Yuka: ya casi termino esto por fin -w- el siguiente será el capítulo final.
Aceptación y resignación
Shindo había quedado con Tenma después de trabajar, el castaño se sentó en aquella mesa del bar. – Lamento hacerte venir a este sitio, pensé que no vendrías.
- No importa, ¿querías hablarme de algo?
Shindo solo asiente y le ofrece un trago. Este solo niega. - ¡Que me acompañes!
- Si te pones así de pesado me iré, sabes bien que no tomo.
- Que importa… Tu esposa lo hace.
- Claro, pero en ocasiones especiales, no para olvidarme de mis problemas. – Tenma suspiró- Bueno te acepto esta y ya. Ahora ¿de qué quieres hablar?
- Es sobre mí y Akane, sobre nuestro bebé y… bueno ¿Cómo le haces? Estudias, juegas fútbol, eres esposo y padre, todo al mismo tiempo.
- Admito que la primera vez que supe que iba a ser padre muchas cosas pasaron por mi mente, pero era mayor mi felicidad, luego me enteré de que Aoi quería deshacerse de nuestra hija, comprendo que tuviese miedo, había planes, pensó que arruinaría mi carrera, entre los dos lo afrontamos. Y tuve la fortuna de que ella no tomase esa decisión, amo a mi hija demasiado, desde antes de que naciera.
- Tengo miedo de no poder criar a mi futuro hijo o hija, lo digo en el sentido de que son muy traviesos, todo les hace llorar.
- Mira quien habla, tranquilo, es un mundo nuevo del que siempre se aprende algo.
- Tu hija es un poco intranquila.
- No tomes el comportamiento de mi hija como ejemplo para tu bebé, mi hija es como yo, un torbellino incontrolable, ¿que nos cuesta? Claro los niños pequeños siempre necesitan mucha atención.
- Es que bueno tengo un poco de temor, con todo esto y también quería hablarte de… Akane y Yuka.
- Así que ya lo sabes.
- ¿Por qué no me contaste? Así hubiese acabado con esa bruja. Porque eso es lo que es. - dijo Shindo a la vez que se tomaba un trago.
- Aoi me hizo prometer que no te diría nada, yo estaba enojado aquella vez, no me gustan las traiciones e insulté a la esposa de Kidou.
- Hubiese querido ver eso.
- Al notar mi comportamiento tan extraño ella solo me pidió disculpas ya que no entendía que me había hecho. – Tenma cerró los ojos y tomó un trago. – No quise seguir con el asunto y la perdoné. Pero aún tienes que decirle lo que piensas.
- Y si la mando a la… bueno ya sabes.
- Tu esposa también te manda. – Tenma sonrió.
- Claro que no, conozco bien a Yuka, no dirá nada para no incomodar a nadie.
- Solo te digo que nada bueno saldría de esto, mejor habla las cosas. ¿Aún se siguen viendo?
- No tanto, Akane me dijo que hace mucho que no pasa nada entre ellas, pero es que pensar que a mi Akane le gustan las chicas… es frustrante.
- No pienses que ella mira a cada chica por la calle, conozco a Akane y a pesar de haber tenido un romance fuera, no creo que se desviva viendo a las chicas de esa forma. Eres demasiado celoso como para confiar en ella. ¿Ya pensaste en el divorcio? Es que, si vas a vivir así, pues…
- ¡¿Qué?! ¿Estás loco? La amo demasiado como para que se aparte de mi lado.
- Entonces no puedo hacer más que darte mi consejo, vive tranquilo.
- Eso intentaré. – Shindo y Tenma tomaron una vez más. El castaño se despidió y Shindo quedó ahí cerró los ojos y derramó lágrimas.
Cuando llegó a casa, fue a la sala encontrándose a Akane con sus apuntes y libros en la mesita, ella estaba dormida sobre el sofá, con el embarazo que la terminaba agotando por completo, siempre trataba de parecer fuerte y soportar todo día con día.
Shindo se acercó a ella con una leve sonrisa y la llamó, ella abrió los ojos. – Mi amor, ya llegaste. – se incorpora. – Parece que me quedé dormida, te estaba esperando para que tomáramos un baño juntos.
- Te ayudo a recoger y vamos.
Después de organizar, ambos se van a bañar, él preparó la tina en lo que ella terminaba de lavarse, volteó un momento a verla, con su rostro cansado pasaba suavemente el paño por su mejilla, perdida en sus pensamientos. De entre tantas chicas ¿por qué ella? Tan dulce, delicada, atenta, tímida e inocente.
Akane terminó, elevó la mirada hacia él e intrigada preguntó. - ¿Pasa algo?
El reaccionó de inmediato. – No, solo pensaba.
Ya estando dentro de la tina él solo se ocupaba de acariciar la suave piel de ella y depositar besos en su hombro, Akane solo sonreía y deleitaba con sus acciones.
Cuando hubieron terminado, él se encargó de secar el sedoso cabello de su esposa. – No tienes que hacerlo.
- Estás cansada, no puedo dejar que te esfuerces tanto.
- Bueno, gracias, amor. No sé qué haría sin ti.
Shindo puso una expresión de enojo al pensar que habría otra persona si él no estuviese. Lo ocultó nuevamente ya que si Akane miraba al espejo se daría cuenta de su sentimiento.
- "¿Celos?" – pensó, aquel sentimiento oscuro que es capaz de cegar y convertirte en la peor persona, a veces llevándose a la persona que más amas de este mundo.
Luego de que ambos estuviesen ya en cama, Akane se acerca a él notando su seriedad en todo momento. - ¿Me estás ocultando algo? Tú no eres así de serio. Dime si es por lo de Yuka.
El abrió los ojos ¿era tan obvio con ese asunto? - ¿Cómo pudo?
- ¿Qué? – ladeó la cabeza interrogante.
- Enamorarte, destruir tu inocencia y ensuciar tu mente.
Akane sonrió y miró a otro sitio. – Que ingenuo eres amor. – dijo, a lo que él se sorprendió. – No notabas mis suspiros por ti, te sacaba fotos, desde que te vi por primera vez despertaste un sentimiento muy bonito, pero uno desarrolla deseo con el tiempo, la mente es invadida por pensamientos subidos de tono.
Shindo tragó saliva, no sabía todo lo que se guardaba Akane dentro, pero necesitaba saber más. – Entonces ¿Cuándo pasó todo con ella?
- Calma, aún no termino contigo, yo recuerdo que leía algunos mangas, me metía a paginas para adultos con temor de lo que veía, aprendí que podía sentir placer mientras pensaba en la persona que me gustaba, me sentía culpable, pero volvía a caer en el deseo, una vez probado no hay vuelta atrás.
El castaño estaba algo ruborizado. – Akane…
- Yuka era mayor, supongo que le tenía confianza y una noche le conté, solo estaba muy sorprendida, es que trece años es muy pronto supongo, entre ella y yo solo había amistad y mi otro deseo despertó la noche que tuvo relaciones con Kidou-san en la sala mientras creían que yo estaba arriba, pero es que lo cierto fue que tome varias fotos. Pero ella tenía aquellas mejillas ruborizadas, sus tímidos gemidos tratando de que yo no llegara a escucharlos, el movimiento de su cuerpo, todo conjunto hicieron que me preguntara ¿Cómo sería estar con una chica?
- Pensé que eras más inocente.
- Si lo fui, solo que el primero en despertar mi lado lujurioso fuiste tú, pero claro a pesar de andar suspirando por los pasillos por ti tu ni caso hacías, tuve problemas conmigo misma ya que poco a poco me iba gustando ella, no lo quise aceptar, estaba frustrada, pero estaba ella…
- ¿Ella?
- Si, Kinako-chan la muy… ella estaba siempre cerca, Kinako es más pequeña, tierna, enérgica impulsiva, siempre estaban juntas, trataba algunas veces de tocarla incluso a mí, claro que lo hizo, pero creyendo que eran de Yuka así que la terminé acusando. Me dijo, yo solo la veo como una hermana… ¡Mentira! El día del viaje ellas dos terminaron por hacerlo, estoy segura. Ahora si querías saber yo fui la que incité a Yuka, se resistió, pero vamos no es lo mismo entre dos chicas que entre un chico y una chica. ¿Tienes celos? No sé por qué, si pensándolo bien podríamos hacer un trio o un cuarteto, nos sentiríamos culpables, pero se pasa y uno pierde la razón dejándose llevar por el placer.
- Es que si soy celoso.
- Ya lo sé, quería lograr un acercamiento entre ustedes, pero he logrado lo contrario. Lo digo es para que no me fueses a matar después de saberlo todo, es que me daría celos que tu y ella intimaran, pero sin mí.
