Hola, Vengo a dejar esto por aquí.
Los años transcurren muy rápido, eso es porque en dos capítulos puedo hacer un año completo. XD
El precio a pagar
El móvil de Genda sonó por la tarde, se levantó con desgana y lo tomó viendo que era Sakuma, dejó perder la llamada, en segundos volvió a sonar y contestó.
- Kojiro ¿Dónde estás, cariño?
- Solo salí a dar una vuelta, ¿quieres algo de acá?
- Pues ahora que lo mencionas, tráeme unos pasteles de la panadería. Te haré una cena maravillosa como siempre.
- Si, eso me encantaría. Bueno nos vemos al rato.
- De acuerdo, hasta luego.
Genda cierra la llamada y voltea a ver a Ruri que estaba dormida, luego besa su mejilla y la hace despertar.
- ¿Ya te vas?
- Si, no quiero que sospeche nada.
Ella se levantó y cubrió su cuerpo con una bata de seda, luego lo acompañó hasta la puerta- Regresa cuando quieras.
- Nos vemos. - Genda antes de irse le da un beso en los labios y luego se va.
Era un día muy frío, muy temprano Haruna practicó una prueba de embarazo, tenía la esperanza, pero de igual forma el resultado era el de siempre, negativo. Suspiró tristemente, tiró la prueba a la basura, lavó sus manos y su rostro, luego salió del baño.
Tachimukai se acercó a ella para saber si había pasado o no, ella solo negó con la cabeza, él le ofreció una taza de chocolate caliente y sonrió.
Ambos se sentaron en el sofá y él la abrazó- Descuida, no hay prisa, nuestro bebé llegará a su debido tiempo.
- Está bien, lo tomaré con calma.
Días más tardes todos se enteraron del nuevo embarazo de Natsumi, todos estaban felices, Haruna miró a Yuka esa tarde en la cafetería, podía sentir lo mismo que ella una vez sintió, un poco de envidia, era feliz por su amiga, pero quería ser madre, experimentar ese hermoso sentimiento de amor maternal. En cambio, Yuka solo estaba como siempre, por ahora estaba bien con su pequeña que pronto comenzaría su primer día en el jardín.
Una tarde, Anzu estaba en su habitación vistiéndose para salir, tomó su mochila y fue a la habitación de sus padres y tocó.
- ¿Puedo pasar?
- Adelante- dijo Kidou.
- ¿Deseas algo? - pregunta Yuka.
- Si, saldré un momento, iré a pasear.
- ¿Necesitas dinero? - pregunta Yuka mientras se acerca a la niña y acomoda su abrigo.
- No, gracias, ya tengo en mi monedero.
- Ten cuidado- dice Kidou.
Anzu se despide y al llegar a la entrada se pone sus zapatos, mientras el mayordomo abre la puerta, luego ella se va de la casa dando saltitos.
Al llegar a la plaza se encuentra con Naoko y Ryo que la esperaban, para comprar una golosinas y bebidas en el minisúper.
Luego de ahí fueron al parque y se sentaron a platicar.
- Mamá me lo ha dicho, tendrás un hermanito. - Comienza Anzu.
- Veo que estás bien enterada, papá dice que tendré un compañero de juegos.
- Tendrás a alguien a quien cuidar. - Dice Naoko.
- Pero es que todos mis juguetes los tendré que compartir y no quiero.
- Oye no hay nada de malo en compartir con los demás, yo se los comparto a ustedes cuando van a mi casa. - dice Anzu, luego le da una mordida a su galleta.
- Creo que estamos bien en casa, no necesitamos de un bebé llorón, por que eso es lo que hacen, solo comen, duermen, van mucho al baño y lloran todo el tiempo- comenta Naoko.
- Ah pues así no podré dormir en las noches- dijo Ryo imaginando al bebé llorando todo el tiempo.
- Mi madre me dijo que los bebés los trae la cigüeña desde Francia. - sigue Naoko.
- A mí me dijo papá que venían de un durazno gigante. - dice Ryo.
- Y a mi de una semilla, la plantas y poco a poco crece una rosa y nace un bebé. - comenta Anzu.
- ¿Entonces quien tiene la razón?- pregunta Naoko.
Decidieron no comerse la cabeza pensando en ello, solo terminaron de comer para luego ir a jugar un rato.
