Hola y bienvenidos a un nuevo capítulo de YyY UD.
+18 (por si acaso)
Dos pequeñas flores en peligro
En clases Naoko se presentó, todos la miraron pues su padre era Fudo Akio del legendario Inazuma Japan, con Anzu pasó lo mismo ya que el estratega del Legendario Inazuma Japan, Kidou Yuuto era su padre.
En cambio, Ryo saludó a su maestra. - Buenos días, sensei- sonrió el niño muy alegre.
- Oh no, tu otra vez en mi clase, este año también serás un problema.
- Que va, soy un niño grande como para hacer travesuras.
Las horas iban corriendo, llegó el descanso y tanto Anzu como Naoko habían conocido a nuevas amistades, pero ellas se fueron a recorrer los pasillos juntas hasta llegar a segundo grado, donde estaba Ryo con sus amigos jugando al futbol en el salón.
- ¡Ryo-kun! Te van a llamar la atención si dañas algo- llamó Anzu.
Los niños comenzaron a molestarlo.
- Tu novia te está regañando.
- ¡No es mi novia! - dijo Ryo algo ruborizado al igual que Anzu.
- ¡Solo somos amigos! - se defendió.
- Estoy algo ocupado.
- Bien ya entendimos, vamos Nao-chan.
- Si.
Ellas fueron a sus salones pues ya habían repartido los almuerzos y cada una comió con sus nuevas amistades.
En tanto Haruna estaba en casa con Yuka, ya que quedaba sola y por el tiempo de embarazo no la dejarían.
- Y así es como ha crecido mucho mi panza, no veas como pesan estas dos.
- No falta mucho, este es tu octavo mes, ¡como pasa el tiempo! Muero de ganas de conocer a mis sobrinas.
- Ya tenemos sus nombres en mente, pero lo sabrán todos cuando nazcan. ¿Y Anzu?
- Primer día de escuela, hoy no vendrá a casa, se quedará con Naoko.
- Ella va creciendo muy rápido.
- Si, me temo que un día no me necesite, pero es parte de crecer, tendré que darle su espacio. ¿Llamamos a un masajista a domicilio?
- Perfecto.
Haruna y ella pasaron un rato agradable con el par de masajistas que llegaron.
Eran las tres, todos salieron de la escuela, Ryo se acercó a sus amigas para despedirse y que mañana las vería. El se iría con un grupo de niños.
- Ya han llegado por nosotras. - dijo Anzu.
- Bien.
El chofer abre la puerta y ambas suben, Anzu le indica a donde van.
Ellas llegan al hogar de la familia fudo, un edificio grande, con apartamentos, toman el ascensor y llegan, Naoko saca sus llaves, abre la puerta y entran dentro.
- Bienvenida.
- Con permiso.
Se quitaron los zapatos y pusieron las zapatillas de casa, Naoko vio una nota de su madre, ya sabía que había salido a hacer unas compras, mientras dejaron las maletas en la habitación y se pusieron a preparar unos emparedados.
Luego de comer fueron a la habitación a ver la tv un poco, en lo que llegaba Fuyuuka.
Ella tocó y Naoko la dejó pasar.
- Hola, niñas ¿Puedo ayudarlas?
- Hola señora Fudo.
- Si, gracias mamá, solo necesitamos que nos ayudes con la tarea.
En tanto Akane estaba preparando la cena, Shindo llegó y sintió el aroma de la deliciosa comida de su esposa.
- Ya he llegado- avisó.
Akane de inmediato fue a recibirlo con un abrazo y un dulce beso. - Bienvenido a casa, amor, ya está casi lista la cena.
- Que bien. - Shindo no la soltó y le susurró al oído- Muero por que tomemos un baño juntos después.
Ella se sonrojó y él sonrió pues le encantaba hacerla ruborizar.
Era algo tarde, Akane se incorporó después de haber hecho el amor y abrazó sus piernas, pensativa en por qué aún no pasaba, antes no lo hubiese querido, pero ahora lo deseaba, aunque no estuviesen preparados, anhelaba quedar embarazada de su esposo.
Shindo se despertó pues ella suspiró un tanto audible y siempre se preocupaba por ella. - Akane ¿Qué tienes?
- Es que yo quiero ser madre y no ha pasado.
- No te preocupes tanto- Él se incorpora para abrazarla y reconfortarla. – Nuestro primer hijo llegará cuando sea el momento, venga que por ahora es nuestro momento, para amarnos- besó su mejilla. - Para salir adelante y poder en un futuro brindarles a nuestros hijos un hogar digno.
