hola y bienvenidos a un nuevo cap de YyY ud


Desaparecida


Habiendo pasado un tiempo Yuka sentía malestares similares a los que tuvo con sus dos embarazos anteriores, no le dijo nada a su esposo para no ilusionarlo, fue al médico en compañía de Akane pues no quería estar sola y de paso la menor iba a atenderse así que quedaron en verse en el hospital.

Akane fue atendida primero para que le dieran sus medicamentos, se le revisara el diario que llevaba de su embarazo, Yuka estuvo a su lado, ella sería la siguiente en media hora y tenía tiempo.

Salieron de ahí, Yuka se quedó esperando a que fuera su turno, Akane se sentó.

- ¿Te imaginas si estás embarazada? Tú y yo daríamos a luz juntas. Bueno ni tanto yo llevo casi dos meses de adelanto, mi hijo o hija nacería primero que el tuyo.

- Supongo, a ti se te nota ya la pancita.

- ¿verdad que sí?

A Yuka la hicieron pasar para ser atendida, habló un poco con el doctor de todo lo que sentía últimamente y con lo de su problema no tenía certeza de nada. Le enviaron a hacer una prueba de sangre, Akane se quedó a su lado, mientras esperaban los resultados.

Al fin los trajeron y el médico solo dijo – Felicidades, usted está embarazada.

Akane la abrazó, Yuka no se lo podía creer y recordó la noche que lo hizo con su esposo y se avergonzó con solo pensarlo.

Le entregaron su sello de maternidad y el libro que debía llevar, también pasaría a la farmacia por las vitaminas.

Ambas fueron a un restaurante a comer algo mientras hablaban sobre sus bebés.

- La última vez te estresaste mucho que perdiste a tu bebé, por favor solo tienes que calmarte y ya verás que tendrás a este.

- Creo que sí, me ilusiona poder tener a mi primer bebé, bueno, aunque este sería el tercero.

- ¿Le dirás en la noche a Kidou-san?

- Por supuesto, le diré esta noticia. – Yuka sonrió. - Aunque ¿sabes? me lo dijo.

- ¿El qué?

- Sobre que tuvo una aventura, a puesto que ella tenía mejor cuerpo que yo.

- Oye, no te compares con las demás.

- ¿Qué no ves mi estatura? - preguntó Yuka señalándose a sí misma.

- Si, ¿eso qué? Kidou-san no es alto, si lo comparo con mi marido Takuto es más alto. Cada pareja se adapta, y si Kidou-san te anda molestando yo me encargaré de ponerlo en su lugar.

- No, ese es asunto nuestro, además esperas un bebé y no los pondré en riesgo por mis asuntos.

Akane se despidió al rato de Yuka, solo verla alejarse a la distancia algo cabizbaja la hacía entristecer y esperaba que todo se solucionara.


Yuka al llegar a casa dejó su tristeza y se enfocó en sus nuevas metas, fue a la habitación y dejó el diario en la mesita de noche, observó su sello de maternidad con felicidad, luego cayó en cuenta que un bebé no estaba planeado en sus vidas, habría nuevos integrantes y Anzu apenas asimilaba la llegada de sus hermanos y su esposo no quería criar a bebés por el costoso trabajo, todo esos pensamientos la hacían preocupar por la reacción que causaría.

Las horas iban pasando lento, se recostó en la cama a meditar, tenía miedo de que lo perdiera nuevamente y si lo tenía ¿cómo se acoplarían en casa? Recién se enteraba y solo llevaba dos semanas de embarazo casi tres.

Todo transcurrió normal cuando llegó Anzu, no dijo nada para no aterrarla de que estaba embarazada solo siguió como siempre, además Anzu tenía mejores cosas que hacer como ir a su clase de ballet que en los últimos meses la niña había restado importancia y se notaba con menos ganas, aún así si la niña cambiaba de afición la apoyaría.

En la cena todo estuvo normal, con una entretenida charla entre Anzu y Kidou hablando de su día, Yuka estaba algo distante, quería compartirlo con su familia, pero costaba que salieran las palabras, tan simple decir que estaba embarazada, pero se lo diría a su esposo más tarde.

Kidou entró en la habitación para aligerarse un poco, Yuka se encontraba haciendo otras cosas como satisfacer un antojo de helado de vainilla, él ni cuenta se dio de aquel diario que con el pasar de los años había cambiado de portada, ignorándolo fue abajo a realizar su trabajo como algunas noches lo hacía.

