Los sueños si se cumplen


- Con este permiso le concedemos a Kidou Yuka oficialmente ser hada madrina. - Dice un hada del consejo, mientras le da unas alas de oro e instructivos.

- Se lo agradezco mucho- Yuka hace una reverencia.

Al volver a casa, ella sigue transformada y busca a Kidou y Anzu que estaban en el jardín jugando con el triciclo y él la vigilaba.

Ella llega y los sorprende haciendo que la niña casi se caiga de la sorpresa, claro Yuka llegó con esas pintas de hada, su vestido, zapatos, cabello y ojos eran violetas.

- Lo siento- volvió a cambiarse- Sé que no están acostumbrados a verme así.

- Casi que la haces caer del triciclo- Kidou tomó a la niña, que estaba un poco sorprendida. Sería la primera vez que la veía así. - ¿Tenías algo que contarnos?

- Pues sí familia- dice de lo más feliz. - Ya tengo permiso de ser hada madrina, concederé muchos deseos y pondré una línea caliente…- Yuka se dio cuenta de lo que dijo- Ups eso es de Cupido.

- Si, debieses de pegar volantes por la ciudad con un número de teléfono especial.

- Ya, pegaré por toda la región de Kanto, creo que igual abriré un nuevo Line para que me contacten igual y además puedo hacerme de bolsillo.

- ¿Más de lo que eres? - dijo Kidou burlándose un poco.

- Si- contestó enojada.

- Eres muy tierna cuando te enojas- Kidou se lleva a la niña para adentro.

- ¡Oigan espérenme!


Yuka llamó a Akane para un pequeño trabajo.

- ¿Para qué soy buena? - pregunta Akane.

- Para un trabajo de edición, y quiero que me ayudes, además te pagaré.

- Bueno de acuerdo, una ayudita de dinero no cae mal nunca.

- Bien, vayamos al estudio.

Ambas fueron al estudio de Kidou y Yuka despejó un poco el escritorio ya que la noche anterior había jugado en línea, había papeles con bocetos en unas carpetas, prendió el ordenador y buscó unos programas de diseño para que Akane comenzara a ayudarla.

- Tengo varios, a veces es bueno experimentar el mismo dibujo y diferentes acabados.

- Si, me quedaré con este programa.

Ambas trabajaron unas horas en varios diseños, Yuka y Akane usaban las tabletas graficas ya que en casa había dos. La mayor con sus gafas de hípster ya que sus lentillas le molestaban algunas veces y prefería usar esas. Akane veía a Yuka y pensaba sobre los gustos y pasatiempos de ella, sabía que no había sido una estudiante aplicada en su época, y ese ordenador con tantos programas eran complejos para el cerebro de Yuka, había juegos, programas de dibujo y diseños, entre otros.

Kidou viendo el esfuerzo de ambas decide llevarles algo de merendar, conversaron un poco y mostraron lo que habían hecho, eran unas volantes muy chulas y a Yuka se le ocurrió un último aditamento. El diseño incluiría las pequeñas manos de su hija, así que buscó pintura e hizo que Anzu manchara con rojo y azul la página.

Escanearon la hoja y Akane se encargó de ajustar todo, para quedar un trabajo al gusto de Yuka.

- Gracias, sin su apoyo y ayuda no lo hubiese logrado.

Yuka le dio el pago a Akane, ya que lo había hecho muy bien. Ella se despidió y se fue.

- Tu sola lo hubieras hecho ¿qué te hizo pedir su ayuda?

- Akane estudiará fotografía y diseño gráfico, es una pequeña experiencia que le ayudará y de paso se ganó algo de dinero.

- Bien pensado.

Yuka en la tarde comenzó a poner los carteles en algunos puntos de la ciudad, estaban encantados dado que si una persona deseaba algo o estuviese preocupado el volante se pondría en su camino.

Las cosas empezaron a ir muy bien con lo de hada madrina, pero Yuka se sentía un poco mal consigo misma, preocupada una noche se sentó con Yuuto para contarle sus inseguridades.

Ambos estaban sentados en la cama- Hay veces en que siento que fallé como madre, vale no me molesta que aún no me llame mamá, pero pienso que no soy lo suficientemente buena para ella. - Anzu se había levantado para ver si podía dormir con ellos, pero solo se asomó pues estaban hablando de ella. - Anzu no me merece- dijo Yuka a lo que la niña entendió perfectamente las palabras, devolviéndose pensativa y triste a su cama.