- Tienes razón, ¿Qué haría yo si ti?
Las piezas del rompecabezas se van uniendo, todo sucede por algo o por alguien que lo ha preparado desde antes para arruinarlo todo.
Tachimukai esa mañana después de desayunar se despide de Haruna que estaba en la habitación, con un beso y acaricia la panza de ella. Sale de casa, Haruna al ver una carpeta sobre la mesa lo toma, pues era algo importante que su esposo tenía que llevar.
Salió de la habitación para ver si lo alcanzaba y si no era así llamarlo, pero su móvil se había quedado abajo pues en el desayuno se entretuvo viendo publicaciones, bajó las escaleras, pero casi llegando tropieza y se cae, se preocupó por sus bebés, justo Tachimukai entró a casa pues recordó la carpeta.
Al verla aún en el suelo, muy desesperada y llorando, llamó a urgencias para que enviaran ayuda, la trató de tranquilizar y poner en pie, ella sintió un fuerte dolor y un poco de sangre comenzó a bajar.
Mucho rato después, llamaron a casa de Kidou y Yuka recibió la noticia, llamó a su esposo de camino al hospital y le contó.
Dejó todo pues su hermana era todo y más por sus pequeñas sobrinas, su preocupación de llevarse una mala noticia al llegar al hospital. ¿Cómo Tachimukai permitió que pasara?
Yuka preguntó por ella y le dijeron en la habitación que estaba, deslizó con cuidado la puerta.
- ¿Se puede?
Haruna estaba en reposo, Tachimukai estaba a su lado haciéndole compañía.
- Yuka, que bueno verte.
- Pues aquí estoy, ¿cómo están?
- Por suerte bien, el doctor nos ha dicho que nuestras bebés están a salvo, que tuvimos suerte, pero ahora Haruna tiene que estar en total reposo en las últimas semanas. - dijo Tachimukai.
Estuvieron ahí con Haruna hasta que llegó Kidou muy molesto.
- ¡Tachimukai! ¡Te encargo a mi hermana y mira lo que pasa!
- Fue un accidente.
- ¡Que no debió pasar!
Haruna empezó a sentir tención, Yuka al ver a la peli azul, tuvo que calmarlo.
- No tienes que gritar, por favor mira como pones a tu hermana.
- Lo siento, Haruna, me he pasado, es que si les pasa algo.
- Todo está bien, hermano.
- Por lo pronto, después de que te den salida, pasarás en mi casa, no quiero que estés sola. - propuso Kidou.
- Yo estoy de acuerdo, trabajo y necesitas mucha atención. Te visitaré todos los días.
- Está bien, por el bienestar de nuestras pequeñas.
En los siguientes días Haruna fue atendida y cuando hubo pasado el peligro se instaló en casa de su hermano.
Ella pasaría sus días tranquila, pues tendría todas las atenciones necesarias. Aizawa se enteró pues todo se riega entre los profesores.
Ahora pondría a trabajar a aquella mujer que hacía el mal, todo para que Haruna perdiera a sus criaturas, el intento falló muchas veces pues había algo que las protegía.
Una de esas noches Anzu tocó la puerta de la habitación de su tía.
- ¿Se puede?
- Claro Anzu, pasa.
- He venido a traerte mi conejito, para que duermas con él.
- Gracias, lo tomaré prestado hasta que nazcan las bebés.
- Buenas noches tía, que descanses. - Anzu se acerca y besa la mejilla de Haruna.
- Dulces dueños, Anzu. – La niña se va y Haruna mira el peluche, lo pone a su lado. - Esta niña es un amor.
Yuuto siempre pasaba a visitarla a la habitación, la consentían en su casa, pues había dado esa orden, en tanto Yuka le había ayudado a preparar la maleta para el día del parto. Tachimukai la visitaba siempre, algunas veces le llevaba flores y pasaba con ella pues se extrañaban el uno al otro.
Akane, Aoi y Midori llegaron a la casa para visitarla y traerle presentes.
- Nos preocupamos mucho cuando supimos que tuvo un accidente- dijo Aoi.
- Si, y ahora que ya el peligro ha pasado es momento de hacer una pequeña fiesta. - continuó Akane.
- Muchas felicidades por sus bebés.
- Pues sí, gracias chicas.
En el jardín estaban todos los invitados, Tachimukai ayudó a su esposa a sentarse en una silla, Natsumi con una corona de flores en la mano se acercó para ponerla en su cabeza.
- Amiga, espero que tus dos hermosas hijas nazcan con salud.