Se hacía tarde, ellos tomaron rumbos diferentes, Anzu volvió a casa caminando, luego de entrar la mucama se encargó de ayudarle a quitar el abrigo y llevar su bolso hasta la habitación junto a la niña.
Anzu se puso a ver su película favorita y llegó Yuka.
- Veo que ya llegaste ¿te divertiste?
- Si, jugamos un rato.
- Oh que bien. - Yuka besa la cabeza de su hija. - dentro de poco estará la cena ¿sí?
- Si, mamá. Antes de que se me olvide hoy quiero que me ayudes a bañar, hace mucho que no me bañas.
- De acuerdo y te contaré una historia.
- ¡Amo las historias!
- Lo sé, eres igual a mí. - Yuka sale del cuarto y va a ver cómo iba la cena.
Era la graduación, Aoi, Tenma, Shinsuke, Kariya y Tsurugi recibieron sus diplomas, Akane, Midori, Shindo, Kirino y Nishiki asistieron al evento, querían pasarla con sus amigos.
Tenma se acercó a Aoi.
- Debí comentarte esto hace mucho, sobre mi decisión de ir a estudiar al extranjero.
- Lo sé y quiero que te vaya bien.
- Es que no acepté- él muestra la carta de admisión y la rompe. - Iré a la tuya, quiero estar con la chica que amo y cerca de nuestros amigos.
- Tenma no quería que hicieras esto, pensé que sería mejor que siguieras tu sueño, no quise ser un impedimento.
- No lo eres, quiero estar a tu lado, mi sueño se cumplirá, de eso estoy seguro, pero contigo en mi vida.
Aoi lo abraza fuerte- Te amo y no sabes cuánto.
Al rato todos se fueron a festejar a un restaurante, Shindo recibió un mensaje de su padre. Suspiró, Akane se acercó.
- ¿Sucede algo? – pregunta al ver la cara de su novio algo fastidiada.
- Mi padre quiere que vaya a casa unos días, supongo que tendré que ir.
- Bueno, te extrañaré estos días que estemos separados. - Akane sonrió, lo abrazó y besó.
Nishiki solo veía a Midori, no apartaba la vista de ella, la chica se encontró con la mirada de él y se sonrojó. Notó ese hermoso rubor en ella, estaba seguro de que pasó por él.
Al salir del restaurante Kariya se acercó a Shindo y Kirino- Me mudaré con ustedes, solo es cuestión de unos días.
- De acuerdo, yo estaba comentando a Kirino que estaré fuera unos días, iré a casa.
- Yo te ayudaré a instalarte, Kariya. - dijo Kirino.
En solo unos días, Tenma junto a Aoi, shinsuke y Tsurugi, alquilaron una casa para vivir los cuatro.
Solo una chica con tres varones, la casa contaba con cuatro habitaciones, se dividirían las tareas, organizaron todas sus pertenencias.
Tenma de su maleta sacó algo muy preciado para él, después de su querido balón que salvó su vida, es sus manos sujetó un marco triple de madera con las fotografías de su amado y fiel perro Sasuke. Aoi entró a la habitación y vio a Tenma contemplándolas.
- ¿Lo extrañas?
Tenma solo asintió.
- Seguro te está cuidando desde el cielo.
- Ya lo he superado, pero siento que fuera ayer cuando salíamos a pasear en las tardes, lo cepillaba y le contaba mi día a día. ¿Sabes Aoi?
- ¿El qué?
- Las mascotas deberían ser eternas.
Todo iba transcurriendo normal.
Ryoma estaba haciendo el desayuno para él y Hachiro, en eso llega el mencionado con una mala cara a desayunar.
- ¿Una mala noche, Hachiro? - pregunta Ryoma mientras acomodaba la mesa.
- Ya sabes lo de siempre, salí con Midori, le pedí por tercera vez que lo hiciéramos y me ha dicho nuevamente que no estaba lista. ¿Hasta cuándo una mujer puede decir que no?
- No sé cómo puedes obligarla, las cosas solo se dan. - En realidad Ryoma estaba deseando que terminaran para el poder decirle a ella lo que siente.
- Te juro que me estoy cansando de esperarla.
- Bueno si te cansa esperarla, termínala y problema resuelto.