- Eso no sucederá… digo entre ella y yo, antes la admiraba, pero pasó a ser una persona non grata para mí.
- Nee ¿por qué? Tú mismo sigues con el tema una y otra vez, tus pensamientos te están consumiendo, la curiosidad te abraza, pero para que sepas, no ha sido un acto muy fuerte entre las dos.
- A veces pienso que ustedes tienen encuentros.
- No te preocupes, la próxima te aviso, así no habrá más desconfianza. - Akane se acomodó para dormir con una sonrisa por molestarlo.
- ¡¿Qué dices?!
- Duérmete. – dice ella mientras alcanza la lámpara y la apaga.
Él se recuesta mirando al techo, no podía con todo lo que le acababa de contar su esposa, recordó lo que habló con Tenma, solo faltaba hablar con la otra parte involucrada.
Era de mañana, Shindo abrió los ojos y notó que Akane no estaba en la cama, se dispuso a levantarse, bajó las escaleras y sintió el familiar aroma del desayuno que preparaba Akane. Se saludaron como siempre, ella esperaba que no mencionase nuevamente el tema de siempre.
- Hoy haré unas compras para el bebé. Cuando vengas a casa quiero enseñarte cada cosa.
- Bueno, y para cuándo será la fiesta de revelación.
- Pues dentro de poco, Haruna-san y Midori se han esforzado para tener todo organizado. - Akane se levantó y abrazó sorpresivamente a Shindo para luego besar su mejilla. – Te amo y mucho, no lo olvides.
Él sonrió. – Lo sé mi vida, yo también te amo.
Rato después ellos salieron de casa para ir a la uni, antes de clases Akane y Shindo tomaron rumbos diferentes, Akane se sentó con sus amigas Aoi y Midori para conversar un poco.
- Aoi-chan ¿Cómo le haces?
La peli azul se estaba poniendo un poco de labial. - ¿Hacer qué?
- Llevar una vida atareada y lucir bien. – apenas tuve tiempo de peinarme un poco y eso que me levanté temprano para hacer el desayuno.
- Mi mamá se encarga de la niña, obvio yo también saco mi tiempo para estar con Kaori y jugar, darle de comer, abrazarla, besarla y sacarla a pasear, además Tenma nunca me ha dejado de ayudar.
- Por eso chicas primero es estar preparados, terminar las carreras y luego lo demás. Pero ustedes son el ejemplo de…
- Ni se te ocurra decir algo, yo estoy feliz esperando mi bebé y mamá luchona también lo está. – dijo Akane.
- Okay, bueno solo es mi opinión. De igual forma quiero a mi sobrina y a mi sobrino que está por nacer. – Midori se pone de pie. - Me adelantaré.
- Creo que a nuestra amiga le falta un bebé en su vida. – dijo Akane.
- Pienso lo mismo. Aunque bueno es su decisión. – Contestó Aoi.
Muchas horas más tarde, Shindo se acerca a donde estaban sus amigos y esposa almorzando. Saludó a todos. – Hoy no almorzaré con ustedes, saldré antes.
- Pensé que nos acompañarías como siempre. Bueno cuídate, amor. – respondió Akane para luego sonreír como siempre aceptando que él estuviese ausente.
Sus amigos se despiden de él, Shindo fue directo a la estación, no sabía si hacía lo correcto o no, pero tenía que hablar con ella. Odiaba tener que ir a la casa donde muchas veces lo recibieron, le brindaron una mano cuando necesitaba ayuda y enfrentarse a la persona que siempre lo trató amable.
Entre tantos pensamiento llegó a su destino, tomó un taxi hasta la mansión, bajó y fue a llamar para que le abrieran, al ser muy cercano a la familia de inmediato lo dejaron pasar, así que al ingresar solo pudo escuchar el llanto de un bebé, solo pudo pensar en si habrían adoptado a otro niño como lo tenían planeado, pero no fue así ya que de inmediato Touko llegó al recibidor.
- No sabía que los Kidou tenían visita. – Dijo Shindo de inmediato.
- Zaizen Touko, un gusto. - se presentó.
- Shindo Takuto, a sus órdenes. – Shindo la conocía, la había visto anteriormente en algunas reuniones y luego recordó algo que le contaron sobre su entrenador y esta mujer que estaba en su presencia. – Bueno es que vine a hablar con la esposa de Kidou. – Sintió algo de incomodidad al pronunciar esa frase ya que estaba ante la que iba a hacerlo años atrás.
- Ya la llamo, mira ven. – lo lleva a la sala- Ella es mi hija Kiyoko, vigílamela y trata de hacer que se calme, es que su padre decidió irse con Yuuto a mostrar y crear nuevas técnicas y bla bla bla, debieron llevarme, soy muy buena para ello igualmente.
- Pero tiene otra responsabilidad.
- Lo sé, lo sé, bueno ya la llamo.
En lo que Touko iba él se acercó a la niña que reposaba sobre una colcha en el piso con algunos peluches. Se puso de rodilla y la miró, tomó un muñeco y lo empezó a mover, ahora se preguntaba cómo sería su hijo o hija, si sería buen padre, le comenzó a hablar suave y se fue calmando la niña, así que él sonrió. – Tú no eres como Kaori… eres más dulce.
Touko movió a Yuka que estaba dormida ya que a esa hora tomaba una siesta. – Tienes visita.
Abrió los ojos apenas y limpió la saliva de su mejilla. – Tengo sueño… dile que venga por la tarde.
- Es de tarde, recuerda que hace poco tomamos el almuerzo.
- Ah de veras, es que pensé que estábamos de mañana.
- Te peinas, refrescas tu rostro y bajas, Shindo te espera y no te vuelvas a dormir.
- Vale.
Touko abandonó la pieza y bajó para ir con él y ofrecerle algo de tomar, de inmediato el mayordomo se encargó de traerle una bebida y sándwiches. En lo que bajaba Yuka ellos se quedaron conversando un poco sobre bebés.
- La hija de un amigo es muy enérgica, en cambio esta…
- No te creas, todos los niños son traviesos, por ahora solo se dedican a comer, ensuciar pañales, dormir, llorar y sonreír.
- ¿Dudó alguna vez en si tenerlos o no?
- Si, hace mucho años quise disfrutar de la vida, divertirme sin estar atada, así que entre mi actual pareja y yo decidimos no tenerlos, pero es que al paso de los años empezó a despertar ese lado materno en mí y bueno no imagino mi vida sin Kiyoko ahora.
Yuka bajó y entró a la sala. – Ya estoy aquí.
- Necesito hablar con usted en privado.
- Bien, pasemos al despacho.
Al entrar ella enciende las luces y le ofrece sentarse si gusta, ella toma asiento detrás del escritorio el siguió de pie y se acercó.
- Yo lo sé todo.
- ¿Todo?
- Si todo lo que me ocultaron usted y mi esposa.
- Así que ya te enteraste. Vaya supongo que me odiarás no te culpo, estás en tu derecho de hacerlo.
- ¿Cómo pudo?
- Pues el que persevera alcanza y Akane no se rindió.
- Le hubiese dado calabazas.
- ¿Como tú lo hiciste? Mira que la tuve que animar para que te dijera sus sentimientos. No sé cómo no te diste cuenta, todo el mundo lo sabía, ella estaba enamorada y tu hasta le hacías caso a otras chicas, supongo.
- Solo le pediré que no se le acerque… Porque usted no sabe de lo que soy capaz.
- ¡A mí no me amenazas! yo te quiero mucho, tus celos te están matando, ódiame todo lo que quieras, pero no podrás impedir que siga siendo amiga de Akane a menos que ella me diga. – Yuka se pone de pie y camina hacia él. – Revives el pasado, le reprochas a ella, pero no te pones a ver si alguna vez le faltaste, y con eso me refiero a que le fuiste infiel.
Shindo en ese momento levantó la mano para pegarle una cachetada, pero se detuvo, ganas no le faltaban.
- ¡Pégame! No sería la primera vez. ¡Vamos! Pues si no lo haces tú lo hago yo. – Ella le dio una cachetada a él haciéndolo enfurecer más. - ¡Adelante! estaríamos a mano, hagas lo que hagas no te guardaré rencor. Sé que la amas y que yo la llegué amar mucho; creo que aun estando separada de ella lo sigo haciendo. – dijo derramando una que otra lágrima.
Shindo esta vez no se cortó y le respondió con una fuerte cachetada que la hizo caer, ella no se levantó ni lo miró, en cambio él vio su mano temblorosa por lo que le había hecho, no midió fuerza ahora reaccionaba al verla en aquel estado y con su embarazo, no sabía qué hacer, ¿ayudarla? Estaba tan nervioso que decidió salir de ahí sin más guiado por el temor y la culpa que ahora tenía.
