Yuka: Mis queridas y queridos lectores aquí les traigo un capítulo más, aunque se aburriran de lo largo, creanme yo me dormí antes de la mitad. (debo de dejar las drogas) Espero y disfruten, que ya no tengo ideas, el capítulo 3 está en desarrollo y quiero subir Cine en casa, narrando algo del pasado, sería un extra. (Me encanta el relleno.)

Luego luego subo la portada, jajajaja.

La Odisea


Un auto se estacionó frente del Sun Garden, aquella pareja salen del auto, sintiendo nervios. Él jamás se había sentido como ahora, con el corazón a punto de salir de su pecho, ella por su parte estaba acostumbrada a sentir nervios, pero le encantaba la idea de adoptar.

- Me embarga la emoción- se llevó las manos a las mejillas y sonrió- Me pregunto si encontraremos a la indicada- dijo ella con alegría.

- Seguro que sí, presiento que la encontraremos aquí.- abraza a su esposa.

- Tengo algo de temor, es que no sabré que hacer cuando la encontremos.- dijo preocupada.

- Yo tampoco tengo idea, pero estamos juntos en esto, así que andando...

Dos meses antes.

Kidou entró en una pastelería, compraría un pastel para la reunión que tendría el día siguiente, mientras se decidía otro hombre llegó, había encargado un gran pastel de cumpleaños. Una de las encargadas le atendió.

- ¿Señor, así va el nombre?- le muestra una hoja con el modelo del nombre.

- Así va, me gusta como quedará.

- Volveré en un momento con su encargo para que se lo pueda llevar.

Mientras la encargada se va un momento, el hombre mira a su lado reconociendo a Kidou Yuuto.

- Disculpe... ¡¿Kidou Yuuto?!... ¿es usted, no es así?- el hombre sonrió ampliamente.

- Si soy yo...- Kidou volvió su mirada a los pasteles que estaban en el mostrador.

- ¿Me puede dar un autógrafo? ¡Soy gran, pero gran admirador suyo!

Yuuto le voltea a ver- Muchas gracias y seguro que le doy mi autógrafo. ¿ A nombre de?...

Le da una libreta- Póngalo a nombre de Azumi, soy yo- sonrió algo nervioso y feliz.

- De acuerdo... Para Azumi un gran admirador... de Kidou Yuuto.- Aquí tiene.

- Muchas gracias- en eso llega la encargada y le da la caja con el pastel.

- Pastel de cumpleaños ¿eh?- Kidou se había fijado.

- Si, es de mi hija, cumple dos añitos mañana.

- Espero tenga un lindo cumpleaños...- Kidou ya había tomado una decisión respecto al pastel que llevaría- señorita me da este, por favor.

- Kidou-sama- le llama una vez más- disculpe mi intromisión pero ¿usted tiene hijos?

- No, con mi esposa estamos en eso... ¿puedo hacerle una pregunta?

- Seguro...

- ¿Es difícil criar a un niño?

- No, claro que no, uno aprende cada día con ellos, todos los niños son únicos, mi hija es muy dulce y tranquila, ella es mi felicidad y mi luz desde su llegada.

- Me gusta como piensa, pues le mando un saludo a su familia y le deseo un muy feliz cumpleaños a su pequeña.

Al día siguiente, domingo por la tarde, alguno de sus amigos habían venido puesto que querían saber de lo que el matrimonio Kidou iba a decirles.

Yuka iba con el pastel en manos para el patio trasero, cuando los dos pequeños, Ryo-kun y Naoko-chan la rodearon.

- ¡Cuidado niños!- dijo casi tropezando, pero sin llamarles mucho la atención.

Los pequeños comenzaron a seguirla gritando "Pastel" por todo el recorrido hasta la mesa. Ambos se subieron a las sillas en busca de un poco de glaseado, Natsumi fue por Ryo-kun que ya casi alcanzaba un poco del pastel y Naoko se distrajo al ver a Kidou llegar para hablar con Yuka.

- Yuu-chan- Naoko llama la atención de Kidou, que volteó a verla ya que tiraba de la camisa de él.

- ¿Que ocurre Naoko?- dijo él a lo que ella le extiende los brazos, él la tomó.

- Pastel- sonrió y le abrazó.

- Yuka te tiene tu rebanada- dijo él.

- Así es... no te preocupes ustedes dos son primero que todos.- ya casi había terminado de cortar el pastel y servirlo en los platos.

Yuka fue repartiendo, Yuuto le iba a ayudar pero la niña no le quería soltar, siempre era lo mismo con la niña. Fudo y Fuyuuka tuvieron que ayudarlo a quitarsela de encima. La pequeña se cruzó de brazos y se molestó, Fuyuuka la dejó en el suelo donde se sentó hasta que Yuka le dio su pastel que tanto quería y se le pasó.

Una vez que ya habían repartido el pastel a todos los presentes Yuuto llama la atención de todos, mientras rodea a Yuka con su brazo.

- Amigos, hermanita... Tenemos que contarles algo importante, es un nuevo paso en nuestras vidas. ¿Yuka quieres contarles?

- Con gusto mi vida... Ya han pasado dos años desde que perdí a mi bebé, yo en verdad no pensé en recuperar mis ánimos y fuerzas, para seguir adelante con mi vida, pero gracias al apoyo de todos y de Yuuto he logrado seguir adelante y mirar la vida de otra forma. Lo intentamos muchas veces pero la vida no nos concede lo que anhelamos, así que estuvimos hablandolo y decidimos adoptar.

