Hola, vengo a dejar este capítulo por acá.
¿Que sorpresa habrá más adelante? Seguro ya os imaginais!
¿Que onda con los títulos? no sé, no soy buena poniendo nombres a los títulos.
Disculpen las faltas ortográficas, nunca faltan las que se esconden en algún párrafo.
Un día Pingüifantastico
En tres meses se llevaría a cabo la boda de Takuto y Marianne. Todo estaba siendo muy pesado para Shindo, en cuanto a su prometida, ella disfrutaba de todos los preparativos.
Shindo quería acercarse a Akane, pero ella siempre encontraba una excusa para evitar hablar con él, si acaso le deseaba buenos días. También le había contado todo a Kirino sobre su aventura el día de San Valentín.
- Lo lamento tanto, en parte tengo la culpa por enviarte ese mensaje, supongo que me precipité a las cosas. – dijo Kirino.
- Es que de igual forma era obvio que terminarían juntos, después de que en casi todos los medios publicaran mi compromiso.
- No tienes que preocuparte, de alguna forma volverán a estar juntos.
- Eso espero, Marianne cada día está más ilusionada con nuestro matrimonio. Aunque me da pena dejarla así.
- ¿O es que empiezas a sentir cosas por ella?
- ¡¿Qué?! ¿Yo? No, claro que no.
En la vida de Ruri habían ocurrido algunos cambios, ella había ido a vivir con sus padres, en lo que pasara un tiempo buscaría un nuevo empleo, pero por ahora ayudaba en el negocio familiar. Necesitaba descargar su conciencia y ahí estaba parada frente a la puerta de Sakuma. Con algo de nervios tocó la puerta esa noche pues sabía que lo encontraría a esa hora.
Sakuma estaba en compañía de Akane en esos momentos, se levantó de su asiento y fue a abrir la puerta llevándose una sorpresa.
- ¡Ruri! ¿cómo has sabido donde vivo?
- Tengo mis contactos, necesito hablar con usted. - dijo en súplica.
- No tenemos nada que hablar, todo quedó claro ese día. Adiós. - Sakuma le cerró cuando Akane se levantó.
- No puedes tratarla así, aunque haya hecho algo que no estaba bien. - Ella abrió la puerta- Lo lamento mucho, me disculpo en su nombre.
- Lamento molestar, pero era necesario, Sakuma-san.
Akane cerró la puerta y se puso al lado de él, Sakuma estaba cruzado de brazos, luego se fijó en un detalle de Ruri.
- Vaya, estás más gorda que la última vez. - comenta imprudentemente.
Akane sin molestarse por el reciente comportamiento de él, aclara el asunto- Está embarazada. - dejó a Sakuma entre asombrado y molesto.
- Así es, estoy embarazada.
Sakuma aún enojado con ella le ofrece sentarse y hablar.
- Supongo que querrás ir con Kojiro, hacer tu vida con él y criar juntos al bebé que estás esperando.
- No, tal vez hice mal al involucrarme con él, no pensé las cosas y era muy joven, me gustó desde que llegué a trabajar con ustedes teniendo veintiuno. Me dije a mi misma que no podía ser, pero era inevitable para mí, me comencé a enamorar aun sabiendo que era su pareja.
- Entonces ¿qué buscas?
- Solo le quería decir, para que arreglaran su relación, no me pienso entrometer.
- Es que han sucedido tantas cosas en mi vida, sí, es cierto estoy molesto con ambos, pero es que Genda siempre quiso tener hijos y conmigo no iba a poder. Por eso pienso que es mejor que ustedes hagan su vida como querías. Además, tengo a alguien más. - Sakuma tomó la mano de Akane haciendo evidente su relación.
- Entiendo, las cosas han cambiado desde ese día, solo le diré a Genda de mi embarazo, faltan unos meses para que nazca y quiero por lo menos decirle que va a ser padre. Estoy viviendo con mis padres en otro lugar y vine a contar lo que me pasaba.
