Bajo el mismo techo


Anzu llegó a donde la citó Naoko cerca de una farmacia, se saludaron. - Me llamaste urgente ¿qué pasa? Te noto extraña.

- Pues sí, verás- Naoko se sonrojó y empezó a jugar con sus dedos. - yo pues, somos amigas y nos contamos todo ¿no es así?

- Si, juro que no le diré a nadie. Ahora cuenta que te pasa.

- Es que anoche me bajó la regla.

- Eso es fantástico y ¿qué se siente?

- Pues nada agradable, sabes, mucho dolor y sientes que te desangras… por eso quiero que me ayudes a escoger mis productos.

- Cuenta con ello. Pero no tengo experiencia en eso, además a mi madre no le baja como al resto de mujeres, le viene a veces, pero no entro en detalle.

- ¿Qué pasa con tu madre?

- No tengo idea, ahora vamos a comprar.

Justo Ryo se acerca y les habla para saludarlas, estaba con unos compañeros y ellas se asustan- Hola chicas ¿quieren venir a jugar un partido?

- Hola Ryo… Ahora estábamos ocupadas- dijo algo enojada Naoko.

Anzu salió al frente- Oye luego los alcanzamos en la ribera del río, primero haremos algo.

- Vale, pues.

Ellas entraron a la farmacia, Ryo con un poco de curiosidad decide investigarlas así que pide que sus amigos se adelanten, además no podía dejar a su hermano solo.

- Hermano ¿qué hacemos? - preguntó Masato.

- Pues, guardemos silencio.

- Pero mi silencio te costará una barra de chocolate.

- Bien, pero entremos y te doy dinero.

- ¡Si! - luego se calló la boca con sus manos ya que su hermano le hizo señas de que guardara silencio.

Entraron y ellas dos estaban demasiado ocupadas como para prestar atención a quien había ingresado al local, Ryo le dio dinero a su hermano, el cual se fue directo a escoger su barra de chocolate, mientras este estaba en la caja Ryo solo se acercó más luego miró lo que tenían en sus manos.

- Ay no, son asuntos de mujeres, eso significa que alguna dejó de ser una niña. - pensó para sí mismo. – Anzu o Naoko.

Ryo al ser de un grado más alto estaba al tanto, por eso no le interesaba mucho que digamos esos asuntos, pero moría por descubrir quien de sus amigas era.

De un momento a otro su hermanito Masato al verlas ahí no dudó inocentemente de ir con ellas, Naoko y Anzu voltearon a verlo y quedaron espantadas.

- Ma-masato ¿qué haces aquí?

- Acompañando a mi hermano. – señaló el sitio, pero al voltear solo se escuchó la campana de la puerta de la farmacia.

Luego de hacer unas compras algo rápidas ellas se llevan consigo al niño de cinco años con ellas hasta el campo, como lo supuso Naoko, Ryo estaría ahí y decidió irse a por él, dejó las compras al cuido de Anzu y como él estaba jugando, en un momento ella se metió al campo y robó el balón a uno de los chicos y lo pateó directo a la cara de Ryo.

Anzu saltó mientras aplaudía, Masato fue con su hermano a ver como estaba, pero seguía tendido en el campo con la cara roja.

- Eso pasa cuando quieres pasarte por listo. – Naoko regresó con Anzu y sonrió. - ¿Crees que se me fue mucho la mano? O bueno en este caso el pie.

- No, para que aprenda a respetar la vida privada de los demás y ese tiro fue impresionante. Así que vamos a tu casa.

- Ok, vamos amiga y gracias, mi padre me ha entrenado muy bien.

Al llegar a casa Anzu saludó a Fuyuka- ¿Cómo está?

- Muy bien, gracias y es un placer tenerte en casa ponte cómoda.

- Ven vamos a mi habitación. – propuso Naoko. Anzu pasó primero a la pieza y luego Naoko que de inmediato encendió la tv y cerró la puerta. – No quiero que mi madre escuche nuestra conversación.

- De acuerdo.

- Anzu, me siento mal conmigo misma ahora, mi madre me ha hablado de los cambios, pero es que los hombres me mirarán de otra forma.

- Nao-chan muchos hombre ya nos miran así, con malas intenciones, solo que una tiene que tratar de ignorar y pedir ayuda, me ha pasado, por eso en casa mi madre es muy abierta con ese tema.

- ¿Y tu madre te habla sin esconderte nada?

- sí, pero sin algunos detalles que dice que más grande entenderé, eso solo es para hacer hijos y… - Anzu solo se quedó suspendida en el aire recordando lo que escuchó meses atrás y estremeció su cuerpo y cabeza. – No quiero saber cómo hicieron a mi hermano.

- Ah así que… que asco. (¿Por qué hacen eso mi tía Yuka y mi tío Kidou? Yo que siempre lo he querido.)

Anzu miró la cara de enojo de su amiga que luego se transformó en una más tonta y sonriente. - ¿Nao-chan aún gusta de mi padre? - Anzu sonrió pícaramente.

- Idiota, claro que no, eso era antes.

- Soy tu hermana de otra madre, te conozco y no soy tonta.

- Es que tu padre es admirable y super guapo, pero bueno que le voy a hacer, debí nacer antes. Oye y este será su primer bebé ¿no es así?

- Si, eso creo- Anzu bajó un poco la cabeza. – No tengo problemas con eso, quiero que sea niña.

- Te aseguro que tu hermano o hermana tendrá el mismo carácter de tu padre y además, aunque no seas hija de sangre te asemejas más a él.

- Supongo, mi madre me atiende, pero en cuanto a educación estricta mi padre toma el mando y he tomado de ejemplo el ser responsable; mamá a veces está distante si está enfocada en los vídeo juegos, puede prestarte atención un momento y al otro dejó de hacerlo porque se pierde en su mundo, es como si le hablásemos a la pared, en cuanto a quien me ayuda con los deberes pues ella lo hace a su ritmo pero mi padre es más habilidoso si no fuera por él no lograría entender muchas cosas.

- Siempre pensé que tu madre es algo especial o inusual. Creo que vas madurando y ella todavía queda atrapada.

- A mi padre le preocupa que mi hermano o hermana salga idéntico a ella.

- Eso sería interesante.

Justo desde abajo se escucha a Fuyuuka llamar a su hija con una voz algo molesta, a lo que ambas se miraron pues ya sabía a qué se debía. En efecto Natsumi que había llamado para comunicarle lo del incidente.


Akane estaba mirándose en el espejo pensando en una forma para que Shindou no le reclamara tanto, ya que algunas veces se lo echaba en cara o sacaba el asunto. - ¿Qué haría Yuka en este caso? – pensó hasta que le llegó una idea. - Ya sé. – Tomó su teléfono y envió un pequeño video de once segundos. Y una nota de voz.

Shindou estaba sentado en las afueras de una cafetería mientras revisaba unas cosas, cerró su carpeta un momento para tomar su café y que no se manchara nada. En eso le llega un mensaje y lo abre.

_ ¿Me perdonas? Si te he fallado te pido perdón de la única manera que sé, abriendo las puertas de mi corazón para cuando decidas volver, yo solo quiero tu amistad_

Shindou en ese momento se aguantó las ganas de reírse fuertemente, además le enternecía el gato de fondo, abrió el mensaje de voz para escuchar la dulce voz de su esposa.

_ Yo solo quiero tu amistad y amor.

Shindou recogió todo y se retiró del sitio para ir con ella a la casa, estaba en la cama recostada haciendo un trabajo, con su cara de preocupación, luego suspiró y fue cuando lo vio cruzar la puerta sonriente.

- Akane yo lo lamento, pero es que entiéndeme que no me es fácil digerirlo, perdón por preocuparte cada vez que menciono el tema, tu mensaje me hizo gracia y fue tierno.

- Por favor abrázame- Akane aparta su portátil y se levanta sosteniendo su pancita, él se acerca para abrazarla, justo en ese momento su bebé se mueve y ella reacciona. – ¡Uy!

- ¿Qué tienes?

- Nada es solo que nuestro bebé se está moviendo.

- Me has dado un susto.

Akane toma la mano de él para que sienta, él sonríe y besa la mejilla de ella.


Haruna estaba en casa haciendo una llamada a su amiga más lejana, Touko.

- ¿Entonces vienes?

- Tienes suerte de que la niña ya tiene tres meses, no salí de casa en todo un mes, bueno digo entre Jousuke y yo nos turnamos para cuidarla y poder hacer nuestras cosas, es difícil aun teniendo a la niñera.

- Y que lo digas, mis pequeñas son un poco intranquilas.

- Heredaron tu personalidad. - Touko rio.

- Bueno quizás sí, entonces yo te digo, aún falta para la fiesta que estoy organizando con las más jóvenes, las que fueron mis alumnas.