Todos los presentes los felicitaron por ese paso tan importante en sus vidas.

- Felicidades Kidou- Kazemaru lo abraza fuerte- Yuka espero que cuiden de esa criatura- la abraza igual de fuerte.

- Gracias- dijo Yuka con un poco de esfuerzo, ya que la apretó un poco.

- Tiene que ser niño- dijo Endo a Kidou.

- No Mamoru, una niña, Yuka pasa el día sola, necesita la compañía de una nena, son más fáciles de dominar.- responde Natsumi.

- Yo opino igual, quiero que sea niña- dijo Haruna.

- Adopten un niño- dice Fuyuuka.

- Cualquiera está bien, sea niño o niña- dijo Aki.

- Yo no me meto en discusiones, solo que sea niña- dijo Fudo.

- Bueno- Yuuto sonrió- para que no se alargue la discusión yo he pensado desde hace unos días que para Yuka y para mí es mejor adoptar a una niña.

- Yuuto... pero- Yuka sabía que él quería un niño, pero ahora ha optado por una niña.

- ¡Si!- dijeron las que querían niña y Fudo.

- Bueno, será recibida a esta gran familia con alegría.- Dijo Endo con una sonrisa.

Esa misma semana Yuka estaba admirando la lluvia caer desde la ventana de la habitación, era algo temprano para irse a la cama pero por tener algo de frío, fue con Kidou y se acostó a su lado.

- Yuuto ¿crees que encontremos a nuestra niña?

- Creo que en algún lugar estará, además ya hice una lista de los orfanatos que hay.

- Te amo- le besa- Buenas noches.

- Y yo a ti mi pequeña mariposa- deja su tablet y se acuesta junto a ella.

Mientras en otra casa, muy lejos de ahí.

- Mi niña tus padres acaban de llamar, llegarán en media hora.- Una joven mujer cuidaba de la niña.

La pequeña sonríe ya que quería ver a sus padres, para que le desearan buenas noches como siempre. Ella saltaba impaciente encima del sofá viendo por la ventana a la espera de sus padres.

- Mejor acuéstate y duerme un poco- recuesta a la niña y la cubre con la manta.- Hace frío por la lluvia mi pequeña.

La pequeña ríe y cierra sus ojos para descansar hasta que lleguen sus padres de trabajar.

El tiempo pasa la mujer que estaba a cargo de la menor, leía un libro para pasar el tiempo, sonó el reloj y se percató de que ya había pasado una hora desde la llamada, estaba preocupada así que tomó el teléfono y trató de localizarlos pero nada.

Ella camina impaciente de un lado para el otro mucho tiempo, hasta que tocan a la puerta y ella va a abrir, la niña de inmediato abre los ojos. La mujer al ver al oficial se teme lo peor.

- ¡Mami, papi!- la pequeña baja del sofá y va a la entrada y para en seco cuando ve al oficial en vez de sus padres, solo se queda escuchando.

- Familia Mizuno

- Dígame ¿qué ocurre oficial?

- Lamento traer malas noticias, en la carretera hubo un accidente, al parecer el matrimonio Mizuno perdió el control del auto y terminaron chocando con un camión que venía del otro lado de la vía, ninguno de los dos sobrevivió al accidente. Lo siento mucho.

- ¡¿Qué haré con la niña?! yo solo la cuidaba mientras ellos trabajaban.

- Tendrá que llevarla con un familiar o sinó a un hogar infantil. Buenas noches.- él se va y ella cierra la puerta, en ese momento la niña pregunta por sus padres, ella no sabía cómo decirle, era muy pequeña para darle una noticia así, la niña a pesar de su corta edad entendía a la perfección lo que pasaba. La niña comenzó a llorar desconsolada- Todo estará bien, no te preocupes.- dijo para calmarla pero no pudo.

Pasan unos días y la familia que no era muy numerosa asistieron al funeral, la niña no conocía a nadie, salvo a la que la cuidaba, solo se quedó mirando el retrato de sus padres con dolor, les extrañaba.

Se quedó dormida en uno de los sillones del lugar, su niñera quería conseguir que fuera a vivir con alguno de sus familiares pero ninguno se quería hacer cargo de ella.

- La niña es muy tranquila y obediente.

- A mi no me queda espacio en casa, suficiente con mis dos hijos, no puedo con ella, sería una carga para nosotros.

- ¿Una carga más? ¡es su sobrina!

- Escucha Hayashi-san, ya sabes a donde van los niños sin padres...

- Pero si ella pasa a manos de otras personas ustedes no podrán reclamar sobre ella.

- Eso me tiene sin cuidado, ninguno de nosotros puede hacerse cargo de ella.- aquellas palabras salían de la tía de la niña.

- De acuerdo- fue con la niña y la llamó- ven mi niña tenemos que irnos.

- Si Tami-chan.

Salieron de aquel lugar, directo a la casa, al llegar Tami tomó un maletín y acomodó todo lo de la niña, tendría que separarse de ella ya que pronto la casa y sus cosas se las repartirán entre la familia. Cambió de ropa a la niña.

- No me mires así, tú sabes que te quiero pero yo no puedo hacerme cargo de ti, prometeme ser fuerte ¿si?.

La niña solo asintió, antes de irse tomó su conejito de peluche del cual no se separaba. La llevaría a un orfanato donde la dejaría.