- Gracias. - Haruna sentía mucha felicidad, toda su familia y amigos reunidos alrededor de ella.
Aki se había encargado de acomodar los obsequios junto con Fuyuuka.
Yuka se acercó a Akane- Lista para la sesión de fotos.
- Más que lista. - dijo Akane con su cámara casi lista.
Shindo junto con los demás estaban hablando sobre su futuro con aquellas maravillosas mujeres y sus embarazos, salvo Kirino, él no se preocupaba mucho.
La madre de Haruna estaba con ella para ayudarla en lo que necesitara, la fiesta duró mucho, justo cuando Haruna se levanta para ir al baño su fuente se rompió.
- ¡Creo que llegó la hora! - dijo a lo que todos voltearon en dirección a ella, ocasionando pánico parental en los hombres, las mujeres reaccionaron de otra forma.
- Querida, ya llamo al hospital. - dijo Tachimukai, con algo de torpeza y nerviosismo intentando marcar.
- Prepara el auto. - Ordenó Kidou al chofer.
- ¡Señor, sí, Señor! - él salió corriendo para encender el auto.
Yuka fue por las cosas de Haruna, Fuyuuka iría con ellos para ayudar ya que no era la primera embarazada que atendía.
En menos de quince minutos la casa quedó vacía, salvo los sirvientes, Haruna iba en el camino respirando, pues se hacían presente sus contracciones.
Al llegar la esperaban con una silla de ruedas, ella tratando de tranquilizar a su esposo pues él parecía más nervioso que ella.
El hospital parecía más lleno pues todos estaban esperando noticias, solo estaban las personas más allegadas a ella, sus padres, su esposo, los padres de él, Kidou y Yuka.
Su doctor la atendió, la estaban preparando, a cada momento eran más fuertes las contracciones y se producían con regularidad.
La llevaron a sala junto con Yuuki, los otros esperarían, miraron el reloj, luego una enfermera sacó a Yuuki de ahí pues casi le da un desmayo al ver tanta sangre.
Kidou estaba más enfadado por dejarla sola. Fuyuuka se ofreció para brindarle ayuda.
Después de un rato se escuchó el primer llanto, eso hizo que Yuuki sonriera.
Haruna mientras trataba de recuperarse, pues fue difícil con la primera, luego le pidieron que pujara pues la otra ya había coronado.
- Si mi esposo estuviese aquí… ahora tengo que ser fuerte.
En unos minutos más se escuchó otro llanto, Haruna estaba agotada, pero muy feliz. Hicieron pasar a Yuuki que ya estaba recuperado, fue directo a ver a su esposa.
- Discúlpame por haberte dejado sola, no soporto ver mucha sangre. - El besó sus labios dulcemente.
- Descuida, eso lo sé.
Unas enfermeras les mostraron a sus pequeñas y se las dieron a cargar a ambos, él pidió a una de las enfermeras que les tomara una foto para recuerdo.
- Las dos gozan de buena salud, muchas felicidades.
Ellos estaban felices de poder tenerlas ahí a su lado. Mucho rato después las trasladaron a los cuneros con sus nombres ya en una cartilla.
- Yurisa Tachimukai, para la primera, significa lirio y Sayuri Tachimukai para la segunda, significa pequeña flor de lirio. - dijo Haruna en su habitación minutos antes de que las llevaran para los cuneros.
Todos estaban ahí mirándolas, Kidou era uno de los más emocionados, sus sobrinitas eran muy tiernas. Ambas nacieron con el color de cabello de su padre, sus ojos verdes grisáceos como los de Haruna.
Haruna pasó su primer día descansando, solo les traían a las niñas para darles de comer, tenerlas en sus brazos parecía un sueño.
Tachimukai siempre se mantuvo a su lado, no podía dejar de ver a esos dos pequeños angelitos, siempre diciéndole a Haruna cuanto la amaba.
Al segundo día Kidou fue con Yuka al hospital con regalos, en ese momento estaban las niñas al lado de la cama de Haruna.
- ¡Buenos días! - Saludó Haruna muy feliz mientras en sus manos sostenía un pequeño libro.
- ¡Buenos días! – saludó al unísono el matrimonio Kidou.
Kidou y Yuka se acercaron a los cuneros y observaron a las pequeñas, que estaban descansando.
- Son tan pequeñas- dijo Kidou, con ansias de poder sostenerlas en sus brazos.
- Si, se ven tan tiernas. - comentó Yuka.
- ¿Quieren sostenerlas?