- No mi amigo, cuanto más difícil es, más deliciosa será. - tenía una mirada distinta, algo desquiciada.
Faltaban unas semanas para que el segundo año de universidad comenzara, Shindo había ido a pasar con su familia unos días ya que tenían algo importante que decirle.
- ¡De ninguna manera! ¡¿Cómo puede pedirme algo así?! Si es mi novia, usted la conoce, es educada, tiene muchas virtudes, fuimos al mismo instituto, estamos en la misma universidad.
- Si, la conozco perfectamente, pero no conviene que mi único hijo se case con una chica de un nivel social inferior.
- Pensé que eso no importaba, me estoy esforzando en mi carrera, con mi afición a la música y al fútbol. ¡Quiero sacar la compañía adelante y quiero hacerlo con ella a mi lado!
- Mira hijo, queremos formar alianzas con otra compañía, es extranjera y el dueño tiene una hija de tu edad.
- O sea ¿qué tengo un matrimonio arreglado? - preguntó con enojo el chico.
- Así es y si te opones a este matrimonio me veré en la penosa obligación de desheredarte, y ya no recibirás el apoyo económico para tus estudios y tu estilo de vida.
Shindo no pudo con todo eso, tenía que pensar muy bien la situación- Está bien.
- A finales de este año conocerás a la que será tu esposa. Tendrás estos meses para estar con Yamana-san y te dará tiempo para que termines con ella.
Luego de eso, él empacó sus cosas para irse de vuelta al departamento, caminó y se sentó en la banca de un parque. Suspiró y comenzó a pensar, tendría que organizar un plan. Rato después fue a la estación de tren y tomó uno, daba igual tendría que actuar como si no pasara nada. Llegó al depa y Kirino estaba junto con Kariya.
- ¡He Shindo, bienvenido! - saludó Kirino.
- Gracias, ¿qué tal, Kariya? - saludó Shindo al chico.
- Aquí todo bien. - dijo el chico sin levantarse del sofá.
- Iré a mi cuarto- Shindo siguió y Kirino fue tras él.
El pelirosa se recostó del marco de la puerta y se cruzó de brazos- ¿Te fue bien con tu familia?
- Tengo un serio problema... por eso me hicieron ir con ellos- dijo Shindo, ya que no podría solo con esto.
- ¿Qué problema? - el chico cerró la puerta y se sentó en una silla.
- Mis padres quieren expandir la compañía, pero para ello se necesita llevar a cabo una alianza de matrimonio y adivina quien se casará con la hija del dueño.
- Pensé que tus padres aprobaban tu relación con Yamana.
- Si, pero todo era una farsa hasta que pudieran tenerme en sus manos, amenazaron con quitarme la ayuda financiera.
- ¿Y cuándo conocerás a tu futura esposa?
- A finales de año, por ahora tengo que idear un plan para librarme. Mientras trataré de disfrutar con Akane.
El timbre sonó, Kariya abrió dejando pasar a una feliz Akane. Él le ofreció algo de tomar mientras estos terminaban de hablar, ella gustosa aceptó. Al rato Shindo salió del cuarto y ella le saltó para abrazarlo.
- Te he extrañado mucho- le besa en la mejilla.
- Yo igual, mañana quiero que salgamos te daré una sorpresa.
- ¿En serio? bueno- ella sonrió- Mi querido Takuto.
- Quiero pasarla contigo esta noche- dijo él y la apegaba más a su cuerpo.
- ¡Que estamos presentes! no se les olvide. - dijo Kariya para llamar la atención.
Ya era muy noche, Akane y Shindo estaban disfrutando el uno del otro, el chico besaba con delicadeza la mano de ella. Ellos acababan de tener un lindo momento.
- Te amo tanto- dijo ella, él la rodeó con su brazo y tiernamente besó su frente.
- Yo igual te amo, disfruto de tu compañía, de tus dulces caricias, tus besos apasionados, tu ternura. ¿Por qué haces acelerar mi corazón?
- Es porque soy tu mitad, tu complemento y que soy bonita.- ella se incorpora y lo mira unos momentos para luego unir sus labios con los de él.