Ella tras haber estado con Anzu para ayudarla un poco con los deberes, volvió a la pieza a tomar un baño y poder tener valor de decirlo, se puso un camisón y una bata encima para cubrirse, bajó muy entusiasmada, después de todo era su esposo y tenía derecho de saber de la existencia de su futuro hijo.


En aquel despacho la sirvienta le dejó una taza de té y galletas a él con la intención de buscar algo más pues sabía como manipularlo a su antojo, aunque él se negaba ella lograba besarlo, con aquel encanto que ella poseía, Yuka presenció eso, sus lágrimas brotaron y se retiró de inmediato, no sabía que hacer, subió a su habitación y se retractó de contarle, solo guardó aquel diario en donde él no pudiera encontrarlo.

No quería que la encontrara en ese estado, además si estaba llorando se vería algo fea y no quería que la viera así, miró la hora así que se trasladó cerca del edificio donde viven los menores, al verse en pijamas algunos solo murmuraban, ella se miró pues había salido de casa sin cambiarse, se fue por un lugar oscuro y cambió su ropa a algo sencillo. Caminó y entró al edificio, todo estaba tranquilo, dudó si subir o no pues no quería molestar a nadie así que se quedó sentada en el lobby.

Sus lágrimas no paraban de caer, Midori y Ryoma venían muy animados de hacer unas compras y la ven.

- ¡¿Yuka?¡- la llama Midori, con sorpresa, pues se había sorprendido de encontrarla ahí tan solitaria. – Oye ¿Qué pasa? - se sienta para consolarla.

- Llamaré a Akane-san. - dijo Ryoma.

- ¡No! No la llame, no quiero molestarla…

- Pero mira como estás, no te ves bien. ¿Te peleaste con Kidou-san?

- No, él ni siquiera sabe que me salí de casa. - Yuka se trató de secar las lágrimas con sus manos.

Ryoma hizo el favor de mensajear a Akane y esta asustando a su esposo lo hizo levantarse del sofá para bajar. Al llegar trató de sacarle información, pero ella se negaba a hablar y peor porque si lo hacía no se le entendía ni una sílaba.

- ¡No sigas! - dijo Akane, pues Yuka estaba llorando histéricamente. – Eso afectará a tu bebé.

Eso sorprendió a Ryoma y a Midori, Shindo ya se había enterado horas antes, entre las dos la hicieron levantar para llevarla al ascensor para luego ir al departamento.

Incluso se unieron Kirino y Kariya por escuchar un poco de escándalo afuera, el peli rosa utilizando algo de lo que había aprendido trató de hablar con ella, recomendó que le brindaran un poco de agua para que se fuese calmando.

- Kidou-san ¿sucedió algo para que se pusiera así?

- Lo siento… no quiero hablar de ello.

- Bueno, no importa, Akane ya nos puso al tanto, trate de calmarse o le sentará mal al bebé que espera.- dijo Shindo.

Akane recordó que le dijo más temprano que le contaría sobre su embarazo a Kidou, pero al parecer algo pasó. Para dejar que todo se calmara, los demás salieron de la casa.

- Si se ofrece algo me llaman, con gusto los ayudo. - dijo Kirino para luego volver con Kariya a su apartamento.

Midori se quedó y Ryoma fue abajo ya que tenía que llevar las cosas que habían comprado, Yuka estaba perdida en sus pensamientos, Akane solo la abrazó preguntándose internamente qué había salido mal.

Ella salió de su trance y los miró a los tres. – No pude decirle… cuando lo intenté fui a su despacho y lo encontré…- ella se mordió el labio inferior por recordar aquella escena. Los tres la miraron atentos. – se estaba besando con nuestra sirvienta.

Akane y Midori ya sabían eso, Shindo no se lo esperaba de su exentrenador.

- Oye tranquila te quedarás aquí, no dejaré que les pase nada a ti y a tu bebé. - Akane siempre con aquella amabilidad que la caracterizaba, entre ella y Midori arreglaron la habitación extra.

- No puedo creer que él le esté haciendo eso…- dijo Shindo con algo de enojo hacia Kidou.

Ella lo miró pues recordaba que hacía lo mismo, las mentiras no eran buenas en una relación y ella lo hacía con él- Perdóname.