Sun Garden

Tami llegó al Sun garden y tocó, esperando que le abrieran. En unos momentos Hitomiko abrió.

- ¿Si? ¿en que le puedo ayudar?

- Soy Hayashi Tami y la traigo para que por favor se encarguen de ella.

- Pase.

Ambas pasan dentro- Sus padres han fallecido hace unos días y yo no puedo hacerme cargo de ella, traigo sus cosas y sus papeles de nacimiento.

- Claro- mira a la niña- Eres un pequeño angelito, seguro que le consigo una familia que la cuide y le brinde amor. Soy Kira Hitomiko, me encargo de dirigir este lugar aunque cuando era más joven solo era ayudante. No le faltará nada cuento con el apoyo de mi hermano y de mi padre.

- Pues como todo niño pequeño apenas le estaba enseñando a ir al baño y pues...

- Yo me encargo se ve que es tan pequeña- Hitomiko la tomó en brazos- y supongo que está aprendiendo a hablar.

- Si, y se porta muy bien. Es que solo acaba de cumplir dos años hace una semana y cuatro días.

- Pero si es una linda bebé, yo me encargo de buscarle una familia, no se preocupe.

- Le dejo su maleta y los papeles, nos veremos alguna vez mi niña- le besa su frente y se va del lugar.

Hitomiko se encarga de ella. Pasan unos días y llega una pareja en busca de una niña. Las vieron a una por una hasta que Hitomiko nota que faltaba una.

- ¡Anzu! ¿dónde está esa niña?

La pequeña comenzó su juego de esconderse, cada vez que venían parejas a adoptar Hitomiko no sabía en donde se escondía y hacía perder su paciencia.

A la vez que estos fueron a un orfanato, pero les negaron la adopción, siguieron en busca de otros lugares en ese par de meses pero se negaron a darles la adopción.

- ¡Que mal que no logremos adoptar! Estoy empezando a creer que la vida no nos dejará tener hijos propios ni adoptados.

- Yuka, mi amor, no pierdas las esperanzas, cuando una puerta se cierra...

- Otra se abre- Yuka le abrazó y él le correspondió.

Era de noche Yuuto estaba en su despacho terminando una rutina de entrenamiento, en ese momento sonó el móvil y él contestó.

- Si, que tal Hiroto.

- Si no puedes aún adoptar ve con nuestra ex-entrenadora.

- ¡¿Quien?!

- Hitomiko, mi hermana, te aseguro que te da a una de sus pocas niñas en adopción. Ella te conoce a la perfección, haz una cita con ella cuanto antes.

- De acuerdo le llamaré cuanto antes.- Yuuto se despide de su amigo y busca en sus contactos a Hitomiko Kira.

Hitomiko oye sonar su teléfono y lo toma, era tarde.

- Hitomiko-san... lamento si la molesto a esta hora.

- No te preocupes, hace mucho que no sé de ti.

- ¿Puedo hacer una cita contigo?, mi esposa y yo queremos adoptar y no lo hemos logrado aún.

- Si, claro, no tengo inconvenientes mañana, a menos que tu trabajo te impida.

- No claro que no, que sea en la mañana está bien ya que iré en la tarde a trabajar.

- De acuerdo los espero.

Ambos cuelgan, Yuuto de inmediato va a buscar a Yuka para avisarle, la buscó en la sala, en la cocina y por último en la habitación, entró al baño y vio que se estaba relajando en la bañera.

- Mi vida ¿qué te parece si vamos al Sun garden?, mi ex-entrenadora dirige el lugar, fue hace mucho cuando yo tenía catorce- comienza a darle masaje a ella- Hagamos un intento más.

- De acuerdo.- respondió ella.

Un rato después, él se recuesta para leer un momento. Ella se le acerca.

- Yuuto mi amor, si logramos adoptar ¿crees que con el tiempo me querrá? tengo miedo de que me rechaze.

- No lo creo, además yo fui adoptado y quise a mi padre con el tiempo, él me dio todo, a él le debo lo que soy, estoy agradecido.

- Mmmm- lo abraza- ¡¿cómo criar a un niño?! ¿estás nervioso como yo?, jamás te vi de esta forma.

- ¿Yo nervioso?

- Te tiemblan las manos mi vida...- le besa.

- Pues seré padre primerizo… ¿como no estarlo?

- Tranquilo, es hora de dormir, mañana será el día.

- Yuka, hermosa, si te va a querer, estoy seguro de eso- le da un beso, apaga la lámpara y se cubre con la manta y la abraza para estar cerca de ella.- Buenas noches.

- Buenas noches, que descanses.

Regresando al principio...

Dentro del Sun Garden.

- ¡Anzu ven aquí! no corras- dijo Hitomiko- El matrimonio Kidou vendrá pronto... no entiendo como puedes correr así de rápido y no tropezar con nada ¡Anzu!- va tras la niña.

Aquella niña corre a la entrada justo choca con algo o más bien alguien y cae al suelo, levantó la mirada y lo primero que ve es a un hombre de gafas, le causó terror.

Él se pone a su altura y la pone en pie- Lo lamento tanto- dijo mientras sonreía.

Detrás de él aparece una mujer con una amable sonrisa, toma el conejito que ella había dejado caer y se lo entrega- Aquí tienes, no lo pierdas.