Al día siguiente, Akane despierta y solo queda viendo como duerme su amado, acarició su suave cabello rizado, se levantó y tomó su ropa interior y una camisa de él, salió del cuarto, Kirino estaba preparando el desayuno y Kariya estaba bebiendo leche, recién se había instalado con ellos, pero tener a Akane caminando como si nada en esas fachas hizo que escupiera lo que tomaba.
- ¡Ponte algo que te cubra más! - dijo el chico ya que podía ver más allá de la tela.
- Te acostumbrarás- dijo el peli rosa de lo más normal. - ¿Dormiste bien? - preguntó.
- Si, gracias. - ella tomó un vaso para beber jugo.
- No sé cómo puede estar acostumbrado.
Kirino le puso el plato a Kariya de huevos y tocinos, con tostadas, a ella tostadas francesas y para él lo mismo que Masaki.
Shindo despertó y no encontró a su novia- Seguro ya se levantó- él tomó unos pantalones largos y se los puso, luego salió a saludar a todos y fue al baño. Al rato se sentó a desayunar. Akane volvió al cuarto para vestirse, se despidió de todos y fue a su depa.
- Buenos días Midori- saludó ya que su amiga estaba lavando los platos.
- ¡Buenos días! ¿Ya desayunaste?
- Si, gracias por preguntar. Iré al baño, permiso.
- Vale. - Midori dejó una nota en el tablero que tenían, saldría a tomar aire y hacer un poco de ejercicio.
Shindo igual salió para prepararle una sorpresa a su novia.
Midori llegó cerca de un campo de futbol, aunque ella sabía que Ryoma entrenaba seguido. Para su suerte el chico estaba entrenando con unos amigos, ella se sienta en las gradas a observar mientras descansaba.
El entrenamiento terminó y ella ya se disponía a irse cuando él se acercó corriendo.
- No sabía que tenías ganas de verme jugar- dijo él.
- Solo he venido a descansar y creo que me entretuve.
- Si te apetece te invito a tomar un refresco, conozco un buen sitio.
- ¿Que te hace creer que aceptaría una invitación tuya?
- No sé, pero nada pierdes, mujer. Vamos que te estoy invitando, quiero volver a ser tu amigo, como antes ¿recuerdas?
- Si, claro que lo recuerdo. Está bien acepto tu invitación.
Ambos fueron a una nevería, se sentaron y pidieron, Midori se preguntaba ¿cómo fue que aceptó? ¿por qué estaba ahí con él?
- Midori, ¿alguna vez sentiste que habías perdido a la persona más importante de tu vida?
- ¿A qué viene la pregunta?
- Solo curiosidad, a veces me doy cuenta de que dejé ir a la chica que más me importaba. - Ryoma tomó la mano de ella, haciendo que quedara congelada, sin decir nada.
- E-espera c-como puedes decirme esto. Sabes que tengo pareja.
- Si lo sé, no pretendo separarlos, pero quiero que me digas ¿qué te hice para que terminaras alejándote de mí?
- Fuiste un idiota, eso fue lo que hiciste.
- ¿Que fui un idiota? ¿pero qué?
- Era San Valentín, yo te iba a dar mi chocolate, pero antes de que dijera algo tú te encargaste de despreciarme.
- ¿En qué momento fue?
- Hace unos años, estabas hablando con Hayami y Hamano, ellos te dijeron que yo te tenía un chocolate y dijiste que yo solo quería matarte con eso, que mi comida no era la mejor, que yo soy ruda, poco femenina y lo peor de todo es...- comenzaron a brotar lágrimas de sus ojos- lo peor de eso es que dijiste que yo no tenía oportunidad contigo.
- No recuerdo bien...- se puso a pensar hasta que recordó ese momento, también cuando fue a buscar su chocolate ella lo negó diciendo que no tenía ninguno para él. - Ya, todo viene a mi mente, pero no llores, no me gusta verte así.
- ¡Idiota, es tu culpa! - ella se limpia las lágrimas y toma su refresco.
Para Ryoma era nuevo verla de esa forma tan vulnerable, sus mejillas en un tono carmín, pero aún se preguntaba por qué no había salido corriendo. Pero se dio cuenta de que ella era una chica fuerte y que no huiría ante la situación evadiendo todo, como otras lo harían. Ella se fue calmando y suspiró.
- Lo lamento tanto, de verdad, fui un imbécil, muy infantil de mi parte decir eso.
- Ya no importa.