Todo el personal de servicio de inmediato entró a ver qué había pasado en el despacho, ofrecieron su ayuda para levantarla, pero ella se negó a recibirla poniéndose en pie y saliendo del lugar ignorando a los demás, Touko que estaba en la sala solo la miró, estaba sombría y prefirió mantenerse al margen para no incomodarla más de lo que parecía.
Con paso lento y pesado fue a mirarse al espejo una vez estuvo en su habitación, vaya que le dolía, por suerte no le había roto algo, no pasó mucho para que sintiera una punzada en su vientre y empezara a quejarse.
- No ahora, perdóname, si te pasa algo es mi culpa. – Caminó hasta la cama y mandó un mensaje a Touko que se encontraba subiendo las escaleras junto a su hija que llevaba en brazos.
Al leerlo fue a dejar a su hija en la cuna y se la encargó a una de las mucamas, luego entró en la pieza de Yuka. - ¿Qué ocurre, Yuka?
- De repente he comenzado a sentir dolor, Touko Unnie, no quiero perder a mi bebé, esta vez no.
- Te aseguro que no pasará.
- Creo que he comenzado a sangrar un poquito.
El día iba pasando Shindo regresó a casa para fortuna no estaba Akane, porque estaba en un estado de desesperación, lágrimas, llanto, locura momentánea. - ¿Qué hice?... Le pegué, la dejé en el suelo, que tal si… el bebé ¡No! Él no tiene culpa alguna de nuestro pleito.
Kidou recibió nuevamente el mensaje de parte de Touko, ese que hace años a modo de llamada recibió esa mala noticia; junto con Tsunami fueron en seguida al hospital.
Al llegar Touko explicó que había venido con mucho dolor y algo de sangrado, los médicos estaban aún atendiéndola. Kidou se sentó abrumado por la situación, no quería vivirlo una tercera vez, pero ahí estaba pasando nuevamente, tanto Tsunami como Touko le brindaban palabras de aliento y esperanza.
Akane llegó a casa y encontró a su esposo. – pensé que ya te habías ido a trabajar.
- Hoy no tuve ganas así que he llamado para notificar que me he sentido un poco mal hoy.
- ¿Qué tienes? – Akane deja las compras y se sienta a su lado.
- No es nada, simplemente trabajo mucho y estoy cansado.
- Bueno, mejor para mí, he comprado muchas cosas y quería que lo abriésemos juntos. - Él accedió y comenzaron a desempacar. Ella sacó el tema de la fiesta y todo lo que se han esforzado para que se celebre pronto. – Te hubieses quedado, hablamos de todo lo que habrá en la fiesta, los amigos que ya han confirmado asistencia será increíble cuando Kidou-san y tu sepan que tendremos, bueno es que estoy tan emocionada. Solo Midori y Haruna-san saben.
- Si, pero…
- Ah mira, le he comprado un obsequio al bebé de Yuka.
- Pero ¿y si no llega a nacer?
- No digas eso, claro que si lo hará. Guardaré este obsequio en el armario. Sabes nuestro bebé nacerá unos meses antes. Serán buenos amigos de eso no hay duda.
Ya era algo tarde cuando Yuka abrió los ojos y miró el cielo en tono naranja, estaba algo aturdida.
- Mamá, despertaste.
- ¿Anzu? ¿Qué pasó? ¿Mi bebé? - Yuka se intentó incorporar más Anzu dejó su libro en el asiento y trató de que no se levantara.
- Mamá… No hagas esfuerzos.
- Pero… ¿Qué pasó con mi bebé? – preguntó Yuka con lagrimas
- Descuida, mi hermano está bien. Papá me envió un mensaje y de inmediato pedí al chofer que me trajera para estar contigo.
- Que alivio, gracias a Dios. Anzu, gracias, hija mía por estar aquí. Los demás ¿dónde están?
- Fueron a la cafetería a tomar algo, yo me quedé aquí por si despertabas.
Yuka se dio cuenta de que su bebé se movía, sonrió y acarició su barriga. Al rato solo entraron Touko y Kidou ya que Tsunami se había ido para estar con la niña.
- Veo que ya despertaste. – Yuuto sonrió al verla. – Me asusté mucho, los doctores dijeron que fue un milagro que sobreviviera ¿Qué pasó?
Touko iba a contar lo de la tarde con Shindo y la discusión que apenas y se escuchó fuera del despacho, pero Yuka la miró y negó con la cabeza apenas, la pelirroja se detuvo.
- Me he caído accidentalmente de las escaleras.
- Vaya que te has golpeado, mira tú mejilla.
- No es nada, lo importante es que nuestro bebé esté bien.
- Claro. Te quedarás hasta mañana las enfermeras vendrán a revisarte.
- De acuerdo. Perdón por preocuparlos, es momento de que vayan a casa y descansen yo estaré bien.
Ellos se despidieron de ella y salieron de la habitación por ahí mismo venía una enfermera para revisarla.
Shindo estaba pensativo sentado en el sofá en lo que Akane terminaba de cocinar la cena, él subió las escaleras y se encerró en la habitación para hacer una llamada a la mansión utilizando un pañuelo para hacer diferente su voz.
En la mansión contestó el mayordomo. – Casa de la familia Kidou ¿puedo ayudarle?
- ¿Se encuentra la señora Yuka?
- No, la señora se encuentra en el hospital. ¿Quién desea hablar con ella? – Justo se corta la llamada. – Que persona más grosera.
Shindo dejó el teléfono y comenzó a llorar. – No… el bebé, una vida inocente, yo fui el causante de la perdida. – Luego pensó en que a esta hora de seguro sabían lo de la discusión y más porque había testigos. Luego recordó que si Akane se enteraba de todo sería el fin de su matrimonio, perdería la confianza de ella, de Kidou y quizás el resto de los amigos.
Recordó las enseñanzas de su querida madre, "a las mujeres no se les pega, son frágiles como el cristal" En Japón es algo normal dar cachetadas no importa si eres hombre o mujer niño o niña, pero la educación que recibió iba en contra de ese acto.
Pasó la tarde y la noche algo distante, Akane lo observó preocupada, pero no dijo nada ya que él no aceptaría ayuda. La hizo sentir mal pues al parecer su marido no tenía la suficiente confianza para contarle sus problemas, estaban a mano.
En la mansión Kidou, Touko había reunido al personal para que no dijeran ni una sola palabra de lo que pasó por orden de Yuka, sin que los otros se enteraran.
Al día siguiente él se ausentó de la universidad ya que no durmió en toda la noche, tuvo pesadillas que le hacían despertar.
Akane muy preocupada se fue de casa, luego intentaría que le contara y así ayudarlo. En lo que pasaba el día se preparó y salió de casa para ir hacerle una visita. AL llegar al hospital vio en la sala de espera a Kidou, el mundo se le vino abajo pensando en cuanto lo viera, todo lo que quizás le diría y reclamaría.
Se armó de valor y le habló para llamar su atención. – Kidou-san.
- Shindo, veo que te enteraste o estás aquí por otra cosa.
- Eh si me he enterado, ¿Cómo está?
- Pues bien, se cayó de las escaleras, pero afortunadamente el bebé está bien.
Un peso de encima se le quitó. – Que bueno ¿puedo verla?
- Adelante, está con su madre. – Kidou le dijo el número de habitación.
Shindo subió el ascensor y cuando llegó, se encontró con la madre que ya iba saliendo.
- Disculpe vengo a ver a Kidou Yuka.
- Usted ¿qué es de mi hija?
- Un amigo… se puede decir.
- Bueno, entre yo iré con mi yerno, por favor no la altere, el Dr. ha pedido que tenga tranquilidad y reposo.
- Descuide.
Ella se va y antes de entrar respira para calmar sus nervios y desliza la puerta, ella estaba dormida, él solo se quedó ahí parado haciéndole sombra, Yuka despertó y se asustó.
- ¿Vienes a terminar de desquitarte?
- No, lo de ayer fue impulso, estaba cegado con mis celos, pensé agobiado toda la noche que había perdido al bebé.
- No ha pasado por suerte.
- Creí que le contaría a su esposo.
- No era necesario, te dije que hicieras lo que hicieras no te guardaría rencor. Akane no se tiene que enterar que estuve acá ni ninguno de los otros.
- Perdón por la cachetada.
- ¿Esto? No es nada, no es la primera vez que pasa. Hubo alguien que si llegó a romperme la boca. Comprendo que me sigas odiando, pero no me pidas que me aleje de Akane, hace mucho que lo dejamos por el bien de ambas y por ustedes, me refiero a mi esposo y a ti. Además, no puedes reclamarle a tu esposa ya que me has besado, ¿lo recuerdas? Es algo que no le dije jamás a Yuuto porque en este caso si me mata o a ti.