Anzu estaba algo distraída y Hitomiko la sorprende- Por fin te tengo, disculpen es muy escurridiza- la niña quería soltarse- Hoy no te ha salido ¿verdad? vamos con los demás niños- la lleva a una sala y la deja, cierra la puerta y suspira. Luego regresa- De acuerdo, hay veces que me cuesta mantenerla con los demás.- Soy Kira Hitomiko.

- Kidou Yuka, un gusto en conocerla.

- Pasemos a mi oficina.- les guía.

Los tres tomaron asiento y Kidou le entrega los documentos, Hitomiko revisa cada papel y de vez en cuando mira a Yuka, que estaba algo intranquila o sentía nervios. Aunque lo notaba también en él.

- Bien ¿ya pensaron si van a adoptar a un niño o a una niña?- llamó la atención de ambos.

- Una niña, queremos a una niña.- dice Kidou como respuesta rápida.

- Claro- se levanta- siganme.

Ambos se levantaron y la siguieron hasta el salón donde todos estaban jugando, menos una que estaba sentada, apartada del resto. Yuka miró a todas, solo eran unas cuantas pero su mirada se enfocó en aquella, la de hace un rato, quedó encantada con ella. Yuuto notó que su esposa no le quitaba la mirada a la pequeña, la niña los miró y ocultó su rostro tras su conejo de peluche. Yuka rió por esa acción.

- Quiere hacerse invisible.- dijo Yuka.

- ¿Entonces a cuál?- preguntó Hitomiko.

Yuuto ya sabía a cual- Hitomiko, ¿puede ser la que está en solitario?

- De acuerdo, ustedes vayan a la oficina y espérenme ahí, ya se la llevo.

Ellos regresaron a la oficina y comenzaron a caminar de un lado a otro. Hitomiko se acerca a la pequeña.

- Anzu, ven conmigo- la niña le miró- te presentaré a tus nuevos padres, quiero que comprendas que tendrás una nueva familia, una nueva vida, será difícil adaptarse al principio, pero estoy segura que te irá bien, no quiero que te quedes aquí toda la vida, mereces empezar de nuevo.

La niña asiente y se pone en pie, Hitomiko la lleva de la mano y entra con ella a la oficina, ellos voltean a verla y ella a ellos, recordando el incidente de hace un momento y se apena.

- Les presento a Mizuno Anzu.

Ambos la miran detenidamente, su linda y dulce carita, sus rosadas mejillas, sus ojos y cabello lila, solo que sus ojos eran más oscuros.

- Hola Anzu- Yuka se pone a su altura y apenas estira el brazo ofreciéndole la mano.

- Ve con ella- dijo Hitomiko, le dio un pequeño empujón.

La niña se acerca tímidamente y le da la mano, siente aquel calor de aquella mano, recordando la calidez de la de su madre y se acercó un poco más.

- ¿Me dejas abrazarte?- La niña asiente y Yuka con delicadeza la abraza- Eres tan indefensa y pequeña- se separa de ella y la ve sonreir.

- Ella no sonríe casi nunca, me a costado hacerla comer o dormir y casi que no hace amigos.

- ¿Quien puede con la tristeza que de seguro tiene?- Yuka la toma en brazos y besó su mejilla.

- Pueden venir por ella el viernes, así tendré sus papeles listos para que pase a ser una Kidou.- dijo Hitomiko.

- Bien así le arreglaremos su habitación que ya casi tiene todo- habló Yuuto a lo que la niña lo mira, aún siente temor, pero le parece conocido de algún lugar.

- ¿No te gustaría tomarla entre tus brazos? es tan pequeña y tierna.

- ¿Estás segura? siento que me tiene miedo.

- Adelante Kidou, solo prueba es muy cariñosa, si le tratas con cariño seguro se acostumbra a ti.- Dijo Hitomiko.

Yuka se la pasa a él- Hola Anzu, mi pequeña- dijo con dulzura.- Yo quiero hacerme cargo de ti y cuidarte.

Ella le sonríe y le abraza, siente que puede confiar en ambos, Yuuto la pone en el escritorio y Yuka saca su cinta de medir para tomar sus medidas. Le comprarían ropa, terminarían de decorar su habitación, hizo varias preguntas para saber algunas cosas importantes.

- Lo que desees, solo acaba de cumplir dos años hace dos meses, también está en entrenamiento para aprender a ir al baño.- dijo Hitomiko

- Yo con gusto me encargaré de enseñarle poco a poco.- Mira a la niña- Anzu yo... no te pido que me quieras como a tu madre, solo quiero darte mi amor y cuidar de ti sin esperar nada a cambio, no te faltará nada.

- Bien vendremos por ti el viernes temprano, cuidate mi Anzu- Yuuto le acaricia su cabecita y besa su mejilla. Hasta pronto y gracias Hitomiko, por esto, no sabes lo feliz que nos haces.

- Yo también le agradezco tanto, estoy muy feliz porque quiero cuidar de ella.- se gira hacia la niña- Anzu, espero te guste tu nuevo hogar.

- Los esperamos la próxima semana.

- Nos vemos, bye bye Anzu- se despide Kidou.

- Bye, bye- la niña le responde.

Ellos se van del lugar, totalmente felices y más tranquilos, por fin habían conseguido su tan anhelada adopción.

Hitomiko se encargaría de aconsejar y orientar a la niña, para que se acostumbrara a la idea de una nueva familia.

