El reemplazo.
Akko entró a la habitación de Diana extrañada de que la mandara a traer "inmediatamente". Tocó la puerta antes de entrar.
-Adelante- exclamó Diana desde adentro.
-Ah, hola Diana ¿me mandaste a llamar?-
-Si Akko, pasa- la chica obedeció y se sentó en la cama de la rubia, su relación había ido mejorado con el tiempo aunque a veces mantenían su actitud competitiva.
-Necesito pedirte algo muy importante, pero antes de decirte qué es necesito que me jures que no te vas a negar-
-¿queee?- preguntó la castaña confundida.
-Necesito que me lo jures Akko- insistió la bruja determinante. Akko pensó que se trataba de uña situación familiar y pensando en lo delicado que se había vuelto el asunto la última vez en la casa de Diana, no pudo más que asentir energéticamente.
-Muy bien Diana, sea lo que sea puedes contar conmigo- exclamó la chica energéticamente.
-Necesito que seas la pareja de Andrew en un baile-
-¿QUÉÉÉ?- Akko se sonrojó inmediatamente- ¿P-pareja? ¿Pero por qué?
-Es un evento de caridad, un baile con temática y Andrew necesita llevar una pareja, me lo pidió de favor a mi pero voy a estar muy ocupada como para ir así que necesito que vayas tú-
-Pero ¿por que yo Diana? ¿No pueden ir Hannah o Barbara? Ellas están más familiarizadas con esos ambientes ¿no?- preguntó Akko nerviosa.
-¿Acaso es semejante castigo ser la acompañante del guapo hijo del conde Hanbridge?- preguntó Diana con cierta sorna.
-P…pues… no es eso, pero…-
-Aaah- suspiró Diana- me lo temía, pero lamento decirte que hiciste un juramento Akko así que… ¡Suspendisse meis!-
-Vamos Akko, no puede ser tan malo- trató de animarla Lotte- deberías de verle el lado bueno ya que ahora estás mágicamente obligada a hacerlo.
-Solo tendrás que soportar a un montón de niños y niñas ricos quejándose de lo pequeños que son sus yates por más o menos tres horas- interrumpió Sucy.
-¡No puedo creer que Diana me hechizara! Es tan bajo- exclamó la castaña hundiéndose en su almohada.
-Bueno, pero imagínate toda la atención que vas a recibir siendo la cita de Andrew Hanbridge- exclamó Lotte entusiasmada.
-N-no es como que él me eligió como su cita- resongó Akko tratando de desruborizar sus mejillas.
-Deja de quejarte, es quizá la única cita que tendrás en tu vida-
-Bueno, eso es cier… ¡Sucy!-
Al otro día Akko se bañó y se vistió como de costumbre, y avanzó con paso decidido a la alcoba de Diana. "No pienso ir a ese baile Diana, lo siento mucho, sí así lo diré".
Toc toc
-Adelante- Escucho Akko y abrió la puerta con decisión.
-Diana, pienso ir a ese baile sin importar qué… quiero decir ¿qué?-
-Que bueno que llegas Akko, mandé a traer algo para ti- la rubia se acercó con una caja en las manos.- Supuse que no tendrías algo decente que usar así que pedí a mi casa que lo trajeran.
Akko abrió la caja.
Era un vestido color durazno, de tirantes, arriba de las rodillas. Tenía un listón para el cabello del mismo color y una bolsita de peluche color crema. A un lado unas zapatillas a juego con la bolsa.
-Diana es bellísimo- exclamó Akko con los ojos iluminados.
-Lo compraron para mi hace un tiempo pero el durazno no es precisamente mi color, ve a ponértelo- ordenó la chica y Akko obedeció automáticamente.
-Jai-
No dejaba de mirarse en el espejo del ropero mientras Diana recogía su cabello en una coleta y acomodaba el moño.
"Me veo…"
-Listo- murmuró Diana- ahora solo faltan los aretes.
Akko no pudo evitar pensar que Diana estaba actuando muy sospechosa ¿que era eso que la iba a mantener tan ocupada como para no poder ir ella misma?
-Aquí están- la chica sacó un par de pendientes en forma de conchas y los puso en las orejas de Akko- cuídalos, es lo más caro que has usado en tu vida.
El conde Hanbridge esperaba el carro que traería a Diana Cavendish a su residencia junto a su hijo.
-Señor- lo llamó su mayordomo- recibimos una notificación de la señorita Cavendish, parece que tuvo un imprevisto y no vendrá pero mandó a alguien de su confianza para reemplazarla. Se disculpa enormemente.
-¿A alguien de su confianza?- se preguntó el conde.- ¿tienes idea a quien se refiere hijo?
-No padre- pero lo cierto era que Andrew tenía cierto presentimiento de que las cosas iban a salirse un poco del guión.
La limusina de los Cavendish llego y el mayordomo corrió a abrir la puerta.