Él sonrió sin comprender mucho, así que supuso que era por las molestias causadas. – No se preocupe puede estar el tiempo que necesite.

- Gracias, pero no lo merezco.

En eso vuelven las otras dos para ayudarla a instalar- Listo ven para que descanses. - dijo Akane.


En la mansión, Kidou subió para ir a prepararse para descansar, pero se encontró con la cama de su esposa vacía además de que las sabanas estaban como si se fuera a acostar, la buscó en el baño, había un silencio que era un poco extraño ya que siempre se encontraba jugando o haciendo algo.

Pensó que tal vez estaba en la cocina, se dio su baño, cepilló sus dientes, creyendo que estaría ahí acostada para cuando saliera del baño se desilusionó cuando vio que todo estaba igual, sus pertenencias estaban ahí, se acostó y dejó la luz de la lampara para que cuando entrara no se tropezara con algo.

La mañana llegó y el sueño lo había vencido, al despertarse por la insistente alarma del móvil miró en dirección a la cama que seguía igual a la noche anterior. Se levantó con preocupación y fue directo a la pieza de su hija, tocó ella abrió.

Entró con desesperación. – Tu madre no durmió en su cama, todas sus cosas están, pero ella ha desaparecido. ¿Qué pasó anoche?

- Pues, recuerdo que estaba muy emocionada por algo que tenía que contarte, ella me dio las buenas noches, también dijo que iba a decírtelo después que tomara un baño.

Entre los dos salieron de la habitación a buscarla, preguntando si no la habían visto, pero nadie en la casa la vio en la mañana, en verdad la Mansión estaba muy silenciosa, al no poder localizarla, los dos desayunaron viendo el puesto que ocupaba Yuka siempre, estas últimas semanas había estado muy extraña, el desayuno no era el mismo, aún cuando ella algunas veces dormía hasta tarde sabían que por lo menos se encontraba en casa.

Anzu se fue a la escuela muy preocupada, los casos de abandono eran comunes y tenía miedo de perder a su madre adoptiva. Kidou solo salió a buscarla, llamó a la madre preguntando si la habían visto, pero nada, solo hizo que se preocuparan más personas, si el padre de Yuka se enteraba sería capaz de matarlo por no saber cuidar a su hija que le entregó hace varios años en el altar.

Con su hermana no estaba, nadie de sus amigos la había visto, solo quedaba que la hubieran secuestrado seres mágicos. Estaba por perder la cabeza cuando decidió llamar a la residencia Shindo.

- Habla Shindo, ¿puedo ayudarlo?

- Hola, disculpa por llamar muy temprano, pero quería saber si mi esposa está con ustedes.

- Kidou-san…- Al escuchar quien llamaba, él volteó a mirarlas a las dos buscando que responder, Yuka solo negó para que dijera que no estaba. - No… ella no está acá, estamos por salir, pero buena suerte.

- Lamento haberte molestado, si sabes algo por favor avísame ¿sí?

- Seguro, hasta luego. - Shindo cerró la llamada. – Su esposo la anda buscando.

- Por ahora no quiero volver, tengo que pensar.

- Puedes quedarte el tiempo que quieras- dijo Akane mientras terminaba de desayunar.

Luego de un rato los dos salieron dejándola sola ahí, Yuka viendo como estaba el pequeño departamento empieza por acomodar las cosas con su magia, la ropa la metió a lavar y mientras trató de lavar los platos, al terminar se sentó en lo que terminaba la lavadora, solo estaba ella pensando por su bebé y todo lo que lo estaba haciendo sufrir.

Al rato subió para tender la ropa, mientras otra parte estaba en la secadora, se sentó a mirar el cielo, pensó en Anzu por dejarla sola, pero por ahora no haría falta y quería distanciarse un poco.

Las cosas en casa estaban muy diferentes, Anzu extrañaba a su alegre y peculiar madre, siempre en todo momento la atendía, los abrazos y consejos, todos la estuvieron buscando.

Kirino volvía de clases y se la encontró- ¿Me deja ayudarle con la cesta?

- No es necesario, no pesa, solo es ropa.

- Insisto y luego la invito a mi depa a charlar.

Ella no se opuso y ambos entraron para dejar las cosas dentro, luego fueron al departamento de él a conversar, le invitó un refresco.