- Bien, supongo que para ese entonces Kiyoko ya estará más grandecita para soportar un viaje.


Pasaron unos días, el padre de Kidou los invitó a la mansión para que pasaran un tiempo con él y que tenía una noticia muy importante que darles.

Les dio la bienvenida mientras los sirvientes se encargaban de los tres gatos que cada uno sostenía en las maletas especiales para transportarlos.

- Bienvenidos.

- Hola padre ¿Cómo ha estado?

- Mejor que nunca, Yuka, Anzu que gusto.

- ¡Hola abuelo!

- Preciosa, como has crecido.

Luego se dirige a Yuka- ¿Cómo va mi nieto?

- Creciendo cada día.

- Espero que mi hijo cumpla tus antojos.

- Claro que sí. - dice Yuka sonriendo.

Después de estar más cómodos ellos van al salón y justo una elegante mujer se levanta para darles la bienvenida. Kidou y Yuka no lo podían creer.

- Hola, bienvenidos.

- Papá ¿Qué significa esto?

- Es lo que quería contarles. Yuzuki es mi nueva esposa, me ha contado que trabajó con ustedes en el Raimon, así es mejor que todos se conozcan y se lleven bien.

- Claro que si cariño. – Yuzuki se acercó al señor Kidou para estar más cerca, Yuka no podía hacer mal gesto, pero recordar todo lo que la hizo sufrir años atrás la hacían querer salir de la habitación. La mujer fijó sus ojos en Anzu. – Así que tú eres la pequeña Anzu, mira que tu abuelo me ha contado mucho sobre ti. Ven mi amor tu abuelo y yo te hemos comprado obsequios. - ella le ofrece la mano, Anzu voltea un momento hacia sus padres que luego asienten para que vaya con ella.

Ahora que estaban ellos tres el señor Kidou sonrió – No pensé encontrar a una mujer tan maravillosa como ella.

- Si, tienes suerte. Papá Yuka tiene que hacer cosas, yo quisiera hablar contigo.

Yuka entrecerró los ojos ya que él le estaba pidiendo de forma muy indirecta que saliera. – Yo me retiro, con permiso.

Ya que ellos se quedaron ahí Yuka fue con Hakamada que estaba en la cocina preparando el almuerzo muy tranquilo hasta que al levantar la vista se encuentra con Yuka que reposaba en la encimera mirándolo cocinar. - ¿Qué preparará? Estoy ansiosa.

- Es una sorpresa. Le aseguro que le encantará como siempre.

- De eso no tengo dudas. Bueno iré arriba para cambiarme.

- Si desea algo no dude en pedirlo.

- Claro. – Yuka subió las escaleras, pasó por la habitación de Anzu y las vio desempacando los obsequios, decidió dejarla para ir a su habitación en donde encontró de igual forma obsequios.

Se cambió de ropa y tomó su tapete para ejercicios, luego salió de la pieza, en el pasillo se encontró con los gatos recostados sobre una silla, sonrió al verlos ya cómodos, se dirigió al jardín y se acomodó para empezar su calentamiento para antes de bailar.

Mientras adentro él padre de Yuuto le brindaba una copa. - Hijo he estado pensando a quien dejar la compañía, tú puedes hacerte cargo en un futuro y seguir patrocinando al Teikoku como hasta ahora. Anzu es una niña inteligente ella tal vez pueda también tomar el mando y seguramente sus hermanos de igual forma, educalos como yo lo hice contigo.

- Siempre tengo en cuenta las enseñanzas que me diste, mi hija no es perfecta, pero da lo mejor de sí misma en todo momento.

- Hijo, ¿tú crees que esta vez sí llegará a término? Ya ha perdido a dos y siempre tengo dudas de ella, siempre tuve en mente a Touko para que fuese tu esposa.

- Ya sabes que ella no quería atarse a mí, bueno no en matrimonio. Si es que ella vive con Tsunami y aún no se han casado; hace unos meses tuvieron a su primera hija y bueno quizás ese hubiese sido mi vida con ella de esa manera.

- Pero es que lo mejor es unir lazos matrimoniales.

- Si, eso lo sé, aunque hoy en día las cosas funcionan un poco diferentes entre los jóvenes.

Anzu estaba en su habitación junto a Yuzuki. – Hija querida, sabes que cuando llegan los hermanos todas las atenciones son para él o ella.

- Mamá ya me ha dicho que el amor es igualitario, no tengo por qué sentir celos.

- Además si nace niña quien crees que será la favorita, todas las atenciones, el cariño; si el bebé llora cerca de ti te culparán de inmediato y preguntarán que le hiciste.

- Pero…

- Aunque bueno, si tus padres son sinceros no tienes que preocuparte.

Yuzuki sonrió ya que había plantado dudas en la menor, luego la llevó consigo y se encontraron en el camino con los dos Kidou, padre e hijo.

- ¿Dónde está Yuka? - pregunta Yuuto, a lo que Yuzuki negó. – pensé que estaría con ustedes.

- Joven Kidou, su esposa está en el jardín practicando danza, bueno yo lo llamaría baile común.

- ¡¿Bailando?! ¡¿cómo permites eso?! – Yuzuki le llamó la atención.

Todos fueron al jardín, Kidou quería explicar algo antes de que le dijeran algo. Ella estaba bailando una canción de los años 90, 1997 para ser exactos. – Antes que le llames la atención, déjame decirte que ella es muy sensible en cuanto a reprenderla, además en este tiempo de embarazo ha estado más activa y no es normal en ella, sus antojos en vez de ser de postres y comida, pide más actividad física, si vieras como vuela…- Kidou no pensó en lo último refiriéndose a que Yuka por las noches en que alguna persona solicita su ayuda, se mueve con agilidad. – Lo que digo es que corre veloz. - aclaró su garganta.

- De acuerdo.

- Pero es que hacer ese tipo de movimientos ínsita a que el bebé pueda perder la vida.

- He visto a mujeres activas, no creo que a nuestro bebé le afecte.

Yuzuki sonrió ya que tenía algo preparado, así terminarían odiándola más a Yuka por perder nuevamente al bebé.

Durante la época de instituto Kidou practicaba tiro, así que se le daba muy bien disparar. Él padre propuso una competencia con Sakuma, Genda y otros, eso lo hablaron durante el almuerzo.

- ¿Quieres que te enseñe Yuka?

- Claro.

Yuzuki solo sonrió ya que como le permitían hacer muchas cosas estando embarazada sería más fácil eliminar a la criatura.

El almuerzo estuvo delicioso, luego de eso Yuka fue a descansar en la pieza de Anzu, mientras la menor estaba a su lado repasando algunas cosas de la escuela. Kidou estaba en el estudio de su padre haciendo unas llamadas para la reunión del día siguiente.

El señor Kidou saldría en un rato, mientras se arreglaba le decía a su esposa. – El tiempo ha pasado, pero mi nuera sigue igual que la primera vez que la conocí.

- Si lo he notado, su apariencia de niña inmadura no ha cambiado sabes… Estuvimos juntas trabajando así que puedo asegurar de que sigue igual, salvo que con el dinero que gana tu hijo ella se da ciertos lujos.

- Sabías que mi hijo tenía otra novia antes de Yuka, solo que aquella muchacha lo dejó, siento que las cosas hubiesen sido mejor y diferentes, él la amaba mucho y dudo que ame de esa forma a su actual esposa.

- De eso no tengo dudas. - Yuzuki sonrió de lado, le satisfacía saber las historias de antes de que Yuka llegara a la vida de Kidou y que ella sería después de Touko la mejor opción, pero se interpuso en su camino aquella niña tonta de diecinueve hace trece años atrás.

Las horas pasaban y antes de la cena Yuka estaba sentada en la cama frente al ordenador jugando y Kidou estaba a su lado haciendo algunas cosas de igual forma.

- Seguiré trabajando después de cenar, me dormiré un poco tarde. - Dijo Kidou notando como Yuka solo mantenía fija la mirada a la pantalla. – ¿Escuchaste lo que dije?

Ella simplemente lo ignoró, él replicó una vez más lo que dijo, ella solo asintió y lo miró un momento. – Que te dormirás tarde ya lo escuché.

Él suspiró, sacarla de su mundo a veces era muy complicado, pero por lo menos escuchaba la mitad de lo que se le decía, ella se olvidaba del mundo que la rodeaba cuando estaba en internet o simplemente cuando estaba muy concentrada pensando cosas y quién sabe que tanto imaginaba para no escuchar o hacer caso a las personas que le hablaban.

Kidou ya estaba un poco preocupado así que ya estaba considerando llevarla con un especialista. – Deberíamos consultar a alguien para que identifique que te está pasando. Me preocupas ¿sabes?