Ella se despidió, pero lo que dijo dejó a Sakuma más molesto- ¿Sólo para eso vino? Nos separó a los dos, le brindo la oportunidad de que su hijo crezca con su padre y ¿me sale con que solo le va a decir que está embarazada?
- Ha hecho un gran destrozo en su camino. - Akane abrazó a Sakuma para darle consuelo. - Las personas somos un enigma en cuanto a lo que queremos en nuestras vidas. - ella sabía lo mucho que Sakuma se preocupaba por Genda y que a pesar de todo lo seguía amando.
Ella lo abrazó contra su pecho y puso una mano en la cabeza de él dando ligeras caricias, Jiro por su parte la abrazaba pues estaba siendo reconfortado. Al separarse ella seca sus lágrimas y sonríe.
- ¿Sakuma-san se siente mejor?
- Algo, estar a tu lado es muy reconfortante.
- Bueno si te encuentras mejor, ya me tengo que ir a casa.- Ella se levanta y él toma su mano.
- No me dejes, quédate esta noche por favor.
- ¿Quieres que me quede?... bueno, está bien.
Akane se cambió de ropa, algo más cómodo, una de las camisas de Sakuma. Él al verla con eso puesto lo hizo sonrojar. Ambos se acostaron a descansar, él estaba algo incómodo ahora por tenerla así junto a él y recordar lo que ocurrió en el baño, hizo que sus mejillas ardieran.
Ella se giró para quedar frente a él- ¿Pasa algo?
- ¡¿Eh?! No, nada, es que te ves bonita con mi camisa puesta.
- Pues gracias.
Sakuma no resistió ante sus encantos y besó sus labios, ella correspondió, sentía las manos de él recorrer su cuerpo. Tanto Akane como Jiro sentían curiosidad el uno por el otro, pero él sabía que era demasiado pronto como para dar ese paso.
Solo pasaron así, besándose, hasta que él paró- Lo siento tanto, no debí sobrepasarme contigo.
- No tienes que disculparte, soy tu novia ¿recuerdas? - ella solo se acercó más.
- Si, lo sé, pero tengo miedo de lastimarte.
- ¿Cómo podrías? Te conozco lo suficiente para decir que no me harías nada, supongo que es por que estás con alguien nuevo, y que pasaste con Genda muchos años, solo nos conocemos desde hace algunos meses.
- Seguro es por eso, es que además eres una chica increíble, eres amable y gentil a veces me pregunto ¿Cómo una joven como tú se ha de fijar en alguien tan mezquino como yo?
- Pues me gustan los retos, y que eres muy guapo, tienes un carácter fuerte y un lado sensible, te preocupas por los demás, ¿cómo no me iba a fijar en ti?
- Akane… mi dulce Akane, es tiempo de descansar.
- De acuerdo, buenas noches- Ella le da un beso en los labios.
Midori se preocupaba siempre por su amiga, ya que como era distraída siempre se olvidaba de llamar para avisar que dormiría fuera, esta vez no se preocupó mucho pues sabía que estaría con Sakuma.
Amaneció y Akane despertó primero, se sentó a observar a Sakuma dormir, él despertó pues la luz se hacía presente en la habitación.
Ella sonrió- Buenos días pingüino dormilón.
Eso alegró a Sakuma- Buenos días princesa de los pingüinos- Sakuma se levantó al igual que ella, comenzó a corretearla por todo el departamento hasta que la alcanzó y la cargó.
Al tocar suelo ella sugirió tomar otro baño juntos, esta vez él aceptó de forma inmediata. Luego de arreglarse Akane se despide, llevaba prisa así que no desayunaría ahí, pasó a comprar comida para llevar, muy alegre llegó a los departamentos y en el lobby se encontró con Shindo.
Ella lo saludó como si de un extraño fuera, él tomó su brazo pues Akane pasó de él para seguir su camino.
- No me toques…- Ella pidió, eso lo sorprendió un poco. - Por favor, aléjate de mí.
- Es que necesito hablar contigo.