Una vez en casa, Yuka subió a la habitación para cambiarse de atuendo, algo práctico para seguir decorando la habitación. Yuuto le ayudó para acomodar los muebles, ella no sabía que diseño poner para la cama de la niña, había comprado tantos que no se decidía.

- Anzu será la luz de nuestras vidas- dijo Yuka sonriendo. A él le resonaban esas palabras en la mente que se quedó algo pensativo- Yuuto... cariño. ¿ Te pasa algo?

Ella le sacó de sus pensamientos- Ah... no, claro que no, sigamos arreglando.

Ya para cuando terminaron de ordenar y poner todo en su lugar se sentaron en el piso de la habitación, él la abrazó.

- ¿Estás feliz?

- Mucho, no sabes cuanto... espero que con el tiempo nos tome cariño.

- Claro que lo hará, yo al verla me he encariñado de inmediato.

- Si, yo también- Yuka se levanta- Oye mi vida, intenta alcanzarme- Ella sale corriendo de la habitación, seguida de él. Una vez ella en la cocina él logra alcanzarla, gracias a que algunas veces temprano de mañana sale a correr y mantenerse en forma, la tomó de la cintura y besó su mejilla mientras ella reía. Les interrumpe el telefono- voy yo.

Yuuto mientras va a la nevera a sacar dos botellas de jugo de manzana, ella habla animada en el teléfono sobre la llegada de la niña. Luego de que ella terminara Yuuto le dio la botella.

- Llamaré a Sakuma y le pediré que me reemplace en el entrenamiento de hoy.

- ¿Quieres faltar?

- Me apetece, después de todo estoy en algo importante, solo por esta vez, mañana iremos de compras.

- Muy bien.

Ya para el día siguiente todos sabían de la llegada de la niña, ambos fueron de tienda en tienda, buscando ropa cómoda y linda, con el gusto de ambos, estampados de toda clase, los favoritos de pingüinos o personajes de la tv, zapatos de todos los colores y diseños. Yuka llevaba una lista grande, de paso los pañales y la bolsa donde llevaría sus cosas, un asiento para autos no podía faltar. El invierno se aproximaba, consiguieron mantas para mantenerla abrigada en la noche o a la hora de la siesta.

Una vez en casa.

- Cuántos paquetes, iré a ordenar todo en el armario- dijo Yuka mientras tomaba algunos paquetes y subía.

- Llevaré el resto- dijo él.

Ambos pasaron ordenando juntos, todo en su lugar, querían enseñarle sus cosas una vez que llegara a casa.

Van pasando los días, ya habían comprado la comida de la niña, Yuuto mientras estaba en el trabajo leía sobre niños y Yuka estaba acomodando y limpiando como loca.

- A ver Relámpago y Motita, mañana tendremos a una nueva miembro de la familia, espero se lleven bien con ella o que ella no tenga alergias, espero que no.

En el Teikoku

- Mañana es el día Sakuma.- dijo Kidou a su amigo.

- Estás nervioso, tranquilo, lo harás bien.- Sakuma notó sus nervios.

- ¿Nervioso yo?

- Te tiemblan las manos, has escrito mal algunas palabras.

- Es que la sola idea me tiene alegre pero con nervios. Si la vieras, es tan linda e indefensa.

- Ya la conoceré luego, pasaré con Genda un día de estos.

Mientras en el Sun Garden.

Hitomiko acababa de empacar las cosas de la niña- Listo, para mañana está todo preparado para que partas de aquí.

- Hitomiko-san... te voy a extrañar- dijo con algo de nostalgia y palabras casi entendibles pues apenas está aprendiendo a hablar.

- Yo igual... tendrás a unos padres que te van a amar mucho, tu no estás desamparada y nunca lo estarás.

Ya llega la noche y Yuka estaba algo impaciente, más de lo normal.

- Tranquila mi amor- dijo Yuuto al verla caminar de un lado al otro por la sala.

- Es que la semana se ha ido volando, quiero tenerla entre mis brazos otra vez- se sienta junto a él- tengo este album para llenarlo con nuestros recuerdos que vayamos creando, claro que este y muchos más- rió un poco, estaba demasiado feliz.

- Bien, pero ten paciencia que ya mañana la tendremos aquí- Yuuto la abraza y besa su frente dulcemente.- dejé el asiento para niños en el auto, ¿tu preparaste el bolso? la llevaremos a comprar sus juguetes mañana.

- Tiene todo lo esencial, solo falta poner el agua, la leche y un jugo, lo que ella quiera tomar.- tomó sus mejillas con sus manos- espero que con el tiempo me quiera y a ti también.

- Estoy seguro que sí.

Ya era de día Yuuto tenía las cosas listas en el auto, Yuka dejaba agua y comida a sus gatos ya que llegarían un poco tarde.

- Se portan bien, espero se porten bien con Anzu y sean amigables. Ni imaginar si es alergica, espero no lo sea.

- ¡¿Yuka, estás lista?!- preguntó él desde la entrada.

- Si- tomó su bolso y corrió a la entrada, Yuuto cerró la puerta, una vez dentro del auto- ¡Que feliz me siento!

- Yo igual, vamos por ella que luego iremos de compras por primera vez con ella.

Partieron al Sun garden.