Ella lo miró – Eh pues si quieres no tengo problemas para saber qué es lo que sucede conmigo y mi falta de atención a ustedes, lo siento Yuuto es que a veces mis pensamientos me inundan y son tan fuertes que apenas escucho sus voces algo lejanas e ininteligibles y algunas veces prefiero solo quedarme ahí.

- Por lo menos reconoces que tienes algo.

- Si, por supuesto es que antes no era así, bueno no tanto como ahora. Pero no te preocupes más y sigue con lo tuyo, procura llegar a dormir para que mañana no te caigas del sueño.

Yuuto se acerca y besa dulcemente la frente de ella haciendo que se sonrojara. – Por lo menos sigo haciéndote ruborizar.

- ¡B-baka!- Yuka solo cierra la portátil y se recuesta, Kidou de igual forma pero solo suspende.

- Yuka ¿tu sabes si nuestra hija tiene algún amiguito especial? Ya sabes está en esa edad.

- Anzu solo tiene diez y no piensa en tener novio, bueno eso creo ya que ella no lo dirá por vergüenza, es solo una niña y tiene cosas mejores en que pensar.

- En dos años ella irá a la secundaria y créeme que ese es otro mundo.

Yuka solo recordó su estadía en secundaria y fue cuando se desconectó una vez más del mundo real volviendo mentalmente al pasado.

- ¡Ahora soy de secundaria! No lo puedo creer. – dijo Yuka mirando su reflejo en la pintura brillante de un auto estacionado en los aparcamientos del instituto.

Pasó rápidamente a la parte en la que quería ser amiga de una chica, pero no se atrevía, ya se iba integrando poco pero pronto se dio cuenta de que no hacía las cosas bien y cometía errores por no comprender bien las instrucciones.

Al poco tiempo la chica de la cual quería ser amiga tenía ya a una, aunque luego de una forma u otra se incorporó a las dos.

Las cosas no marcharon bien, aunque se ganó la simpatía de la profesora más severa del curso ya que a pesar de no ir bien en las otras materias inglés no fue un problema.

Cayó en depresión y empezó a faltar a clases, no hacía tareas e iba perdida, ya sus compañeros se burlaban o tomaban sus materiales para su beneficio. Un día con solo decir – No lo traje- se refirió a la tarea que había que traer.

- Oishi tienes bajas calificaciones en mi materia.

El compañero que seguía y estaba justo a su lado la miró y dijo. – Eres la peor de la clase. – Ella no dijo nada, su expresión se mantuvo seria, pero por dentro estaba queriendo desaparecer.

En casa solo llegaba y se iba a su habitación a pensar y de ahí empezó la base para un nuevo mundo en el cual fue poco a poco entrando para perderse.

Ese mismo año a su pequeña hermana y a ella mientras visitaban la playa un fin de semana, un ser se apareció frente a ellas luego de que Yuka al no saber nadar bien casi termina ahogada, pero logró mantenerse a flote asustando a Kokoa ya que esta había vivido parte de su infancia en una isla junto a sus padres por lo tanto aprendió a nadar y Yuka vivió ese tiempo con sus abuelos.

Estaba agotada por intentar salvarse, tosió y expulsó el agua que había tragado. - ¿Por qué me pasa esto? Pensé que podría hacerlo como tú.

- Buscaré a nuestros padres para que te vengan a atender.

Justo cuando Kokoa dio unos pasos frente a ellas estaba un hada sonriendo, les ofreció poderes a ambas y para incrementar su poder tendrían que subir de nivel.

- Paso, yo no lo necesito. – dijo Kokoa con algo de arrogancia.

- ¿Qué me dices tu Yuka-chan?

- Yo… pues, tal vez sí, yo lo acepto.

Los poderes se le fueron entregados y los usaría a beneficio propio y de ayudar un poco a su familia, bastó un poco, pero logró hacer sus deseos duraderos y que no se terminara su efecto en unas horas.

No sabía cómo, pero logró pasar el año solo que tendría que presentar trabajos y pruebas para compensar las materias que debía. Logró recuperarse, pero le estaba yendo mal nuevamente a falta de comprensión en lo que se le pedía que hiciera en la escuela.

Ella se enfermó con un resfriado muy fuerte, no asistió a clases en dos semanas, en ese tiempo sintió algo de temor y de la noche a la mañana decidió no ir más a la escuela, sabía que sus padres la regañarían, los demás se burlarían ya que todos habían puesto altas expectativas en ella cuando era pequeña.

"Yuka vas a ser una modelo, mira lo alta que vas a llegar a ser" decían ya que pasaba de estatura a su prima que tenía la misma edad, salvo que Yuka era menor por tres meses de diferencia.

"Eres muy inteligente, todas las lecciones se las aprende" era cierto, pero había una gran diferencia entre memorizar y entender, la gran mayoría de compañeros tenían ambas capacidades y Yuka solo una memorizar al pie de la letra más no entendía bien. Lo contrario a su hermana que no podía memorizar, pero comprendía de una las cosas.

En conclusión, Yuka se dio de baja en la escuela, solo dos meses después que inició segundo curso. Temía por su futuro, ser sirvienta en casa de personas ricas no estaría mal, pero las burlas resonaban en su mente, aunque aún no se habían dado.

Cuando cumplió quince su capacidad con las plantas ayudó a que encontrara trabajo en una floristería pequeña, la cual creció en poco tiempo ya que las habilidades de la muchacha eran sorprendentes en cuanto al crecimiento hermoso de las flores.

Su habilidad con los arreglos también creció, aunque en ese momento su compañero de trabajo no tenía buenas intenciones con ella.

Yuka se enamoró por decirlo así de él, comenzaron a salir ya que él logró conquistarla fácilmente. Tanto que sabía que era muy fácil de manipular y que se entregara a él. Ella rechazó varias veces su propuesta hasta que harto de sus desprecios un día la tomó a la fuerza, ella estaba desesperada así que implementó la magia para apartarlo de sí misma y poder escapar.

Sucedieron cosas así que ella decidió enfocarse en su trabajo ya que al lugar le estaba yendo muy bien que antes de terminar el año adquirieron un nuevo local mucho más grande hubo nuevos empleados y así comenzó a ser la floristería más famosa de la región.

Cumplió dieciocho y empezó a tomar clases de manejo y poder hacer entrega a domicilio. Fue cuando al siguiente año ella renunció, aunque dejando un poco triste al dueño de dicha floristería ya que se iba la mejor jardinera del sitio.

Yuka reaccionó al escuchar la voz de Kidou llamándola. – Lo siento mi amor, creo que volvió a pasar. - Respondió a lo que él solo suspiró y acarició su cabeza.

- Venga no te preocupes solo hablé de cuando Anzu entre a secundaria.

- No te preocupes Anzu no se dejará engatusar tan fácil por los chicos.

Ya era muy tarde Yuka yacía dormida en su cama, Kidou estaba en la oficina de su padre trabajando cómodamente, se estiró y retiró sus gafas dejándolas a un lado, masajeó un poco sus parpados ya que se sentía un poco cansado.

En eso la puerta se abre dejando ver a Yuzuki con una bata algo reveladora. Kidou solo sonrió y volvió a colocar sus gafas.

Ella se acercó. - ¿Porqué ocultar tan sensuales ojos tras esas gafas?

- Es mi identidad, además mi esposa es la única que tiene derecho de verlos. - Dijo Kidou, pero en numerosas ocasiones sus amigos y familiares ya lo habían visto sin ellos. - ¿No tendrías que estar con mi padre durmiendo?

- Claro, pero él ya se durmió y supongo que tu esposa igual, por qué no aprovechamos esto y pues creo que dejamos hace años algo pendiente.

- Te equivocas yo nunca te quise para ese fin, además la primera vez que nos conocimos tu estabas saliendo con Kazemaru ¿qué pasó esa noche? ¿por qué te fuiste de su lado?

- Digamos que no es mi tipo, el es guapo, pero yo ya me había fijado en ti. Dime ¿no te gustaría que tu y yo…?

Kidou se puso de pie y empezó a ordenar sus cosas. – De ninguna manera.

- Oye y ¿Cómo era tu ex? De seguro la amaste mucho mira que dejar ir a semejante chica y quedarte con lo peor.

- ¡No hables así de Yuka y a Touko no la metas en esto! Ella tomó su camino y eso ya fue hace mucho, pero por el amor que una vez tuve por ella no dejaré que te metas con lo que pasó en nuestra relación.

- Bueno, simplemente es lo que opino.

