hola y bienvenidos a un capítulo más de YyY U.D. para hoy tendremos dos fiestas.


Niño o niña, primer añito de las gemelas


Anzu había pasado la tarde con su tía y sus primitas, ya que Haruna estaba un tanto distanciada de su labor y no sabía si dejar de trabajar y quedar en casa, pensó en que mejor sería dejarlas a cargo de su madre y de su suegra para seguir con su amada labor en el Raimon.

En tanto mantenía a Anzu concentrada en la tarea, pues había venido un tanto mortificada de casa y quería que se sintiera alejada de toda mala situación. Por lo menos Yuka había mostrado preocupación al hacerle una llamada anteriormente.

- Tía, yo quisiera tener un hermanito o hermanita, se ve que son bien lindos de pequeños y quiero tener a alguien a quien cuidar.

- Yo igual quiero que tengas un hermanito, pero ha pasado mucho tiempo y nada, es por eso que te adoptaron a ti. - Haruna se dio cuenta de lo que dijo y trató de disculparse por el comentario.

- Tranquila tía, mis padres me lo dijeron, perdí parte de mis recuerdos, pero bueno. Aunque me preocupa que se estén peleando tanto.

- Tu no te preocupes, ellos lograrán resolver sus asuntos y si no yo me encargaré de darles un tirón en la oreja- dijo Haruna a lo que Anzu rio porque le pareció gracioso.

Mientras Kidou ordenó que el chofer no pasara y que él llevaría a Anzu a cenar fuera. La niña esperó a que llagaran por ella y mientras jugaba con sus primas, Kidou tocó la puerta y Haruna abrió.

- ¡Hermano!

- Hola, vengo por Anzu.

- Adelante.

Kidou pasó y la niña muy feliz fue a darle un abrazo, la tomó en brazos y se quejó un poco.

- Anzu ya no te puedo cargar como antes.

- Es que no soy una bebé.

Él la deja tocar suelo, ella va por sus cosas, Haruna muy preocupada comenta sobre como la niña había venido a casa, él ya se encargaría de hablar con Anzu de la situación de casa.


Yuka había llegado a casa y su sirvienta le informó que el señor y la niña no cenarían ahí.

- Oh bueno, creo que cenaré sola esta vez. - Yuka subió y al entrar en la pieza algo malhumorada tomó un peluche de Pingüino y lo lanzó con enojo a la cama de su marido. - Estúpido Yuuto. Solo por que no puedes aceptar que le de un toque a mi cuerpo, es arte.

Se recostó en su cama roja del enojo. Toda discusión comenzaba por pequeñas cosas.

En tanto Kidou llevó a Anzu a comer algo que casi no acostumbraba, llevarla a comer hamburguesas al McDonald, una vez con su pedido en la mesa comenzaron una plática.

- ¿Qué opinas de los tatuajes de tu madre?

- Que son unos dibujos muy chulos.

- ¿Quisieras hacerte alguno?

- No, pero no tiene nada de malo que mamá se los haga si son semipermanente

- Es que siento que tu madre es demasiado liberal en estos momentos. Cuando nos conocimos era una chica torpe y muy inmadura.

- Aún lo es. - respondió Anzu.

Kidou solo rio- tienes razón, al parecer su mente maduró solo un poco, sigue siendo así desde siempre.

Al llegar a casa Anzu con un juguete en mano y Kidou con su maleta de trabajo fueron a la habitación en donde estaba Yuka cruzada de brazos e indignada.

- Así que salieron a cenar fuera, ¿estuvo buena la comida?

- No te pongas así, solo fuimos por unas hamburguesas del McDonald.

- Si, bueno, me voy a ir a dormir. - dijo Anzu para no meterse en esos asuntos.

- Ya, luego paso a revisarte y a arroparte. - Dijo Yuka, luego miró a su esposo- Sabes bien que me gusta la comida chatarra de vez en cuando.

El solo rio en tono burlesco- ¿De vez en cuando? Casi todo el tiempo comes chucherías en vez de cosas más saludables.

- Sabes qué, mejor así no tengo que aguantar ver tu cara. - Yuka se va de la habitación para ir con Anzu.

Kidou frunció el ceño pues su esposa estaba más que insoportable, había veces que se preguntaba porqué se había fijado en ella. Le exasperaba la actitud de ella. Tiró del nudo de la corbata pues no sabía que le asfixiaba más si su prenda o su esposa.