Ambos llegaron al departamento de él ya que la invitó a pasar, ella no sabía por qué había aceptado una vez más.
- Midori, quiero comprobar algo.- él se acerca y la apega a su cuerpo, ella se estremeció un poco, casi que no podía ni reaccionar.
Él la miró directo a los ojos, cosa que la hizo sonrojar mucho. Ryoma no resistió y besó sus labios, ella puso resistencia, pero luego fue cediendo ante lo que deseaba. Pasaron así disfrutando de un beso muy apasionado, hasta que ella reacciona.
- Esto no debe de ser.
- Ya lo creo, pero aún puedo sentir que me quieres, me correspondiste el beso.
- Fue solo debilidad. ¿Qué pensaría Hachiro de mi si supiera esto? - dijo ella muy preocupada.
- Nada, no tiene que saber lo que pasó entre nosotros.
- Bien, pero esto me mortificará un rato.
- No es para tanto.
- Me iré ahora- ella cruza la puerta y va al ascensor, una vez en su piso Shindo estaba saliendo del depa ya que iba al de frente.
- Midori, vengo por Akane.
- Si. - la chica abre la puerta- Adelante.
- Permiso- él entra y Akane sale de su habitación ya que estaba lista para su sorpresa.
Shindo se la lleva, Midori se despide y cierra la puerta. Va al baño, se desviste y se mete a la ducha a pensar las cosas.
¿Ryoma en verdad sentía cosas por ella? o ¿solo jugaba? pero parecía arrepentido de no tenerla cerca. Pensó en un futuro con Hachiro, pero quizás la vida los separaría alguna vez ya que nada es para siempre, ¿con Ryoma sería feliz? quién sabe. Su mente estaba inundada en preguntas sin respuestas.
Mientras en un lindo lago, Shindo llegó con su novia, vendó sus ojos y la guio a un lugar solo para ellos dos. Destapó sus ojos y ella pudo ver un mantel y una canasta.
- ¿Qué te parece mi sorpresa?
- Maravillosa, el sitio es muy lindo.
Ambos fueron a sentarse bajo el árbol, desempacar lo que había dentro y comer juntos disfrutando de todo, ella con su cámara sacando fotos, para el recuerdo. Después de comer ella recostó su cabeza en las piernas de él, miró el cielo.
- Sabes, algunas veces pienso que cuando nos casemos, tendremos una linda casa, un bello jardín, una mascota. - Ambos dijeron al mismo tiempo sus preferencias.
- Un gato.
- Un perrito.
Akane se incorporó y se quedaron mirando con algo de incomodidad. - Creo que tenemos un desacuerdo- dijo algo nerviosa.
- Supongo que podemos tener ambos. - dijo él para tratar de equilibrar la situación.
- Si, estoy de acuerdo.
Cuando volvían del paseo, ya era tarde y en el camino el chico escuchó un pequeño maullido, él buscó hasta que ambos pararon frente a una caja donde había un gatito blanco.
- Pobre- dice Akane.
- Si, está solo- él lo tomó y lo acercó para darle calor. - Yo me lo quedaré.
- Seguro quedará en las mejores manos.
- Pero en el edificio no se permiten mascotas...- el chico pensó donde dejarlo mientras. - ¿Y si lo llevamos con los Kidou?
- ¿Te parece?
- Sí, son los únicos que nos pueden echar la mano.
El chico hizo espacio en la canasta y lo metió, decidieron ir en dirección a la estación de trenes, compraron el pasaje y no tardarían mucho en llegar, tomaron un taxi, aún no había anochecido, pero había una puesta de sol muy linda. Ambos llegaron a la mansión de los Kidou y tocaron el timbre ya que la reja estaba cerrada.
- Mansión Kidou ¿puedo ayudarle? - pregunta el mayordomo.
- Busco a Kidou Yuuto y a su esposa. - dice el chico. - Soy Shindo Takuto y vengo con Yamana Akane.
En seguida les abren dejándolos pasar y la puerta se abre.
- Bienvenidos...
Ellos pasan dentro Y Kidou los recibe. - ¿A qué se debe esta agradable visita?
- Siento molestar, pero tengo algo que pedirle.
- Pasen a la sala. - Ellos van y encuentran a Yuka sentada jugando con Anzu.