- Nosotros no tenemos nada que hablar.
- Entonces ya te olvidaste de todo lo que pasó entre nosotros, por eso vienes de estar con él, amaneciste en su lecho quien sabe que es lo que hicieron.
- ¿Me estás reclamando? No tienes derecho de hacerlo, además lo que yo haga no te tiene que importar, pero si tanto te importa no hemos hecho nada de lo que piensas.
- ¿Crees que soy tonto?
- Piensa lo que quieras, no me importa. - Ella solo siguió su camino, su actitud tenía un aire de enojo, aunque ella se portase amable con él, Shindo sentía que en el fondo ella comenzaba a odiarlo.
Shindo no se quedaría ahí viendo como fácilmente se le iba de las manos- ¡Akane!- la llamó, ella volteó- En serio necesito que hablemos.
- Es que no tenemos que hablar, ya lo dije, todo quedó claro, nuestras vidas tomaron rumbos diferentes, serás feliz con tu futura esposa y yo haré mi vida, en casa aún tengo algunas de tus cosas y no quiero tenerlas, por favor pasa más tarde a recogerlas, Midori te las dará.
- ¿Es que ya no recuerdas lo nuestro? ¿todo el amor que había?
Akane lo miró seria. - No puedo recordar cuando contigo fui feliz, terminó, se acabó, ya no existe el amor entre los dos.
- ¡No me digas eso!
- Es que ya tengo suficiente, todos nuestros momentos juntos, las fechas en el calendario en donde habíamos planeado hacer cosas, todo se perdió en este tiempo, quedé deshecha cuando te fuiste de mi lado, no quiero sentirme mal, solo no te me acerques y aléjate por favor.
Shindo dejó que se marchara, le daría su espacio e intentaría otro día. Podía sentir que durante esos meses había acumulado resentimiento hacia él, le dolía, la estaba perdiendo poco a poco. Akane por su parte se admiró de su comportamiento, si, ahora ella se comportaba con la misma actitud cortante de Sakuma.
- Vaya, ahora veo por qué la trató de esa manera. - Dijo Akane refiriéndose a Ruri. Llegó a su departamento, Midori no estaba, tomó una caja y comenzó a tomar lo que quedaba de Shindo, prendas de ropa, objetos, algunas fotografías enmarcadas, luego lo dejó sobre la mesa con una nota para la pelirroja.
Luego de refrescarse se viste, toma su bolso y maletín para ir a trabajar. Al llegar a su destino todos estaban felicitando a Marianne, la muchacha volteó y vio a Akane.
Se acercó- Mi querida amiga ¿supongo que ya te has enterado?
- Oh, si, muchas felicidades por tu compromiso.
- No había podido venir ya que estuve muy ocupada con los preparativos de la boda. Cuando las invitaciones estén listas te enviaré una.
Akane fue a su escritorio y Marianne tras ella hablando muchas cosas, Akane quería hablar- Marianne ¿Por qué no me dijiste nada?
- ¿Eh?- Marianne la miró- Akane, yo… Nuestras familias decidieron la alianza, me enteré luego que él era tu novio, no podía decirte estaba en ese momento algo confusa, lo lamento. Pero es que en verdad Shindo me gusta, no pensé que iba a amarlo, es un hombre muy interesante, increíble.
- Bueno eso y que tiene un don especial en las manos.
- Estoy de acuerdo contigo, sus manos son maravillosas a la hora de hacerlo.
- ¿A qué te refieres?
Marianne se puso un tanto nerviosa por lo que acababa de decir- A- ah lo mismo que tú.
- ¿Piano?
- ¡Si! Eso…
- Es una bella cualidad, pero no estoy molesta, entre él y yo no existe nada, encontré a alguien que me ha ayudado mucho y somos novios. Yo espero que tú y Shindo sean felices.
- Muchas gracias, de verdad eres un tesoro de amiga.
Marianne se retira y va a atender sus asuntos.
