Aún. pt 1
Después del incidente del misil mágico, el porvenir parecía por fin brillar un poco más fuerte para Luna Nova. Mientras que gravias a los videos virales y notas en los periodicos y blogs de noticias más brujas alrededor del mundo se enteraban de la existencia de la escuela, la imagen de la institución tambien empezó por pulirse.
Habría una ceremonia de agradecimiento por parte del gobierno, aunque algunos políticos aún mantenían sus posturas escépticas, muchos otros habían comenzado a abrirse más a la discusión acerca de la importancia de la magia.
Todos estaban muy emocionados, la familia Cavendish prestó su residencia para el evento. Aunque los invitados eran reducidos había prensa que transmitía el evento en vivo.
Las brujas que contribuyeron a la restauración de la paz se encontraban alistándose para el evento en una sala que el personal de la mansión había acondicionado como camerino.
-Wuaaaaaau, todos estos espejos y luces hacen que realmente uno se sienta como una estrella- exclamó Akko con estrellas en sus ojos jugando dramáticamente con la enorme capa que traía puesta para la ceremonia. Tenía los bordes dorados y lucía realmente de ensueño.
-Parece que salvar a la población de un país entero no te vuelve menos infantil en lo absoluto- murmuró Sucy mientras veía a su amiga posar y posar frente al espejo.
Lotte rió haciéndole señas de que la dejara en paz.
-Creo que esta vez le daré la razón a Akko- interrumpió Amanda quien se puso a un lado de Akko para posar en conjunto con ella en el espejo.
-Vaya vaya chicas, parece que disfrutan los reflectores- dijo la maestra Ursula entrando. No traía sus lentes y para la ceremonia usaba un traje blanco que resaltaba su figura y unas botas doradas.
-Maestra! No es justo! No debería robar de esa manera la atención a las brujas más jóvenes- refunfuñó Amanda.
-Creo que ya sabemos que estarán viendo esos viejitos diplomáticos toda la ceremonia- murmuró Sucy. La maestra se sonrojo completamente y negó nerviosa mientras todas reían de su expresión.
Diana entró entonces por la puerta y anunció que el evento empezaría en breve.
-¿Estas lista?- le preguntó a Akko antes de salir con una sonrisa ligera.
-Por supuesto!- afirmó la chica más entusiasmada que nunca.
Una a una las chicas fueron pasando a recibir una medalla de parte del ministro quien sonreía a todas amablemente.
-Atsuko Kagari- todos aplaudieron, pero nadie se presentó al escenario. El ministro se aclaró la voz- Atsuko Kagari
De nuevo todos aplaudieron pero nada.
En un lugar de la primera fila cierto chico pensó para sí que la señorita Atsuko sin duda era una tonta.
Los murmullos empezaron y todas las brujas se veían entre si. "Esa Akko..."pensó Diana para si. El ministro se aclaró la voz una vez más.
-Señorita Atsuko Kaga...-
-Voooy!- entonces de entre el publico una figura blanca se hizo paso corriendo- disculpen la tardanza.
Por fin subió al escenario.
-Disculpen todos, tuve que ir al baño- la audiencia en general se desconcertó por un segundo.
Y todas sus amigas se dieron un facepalm al mismo tiempo. "Típico de Akko" murmuraron.
Al final el ministro otorgó un reconocimiento a la escuela y el acto de clausura fue la entrega de las gemas elementales de la casa Cavendish como muestra del pacto entre el gobierno y las brujas. Todos miraron a las gemas cambiar la luminiscencia del día segun su elemento y finalmente reposar en una caja de vidrio especial entregada al conde Hanbridge.
-Muchas gracias, sin más les invitamos a unirse a una pequeña recepcio...-
-COMIDAAAAAAAA- gritaron todos dirigiéndose al jardín donde se había arreglado la recepción del evento.
-Akko podrá verse divina en esa capa con esa medalla pero sigue tragando como una pordiosera- rieron sus amigas mirándola de reojo. Akko mientras tanto saludaba a todos los que pasaban frente a ella y se metía a la boca cuanto pasaba por sus manos.
-Espero que no lo tome a mal señorita, pero sin duda come más de lo que aparenta- Akko se giró de repente con un Croissant a medio comer.
-A-andrew!- exclamó apenada. A lo lejos sus amigas se reían.
-Quería felicitarte- dijo él sin quitar su sonrisa burlona.
La cara de Akko se iluminó.
-¿Que? El premio? Vamos no es nada- dijo fingiendo algo de humildad.
-Ahora que eres famosa no me avergüenza tanto que me vean contigo.- dijo Andrew a propósito.
-Oye!- exclamó ella. Ambos rieron.