La mujer que Kidou siempre soñó para él tenía que ser refinada y educada, pero Yuka para nada lo era, fue a tomar una ducha, pues necesitaba pensar con claridad.

Donde estaba esa mujer madura, que no replicaría casi nunca, que fuese amorosa y de delicado ser, estaba seguro de que su esposa tenía la mente atrapada en los dieciséis años, es que no le cabía su actitud en estos últimos años, con decir que las amigas de Yuka, Aoi, Akane y Midori habían cambiado en estos años, siendo muy responsables y maduras a pesar de pasar por situaciones en donde estuvieron emocionalmente inestables y lograron salir adelante.

Salió de la ducha, se miró al espejo, ¿que sentía ella por él y él por ella? No podía pensar en sí mismo pues ahora había una niña de por medio que los necesitaba.

Yuka le terminaba de leer un cuento a Anzu para que soñara con cosas lindas, guardó el libro, abrigó a su hija con la manta y besó su mejilla.

- Buenas noches, mi pequeña. - Yuka salió del cuarto de Anzu, al estar en el pasillo dudó en entrar a la habitación, pero bueno después de todo perdió el miedo a su esposo hace años atrás.

Entró a la habitación Yuuto estaba sentado esperándola- Tenemos que hablar.

- B-bueno. - Ella tomó asiento frente a él, sintiéndose un tanto nerviosa trataría de arreglar las cosas.

- Así que ¿ya estás cansada de verme todo el tiempo?

- Solo lo dije por que no todo el tiempo cenaremos juntos, como hoy y estaba enojada.

- Estaba pensando que últimamente todo se ha salido de control.

- Pero es por que no aceptas que me haya tatuado.

- Es que nunca pensé que tendrías esa idea en la cabeza.

- ¿En serio no te gusta cómo se me ve?

- No lo sé, quería una esposa que fuera tradicional o por lo menos tranquila. ¿Cuántos años crees que tienes?

- Ya no lo recuerdo desde que supe que sería inmortal, así que me da igual.

- Había pensado en que nos diéramos un tiempo…

Yuka se sintió mal pues esto no había ocurrido en sus años de matrimonio- Ya veo que te aburriste de mí, supuse que esto pasaría algún día.

- Pero es que tú siempre me interrumpes y no me dejas terminar... dije que lo pensé, pero que más puedo hacer si mi esposa es muy diferente a las demás, ahora recuerdo que me gustaba tu ser infantil, aunque a veces llegue a desesperarme; tienes buen corazón y no puedo comprender ciertos aspectos de ti, pero es que aún así te sigo amando, perdóname por no entender tus gustos por el arte corporal.

- Te perdono, sé que es difícil pues no está bien visto, pero me encanta y espero que puedas ir aceptándolo poco a poco. Además, no es por siempre.

- Lo sé y eso me lo hizo ver Anzu, ella tiene una percepción de las cosas un tanto diferentes.

- Ella es un amor de hija- Yuka se levanta para abrazarlo y besarlo. - Además quiero que lo hagamos ahora mismo.

- Lo mejor de discutir es la reconciliación.

- Eso lo sé querido.


En casa de Tenma y los demás, se celebraba una pequeña reunión para saber el género del bebé que esperaba Aoi, entre Nishiki y Midori llevaban el pastel que la chica azul había encargado en la pastelería.

Tenma moría por saberlo, habían invitado a su madre, Aki e Ichinose. Los padres de Aoi habían llegado pues, aunque fuera antes de lo planeado estarían con ella brindándoles su apoyo.

La casa estaba llena, Aoi estaba en compañía de Akane y Yuka en la habitación, mientras se colocaba un poco de maquillaje.

- Amigas, les juro que tengo mucho temor del parto, sé que es natural que todas las mujeres tengan que aguantar ese dolor, pero es en serio, no estoy lista.

- Oye, ya verás que todo irá bien después del parto, estarás muy feliz de tener a tu bebé en brazos. - Dijo Akane.

- Si, si, Además puede que sea tu vivo reflejo con Tenma, una mezcla muy linda. - Dijo Yuka.

- Bueno, eso espero- Aoi se volteó pues ya estaba lista para ir con los demás.

Al fin Nishiki puso el pastel en la mesa, Tenma muy impaciente esperaba cortar la primera rebanada, estaba ansioso por saber si sería un niño o una niña.

Todos estaban expectantes, Aoi llegó con todos y se acercó a su novio para decir unas palabras antes, en agradecimiento por haber asistido.

