia, disfrutaba tanto molestar al rubio, y sobre todo tenerlo entre sus brazos, más al ver que Ventus no sabía qué hacer ante esto. El rubio se quedó paralizado ante lo que pasaba... ¿Debía de soltarse de él? ¿Por qué sentía tantas ganas de matarlo? ¿Eso era normal? Seguramente no, pero estaba el hecho de que su cuerpo no respondía como él quería... ¿Qué demonios? ¿En qué momento había perdido el control? Igual como aquella noche en que dejó que lo besara, cuando casi tira toda la casa sobre de ellos.
Finalmente Vanitas dio el último salto quedando frente a la entrada del templo. Ventus salió de su ensimismamiento al fin y poniendo su mano el pecho del otro lo empujó.
—B-bájame... —Al fin pudo hablar.
—¿Estás seguro? ¿Eso es lo que quieres? —Dijo sonriendo maliciosamente.
Se molestó al ver su sonrisa pretenciosa.
—¡Pues claro, que quiero! —Se zafó del agarre y bajó de sus brazos mirándolo con mucha molestia, pero pronto apartó la vista—. Terminemos con esto —se echó a andar aún sintiendo su cuerpo un poco paralizado.
Vanitas sonrió le gustaba que el rubio fuera así.
—Lo que diga su majestad.
—No soy un príncipe... ya oíste a esta gente, las personas rubias de ojos azules somos demonios... —Dijo y se dió cuenta de lo realmente irónico que era todo eso y la boca se le cerró después de decirlo.
—¿Y su majestad se siente triste por el comentario de esa chica? —dijo burlonamente.
Decidió ignorarlo o lo intentó, pasó a un lado de Flood casi pisándolo por accidente. El bicho lo miró parpadeando sus ojillos rojos.
Vanitas solo lo siguió.
—Flood ven —Llamó a la criatura y esta brincó para subir hasta su hombro.
Tsu zu ku… (Continuará)
Aclaraciones:
(1) Para Ventus, Roxas es el hermano menor, aunque Roxas no se queja de eso.
(2) Shaitán: Una aproximación de Demonio en Árabe.
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Notas Finales:
Cuarto capítulo, después de… er casi dos meses. Lo sé, lo sé, me tardé, pero he tenido algunos problemas personales.
¿Qué hay en este capítulo? Primero: Fuertes revelaciones nos da Ventus, ¿Lo leyeron? xD Ahora ya saben porque casi tira la casa esa vez y porque casi NO quiere hablar sobre ese día Jajajaja. Y en segundo lugar: Apuesto a que lo del "Príncipe" no se lo esperaban xDD.
¿Les gustó? ¿Qué parte fue la que más les gustó? ¿Cómo van Ventus y Vanitas? ¿Merezco una estrellita? Por favor. Recuerden que nadie me paga por escribir, háganme feliz con un comentario.
Eso es todo por hoy. Cuídense mucho. Saludos.
ATTE: S. Hisaki Raiden.