- ¡Buenas tardes! - dijeron ambos.
Kidou les ofrece sentarse y ellos ponen en medio la canasta y se escucha el pequeño maullido, Anzu ladea la cabeza.
- ¿Qué hay en la canasta, Shindo-san? - pregunta la niña
El abre la canasta y se asoma el gatito, Yuka y Anzu se sorprenden, Relámpago y Motita levantan la cabeza.
- Lo hemos encontrado cuando regresábamos a casa. - Dijo el chico, mientras sacaba al gatito de la canasta. - No tuve corazón para dejarlo solo.
- El problema es que no podemos tenerlo en casa ya que no se permiten mascotas. - comenta Akane.
- Comprendo- dijo Kidou haciendo una observación.
Yuka pidió permiso al chico para tomar al gato y verlo de cerca descubriendo que era hembra.
- Es una linda gatita.
- Mamá ¿puedo verla de cerca?
Yuka se la muestra. Mientras Shindo trata con Kidou para que se la pudieran cuidar, él acepta ya que una vez él cuidó de los suyos.
- Puedo hacerme cargo del veterinario- Yuka le entregó la gatita a Shindo, mientras iba a la cocina por un tazón de leche.
Akane tomó a Anzu en brazos, para que estuviera cerca de la nueva gatita, él chico estaba pensando en un nombre. Los gatos se acercaron y Shindo le acercó a la nueva integrante de la familia, la olfatearon y retrocedieron un poco, él chico solo sonrió al ver la reacción de los gatos.
- Ya sé, su nombre será Uniko - Shindo la levantó e hizo cariñitos con la nariz. - Yuka trajo el tazón y la pusieron a tomar leche.
Akane admiraba ese lado tierno y sensible del chico, Kidou fue a pedir que prepararan una cama para gatos en la habitación.
Un rato después él y Akane se despidieron, no sin antes pedirle a Anzu que ayudara a cuidar a Uniko a sus padres.
Simplemente emprendieron su camino, Shindo de verdad quería hacerse cargo, pero no podía. Todo su mundo estaba algo inestable y tendría que lidiar con una ruptura en unos meses, eso o enfrentarlos a todos.
Las clases en todo el país habían comenzado. Yuka muy feliz fue a despertar a Anzu ya que comenzaba su primer día en el jardín.
La niña estaba con los ojos entreabiertos y su cabello super enredado ya que era rizado, Yuka la ayudó a peinar, ella fue al baño y Yuka tomó el uniforme y lo dejó en la cama.
- Te veo abajo en un rato. - dijo Yuka para luego irse abajo.
Anzu terminó de utilizar el baño y buscó sus prendas para vestirse, luego se puso una camisa blanca, su falda roja y su chaleco celeste. Tomó su mochila y su sombrero. Luego bajó las escaleras y fue a saludar a todos, luego buscó a su padre y madre, los encontró en la cocina haciéndole la merienda que llevaría.
- ¡Buenos días! - saludó.
- Buenos días. - dijo Kidou. - Tu madre y yo ya casi terminamos.
- Siéntate y desayuna, Matsuyama te hizo waffles, ¿tomarás leche con chocolate o jugo de naranja?
- Una chocolatada.
- En seguida.- dice Yuka.
Yuka y Yuuto solo la miraban, ella comenzó a recordar el primer momento en que la conocieron, el tiempo había pasado muy rápido, ahora estaba lista para su primer día en jardín. La niña bajó de la silla y se acercó, Yuka se puso a su altura y comenzó a llorar, dejó a la niña algo extrañada.
Alzó la mirada para encontrarse con la de Yuuto y dijo- Papá, mamá me da un poco de miedo.
- Es la emoción.- dijo él.
Yuka se separa- Lloro de felicidad, es que no me lo puedo creer, mi niña, estás creciendo.
- Pero no me gusta verte llorar, tranquila mamá, te contaré como me fue al regresar a casa.
- Es hora de irnos- dice Kidou, le entrega la maletita a la niña y toma su mano, Yuka se seca las lágrimas y lleva la fiambrera de Anzu.
Van en el auto; al llegar al lugar había un montón de niños pequeños, Kidou y Yuka se encontraron con Fudou, Fuyuka, Endo y Natsumi. Anzu saltó de la felicidad al ver a Ryo y a Naoko.