- Ahora Tenma, nos darás el honor, todos quieren saber que será.

- Está bien, que nervios- Tenma hizo el corte y todos estaban expectantes y ansiosos, la decoración era entre celeste y rosa, él cortó la rebanada y descubrir el color del interior en rosa hizo que todos gritaran de alegría, él abrazó y besó a su novia muy feliz.

Akane como siempre tomando fotos del momento al igual que Haruna, en tanto Yuuki cargaba a Yurisa y Yuuto a Sayuri, mientras mamá hacía lo que más le gustaba.

Midori se acercó a Akane- ¿Qué te parece si cuando nos toca hacemos lo mismo?

- Si, Aoi nos ha dado la idea.

Todos comieron del pastel, celebrando juntos tan maravillosa noticia.

Pronto sería el cumpleaños de las gemelas de Haruna y Tachimukai, habría muchas más fiestas.

Esa misma noche Tenma y Aoi estaban viendo que comprar para su futura hija.

- He de poner la cuna al lado de mi cama. ¿Qué te parece?

- Pues me parece buena idea, pero es que yo también quiero tenerla conmigo.

- Tenma, pasará conmigo a la hora de dormir, necesitará de su madre.

- ¿Te sientes cansada? Puedo masajear tus pies.

Tenma muy amablemente se pone de rodillas para masajear los hinchados pies de su novia, ella se sonrojó un poco, faltaba poco para el nacimiento, en tanto tenía una agenda apretada y tenía que equilibrarse entre su carrera y su bebé.


El tiempo dejaba su huella y ya había pasado un año desde que Sayuri y Yurisa habían llegado a la vida de todos.

Haruna y Yuuki estuvieron preparando todo para la fiesta que harían, algo sencillo pero bonito. Kidou se trajo a Anzu pues necesitarían una mano para entretener a las niñas.

- Y Yuka ¿por qué no ha venido? - preguntó Haruna mientras ataba los globos para la decoración.

- Sufre de ligirofobia, no puede ver los globos, cuando supo que tendría que ayudar a inflarlos se desmayó en mis brazos.

- La hubiésemos puesto a hacer algo diferente, no era necesario que se dedicara a inflar globos. - Dijo Yuuki.

- Si, podía haber decorado las mesas del jardín. - comenta Haruna.

- Solo lo he hecho para divertirme, no pensé que llegara a tanto su miedo hasta el punto de desmayarse.

Mientras tanto la madre de Tachi-kun estaba en la cocina preparando la comida que se serviría. Los padres de Haruna se encargaban de los pasteles y bocadillos para la fiesta.

Anzu estaba en la habitación de sus tíos con las niñas ya que estaban ahí en modo descanso y que ellas apenas si se movían para algo, solo que balbuceaban mucho, la niña no les entendía en absoluto. Por lo menos había películas para mantenerlas distraídas y quietas.

Mientras el movimiento en casa de los Shindo era un poco pesado para él, ya que para su mala suerte había sido finde para una fiesta. Deseaba no asistir, pero sería una falta de respeto ya que Haruna-san había sido su profesora en el pasado.

Todo apuntaba con encontrarse con aquel hombre nuevamente, lo detestaba con todas sus ganas, no dudaba que si Akane y él tuviesen un hijo varón ella intentara llamarlo como él, se opondría a toda costa.

Akane estaba muy feliz, pensando en los obsequios que habían comprado para ellas, se había terminado de arreglar, ella ni por así decirlo pensaba en Sakuma, hace tiempo lo dejó ir, pero no olvidaría el poco tiempo que la hizo feliz, solo estaba enfocada en sus metas y su familia.

- ¿Nos vamos?

- ¿No crees que es temprano?

- Claro que no, además tengo una sesión de fotos con las cumpleañeras.

- Vamos entonces.

A mitad de camino se encuentran con Midori y Nishiki que de igual forma irían con ellos, ya que Akane les avisó para irse juntos.

Yuka llegó a la casa, los saludó y subió para ir con las niñas, abrazó a Anzu y luego cargó a sus sobrinas para asegurarse que estuviesen bien.

- Anzu, ve a tomar un baño.

- Si, ya voy.

Mientras tanto, Anzu iba a refrescarse para la fiesta Yuka trasladó a las niñas a su habitación para que descansaran.

Al rato Yuka ayudó a Anzu para que se viera linda para la fiesta. Tocaron el timbre Tachimukai fue a abrir dejando pasar al matrimonio Shindo, Midori y Nishiki.