Yuka se levantó y miró la hora ya que Kidou no había llegado aún a la pieza. Se levantó y fue al baño un momento, luego salió guiada por las tenues luces de los pasillos, estaba aún muy adormilada fue directo a la oficina donde sabía que estaría y al abrir la puerta se llevó una desagradable situación algo comprometedora, ya que Yuzuki abrazaba a Kidou por el cuello, ambos miraron en la dirección a ella, él no sabía que decir o hacer ya que segundos antes estaban discutiendo, pero ella ágilmente se las ingenió para abrazarlo de esa manera.

Ella intentó a toda costa robar un beso a Kidou en presencia de una sorprendida Yuka, la cual solo cerró la puerta y se fue del sitio. Él apartó a Yuzuki y fue tras Yuka.

Ella solo se metió nuevamente a la cama, él abrió la puerta y trató de explicar lo que había ocurrido, Yuka solo lo escuchó, pero no gesticuló ninguna emoción en su rostro, estaba seria.

- No estoy molesta, te dije que no era celosa.

- Si, pero te conozco a la perfección, eres humana y tienes por lo menos un poco de celos. Ya me acuesto para que no haya discusiones.

Kidou fue al baño, Yuka solo infló las mejillas. – Ah que con ella si ¿verdad? Claro como no está embarazada ella es atractiva ante tus ojos. - Yuka acarició su vientre. – Mi bebé lamento que tengas un padre tan solicitado y atractivo.

Yuka al notar que su esposo venía nuevamente serenó su rostro y ocultó cualquier emoción negativa de él. Yuuto se acostó y ya sabía que estaba molesta, así que no le besó pues temía que lo rechazara; apagó la luz y trató de dormir, ella se giró un poco y su humor cambió a uno triste porque no la besó o abrazó.


Al día siguiente, esa mañana había mucho movimiento ya que irían a un lugar para realizar un juego de supervivencia en equipo. Kidou hizo una llamada para confirmar asistencia.

Mucho más tarde todos los de la mansión llegaron al encuentro, los otros eran Sakuma, Genda, Goenji, Kazemaru, Endo, Shindo, Este último no sabía por qué había aceptado.

Los capitanes de ambos equipos serían Yuuto y Yuka, los presentes pusieron una cara de sorpresa al ver a Yuzuki y más cuando se enteraron de que era la esposa del Sr. Kidou.

- Bueno, así estaremos, escojo primero a Sakuma.- dijo Kidou, a lo cual el platinado sonrió y saltó a donde Kidou.

- Genda-san, a mi equipo. - Yuka sonrió desafiante.

Kidou introdujo a Kazemaru y Shindo mientras Yuka terminó con Goenji y Endo.

- ¿Segura que estás preparada para esto? podrías hacer mucho esfuerzo para ti y tu bebé.

- Descuida, puedo hacerlo aunque no me esforzaré mucho, Goenji-san

En cuanto al resto, estaban en un sitio para verlos jugar. Todos se pusieron los atuendos especiales y tomaron sus armas, tendrían diez vidas, aquel que quede en pie hará que su equipo gane.

Kidou empezó a hablar. – ¿Alguno de ustedes alguna vez practicó tiro? – Todos los demás se miraron el uno al otro y negaron, menos Sakuma y Genda que siempre practicaban en su época de colegio, no sería difícil ganarle a unos novatos, aunque Genda estuviese en el equipo contrario, tenían mucha desventaja.

Sakuma y Kidou sonrieron ya que Yuka sostuvo el arma y se apuntó para ver que había, Endo y Goenji se miraron preocupados. Shindo tenía un objetivo y era eliminarla por resentimiento.

Fueron a sus puestos en un lugar oscuro con poca luz, solo se distinguían un poco gracias a las luces de los trajes. Equipo azul, Yuka y los demás empezaron a dividirse, Equipo rojo Kidou dio indicaciones y se dispersaron en busca de los contrincantes.

En primera, Kazemaru encontró a Endo y disparó, el castaño vio como una de sus luces se apagó así que volteó en busca de su atacante, pero este ya no estaba, corrió y se tiró al suelo.

- Hombre herido.- Yuka en ese momento llegó y lo pateó ligero para luego agacharse.

- No es momento de dramatizar, vamos.

Yuka se adelantó primero y encontró a su marido descuidado que estaba al parecer en "alerta", solo que ella fue ágil y le descontó una de sus vidas.

- ¡Pero que mie…! – Solo se fue de ahí a ver a quien encontraba en ese laberinto.

Sakuma vio la escena desde lejos- No te metas con mi equipo. – apuntó y ella miró en su dirección así que ambos se dieron.

Yuka sabía que no era del agrado del platinado y por ello le había quitado una vida. Goenji le propinó una a Kidou y se dio a la fuga.

- Maldición a este paso perderé todas las que me quedan. – Kidou no pensó en que su esposa fuese capaz, luego recordó lo de la noche anterior y se maldijo.

El tiempo transcurrió y los primeros eliminados fueron Endou y Goenji. Yuka estaba con Genda, este solo tenía tres vidas, ella nueve. Los del equipo rojo también estaban bajos de vida y estaban ideando un plan para acabar a los azules.

- ¿Cómo no hemos podido acabar con la líder del equipo azul? - se preguntaba Sakuma algo desesperado.

- Es desesperante lo sé… no pensé que tuviese buen tino.

- A darle con todo, hemos eliminado a dos, están en desventajas. Dijo Shindo mientras miraba a todos lados

- Venga, tenemos que rodearlos y terminar que tengo hambre. – Dijo Kazemaru.

Continuaron y en verdad justo en el centro Genda y Yuka quedaron rodeados, es cuando comienzan los ataques al grupo menor. Ambos tratan de disparar Genda termina con Kazemaru.

- Lo siento Kojiro. - Sakuma dispara y hace que pierda la última vida. Sonríe mientras Genda se levanta para irse.

Yuka queda sola y sale corriendo, los otros se alertan y van tras ella.

- ¿Dónde estará? Aunque sea solo un juego podré desquitarme un poco. Maldición. – Shindo iba pendiente a cualquier señal de luz. Frente de él miró como la última luz de Sakuma se apagó y Yuka estaba apuntando. - ¡Mierda! - gritó ella no lo pensó dos veces y lo eliminó a él de igual forma.

Sakuma tuerce la boca y se va del lugar con Shindo. Ella se va a buscar a Kidou, el cual estaba temiendo por su vida, ella ya sabía la ubicación de él, cada movimiento así que no le fue difícil encontrarlo.

- Amor, ten piedad de mí.

- Claro que la tendré mi amor, no te dolerá lo prometo. - Yuka apuntó y robó una de las tres vidas de él seguido de las otras ya que estaba vulnerable.

Ellos volvieron con el resto, Kidou estaba cabizbajo, derrotado mientras los otros abrazaron a Yuka por hacer que ganara su equipo. Los otros estaban enojados por la derrota Shindo tenía unas inmensas ganas, pero ya se desquitaría de otra forma cuando los dos estuviesen a solas.

Yuzuki interpretó aquel gesto de Yuka como si tuviese unas ganas inmensas de matar a su marido. - Esto es algo interesante, lo tendré en cuenta para más tarde. Ella fijó su vista a Kazemru y fue a saludarlo, hablaron un rato luego el soltó que vivía hace años con una mujer maravillosa.

Todos fueron a tomar el almuerzo en un restaurante, luego cada uno se fue y la Familia Kidou volvió a la mansión. Kidou estaba un poco molesto por la derrota y más porque sabía que Yuka tenía el respaldo de sus poderes.

Ella solo se recostó en la cama. – ¿Estás molesto?

- ¿Tu qué crees?

- Que sí, pero es que tu y tus amiguitos querían derrotarnos, además soy buena con las armas, aunque fuese en la pc tengo buena puntería algunas veces.

- No me molesta tanto el hecho de que usases un poco de tus poderes; es que parecía que querías matarme de verdad.

- Oye, no lastimaría a mi esposo. – Yuka se pone en pie y se acerca a él. – Yo te amo demasiado a pesar de que siempre frecuentas mujeres guapas.

- ¡Que yo solo te amo a ti! Ella intentó besarme, la aparté de mi y no pasó nada.

Ella lo acalló con su dedo- Silencio, aprovechando que los demás están haciendo sus cosas, nadie nos necesita por un rato.

- ¿Qué insinúas que hagamos? – Kidou la abrazó y besó su cuello, sonrió pues siempre que peleaban terminaban así.

- Ya sabes, pero ten cuidado ¿sí?

- No le pasará nada al bebé.

- Ya lo sé contigo no tengo nada que temer.

Ella se recostó en la cama y el a su lado aun besándola y acariciándola, ella empezó a ir ayudándole con las prendas y él igual para sumergirse y perderse en el placer. Rato después ella reposaba en los brazos de él.

Suspiró- Sabes, tengo como antojo de un poco de leche y chocolate.