Midori llegó a casa y encontró la caja, leyó la nota y sintió tristeza por lo que estaba haciendo su amiga, dejando ir las cosas de su amado, alguien por quien soñó muchas veces tener a su lado, su amor desde que lo vio por primera vez. Llamó a Shindo y este tocó.
- Adelante- dijo Midori.
- Supongo que recogió todo lo que le quedaba de mí. ¿Me permites ir a su habitación?
- Claro… pero las cosas han cambiado un poco.
Shindo fue a la habitación de Akane y encontró todo diferente, ahora había objetos de pingüinos por todos lados, no le disgustaba su nuevo gusto por esas aves, pero sí a la persona que influenciaba en ella, había fotos de ambos que decoraban el escritorio, alguna que otra en un cuaderno.
- ¿Es que cómo puede amarlo a él? Eso no me cabe en la cabeza, te lo juro.
- Estás igual que yo, Sakuma Jiro es muy mayor para ella.
- Tú que eres su amiga, ella te confía todo, dime si ella y él ya se han acostado.
- Pues no me gusta meterme en su vida, pero ella no sería capaz de eso aún… ya la conoces, es impulsiva e imagina si no ha intimado en un tiempo, su cuerpo comenzará a pedir amor. Tú mismo deberías saberlo.
- Si, Akane es una mujer muy pasional, lo hacíamos casi siempre.
- Así que solo es cuestión de que pase lo impensable.
- No lo digas, no quiero que pase, la sigo amando y no negaré que me molesta que amanezca en cama de otro.
Shindo tomó la caja con sus cosas y volvió al departamento, en verdad sentía que ella y él eran unos extraños, como si no se conocieran, se estaban distanciando más y más. A ese paso la perdería. Definitivamente no dejaría que pasara.
Unos días después, Sakuma llegó al departamento de Akane y tocó. Shindo en ese momento abrió con cuidado solo para espiar a su competencia, la puerta se abrió y Sakuma entró. Shindo volvió adentro mientras Kirino sentado en el sofá, negaba con la cabeza ya que su amigo estaba que los celos se lo estaban devorando.
Mientras con Akane y Sakuma- ¿Lista para un día agitado?
- Seguro, pero ¿A dónde vamos?
- Ah, eso es un secreto- Sakuma tomó el abrigo de la chica. - Necesitarás esto.
- Pero ahora no hace frío, hay una temperatura normal- dijo ella mientras se ponía su maletín y tomaba su abrigo.
- A donde te llevaré lo necesitarás. - hizo un guiño a la chica.
Salieron del depa y caminaron, Shindo los había vuelto a observar, ellos tomaron el ascensor y el castaño las escaleras.
Al llegar abajo siguieron hasta salir y Sakuma le mostró su auto convertible blanco a Akane.
- ¿Te gusta? Lo uso poco, fui por el para que mi novia no viaje en tren.
- Nunca me dijiste que tenías auto, pero no te hubieras molestado.
Shindo en ese momento se pegó a la ventana de cristal para observar la escena de afuera. Él le abrió la puerta a ella para que tomara asiento, luego se sentó a su lado y encendió el auto, bajó el techo del auto para una experiencia mejor.
Ahora el castaño tenía que resignarse, a pesar de ser rico no tenía un auto para sacarla a pasear, no tenía un trabajo fijo, todavía le faltaba mucho para completarse, no podía competir con un hombre que tenía todo para ofrecerle.
Akane iba feliz tomando fotos al paisaje y a Sakuma mientras conducía. La llevó al Teikoku.
- Tengo algo que mostrarte.
- Solo he venido una vez, ya quiero ver lo que me tienes que enseñar.
Fueron por la banda trasportadora, luego caminaron hasta una sala, él le pidió que se abrigara, él igual lo hizo, escribió la clave de acceso y puso su mano, Akane notó que todo el lugar estaba bien asegurado. Las puertas se abrieron dejando salir una nube muy fría, ambos pasaron dentro.
Había un montón de pingüinos siendo atendidos, otros se deslizaban y nadaban, un grupo de pequeñas crías se acercaron curiosos por la extraña que había llegado.