Shindo estaba un tanto tranquilo de que no estuviese aún Sakuma, mientras Akane se ponía manos a la obra para arreglar el lugar antes de que llegara más gente a la casa, total la gente era puntual y era muy temprano aún.

Haruna le pidió el favor a Midori de ayudarla a arreglar a las niñas.

Yuka bajó con Anzu para ayudar en algo que no involucrara globos. Por eso decidió brindar apoyo a Akane en el escenario para las fotos.

Haruna tomó a Yurisa para refrescarla, en tanto Midori tomó en brazos a Sayuri y esta la miraba con mirada desconfiada y seria.

- No me pongas esa cara. "¿Por qué no le caigo bien a los niños?"- pensó mientras sostenía a la niña a una cierta distancia, Sayuri comenzó a poner carita de querer llorar. - No llores- Midori por todos los medios lo intentó, pero comenzó a llorar.

Haruna al volver la encontró echa un lío pues estar con bebés no era fácil para la pelirroja, lo entendía.

- Al principio es complicado y más si no eres su madre, debes de inspirarle confianza y seguridad, sobre todo lo último. Ella siente que le temes.

- Es que pienso que no seré buena madre.

- No digas eso, todos tenemos miedo al principio, todos los días se aprende algo nuevo.

Haruna le dio instrucciones para que entre Sayuri y Midori hubiese un pequeño acercamiento, ya que en verdad necesitaba de su ayuda.

Al rato bajaron con las pequeñas ya arregladitas para el inicio de sesión de fotos antes de que llegaran los invitados.

Todo el sitio quedó a tiempo para la fiesta, Akane terminó de sacar muchas fotos, con la familia, ellas solas, con su prima, en fin, fue un montón.

Al rato fueron llegando los invitados, en efectivo el alma de la fiesta era el mismísimo Sakuma por ser conocido como el tío pingüino y sus excéntricos obsequios.

Shindo al verlo ya suponía que se iba a amargar el resto de la tarde. Y pues Yuka pasaba por ahí Sakuma sin pensarlo le entregó los obsequios casi tirándola.

Akane fue a hablarle y Shindo fue detenido por Kirino que había llegado hace poco, para que no hiciera una tontería. Haruna no era ciega como el resto y sonrió por los celos del castaño, era gracioso en cierta forma.

- Si que quieres a tu esposa. - dijo Haruna a lo que Shindo le dirige la mirada.

- Es que no puedo tolerarlo, y no me cabe en la cabeza que fueran algo antes.

- Oye, no te pongas así, Akane solo tiene una amistad, Sakuma sería incapaz de meterse en su relación.

- Pero es que siento que aún siente cosas por él.

- Debes tenerle más fe a tu esposa. - Dijo Kirino.

Shindo veía como Akane sonreía, era como si tuviesen muchos temas de los qué hablar y con él ella casi no era así.

Lo que pasaba es que ambos vivían bajo el mismo techo, estaban siempre diciendo lo que pasaba día a día, dormían y comían juntos. Con Sakuma era un poco diferente pues a pesar de ser amigos, había un largo trecho en donde se volvían a dirigir la palabra y por eso para Akane era alguien en quien podía confiar ya que su mentalidad cambió, solo lo veía como una "amiga" a la que le podía contar todo lo que le había ocurrido.

Kidou por su parte estaba con sus dos sobrinas pues las quería demasiado, en tanto Anzu y Naoko estaban arriba jugando en la habitación.

Ryo llega con su hermano. - Hola chicas.

Ellas saludan y ellos se sientan, aunque Masato era un poco intranquilo y quería todos los juguetes, pero bueno lo comprendían ellas solo buscaban no estar aburridas por que sus madres confiscaron los teléfonos en lo que se acababa la fiesta.

- ¿Jugamos abajo? - pregunta Ryo.

- Yo quiero jugar futbol. - dijo Masato

- Ya veremos qué hacer. - dijo Naoko.

Ellos va abajo y Yuka para entretener a las personas, en especial a los niños; iba a tomar ventaja de su talento especial, su magia.

Todos fueron al jardín, reunidos ahí ella tenía un número preparado, estaba nerviosa.

- Necesito la ayuda de un asistente.

Todos levantaron la mano, Sakuma por su parte se estaba preguntando que haría la bruja esposa de su amigo.

Escogió a- Por qué no, Sakuma serás mi asistente.

- ¡¿Qué?! ¿Por qué yo?