- Kidou-san tiene celos de Akane.
- Eso lo sé, pero también es algo pervertido así que le ha hecho ilusión vernos besar, nunca lo he dejado. Akane estuvo en una relación con Sakuma y tu casi que no le haces bronca, te enojas conmigo y no tengo un cuerpo masculino.
- ¿No dicen que las mujeres saben complacer a otras? mientras que nosotros tenemos que aprender.
- Es más importante el amor, Shindo ¿estás desconfiando de ti mismo? Aún no entiendes que Akane te ama por encima de todo y supongo que tú la complaces y ella a ti ya que siendo pareja desde hace mucho ambos debieron de aprender mutuamente el uno del otro. Aunque supongo que ella pide que le des duro y le rompas…
Shindo interrumpió rápidamente. – No nos vamos al extremo.
- Bueno, creo que te puedes ir tranquilo a casa.
- De acuerdo, solo venía a ver como estaba, pensé que por mi culpa había perdido al bebé.
- La culpa es mía, solo mía.
- Pero, yo…
- Tu no hiciste nada, he sido yo la que provoqué esto.
Shindo luego de salir de la habitación fue con Kidou y Kokoro a despedirse, se fue del hospital más tranquilo por así decirlo por el hecho de que el bebé aún estuviese ahí.
Mientras Tsunami y Touko junto a su hija estaban de paseo por el centro comercial haciendo unas compras.
- Yuka regresa a casa hoy, es un alivio que no perdiese al bebé nuevamente.
- Si, estuve super preocupado no te imaginas Kidou cuando lo supo.
- No me imagino como hubiese reaccionado de haberlo perdido, creo que hubiésemos tenido solo un evento, Haruna está muy ilusionada organizando todo.
- Si hubiese pasado nosotros estaríamos para ellos.
- Claro, ¿qué tal si le compramos un bonito presente? Había pensado en un peluche.
Ellos fueron a una tienda, su pequeña hija estaba muy alegre, Touko tomó varios peluches para que Kiyoko seleccionara.
- ¿Te gusta este? – preguntó mientras tomaba un panda y lo entregaba a su hija, la cual lo tomó y lo hizo a un lado. – No yo también opino que no.
Pasaron mirando hasta que la niña abrazó una estrella marina y un peluche de fresa muy bonito.
- Estos estarán bien. Mi sirenita se quedará con la estrella y el otro es para Yuka.- dijo Tsunami.
Luego de salir de la tienda siguieron paseando, Tsunami fijó su vista en la tienda de mascotas ya que había un cachorro muy alegre que no le apartaba la mirada. Touko estaba con el coche de la niña mientras hablaba y miraba en otra dirección Ignorando que Tsunami se había apartado de ella.
- Jousuke ¿me estás escuchando? - ella volteó y lo miró para luego suspirar; se acercó.
- Touko ¿Lo llevamos?
- De ninguna manera, estamos viviendo en casa ajena…
- Prometo hacerme cargo y limpiar sus gracias.
- No lo sé.
- Por fa… ¿Sí? Es que míralo, busca un amigo.
- Bueno, pero que no cause destrozos.
Minutos después Tsunami estaba firmando los papeles de la adopción, al cachorro le pusieron el collar con la placa.
- Un gusto Chester. – Tsunami toma la patita y lo saluda.
Le compró lo necesario para tenerlo feliz y de ahí fueron al auto para ir a casa, el chofer se sorprendió por el nuevo amiguito canino que iría a la mansión.
Cuando llegaron, al entrar los tres gatos salieron corriendo a esconderse.
- Y ese es un motivo por el cual no debería estar aquí.
- Descuida, estaremos aquí por poco tiempo, será suficiente para que se hagan amigos.
- No lo creo, pero bueno, iré a recostar a la niña.
Tsunami pasó gran parte de ese día con su nuevo amigo jugando, enseñándole a comportarse sin mucho éxito, le dio agua, el can ladraba al ver a los gatos acercarse luego estos solo erizaban su pelaje, luego Tsunami lo guio hasta la habitación donde estaba Touko dándole de comer a su hija; Chester se subió a la cama asustando a la pelirroja.
Ella miró en dirección a la puerta donde Tsunami sonrió y cerró. – ¡Jousuke! – estaba algo molesta ya que Chester no paraba de corretear en la cama, luego se acercó a ver a Kiyoko apoyando su cabeza en el muslo de Touko. – Oh bueno, solo compórtate estás en casa ajena y no sé si Yuuto se moleste o no.
Pasaron unos minutos y se abrió la puerta. – Touko, tengo que viajar de vuelta a Okinawa.
- ¿Por qué?
- Iré a darme una vuelta al hotel, volveré el lunes por la tarde.
- No me gusta quedarme sola en casa ajena.
- Tranquila, Yuka llega más tarde y no eres una extraña en esta casa. – Tsunami empieza por buscar su maleta y empacar su ropa.
- ¿Y Chester?
- Cuida de él, te lo encargo.
- De acuerdo.
Para cuando Tsunami esperaba el Taxi, Yuuto llegó del hospital con Yuka, ambos quedaron sorprendidos de aquel cachorro que les empezó a ladrar; Touko no sabía que responder ya que Tsunami no tenía una pisca de vergüenza.
El pelirosa tomó a su mascota y lo presentó. – Él es Chester, lo adopté esta mañana, es un Golden retriever y se quedará un tiempo hasta que volvamos a Okinawa.
Yuka sonrió y saludó a Chester, Kidou no dijo nada por ver la mirada de incomodidad de la peliroja.
- Kidou, te encargo mi familia.
- De acuerdo.
Tsunami besó a Touko en la frente y le dio una pequeña caricia a su hija. – Nos vemos luego, Yuka me alegra que todo haya salido bien, cuida mucho del bebé.
- Claro y que tengas buen viaje.
Luego de que Tsunami se marchara, Yuka sube a la habitación con la ayuda de Kidou, en compañía de Touko.
- ¿Necesitas algo más?
- No, quizás más tarde ordene algo de tomar.
- Bueno. – respondió Yuuto mientras le acomodaba un poco la almohada.
Al salir de la pieza se encuentra con el cachorro que le empezó a ladrar, Touko lo tomó en brazos. - Yuuto disculpa, Jousuke insistió en traerlo y no pude negarme, es como un niño terco.
- Siempre ha sido así, pero no hay problema con el perro y a Yuka le agradó mucho. Iré a hacer unos recados, hazle compañía a Yuka.
- Claro, ve con cuidado.
Kidou se fue y Touko entró a la pieza con Chester que de inmediato dejó en el suelo y se fue a la cama, Yuka lo acarició.
- Es muy bonito y tan juguetón. Mira sus ojos re tiernos.
- Si, es precioso, pero es que siento mucho incomodarlos.
- No te preocupes, a mi me encantan los animales, la casa es amplia y además si causa desastres puedo repáralo.
- Gracias, ahora dime ¿por qué no le dices a Yuuto la verdad? Estás encubriendo a Shindo.
- Comprendo sus motivos y yo a veces actúo estúpidamente, la culpa ha sido mía por provocarlo, no quiero que Yuuto y él se peleen, siempre han llevado una buena relación.
- Tonta, que importa que Yuuto lo sepa, sé que le tienes aprecio, pero no está bien que se deje llevar por sus celos y te golpee estando en estado. – Touko se sienta en la cama. – Hace años Yuuto igual tuvo celos de Jousuke, pero no pasó nada más allá de una discusión.
- Conozco a Shindo, se vuelve furioso con el simple hecho de que le coqueteen a Akane, Sakuma y ella salieron un tiempo, pero no pasó nada grave entre ellos, es que yo tengo mala suerte porque ambos me han golpeado.
- Ah Dios, ¿en que clase de situaciones te metes? Pero por favor no expongas en estos momentos la vida de tu bebé.
- De acuerdo, Touko unnie.
- Bien, eso es.
En la primaria donde estudiaba Anzu se acaban los entrenamientos, las chicas que ayudaban en el club de futbol ofrecían toallas y botellas de agua a los chicos.
Naoko y Anzu estaban ahí para apoyar a Ryo. – Buen trabajo chicos. – dijeron ambas a todo el equipo. Estuvieron los tres conversando hasta que uno del salón de cuarto año, se acercó a interrumpir la conversación.
- Kidou ¿puedo hablarte?
- Claro. - Respondió y luego se dirigió a sus amigos. - Chicos los veo luego, adelántense.
- De acuerdo Anzu.
- No me gusta quedarme a solas contigo Nao-chan, sin Anzu, me das miedo.
- Ryo, si es por lo que pasó la otra vez, lo tenías merecido, pero descuida la próxima seré más suave.