Sakuma se las presentó y Akane se maravilló de ver pequeñas bolitas de plumas tan achuchables y tiernas. Pasaron conociendo a todos, alimentándolos y aprendiendo de sus cuidados, sin mencionar que ella sacó muchas fotos y anotó lo que aprendía.
Luego fueron a recorrer el lugar y hablar un poco, Sakuma le pidió salir a cenar en la noche y consentirla antes de eso. Pero ella se negó, ya que sentía que se estaba aprovechando de él.
- No tengas pena, solo te llevaré a consentirte y de compras.
- Es que no me sentiría cómoda.
- Dinero me sobra y estoy acostumbrado a esta vida, quiero compartirla contigo.- Sakuma la tomó de la mano para llevarla al auto.
Akane estaba pensando en que él estaba haciendo mucho por ella, tal vez quería algo de ella a cambio, después de todo Sakuma era hombre, no es que le molestara, simplemente quería que fuese de otra manera.
La llevó a un salón spa- Este es mi lugar favorito- la miró- ¿Es que te incomoda? Te traje contra tu voluntad perdona.
- ¡No, está todo bien!- Akane en ese momento pensó con claridad, Sakuma no era así, en todo ese tiempo solo había sido besos y caricias, pero de ahí no pasaba. Se portaba muy bien con ella.
- Entonces ¿te animas?
- Vale. – ella sonrió y entró junto a él.
Todas las chicas del lugar lo saludaban, era cliente constante. El pidió especial atención con ella, tendrían la misma sesión de belleza.
Comenzando con ir a los vestidores y cambiarse, para que luego los dos tomaran un masaje que les relajara de tanta tención, vaya que Akane notaba algo diferente en todo su cuerpo al terminar. Luego fueron a que les hicieran un facial en lo que arreglaban las uñas.
Akane sabía perfectamente que Sakuma era muy distinto a los demás hombres. Shindo no diría en publico que tenía sesiones de belleza dos veces a la semana.
Más tarde les arreglaron el cabello, y a ella la maquillaron, Sakuma hizo el pago, después que ella se vistió y él igual, la llevó a una tienda a comprar ropa.
Sakuma hizo que le buscaran vestidos para la ocasión, se probó muchos hasta que encontró el indicado junto a los zapatos y un bolso. Él la esperaba ya que su atuendo lo había escogido mucho más rápido.
Ella sonrojada preguntó- ¿Cómo me veo?
- Encantadora, ya he pagado lo que llevaremos, no tienes que preocuparte por nada más, solo quiero pasarla esta noche con tu compañía mientras cenamos.
Las pertenencias de ambos estaban en las bolsas de compras, las acomodaron en el auto y siguieron su camino.
Mientras Shindo en el departamento no se podía concentrar en más nada que no fuera Akane, el día se había agotado y ella no volvía. Kariya regresó de la practica de futbol que había tenido, solo se encontró con un compañero de departamento ansioso y enojado.
Kirino solo estaba ahí tratando de calmarlo, pero no podía. Shindo había preguntado unas cuantas veces en la recepción si la habían visto pero no había rastro de ella.
- Salieron desde hace horas, ¿a dónde la habrá invitado?
- A tener una aventura, ya sabes, Yamana es una mujer atractiva, supongo que alguien como él quiere una experiencia diferente.
- No quiero que eso ocurra, ella es mi amada Akane, no puede entregarse a alguien que en verdad no ama, sé que solo lo hace para olvidarme y fuerza sus sentimientos, no me cabe duda.
- Tal vez, pero no puedes entrometerte en su vida íntima, son sus decisiones y no puedes echarle en cara eso si tu hiciste algo imprudente.
Kariya no entendía lo que ellos hablaban y más si murmuraban lo que decían, así que solo fue a tomar una ducha.
Había llegado la hora, fueron a un restaurante elegante al bajar, Sakuma le ofreció el brazo, ella aceptó, todas las miradas se posaban en ellos, ya que Akane llamaba la atención, por su porte, hermosura y elegancia.