Hitomiko ya la tenía lista, con sus pocas pertenencias empacadas, la sentó para que esperara, Anzu no sabía si la iban a querer o no, algunos de los niños le habían dicho que se cansarían de ella pronto, ¿y si se arrepentían de venir por ella? Abrazó con fuerza a su conejito con temor, Hitomiko ya tenía todos los papeles listos y los estaba revisando para cuando ellos llegaran.

Pasó el tiempo y el auto se estacionó, ellos bajaron y fueron a la entrada, una de las encargadas les guía.

- Esperen un momento- dijo- Hitomiko-san ya están aquí.

- Hágalos pasar por favor.

- Si.

La pequeña ahora tenía un poco más de nervios, temblaba, apenas les conocía e iría con ellos en un rato. Ellos entraron en la oficina, ambos sonrieron al verla, tomaron asiento.

- Muy bien, me firman aquí por favor- les da los papeles y ellos firman- Ella es ahora Kidou Anzu, nacida el 28 de agosto, tiene dos años y dos meses. Como ya les dije, tienen que tener paciencia, con lo de ir al baño.

- Me haré cargo, sé lo difícil que puede ser al principio pero estoy segura que con el tiempo aprenderá.- dijo Yuka.

- Tenemos todo lo necesario para ella, no le faltará nada, tendrá el amor de una familia.

Anzu se baja de la silla y camina, metiéndose entre ambos que estaban sentados, se apoya de la pierna de Yuka, ella siente su manito y la ve.

- Hola Anzu- la levanta y la sienta en sus piernas- me llamo Yuka y desde hoy seré tu mamá. Él es Yuuto y será tu papá.- Yuka la abraza- no dejaré que nada te pase mi pequeña.

La niña también corresponde el abrazo, buscaba la protección que hace tiempo perdió.

- Anzu es su hija, quiero que la cuiden mucho.

Yuuto y Yuka se levantan- Lo haremos, no te preocupes, queda en buenas manos- dijo él y miró a la niña para luego acercarse y darle un beso en su frente.- Llevaré sus cosas al auto.

- De acuerdo- Hitomiko les acompaña hasta la entrada, los niños se despiden de Anzu.

Yuka se encarga de asegurar a la niña en el asiento y Yuuto deja la maleta en el maletero del auto.

- Anzu, mi vida, no sueltes tu conejito.- dijo Yuka, la niña asintió y lo abrazó.

Ellos se despidieron y entraron al auto, una vez dentro Yuuto le dijo que irían a comprar sus nuevos juguetes, a ella se le iluminó el rostro, había dejado todas sus cosas en su antigua casa. Disfrutó de aquel recorrido ya que hace mucho que no paseaba. Llegaron al centro comercial, Yuuto llevaría el bolso de la niña y Yuka tomó a Anzu en sus brazos y le besó, estaba más que feliz, le parecía un sueño el tenerla en ese momento, fueron a una juguetería, grande en su interior. Yuka la dejó en el suelo para que ella misma recorriera el lugar.

- Escoge lo que quieras- dijo Yuuto.

- Yo le ayudo, siempre tuve buen gusto para juguetes.

Ambas se van a recorrer el lugar y Yuuto busca donde poner los juguetes, en una carrito de compras, las sigue por todo el almacén. Anzu escogía lo que le encantaba y le sonreía a Yuka, Yuuto jamás le diría que no a nada, él se encargaba de escoger los juguetes educativos y libros de cuentos.

La pequeña se sentía alegre, saltaba por la juguetería, viendo que llevar. Una vez escogido todo Kidou pagó y llevó los paquetes al auto Yuka le seguía con la niña en brazos.

- ¿Te ha gustado todo lo que compramos?- pregunta Yuka con dulzura.

La niña solo asintió. Al llegar al auto ella se percata de que la niña necesita un cambio de pañal y le avisa a Yuuto que irá al baño un momento. Yuka sabía que hacer puesto a los cambios de pañales que había realizado antes con los hijos de sus amigas. Al terminar Anzu sintió sed, no podía quedarse con las ganas así que le pidió, podía confiar en aquella que ahora se haría cargo de ella.

- Debes de estar sedienta- le pasa la tacita con agua y la niña se lo toma.- ¿Estás mejor?

- Si- responde y Yuka guarda todo.

- Bien Anzu, nos vamos a casa, mi pequeña- la tomó entre sus brazos.- A tu nuevo hogar.

Yuka ya sale del baño con Anzu, luego van directo con Yuuto.

- Ahora si mis princesas, vamos a casa, espero que te guste tu nuevo hogar, Anzu.- Yuuto le dedica una sonrisa. Claro que la pequeña siente curiosidad por ver los ojos de él.

Una vez en la carretera Anzu comienza a jugar con su conejito, aunque de pronto su mirada se quedó fija en la ventana viendo aquellas mansiones al pasar, una vez el auto se detuvo las rejas dieron paso para entrar, el jardín lucía con tonos cálidos pues ya estaba llegando el invierno y las hojas caían de los árboles, dando casi fin al otoño.

El auto se detuvo, ambos bajaron, Yuka de inmediato fue a ayudar a bajar a la niña de la silla y Yuuto las cosas.

- Vamos Anzu- Yuka la lleva a la entrada, abre la puerta y deja ver el interior a la niña, luego la deja en el suelo. De inmediato recorre con la mirada el lugar, tenía algo de timidez, luego volteó a ver a Yuka.- Bienvenida a tu nuevo hogar, mi pequeña Anzu.- dijo con dulzura- ya vuelvo iré con Yuuto a traer las cosas.- ella va afuera.