Ellos se saludaron, platicaron un momento, los niños miraban al señor de las gafas extrañas, se acercaron algunos pues sabían quién era él y lo miraban con ilusión, con algo de timidez le pidieron autógrafos.
Al rato todos los formaron según la lista, Ryo estaba en un grado superior a Naoko y Anzu, ambas quedaron juntas en la misma aula.
Los niños caminaron a sus salones, los padres se despidieron con la mano, Endo iría con su esposa a casa, luego iría al Raimon. Fudo y Fuyuuka irían con los Kidou, ya que dejarían primero a la violeta en el hospital, luego a dejar a Yuka en casa y ellos dos seguían su camino.
Sakuma estaba esperando a Kidou y a Fudo, mientras revisaba un nuevo plan de entrenamiento, de momento no necesitaba a Ruri, su asistente, pero la mencionada aprovechaba el momento para estar con Genda.
- No soporto que siempre tengas que irte a casa y dejarme sola.
- Entiende que él y yo tenemos una relación desde hace años.
- Vamos Kojiro- dijo ella para besarlo apasionadamente, él le correspondió mientras recorría con sus manos por el cuerpo de ella, algunas veces sentía remordimiento, pero luego recordaba que Sakuma fantaseaba con Kidou y se le pasaba. Ambos estaban juntos aprovechando la distracción del platinado.
En clases todos los niños se iban presentando, la maestra les empezó a dar las primeras lecciones, dibujaron conversaron y surgieron nuevas amistades. La hora de la merienda, todos niños muy animados mientras contaban cosas de sus programas, juegos y libros favoritos.
Los dejaron ir al patio a jugar, Naoko y Anzu se encontraron con Ryo, él habló un momento con ellas, ya que iba a jugar un partido y quería animadoras.
- ¡Yo no voy a ser porrista! - Se reúsa Naoko.
- Vamos no te cuesta, nada Nao-chan. - dijo Ryo.
- Yo, si te apoyo.
- Eso es Anzu, tu si eres mi amiguita.
- Buscaré a otras niñas- Anzu fue a pedirle a algunas, solo aceptaron cuatro ya que las otras tenían algo de vergüenza.
Naoko solo se sentó a observar como toda una señorita, en medio del juego el balón se desvía y pasa cerca de la castaña.
- ¡Oye, ten más cuidado! - se baja de la banca y va a amenazar al niño que chutó accidentalmente el balón. Se acerca y muestra el puño.
- Lo siento mucho niña- se disculpa el niño un año mayor que ella. Era realmente lindo e hizo que se sonrojara.
No podía formular frases y se alejó de ahí. Anzu la llamó, pero hizo caso omiso a su amiga, solo fue al salón.
- Pero que niño más guapo, seguro tiene novia. - Sacó un espejo de su maleta que estaba colgada, luego se miró y arregló el cabello.
Su maestra entra al salón- ¿Fudo, no juegas?
- Solo estoy mirándome en el espejo. Iré al baño, con permiso.
- Bueno, anda que el timbre sonará pronto.
- ¡Si! - Naoko se fue corriendo, luego solo caminó.
Al rato sonó el timbre y Anzu venía con las otras riendo, luego vio a Naoko.
- Hola, te llamé cuando te fuiste, ¿por qué saliste corriendo así?
- ¿Cómo decirlo? Es que vi un ángel, lo mejor que vieron mis ojos, él es perfecto.
- ¿Él?
- Es hora de tomar una pequeña siesta- dijo la maestra.
- Luego te digo.
Todos durmieron un rato, luego siguieron las clases normal, Anzu se preguntaba que hacía su madre sin ella en casa, sonó el timbre de salida, todos los niños salieron para esperar a sus padres, Natsumi y Yuka se encontraron en la entrada.
Los niños al verlas se acercaron a contarles lo que habían hecho en el día, Naoko vio al niño del descanso y suspiró, luego volvió en sí ya que la estaban llamando.
- Naoko, vamos.
- Si.
Al llegar a casa, las niñas subieron a cambiarse, luego les llevaron unos refrescos y galletas, Naoko le contó a Anzu, que le gustaba el niño que lanzó el balón.
- Es como mi príncipe.
- Si, ¿no estás muy chica? Mi papi dice que los niños tienen gérmenes.