- Ordenaré a Hakamada que nos traiga una chocolatada y para mi uno de fresa. - Kidou toma el teléfono y hace la llamada encargándole la tarea a su preciado mayordomo.

En la cocina se lleva a cabo la preparación de las bebidas con galleta, Yuzuki pasa y ve el vaso de chocolatada mientras el otro a penas se elaboraba, solo preguntó para quien iba dirigido.

- Es para el señor Yuuto y la señora Yuka.

- Voy arriba, puedo llevárselos.

- Es mi trabajo, además usted es la señora de esta mansión. – dijo mientras ponía el otro vaso al lado dentro de la charola.

- No es molestia de verdad. – ella insiste y toma la charola, él no dice más y la deja ir, al llegar arriba dejó un momento la bandeja en una mesa y de una pequeña botella que guardaba esperando el momento de usarla, derrama unas gotas y lo mezcla. – Listo.

Justo en ese momento habla Anzu. – ¿Yuzuki- san?- eso hizo que la mujer se sobresaltara y tratara de actuar normal.

- Pequeña ¿Qué haces por acá?

- Voy a mi habitación porque dejé mi tablet allá e iré al jardín un rato. ¿Qué estaba haciendo?

- Le llevaré esto a tus papis ya que me queda de camino. Bueno adiós nena.

Una vez en que se fue lejos de la niña ella se paró y dejó la charola en la mesa y tocó, luego se fue a otro sitio. Kidou extrañado abre la puerta y ve la charola, aunque se preguntaba porque su mayordomo no había ingresado. Yuka salió del baño y muy feliz fue a beber.

- Sabes qué Yuka, creo que tengo antojo de chocolate yo también. – antes de que pudiese ella tomar su vaso él se adelantó y bebió casi la mitad, ella optó por conformarse con el de fresa.

Aunque luego de unos minutos lo que había en el vaso empezó a hacer efecto, provocándole a Yuuto un poco de mareo y un dolor fuerte de estómago. Yuka se preocupó mucho en ese momento ya que había comenzado a sudar mucho y quejarse de un inmenso dolor.

- Llamaré al médico. – Yuka intentó tomar su teléfono, pero él le impidió un poco hacerlo.

- No me dejes… por fa…vor.

Kidou termina por vomitar, Yuka de inmediato llama a emergencias y alerta a los de casa- No dejaré que nada te pasa mi amor.

Mucho más tarde él estaba en el hospital ya que se le había realizado un lavado de estómago y pruebas para determinar que le había causado dolor.

- ¿Cómo te sientes? – Yuka acarició la mejilla de él.

- Mejor – dijo con apenas fuerzas ya que estaba recuperándose.

- Afuera están todos esperando. Estaré contigo.

El doctor llegó a la habitación y les informó, que lo que había ingerido era una sustancia que se utilizaba para realizar abortos Yuka se aterró al igual que su esposo. Nació la pregunta, ¿Quién querría matar a su hijo?

Al salir el doctor de la habitación Yuka besó a su esposo. – Yuuto, amor ¿Qué hubiese pasado si yo hubiese tomado la leche con chocolate?

- Creo que ya sabes que hubiésemos perdido al bebé y de paso a ti. - Yuuto miró a Yuka ya que tenía lágrimas en los ojos, ella se recostó en su pecho, él solo la acarició.

- Es que a pesar de todo no sé qué haría sin ti, además salvaste a nuestro hijo que aún no nace y ya está en peligro.

- Daría mi vida por protegerlos a todos, pero no te preocupes por ahora, no me ha pasado nada.

Todas las personas estuvieron más tranquilas al saber que el se encontraba mejor. Pidió además que no se revelara a qué venía todo eso, simplemente mintió diciendo que tuvo una reacción alérgica, además estaba en juego el empleo de su fiel mayordomo. Por supuesto preguntó si el dejó la bandeja fuera de la recamara, a lo que el respondió que la esposa del señor Kidou la había llevado esa tarde.

Anzu también dijo lo que vio, así que ya estaban sospechando de ella. No habló del tema frente a Yuka, estuvo en reposo luego de salir del hospital.


Fin de semana, Tachimukai junto a su esposa e hijas, habían abordado un ferri pues querían llegar en la noche al Hotel de Tsunami.

Jousuke subió esa tarde a la habitación donde se encontraba Touko descansando, sin hacer mucho ruido miró la cuna donde reposaba su hija. – Kiyoko, mi hermosa sirena. No despiertes a mami, le tengo una sorpresa para más tarde.

Tomó a su hija en brazos y la sacó de la habitación, así estarían abajo un rato, eran casi las ocho cuando Touko se despertó de golpe porque creyó escuchar el llanto de su hija, estaba aún tratando de despejarse, miró en dirección a la cuna toda la habitación estaba en silencio y solo podía escuchar su agitada respiración.

- ¡Kiyoko! – se levantó y al ir a la cuna no estaba su hija así que no dudó en ir al cuarto de Tsunami, luego al ver que la habitación estaba oscura tomó el ascensor y bajó. – Jousuke la niña… - Paró en seco al verla con él, pero más fue su sorpresa cuando vio a Haruna y Tachimukai, junto a dos pequeñas ahí en el recibidor. Hace mucho que no se veían personalmente, así que Touko abrazó a Haruna, luego miró a las dos niñas. - ¿Estas son mis pequeñas sobrinas?

- Si, Sayuri y Yurisa.

Touko las saludó y luego entre ella y Tsunami presentaron a Kiyoko. Tanto como Yuuki como Haruna quedaron encantados ya que la niña tenía unos rasgos encantadores como los de Touko, el cabello a combinación de ambos. Así que era un naranja más dulce y pastel.

- Estaba guardando esta sorpresa para ti.

- Gracias, pero vamos a llevarlos a su habitación quiero que nos cuenten más. - dijo Touko muy ilusionada y enérgica.

En la habitación las niñas no pararon de saltar y correr. Haruna solo sonreía, pero ya estaba perdiendo un poco la paciencia. Yuuki de inmediato las fue a corretear, en eso entra Touko con una charola con leche y galletas.

- ¡Galleta! - Gritó Yurisa, a lo que su hermana igual se emocionó.

- Mami ¿podemos?

- No, las galletas son para papá y para mí, ustedes tienen un comportamiento que deja que desear.

Las dos se pusieron a lloriquear, Haruna solo tomó una galleta para comer. Las niñas corrieron a donde su padre.

- Ya saben cómo es mami, así que pórtense bien.

- Si- respondieron ambas, luego cada una fue a su cama, entonces fue cuando Haruna les llevó a cada una galleta y leche.

Haruna se giró a Touko. – Tenemos algo que hablar contigo y Tsunami-san.

Cuando las pequeñas estuvieron en cama y Kiyoko en su cuna, todos fueron a hablar afuera en una de las mesas. Touko al escuchar lo que decía Haruna y Yuuki se levantó y golpeó la mesa con su mano. - ¿Cómo que a Kidou lo trataron de envenenar?

- No sabemos cómo ha ocurrido, mi hermano está en cama por ahora. No sé si quieran ir a visitarlo. Además, ustedes siempre están ocupados por acá y no nos vemos.

- No hay problemas, iremos todos a visitar, hace rato que no vemos a los demás y creo que tenemos mucho que contarnos. - dijo Tsunami.

- Haruna estuvo pensando que tal vez quieran ayudar con la preparación de la fiesta de los bebés, además ella es la que sabe que tendrán.

- ¡¿En serio?!- respondieron los dos al unísono Touko y Tsunami.

- Cuenta Haruna ¿que tendrán?

- Es un secreto.

Kidou estaba en cama, con todo el ajetreo de antes solo restaba estar en reposo y comiendo cosas ligeras.

- Estoy peor que Yuka en su embarazo – dijo ya que estos días había estado con nauseas, pero ya iban disminuyendo.

Aquella mañana estaba todo normal, una llamada al móvil de Yuka para avisar que tendrían huéspedes. - Ah claro Haruna, mandaré a preparar la habitación para… ¿Quiénes son?

- Tsunami, Touko y su hija. Es que les dije lo que pasó con mi hermano.

- D-de acuerdo.- Yuka cerró y fue arriba con Kidou. – Tendremos huéspedes en casa.

- ¿Quiénes, amor?

- Tsunami-san, Touko-san y su hija.

- ¿Y que vienen a hacer acá? No estoy tan mal.

- Pues a verte, pero tengo miedo. – Yuka se trepó a la cama y se acercó a él.

- No debes tener celos. – sonrió pues pensó eso ya que Yuka sabía de la relación que hubo antes.

- Eh no, eso no, lo que pasa es que temo de que no vaya yo a encajar, aunque haya estado dos semanas con ellos, siento que no he madurado mucho en todos estos años.

- Ah, pero no te preocupes, solo sigue siendo tu misma.