La niña ve a uno de los gatos- ¡Gatito!- lo persigue hasta la sala en donde se muestra el segundo descansando en el sofá. De inmediato se sube al sofá y abraza a uno de ellos, aunque no podían poner fuerza ya que si la tocaban sabían que tendrían problemas con Yuka. Aunque aguantarse ante los otros dos niños que siempre vienen a la casa no podría ser peor que esto.

En eso llegan Yuuto y Yuka con los juguetes en las bolsas de compras.

- Anzu dejaste tu conejito en el auto- dijo Yuka mientras se lo mostraba.

La niña voltea y baja del sofá y va a buscar su juguete- ¡Conejito!- Yuka se lo entrega.

- De acuerdo Anzu, ¿qué te parece si tu y yo abrimos los juguetes?- le muestra las bolsas.- le Propone Yuuto a la niña.

- ¡Juguetes!

- Yo mientras haré de comer, Anzu diviértete- se pone a su altura y besa su cabecita, luego va a la cocina.

Yuuto toma las tijeras y se sienta en el sofá para comenzar a abrir cada juguete, ella se acercó y lo miró.

- Bien aquí está la primera muñeca- se la entrega.

Ella la toma- Gracias por los juguetes- le agradece y él posa su mano en su cabeza.

- Eres mi hija ahora, voy a velar por ti. No quiero que nada te pase o te falte.

Una vez que abrieron los juguetes Yuuto se quedó con ella jugando hasta que estuvo listo el almuerzo.

- De acuerdo mis amores, ya está listo el almuerzo.- saca su móvil- la primera foto.- Yuka se sienta junto a ellos y toma la foto, luego la mira y sonríe.- Es hora de comer, vamos Anzu, te he preparado algo rico para ti.

Los tres van a la cocina y la sientan en la silla que habían comprado para ella. Yuka le dio la comida, Anzu sintió un sabor algo diferente a la comida que le hacía su niñera y en el Sun garden, a Yuka siempre le había gustado desde niña puré de papas acompañadas de salchicha, con eso probaría y zanahorias.

Anzu no comía bien desde la muerte de sus padres, pero ahora su apetito había vuelto. Luego de almorzar era hora de mostrarle su habitación. Yuuto la tomó en brazos, junto a Yuka fueron arriba.

- Anzu, es hora de que conozcas tu nueva habitación, no es quizás como la que tendrías alguna vez, pero ten por seguro que ambos le pusimos esfuerzo y amor a la hora de decorarla.- le dijo Yuka a la niña.

Yuuto tapó los ojos de la niña- ¿Lista?- Yuka abre la puerta y él quita la mano dejándola ver.

La niña abrió los ojos a más no poder, tendría más espacio para jugar, Yuuto la dejó en el suelo, de inmediato fue a la cama solo para saltar y probarla.

- Es toda tuya esta habitación, la casa es tu nuevo hogar, quiero que te sientas en casa... no has visto lo mejor.- Yuka abrió la puerta del armario y Anzu curiosa bajó de su cama, se acercó y estaba delante de tanta ropa, zapatos y accesorios. Ella quedó encantada con todo.

- Si- dijo Yuuto- Y tu propio baño- abrió la última puerta, solo para ella, un baño.

La niña sonrió y les agradeció con sus palabras que apenas sabía pronunciar. Yuuto la tomó en brazos y junto a Yuka fueron a recorrer la casa.

Habían pasado conociéndola, era bien portada y tranquila, Yuuto veía cuán feliz estaba su esposa al tener a la pequeña en casa, él ahora estaba igual de feliz y tranquilo pues sus problemas estaban resueltos, no le pedía más a la vida, esta niña con su sonrisa le alegraba ahora a ambos la vida.

Después de cenar Yuka la llevó a la habitación junto a Yuuto, estaba cansada de jugar con sus juguetes, ambos la prepararon para dormir, Yuka cepilló sus dientes con cuidado, mientras le iba enseñando como, Yuuto preparaba la tina.

Su nueva madre le bañó y lavó sus cabellos lilas, luego pasó a la tina para que se relajara y jugara con algunos juguetes. Yuka le pidió a Yuuto que le pasara la toalla, él lo hizo y ella la sacó y la envolvió en la toalla para llevarla a la cama, y prepararla para dormir.

- Anzu, que linda te ves con la pijama que Yuuto escogió para ti- dijo Yuka, señalando el estampado de pingüinos. Luego fue a buscar algo en la cómoda.

- Que linda se ve- la niña se levanta, salta un poco y se tira en su nueva y suave cama.- Cuidado mi amor.- dijo él, preocupado de que se hiciera daño.

- Tengo frío- miró a Yuuto mientras señalaba sus pies.

- A eso voy- Yuka encontró lo que buscaba, volvió con unos calcetines rosa para ponerle.- Listo ya no tendrás frío.

- Anzu ¿qué te parece si te leo un cuento antes de dormir?- propuso Yuuto.

La niña saltó feliz por un cuento, generalmente su niñera le leía algunas veces, aunque en realidad quería que alguno de sus padres lo hiciera y pasaran más tiempo en casa. Mientras Yuuto y ella se decidían Yuka bajaría a la cocina por una jarra de agua y un vaso para la niña, seguro que de noche tendría sed.