- Oye, no es cierto, entonces no me le acerco a Ryo-kun ¡daaa!
- Pues tienes razón, aún así… bueno llama a Ryo-kun y averigua su nombre.
- Vale- Naoko buscó la mochila y sacó su móvil.
Ryo estaba acostado en el sofá mientras contestaba. - ¿Sí?
- Hola, te quería preguntar algo.
- ¿El qué?
- Ese niño, con el que discutí en la mañana ¿Cómo se llama?
- Ahh, Koji-kun, Fujimori Koji. Va en el salón de al lado del mío, es bueno jugando al futbol, sabes.
- ¿Tiene novia?
- Uy no que asco. - contesta el chico, Natsumi se acerca.
- Baja los pies del sofá.
- Mamá, estoy haciendo algo de suma importancia. - se sentó normal dejando los pies al aire.
- Discúlpeme señorito importante. - ella se retira.
- Si, como te decía, él es un chico muy talentoso, ¿por qué preguntas?
- Por nada, solo curiosidad. Nos vemos.
- Bye.
Naoko cuelga, y le cuenta a su amiga lo que le había dicho.
- ¿Se fijará en mí?
- Eres bonita, pero a los niños solo les gusta jugar futbol.
- Bueno, es que me gusta, en verdad.
Yuka llegó en ese momento para ayudarlas en alguna tarea.
El tiempo pasó y Yuka por fin había pasado al último nivel de magia, estaba parada frente a una de las hadas importantes.
- Y con este listón terminas, el último a tu colección.
- Muchas gracias- dijo ella.
- Ahora, ¿estás segura de aceptar el poder definitivo? Podrás hacer lo que quieras- El hada estaba logrando convencerla.
En la sala de Hiroko un hada le informaba que Yuka ya había llegado y que estaba a punto de recibir su reconocimiento, ella se levantó de su silla.
- Debo de impedirlo.
Mientras Yuka muy feliz estiró sus brazos y sus manos pidieron insistentemente. - Si seguro, démelo.
Ella sintió que su poder se incrementó mucho más. Había recibido el poder definitivo y ahora era un hada completa. La puerta se abrió.
- ¡No! - gritó Hiroko entrando, pero ya era demasiado tarde- Aceptaste convertirte en uno de nosotros.
- Pero ¿qué hay de malo en eso?
- Eres una humana, solo eras mitad hada y mortal, pero aceptaste todo el poder y eso conlleva a convertirte en un hada inmortal.
- O sea que.
- Si Yuka, lo lamento, es irreversible.
Yuka quedó fría ante lo que escuchaba. - Pero yo… pensé que…
- Tu vida será distinta a los demás si sabes a lo que me refiero.
Yuka llegó a casa sintiéndose impotente a pesar de tener grandes poderes. Se sentó en la cama y lloró, luego Uniko se acercó a ella y rozó sus piernas.
- Uniko-chan, ¿qué haré con mi vida?
Yuuto entra a la habitación y la ve de espaldas sentada en la cama abrazando a la gata de Shindo.- Yuka ¿pasa algo?
Ella rápidamente se secó las lágrimas- ¡Yuuto! No te oí entrar.
- Es que sentí que llegaste, pues vine.
- Es que hay algo que quiero hablar, estoy en un hoyo profundo.
Yuuto se sienta a su lado. - Cuéntame.
- Pues me he echado la soga al cuello, no quería que las cosas fueran así, yo quería ser como todas las demás personas, pero no podré. Es que me dolería perder a todas las personas que quiero.
- ¿A qué te refieres?
- Que tengo inmortalidad, soy… inmortal ahora. No envejeceré, no seré una dulce abuelita. Lo peor de todo es que quería envejecer a tu lado y que veré morir a todos.
Yuuto la abrazó, estaba algo enfadado por la decisión que ella había tomado, sabía que ella era impulsiva a hacer cosas que nadie la mandaba y estaría pagando ese precio toda su vida.
- Tranquila, yo estoy contigo.
- Lo compensaré de alguna forma. Ya lo verás.
¿Dejará Shindo a Akane o luchará por ella?
¿Qué pasará ahora con Midori y su relación?
Muchas otras preguntas surgen, lo veremos en el siguiente capítulo.
Continuará...