- Bien, bueno iré abajo tengo cosas que hacer. Además, hoy tengo cita en la tarde.

Yuka pasó un rato pegada a su pc jugando, hasta que se escuchó el timbre, su Mayordomo la llamó. Ella dejó el juego tirado ya que era en línea, solo fue a la entrada y con una sonrisa los recibió. – Bienvenidos, pero pasen y pónganse cómodos, debió de ser un largo viaje.

De inmediato Yuka sonrió al ver a sus sobrinas y cerró cesión en su pc y desvaneció su portátil a la habitación. Las niñas subieron corriendo a la pieza de Anzu.

- ¡Niñas no toquen lo que no es suyo! – Gritó Haruna tratando de que no hicieran alguna travesura en la habitación de su sobrina ya que a estas horas estaba en el colegio.

Yuka viendo que Touko cargaba a su hija los llevó a su habitación que ya estaba acondicionada. – Iré a avisarle a Yuuto que están aquí.

Tachimukai y Haruna estaban lidiando con sus hijas. Ya que era imposible atraparlas. Yuka entró al cuarto donde estaba Kidou reposando en la cama mientras le cambiaba a la tele. – ¿Aburrido?

- Algo ¿por qué?

- Es que han llegado unas visitas, les diré que pueden pasar. - De inmediato las dos niñas entraron corriendo y abrazaron a Kidou.

- ¡Hola princesas! - Kidou las abrazó.

Haruna entró- Por fin se detuvieron.

Yuka le avisó a sus huéspedes que podían pasar a la habitación. – Por favor siéntanse como en casa, con toda la confianza del mundo, ustedes son parte de la familia.

- Gracias Yuka. – dijo Touko sonriendo.

Tsunami sonrió y acarició el cabello de ella ya que le pareció estar viendo a una pequeña chica de secundaria. – Pero que niña tan encantadora.

- Yo muerdo- Yuka infló las mejillas y Tsunami con su dedo trató de desinflarla, pero ella amenazó tirando una mordida. – Te lo advierto. – Luego cambió su cara indignada a la de siempre. – Bueno Yuuto los espera.

Touko y Tsunami van en compañía hasta la habitación viendo el medio desorden del momento con las niñas. Tachimukai logró controlarlas y las llevó junto a Haruna abajo, en lo que los otros saludaban.

- Hace mucho que no los veía.

- A pasado tiempo Kidou.- dijo Tsunami con su sonrisa de siempre.

- Les dijimos que volviesen a nuestro hotel, pero no lo han hecho. – Touko se cruzó de brazos y se sentó en la cama de al lado.

- No hemos tenido tiempo en estos años, seguro encontraremos el momento de volver ¿no es así Yuka?

- Si, Ancío pasear en la playa, pero con nuestros hijos. Por cierto, que su niña está hermosa.

- Va a ser una excelente surfista como su padre.

- Supongo que heredará las dotes mías de jugar futbol.

- También soy bueno en eso.

Yuka se acercó a Kidou, luego se miraron mutuamente, pues ya estaban ambos discutiendo los talentos de una bebé que aún balbuceaba y lloraba.

- Tranquilos, seguro y hereda algo de cada uno. – dice Kidou. – Que por cierto me encuentro mejor saben.

- Cierto, ese es el motivo por el que vinimos. - Dijo Touko. – Es alarmante que alguien intentara hacerte algo así en tu misma casa.

- Te aseguro que la persona que fue recibirá su pago, solo el tiempo dirá. Por ahora quiero proteger a mi familia, pero como estoy…

- Tranquilo, no te preocupes sabes que puedo tomar esa responsabilidad. Emmm bueno yo saldré un rato para ir al hospital Tsunami-san ¿puede hacerme compañía? Quedé con unas amigas para ir juntas.

- Bueno que más da, pequeña niña.

- ¡Jousuke! Deja de molestarla.

- Gracias Touko, a la próxima lo muerdo.

Tsunami solo sonrió algo asustado por la amenaza. – No es para tanto, pero si me llega a morder espero tenga vacunas. - Tsunami salió de la pieza a arreglarse para salir.

- Touko-san ¿puede por favor hacerle compañía?

- Seguro, aunque…

Yuka fue al armario un momento para cambiarse, Touko miró Kidou con un poco de preocupación a lo que él solo dijo. – Descuida Yuka no es celosa.

- Pero ella no sabe…

- ¿Lo que hubo entre nosotros? Claro que sí, lo descubrió hace años.

- Y aun así me habla sin echarme miradas asesinas.

Yuka salió del armario ya lista. – Ahora sí, pasaré por las chicas a su casa. Nos vemos más tarde.

Una vez quedó la casa algo solitaria ya que Yuka llevó a Haruna, Tachimukai y a las niñas a su respectivo hogar.

Touko fue a la otra habitación ya que su hija lloraba, al rato entró a la pieza de Kidou- Mira a quien te traigo para que conozcas en persona.

- ¿Puedo sostenerla?

- Claro.

Kidou se levantó y la tomó, en lo que Touko se adueñaba de la tv y conectaba a YT para ver videos. Él la devolvió con su madre. – Touko ¿Qué buscas?

- Un vídeo que me gusta mucho.

Kidou al ver el video comenzar solo pudo decir. - ¡¿Tú también?!

- Cierra la boca. – le tira una almohada y sonríe.

- Es que Yuka también la canta todo el día. No dudo que nuestro bebé nazca conociendo todas las canciones que se aprende.

- Tal vez. – Touko sonrió y miró el video para pronunciar la palabra "Zimzalabim" muchas veces.

- Ya imagino cuando llegue Yuka.

- Oh si, te cantaremos hasta desfallecer.

En cuanto a los demás, un rato después de la consulta Tsunami estaba algo incómodo por tener a tantas chicas cerca de él en el mismo sitio.

- Chicas ¿podemos irnos? - Preguntó el pelirosa sonriendo incómodamente.

- Pues si, pero antes a terminarnos los batidos. – Dijo Midori levantando la copa.

- Necesito llegar a casa. – suspiró.

- Relájate Tsunami-san.

- Siempre estoy relajado, solo que ¿por qué vienen todas tus amiguitas?

- Eso es fácil, Tsunami-san hoy tocaba cita y como Yuka y yo estamos embarazadas nos toca casi siempre ir juntas, así que Midori y Aoi nos cuidan. - dijo dulcemente Akane.

- Por no decir que esta vez esperamos que nazca el bebé de Yuka. - terminó Aoi.

En la mansión Kidou, Touko estaba de un lado a otro meciendo a su hija para que se calmara cosa que logró, ella sonrió y luego miró con más detenimiento la pieza, fijó su mirada en las camas.

- Así que decidieron ser tradicionales.

- ¿A qué te refieres? - preguntó Kidou ya que no sabía de qué hablaba ella.

- Pues las camas digo, se supone que cuando éramos novios dormimos muchas veces en una cama para dos.

- ¿Te refieres a eso? Al principio sí, pero luego decidimos que era lo mejor, lo digo porque ella me pateaba y yo le robaba las almohadas en la noche mientras que las mías las dejaba caer.

- Mmm así que eso pasó...

- Que me dices tú. ¿Duermes con Tsunami juntos o separado?

- Pues eso depende, algunas veces necesitamos compañía o quizás luego queremos un poco de soledad, por eso es por lo que cada uno tiene su propia habitación, luego que me entran las ganas de hacer compras y necesito todo el armario.

- O sea que si nos hubiésemos casado ¿no querrías compartir armario?

- No sé cómo tu esposa no se ha quejado contigo sobre ello, eso es vital para toda chica, tener un armario para toda la ropa, zapatos y accesorios. Creo que hubiese mandado a hacer un armario. – Touko se levantó y fue al armario a ver que había. Todo estaba perfectamente ordenado y cada uno tenía sus cosas, además Yuka tenía en su lado una pantalla apagada en el centro. – Oye ¿para qué es esto?

Él se puso de pie y fue con ella. – Pues es un… asesor de imagen, quiero decir únicamente para dar consejos de moda y esas cosas. Ya viste lo que tenemos. – Kidou logró sacarla de ahí para que no se interesara más en la pantalla ya que ese era el armario digital de su esposa.

- Bueno iré un momento a mi pieza a darle de comer a Kiyoko.

Al rato llegaron a casa Tsunami y Yuka, él estaba agotado de las chácharas que tuvieron las cuatro. - ¿Que no se cansan de hablar?

- Pensé que era más alivianado.

- Es que su plática es como de nenas de secundaria, hablando de sus novios, en este caso sus maridos.

- Equis de.

- Bueno, creo que quiero dormir un rato.