- Puedo ayudarla y aconsejarla.

Ella suspiró, nunca esperó recibir consejos de alguien menor, bueno igual Midori, Aoi y Akane siempre andaban dándoles consejos, así que poco a poco fue abriéndose con él.

- Así que Kidou-san la engaña, pero usted y Akane…

- Lo sé… Kirino, pero hay una ligera diferencia siempre le dije lo que pasaba, no quería que hubiera secretos entre nosotros, pero él nunca me dijo nada de lo suyo, no soy celosa dije, no me duele mucho solo que no sea sincero conmigo me lastima.

- Algunos hombres temen la reacción de sus mujeres.

- Aunque bueno, si él no me ama mejor será terminar con todo esto con un divorcio.

- ¿Se puso a pensar en el hijo que espera y en su otra hija?

- Si, pero puedo salir adelante, además Anzu se puede quedar con él para que tenga todo, no sé.

- ¿Usted lo ama aún?

- Si, es de quien me enamoré, no existe otro hombre.

- Bueno, existe Akane, supongo que él pudo interpretarlo de esta forma, si mi esposa tiene aventuras con una amiga yo igual. Y pienso que Shindo tiene derecho a conocer la verdad de que ustedes tienen algo.

- Si lo tuvimos eso fue hace mucho, no veo la necesidad de que él lo sepa, bueno es que de igual forma se ha portado bien conmigo y yo ocultándole todo.

- Yo no me meteré en eso, son ustedes dos las que deben decirle lo de su amor secreto, además soy su amigo y la persona más cercana a Akane, no me gusta mentir cuando me pregunta si Akane tiene a alguien más.

- Lo siento.

- Tengo que morderme la lengua para no decir lo que sé. Supongo que llegaré a viejo y me llevaré el secreto a la tumba, no puedo creer que no se dé cuenta.

- Juro que no tengo las mismas intenciones con Akane, solo quiero que nuestra amistad dure, solo eso.

- Akane no tiene esos mismos pensamientos y lo sabe. Cuando se encapricha con alguien no lo deja ir tan fácil.

- Supongo. Pero es que yo igual la quiero mucho, pero no quiero arruinar su matrimonio y el mío a la vez.

- Vamos que esto se empieza a quebrar poco a poco, las mentiras hacen daño y entre más tiempo pasen ocultas serán peores.

- No puedo obligar a Akane a contarle, si Shindo no lo acepta imagina que pasaría entre los dos, no importa conmigo de todas formas me detestaría.


Las horas pasaban Kidou llegó a casa desesperado, ella una vez desapareció y no fue agradable, en esta ocasión habiendo llevado muchos años casados había un inmenso vacío en la casa, nunca pensó que las tonterías que hacía o decía le harían falta, algunas veces deseaba que no hablara de más, su cabeza estaba llena de sus frases sin sentido.

Anzu llegó del colegio corriendo directo a la sala, dejó su maleta para preguntar a su padre si ya había aparecido.

- No hay rastro de ella, es como si la tierra se la hubiese tragado.

Anzu se sentó al lado de su padre y comenzó a llorar- Yo no quiero que mamá nos deje.

- Ya verás que vuelve, ella no sería capaz de abandonarte. - Kidou la consuela con un abrazo y esas palabras de esperanza.


Yuka estaba haciendo las tareas del hogar, Shindo y Akane ya estaban ahí para la cena. La castaña propuso una lista de cosas que se le antojaban, para que él hiciera una búsqueda en los restaurantes.

- Recuerda tienes a dos mujeres embarazadas en casa.

- Ya, vuelvo al rato, nos vemos. - Shindo se despidió de Akane y Yuka.

Ellas se sentaron en el sofá mientras a ver la tele. - ¿Extrañas a Kidou?

- A mi familia, me siento un poco incómoda perjudicándoles su matrimonio.

- No te preocupes, además no te dejaré sola, sé cuanto sufres por todo lo que pasas.

- Oye hablando de eso, ¿Cuándo le cuentas a Shindo lo que tuviste conmigo?

- Ni hablar, me manda a la… bueno no tengo el valor y él no es tan comprensivo como Kidou-san.

- ¿Sabías que hizo una búsqueda por una foto que me tomaste? Él no tenía por qué mirar esa imagen.