Ryo miró en dirección a los otros dos que se habían alejado.
- Himura-kun ¿qué quieres decirme? – preguntó Anzu con una pequeña sonrisa, cosa que hizo sonrojar al chico.
- Vamos en el mismo salón, yo solo quiero saber si te gustaría salir conmigo, quiero conocerte más y que me conozcas a mí. Me gustas Kidou Anzu.
Anzu se sonrojó, no sabía que responder, pero es que aún no estaba lista para algo así. – Mira, yo… aprecio lo que me dices, pero yo aún no estoy lista para algo así, solo tengo diez años y…
- Lo comprendo, pero es que por lo menos dime que saldremos como amigos, así nos podemos acercar y conocernos.
- Lo pensaré. Nos vemos Himura-kun.
- Nos vemos.
Anzu volvió con los otros y Naoko preguntó de que habían hablado.
- Se me ha declarado.
- ¡¿Qué?!
- Anzu, eso es genial.- dijo Naoko mientras le daba un abrazo.
- Genial de nada, espero que lo rechaces.- dijo Ryo cruzándose de brazos muy molesto.
- ¡¿Qué te ocurre?!- pregunta Naoko extrañada por la actitud de su amigo.
- No confío, solo eso.
- Le he dicho que lo pensaría, solo quedamos en plan de amigos.
- Dile que sí, mira que, si un chico se me declara, le digo que si inmediatamente.
- Anda tú misma, no esperes.
- Es que siempre tengo vergüenza. Pero no es tu caso.
- Estoy muy chica para tener novio. No es mi momento.
Anzu tenía que llegar a casa, se fue con Naoko como siempre, pero esta vez se quedaría con ella, Ryo estaba enfadado en el vestidor, mirando a su compañero de equipo que ya estaba listo para irse. Este solo azotó su casillero al terminar de guardar sus cosas.
Al llegar a casa estaba malhumorado, tiró la maleta al sofá y subió murmurando cosas, tanto Natsumi como Masato lo observaron, él nunca llegaba así del cole, es más siempre desprendía un aura de alegría.
- ¿Qué le pasa a tu hermano?
- No lo sé mamá, iré a preguntarle- Masato fue corriendo al cuarto de su hermano, cuando abrió la puerta su hermano pateó la pelota y casi le da, pero solo rompe el jarrón del pasillo. - Hermano…
- ¡Ryo! – Gritó enfadada desde abajo Natsumi, que pronto subiría.
- ¡Rayos! Todo me sale mal ¡maldita sea!
- Hermano, estás maldiciendo.
- ¡¿Y Qué?!
- Nada. – Masato cerró la puerta y se sentó en la cama. - ¿Pasa algo?
- Pues todo… Es que Anzu…
- ¿Anzu qué?
- Tiene un pretendiente.
- ¿Un pretendiente? ¿Qué es?
- Tu no entiendes, estás muy chico.
- Anda dime. - Ryo le explicó a su hermanito lo que era un pretendiente y este se sorprendió pues para su hermano sería un rival. – ¿Entonces te gusta Anzu?
- ¡¿Qué?! No… es que la conozco de años es mi amiga y no permitiré que alguien desconocido le haga algún daño.
En eso entra Natsumi enfadada- Ryo, que no tires el balón dentro ¿Qué es lo que te pasa?
- ¡Anzu tiene pretendiente! – Gritó Masato con una sonrisa.
- ¿Es en serio? Que bueno, su primer amor.
- ¡¿Qué?! Mamá, ese chico no le conviene.
- Ryo, si ella lo eligió es porque encontraría algo que le atrajera. No te preocupes tanto y ven que tu padre no tarda en llegar, ya casi está lista la cena. - Natsumi salió para recoger los pedazos del jarrón, Ryo se quedó ahí y se sentó en la cama.
- Nadie me entiende.
En la mansión Anzu había venido junto a Naoko, de inmediato subieron a saludar, abrazó a su madre. – Bienvenida mamá, la extrañé mucho.
- Solo fueron unas horas mi amor. – luego miró a Naoko. – Bienvenida Naoko, me alegra que estés aquí.
- Hola tía Yuka y gracias por recibirme.
- De nada.
- Mamá, tengo algo que decirte.
- Adelante, cuenta.
- Un chico se me declaró.
- Vaya ha tomado la iniciativa él, es algo inusual. Pero es que de seguro te mandaba señales y tu ignorándolo.
- Es que Anzu no quiere tener novio aún. – dijo Naoko.
Touko se acercó y se recostó del marco de la puerta mientras sostenía a su inquieta mascota. – Eso es porque no es el momento de Anzu, a su edad yo pensaba en fútbol, en la escuela o hacer otras cosas, los niños me daban igual. Pero miren, no es malo tener un primer amor. - Las dos niñas gritaron al ver al perrito, así que Touko las mandó a que fueran a jugar con él al jardín. – Entre tantas cosas que ha pasado, no tuve tiempo de darte algo más temprano. – La pelirroja vuelve a su pieza y toma el paquete para luego regresar y ofrecerle el detalle.
- Te lo agradezco mucho. – Yuka lo sacó y lo abrazó. – Dan ganas de comerlo.
- Si, se ve apetitoso el peluche de fresa, entre los tres lo escogimos para ti. – Dijo Touko mientras se sentaba en la cama de Kidou. – Oye ¿y si vamos al jardín a tomar el té de la tarde?
- Bueno, así vemos a las niñas un rato jugar con Chester.
Se les sirvió té acompañado de galletas, ambas estaban ahí en el jardín disfrutando de una agradable tarde, las risas de las niñas al corretear al perrito, la tranquilidad que reinaba.
- ¡Anzu, Naoko! – las llamó Yuka a los que ellas se acercaron- Vayan a lavar sus manos para que nos acompañen.
Para la hora de la cena Yuuto aún no había llegado a casa aún, la cena terminó y todas fueron a las habitaciones, Touko para ver a su hija, Yuka a descansar antes de tomar un baño, Anzu y Naoko a ver tele.
- ¿Entonces Anzu?
- ¿Qué?
- ¿Le dirás que sí?
- Vamos Naoko, tengo cosas más importantes que hacer por ahora que pensar en chicos, además solo somos amigos.
- Si yo fuera tu ya tendría a muchos galanes.
- Dices eso, pero eres muy tímida para declararte a tu crush.
- Cierra la boca, es que ¿y si me rechaza? No quiero, se ha de sentir feo.
- Al menos sabrás que no te convenía. Estoy cansada creo que tomaré un baño ¿vienes?
- Vale.
Touko tocó la puerta de la habitación, Yuka volteó. - Acabo de dormir a la niña, Jousuke llamó hace un momento para desearnos buenas noches y que llegó bien. ¿Y Yuuto cuando vendrá?
- Tenía cosas que hacer, no debe de tardar.
- ¿Tomarás un baño?
- Si.
- Pues te acompaño, así nos ayudamos a lavar la espalda, ya que no están ellos aquí. Iré por mis cosas y vengo.
- De acuerdo.
Yuka entró al baño y se desvistió, tomó su toalla para cubrirse seguido tomó el cepillo de dientes y comenzó a lavarse, terminando entró Touko que comenzó a desvestirse.
- Tengo mascarillas para cuando terminemos de bañarnos. – Yuka sonrió mostrando los paquetes.
- Seguro. Llenaré la tina.
Yuka tomó un banquito para que se sentara Touko. – Unnie te lavaré primero.
- De acuerdo, mientras lavaré mi cabello.
Touko tomó la regadera y se echó agua en la cabeza y luego su cuerpo, Yuka tomó un paño y jabón líquido para comenzar a lavarle la espalda, luego llegó el turno de Yuka, al serle un poco complicado levantarse la pelirroja le ayudó.
- Unnie, gracias. Con el embarazo cuesta ponerme en pie un poco.
- Y se pondrá más pesado dentro de unos meses más.
Justo llega Kidou, el mayordomo le recibe y toma su maleta de trabajo, sube y al abrir solo ve a sus gatos cómodamente sobre la cama de Yuka, notó que la pijama estaba ahí así que dedujo que estaba tomando un baño.
Desató su corbata y poco a poco desabotonó su camisa, terminaría por desvestirse en el baño, pero al ingresar tal fue su sorpresa que no sabía como responder, Yuka y Touko miraron en su dirección, esta última se cubrió, tomó una vasija y la lanzó en dirección a Kidou, este la evadió.
- ¡Perdón!
- ¡Largo!
Kidou se retiró, se arregló un poco para ir fuera de la pieza. Estaba ruborizado y algo molesto se podría decir. – Ni que no la hubiese visto antes. – dijo recordando momentos del pasado.
Minutos después Touko estaba enojada dentro de la tina sumergida haciendo burbujas, Yuka la acompañaba.