Kidou y Fudo lo empujan al frente en tanto todos aplauden. Un voluntario Ryo, pues Yuka pensó en el ya que tenía una mente mas audaz para darse cuenta de lo que pasaba a su alrededor.

Muy feliz fue al frente, en eso llegan Tenma y Aoi al jardín.

- Bienvenidos, pasen por aquí. - dijo Haruna guiándolos para que vieran el espectáculo y tomaran asiento.

Yuka le dio una caja a Sakuma, aquella cual tendría lo que el corazón del pequeño más deseara.

- ¿Puedo pedir lo que quiera?

- Si

Él lo pensó- Un balón de futbol.

- ¡Ese es mi hijo! - gritó Endo.

Yuka tocó la caja con una barita negra, le pidió al platinado que la abriera y se la mostrara al chico.

Ryo metió su mano y sacó el objeto. - ¡Es un balón! Pero está desinflado.

- No hay problema- Yuka tocó el balón y este comenzó a llenarse de aire en las manos del chico, todos aplaudieron.

- ¡Gracias! Ahora…

Yuka siguió haciendo trucos de magia, desde la aparición de palomas hasta la desaparición de alguien del público. Llegó donde Haruna y le hizo cerrar las manos.

- ¿Qué es lo que ocurrirá?

- Un obsequio para tus niñas. Abre las manos.

En ambas manos aparecieron pulseras con los nombres de ambas, Haruna y el resto se sorprendieron.

- ¿Cómo lo hiciste?

- He practicado mucho tiempo para esto.

Al rato todos fueron a celebrar el primer año de las pequeñas, Yurisa al acercarla su madre, esta tomó un poco del glaseado del pastel con su mano, una pegajosa situación. En tanto Sayuri estaba un tanto asustada que comenzó a llorar y Yuuki trataba de consolarla. Era un hermoso caos, al final las velas se apagaron gracias a Haruna y Tachimukai.

Los niños terminaron muy adormilados tras la ingesta de dulces, sus padres se los llevaron a casa, en tanto los Kidou se ofrecieron a ayudar a limpiar.

Haruna y Akane se ponían de acuerdo, con el pago y las fotos. Shindo se quedó sentado entre cansado y fastidiado con la presencia de Sakuma.

Este solo se dedicaba a cargar a Eiji, mientras Genda preparaba algunas cosas pues ya se iban. Akane se acercó a Sakuma para hablar un poco y de paso darle una caricia al niño.

Akane se despidió, Sakuma y Genda igual, en especial de Shindo, este con una sonrisa falsa correspondió el saludo.

Al rato ellos partieron a casa junto con Midori y Nishiki ya que como habían venido juntos se irían igual.

Aunque en el camino Nishiki venía muy entusiasmado hablando de cómo se la había pasado, Akane sabía que en cuanto pisara la entrada de su departamento habría un poco de reclamos, suspiró pues estaba algo cansada de los dramas de celos de su esposo.

Al llegar a casa ellos entran, Akane pone sus cosas en el lugar de siempre, comienza por aligerar su ropa, Shindo en tanto toma asiento en una silla del comedor, pues definitivamente no quería armarle el lío a ella, pero quería saber de algo que lo mortificaba.

Akane salió de la habitación como si nada y lo besó en la cabeza, eso lo sorprendió un tanto, se dispuso a preparar un poco de té para descansar mejor en la noche.

- ¿Tomarás un baño antes o después de tomar el té? - Pregunta la chica.

- Lo tomaré después de tomar el té contigo. - Shindo respondió mientras sonreía.

Ya muy tarde, cuando ambos estaban en la cama, Shindo la abrazaba pues quería saber algo y qué mejor momento si ella estaba al borde de quedarse dormida. Le dio suaves caricias en el cabello, ella solo emitía sonidos pues no podía formular mucha palabra que digamos y estando con él, la hacía estar tranquila de que no le salió con reclamos.

- Akane…- ella solo soltó un sonido afirmativo y un tanto interrogante. – Si tuvieses una hija ¿qué nombre le pondrías?

- No lo sé. - respondió ya con sus últimas fuerzas.

- Y ¿pensaste en uno si era niño?

- Pues no, aunque…- ella bostezó- Me gustaría que uno de mis hijos se llamara como Jiro.

Shindo lo tenía claro, ella jamás lo olvidaría, juró que decidiría por el nombre de sus futuros hijos, no quería que nada tuviera que ver con aquel que tuvo una relación con su ahora esposa.


Continuará...