- Hey no digas eso.

- Pues es que pienso que Anzu es muy dulce y tierna y no merece tener una madre como yo, necesita a una mejor.

- Querida- Kidou la mira a los ojos- Anzu está en las mejores manos, he visto cuan dedicada eres con ella, te preocupas, si ella es feliz tu lo eres, si ella está triste tu igual. Hace años llegué a dudar si serías buena madre, pero me has demostrado todo lo contrario.

- ¿En serio crees que soy una buena madre para ella?

- No tengo la menor duda- Yuuto seca las lágrimas de Yuka, y ella lo abraza.

En la habitación Anzu se cubrió con la manta- ¿Mamá no me quiere? ¿No soy buena para ella?

En eso la puerta se abre y entra Yuka, Anzu finge estar durmiendo, suavemente acaricia su cabello y luego besa su cabeza. - Mi querida hija. - Yuka la arregla un poco ya que a su parecer parecía incómoda. - Buenas noches. - Ella se retira y la niña ahora tenía dudas sobre el amor de sus padres.


Han pasado varios días, Akane estaba dormida y su madre entra a despertarla.

- Hija se te hace tarde.

- ¿Qué? ¿Cómo? - bosteza y se aclara los ojos.

- Que vas tarde.

- Si, en seguida me alisto- se quedó sentada tratando de despertar, se levantó, se cambió, peinó y fue al baño a lavarse la cara y cepillar sus dientes, luego volvió a la pieza por su maleta, bajó las escaleras y fue a la cocina, se sentó a desayunar algo rapidito, después apurada. fue a la entrada- Me voy, nos vemos en la noche.

- Cuídate- dice la madre- Crecen tan rápido.

- Aún no me acostumbro a la idea, casi no la vemos, solo se encierra para estudiar.

- Se avecinan las pruebas de admisión para la universidad, pero igual ella se mudará y semanas antes de que comiencen las clases.

El padre de Akane rompió el periódico que leía, su hija se estaba alejando mucho de casa, siempre lo pensó, pero desde segundo año ella llegaba a la hora que se le daba la gana.

Al llegar al instituto, corrió ya que faltaban unos minutos para que tocara el timbre de entrada.

- Salvada- se sentó.

- Por poco y no llegas.- dice Midori.

- Me quedé haciendo la tarea y estudiando hasta tarde, no es fácil cuando ya se acercan las pruebas.

- Si, tienes razón. Saliendo de aquí ¿nos tomamos unos refrescos?

- Claro amiga, de paso le llevo algo a Aoi, la veré en el trabajo como siempre.

Las horas pasaban rápido, las clases terminaron, Midori y Akane fueron a una refresquería a comprar unas bebidas, se sentaron a charlar.

Kirino venía leyendo un libro para su prueba, Shindo lo acompañaba y encontraron a las dos sentadas, el castaño fue y sorprendió a Akane con un beso en la mejilla, ella se sonrojó.

- ¿Qué cuentan? - pregunta Shindo.

- Nada, solo aquí tomando un refresco mientras discutimos nuestras carreras. - Responde Midori.

- Es complicado todo esto, la carrera que tomaré me va a costar un gran esfuerzo. - Comenta Kirino tomando asiento.

- Al final lo lograras, yo estudiaré administración de empresas, contabilidad, finanzas, me haré cargo en un futuro de la empresa de mi padre.

- Eres increíble mi amor, me he estado esforzando mucho y eso que será en diseño gráfico y fotografía.

- Yo estaré en comercio- dice Midori.

Antes de tomar diferentes rumbos Midori compró la bebida para Aoi y se la encargó a Akane.


Pasaron un par de meses y Haruna hizo llegar las invitaciones de su boda, que sería en marzo. Aun faltaba mucho y se las estaba arreglando con sus padres y Tachimukai para tenerlo todo listo, pero costaba.

Yuka revisó la correspondencia en la mañana, entre tantas cuentas estaba la invitación, muy feliz la llevó adentro y la abrió en el sofá. Kidou pasó con una taza de café, aún en bata.

- Mi vida ¿a qué no adivinas?

- ¿Qué?

- Llegó la invitación a la boda de tu hermana. - ella levantó la tarjeta.