-¿quién es esa chica? ¿Es una pariente de Diana?- preguntó el conde
-¿Acaso es…?-
El mayordomo cerro la puerta tras la chica y justo cuando arrancaba la limusina, se giró rápidamente.
-eh ¡conductor! ¡Espere! Olvidé mi bolso ¡espere!-
El conde Hanbridge la reconoció de inmediato.
-¿Atsuko Kagari?-
En el asiento del copiloto el padre de Andrew refunfuñaba para sí, no decía nada en particular pero por sus semblante podía deducir que estaba algo nervioso. A su lado estaba Akko, despreocupada viendo por la ventana. Por la impresión no le había prestado mucha atención pero a juzgar por lo bien que se veía su atuendo seguro era obra de Diana.
Le quedaba bien a pesar de todo, casi se olvidaba que era una bruja. La chica soltó una risita y Andrew la descubrió haciendo figuritas en el cristal de la ventana con el vaho de su aliento. Suspiró algo derrotado y se dedicó a mirar por la ventana hasta llegar al salón.
Akko realmente había dejado de pensar en la situación como tal, pero en cuanto le abrieron la puerta del coche y miró a toda la gente rica en sus mejores galas, caminando como celebridades a la puerta de entrada, no pudo evitar sentir algo de nervios. Aunque la curiosidad se la comía viva también, todo estaba lleno de luces, cristales y cosas lujosas.
-¡Vaya! Parece como una entrega de premios de celebridades- exclamó la chica mirando para todos lados y casi tropezando con un escalón.
Andrew alcanzó a sostenerla del brazo.
-Fíjate torpe, harías un gran espectáculo tropezando justo en la entrada del lugar- Akko se ruborizó levemente pero hizo caso.
Cuando entraron al salón lo primero que Akko vio fu comida. Andrew no pudo decir mi Gran Triskellion cuando la chica ya había asaltado las islas de ensaladas, la barra de sushi, la de quesos, el fondieu y la fuente de chocolate.
-Andrew, ve por esa chica por favor- le ordenó su padre.
Andrew sacudió la cabeza y caminó rápidamente hasta ella.
-Oye, Akko…-
-Andfew, pfueba efsto efsta fiquisísimo- dijo la chica acercándole algo como una brocheta a la cara.
-Akko, podrías por fa…- Akko aprovechó el momento para meter la brocheta en su boca. Andrew no tuvo más remedio que masticar. Tenía razón, estaba buenísimo.
-¿tfe gufsto?-
-Fsi, efsta bueno- de repente Andrew se dio cuenta de que acababa de hablar con comida en la boca. Miró a todas partes para cerciorarse de que nadie lo había visto. Suspiro aliviado y tomo las manos de Akko.
-Hey, mira, sé que todo esto te parece mágico y de cuento de hadas pero créeme, está gente no viene por la comida y si la quitan es para poner más, necesito que saludemos cuanto antes a un par de personas, conversemos rápidamente con dos o tres más y luego, después de eso te prometo Akko que me encargaré de que comas todo lo que quieras-
-Bueno, si lo pones así…-
Entonces se embarcaron en una lista interminable de nombres y apellidos, títulos, puestos gubernamentales.
En general Andrew saludaba y presentaba a Akko como la señorita Kagari, y la gente decía cosas como "que lindo vestido" "nunca había oído de esa casa" "¿de donde es tu apellido?" "¿Conozco a tus padres?"
Entre persona y persona Akko aprovechaba para robar un pastelillo lo o darle un sorbo a alguna burbujeante copa. Solo después de un rato de andar saludando gente Akko notó la atención que jalaba Andrew, era como un astro.
Tenía porte, era elegante, siempre compuesto, siempre sabía que decir y por más que Akko se negara a admitirlo… era apuesto. Akko estaba algo nerviosa al principio, pero la realidad es que Andrew brillaba tan fuerte que ella era solo una persona común y corriente a su lado aún con su mejor vestido y los aretes de Diana.
-Andrew Hanbridge- los chicos se volvieron para encontrarse con un chico flacucho de cabello engominado que los veía con cizaña. Acompañado de una chica con cara parecida a el que miraba siempre desde arriba.
-Ah, los chicos Exos- dijo Andrew en un suspiro.
-¿Exos como la marca de detergente?- preguntó Akko intrigada.
-¿y tú quién eres? No creí que el hijo del conde Hanbridge traería de cita a una plebeya- dijo la chica con aire amargo.
-por supuesto que no soy una plebeya- exclamó Akko orgullosa.
-Akko…- trató de calmarla Andrew.
-¿ah si?- la retó el chico- ¿a que se dedica tu familia?
-¡Somos brujos!- exclamó Akko con una sonrisa malévola.