Cuando la prensa se fue los invitados fueron escoltados a sus cuartos. Antes de retirarse a su cuarto Diana le dijo a Akko:
-Fue un día maravilloso, y esta noche hay una lluvia de estrellas asi que sera una noche especial también-
Ya en su habitación Akko no dejaba de pensar en la lluvia de estrellas. Pensó que en verdad quería verla así que salió del cuarto sigilosamente. Pero la mansión a oscuras era irreconocible. No pasaron cinco minutos antes de que se perdiera.
-Rayos, tal vez no fue tan buena idea, ahora me siento tan cansada- dijo y se recargó en una puerta.-eh? Que rayos?
Akko sintió un fuerte golpe en la espalda y se levantó mareada. Estaba en una habitación iluminada por una pequeña lámpara, en semi penumbra. Un enorme ventanal cubierto por una cortina dejaba colarse un poco de luz de luna. En un escritorio había una libreta abierta una fotografía y un bolígrafo.
La chica se levantó masajeando su cabeza.
"Are, ¿donde estoy?" Dijo incorporándose. "Este perfume..." pensó aspirando un poco el aire. "Huele a menta". Se acercó el escritorio y la fotografía llamó su atención...
-Esto...- era el retrato de la mujer más hermosa que había visto. Tenia el cabello oscuro, la cara mas delicada y amable que pudiera recordar y preciosos ojos verdes.-Es bellísima- murmuró.
Akko escuchó el chirrido de una puerta y cuando se volvió soltó la foto de inmediato.
-¿Eh? Que haces tu aqui?- dijo Andrew mirándola desde la puerta. Akko se quedó sin palabras. El chico estaba usando únicamente unos pants, unas flip flops y calcetines. Su torso estaba desnudo y tenía una toalla al hombro. Algunas gotas de agua aún resbalaban por sus hombros y espalda.
Akko se puso colorada por completo.
-A-Andrew... y-yo estaba... este... yo- dijo incapaz de articular una frase.
-¿Estas bien? Parece que estás viendo a tu Dios o algo así- dijo sarcástico y consciente del estado de la chica. Akko se avergonzó aún más pero su orgullo la hizo mirar a otro lado y decir lo mas firme que pudo.
-Me he perdido en la mansión y alguien tuvo la indecencia de dejar su puerta aboerta mientras se daba un baño, ¿eres alguna clase de exhibicionista?- el chico le arqueó la ceja.
-Eso te gustaría?- preguntó sentandose en la silla del escritorio.
-¡No seas tonto!- dijo ella mirandolo nuevamente. El se echó a reír. Akko lo miró entonces.
-La mujer de la foto ¿es tu madre?- preguntó entonces.
-Es algo atrevido de preguntar luego de que has revisado mis cosas- dijo esta vez sin sonar tan burlón.
-No pude evitar verla- dijo Akko en tono serio. Andrew la miro- Es increíblemente bella.
Andrew se puso serio y tomo la foto.
-No era muy fotogénica, en persona era cien veces más hermosa- dijo sin despegar la vista.
La puerta se cerró de repente aventando una corriente de aire frío, Akko se estremeció. Estaba usando su usual pijama de shorts y camisa.
-¿Quieres un suéter?- preguntó el chico. Akko no había respondido cuando él ya la había cubierto con un cardigan café de lana.
-Gracias- dijo la chica y pensó para sí que en verdad Andrew era un caballero. -Oh, las estrellas.
Eh?-
-Diana me dijo que las estrellas estarian brillando hoy- dijo recuperando su entusiasmo.
Andrew se levantó y corrió la cortina del ventanal. Ambos abrieron los ojos sorprendidos. Las estrellas parecían derramarse sobre el cielo como gotas de agua en un río.
Ambos quedaron absortos un rato.
"Siempre que me encuentro con ella, algo mágico sucede" pensó Andrew para sí, y también pensó que no le molestaba en absoluto "que cosas piensas Andrew". La miró entonces.
Su semblante estaba cansado pero en sus ojos podía ver que estaba completamente conmovida.
-Oye- dijo él sacándola del ensueño. Había acomodado algunas almohadas en la alfombra y una manta.-ya es tarde. Quédate a dormir aquí.
Akko sintió su corazón latir con rapidez y su cara calentarse.
-Yo...-
-No seas tonta, estás cansada-
Akko no pudo decir nada. Bostezó fuertemente y se acostó en la alfombra mirando las estrellas. Andrew hizo lo mismo y extendió la manta sobre ella.
-Me olvidé decirte- dijo después de un rato- te queda muy bien el blanco.
Se giró hacia ella, se había quedado dormida viendo las estrellas. Andrew sonrió mientras sentía algo cálido instalarse en su pecho.