- Ah ¿sí? No vamos a ir.

- El hecho de que tu estés molesto por la decisión de ella, no te da derecho a impedirme que vaya a apoyarla.

- Que no vas y punto. - Kidou se va de la sala.

- Qué gruñón amaneció esta mañana, supongo que se ponen así con la edad- Yuka le sacó la lengua.

Kidou solo dejó su taza de café a medio tomar sobre la mesita de noche y comenzó a llorar, se recostó en la cama a pensar y tratar de hallar consuelo, Yuka en ese momento entró a la habitación y lo vio.

- "¿Está llorando?"- Pensó, ella solo fue al baño a refrescarse, se vistió- Saldré a comprar unas cosas ¿quieres algo?

- Solo tráeme algo dulce y déjame solo por favor.

- De acuerdo.

Alistó a Anzu pero en el proceso la niña le pregunta.

- ¿Me quieres?

- ¿Qué clase de pregunta es esa? Anzu, mi amor por ti es infinito.

- ¿Qué es infinitio?

- Infinito, que es grande y que nunca se acaba. - Yuka la termina de arreglar.

Salen de casa, mientras Yuka la lleva y le explica como hacer pequeñas compras, pasar un momento entretenido.

Pasaron a comprar a la panadería unos dulces, luego regresaron a la casa. Kidou ya estaba más calmado, pero seguía en la habitación.

Yuka tomó un par de dulces y entre ella y Anzu los comieron, mientras miraban la tele.

Al rato Yuka sirvió un poco de leche y en un plato puso el dulce de chocolate y se lo llevó en bandeja a su esposo.

Se asomó ya que estaba semi abierta la puerta y luego tocó. - ¿Se puede? Traigo comidita rica.

- Si, adelante. - Kidou le hizo una pregunta mirando sus manos ocupadas. - ¿Cómo tocaste?

- ¿Eh?

- No me tienes que contestar- Kidou notó que la frente de ella estaba un poco roja.

Yuka le dejó en la mesa de junto a la ventana la bandeja y acomodó todo. Él se levantó de la cama y la abrazó.

- ¿Qué haces?

- Discúlpame por descargar mi enojo.

Ella solo sonrió y luego dijo- Oye estabas enojado, es normal. Pero toma asiento y come tu postre, me pondré de inmediato a hacer la comida.

Yuka de alguna manera intentaría llevarlo a la boda, no se la perdería ni ella ni él.

Pasaron las semanas y Haruna tocó la puerta y abrió Yuka.

- ¡Hola Haruna! - Saluda Yuka.

- ¿Qué tal? Recibieron nuestra invitación ¿cierto?

- Claro, es precioso el diseño que escogieron.

- Si.

Desde dentro Yuuto preguntó- ¿Quién ha venido?

- Es tu hermana.

Kidou apresuradamente se asoma.

- Hola hermano, me preguntaba si asistirás a la boda.

- Yuka y yo no vamos a ir. Métetelo en la cabeza para mí ya no existes.

Haruna y Yuka se sorprendieron un poco, luego él hizo que Yuka entrara y le cerró la puerta. Dentro de la casa se formó un pequeño alboroto, pues Yuka no iba a permitir que él mandara sobre su vida.

Yuka nuevamente salió- Disculpa a tu hermano, oye no te preocupes, encontraré la forma de que asistamos, además solo tiene herido su orgullo de hermano mayor sobreprotector. Solo está enojado consigo mismo, no contigo ni con Tachimukai-san.

- Yuka, lamento si los estoy incomodando.

- No te preocupes, ya me las arreglaré.

Haruna se va, deambula por las calles frías abrazándose a sí misma, el viento movió un cartel hasta que llegó a los pies de ella, lo tomó y leyó.

- Felicidad con tu hada madrina, llama a este número- Haruna arrugó la volante y la tiró en un bote de basura. - Esas son puras tonterías. - dio unos cuantos pasos y volteó a mirarlo, corrió y lo sacó- Hay Haruna, las cosas que haces. Qué asco. - Anotó el número y la volvió a arrojar.

Llegó a casa y llamó. En casa el teléfono especial sonó y Yuka le ordenó a Anzu que contestara ya que estaba cocinando.

- ¿Hola? - contesta la niña.

- ¿Anzu?