Ellos ingresaron adentro, el mayordomo dijo que los otros estaban en la habitación, Tsunami pidió que se le llevara algo de comer. El cel de Yuka sonó, ella revisó el mensaje de Anzu avisando que llegaría tarde, ella envió uno devuelta para decirle que se cuidara.

Tsunami fue directo con Touko y Kidou, agotado se recostó en la cama de Yuka, estos estaban en la mesa que se encontraba junto a la ventana comiendo algo ligero.

Yuka entró a la pieza para saber que tal estuvieron. Kidou había mejorado mucho con respecto a las comidas ya que sus nauseas habían cesado. – Me alegro de que la pasaran bien, por cierto todo va bien con el bebé.

- Me alegra escuchar eso… - iba a decir algo cuando fue interrumpido por Touko

- Disculpa Yuka, en tu armario hay una pantalla ¿para qué es?

Yuka sonrió y fue directo al armario, Touko de inmediato dejó la servilleta y corrió a ver, Kidou trató de detenerla, pero ya Yuka había iniciado el proceso de mostrar su armario digital y la función.

Kidou estrelló un poco la cabeza contra la pared. – A la próxima no te protejo. - refiriéndose al secreto de Hada.

Ellas y Tsunami lo miraron. -No hay nada de malo en que le muestre esto. – Yuka mostró la búsqueda de algún atuendo, seleccionado se paró frente y una luz la rodeó así se cambió, Tsunami se había levantado, ambos quedaron sorprendidos.

- Kidou ¿qué demonios es eso? - Preguntó Tsunami, Kidou no sabía si se refería a Yuka o a la pantalla así que optó por su esposa. – No Kidou me refiero al aparato. – Lo que ocasionó que Yuka tuviese un rostro algo molesto por tratarla de anormal, Touko sintió incomodidad y Tsunami solo dijo. – Discúlpalo Yuka, Kidou a veces dice las cosas sin pensar.

Kidou solo se quedó pensativo por lo que entrecerró sus ojos ya que lo estaban llamando "idiota" indirectamente, solo lo pensó, pero no estaba afirmándolo. Touko miró la flama en la mano de la menor así que supuso que en verdad estaba enojada por lo comentado, así que decidió sacarla de ese armario y llevarla a otro sitio.

- Yuka ¿Qué tal si vamos a la habitación?

Ella apagó la flama y prestó atención a la pelirroja. – Bueno.

En cuanto ellas salieron de la pieza Tsunami y Kidou quedaron ahí. – Como tratas a tu esposa así.

- No fue mi intención, tal vez porque tengo miedo de que la traten diferente.

- Kidou el hecho de que tenga poderes no la hace diferente, la hace especial, además todos tenemos algún poder. Con una chica así me andaría con cuidado.

Las otras estaban en la habitación con Kiyoko que estaba despierta. – Ne Yuka… Tu que crees que será.

- Pues la verdad no me lo puedo imaginar. Lo dejaré a sorpresa.

- Bueno oye… ¿te gusta Zimzalabim?

- Si y mucho, tiene algo mágico.

- ¡Lo sé!

Touko comenzó a decir Zimzalabim, como en la canción luego Yuka, luego los pasos. Tsunami estaba recostado en la cama de Yuka.

- ¿Oyes eso Kidou?

- Creo que no pararán en todo lo que resta de la tarde. – Kidou mira en dirección a la cama de su esposa. - ¿Qué haces acostado en la cama de mi mujer?

- Pues no tengo idea, pero de que es cómoda, es cómoda. – Tsunami se acomoda aún más y este solo niega.

Kidou se levantó de la cama y salió de la pieza para ver que ellas solo estuviesen bien, no interrumpió el momento ya que ambas seguían cantando canciones.

- Touko-san ¿puedo preguntarle algo?

- Claro.

- ¿Duele mucho el parto?

- Si, mucho. Recuerdo que me dijeron no grites y aguanta, lo único que quería era mandarlos a la… bueno es que duele demasiado, obvio que grité, pero es que si dolió. Y Yuka.

- ¡¿Sí?!

- Por favor llámame Unnie.

- ¿E-en serio?

- Si, oye lo siento por tu cama, Jousuke se habrá quedado dormido.

- Que descanse, el viaje fue largo. ¿Puedo quedarme acá contigo, Touko unnie? Pero antes tengo hambre. - Yuka fue a la cocina para prepararse algo hasta que estuviese la cena, no sin antes encontrarse con Kidou en el pasillo.

El solo miró a otro sitio ya que había metido un poco la pata con ella minutos antes. Luego tocó a la puerta de Touko. Ella lo dejó pasar.

- Pensé que ustedes vivían en armonía, pero veo lo contrario. Al principio todo es color de rosa, una relación que destila miel. Yuuto ella te ama, pero tú la haces enojar y te enojas tú por hacer cosas que quizás la lastiman un poco, luego te arrepientes y dudas en si enfrentarla y pedirle disculpas u optas por no hacer nada. Te preguntas todos los días ¿ella es feliz a mi lado?

- No debí de decir eso, quiero protegerla, pero supongo que ella sabe defenderse, aunque confíe ciegamente en las personas y que luego le hagan daño creo que sabría sobrellevarlo.

- No está mal el matrimonio, pero es que siento que cuando uno se casa todo se cae, eso y que ambas partes no hacen nada por avivar el amor. Por eso traten de que su matrimonio no decaiga.

- Nuestra relación está así de romper siempre- Kidou acercó sus dedos índice y pulgar para demostrar que tan cerca estuvieron de terminar, Touko solo miró a otro lado con algo de reproche.

- Vaya sí que pelean mucho ¿no es así?

- No todo el tiempo, aunque solo imagina que tu esposa tenga treinta y uno y se siga comportando como una niña de primaria ¿podríamos decir? O que le tenga que llamar la atención algunas veces.

- Bueno, es parte de su personalidad, me quedaré hasta la fiesta de los bebés así que no habrá problemas. – Kidou al saber eso solo dijo "¡¿Qué?!" – ¿Que no te lo dijo tu hermana? Pues ahora ya sabes.

- De acuerdo, sabes ¿que más? a veces no la puedo controlar es muy liberal y hace lo que se le antoje.

Justo por la conversación Kiyoko empieza a llorar. – Creo que nuestra charla la ha molestado.

Mientras Touko y Kidou estaban arriba tratando de calmar a la niña, Anzu llegó a casa y escuchó aquel llanto. – ¿Un bebé en casa?

- Tenemos invitado, señorita Anzu. – Dijo el mayordomo mientras hacía una leve inclinación.

- Ya veo, bueno, es que pensé… no nada. – Anzu estuvo a punto de decir que ya había nacido el bebé o que habían adoptado a uno.

En seguida se encontró con Yuka que ya había terminado de comer. – Escuché que llegaste ¿Cómo te fue hoy?

- Bien, lo normal. Mami hay un chico que me mira desde hace un rato ya.

- ¿Le gustas? Es normal si eres muy linda.

- Pero mamá… no me digas eso que me avergüenzo.

- Es la verdad hija, eres preciosa ya hubiese querido que los chicos me mirasen cuando iba al cole. – se quedó pensativa un momento y luego reaccionó. – Bueno ¿subimos?

Al llegar Anzu saludó a Touko. – Buenas tardes. – hizo una reverencia.

- Vaya cuanto has crecido desde la última vez, que linda.

- Gracias. ¿Es su hija? Está muy bella.

- Su nombre es Kiyoko, espero que cuando crezca ustedes se lleven bien.

Eran las ocho de la noche, con la presencia de Touko, Kidou esperaba que Yuka la tomase de ejemplo para que madurara un poco, tan solo un poco, en Tsunami no confiaba mucho ya que era una persona algo alivianada.

- Así que Yuka…

- ¿Si, Touko Unnie?

- Dormirás conmigo así ellos duermen y platican de cosas de intereses.

- Bueno.

Kidou solo dijo en voz baja a Tsunami y a Touko sin que ella escuchara ya que estaba ocupada en otra cosa. – Ella da patadas en la noche.

- Kidou Relájate. Touko sabe cómo dominar a los niños pequeños.

Una vez en pijama Touko recomendó bailar un poco así que en la sala se hizo espacio suficiente. Kidou y Tsunami con Kiyoko en brazos se sentaron a apreciar las enseñanzas.

Pasaron un rato bailando ya que Yuka no podía hacer mucho más, casi que parte del día había estado más activa que otras veces. Antes de irse a dormir como de costumbre Yuuto y Yuka fueron a desearle una buena noche a Anzu.

Afuera de la habitación Kidou sonrió y dijo. – ¿Sabes quién estaría muriéndose de celos?

- ¿Tú? – dijo Yuka en tono de broma.

- No, Yamana. No sé si te mataría a ti o a Touko.

- Bueno, pero Touko es mi unnie.

- Solo no patees.