Los guiaron a su mesa, ya que Sakuma había hecho reservación días atrás, tomaron asiento y les entregaron la carta.
- Siento muchas miradas hacia la mesa. - dijo solo audible para el platinado.
- Eso es porque eres la chica más guapa del lugar. Te digo algo más… me haces sentir mucho más joven.
- No digas eso, eres un hombre con experiencia eso es todo.
- Eres una chica muy dulce.
Pasaron una velada cenando, luego de ahí la llevó a otro sitio a bailar.
Shindo les dijo a sus compañeros que estaría abajo esperándola, solo se sentó con su móvil en la mano a rememorar los recuerdos.
- No es posible que ya no me quieras, lo lamento por decir todas esas cosas, me duele recordar que en secundaria solo me sacabas fotos a mi y ahora le tomas a otro. Tu actitud me duele, me estoy muriendo a este paso el matrimonio se llevará a cabo.
El castaño se quedó dormido entre lágrimas en el sofá, el auto de Sakuma se estacionó, el vigilante del edificio llamó a Shindo y este despertó y miró que ya habían llegado. Ellos estaban riendo y hablando de todas las actividades. Él castaño al ver la proximidad se tiró detrás del sofá para verlos.
Akane solo permitió que la acompañara hasta ahí, luego rodeó su cuello con sus manos y lo besó. Tanto Shindo como el vigilante abrieron los ojos con asombro. Ellos se despidieron, Akane subió el ascensor y él, el de al lado.
Akane iba de lo más feliz y sorpresivamente Shindo la toma del brazo justo cuando llegó a la puerta.
Ella lo miró- Shindo-san… ¿puedes soltarme? - ella forcejeó, él la soltó.
- Vi como te besabas con ese sujeto.
- ¡Ese sujeto tiene nombre, sabes! Ahora tengo que ir dentro.
- No puedo dejar que te vayas sin escucharme. Te necesito a mi lado.
- Pues yo no a ti, no más.
- Abre los ojos, tu no sientes nada por él, solo lo estás utilizando.
- ¡Tú no sabes nada! Si es de esa forma por lo menos él me hace sentir diferente a como me dejaste, toda hecha pedazos. Si accedí a estar con él fue porque en verdad me gusta.
- No puedo aceptar eso, tu no te puedes enamorar de él.
Él la sujetó de ambos brazos y ella miró para otro lado- Algunas veces puedes dejar que otra persona sea dueño de tu corazón. - dijo ella sin mirarlo.
Las puertas de ambos departamentos se abrieron, Midori y Ryoma, Kirino y Kariya, todos escucharon el escándalo.
- Shindo, basta, no le hagas más daño y no te lo hagas a ti. - Kirino fue con él y éste soltó a la chica.
- Vamos Akane, entra.- dijo Midori.
Se cerraron las puertas, Shindo fue a su habitación, mientras Akane estaba enojada pues él se estaba metiendo en su vida.
Se disculpó por todo lo que pasó afuera, luego fue a su habitación y se sentó en la cama. Se puso a pensar en lo que sentía, pero en algo tenía razón, nunca lo hubiese imaginado antes, pero Sakuma se estaba adueñando de su corazón poco a poco. Es como si se hubiese dividido para que sintiera cosas por los dos. Solo el tiempo diría quién se quedaría por completo.
Shindo estaba sumido en la oscuridad de su cuarto, pensando en las palabras de Akane, se estaba haciendo daño al recordarlas una y otra vez, tal vez así la dejaría ir, pero no era fácil decirle adiós a todo lo que una vez hubo entre los dos. Esta noche lucía muy hermosa, siempre lo había sido, pero en manos de otro se había convertido en una mujer diferente, más madura.
Quería que fuera la madre de sus hijos, la compañera que necesitaba a su lado siempre, estar juntos hasta que alguno de los dos falleciera, todos esos planes se estaban escapando de sus manos.
Continuará...