La niña se quedó muda al ser reconocida, Yuka tomó el teléfono.

- Ve a jugar- dijo susurrando- Su hada madrina Cho al habla ¿desea algo?

- ¿Yuka?

- ¡No, Yuka no, habla Cho!

- Bueno creo que estoy perdiendo el tiempo con esto.

- Llamaste por una razón, llegaré en seguida, solo tengo que hacer unas cosas.

- ¿Me está tomando el pelo?

- No espera llegaré en unos momentos.- Yuka cierra la llamada.

Le encarga a su esposo continuar cocinando y ella se transforma.

Haruna no se lo esperaba y de pronto en un destello una pequeña hada apareció en frente de ella asustándola en el acto.

- Aquí me tienes querida.

Haruna grita y le tira un almohadón del sofá, Cho siendo tan distraída cae al suelo, la peli azul va a ver y ve que se mueve el objeto que aplastaba al hada, ella se lo quita de encima.

Cho se sienta algo aturdida y sacude su cabeza.- ¿Anotaron la matrícula del que me atropelló?

- Oye bichito, no me hagas nada.

El hada se pone en pie- ¡Que irrespetuosa! He venido a ayudarte y tratas de matarme.

- ¿Era en serio lo de hada madrina?

- Si, soy Cho, tu encantadora hada madrina- hizo una reverencia. - ¿En qué puedo ayudarte querida?

- Pues me caso en marzo, aún falta mucho, pero mi prometido y yo estamos dando nuestro mejor esfuerzo para pagar los gastos, pero aun así es insuficiente.

- ¿Ya tienes el vestido de novia?

- Pues no.

- Yo puedo hacerlo realidad- ella voló hasta ponerse frente a Haruna y con su magia vistió a Haruna con un vestido con un diseño muy delicado, apareció un espejo triple de color dorado para que Haruna pudiera apreciarse.

- ¡Vaya! - se admiró, dio vueltas apreciando como le lucía en ella.

- Felicidad eterna les espera.

- ¿Es en serio?

- Oye es un viejo código de hadas desear felicidad eterna, pero en la vida nada es fácil.

- No, eso ya lo sé, me refería al vestido.

- Oh, pues sí, es para ti.

- Aunque mi mayor deseo es que mi hermano asista a mi boda, es el día más importante, yo estuve para él, de eso se trata de apoyarnos y desearnos lo mejor.

- No te preocupes, yo no puedo hacer nada, pero si lo deseas con todo tu corazón se te cumplirá.

Un rato más tarde Haruna despierta en el sofá, se había quedado dormida- ¿Cuándo me quedé dormida? ¿Todo fue un sueño? Seguro que sí, esas cosas nunca suceden- Miró a la derecha y encontró el vestido, los zapatos y el velo en un cuerpo de maniquí. - Puede que me esté volviendo loca.


Llegaron por fin las pruebas para ingresar a la universidad. Shindo esa mañana llevaba su maleta con sus apuntes para repasar. Se encontró con Kirino de camino a la estación.

- Buenos días, Shindo.

- Buenos días, ¿listo?

- Pues algo nervioso, pero listo.

Ambos tomaron transporte para llegar a la estación, se encontraron con Midori y Akane, conversaron un poco luego abordaron el tren, Akane iba mirando sus mensajes de ánimos, Midori iba repasando su libreta. Kirino iba muy pensativo y Shindo estaba de lo más tranquilo.

Al llegar a la facultad ellos se asombraron de lo enorme que era el lugar, según la especialidad les tocaría un aula diferente. Se dividieron no sin antes desearse suerte.

Todos muy concentrados el tiempo que duró la prueba. Al finalizar los cuatros se reunieron y exploraron un poco el campus. Luego fueron a tomar el almuerzo juntos y charlar.

- No he dormido bien- se queja Akane.

- Yo estoy igual- dice Midori- Pero parece que Shindo está muy fresco.

- Cierto amigo ¿cómo le haces? - pregunta Kirino para luego beber su jugo de lima.

- Es qué tengo un horario estricto que sigo al pie de la letra, mis horas de sueño no se ven afectadas.

- Sin mencionar que eres el que más especialidades tomará. - Comenta Midori.

- Mi novio es excelente en todo. - Dice Akane muy feliz.

- Solo hay que esperar unas semanas para saber los resultados. - termina Kirino.


Continuará...