- ¡¿Qué?! No estarás hablando de la foto que te tomé desnuda.

- ¡Si, esa misma! No tenías que hacerlo no vieras que me morí de la vergüenza. La terminé quemando.

- ¡Nooo! La había vuelto a guardar. - Akane dejó escapar una lágrima pues era la última copia que tenía.

- Era mejor así, además dijo que no le gustaba, eso me ofendió un poco.

- Ya sabes que son unos tarados que solo critican, por cierto, creo que cuando te sientas capaz de hablar con Kidou cuenta conmigo.

- Gracias.

Las dos estuvieron ahí, luego se les unió Midori para hablar un rato y de paso a esperar a Shindo con la comida. Él llegó anunciando su llegada y vio a mas gente en casa, incluso Ryoma que muy feliz esperaba.

- Se aprovechan porque ellas están embarazadas y comen de más. – Dijo Shindo algo molesto por lo aprovechado de sus amigos.

Los cinco cenaron, así la comida sabía mejor, las risas no faltaron, aunque Yuka se preguntaba como estaban en casa sin ella, suponía que mejor.


Yuka pasó los siguientes días en aquel departamento, la única forma de que tomara sus medicamentos era hacer teletransportación día a día de una píldora, su bebé necesitaba crecer sano y fuerte, además era de mucha ayuda, aunque a Shindo le molestaba que lavara su ropa interior.

- ¿Qué te molesta? Si los he lavado, planchado y doblado muy bien.

- No es eso, solo que no me gusta que toquen mi ropa íntima. - reclamó con un leve sonrojo en las mejillas.

- Mira como si antes otras mujeres no los hubiesen tocado para lavártelos.

- Si, pero es diferente, usted no es mi sirvienta.

- Como si lo fuera, con algo tengo que pagarles sus atenciones conmigo estos días.

- Que no es necesario, además hacer esfuerzo le puede sentar mal.

Akane los veía discutir de tonterías, era buena su compañía, además se hacían ilusiones de sus hijos yendo al colegio juntos. Lo que la preocupaba era Kidou que ignoraba todo.

Kidou estaba tocando las pertenencias de ella, buscando alguna pista de su inexplicable desaparición, su suegro quería matarlo por dejar que eso sucediera. El bolso lo vació y calló el sello de Maternidad al suelo llamando su atención.

Lo levantó y asumió que de seguro Akane por accidente lo dejó ahí ya que ese día habían acudido al hospital para una revisión.

Kidou llamó a la chica para decirle que tenía algo de ella, Akane ladeó la cabeza pues no recordaba haber dejado nada en manos de Yuka, la citó para verse temprano y devolver el objeto.

- ¿Qué quería Kidou? - preguntó Shindo.

- Pues dice que tiene algo que es mío, descuida mañana nos quedamos de ver para resolver esto.

- No vayas a armar un lío.

- Descuida, voy en son de paz. – Akane besó a su esposo, los dos se acostaron a descansar.

Al día siguiente ella se encargó de decirle a Yuka que tendría una pequeña plática con Kidou y de que arreglaría un poco el camino para que resolvieran su pleito.

- Pero es que…

- Sin peros, Yuka, no se preocupen volveré y les contaré.

Akane se despidió de los dos, emprendió el viaje hasta la mansión, al llegar la hicieron pasar, le ofrecieron algo de tomar. - Un vaso de agua por favor. – pidió, luego Kidou la saludó y la llevó a su despacho.

- Adelante- Kidou le ofreció pasar. - Creo que esto es tuyo- le muestra el sello de maternidad.

Ella se impresionó. – Pues me temo que no es mío, pues lo tengo colgando de mi bolso. - Le muestra el suyo.

- ¿Entonces?

- Pensé que se había dado cuenta, pero veo que no, Yuka está embarazada. Creí que se lo contó, aquel día antes de despedirnos dijo que se lo diría.

- ¡¿Qué?! Ella no me dijo nada, además de que aquella noche desapareció y ahora sabiendo esto estoy muy preocupado por ella.

- ¿Hay algún motivo por el cual usted crea que haya decidido irse? - preguntó Akane, pues estaba por perder los estribos y reclamarle.

- No se me ocurre nada, además Yuka siempre ha estado feliz a mi lado. No encuentro motivos para que ella se fuera, aunque últimamente estaba algo ida y distante.