En eso se acerca Touko. - ¿Qué tanto hablan? Es hora de dormir, no quiero que Kiyoko se despierte.

- De acuerdo buenas noches a las dos. Dormiré con Tsunami. – Kidou frunció el ceño y trató de rectificar lo que dijo, pero ambas interpretaron sus palabras un poco mal. – No sean mal pensadas.

- Nadie ha mal pensado, Yuuto. – dijo Touko sonriendo al igual que Yuka.

- B-baka las dos.

Ya estando ambas en la cama Touko hace una pregunta. – Yuka ¿a qué se refería Yuuto con lo de Yamana? ¿Por qué nos mataría?

- La verdad es que es algo complicado, no sabría si después de decirlo cambien las cosas.

- Tranquila, yo entendería sea lo que sea, soy tu unnie.

- ¿De veras?

- Si, vamos cuéntame.

Yuka se incorpora y se abraza a sí misma. - Akane y yo tuvimos algo.

- ¡¿Qué?!- la voz de Touko se escuchó hasta el otro lado llamando la atención de los otros, casi de inmediato tapó su boca para no despertar a la niña que solo se movió un poco. - ¿Cuándo ha pasado eso?

Yuka no tuvo más que contar lo que había pasado años atrás y omitir ciertos asuntos. Dejando a la pelirroja muy sorprendida. – Y eso pasó. Ninguna de las chicas lo sabe, tampoco vuestros amigos.

- Entonces ¿Yamana se enamoró de ti aun sabiendo que Yuuto te propondría matrimonio? Vaya que fuerte… - Touko hizo una pausa y luego se miró a ella y luego a Yuka. – Eso significa que te gustan las chicas. Yo soy una chica… Y…

Yuka de inmediato comprendió la reacción de Touko. – Tranquila, no es como crees, además no eres mi tipo. Solo digo, unnie es hermosa, pero hasta ahí, sé reconocer la belleza, no estoy ciega.- Yuka volvió a acomodarse. – Olvidé que estoy embarazada, es que aún mi panza es pequeña y suelo sentarme como siempre. – Yuka miró a Touko. – Lo siento, nunca se lo había contado a nadie. No directamente.

Yuka se acostó primero, Touko quedó pensativa. – Oye ¿Natsumi es tu tipo? - preguntó, la rubia abrió los ojos.

- No. - respondió y a todas las demás muestras de chicas compatibles con el tipo de Yuka.

- Vaya, entonces ¿qué tipo de chicas te gustan? Ya que muchas buscan alguna que tenga un carácter fuerte y otras buscan a las indefensas. Yamana es del tipo dulce e indefenso.

- Tal vez es porque tengo debilidad por las personas de apariencia dulce. Ni yo misma lo sé.


Era de madrugada y Touko apenas si podía dormir, decidió levantarse a revisar a su hija, viendo que la niña estaba tranquila sin llorar la tomó junto a la pañalera. Al bajar e ir a la cocina se encontró con Tsunami.

- ¿Asaltando la nevera, amor?

El solo levantó la mirada y sonrió. – Es que me dio hambre y vine a prepararme algo.

Después de que ella cambiara a su hija y preparara su leche, se sentó frente a él con su rostro algo pensativo, estaba debatiéndose si contarle o no, al final decidió decirle.

- ¿Quién lo hubiese pensado? Pero es que eso no lo saben los demás.

- Prométeme no contarlo.

- Vale, no soy chismoso y lo sabes. – Tsunami llevó su mano atrás para cruzar sus dedos, Touko solo entrecerró los ojos.

- ¡Jousuke!

- Bien, solo era broma, no diré nada.


Llegó la mañana, estaba algo frío el ambiente, los tres estaban ya en pie; Tsunami junto a Touko estaban viendo a Kidou dormir y temblar a la vez, Yuuto abrió los ojos un poco y apenas si distinguía algo, pero había tenido un mal sueño en donde Yuka terminaba con la vida de él, ¿por qué? ni el mismo lo sabía.

Fue tal la impresión de ver a Yuka muy cerca que gritó, ella lo intentó calmarlo hasta que consiguió que se tranquilizara, luego colocó la manta para abrigarlo, mientras los otros reían por lo bajo.

- Yuuto ¿tuviste una pesadilla?

- Parecía tan real, que sentí que me estaba muriendo. Que alguien me asesinaba.

Tsunami y Touko solo se miraban pues tenían el presentimiento de que la asesina en el sueño era Yuka, la que sin saber nada solo había colocado una manta para abrigarlo y ahora estaba angustiada de verlo tan sobresaltado.

Ella abandonó la habitación ya que fue con Anzu un momento, él frustrado solo respiró profundo.

- Eso se llama culpabilidad, ayer la ofendiste, claro cómo no va a querer lastimarte. – lo último lo dijo de broma Touko.

- Cierto, creo que estaba muy enojada ayer, pero en cuanto te ha visto temblando de frío no dudó en abrigarte.

Kidou miró la manta de unicornio que tenía encima abrigándole, se sintió un poco mal por menospreciarla algunas veces solo por su inmadura forma de ser.

- Yo me encargaré de tu esposa, no tienes que preocuparte, además quiero ver que te molesta de ella porque hasta el momento no he notado nada.

- Kidou solo son imaginaciones tuyas, es cierto que es una pequeña fiera, pero es amable cuando quiere.

Él se puso en pie, al intentar salir de la pieza, la puerta se abrió dejando ver a Anzu y Yuka.

- Buenos días, papá, ¿Cómo está esta mañana?

- Anzu, buenos días. – Sonríe al ver a su pequeña hija. – Estoy bien. - Anzu lo abraza y él corresponde. - Kidou levanta la mirada y extiende el otro brazo invitando a Yuka la cual se acerca para darle un abrazo.

Mucho rato después, Kidou estaba sentado frente al portátil de la habitación, solo estaba Touko acompañándole ya que Tsunami se encargaba de Kiyoko abajo, Yuka estaba con sus gatos peinándolos un poco.

- Ne Yuuto, ¿me hubieras tratado de esa manera si nos hubiésemos casado?

Kidou levantó la cabeza, lo que dijo lo tomó por sorpresa, no sabía que responder.

- Si lo preguntas creo que las cosas hubiesen sido diferentes.

- Pero yo no acepté casarme contigo, hubiese querido vivir sin ataduras en total libertad.

- Créeme que la palabra libertad en el vocabulario de Yuka existe, matrimonio o no casi sería lo mismo.

- ¿O sea que te fue infiel con Yamana? ¿Quién lo hubiese dicho? - Touko se llevó una mano a la boca riendo. – Tu esposa es bi.

- Eso lo sé, no te rías.

- Lo siento, lo que pasa es que te conozco y sé cuan pervertido puedes llegar a ser, mi pregunta es ¿te permitieron ver un poco?

- No, ni un simple beso… pero ¿cómo sabes de Yamana y Yuka?

- Ella me lo contó por lo que comentaste anoche, ¿a quién mataría?

- Pues… no puedo creer que te tuviese confianza para decirte lo que a muchos no. Y supongo que Yamana solo sentiría celos, no las mataría porque entre ustedes no pasa nada.

- Bueno, creo que saldré a dar un paseo con Kiyoko. Y Yuuto tu igual saldrás con tu bebé a pasear.

Kidou bajó antes de que salieran de casa solo para verlos a los tres preparándose para un pequeño paseo. Yuka se despidió y deseó que tuviesen un agradable recorrido por el vecindario.

Ella miró a Kidou. – Oye ayer si me enojé por lo que insinuaste de mi.

- Perdón, es que como hada eres muy descuidada y a veces me da temor que los humanos quieran hacerte experimentos o cualquier otra cosa.

- Entiendo, pero recuerda que estoy protegida. – Yuka lo abraza fuerte – Te amo y tuve miedo de perderte.

- Aunque horas antes me derrotaste y me miraste con ese brillo en los ojos ¿querías castigarme de alguna manera?

- No simplemente activé mi modo competitivo. Además, Yuzuki y tu estaban tan cercanos, podría jurar que se habían besado.

- ¿Cómo crees? Ella solo se acerca a mi para molestar, además es mi nueva madre podemos decir, la verdad no lo sé.

- Ambos sabemos que ella te quería a ti y como no te obtuvo fue a por tu padre.

- Olvídala, quiero que te vayas a descansar, por cierto ¿no habrás pateado o dicho cosas incoherentes a Touko mientras dormías?

- No que yo recuerde, tu hijo o hija me hace quedarme en una sola posición, ya sabes en la más cómoda. Ahora iré a vestirme, estar en pijamas me hace ver holgazana.

- Ahora eres activa, espera a que nazca el bebé, volverás a ser lo que antes. Ya lo veras.


Ver 18-10-19-00

Continuará...