Tanto Kidou como Yuka miraron a Haruna con brillos en los ojos- ¡Por favor!
Con delicadeza las tomaron en brazos, Haruna los miró y sabía cuanto anhelaban tener uno, fruto de su amor, desde el fondo de su corazón deseó que del cielo bajara uno, así Anzu tuviera alguien con quien jugar.
Los días volaron rápido, Haruna y Yuuki llegaron a casa con las bebas, para ayudar un poco estaban las madres de ambos.
Pasarían atendiéndolas ya que fuera del hospital empezaría otra vida, algo más ajetreada y complicada.
Yuzuki al enterarse de que no había funcionado dio un grito de rabia, derribó algunas cosas por el enojo que cargaba, buscaría a otra persona pues Yamana no se salvaría.
Los meses pasaron llegó julio, en la puerta del matrimonio Shindo llegaron cartas, Akane con una taza de té caliente fue a tomar el correo, aún estaba en pijamas, algo reveladora, pantalones cortos, encima una bata larga para cubrirse un poco. Volvió a la mesa y dejó la taza, luego miró.
- Tarjeta de crédito, recibos de agua y luz, alquiler, correos con promociones y una invitación de cumpleaños. - Akane dejó todo en la mesa menos la invitación. - Querido nos han invitado a una fiesta.
- ¿Quién?
-Es la fiesta del hijo de Genda Kojiro, su primer año.
- ¿Tan pronto?
- El tiempo pasa deprisa, que no nos sorprenda, este año cumplimos un año de casados.
- Tienes razón, pero bueno vamos a ir.
- ¿En serio?
- Si.
- Es que pensé que no querías que me acercara a ellos, por mi anterior relación.
- Entonces no la menciones. - dijo él, pues si le molestaba que su esposa fuera amigo de su ex.
Akane solo calló pues lo notó, sabía que él era celoso, pero con toda la razón ella era lo más importante para él.
Entre los dos fueron a comprar el obsequio pues les costó elegir algo que le gustara a un niño de un año.
El día de la fiesta llegó 18 de julio, ellos fueron al lugar que indicaba la invitación, o sea el departamento de Genda y Sakuma.
Este último abrió la puerta y los invitó a pasar. Había muchas personas conocidas.
- Bienvenidos- dijo el peli platinado, Akane entregó el obsequio, él lo recibió.
- ¡Shindo, Akan…- Yuka no pudo terminar de saludar ya que Sakuma le impidió acercarse más, pues puso su mano en la cara de ella.
- Pónganse cómodos, están en su casa.
- Si gracias- dijo Shindo.
- Hola Yuka- saludó Akane, esta solo respondió con su mano.
Haruna y Yuuki estaban ahí pues era momento de que las pequeñas empezaran a convivir un poco después del primer mes nunca las sacaron de casa todo ese tiempo.
Eiji estaba con su madre, en verdad había tantos niños ahí, correteando y jugando.
Akane le dice a su esposo que tiene que ir a hablar con Yuka, enseguida se va a buscar a Yuka que estaba en la mesa sirviéndose un poco de refresco. - Necesito hablarte de algo.
- Vamos a una de las habitaciones.
Entraron a la pieza del niño, ahí podían hablar tranquilas.
Akane puso sus manos en los hombros de la mayor- ¡Quiero un bebé! - Justo en ese momento por accidente Genda había entrado y escuchado lo que ella dijo.
Ellas voltearon y él solo se disculpó por haber entrado así sin más. Las dos volvieron a lo suyo dejando a un Kojiro algo confundido.
- A ver ¿cómo es eso?
- Pues sí, es que ya quiero serlo, ¿no tendrás alguna pócima para eso?
- Creo que existe una receta, pero obtener los ingredientes es un tanto difícil. Lo mejor para ustedes es esperar su tiempo. Es como yo, aún quiero, pero nada, tú no te desanimes todo llega a su tiempo, mira a Haruna tardó un poco pero ya tiene a sus hermosas gemelas.
- Está bien, no me preocuparé más, esperaré un poco.
Mientras Genda muy pensativo pregunta Sakuma algo – ¿Las mujeres pueden tener hijos entre ellas mismas?
Sakuma casi se atora con el pastelito que se estaba comiendo- ¡¿Qué?!
- Si, escuché a tu ex pidiéndole tener un bebé a la esposa de Kidou.
- ¿Akane y Yuka? no sé que estará pasando, o solo malinterpretaste las cosas.
- Supongo. Pero me ha costado asimilar lo que dijo.