- Unnie cambia esa cara, no lo hizo de mala manera, no sabía que estabas acá.
- Ya sé, pero aun así… ha pasado mucho tiempo. Las cosas han cambiado tanto. Estúpido Yuuto.
- Ya no pienses en ello, venga que después de aquí nos pondremos mascarillas, para disipar la tensión del cuerpo.
Luego de haber tomado un baño, ambas salieron y fueron a la pieza, no estaba Kidou, Touko tomó asiento en una silla, Yuka abrió un paquete de mascarillas y se lo colocó. – Ya está.
- Genial, iré a ponerme la pijama mientras pasan los minutos.
En lo que Touko se ponía en pie y Yuka su mascarilla frente al espejo, Kidou iba entrando con su rostro serio.
- Estoy muerto, vengo a casa a descansar y lo único que quiero es tomar un baño.
Touko no sabía cómo interpretar las palabras de su ex, si le molestaba su presencia o solo avisaba que tomaría un baño sin importar que estuviese ahí. Así que optó por la primera. – Esta es tu casa, no la mía, puedes hacer lo que te plazca. – dijo mientras fruncía el ceño un poco.
Yuka en ese momento volteó con algo de asombro, viendo como Touko salía de la pieza algo molesta- Ne Yuuto ten más sensibilidad la próxima vez.
- ¿Qué dije?
- Tus palabras las ha malinterpretado, es que ha sonado como si te molestara su presencia.
- Lo dices así porque tú igual tienes el don de malinterpretarme, no es lo que quise decir. Ustedes podían seguir con su rutina de belleza sin preocuparse de mí presencia, que en primer lugar fue lo que le ha molestado.
- Ya, pero es que entiende que dejaste de ser su pareja, aunque a ti te provocara sentimientos verla así una vez más a ella si le incomodó un poco. Lo que pasó fue un incidente pequeño.
- La conozco, estará molesta conmigo…
- Hasta que no le pidas perdón. – Yuka sonrió. – Aunque te cueste un poco.
- Que cruel eres. Iré a bañarme.
Yuka se levantó de su peinadora y fue a ver Touko. Tocó levemente y abrió- Unnie ¿se puede?
- Adelante. – Touko se sentó con su hija en brazos.
Yuka pasó y tomó asiento. - ¿Estás molesta?
- No, ya no, pero la culpa ha sido mía fui algo descuidada, sabía que podía llegar, pero hice caso omiso a las probabilidades.
- Tranquila y con respecto a lo que dijo…
- Siento que estorbo aquí.
- Unnie, no pasa nada, solo que él no lo dijo con esas intenciones.
- Creo que tanto tú como yo lo interpretamos así.
- Algo. Pero a mi me parece divertido y entretenido que estés aquí.
- ¿En serio no te molesta que la ex de tu esposo esté viviendo por un tiempo?
- No, desde el día que nos vimos por primera vez me caíste super bien.
- Tu igual, quizás al principio tuve celos de ti, porque a pesar de haber pasado ya un año desde que rompí con él, sentía cosas aún. Luego me di cuenta de que no había retorno ya que estaba en una relación con mi primer amor y Yuuto te había conocido y estaba dispuesto a pedirte matrimonio y tu si aceptarías lo que yo no.
- Estar casado o no sería lo mismo, lo digo por las responsabilidades y libertades.
- Bueno, tu ya tienes muchas supongo que la relación entre Yamana y tú es lo más complicado de llevar en cuanto a libertades.
- Un poco, pero lo hemos dejado Shindo es muy celoso y ya vez de lo que es capaz. - en ese momento el bebé se mueve- Lo he sentido moverse ahora, creo que se ha sobresaltado un poco con las charlas.
- Los bebés escuchan todo así que los pobrecitos saben si algo anda mal y eso los estresa. Yuka es hora de retirar nuestras mascarillas y que te vayas a descansar.
- Bueno.
Luego de todo eso, Yuka se acuesta y Kidou se arrodilla al borde de la cama de ella para tocar la panza. – No sé como estaría si lo hubiésemos perdido.
- Estaríamos tristes, es fruto de nuestro amor.
- Amor que te negabas a recibir aquella noche.
- Tú bien sabes por qué, sé que no soy bonita ni tampoco la mujer que esperabas como esposa, no soy una dama de sociedad, refinada y elegante además sabes que mi familia es humilde.
- Olvida eso, quedó atrás lo que pasó con la mucama, no sé que me pasó, bueno tal vez sí, pero yo te amo a ti, tontita. – Kidou se levantó y sentó en la cama. – ¿Me dejas dormir contigo esta noche? Prometo no moverme mucho.
- Vale, pero solo por hoy.
A día siguiente muy temprano Touko se despertó ya que su mascota empezó a dar arañazos en la puerta. – Detente Chester, esta no es nuestra casa. – Ella lo toma en brazos y le coloca una correa y sale con él suspirando un poco. – Jousuke prometió que cuidaría de ti, pero yo soy la que me he encargado desde ayer.
Al rato desde la habitación de Touko se escuchaba el llanto de Kiyoko, Yuka apenas y pudo decir algo. – Un bebé llora.
- Ya iré yo a ver que pasa, sigue durmiendo. – Yuuto se levantó y salió de la pieza acomodando su bata y medio dormido. Fue directo a dentro ya que estaba la puerta entre abierta, sostuvo a la bebé para calmarla luego cayó en cuenta de que es padre y no sabía nada acerca de bebés de unos cuantos meses ya que Anzu llegó a sus vidas cuando recién había cumplido dos años.
Sin poder calmarla solo la mece, al rato llegó Touko a la pieza solo con la correa en mano ya que había dejado a Chester desayunando. La chica estaba muy sorprendida de verlo ahí. – Yuuto…
- Estaba llorando así que vine a ver qué pasaba.
- Disculpa las molestias, estaba dormida y aprovechando eso fui a sacar Chester. Pero supongo que tiene el pañal mojado y hambre. Cuídala un momento iré a lavar mis manos.
- Descuida.
Pasado unos minutos Touko ya había cambiado el pañal de su hija. – Ya estás lista Kiyoko.
- Siento que aún me falta experiencia con esto de los bebés.
- Uno aprende día con día luego te das cuenta de lo que quieren. Yuuto, tanto Jousuke como yo vinimos preocupados por tu estado de salud, pero pienso que ahora que estás mejor sería conveniente que me vaya a casa de mi padre hasta la fiesta.
- Si lo dices por lo que pasó anoche, no fue mi intención, es que entiende que llegar de trabajar a tomar un baño y encuentres aquella escena, ayudabas a mi esposa, te lo agradezco. Fuiste mi novia muchos años y por aquellos momentos compartidos es que te pido que me perdones, además Tsunami no me lo perdonaría, me ha dejado a cargo que las cuide en su ausencia.
- De acuerdo, te perdono y gracias por hacerte cargo de mi hija.
- No es nada, iré a la habitación.
En casa de los Shindou, Akane se había despertado temprano, la noche anterior no pudo preguntarle a su marido que le estaba pasando estos días ya que se veía en desesperación, distraído y distanciado de ella.
Extrañamente hubo un cambio en él, parecía aliviado de lo que fuese que lo estuviese atormentando. Justo se había levantado, al verla pensativa se acerca y llama su atención con un dulce beso en la mejilla.
- Takuto… buenos días, querido. ¿Cómo estás esta mañana?
- Bien ¿y tú? - pregunta mientras se sienta a su lado y acariciar su pancita. – ¿Nuestro bebé?
- Todo está en orden, pero es que estos días estuviste extraño. ¿Pasó algo?
- Tal vez, pero todo está solucionado. – Shindo no quería entrar en mucho detalle de lo que había pasado.
- ¿En serio? ¿No hay problemas que quieras compartirme?
- No mi vida, yo solo quiero que nos concentremos en nuestras vidas, nuestra familia y lo más importante el amor.
- Bueno siendo así hay algo que quiero proponerte. No ahora si no más adelante cuando salga del embarazo. – Akane se sonroja un poco. – Solo si quieres no te obligo ni nada solo quiero que tengamos esta experiencia.
Shindo comenzó a pensar en lo que ella quería experimentar. – No hago tríos con nadie.
- Eso lo tengo presente, yo quiero que esto sea entre tú y yo. - Akane le propuso algo de lo que él jamás hubiese pensado que pudiese pasar en su relación.
- ¡¿Qué?!
Akane solo sonrió esperando una respuesta, pero recibió una negativa por parte de él. Suspiró con desilusión. – Vaya y yo que había comprado el producto.
- ¿Cómo se te ocurre entrar a un sitio de esos?