-Ja, que tontería mi padre dice que las familias de brujos ya no pueden hacer magia así que son i- nu- ti- les-
-¿ah si?- preguntó Akko más irritada. Andrew tenía un pésimo presentimiento, tomó a Akko del brazo y se dispuso a salir de la escena.
-un gusto saludarlos pero ya…-
-si eres una bruja de verdad, haz un truco de magia- eso era todo, Andrew sabía que esto iba a pasar tarde o temprano.
-Muy bien- dijo Akko sin pensarlo, sabía que estaba mal, sabía que estaba atrayendo más miradas de las que debería y justo en ese momento sé dio cuenta de que esas bebidas burbujeantes… bueno… resultaban algo "mágicas".- Metamorphie faciesse!
-Ja, ¿ves? No pasó nada- dijeron los gemelos al unísono. Pero a su alrededor los demás chicos empezaron a reír señalándolos.
-¿que pasa?- se preguntaban entre ellos. Andrew estaba lívido.
-Oh, no es nada que la gente no haya visto en ustedes antes- dijo Akko orgullosa. Y tomo una charola de plata para mostrarles su reflejo.
Tenían cara de burro.
Los chicos se estremecieron y se soltaron a gritar y a correr buscando la salida de salón.
Andrew tomó a Akko de la mano y la arrastró fuera mientras todos a su alrededor aplaudían y ella hacía reverencias.
Andrew encontró un salón vacío y empujó a la chica adentro.
-¿me puedes decir en qué demonios estabas pensando?- la chica hizo un puchero y murmuró con la cabeza agachada.
-lo siento Andrew estaban siendo muy groseros y tu no hacías nada-
Andrew suspiró abatido.
-solo les durará unos minutos- se excusó la chica.
-Menos mal, ¿no los pudiste transformar en otra cosa? Burros es demasiado…-
-¿acertado?- rió la chica
Andrew no lo pudo soportar y soltó una carcajada.
-Estas toda despeinada, solo mírate, ¿cuantas copas de champagne tomaste?-
-tú también estás despeinado, ¡espera! ¿Era champagne?-
Los dos estallaron en sonoras carcajadas.
-me gusta tu cabello mejor así- dijo el chico tomando un mechón despeinado.
-y a mi me gusta más el tuyo así- sonrió Akko mirándolo a los ojos. Él también sonrió. Andrew pensó en ese momento, que realmente se veía linda, mientras que Akko se percató de su cercanía y se separó.
-Vaya que tienes talento Andrew- murmuró Akko.
-¿A que te refieres?- preguntó el chico confundido.
-Hablas con las personas como si fuera algo muy fácil- murmuró la castaña sonriendo nerviosa- yo jamás podría dar tal impresión.
Andrew echó a reír.
-¿eh? ¿Que pasa? Hablo en serio, cuando pasábamos todo el mundo te veía Andrew- exclamó la chica con emoción.
-¿En serio eres tan despistada Akko?- Andrew arqueó la ceja.- no puedo creer que no te diste cuenta, la mitad de las veces cuando alguien volteaba a vernos, te miraban a ti.
-¿A MÍ?-exclamó Akko.
-Por supuesto tontita-
-Pero a mi por qué-
-Porque eres diferente Akko- la chica no supo exactamente como sentirse. Realmente no sabía si ser diferente era algo bueno.
-¿Es cierto que está chica les puso caras de burros a los niños Exos?- el conde Hanbridge tenía un semblante como de funeral.
-S-si- murmuró Akko- lo siento.
El conde la miró fijamente un instante y luego se echó a reír. Andrew y Akko se miraron perplejos.
-Ya era hora de que pusieran a esos neoburguecinos en su lugar, Andrew, que la chica se lleve trufas o champagne o lo que quiera, dale también de los dulces de la casa, y que venga a comer algún día con nosotros- decía entre carcajadas retorciéndose en el asiento de la limusina.
Andrew le abrió la puerta a la chica y la ayudó a bajar. Ahora estaban frente a la escuela y la despedida se tornaba algo incómoda.
-Ehr, bueno… adiós-
-Ehm si, bye-
-Gracias por invitarme, bueno a Diana pero por cancelar, ósea no tu, Diana, bueno…-
-No, gracias tu, por reemplazar a Diana y eso sí ella hubiera venido nada hubiera pasado, digo, no hubiera sido tan divertido, yo… fue divertido. Me alegra que me acompañaras-
-Si no hay problema, me divertí acompañándote ja…-
-Bueno- sonrió Andrew- hasta la próxima.
-Sí- Akko se acercó algo ruborizada y plantó un beso en su mejilla- gracias por todo adiós.
Andrew se quedó un momento plantado con los ojos abiertos. La vio entrar al edificio y desaparecer.
Ya sentado en la limusina se percató de algo brillante en el asiento. Un pendiente en forma de concha. "Brujita despistada" pensó "ahora tendré que volver a verte".