Una vez volvió al cuarto de la niña, ambos habían decidido qué libro de cuentos leerían, Yuka la cubrió con la manta y le dio su conejito, así Yuuto le leería hasta que se quedara dormida cosa que pasó un rato después, ambos le dieron un beso de buenas noches, ella antes de salir prendió el generador de luces con estrellas en el techo y una suave luz, cerraron la puerta y fueron a su habitación.

- ¡Qué día más entretenido!- dijo Yuka mientras se sentaba en la cama.- Por fin la tenemos en casa.

- Si, estoy feliz tanto como tu, Yuka es hora de descansar, mañana es otro día en donde tendremos que ocuparnos de la niña.

- Es encantadora- dijo mientras se desvestía para irse a tomar un baño con él.- Muy dulce y curiosa como todo niño.

- Es inteligente lo pude notar, es una buena niña, espero y podamos ganarnos su afecto.

- Si, me haría feliz que nos tome cariño, porque yo la quiero... de verdad la quiero.

- Yo también la quiero, es lo mejor que nos ha pasado en mucho tiempo.

- Tienes razón...- Yuka sonríe, para luego ir al baño con él.

Luego del baño, ambos se ponen sus pijamas, Yuka se peinaba antes de dormir, ya se le dificultaba tener largo su cabello y dormir le era molesto.

Bufó un poco- Estoy seriamente pensando en cortarlo un poco, me ha crecido un poco más.

- Puedes hacerlo como te guste.

- Buena idea, pero quiero ir al salón, arreglarlo en casa ya lo he hecho muchas veces, quiero manos profesionales.- se levantó de la silla y fue a acostarse.

- Si eso quieres.- Yuuto la abraza y apaga la lámpara.

- Si, solo que me lo dejen por los hombros.- Yuka se separa de él recordando el comunicador de bebés que tenía en la mesita de noche, lo toma asegurandose de escuchar a la niña en el. Queda más tranquila de poder escucharla, luego vuelve a estar cerca de Yuuto.- Ahora sí, buenas noches.

- Buenas noches- Yuuto besa su frente.

Era de madrugada, Yuuto abrazaba una almohada y Yuka dormía un poco diagonal sin alguna almohada en su cabeza ya que Yuuto la tenía abrazada, algunas noches eran un poco desordenados al dormir, al punto de caer fuera de la cama o dejar al otro sin sábanas.

Yuka se despierta tras escuchar los pequeños sollozos de la niña, ella algo adormilada se da cuenta de la cantidad de saliva que había dejado en la cama.

- ¡Siempre lo mismo! ¿que me pasa?- se limpia la mejilla con la manga de la pijama y se levanta y se tropieza con una almohada que estaba en el piso, haciendo que Yuuto despertara.

- Yuka ten cuidado con los pingüinos- dijo entre dormido y despierto, a Yuka le salió una gotita aún estando en el suelo.

Luego se levantó y salió de la habitación para ir a la del frente y encender la luz y verla con lágrimas en los ojos.

- Anzu ¿que pasa?

La niña no sabía cómo interpretar aquellas imágenes en su mente, había tenido un mal sueño, Yuka suponía.

- ¿Un mal sueño?- se acercó a la cama y tomó a la niña- si lloras en medio de la noche seguro fue un mal sueño, ¿pero sabes que? no te pueden hacer daño, yo estoy aquí.

- ¿Si?

- Si y no podrás dormir con este pañal cargado.- Le cambió por uno limpio, le dio un poco de agua, luego la volvió a tomar en brazos y buscó una pequeña manta, apagó la luz y se sentó con ella, recostándola en su pecho y cubriéndola, solo para que la niña sintiera su calor, la abrazó suavemente. Hasta que Anzu pudo conciliar de nuevo el sueño- Anzu, eres tan pequeña y linda, como deseaba tenerte en mis brazos y tenerte así, mi deseo se ha cumplido, te amo hijita de mi corazón.

Luego de un rato la acuesta en su cama y la cubre y pone el conejito a su lado, le besa para luego retirarse, al ir a su cuarto recoge la almohada y ordena un poco.

- ¿Primera noche?- Pregunta Yuuto algo adormilado.

- Si, es divertido...- mira que Kidou aún abraza su almohada- Me permites es la de mi cabeza ¿Donde está la cuarta almohada?

Kidou se sienta y ve que está en el suelo- Lo siento.

- No importa, llevamos tres años de casados estamos acostumbrados.

- Si, lo sé, aunque tienes la costumbre de dejar las sábanas húmedas.

Yuka se sonroja- Lo siento, hay veces en que no lo puedo evitar, la saliva se me escapa... pero tu aún te chupas el dedo.

- No es cierto... bueno solo cuando algo me preocupa, me ayuda a relajarme mientras duermo.

- Eso no importa nos estamos conociendo más cada día. Pero es lo que me gusta de ti, que por fuera eres duro, pero por dentro eres sensible y tierno.

- Gracias por pensar así de mí, pero como yo te veo es como la primera vez que te vi, sigues siendo torpe, infantil, inmadura, eres tan sensible, lloras por la cosa más simple del mundo, algunas veces despistada y algo testaruda. Pero es como me enamoras cada día.

Yuka se acostó mirándole- Gracias... te amo.

- Y yo a ti.

Ambos cerraron sus ojos para descansar, ya llevaban tres años juntos, algunas cosas salen a relucir al pasar el tiempo, cosas que se ocultaban ambos.