- No es muy difícil si convences a una amiga para que te acompañe, pero si rechazas esa oferta tal vez Yuka si acepte. Y ya te aviso que, aunque no estés de acuerdo en que ella y yo tengamos algo, no es hombre, es una chica igual que yo.
- Lo comprendo, solo avisa si la vas a ir a ver.
Akane quedó sorprendida, no sabía que decir nunca había llegado hasta ahí. – Amor ¿Estás bien? ¿Te duele algo, estás enfermo?
- Estoy perfectamente bien.
Akane se levantó sonriendo fue al teléfono para hacer una llamada, él pensó que de inmediato se citaría con Yuka para quedar, pero no fue así porque escuchó. – Kirino-kun… necesito de tu ayuda.
De inmediato se levantó y le colgó la llamada. – Akane mírame, te estoy aceptando que tengas una relación con una mujer.
- Es que… bueno tú siempre te pones celoso si la menciono, estoy tratando de procesar esto.
En lo que Akane se reponía en el día Kirino llegó a la casa preocupado por ella. – Me dejaste preocupado cuando se cortó la llamada. ¿Qué es lo que pasa?
Akane contó lo que habían hablado en la mañana, ambos lo miraron preocupados y por su cambio repentino.
- Akane hablaré con él a solas.
- De acuerdo los dejo.
Akane se va a la habitación para dejarlos solos, Kirino se acerca. - ¿Y ese cambio?
- Uno puede cambiar, si Akane quiere hacerlo con ella pues que lo haga, es su vida, solo que está atada a la mía.
- Shindo yo imagino que debe ser difícil para ti.
- Algo, es que llevo inquieto, preocupado y algunas noches sin dormir, pensando si en algún momento sucedería un encuentro y que no me entere, ¿no dicen que hay que tener confianza? Pues que me diga así no ando preocupado.
- Bueno, aunque creo que Akane no la frecuenta para esos términos ahora, era en sus años de instituto y algunos de universidad.
- Además de que he hablado con Yuka del asunto y me dijo que la ama aún, me enojé tanto que terminé por darle una fuerte cachetada y de pasada cayó al suelo, luego me enteré de que estaba en el hospital.
- ¿Qué hiciste qué? No habrá perdido al bebé.
- No, afortunadamente eso no sucedió. No me perdonaría la muerte de ese pequeño ser que aún no nace, además Akane espera con ilusión que nazca y que sean amigos el de la familia Kidou con el nuestro.
- Mira hasta donde has sido capas de llegar, te lo advertí además no eres el único que a golpeado a la esposa de Kidou, Sakuma-san hace años lo hizo. Siempre estoy bien informado de todo.
- Así que fue él.
- Lo que es extraño es que a él lo dejaste de lado y le echaste la guerra a Yuka.
- A él lo sigo detestando por acostarse con mi Akane.
- Bueno, no la culpes tu la destrozaste con la ruptura, además te acostaste con tu ex prometida y años atrás te llevaste a las esposa de Kidou a un motelillo. ¿en serio no pasó nada?
- ¡No! Qué asco. Que no me gusta, no sé cómo a Akane sí.
- Misterios, misteriosamente, misteriosos.
Kirino se sentó en el sofá abrumado por tanta información. Shindo a su lado suspirando y pensando en qué momento empezó aquel desprecio hacia Yuka. Luego recordó que fue en último año cuando después de vacaciones le jugaron aquella broma.
En ese momento fue que empezó a detestarla por lo pesada que se volvió ese tiempo, luego recordó algo que había pasado por alto.
Se encontraba en su habitación aquella tarde sentado después de una cita en grupo; se había encimado en él y sus manos rodearon su cuello, la cercanía de sus rostros a lo cual él sintió temor.
- Yo sé que quieres conmigo, hace años me miraste con deseo. ¿Pensabas hacerme algo?
Shindo en ese momento negó, aún cuando ella preguntó si estaba seguro.
- Kirino, yo mentí en ese momento.
- Así que ¿alguna vez la viste de otra forma?
- Tal ves fue por el momento, estábamos algunos con ella en la pieza de Nishizono, era tarde y ella se había cansado de jugar por lo que se recostó en el piso, en ese momento ella no llevaba ropa larga que le cubriese, solo pantalones cortos y una blusa de tirantes algo ajustada ella preguntó ¿Por qué me miran? A mí se me ocurrió preguntarle si no estaba pensando en que pudiésemos hacerle algo.
- Shindo, eso seguro fue porque estabas en plena adolescencia y a todos nos pasa por la mente pensar en cosas pasadas de tono.
Akane había bajado y escuchado lo que contó su esposo, dándole así un poco de dolor saber lo que sentía él por Yuka desde antes.
- Entonces Shindo, mi amigo, para que puedas estar en paz contigo, tu esposa y ella, mentalízala y yo haré de Yuka, di lo que sientes.
- Espero que funcione. – Shindo se puso en frente de Kirino y lo miró, pero por más que trataba no podía. – No puedo.
- Vamos… espera creo que una foto funcionará. – Kirino buscó una foto en su móvil y la amplió un poco. – Shindo-kun ¿tienes algo que decirme?
- Bueno… lo que pasa es que usted no se ve tan mayor.
- Shindo-kun… ¿piensas eso de mí? Al fin te das cuenta de que estoy más joven que tú.
- ¡Kirino!
- Debes de admitir que sigue igual, las chicas se cuidan mucho, bueno seguimos. – Kirino vuelve a ponerse el móvil en frente de su cara. – Prosigue con lo que me ibas a decir Shindo-kun.
- Que si me gusta y mucho.
Akane al escuchar aquella declaración dejó caer lágrimas, dolía y mucho ya que desde antes lo sabía cuando Yuka le reveló que la había besado. No quiso seguir escuchando y subió a la pieza para tranquilizarse.
Kirino bajó el móvil. – No era tan difícil, le tomaste afecto antes de que supieras todo lo de Akane, decías detestarla y te obligabas, pero no es lo que sentías.
- Es que a pesar de todo se preocupó por que Akane y yo estuviésemos juntos, la quiero, pero como una hermana mayor, si tenía curiosidad de muchas cosas, pero no cruzaré los límites. En este momento mi Akane es la que quiere estar con ella y supongo que me avisará. Otra cosa, me ha pedido hacer algo nuevo en nuestra intimidad.
- Si ella quiere probar algo nuevo adelante, solo si ambos están de acuerdo.
- Vale, creo que lo intentaré.
- Bueno, espero haber ayudado, cualquier consulta me llamas estoy para ti y Akane siempre. Me despides de ella.
Ambos se despiden, él luego va con Akane que estaba llorando se limpia rápidamente. - ¿Estabas llorando?
- Ya sabes como me pongo con lo del embarazo.
Él la abraza fuerte. – Tal vez, pero si es por lo de Yuka, ya te dije que tienes mi permiso para salir con ella. No me molestaré, aunque sabes que sigo siendo humano y sentiré algo de celos de que ella te aparte de mi lado.
- No tienes por qué si sabes que te amo demasiado, eres el primero en mi vida y pasaremos juntos hasta que la muerte nos separe.
- Claro, te amo y quiero que seas feliz.
Luego de ese momento Akane se recostó en su cama. - ¿Cómo es posible que te quieran tantas personas? Si ocurriese un encuentro entre Takuto y tú me moriría de celos, no descarto el trío, pero duele si es entre los dos.
Los días pasaron y Tsunami había llegado desde el lunes, ahora era fin de semana, aquel día se descubrirían que iban a ser los dos bebés, Haruna y Midori se habían encargado de los preparativos hace mucho, tenían reservado un parque para el evento.
Touko entró a la pieza para ver que vestido se pondría Yuka. - ¿Qué me dices?
- Celeste, porque pienso que será niño.
- Te apoyo, igual creo que será niño.
En eso entran Kidou y Tsunami junto a Anzu en la contra diciendo que sería niña.
- Será niña, lo apoyo con mi color de cabello.
- Quiero una hermana para jugar.
- Yo me pondré este suéter color rosa.- dijo Kidou.
- Cuando lleguemos podrán apostar. - dijo Yuka.
Akane se estaba peinando y ató su cabello con una cinta celeste.
- Creo que nuestro bebé será niño, porque me da unas pataditas muy fuerte.
- ¿Crees que una niña no te puede dar fuerte? Mi instinto paterno me dice que será niña y si es así la consentiré por que será mi pequeña princesa.
- Bueno que venga lo que sea, yo solo quiero que esté sano. Pero digo que será niño.
En el Sun Graden Hitomiko se había encargado de los que serían hijos de Yuka y Kidou ya que estaban invitados a convivir por primera vez en familia.
- Hitomiko-san ¿Cómo es nuestra futura madre?
- Es una persona algo particular, ya la conocerán.