- ¿No será porque usted coquetea con otras? - Akane no se cortó y preguntó haciendo obvio que sabía del tema.

- ¡¿Qué?!

- Sé que no tengo el derecho de reclamarle, ella y yo hemos pasado algunas veces juntas, pero siempre le confió todo a pesar de sentirse culpable y de tener temor de que usted se apartara. - Akane se le acercó más con su dulce rostro que reflejaba enojo. - Tampoco soy un ejemplo, porque no he tenido el valor de confesarle a mi celoso marido la relación que tenemos, pero por lo menos debió de decirle que se acostaba con su mucama- Akane lo golpeó en el pecho con reclamos, eso hizo que se sintiera un poco mal.

Kidou no quería que se enfermara o perdiera al bebé- ¡Yamana! - Le sujetó ambas muñecas tratando de que parara. – No quiero que estés así por mi culpa.

Ella se sentó para calmarse y le había comenzado a doler un poco. – Entonces ¿Qué me tiene que decir?

- Bien te diré la verdad, solo para que estés tranquila, que me duele que ella se vaya contigo algunas veces, si soy igual de celoso que tu esposo, con la diferencia de que pude aceptarlo además esa noche rechacé a nuestra empleada.

- Pensé que no le daba importancia, aunque si me lo dice así, pues pondré mi punto, al principio no me importaba en lo absoluto que estuvieran juntos, pero mis sentimientos crecieron así que pensé que Yuka estaría mejor a mi lado y si la animaba a seguir con usted era porque sabía que ella lo amaba mucho. Yuka de seguro estaba sintiéndose mal, usted debió decirle de igual forma lo que pasaba.

- Ahora responderé lo que pasó, me dejé llevar la primera vez, lo admito luego me sentí culpable y decidí callar, conozco a Yuka y me hubiese armado un drama o no sé.

- Ella dijo que si usted no se metía en sus asuntos ella no se metería en los suyos, pero en ningún momento ella volvió conmigo después de eso. Perdón por esto, pero ella decidirá si volverá o no a su lado.

- ¿Tú sabes donde ella se encuentra? - Kidou le suplicó, pero ella negó, solo esperaría a que Yuka regresara por voluntad propia.

Antes de irse Akane pidió ver a Anzu, Kidou le concedió el poder verla, al entrar con cuidado la niña volteó esperanzada de que la que hubiese entrado fuese su madre. – Hola Anzu.

- Akane-chi ¿sabes algo de mamá?

- Pues te vengo a decir algo, quiero que vayas a mi casa en la tarde, no le digas a tu padre a donde vas e invéntate cualquier cosa. – Akane se acerca. – No sufras tu madre se encuentra bien.

- La extraño tanto.

- Yo lo sé, pero ya te dije ven a mi casa, te dejo mi dirección.

Akane se despidió y se fue a su casa, al entrar se encontró con los dos haciendo el almuerzo.

- Que bueno que los encuentro. – Akane dejó su bolso en la mesita de centro y se fue a sentar. - Discutimos un poco, me sentí mal, esto nos afecta mucho al bebé y a mí.

- No debiste hacerlo- Yuka se acerca preocupada al igual que Shindo . - No estás en condiciones.

- Akane piensa en nuestro primer bebé, cuanto hemos querido uno, por favor no discutas más.

- Además no es tu problema.

- Silencio los dos, ¿Qué no es mi problema? Claro que lo es, somos amigas y para eso estamos, para poner en su sitio al marido de la otra ¿no es así Yuka? Porque harías lo mismo por mí.

Shindo sintió temor por lo que decía su esposa, algunas veces ella mandaba más sobre él, hasta ese momento no se había dado cuenta que Akane llevaba los pantalones del hogar.

- Supongo que igual lo haría, pero confío plenamente en Shindo, no es como mi esposo.


Aquel día Anzu solo avisó que saldría, tendría que toma un tren así que esperó a que este llegara, luego de un viaje corto llegó a la siguiente estación, preguntó a unas cuantas personas en el camino luego de eso caminó hasta llegar al edificio y preguntó al encargado por Akane y Shindo, le dijo el piso y el número de puerta, ella siguió adelante con la curiosidad de saber que era lo que tenía que decirle.

Al abrir Akane la niña pasa y saluda, luego ve a su madre ahí. - Mamá…


Continuará...