Anzu junto a Naoko y Ryo, se acercaron a la mesa.
- Tío pingüino, podemos jugar con Eiji-kun.
- Claro- Sakuma toma unos pastelitos y se los entrega- tomen esto y vayan a jugar.
- Me lo cuidan, por favor.- les pide Genda
- ¡Siii! - respondieron los tres.
Natsumi dejó a Masato incluirse. Shindo hablaba con los demás mientras esperaba a su esposa. Akane y Yuka venían después de haber hablado, pero la castaña tenía esa cara de preocupación.
Sakuma sintiéndose curioso, se acerca a ella. - ¿Estás bien?
- Si, un poco.
- ¿Puedo ayudar en algo? Confía en mí.
- Bueno, solo por que necesito de más consejos.
- Sigamos a mi cuarto, ya vengo Kojiro.
- Si.
Shindo viendo que la chica había tomado retorno a las habitaciones y con Sakuma, pidió permiso.
Sakuma cerró la puerta un poco. - Ahora sí, que pasa- Sakuma tomó asiento en una silla y ella en la cama.
- Es que pues yo…- Akane se sonrojó un poco, Shindo se acercó a ver que pasaba, solo espiaría por la rendija que tenía como visión, pero podía ver exactamente como su esposa estaba muy colorada. - Yo quiero ser madre- dijo al fin.
Shindo no sabía qué pensar, ella estaba ahí confiándole sus problemas a él, sabía por lo que ella estaba pasando, pero no soportaba se apartara de su lado y que le dijera todo a otra persona, al fin y al cabo, habían venido juntos.
Sakuma al verla triste se acercó a ella y puso una mano en su hombro, Shindo lo transformó en su mente en un abrazo amoroso. Los celos en él iban surgiendo poco a poco. Volvió con los demás, si, estaba molesto, luego Akane volvió junto con el platinado, para integrarse a la fiesta.
Cuando iban de regreso a casa él estaba molesto, ella callada se preguntaba internamente el por qué de su actitud. Al entrar al departamento Akane le preguntó.
- Oye ¿qué pasa? Cariño, no hablamos en todo el camino.
- ¡Es que eres increíble! llegamos a esa casa y te pones a hablar con ese hombre y no me avisas, me imagino que querías estar a solas con él. - se cruzó de brazos.
- No fue así, te dije que estaría con Yuka hablando un momento.
- Solo la utilizaste a ella como excusa, los dos estaban es "SU" habitación, quién sabe si aprovecharon para revivir lo que hubo entre ustedes.
- Me ofendes, ¿me crees capaz de engañarte?
- No lo sé, ¿lo extrañas? ¿sus caricias? Como de seguro te hizo el amor muchas veces.
Akane se sintió muy molesta y ofendida, ¿Cómo hacerle entender que no hubo nada? - Sabes perfectamente que él es un hombre diferente referente a sus gustos.
- Pero eso de seguro no fue impedimento para que se atreviera a ponerte una mano encima.
- No puedo creer que pienses eso de nosotros, no hicimos nada solo hablamos unas cosas en privado.
Discutieron un poco, algo en lo que ella era muy buena pues terminó por no dejarlo entrar a la habitación y que durmiera en la que era de Midori.
Al llegar a la habitación se maldijo mentalmente, frustrado trató de tranquilizarse, se sentó en la cama. Pensó en todo lo que le dijo a su esposa, la amaba demasiado y sus celos estaban arruinando todo, aunque era normal, después de todo solo estaba dejándose llevar por su pensamiento.
Akane se sentía muy deprimida, pues le molestaba estar así con él. Le dolía la desconfianza Sakuma y ella no hicieron nada malo después de todo, solo eran buenos amigos después de haber tenido una relación pasajera.
A la mañana siguiente Akane estaba haciendo el desayuno murmurando cosas para desahogarse, palabras ininteligibles para Shindo.
Con su cara de disgusto murmuraba- Fresas, pastelitos, crema batida, azúcar, cerezas.
Estaba maldiciendo o recitaba una lista para las compras, pensó Shindo al acercarse más y entenderle un poco.
Sirvió el desayuno y no dijo ninguna palabra, parecía ignorarlo, se lo merecía, pero dolía que lo tratara así, aunque tuviese la culpa por ello.
Ella después de desayunar hizo algunas cosas, indiferente a la mirada de cachorro de su marido suplicando poder arreglar las cosas, tomó su bolso.
- Nos vemos al rato- dijo dejándolo con la palabra en su boca, ya que quería decirle algo.
Continuará...