- ¿Ella me va a peinar y leer cuentos?
- Claro, irán de compras y jugarán. También tendrán hermanos.
- Espero nos llevemos bien.
- Listo, ya quedaron listos. Nos vamos dentro de poco.
Hitomiko salió de la habitación y fue a la oficina para buscar en los archivos los papeles de adopción de ambos ya que anterior mente había hablado con Kidou ya que se les había otorgado la custodia de ambos.
Haruna estaba encargándose de los últimos detalles, mientras sus hijas correteaban por el parque bajo la supervisión de Tachimukai.
Midori veía como las dos eran pequeños remolinos y pensó que esa era una buena razón para no tener aún. Además, que Ryoma era algo irresponsable como para encargarse de niños pequeños.
En eso ve que sus amigos llegan, o sea Aoi y Tenma, ella va a recibirlos. – Que bueno que llegan así pueden disfrutar con su hija mientras llegan los demás.
- Kaori puede gastar sus energías aquí.
- Si, estoy de acuerdo, traje un balón para que juguemos.
- Matsukaze ¿quieres jugar ahora? – preguntó Ryoma a lo que Tenma asintió y fueron al campo del parque.
En la Mansión de los Shindo, la madre de Takuto se estaba arreglando para ir a la fiesta. – ¿De verdad no quieres ir a ver que será?
- No me importa, Takuto no siguió mis instrucciones, es un desobediente. Me da lo mismo si nace niña o niño.
- Bueno, en todo caso te diré luego si tendremos un nieto o una nieta.
Las personas fueron llegando, la mesa se empezó a llenar de obsequios para las futuras mamás. Los de la mansión Kidou llegaron, seguido de los Shindo.
Akane junto a Shindo fueron a saludar. – Si pudiese abrazarte ahora mismo lo haría, pero no puedo, mi panza ha crecido.
- Lo comprendo, me pasa igual.
- Vamos a saludar a los demás. – Akane tomó la mano de Yuka.
- Al rato venimos.
Shindo y Kidou quedaron ahí.
- ¿Impaciente? – preguntó Kidou.
- Algo, no veo la hora de saber que será, es que yo quiero que sea niña, bueno no importa si también es varón.
- Me pasa igual. He esperado tanto por esto que espero y mi bebé nazca. Tuve mucho miedo de que le hubiese pasado algo la semana pasada.
- Si, es muy difícil perder a un hijo. -Shindo bajó un poco la mirada. - Sobre mi esposa y la suya, he decidido que no me meteré si ellas se llevan bien teniendo una relación alterna.
- Te pido un favor, has que se besen y me manden una foto o grabación, aunque una escena en persona sería mucho mejor.
- Las he visto besarse, no es la gran cosa.
- Que afortunado.
Shindo puso cara de no comprender a su exentrenador y sus ganas de ver una escena así.
- Eres muy inocente de mente.
Kidou se marchó ya que fue en ese momento a saludar a otras personas.
Sakuma llegó con los obsequios en mano. – Mi hermosa Akane. – le dejó los regalos a Yuka y como siempre casi empujándola un poco. – ¿Qué es lo que tendrás?
- Un niño… bueno eso es lo que pienso.
- Yo voy a por niña. Iré al tablero para poner mi apuesta, pero es que estoy impaciente por conocer a los bebés. – Acarició la panza de Akane muy amorosamente luego fue a por la de Yuka y esta respondió pegándole en la mano.
- No me toques… que confianza.
- Mala, quiero tocar a mi sobrino, porque es niño y será igual a su padre.
- Bueno en algo estamos de acuerdo. – Yuka sonrió.
- Entonces ¿me dejas tocar a mi sobrino?
- No.
En lo que estos discuten Akane fija su mirada en Hitomiko y los niños que la acompañan. Así que decide acercarse.
- Bienvenidos. - Akane sonrió muy amable haciendo que los pequeños se maravillaran con su dulzura.
- He traído a los dos para que se integren a la familia Kidou en esta festividad.
- Que lindos son. – Ella le dio una leve caricia en las mejillas a ambos haciendo que Kiyomi sintiera la calidez de una madre y su hermano igual. – Adelante Hitomiko-san vaya y disfrute. Me encargaré de estos hermosos niños.
Al quedarse con ellos ambos la miraron pensando que sería su futura madre ya que aún no conocían a la que iba a serlo. Shindo se acerca.
- ¿Y quienes son estos pequeños? – pregunta Shindo.
- Pues es una sorpresa, cariño.
- Te venía a avisar que llegaron tus padre y mi madre, quería que fueras a saludar.
Akane solo dijo que los llevaría con Kidou, así que ambos niños lo abrazaron al verlo.
- Gracias Akane por traerlos. Al rato los presento con todos. – Bajó la mirada para dirigirse a ellos. – Ya conocerán a su nueva madre.
Eso hizo que ambos se estremecieran pues Akane tenía ese aire tan gentil y amable, que sus sueños de que ella fuese aquella dulce madre se vinieron abajo.
Kidou los llevó con los demás niños para que se unieran a jugar. – ¡Anzu! – La llamó y ella salió del castillo inflable.
- ¿Si papá?
- Mira, ellos son Masao y Kiyomi quiero que te encargues de ellos.
- De acuerdo. – Anzu de inmediato supo que se trataba de sus nuevos hermanos. – Vengan adentro, Masao quítate los zapatos y los dejas ahí yo le ayudo a Kiyomi.
Kidou los dejó y fue a recibir a su padre y a su madrastra por así decirlo, además de que había algunos invitados que venían con ellos.
Touko estaba mirando en aquella dirección dudando si saludar o no por lo que había pasado años atrás. Tsunami la animó.
- ¿Por qué no vas a saludar?
- Es que temo que no me haya perdonado por lo que hice.
- Han pasado años, venga solo se vive una vez y si te trata indiferente tu ya cumpliste.
- De acuerdo. – Touko se acerca aprovechando que estaba Kidou y saluda. - Buenas.
- Touko, cuanto tiempo muchacha. Te presento a mi esposa Yuzuki.
- Es un gusto, señora Kidou.
- El placer es mío, ansiaba por conocerte. ¿es tu hija?
- Si, se las presento. Ella es mi pequeña Kiyoko, Tsunami Kiyoko.
Hablaron un poco, Yuka estaba sentada en una banca del parque agotada ya que había cedido a que Sakuma le hablara al bebé y tocara su panza.
- Iré a llamar a los niños para que descansen, tienen mucha energía.
- Y que lo digas Eiji tiene energía todo el tiempo. Esta noche dormirá profundamente.
Yuka se levantó y junto a Sakuma fue a llamarlos a todos para que fueran a la mesa a tomar refrescos o comer algo, todos se acercaron y fue cuando Yuka reconoció a ambos niños, los demás se adelantaron, ella pidió que se quedaran un momento.
- Ustedes niños ¿Cómo se llaman?
- Masao y ella es mi hermanita Kiyomi.
- Que lindos nombres, Soy Yuka y él es Sakuma Jiro.
- Hola pequeños.
- Ah ustedes son los que estaban peleando hace un rato. – Resalta el niño haciéndolos sentir algo de vergüenza por aquella actitud.
- Bueno, siempre somos así desde que nos conocemos. – Dijo Yuka. -Pero niños vamos que los llevaré personalmente a la mesa.
Yuka los deja un momento al cuido de Sakuma y otros para ir a saludar a la familia de su marido. Luego Endo junto a Haruna y Midori reúne a todos.
- Amigos, es hora de hacer la revelación de los géneros de cada bebé. Este balón de aquí es para Kidou y este para Shindo.
- Yo aquí tengo en manos un par de playeras que usaran una vez que se haya descubierto el color. – Dijo Haruna.
- Mientras que yo tengo el par de playeras de la otra pareja. -terminó Midori.
Kidou reunió a los tres niños con él y luego Yuka se le acercó, los dos niños descubrieron que la mujer que antes estaba armando una pelea con el platinado sería su nueva madre.
Endo dejó ambos balones en el suelo frente al arco. Shindo y Kidou fueron al frente, muchos sacaron sus cámaras para capturar el momento.
- Listo Shindo.
- Claro.
Ambos se prepararon y empezaron a correr, chutaron y de los balones salieron los colores celeste y rosa.
Continuará...
Que sí habrá tercera temporada. Por que Yolo :'v
Shindo aceptó la propuesta descabellada de Akane y estará en la nueva temp.
Habrá reconciliación.
Un día en la vida de Akane.
Intercambio de parejas.
Avance en la historia de los hijos... algún rechazo hacia alguno de los pequeños por parte de papá :3 yo armandome dramas.
Muerte de la esposa de... -w- Himitsu, himitsu.
Esto es más o menos las ideas que tengo.
